Hero traitor V1 C1

Modo nocturno

Capítulo 1: La batalla sin sentido

Repentinamente se dio cuenta de que no sabía dónde estaba.

Pero Shinichi Sotoyama no era fácilmente sacudido por extraños acontecimientos. Tenía diecisiete años y estaba en su segundo año de preparatoria, donde no era miembro activo de ningún club. Lo iba bien en ciencias y humanidades. Era perfectamente normal.

Bueno, eso no era del todo cierto: era promedio en todas las cosas, excepto en su coraje. A diferencia de la mayoría de personas, siempre podía mantener la compostura. De hecho, cuando un coche lo atropelló en cuarto grado, Shinichi no parecía preocupado en absoluto por su brazo izquierdo roto. Los espectadores gritaban, pero él tomo tranquilamente su móvil con su mano derecha para llamar a la policía y a una ambulancia.

Su padre, justificadamente exasperado, le había preguntado: ‘Tienes unos cuantos tornillos sueltos, ¿Cierto?’

Aquí estaba su último apuro: Había estado viajando en el tren, sólo para teletransportarse (la única explicación probable) a algún lugar fantasioso. Ahora estaba en un enorme salón hecho de piedra, con un círculo mágico dibujado en el suelo.

Pero Shinichi se había tomado con calma este absurdo fenómeno.

No hay forma de que algo como un manga ocurra en la vida real, ¿Verdad?

Ahora, sin embargo, tenía una expresión inusualmente fría, y a diferencia de su habitual ser frío, estaba sudando balas*. (NT: Básicamente sudar profusamente por la ansiedad o alguna emoción fuerte.)

[…!]

Estaba tan concentrado en no temblar que se olvidó de parpadear. Sólo miró fijamente hacia adelante.

Una figura colosal se erguía sobre él.

Shinichi rápidamente estimó que la bestia medía más de tres metros de altura, el doble de su propia altura, con brazos y piernas más gruesos que los troncos de los árboles. Sus músculos centrales rodeaban su cuerpo como la armadura de un tanque, y como para sugerir con gallardía que alguna armadura real era innecesaria, solo llevaba un taparrabos y una capa. Todo esto le dio al imponente espécimen la apariencia de un antiguo guerrero espartano o la manifestación física de una fuerza cruda y furiosa.

Frente a frente, deben haber parecido un niño de kindergarden enfrentándose a un campeón de sumo o un estudiante de primaria que está siendo atacado por un oso grizzly.

Eso solo habría sido suficiente para que Shinichi se detuviera, pero la extrañeza no se detuvo ahí. Este hombre gigante tenía una piel de un color azul profundo y dos cuernos enormes que brotaban de su cabeza. Claramente era una especie de monstruo y definitivamente no era humano.

No había forma de que Shinichi pudiese derrotarlo.

Encima de todo, el estudiante de preparatoria desplazado estaba aterrorizado hasta el fondo de su ser por una fuerza invisible a su alrededor.

[Hmm…]

Como para examinar algo, el gigante se inclinó hacia Shinichi. El aire que rodeaba a Shinichi temblaba antes de golpearlo, oleada tras oleada, como una tormenta en el mar. Podría haber sido la réplica de los poderes mágicos o sobrenaturales de la criatura, y Shinichi se dio cuenta de que este monstruoso y masivo hombre no era simplemente una bestia de increíble fuerza física: era un arma de destrucción masiva con forma humanoide, una colección de energía masiva, que abrumaba a su entorno en un corto suspiro.

Simplemente no hay manera. Es como si estuviera muerto.

No había nada que pudiera hacer. Claramente nunca antes había estado en una pelea y obviamente estaba en desventaja en términos de fuerza, así que pelear estaba fuera de discusión. Si se daba la vuelta para escapar, este monstruo se abalanzaría sobre él.

Todo lo que Shinichi podía hacer era suspirar, sabiendo que su vida había terminado.

‘Huh, morir a los diecisiete años. Bueno, supongo que no fue una mala vida, pero desearía no morir virgen.’

Shinichi estaba demasiado asustado para rogar por su vida. En vez de eso, comenzó a preguntarse qué pensaba de él el gigante: sólo estaba allí de pie, temblando en silencio y mirándolo fijamente.

Amenazadoramente, la gigantesca figura se acercó lentamente a él y movió sus brazos en forma de tronco para su movimiento final…

Luego se arrastró tan violentamente ante Shinichi que el suelo retumbó.

[Por favor, sálvanos, muchacho!]

Le suplicó el gigante con ardiente desesperación.

[Uh… ¿Qué?]

Contestó Shinichi.

[Por favor! Puedo concederte todo lo que tu corazón desee! Por favor, usa tu sabiduría para hacer algo!]

[¿Um? ¿Uh?]

[Esos asquerosos humanos se aprovechan de la amabilidad de mi hija—]

[Espera! Cálmate!]

Gritó Shinichi.

Los aullidos de enojo del monstruo salieron de su boca abierta como un tifón, forzando a Shinichi a aferrarse al suelo para evitar que le volaran los sesos.

[Oh, cuántas veces he considerado masacrarlos a todos! Espera! No es demasiado tarde—]

[Papá, por favor, cálmate.]

