Uchimusume V6 C1

Modo nocturno

Capítulo 1:  La doncella de cabello platino reflexiona sobre el pasado

Eran amables, así que decidieron fingir no ver. No fue sólo Dale, ya que Chrysos también fue muy amable y la mimó. Dijeron que no necesitaba saber nada. El sólo hecho de tenerla de vuelta fue suficiente para hacerlos estallar en sonrisas satisfechas. Sin duda, así es como se sentían realmente.

Aun así, Latina fue incapaz de tomar la decisión de dejar cosas sin saber.

▼▼▼▼

[Platina… Platina.]

Le llevó un poco darse cuenta de que la estaban llamando. Mirando hacia arriba, Latina vio a Chrysos sentada a su lado, preocupada.

[¿Chrysos…?]

[Parece que aún no deberías estar presionándote a ti misma. Dejemos las cosas aquí por hoy, para que puedas tomarte tu tiempo y relajarte.]

Dijo Chrysos.

Al escuchar esas palabras, Latina se dio cuenta de que en algún momento habían empezado a aparecer vacíos en la conversación entre Dale, Rose y Sylvia. No se había dormido del todo, pero aparentemente su nebulosa conciencia había empezado a entrar y salir.

Latina apresuradamente forzó una sonrisa, y gritó en un tono deliberadamente brillante:

[No te preocupes por mí. Sólo sigue hablando. Estaré bien.]

[Eso no servirá.]

[Por supuesto que no lo hará.]

Las voces de Chrysos y Dale resonaron simultáneamente, cerrando su propuesta.

Chrysos miró a Dale y suspiro, en reconocimiento se puso en pie.

[Dale.]

[No es como si este fuera el tipo de cosas que necesitamos discutir inmediatamente, ¿Verdad?]

[Es verdad.]

Latina había usado un tono como si estuviera asignando a Dale un trabajo, pero viendo cómo la naturaleza sobreprotectora de estos dos se estaba superponiendo en ese momento, no había manera de que funcionara con ellos. El par había estado recientemente en una batalla a muerte, pero ahora parecían extrañamente sincronizados.

Dale se acercó al banco donde estaban sentadas las hermanas gemelas, y luego fácilmente cargo a Latina. Ella se acomodó en sus brazos tan cómodamente que no pudo ni siquiera moverse una pulgada, y mucho menos intentar resistirse.

Sintiéndose tímida ante las miradas de Rose y Helmine, Latina se puso roja hasta la punta de las orejas. Con voz frágil protestó:

[Estoy bien. Estoy muy bien, así que al menos bájame, Dale.]

[No lo haré.]

Dijo Dale con rotunda negativa, y luego salió de la habitación a pasos agigantados. Como Chrysos, que estaba en la posición más alta en este lugar, le había dado permiso, Rose y los demás no pudieron intervenir.

Vint y Hagel los siguieron de cerca, con sus colas moviéndose. Mientras pensaba que no había la más mínima posibilidad de que le pasara algo a Latina con el más espantoso de todos los héroes y esas bestias míticas que la protegían, Chrysos suspiró y luego se recostó en el banquillo.

Siguiendo el camino que había tomado anteriormente, Dale regresó a la villa real, donde sopló la refrescante brisa.

Ocasionalmente miraba a Latina, que tenía una expresión en la cara que parecía preocupada y avergonzada. Ya se había dado por vencida en sus inútiles protestas de que estaba bien, y se recargo mansamente en los brazos de Dale.

[¿Vas a cambiarte?]

Preguntó Dale, después de haber puesto a Latina encima de la cama en la villa.

[Sí…]

Contestó ella, sonando soñolienta. Ni siquiera sabía dónde estaba el broche del delicado adorno para el cabello que llevaba. Viendo la vacilación de Dale, una dama que parecía haber estado bajo las órdenes de Chrysos se apresuró a entrar en la habitación.

Para hablar de los verdaderos sentimientos de Dale, él no quería separarse de Latina ni por un momento. Pero, aun así, se dio cuenta de que ahora no era el momento para una disputa, y cedió a Latina a la asistente antes de salir de la habitación. Vint se acostó al pie de la cama, como si fuera natural hacerlo. Dale sabía muy bien que, aunque Vint tendía a moverse al ritmo de su propio tambor, también actuaba como un perro fiel en muchos sentidos. Podía confiar en esa bestia mítica para que la protegiera más que en cualquier soldado fuerte y musculoso con el que no estuviera familiarizado.

Hagel estaba acostado afuera, con los ojos cerrados. Abrió los ojos sólo un poco en respuesta a la presencia de Dale.

[Has llevado a cabo con éxito tu objetivo, ¿No es así…?]

Preguntó Hagel en voz baja. Con eso, Dale se dio cuenta de que después de haber pasado tanto tiempo corriendo, finalmente podía quedarse quieto.

[…Sí.]

[¿Qué piensas hacer de ahora en adelante?]

Hagel había estado allí observando todo el tiempo mientras Dale seguía corriendo hacia adelante sin siquiera mirar a un lado. La voz del lobo volador tenía un tono de alivio por el hecho de que todo había terminado.

[Vamos a tomárnoslo con calma por un tiempo. Latina sigue sin estar en estado alguno para ser trasladada. Y si hago que Latina se fuerce a sí misma, probablemente terminaré en otra batalla a muerte con Chrysos.]

Respondió Dale, ya no había más oscuridad o dureza en su tono.

Sintiendo eso, Hagel cerró los ojos con una mirada de satisfacción y se recostó.

[Ya veo.]

Dale apartó la mirada de Hagel, y luego indiferente dijo:

[Gracias por quedarte conmigo…]

De una forma u otra, había sido una larga asociación entre los dos. El lobo volador debería haber entendido la razón detrás de las emociones invertidas en su contundente declaración.

La respuesta de Hagel fue un simple movimiento de su cola. Dale agradeció la breve respuesta.

Con la mirada aún desviada, Dale vio la luz del sol brillando en la superficie del agua que fluía. Se preguntó cuánto tiempo había pasado desde que su corazón estaba lo suficientemente tranquilo como para que él simplemente escuchara el flujo del agua.

Cuando la asistente salió de la habitación, Dale entró una vez más y se acercó al lado de Latina.

Latina se había quedado dormida en la cama, y el sonido de su sueño estaba un poco fuera de tono, como siempre. Su cutis tampoco estaba mal, y su respiración no era tranquila. Eliminando esas posibles causas de preocupación una tras otra, se dedicó a cuidarla mientras dormía.

[Latina.]

No buscaba una respuesta, ya que no tenía intención de interrumpir su sueño. El sólo hecho de poder llamarla de esta manera fue suficiente para que se sintiera satisfecho.

Con una sonrisa suave en su rostro, Dale se sentó en una posición en la que tenía una buena vista de Latina, y se entregó a la simple alegría de dejar pasar el tiempo lentamente.

Como había estado postrada en cama durante mucho tiempo, la fuerza física de Latina había disminuido enormemente. El hecho de que siguiera siendo capaz de moverse sin problemas significativos, sin embargo, era una prueba clara de que, aunque imperfectos, los Señores Demonio seguían siendo parecidos a dioses de bajo rango.

Latina se había liberado del estado en el que había estado hasta ahora, en el que casi nunca estaba consciente. Y, sin embargo, todavía había que obligar a Latina a recuperarse. La dejaron débil, fatigada y necesitada de descansos frecuentes. Como resultado, no había una gran diferencia con respecto a cómo habían sido las cosas hasta ahora, cayendo en siestas sin importar si era de día o de noche.

Chrysos apareció en medio de los asuntos gubernamentales, y Sylvia mantuvo una sonrisa inmutable en su cara, pero ninguna de las dos habló de cómo progresaban las cosas entre Laband y Vassilios. Al ver la intención de su hermana y amiga de dejarla concentrarse simplemente en su recuperación en lugar de pensar en algo difícil, Latina no pidió ningún detalle.

Sin embargo, Latina era por naturaleza una adicta al trabajo. Para ella, que le dijeran que simplemente descansara y que no le dieran nada que hacer era terriblemente irritante. Pero, aun así, se dio cuenta de que era necesario, así que no dijo nada egoísta y contuvo todos esos sentimientos en su interior. Latina era consciente de que no podía moverse lo suficientemente bien en este momento para hacer tales peticiones.

Mientras pasaba esa noche también en el sueño, Latina se revolvió en la cama. Abriendo un poco los ojos, vio la seda oscilar en el viento de la noche, iluminada levemente por la luz de la luna. Se dio cuenta de que había estado durmiendo y se dio la vuelta.

[Hngh…]

Había una silueta oscura ante ella ahora que se había dado la vuelta.

[¿Dale…?]

Latina lo llamo, sin necesidad de adivinar el nombre del dueño de la figura.

[¿Qué pasa, Latina? ¿Estás despierta?]

Esa amable voz pertenecía justo a la persona que Latina esperaba. Dale extendió la mano hacia la oscuridad sin siquiera un indicio de vacilación y encendió la lámpara que estaba cerca. Mientras esa pequeña luz iluminaba la habitación, una suave sonrisa apareció en la cara de Dale.

[¿Está oscuro afuera…?]

[Bueno, es de noche.]

Respondió Dale con una risita, luego se sentó al lado de Latina y puso una almohada detrás de su espalda para apoyarla. Tomó la botella de vidrio llena de agua que estaba esperando junto a la lámpara, la usó para llenar la taza que la acompañaba, y luego la llevó a los labios de Latina.

Con esta acción que hizo que pareciera que había cogido un resfriado, las mejillas de Latina se volvieron tan rojas que era posible saberlo incluso con esta pobre luz.

[Dale… Puedo hacerlo yo misma, sabes.]

[Vamos, no digas eso, sólo bebe. Tu voz está toda ronca.]

Dale amorosamente se cernía sobre ella, siempre a su lado, a tal punto que era casi excesivo. Latina no se sorprendió en absoluto con la figura a su lado y sabía quién era precisamente porque así eran las cosas últimamente.

Mientras tragaba el contenido de la taza hasta que estaba vacía, Latina se dio cuenta de que realmente había tenido sed. Ella podía ver la expresión en la cara de Dale porque se había acercado mucho, y no parecía para nada sombría. Pero Latina todavía fruncía las cejas y decía con voz intranquila:

[Te preocupas por mí… pero sería horrible si terminaras colapsando en el proceso. Estoy bien, así que necesitas descansar bien.]

No importa a qué hora se despertó Latina, sea de día o de noche, Dale estaba allí a su lado. No tenía ni idea de cuándo estaba comiendo o durmiendo. Debido a que ella no podía vigilarlo, no podía evitar preocuparse de que él se estuviera presionando a sí mismo.

Dale sonrió en respuesta a sus palabras, y luego se rasco la cabeza como lo haría con un niño pequeño.

[Yo también estoy descansando bien. No tienes que preocuparte.]

[Pero…]

[Y, de todos modos, sólo quiero verte, latina… Si termino colapsando, entonces alguien más terminará cuidando de ti, ¿Verdad? No puedo dejar que eso suceda.]

Mientras pensaba que ella era realmente amable por preocuparse por él, Dale sonrió ampliamente y siguió acariciando su cabello. Como si hubiera regresado a su antiguo yo, ahora estaba en plena forma, adulando y adorándola.

Desde que se convirtió en un demonio, Dale había sido capaz de mantenerse activo sin necesidad de descanso ni comida. Poseía un nivel anormal de resistencia, lo que le permitía incluso seguir moviendo fácilmente su espada, luchando durante tres días y tres noches seguidas.

Dale estaba poniendo esas altas capacidades para usarlas en una dirección frívola y lamentable, para seguir vigilando a Latina. Estaba literalmente esperándola día y noche. Para Dale, tal como estaba ahora, le tranquilizaba ver a Latina dormir. Estaba en su peor momento, donde estaría dispuesto a decir que no se aburriría en lo más mínimo con sólo mirarla.

Después de haber pasado tanto tiempo siendo serios, los efectos secundarios demostraron ser más deplorables que fuertes. Y Latina, su ‘Maestra’, aún no se había dado cuenta de que Dale se había transformado en un ser que desafiaba completamente el sentido común.

Pudo levantarse más y más poco a poco, y su tiempo despierta se hizo más largo que su tiempo durmiendo sin presionarse, así que Latina empezó a salir de la villa para caminar. Latina era un manojo de curiosidad, pero no se le permitía salir, así que sus paseos se mantenían dentro del templo. Y como necesitaba que la acompañara una dama de compañía cada vez que lo hacía, la situación seguía siendo un poco incómoda para Latina.

Sin embargo, en ese momento, Dale comenzó a dejar el lado de Latina por lo menos por un corto tiempo de vez en cuando. Usó ese tiempo para discutir asuntos con Chrysos que no podían dejar que Latina escuchara por casualidad: Acordaron que, si un nuevo Señor Demonio de la Calamidad aparecía y amenazaba a Latina, la Octava Señor Demonio, se unirían y aplastarían a ese enemigo hasta ser pulpa sangrienta. De una manera que nunca aparecería oficialmente en las páginas de la historia, el más aterrador de los héroes y la Primera Señor Demonio habían formado un pacto.

Y Dale también había usado ese tiempo para ofrecer información sobre Laband, ahora que Vassilios abriría relaciones con la nación. Como noble de Laband, Rose nunca diría nada que pudiera resultar desventajoso para su propio país. No se especializó en diplomacia, pero era muy prudente y entendía su propia posición. Y Chrysos también sabía la posición en la que estaba Rose. Su cariño personal por Rose era algo que ella separó completamente de su postura oficial.

Por otro lado, Dale no era un noble de Laband, y no quería poner a la hermana de Latina, Chrysos, en desventaja. Y como resultado, incluyó más de los aspectos negativos que Rose al discutir los asuntos internos de Laband.

Cuando Dale estaba haciendo una de esas visitas para ver a Chrysos, Latina envió a una dama de compañía para que llamara a Rose.

El interior de la villa sólo tenía el mínimo de mobiliario. Latina saludó a Rose mientras estaba sentada encima de la cama que ocupaba la mayor parte de la habitación. Le pidió a Rose que se sentara al lado de la cama, donde Dale solía sentarse.

[Parece que Sir Dale no está aquí hoy, ¿No?]

Dijo Rose con una sonrisa. Se había convertido en una norma últimamente que Dale pasara casi todo su tiempo al lado de Latina.

[Creo que está con Chrysos ahora mismo.]

Respondió Latina, mirando directamente a Rose. Quería mirar hacia abajo, avergonzada, pero reprimió ese impulso con todo su esfuerzo.

Ella sintió que realmente debería haber hecho esto antes. Aun así, se dejaba consentir por las palabras de Dale y Chrysos, ya que decían que no necesitaba saber nada. Latina confiaba en que, a diferencia de ese ‘idiota cariñoso’ y de Chrysos con su ‘complejo de hermana’ que la trataba como a una niña pequeña, Rose estaría dispuesta a contarle hasta las cosas que pudieran herirla.

Sin embargo, la idea de que aplazar las cosas le había servido para protegerla dejó una sensación de una dolorosa carga atrás, y puso su mano sobre su corazón.

[Lady Rose, ¿Qué pasó? ¿Qué… Qué ha pasado desde que me fui del lado de Dale…?]

Latina había empezado a tener una vaga idea de lo que había pasado mientras dormía. Pero al mismo tiempo, también sintió que ella lo había provocado, así que no podía seguir fingiendo que no se daba cuenta.

[¿Qué te dijo Sir Dale…?]

[Dale no me dice nada… dijo que no tengo que preocuparme por nada, y que está bien… pero también sé que ese no es el caso.]

Dijo Latina, y luego apretó con fuerza ambas manos.

[Por favor, dime. ¿Qué ha pasado?]

Rose se sentó en silencio, mirando directamente a Latina. Después de un minuto de silencio, Rose comenzó en un tono tranquilo:

[No estoy tan informada cómo puedes creer. Tío o Sir Gregor pueden saber más, pero lo que sé es un poco más que los rumores que se oyen alrededor de la ciudad.]

Rose dijo eso por adelantado. En el ámbito personal, se refería cariñosamente al Duque Eldstedt como ‘tío’.

Rose también tenía sus dudas acerca de que Dale y Chrysos intencionalmente no informaran a Latina sobre el estado de las cosas. Pero en su situación actual, le resultaba difícil ir en contra de la voluntad del tutor de Latina, Dale, y de su hermana, la gobernante de Vassilios, Chrysos. Por lo tanto, ella se había inclinado más hacia un enfoque de ‘esperar y ver’. Pero con eso dicho, no había sido expresamente prohibida, así que no tenía ninguna razón para negarse a aceptar la petición de Latina.

[¿Es eso aceptable?]

[Sí.]

Al escuchar la respuesta de Latina, Rose una vez más se sentó en silencio por un rato, pensando por dónde empezar.

[No sé exactamente cuándo te fuiste del lado de Dale. La primera vez que oí hablar del asunto, Sir Gregor estaba investigando el hecho de que Sir Dale había desaparecido.]

[¿Huh?]

[El tío no me dijo los detalles de la situación, pero como Sir Gregor estaba preocupado por Sir Dale, me enteré.]

[Dale… ¿Desapareció…? ¿Qué…?]

[No sé qué hizo Sir Dale en ese momento. Pero cuando el tío convocó a Sir Dale para eliminar al Cuarto Señor Demonio, fue acompañado por el lobo volador conocido como Hagel.]

[¿El Cuarto Señor Demonio…?]

Preguntó Latina, con voz temblorosa.

[En Vassilios, se les conoce como los ‘Señores Demonio de la Calamidad’, ¿Cierto? Esos Señores Demonio de repente se volvieron activos. Laband cayó presa de un ataque del Cuarto Señor Demonio, y sufrió grandes pérdidas.]

Dijo Rose, palideciendo.

Latina tenía una pregunta en respuesta:

[¿Por qué… por qué llamaron a Dale para eliminar a un Señor Demonio? No importa lo hábil que sea un aventurero…]

[¿Latina…?]

Preguntó Rose, mirando sorprendida por la reacción de Latina. Pensó en por qué Latina no sabría eso. Ella no pudo encontrar ninguna razón en el momento, pero sintió que ésta era una de las cosas que Dale había estado escondiendo intencionalmente.

[Sir Dale es alguien a quien se le concedieron varias veces la protección divina de los dioses de los siete colores. Como la antítesis de un Señor Demonio, su espada tiene el poder de derrotarlos.]

[¿Huh…?]

[Dale posee un poder que lo convierte en lo que se conoce como un ‘héroe’.]

[¿Huh…? ¿Huh?]

Latina parecía absolutamente confundida en respuesta a las palabras de Rose, y llegó a comprenderlo un momento después, sólo para confundirse una vez más y comenzar a sudar por alguna razón. Su mirada se movió, nunca estaba quieta, mostrando claramente lo fuera de sí que estaba en ese momento.

[Dale… ¿Es un héroe?]

[Sí.]

[Entonces… ¿Puede derrotar a los Señores Demonio…?]

[Todavía no es una tarea fácil, pero con Sir Dale presente, hay al menos una posibilidad de hacerlo. Y así, con él acompañándolos, Sir Gregor y los demás partieron para derrotar a los Señores Demonio y a sus demonios.]

[Entonces…. ¿Dale derrotó al Cuarto Señor Demonio?]

[Sí.]

Esas no fueron todas las hazañas de Dale.

Los Señores Demonio de la Calamidad eran considerados peligrosos por las naciones de todo el mundo.

Dale se hizo famoso como el ‘Héroe de Platino’ a través de sus furiosos esfuerzos luchando junto a las naciones aliadas en la guerra contra el Séptimo Señor Demonio, donde luchó bajo el estandarte de la Princesa Hada vestido con una armadura de platino y acompañado por una bestia mítica. Rose le informó a Latina que su fama se había extendido por todo el mundo.

Cuando además se enteró de que Dale había derrotado al Segundo Señor Demonio con la ayuda de una ‘Oráculo Púrpura’, Latina cayó sobre la cama. Ahora estaba convencida de que Dale era la razón del terrible estado del espacio que contenía los tronos.

Tenía un presentimiento… pero realmente era Dale…

Y al mismo tiempo, Latina también se dio cuenta del poder más importante que poseía Dale.

Latina se quedó tirada en la cama por un rato, después de haber estado completamente abrumada por el flujo de nueva información. Aunque sentía que sus ojos giraban, finalmente se las arregló para sentarse de alguna manera.

Frente a Rose, que tenía una expresión preocupada en su rostro, Latina pronunció sinceras palabras de disculpa.

[Lo siento, Lady Rose… Estaba muy sorprendida…]

[Parece que Sir Dale no te informó que poseía el poder de un héroe… El trabajo de Sir Dale para el tío involucraba a los Señores Demonio y a sus familiares, así que estaba segura de que estabas al tanto.]

[Dale nunca me habló de su trabajo… Dijo que era de alguien importante en la nación, así que pensé que tal vez se trataba de asuntos confidenciales que no se podían filtrar…]

Latina ni siquiera sabía que el empleador de Dale era el Duque Eldstedt, el primer ministro de Laband, hasta que Dale se desmayó por una enfermedad y fue a la capital. Latina tampoco conocía el linaje de Gregor hasta ese momento, así que aceptó de buen grado la presentación que él le había dado cuando se conocieron previamente.

Su razonamiento también se vio influenciada por los efectos que había tenido el hecho de que las posiciones de sus padres se abandonaran cuando era niña. Su madre, Mov, era la sacerdotisa de más alto rango en la nación (en Vassilios, sacerdotes y sacerdotisas también supervisaban la administración del país). Su padre, Smaragdi, fue el responsable de educar a un gran número de jóvenes sacerdotes, dejándolo también en una posición muy influyente.

Latina apenas veía las cosas de la misma manera que una chica típica que vive en la ciudad.

[Así que Dale…. derrotó a los Señores Demonio de la Calamidad, ¿Verdad…?]

[Las hazañas de Sir Dale se han hecho famosas en todo el mundo. Actualmente, el asunto que rodea a la Segunda Señor Demonio sólo es conocido por el tío y la nación de Vassilios. pero la noticia de que Sir Dale fue importante en la derrota del Cuarto y Séptimo Señor Demonio se ha extendido a otros países.]

[Estoy contenta… Dale está bien…]

Mientras murmuraba eso, Latina se dio cuenta de que como estaba sellada por los Señores Demonio que eran parte del orden natural en lugar de ser asesinada, su ‘protección divina’ permaneció con Dale. Si el fragmento del poder milagroso de los dioses que se le concedió al hombre se llamaba protección divina, entonces lo mismo debería aplicarse al poder que los seres de menor rango llamados Señores Demonio concedieron a sus servidores.

Latina le había concedido a Dale algo parecido a un deseo. Ella quería que regresara a salvo. Latina siempre estaba pensando que quería que él estuviera protegido de cualquier cosa y de todo, incluso si eso le quitaba todo su poder. Al darse cuenta de que ella le había dado un poder que estaba en un nivel totalmente diferente al que los Señores Demonio normalmente concedían a sus familiares, convirtiéndolo en un demonio especialmente poderoso, Latina esperaba que fuera de al menos un poco de ayuda para él, y suspiró.

Pero dado el estado de esos tronos… ¿Dale derrotó a los Señores Demonio aparte de las Calamidades…?

Si Dale era un héroe, pronto se habrá dado cuenta de que no era el poder de un héroe el que la había dañado, un Señor Demonio. Y ella misma fue la que le dijo a Dale que el único aparte de un héroe que podía dañar a un Señor Demonio era otro de su clase.

¿Fue la razón por la que mi sello se aflojó el que había sido sacudido por el poder de un héroe…?

Mirando hacia atrás a sus propios recuerdos confusos, Latina recordó que para cuando recobró el conocimiento, tres de los tronos ya estaban sin un maestro. Con toda probabilidad, la eficacia del sello había disminuido gracias a que casi la mitad de los Señores Demonio habían sido derrotados.

Para empezar, la ceremonia de sellado se había llevado a cabo apresuradamente con el objetivo común de sellar a la Octava Señor Demonio. Los esfuerzos de un ser irregular, como un héroe que también era un demonio, seguramente no tuvieron un efecto pequeño en su debilitamiento.

[¿Así que los Señores Demonio de la Calamidad de repente se volvieron activos?]

Mientras pensaba las cosas, Latina dio voz a sus preocupaciones.

[Sí.]

[¿Sabes por qué?]

Rose, sin una señal de frustración, explicó suavemente.

[Sin embargo, los Señores Demonio de la Calamidad siempre han causado daño a quienes los rodean, actuando de acuerdo a su propio pensamiento. Muchos lo explican como algo parecido a la rabieta de un niño, en la que no se puede buscar una razón detrás de sus acciones.]

Escuchar las palabras de Rose no despejó la tristeza en la cara de Latina.

¿Fue mi culpa…? No puedo imaginarme por qué Dale y Chrysos no querrían que lo supiera, de otra manera…

Precisamente porque tenía gente tan amable que pensaba en ella como en alguien precioso, los pensamientos de Latina se apoderaron de su corazón.

[Hubo…. muchas víctimas de los Señores Demonio de la Calamidad… ¿Cierto…?]

Y eso no es todo… Por mi culpa, los Señores demonio, además de las Calamidades, también… No hicieron nada, pero por mi culpa…

Viendo lo terriblemente pálida que se había vuelto Latina, Rose le acarició suavemente la espalda. Latina se levantó de un salto y parecía una niña a punto de estallar en lágrimas.

Rose suavemente tomó la mano de Latina con la suya. Era como si el calor del corazón de Rose se transmitiera poco a poco junto con el de su mano. Sus amables ojos azules miraban a Latina de cerca.

[No sé por qué te culpas tanto, Latina. ¿Te gustaría hablar de ello?]

Latina abrió la boca, sólo para contenerse y agitar la cabeza de un lado a otro. Habiendo aceptado esa reacción como una posibilidad, Rose estalló con una sonrisa un poco tensa y agarró la mano de Latina un poco más fuerte.

[Si no puedes discutirlo conmigo, ¿Qué tal si hablas con Sir Dale o con Su Majestad, la Primera Señor Demonio? A ambos seguramente les gustaría que confiaras en ellos.]

[Lady Rose…]

Latina dijo con voz ronca, rompiendo en lágrimas al mismo tiempo.

Después, Latina se entregó a la amabilidad de Rose de no pedir nada más, y simplemente siguió llorando.

Estoy segura… que como decía la profecía… He traído desgracia a mucha gente…

Los sentimientos de remordimiento de Latina, que era una pecadora y merecía ser tratada como tal, eran tan grandes que la presión que la aplastó hizo que no pudiera ni respirar. Debido a tales pensamientos, de alguna manera, Latina pudo haber querido que alguien la culpara.

Mientras Latina seguía llorando como una niña, se dio cuenta de que alguien la miraba con una expresión terriblemente tranquila. Se encontró repentinamente afectada por algo parecido al miedo, y empezó a temblar, sus ojos llorosos se volvieron hacia la silenciosa presencia.

[Miss Helmine…]

Gritó con voz ronca y minúscula, haciendo eco de su propio susto.

Rose no había traído ni una sola dama de compañía a Vassilios, así que Helmine cumplió ese papel. Rose no era de un linaje especialmente elitista, y era capaz de cuidar de sí misma en su vida diaria, pero seguía siendo una noble que visitaba oficialmente esta nación extranjera como representante de Laband. Y como Helmine también estaba sirviendo como su guardaespaldas, siempre estaba esperando a Rose, a su lado.

Como resultado, no había razón para que Latina encontrara una falla en Helmine esperando tranquilamente en la esquina de esta villa real que servía como habitación privada de Latina. Aun así, las mejillas de Latina estaban teñidas de rojo por la vergüenza de dejar que Helmine la viera llorar como una niña.

Latina se encontraba actualmente en un estado debilitado tanto física como emocionalmente, pero frente a esta persona era tan mala a la hora de enfrentarse a una apariencia tranquila y calmada, que su orgullo naturalmente volvió a estallar.

Se secó las lágrimas que, reflexivamente, caían por su cara con ambas manos. Su fuerte espíritu competitivo se impuso, no queriendo que esta persona la viera en un estado tan patético.

Helmine miró a Latina con una expresión terriblemente tranquila y calmada.

Latina no era muy buena tratando con esta mujer.

Era una mujer mayor con un aire de serenidad. Era una belleza, con muchas cosas que le faltaban a Latina que aún no era adulta.

Enfrentada a ella, Latina sintió como si tuviera las cosas que le faltaban en la cara. No importaba cuánto se diera cuenta de ello, el hecho de que le pusieran esas cosas delante hacía que el corazón de Latina se sintiera pesado. Y, sobre todo, Helmine conocía un lado de Dale que Latina no conocía.

Helmine era la única persona con la que Latina no quería perder.

Con ese propósito, Latina levantó su cara y encontró a Helmine con una sonrisa que parecía algo cruel.

Rose pronto se dio cuenta de la atmósfera que crepitaba entre las dos. Latina llevaba sus sentimientos en la manga, por lo que era muy fácil entender lo que estaba pasando cuando de repente empezó a actuar de manera diferente, prestando más atención de la necesaria a la mirada de Helmine.

Pero Rose no dijo nada, sino que decidió vigilar la situación.

Latina estaba siendo aplastada por sus sentimientos de culpa hace unos momentos, pero ahora ya ni siquiera bajaba la cabeza, sino que se enfrentaba a la mirada de Helmine. Sin tener en cuenta la razón, tuvo un gran efecto en devolverle la vitalidad a Latina.

[Creí que habías crecido bastante, pero parece que sigues siendo sólo una niñita, ¿Huh?]

Esas palabras de Helmine hicieron fruncir el ceño a Latina, pero la chica no podía negar lo que había dicho.

[¿No te importa que te castiguen por hablar con la hermana de su alteza, el rey de Vassilios, de esa manera?]

[… No tengo ninguna autoridad en este país. Mientras no le quites importancia a los deseos del Rey Dorado, no me importa lo que me digas personalmente.]

Latina era consciente de que ella era más valiosa para Chrysos que cualquier otra persona. Y también entendió que, como rey de este país, las intenciones de Chrysos debían ser respetadas. Pero al mismo tiempo, se recordó a sí misma que carecía de autoridad aquí, y no le pareció correcto que fuera excesivamente mimada gracias a la influencia de Chrysos.

Por lo tanto, Latina no tenía intención de usar el nombre de Chrysos ahora, no importa cuánto le duelan las palabras de Helmine.

Escuchando la respuesta de Latina, Helmine estalló en una leve sonrisa. Era imposible saber qué pensaba de Latina sólo por esa expresión.

[Debido a la invasión del Cuarto Señor Demonio, el sur de Laband sufrió grandes daños. Hasta que no se recupere ese daño, también afectará significativamente el poder de la nación. Aparentemente las naciones vecinas ven esto como una oportunidad para causar disturbios.]

Las palabras de Helmine eran información que, en teoría, Latina quería escuchar. Aun así, escuchar lo que había ocurrido era aún más doloroso de lo que ella había esperado.

[Parece que varias de las pequeñas naciones al este de Laband fueron llevadas a la ruina por el Séptimo Señor Demonio. Fue un desastre decir que las pérdidas fueron tan grandes que ni siquiera empieza a cubrirlo.]

Helmine miró a Latina, la cara de la chica era pálida y apretaba sus manos tan fuerte que sus nudillos se habían vuelto blancos. La débil sonrisa aún permanecía en su rostro.

[Aun así, esa no debería ser razón para que te eches a llorar, ¿Verdad? ¿O tienes una razón lo suficientemente importante como para hacerte llorar?]

Incluso respirar era doloroso para Latina. Era incapaz de plantear una refutación, y se dio cuenta de que ella misma había intentado escuchar lo que decía Helmina.

[Incluso si tienes una razón, para no hacer nada más que llorar… Bueno, sigues siendo sólo una niñita, así que tal vez no hay nada que hacer.]

Dijo Helmine, su sonrisa se transformó en una completa mueca de desprecio.

Latina se regañó en silencio por haber comenzado a apartar los ojos, levantando su cara adecuadamente.

[Yo soy…]

Latina comenzó con una voz dolorida y ronca con su mirada fija en Helmine.

[Ciertamente aún inmadura. Es verdad… que no soy capaz de hacer algo.]

Los ojos azules de Helmine se abrieron un poco más.

[Es un hecho que todavía no tengo experiencia, soy incapaz de hacer algo más que llorar… Pero, aun así…]

Ella secó firmemente sus lágrimas, y constantemente puso más fuerza detrás de su voz.

[Estoy reflexionando adecuadamente sobre todo esto. Sobre lo que he hecho, y sobre lo que debería haber hecho… y sobre lo que puedo hacer ahora.]

Los ojos de Latina, ahora llenos de determinación, miraron directamente a Helmine mientras decía eso.

Helmine se rio ante esa vista, y luego dijo en un tono desafiante:

[Ya veo. Bueno, entonces, adelante, inténtalo ‘niñita’.]

Viendo esta ruptura en la conversación y el aire entre las dos, Rose decidió excusarse de este lugar. Como guardaespaldas de Rose, a Helmine no se le permitiría salir de la habitación por su cuenta, y juzgó que el espíritu de Latina puede haberse recuperado, pero que aún necesitaba tiempo para resolver sus sentimientos.

[Bueno, entonces, Latina, volveré a mi propia habitación, pero… todavía me quedaré en Vassilios por un tiempo. Si necesitas algo, entonces no dudes en preguntar.]

Dijo Rose, con una sonrisa amable en su rostro.

[Cierto… Gracias, Lady Rose.]

Dijo Latina, con un poco de vigor al volver a su expresión habitual.

Rose dejó la villa, con esa expresión amable en la cara. Una vez más abrió la boca cuando se encontraban a una buena distancia de aquel lugar, volviéndose hacia la persona que estaba detrás de ella y diciendo en tono reprochable:

[Por favor, no actúes con tanta maldad.]

Helmine sonrió y se encogió de hombros un poco en respuesta a las palabras de Rose.

[Sólo tenía la necesidad de molestarla un poco.]

[Puede que sea natural llamar a Latina ‘joven’, según su edad.]

[Eso es seguro.]

Dijo Helmine con una sonrisa, pareciendo como si estuviera mirando a lo lejos.

[Sin embargo, los niños maduran más rápido de lo que crees, ¿No? La última vez que la vi, era sólo una niñita que era parecía un gatito, mordisqueando cualquier cosa y todo.]

Helmine pensó en cómo esa joven había devuelto un ‘No soy pequeña’ a todo lo que hizo y dijo. Incapaz de ver las cosas objetivamente, en lugar de ver y reaccionar ante todo basándose en sus propios sentimientos personales, había sido una niña en todos los sentidos.

[Ha crecido lo suficiente como para reconocer su propia inmadurez, ¿No?]

Dijo Helmine con una sonrisa de satisfacción.

Rose suspiró mientras miraba a esta mujer, que había vivido mucho más tiempo que ella.

Rose no tenía intención de ser demasiado blanda con Latina, como lo eran Dale y Chrysos. Pero, aun así, Latina era una adorable ‘hermana pequeña’ que adoraba a Rose. No le gustaba mucho ver a la chica ser humillada de un solo lado.

[Creo que tampoco es especialmente maduro burlarse de alguien.]

[Eso es cierto. Todavía me queda mucho camino por recorrer.]

Dijo Helmine con una sonrisa, y luego sonrió, sin preocuparse por las palabras de Rose.

[Desde que vi la cara de Dale así, sentí la necesidad de burlarme de alguien.]

Esas palabras de Helmine tenían una emoción ligeramente diferente detrás de ellas, privando a Rose de su necesidad de objetar.

[Ese niño realmente parecía estar acorralado. No lo había visto en ese estado por algún tiempo, así que no pude evitarlo… Yo también tengo mucho camino por recorrer.]

Antes de acompañar a Rose a Vassilios, Helmine había visto a Dale en la finca Eldstedt.

Había dejado a un lado su característico abrigo negro de cuero de bestia mágica por una brillante armadura, y mientras respondía a los aplausos como el ‘Héroe de Platino’, no parecía estar muy entusiasmado en lo más mínimo. Parecía un héroe brillante, su expresión encajaba con su apodo recién adquirido.

Pero para Helmine, tenía la mirada de su yo más joven… esa mirada del joven que había aprendido lo que se sentía al matar a otra persona a través de su papel de héroe, y que sufrió su propia angustia como resultado.

En ese momento, Helmine no sabía lo que lo tenía tan presionado, pero cuando lo vio de nuevo, se sintió segura. Estaba abrazando a Latina y la adoraba tanto que parecía casi dependiente de ella. La visión de Dale aferrándose a ella tan desesperadamente (como si nunca quisiera perderla de nuevo, y si lo hiciera, se perdería a sí mismo a su vez) era más que suficiente para que, aunque no supiera los detalles, pudiera darse cuenta de que Latina era la razón por la que Dale había sido llevado a su punto de quiebre.

Ver esa antiguo y familiar expresión la hizo querer burlarse un poco de ellos.

No estaba segura de por qué Latina estaba sufriendo y gimiendo, y no sentía la necesidad de saberlo. Tampoco sabía lo que había hecho Latina, o por qué eso hizo que Dale sufriera tanto. Por lo tanto, no tenía la intención de sermonearla, ni de arrinconarla con la lógica. En lugar de ello, en última instancia, se trataba de ‘burlarse’ de su propia voluntad, basada en sus propias emociones. Fue un poco de venganza, como si Helmine dijera: ‘Mira lo mucho que tus acciones hicieron sufrir a Dale’.

Esa niña orgullosa sería capaz de resistir a alguien a quien ‘odiaba’ mucho juzgando su inmadurez y sus faltas. Pero como Helmine se dio cuenta de ello, necesitaba expresar su opinión sobre la niña. Tal vez ahora estaba a un paso del punto en que ya no podía llamarla ‘niñita’.

Reflexionando sobre eso, Helmine una vez más murmuró para sí misma: ‘Los niños realmente crecen rápido, ¿no?’

Mientras tanto, después de ver a Helmine y a Rose, Latina se sentó con sus brazos abrazando sus rodillas por un rato encima de la cama. Luego giró de un lado a otro, como si se girara mientras dormía. No prestó atención a lo desaliñada que estaba su ropa, con el dobladillo de su falda levantado y sus piernas sugerentemente expuestas.

[…Haa.]

Ella suspiró. Como no había nadie más que la oyera, murmuró para sí misma, ‘…sigo metiéndome en líos. No puedo crecer, puedo…?’

Helmine había dicho todo eso, pero Latina honestamente aún no sabía qué hacer.

Gracias a la ayuda de Chrysos se salvó, pero cuando los otros Señores Demonio la reconocieron como enemiga, no habría sido una sorpresa para ella ser completamente aniquilada. No importaba lo lejos que corriera y se escondiera, no creía que podría escapar. Pero si lo hacía, entonces hasta que la encontraran, los Señores Demonio quemarían todo hasta los cimientos en su búsqueda por ella.

Si ella hubiera sido honesta con Dale, diciéndole que los otros Señores Demonio la estaban atacando, entonces él la habría protegido incluso si hubiera tenido que sacrificarse en el proceso. Pero ella quería proteger a Dale, y no quería que hiciera algo así.

Tampoco fue sólo Dale. El lugar donde vivía, Kreuz, seguramente se convertiría en un blanco para los Señores Demonio. Sus amigos y la gente del pueblo habían sido muy amables con ella mientras crecía, y Latina quería protegerlos a todos.

Todas esas personas que le habían dado algo, después de haberlo perdido todo ese día cuando era joven. Todos los que la habían acogido y dado su amor, después de que todo en ella había sido desechado y ella fue expulsada. Debido a que una vez lo había perdido todo, Latina temía perder las cosas de nuevo más que cualquier otro.

Y luego estaba Chrysos. Habían nacido y crecido juntas, y ella era la otra mitad preciosa de Latina. Habían compartido todo desde su nacimiento, y su hermana era el único miembro de la familia que le quedaba.

Toda esa gente preciosa, sopesada contra su única y diminuta vida… Ni siquiera podían compararse. Si eso protegería a la gente que le importaba, entonces con gusto ofrecería su vida.

[Pero… Puede que yo haya hecho lo mismo… Así que Dale no se habría dado por vencido tan fácilmente, ¿Verdad…?]

Ella no quería que actuara imprudentemente. Y aunque Dale era conocido como un aventurero de primera clase, nunca imaginó que podría llevar a cabo algo tan loco como hacerse enemigo de todos los Señores Demonio. Sin embargo, también es cierto que ella no había pensado que era totalmente imposible. Fue precisamente porque ella pensaba que ‘Si es Dale, entonces él podría lograrlo’ que cuando ella vio ese estado desastroso del espacio con los tronos, aunque no conocía ninguna de las circunstancias, intuitivamente pensó que era obra de Dale.

[¿Qué debería haber hecho…?]

Originalmente había pensado que, si desaparecía, las cosas volverían a ser como antes. Ni siquiera había considerado la posibilidad de que los Señores Demonio de la Calamidad corrieran desenfrenadamente, ni tampoco había pensado que Dale atacaría a los Señores Demonio que no eran de las Calamidades, ya que ellos no habían hecho nada malo.

[…Ese puede haber sido mi mayor pecado, no pensar en eso…]

Pensando en cómo había sido arrastrada por el caos, Latina presionó su mejilla contra la almohada.

Atrapada en sus sentimientos de impotencia, Latina ni siquiera se dio cuenta de que estaba dormida.

[¿Latina?]

Al escuchar esa voz, Latina abrió los ojos. La cara de Dale estaba justo delante de ella, preocupada.

[¿Qué pasa?]

Preguntó, su amable voz llena de preocupación, aunque Latina no sabía el por qué.

Dale envolvió su mejilla en la palma de su mano. Las yemas de sus dedos acariciaban suavemente el contorno de sus ojos como para consolarla. Fue entonces cuando Latina recordó que se había quedado dormida con los rastros de su sollozo aun permaneciendo en su rostro.

[Estoy bi—]

Se encontró a sí misma a mitad de la respuesta. Todavía no había encontrado una respuesta a la pregunta que había estado contemplando. Sin embargo, había tomado la firme decisión de no limitarse a apartar la vista y llorar.

[… He estado pensando. Cometí muchos errores.]

[¿Latina?]

[Te he hecho mucho daño, Dale, y también te he traído mucho sufrimiento. Un ‘Lo siento’ ni siquiera empieza a cubrirlo, pero… siento que no debería dejar de pensar en lo que hice mal.]

Las palabras de Latina hicieron que Dale estallara en una sonrisa un poco tensa, pero él continuó acariciando suavemente sus mejillas y cabeza. Esa mirada amable, y su caricia adorable, eran las del hombre que ella adoraba, pero de repente, Latina abrió los ojos, como si estuviera sorprendida.

Eso no fue lo único en lo que me equivoqué… que olvidé… fue el pensamiento que de repente le vino a la mente.

Ella se había equivocado.

Ella lo había entendido mejor en el pasado. Era algo en lo que siempre había pensado cuando era niña, pero que en algún momento había olvidado.

Yo…

Cuando Dale le pidió que se casara con él, su deseo de infancia fue concedido. Esos sentimientos oníricos de felicidad le habían hecho olvidar antes de que se diera cuenta.

Lo que ella quería ser no era simplemente alguien a quien Dale adoraba y llamaba ‘linda’. Eso no sería diferente de cuando ella era sólo su ‘amada hija’. No fue suficiente para hacerla la mujer adulta que ella quería ser.

Quería… convertirme en un adulto que pudiera estar al lado de Dale… Alguien que pudiera mantenerlo…

En su estado actual, ella era simplemente el tema de la inclinación unilateral de Dale. Se había vuelto complaciente, y a su vez había perdido de vista la persona en lo que quería convertirse.

No es de extrañar que se llamara a sí misma ‘niñita’. Después de todo, había sido lo suficientemente infantil como para merecer el nombre.

[Realmente cometí muchos errores, ¿Cierto…?]

[¿Lo hiciste?]

[Sí. No hice nada más que meter la pata… Así que quiero que me digas correctamente cuando hago algo mal…. que me digas lo que quieres que haga, y lo que estás pensando…]

Recordó las palabras desesperadas de Dale que había escuchado cuando se despertó en Vassilios. Esas palabras que sonaban tan dolorosas, como si su corazón estuviera a punto de estallar. Él quería que ella le permitiera protegerla, pero Latina sentía lo mismo, y por eso no sabía qué hacer.

[Me equivoqué, pero… realmente quería protegerte, Dale.]

[Cierto, eso es cierto… Yo también lo sabía… que te sentías así, Latina.]

Dijo Dale asintiendo con una mirada preocupada en su rostro, ambas manos tocaban suavemente a Latina todo el tiempo.

[Eres muy amable, Dale, muy… siempre eres muy amable conmigo. Sé que perdonarías cualquier cosa y todo lo que hago… aunque eso te hiciera sufrir.]

[Está bien, aunque… sea amable contigo.]

Una parte de Dale se dio cuenta de que no podía culparla por sus acciones.

Los Señores Demonio eran como amenazas encarnadas, y Latina se había convertido en un blanco para todos ellos. Como ella quería arreglar las cosas sin que nadie saliera lastimado, sacrificarse era una opción razonable. Para ser honesto, cuando consideró la situación, se dio cuenta de que esa era la conclusión que resultaría en el menor número de pérdidas.

Aun así, no había sido capaz de aceptarlo, y decidió seguir luchando, usando todas sus fuerzas para derrotar a los que se interpusieran en su camino.

Mientras los pensamientos de Dale le producían una expresión de tensión en la cara, Latina lo observaba suavemente.

Se encontró incapaz de calmarse, preocupado de que se descubriera la crueldad manchada de sangre que había cometido.

[Si… las mismas cosas ocurrieran de nuevo, podría tomar las mismas decisiones de nuevo…]

[Eso…. sería un problema…]

[Así como tú quieres protegerme, yo siento lo mismo por ti, Dale. Pero…]

Latina dijo, deteniéndose por un momento mientras agarraba la mano que Dale estaba tocando con fuerza.

[Hablaré contigo correctamente de ahora en adelante, Dale. Pensaré las cosas contigo, sobre lo que quiero hacer y lo que debo hacer.]

[¿Huh…?]

[Quiero estar contigo, Dale. Quiero ser alguien que pueda protegerte a ti también, en lugar de ser sólo alguien a quien proteges. Por lo tanto, para que pueda ser alguien que pueda estar adecuadamente a tu lado… la próxima vez, quiero escuchar cómo te sientes y hablar de las cosas juntos.]

Una sonrisa tensa cruzó la cara de Dale después de escuchar las palabras de Latina, esta vez con un significado ligeramente diferente al que había usado antes.

[Yo también tengo que reflexionar sobre mis acciones.]

[¿Dale?]

[También hay mucho que debería haber discutido contigo…]

Cuando Dale miró a esa amada chica en sus brazos, ella lo miró encantada.

[Te propuse matrimonio, Latina. Como marido y mujer, deberíamos compartir incluso las cosas que son dolorosas.]

[…Sí.]

[Así que si algo pasa de nuevo… por favor, no me ocultes nada. Me las arreglaré incluso con las cosas que crees que son imposibles de una forma u otra.]

[Cierto.]

[Ah, y cuando las cosas son difíciles para mí… ¿Puedo confiar en ti también? Aunque, de nuevo, me gustaría actuar duro en momentos como ese…]

[Trabajaré duro por ti también, cuando lleguen esos momentos. Siempre me estás salvando… así que quiero hacer algo para pagártelo.]

Contestó ella, y la sonrisa de Dale se hizo más relajada.

El sólo hecho de tenerla a su lado desde que ella era joven lo había apoyado y salvado. Pero seguramente diría que eso no es suficiente.

[… No tienes más hermanos, ¿Verdad?]

[No lo sé.]

[Me gustaría… oír hablar de tu familia. No podías hablar de ellos porque tenías que esconder a Chrysos, ¿Verdad?]

[¿Oíste eso de Chrysos?]

[Sí.]

Contestó Dale, y la expresión de la latina se volvió un poco dolorosa.

[Siento no haber dicho nada. Pero Chrysos es más valioso para mí que para otros, de una manera diferente a como me siento contigo.]

[Ella es tu única hermana, después de todo.]

Por naturaleza, los demonios tenían un fuerte sentido de camaradería y consideraban que la familia era especialmente valiosa.

Chrysos era la única hermana de Latina y el último miembro de su familia que le quedaba. Dale entendió completamente que Latina y Chrysos tenían sentimientos profundos el uno por el otro.

[¿Hay algo más que sigas ocultando?]

[… Todavía hay algunas cosas que son embarazosas.]

[Supongo que esas cosas aún pueden estar bien, incluso cuando se trata de un marido y su mujer…]

[¿Qué hay de ti, Dale?]

[¿Hmm?]

[¿Hay… algo que me estés ocultando, Dale?]

[Ah…]

Dale reflexivamente comenzó a esquivar la pregunta, pero después de pensarlo un poco, lo reconsideró. No estaría bien forzarla a hablar y luego dejar de lado el asunto de sus propios secretos.

Ya no era sólo una niña pequeña que necesitaba ser protegida. Y tenía la intención de tratarla como tal.

[Para ser honesto, soy un héroe.]

Por eso Dale reveló información que se había guardado para sí mismo hasta ahora. Después de escuchar eso, Latina se sentó silenciosamente mirando la cara de Dale por un rato. Puede que ya lo haya oído de Rose, pero aun así fue una conmoción extraordinaria.

[¿Latina?]

[¿Hmm?]

[¿Estás bien?]

Latina enloqueció una vez que Dale la llamó, y la tensión se le drenó de los hombros tan profundamente que casi se podía escuchar el silbido que se le escapaba.

[Sólo estoy sorprendida… Ya lo había oído de Lady Rose… que eras un héroe.]

[¿En serio?]

Pensando en ello, Dale se dio cuenta de que no había prohibido exactamente que alguien hablara de ello, así que esto no fue una gran sorpresa. Mejor dicho, fue más bien una sorpresa que Latina no se hubiera enterado de ello hasta ahora.

[No le pregunté a Lady Rose, pero… ¿Estás bien siendo un demonio?]

[Probablemente deberías estar mejor informada sobre eso que yo, ¿Verdad?]

Incluso Dale no pudo evitar estar desconcertado. Al menos técnicamente, Latina era la ‘Maestra’ de Dale. Y fue la propia Latina quien le dijo que a los Señores Demonio se les permite conocer una parte de los fundamentos del mundo.

[¿Huh? Ah, ahora que lo mencionas, es verdad…]

Latina había dejado completamente a un lado los poderes que le habían sido otorgados como Señor Demonio, así que había olvidado por completo que tenía esa habilidad.

[Bueno, eres la Octava Señor Demonio, así que… no eres la antítesis de un héroe, que existe para eliminar a los Señores Demonio. Supongo que funcionó por algo así.]

[Ya veo…]

Latina dijo con un gesto de asentimiento, sin ni siquiera una pizca de su carácter de Señor Demonio.

[Después de todo, necesito organizarme más.]

Dijo Latina sin rodeos. Dale estaba a punto de decir instintivamente: ‘Estás bien cómo eres, Latina’, pero se las arregló para guardárselo para sí mismo.

Dale pensó para sí mismo, Latina es muy linda, asintiendo mientras se veía así de seria. Eso ya era un reflejo condicionado en este momento. Sin embargo, se abstuvo con éxito de expresar ese comentario, por consideración al hecho de que ella estaba tratando de convertirse en una adulta, decir eso sería como si se retractara de su acuerdo de tratarla como tal.

Se regañó a sí mismo en silencio, preguntándose cuál de ellos era realmente el que todavía tenía que madurar.

[¿Dale?]

[No es nada… Estaba pensando que realmente has crecido, Latina.]

[…?]

Latina ladeó un poco la cabeza, ya que había estado sintiendo su propia inmadurez.

[Yo también tengo que organizarme.]

[¿No eres ya un adulto apropiado, Dale?]

[Hmm…]

En lugar de tratarla como una pareja igualitaria o verla como su ‘Maestra’, Dale realmente prefirió ser alguien en quien ella pudiera confiar. Su orgullo como hombre no le permitía retroceder en ese punto.

Sin embargo, finalmente pudieron volver a estar juntos de esta manera.

[Intentemos hacer las cosas bien de aquí en adelante.]

[Sí.]

Sería bueno que pudieran hablar de las cosas entre ellos, sin importar lo mucho que la hayan fastidiado. Mientras pensaba eso, Dale tomó la mano de Latina con la suya, y los dos permanecieron así.

▼▼▼▼

Después de haber hablado con Dale, Latina visitó la habitación de Chrysos sola después de la cena. No era la habitación donde habían vivido juntas cuando eran jóvenes. Era, en cambio, de alta calidad, desde donde se podía sentir la autoridad de un rey. Sin embargo, siempre había damas de honor y guardias en la habitación de al lado, así que era un espacio formal carente de absoluta privacidad.

[De alguna manera se siente extraño, usando lenguaje humano a tu alrededor, Chrysos.]

[No es una conversación que quieras que otros escuchen, ¿Verdad? Hay quienes podrían entender trozos y piezas, pero pocos podrían entenderlo todo. Eso lo hace adecuado para una conversación privada, ¿No crees?]

Chrysos dijo con una mirada un poco traviesa en su cara, luego tomó un sorbo del té que Latina había preparado, sus ojos brillaban un poco.

Normalmente, preparar té sería una tarea para una dama de compañía. Pero Latina quería que esta vez fuera sólo para ellas dos, así que consiguió que la dama de honor se echara atrás con la excusa de que se trataba de un té de Laband que Sylvia había compartido con ella. Las herramientas y métodos utilizados para manipular el té diferían entre Vassilios y Laband. Chrysos había sentido que Latina tenía algo de qué hablar cuando la niña fue a visitar su habitación, y no intentó objetar en particular.

[Una vez que nuestro intercambio con Laband comience, será necesario que los de esta nación estudien el idioma, ¿Cierto?]

[Las otras razas ni siquiera pueden pronunciar palabras demoniacas sin afinidad por ello…]

El criterio básico para saber si alguien podía o no usar magia era si podía pronunciar el llamado ‘lenguaje de los hechizos’. La raza demoniaca tenía afinidad por la magia, y servía como su lengua materna, pero para otras razas, era un idioma que podía ser totalmente imposible para ellos hablar.

Sin embargo, las lenguas utilizadas por otras razas no tienen tales restricciones, lo que permite simplemente estudiarlas y emplearlas.

[Entonces, ¿Qué pasa, Platina?]

[Dale no me lo había dicho…]

Latina murmuró, mirando la taza de té que tenía en la mano. La cara deprimida del otro lado de la superficie del líquido, de color marrón oscuro pálido, la miró de nuevo.

[Lo sabias Chrysos que Dale… era un héroe?]

Chrysos se quedó sentada en silencio durante un rato, pero pronto lo confirmó, sin querer mentir a su hermana gemela.

[Es verdad. Después de que te encerraron… no pasó mucho tiempo, alguien empezó a poner a descansar a los Señores Demonio. Considerando mi posición, no pude determinar quién era… pero al oír lo que Sylvia y los otros tenían que decir, pronto me di cuenta.]

[Sylvia…]

[Había un héroe a tu lado, Platina. Se estaba moviendo, matando a los Señores Demonio a un ritmo que normalmente sería totalmente imposible. Después de enterarme de su relación contigo… conjeturé que tal vez habías convertido a ese héroe en tu familiar.]

[Ya veo…]

[Y sentí que él era la razón por la que dijiste que no volverías a mí.]

Dijo Chrysos, hinchando sus mejillas de una manera que realmente se parecía a Latina. Latina sonrió un poco en respuesta a la expresión de su hermana, y luego miró hacia abajo una vez más.

[Entonces… Dale fue el que… derrotó a los Señores Demonio.]

Latina dijo, indecisa de usar la palabra ‘asesino’.

Viendo a su hermana así, Chrysos suspiró mentalmente para sí misma, y dijo en tono sereno:

[Eso es correcto.]

[Dado el estado de los tronos, parecía que… derrotó a todos los otros Señores Demonio…]

[… Supongo que no se puede negar en este momento.]

Contestó Chrysos, dándose cuenta de que ahora no sería capaz de mentirle a su inteligente hermana.

La expresión de Latina se volvió dolorosa.

[Eso… fue por mi culpa, ¿Cierto?]

Ya lo había sentido por las historias de los que la rodeaban, pero mirar a su hermana hizo que Chrysos lo pensase una vez más: Latina seguía siendo amable y seria por naturaleza, tal como lo había sido cuando eran jóvenes. Ese hecho hizo que se sintiera aliviada y contenta. Eso fue porque era una prueba de que incluso después de haber sido exiliada de este país y haber perdido a su padre, ella todavía podía crecer en un lugar donde estaba sana y a salvo.

[… Supongo que debo darle las gracias a ese hombre.]

[¿Huh?]

[No, no es nada.]

Al parecer, Latina no había captado las palabras que Chrysos susurró en voz baja, lo que hizo que el Rey Dorado se sintiera aliviado. Precisamente porque se preocupaba tanto por su hermana no podía dejar que nadie supiera que había dicho algo así sobre ese deplorable héroe.

[… Parece que realmente no eras apta para convertirte en la Primera Señor Demonio.]

[¿Chrysos?]

Chrysos dio una pequeña carcajada, y luego hizo contacto visual con Latina.

[No hay necesidad de que te preocupes por eso, Platina.]

[Pero…]

Los Señores Demonio, aparte de las Calamidades, no habían hecho nada que mereciese la muerte. Fueron asesinados de forma irrazonable, lo que trajo desgracias a los empleados y a las personas bajo su protección también.

La expresión de Latina mostraba claramente lo que estaba pensando. Aunque diga que no se preocupe por eso… Chrysos dio otra pequeña risa.

[Eres una Señor Demonios… Aunque puedes ser una de bajo rango, ellos todavía trataron de dañar a un ‘dios’. Si eso no es digno de ser llamado pecado, ¿Entonces qué es?]

[Pero…]

[Por lo tanto, lo que ocurrió fue un castigo divino… los únicos a los que se les permite eliminar a los Señores Demonio son a sus antítesis, los héroes, después de todo.]

Ese era el orden natural, decidido por los dioses de más alto rango de los siete colores, que formaban el mundo mismo.

Con una leve sonrisa en la cara, Chrysos acarició la mejilla de su hermana como lo había hecho cuando eran jóvenes, imitando la acción que sus padres habían usado para consolar a la mimada niña. Estaba un poco sorprendida, pero también aliviada por la naturalidad con la que esa acción le llegó. Chrysos había pensado que había cambiado mucho, pero algo de su juventud quedó muy claro en ella, lo que la dejó un poco avergonzada.

[Es posible que los Señores Demonio se hagan daño unos a otros, ya que son de la misma clase. Sin embargo, eso no significa que tal cosa esté ‘permitida’. Tal acto es una causa válida para la retribución.]

El único que puede interferir con los otros Señores Demonio de entre ellos es la Octava Señor Demonio, Latina. Después de todo, tal ser surgió inherentemente como un medio para reinar en los otros Señores Demonio.

Así como la Segunda Señor Demonio le había hecho una vez al Primero, era posible que un Señor Demonio destruyera a otro. Pero al mismo tiempo, eso fue considerado un acto irregular para este mundo.

Si ocurriese algo así, había muchas posibilidades de que ambos fuesen destruidos al mismo tiempo. La que le había enseñado eso a Chrysos era una sacerdotisa que se decía que era excepcionalmente poco común, poseía un poder que no tenía precedentes en la historia demoníaca: Mov, cuyo nombre indicaba el color de los dioses. Cuando le dijeron eso a Chrysos, ella no entendía el significado preciso detrás de esas palabras. Sin embargo, al mirar hacia atrás, ella finalmente entendió.

[Y así, simplemente se ganaron sus justos escarmientos. No hay necesidad de que te preocupes por el asunto. Lo que ocurrió fue sólo una conclusión natural, después de todo.]

Aun cuando dijo eso, sabía que Latina no lo aceptaría tan fácilmente.

Desde el punto de vista de Chrysos como la Primera Señor Demonio, ella sabía muy bien que los otros Señores Demonio no tenían otra opción que dar su aprobación. Pero como Latina era su única y preciosa hermana, Chrysos también sintió la necesidad de enfrentar represalias por ponerle la mano encima a la niña. Independientemente de cómo ocurrió, tal cosa tenía que ocurrir.

De mal gusto, la Segunda Señor Demonio vio incluso intentos de vengarse de ella como algo agradable, y estaba arrogantemente segura de que no sufriría ningún daño, aunque otros Señores Demonio lo intentaran. Pero normalmente, los Señores Demonio nunca se atreverían a interferir con otros de su clase.

La propia Chrysos también había sido preparada para su propia muerte.

Además de su protección divina natural, la misma Octava Señor Demonio, Latina, no veía a Chrysos como un enemigo. Y por la forma en que el héroe que le servía de familiar era un marido idiota y cariñoso, Chrysos juzgó que no la juzgaría de inmediato. Pero, aun así, nada de eso era absoluto. Sin embargo, ella también sintió que no había nada que hacer al respecto.

Había estado dispuesta a ensuciarse las manos tanto como fuera necesario para recuperar a su hermana, por mucho que otros la culparan, por lo que no tenía espacio para hablar. Pero su hermana, naturalmente amable, nunca podría dejarla de lado tan fácilmente, lo que alegró a Chrysos.

[Platina, los Señores Demonio son dioses. Es natural que sean seres arrogantes, que existan más allá del razonamiento mortal, ¿Me equivoco?]

[Pero…]

[Sin embargo, también debemos tratar de mantener nuestras perspectivas como personas. En ese sentido, tus preocupaciones también son correctas.]

[Chrysos…]

Latina levantó la cara, lo que mostró las complejas emociones que estaba sintiendo, en respuesta a la voz de su hermana. Aunque Chrysos siempre miraba hacia adelante con firmeza, siempre había confiado en la amabilidad de la gente que la rodeaba. Sus propias insuficiencias hacían sentir que su corazón estaba siendo aplastado.

[Nunca cambies, Platina.]

Chrysos se atrevió a añadir:

[Para que no me convierta en un ser arrogante que ha olvidado lo que es ser persona… Para que no acabe en una sangrienta batalla con tu único familiar, en la que cortamos todo y cualquier cosa.]

Puede que haya preocupado a Latina, eso fue lo que pensó Chrysos. También era capaz de ser ella misma, con el corazón de una persona en lugar de ser únicamente la Primera Señor Demonio, cuando estaba al lado de su hermana. Eso fue todo lo que mantuvo su sentido de sí misma, para que no fuera aplastada por sus deberes como rey.

[Actuar como nuestras restricciones (Cadenas).]

Y así, deseaba que Latina permaneciera como estaba ahora.

Chrysos sonrió mientras decía eso, mientras que Latina miraba hacia atrás, parecía preocupada. Latina se había dado cuenta de su propia inmadurez, así que no podía aceptarlo tan fácilmente.

[Aunque… Creo que no soy buena como soy ahora?]

[Es esencial seguir creciendo, sí. Y es imposible que nunca cambies.]

Chrysos abrazó con fuerza a su hermana demasiado seria. En su vida actual, nunca sintió el calor de nadie tan de cerca. Se preguntaba por qué su hermana no podía entender por qué sólo eso era una salvación tan grande para ella.

[Sin embargo, Platina… por favor, quédate cómo estás. Tú también lo entiendes, ¿Verdad? Te pido que me dejes seguir siendo tu hermana.]

[¿Es eso realmente cierto?]

[Lo es.]

Mientras que Chrysos encontró la admisión extrañamente irritante, ella estaba segura de que el hombre pensaba de manera similar.

No puedo creer que piense lo mismo que yo! Por alguna razón no puedo evitar encontrarlo molesto! Y, sin embargo, ese hombre seguramente también ha sido salvado por mi amable hermana…

Pensó Chrysos.

[Para nosotros, ser capaces de protegerte para que puedas permanecer como eres es parecido al sustento… aunque de alguna manera, eso puede ser terriblemente difícil de manejar.]

No importaba cuánto tenía que ensuciarse mientras caminaba por su camino, y cuánta sangre y cadáveres se amontonaban a lo largo del camino o alguna otra cosa, no quería que eso se acercara a la amada chica que deseaba proteger.

Llevar exactamente la misma carga no era el único medio de compartir una carga.

Quería que su preciosa hermana viviera en un mundo amable y gentil.

Sin embargo, esa chica inteligente seguramente se daría cuenta de que estaba siendo protegida, y entendería la carga que llevaban los que la rodeaban. Ese entendimiento por sí solo era suficiente.

Y no importaba lo dolorosas que fueran las tareas que realizara, el no tener que preocupar a la persona que tanto le importaba era suficiente para salvarla.

Ese hombre probablemente sintió lo mismo.

Sinceramente, no quiero admitirlo, pensó Chrysos, sintiéndose decepcionada. También fue un sentimiento incómodo para ella, al darse cuenta de que se entendían entre sí.

[No puedo decir que lo entiendo completamente… pero trataré de pensar en lo que dijiste, Chrysos.]

Chrysos no pudo evitar reírse de esa respuesta tan seria de Latina.

[Eso debería ser suficiente por ahora, ¿Cierto?]

Chrysos entonces abrazó más fuerte a su hermana y dijo:

[Así que quédate como estas, a mi lado.]

Latina tuvo una extraña reacción a las palabras de Chrysos. Su mirada se movió, e hizo una mueca como si tuviera problemas para decir algo. Aunque a Latina no le gustaba la forma en que sus pensamientos se mostraban claramente en su rostro, Chrysos lo encontró encantador.

Chrysos lo sabía muy bien, pero Latina no quería quedarse en Vassilios. Sin que ella se diera cuenta, sus cejas se arrugaron. Incluso si hubiera sido para protegerla, Latina fue declarada criminal y exiliada, por lo que es probable que hubiera quien la despreciara en Vassilios. Sin embargo, Chrysos ahora poseía suficiente autoridad para protegerla de esa gente, y no permitía que nadie actuara irrespetuosamente hacia Latina.

Aun así, tal vez no le gustaba la idea de involucrarse en la política.

Por lo que había escuchado de Sylvia y Rose, ella tuvo la impresión de que Latina había recibido una educación y había sido entrenada en los modales propios de una noble de Laband. Sin embargo, aparentemente no tenía entrenamiento como gobernante, lo que no es sorprendente, considerando que había estado viviendo pacíficamente como una plebeya.

En ese caso, parecía razonable tenerla viviendo en un ambiente tranquilo donde no necesitaba tener nada que ver con gente tan codiciosa. De esa manera, Platina no tendría que preocuparse por nada.

Últimamente, Latina se había vuelto capaz de moverse un poco, así que empezó a lavar su propia ropa, entrando y saliendo de la cocina, y encima de todo eso, aparentemente incluso puliendo las ollas, pero no necesitaba esforzarse tanto, o al menos eso es lo que pensaba Chrysos.

Por supuesto, ahí es donde yace el deseo de Latina de volver a casa. Se entusiasmaba aún más cuando estaba ocupada, una verdadera adicta al trabajo.

Latina era consciente de que, en su situación actual, era el trabajo de las damas de honor atender sus necesidades cotidianas. Aceptó que la esperaran, pero no pudo evitar sentirse irritada por ello.

Latina trató de calmarse y pensar en el asunto por el bien de Dale, pero al poco tiempo estaba haciendo la limpieza y puliendo ollas y sartenes. Ese pulido en particular era ideal para perder el tiempo sin necesidad de pensar en nada, y hacía que todo fuera bonito y brillante, así que era como matar dos pájaros de un tiro. Disfrutó haciéndolo, concentrándose en conseguir que las ollas fueran buenas y pulidas, y terminó sintiendo una sensación de logro que la dejó completamente renovada.

[… Puede que llegue el día en que pueda vivir a tu lado, Chrysos, pero… por ahora, vuelvo a Kreuz. Ese lugar es ahora el que yo llamaría mi ‘ciudad natal’.]

Naturalmente, querer trabajar no era su única razón, pero así fue como Latina le transmitió sus sentimientos a Chrysos.

[Platina…]

[Hay mucha gente que se preocupa por mí… y eso me hace muy feliz.]

Dijo Latina, con un aspecto totalmente normal.

[Supongo que debería sentirme afortunada de que tengas un lugar donde puedas sentirte así.]

Respondió Chrysos, conteniendo un suspiro. Resolvió tranquilamente asegurar que la relación diplomática entre Vassilios y Laband se estableciese incluso un momento antes.

En cuanto a Latina, estaba agradecida de escuchar cómo se sentía Chrysos, pero tampoco podía seguir viviendo como ‘la amada hermana de Su Majestad, la Señor Demonio.’

Desde que éramos niñas… Siempre pensé que ‘esposa’ sonaba mucho más maravilloso que ‘princesa’.

La mujer que más admiraba Latina era la abuela de Dale, Wendelgard. Envejeció tranquilamente mientras estaba rodeada de sus nietos y de su clan, amada por mucha gente. Latina esperaba poder llegar a ser una ‘abuelita’ como esa algún día.

Tenía cierta admiración por los hermosos vestidos y el esplendor de la alta sociedad, pero no quería formar parte de ella. De esa manera, el pensamiento de Latina era el de una plebeya hasta la médula.

[No es como si esto fuera una despedida final, como antes…]

[… Eso es verdad.]

[Definitivamente nos encontraremos de nuevo.]

[Sí. Sin falta.]

Los brazos de Chrysos permanecieron alrededor de Latina, quien luego abrazó a su hermana. El cabello de las dos chicas que se abrazaban era del mismo color, con el mismo brillo platino.

Cuando se habían despedido en el pasado, se habían dado prisa y no entendían muy bien lo que estaba pasando, sólo sabían que no se volverían a ver. Fue una despedida que no fue más que triste y dolorosa.

Pero esta vez, fue diferente.

Seguramente podrían reunirse una vez más.

El número de seres que podían dañar a un Señor Demonio era limitado. Como tal, no había nadie que pudiera interponerse en el camino de los deseos de estas Dos Señores Demonio.

No dejaría que ni siquiera ese hombre interfiriese, pensó Chrysos en relación a la única persona que podría ser un estorbo. Con ese pensamiento, abrazó a Latina aún más fuerte, queriendo aprovechar aún más su tiempo junto a su hermana.

 


En este capítulo señalan a los Señores Demonio en 2 bandos:

Señores de la Calamidad: Aquellos que están constantemente atacando a la humanidad llevando desgracias a todos lados como por ejemplo la segunda Señor Demonio.

Señores Demonio normales: Son aquellos que se mantienen neutrales tales como la quinta y primera Señor Demonio.

Algo simple pero que necesitaba ser dejado en claro por qué igual se menciona esa distinción en muchos pasajes de este volumen.