Una voz resonó como advertencia detrás de la estatura épica del titán justo cuando las manos de Shinichi estaban a punto de rendirse.

Instantáneamente, el viento se calmó. El aire estaba tan quieto que era difícil de creer que hubiera soplado con tanta intensidad un momento antes. Era lo mismo con la cara de la criatura: Ya no se contorsionaba de rabia y se calmaba para dejar salir una sonrisa desbordante de alegría.

[Oh, mi amada Rino! Sigues siendo tan deslumbrante como el sol azul.]

Exclamó el gigante.

Una joven se asomó por detrás de él. Sólo tenía unos diez años, aunque llevaba un vestido exquisito y extravagante. Todo en ella era encantador: Su cabello era de un brillante negro azabache, su piel blanca como la nieve, sus ojos del color de los rubíes. De hecho, estaba tan hechizado, que Shinichi se encontró mirándola fijamente, aunque no tenía predisposición hacia las niñas pequeñas.

[Papá, este no es el momento para eso.]

Le dijo al gigante (que aparentemente era su padre, a pesar de no tener ninguna semejanza). La sostuvo de cerca en un gran abrazo de oso, acunando su pequeño cuerpo contra su mejilla.

Ella lo alejó.

[¿Qué…? ¿Odias a tu padre!?]

El monstruo reaccionó en estado de shock, pero la niña no pareció darse cuenta, ni le importó. Se acercó a Shinichi y delicadamente recogió su falda para hacer una elegante reverencia.

[Me alegro de conocerte. Mi nombre es Rinoladell Krolow Petrara, pero por favor llámame Rino.], dijo.

[Es un placer conocerte. Mi nombre es Shinichi Sotoyama: nombre, Shinichi, apellido, Sotoyama.]

[Shinichi… Eso suena un poco raro. Realmente debes ser de otro mundo…]

Comentó Rino, reflexionando. Ella le sonrió dulcemente, encantándolo por un momento, pero su padre irradiaba una ira tan asesina que se apresuró a mostrar una expresión seria.

[¿Así que está realmente no es la Tierra?], preguntó.

[No sé dónde está la Tierra, pero este mundo se llama Obum.], aclaró.

[¿Y usaste algún tipo de magia para invocarme aquí?]

[Sí, así es! Papá esperaba que pudieras ayudarnos.], explicó la niña, asintiendo mientras respondía a sus preguntas. Se volvió hacia su padre.

[Papá, es de mala educación si no te presentas.]

[… Bastardo, me ignoras mientras te congracias* con mi hija! Te lo juro, voy a incinerarte, a quemarte hasta ser cenizas…], gruñó el gigante. (NT: Ganar el favor o afecto de otra persona.)

[Papá! Realmente no me gusta cuando las personas ni siquiera pueden presentarse.]

[Sí! Bienvenido, sabio de otro mundo! Soy el gran y terrible Rey Demonio Azul, Ludabita Krolow Semah.], dijo, pronunciando su nombre con real orgullo y pomposidad. La gran revelación cayó un poco plana, ya que sólo lo hizo para no molestar a su hija.

[… Gracias, Rey Demonio. Soy Shinichi Sotoyama.], dijo Shinichi, haciendo todo lo posible para dar una respuesta firme. Ya no tenía miedo de la muerte inminente. Estaba más perturbado por la extraña situación frente a él.

El Rey Demonio asintió satisfecho por la profunda inclinación de cabeza de Shinichi.

[Mira eso! El chico sabe modales. Es bastante listo, también. Eres completamente diferente al anterior patético insecto que escupía suciedad.]

[¿Anterior?]

Preguntó Shinichi sin pensarlo.

[Sí.]

Contestó Rino con una mirada incomoda en la cara.

[En realidad eres la segunda persona que invocamos de otro mundo. El primero no era tan tranquilo como tú…]

[Se orinó en el momento en que me vio, empezó a llorar, gritó tonterías sin sentido, se retorció por sí solo, y luego murió.]

Interrumpió el Rey Demonio.

El pobre probablemente tuvo un ataque al corazón. Una mirada al Rey Demonio podría ciertamente tener ese efecto. Considerando todas las cosas, no es de extrañar que terminara así.

[Esa persona— No, ¿Sabes? No importa.], dijo Shinichi.

Iba a preguntar qué le pasó al cadáver. Cuando se dio cuenta de que podían decir que se habían dado un festín con su cuerpo para que no se desperdiciara, se puso nervioso y cerró la boca.

Rino pareció leer los pensamientos de Shinichi y empezó a explicarle. [Shinichi, por favor, no me malinterpretes. El primer chico—]

[Perdone la interrupción, Su Alteza, Lady Rino.]

Mientras la inmensa puerta se abría, una voz se inmiscuyó. Una sirvienta de piel marrón oscura y cabello plateado entró. Sus orejas eran largas y puntiagudas, pareciéndose a las de un elfo oscuro, pero sin duda era preciosa.

[…Celestia, ¿Qué pasa?]

El Rey Demonio estaba impaciente, pero sintió que necesitaba ocuparse de un asunto urgente.

Bajo la mirada visiblemente molesta del Rey, la sirvienta informó tranquilamente:

[Están aquí otra vez.]

[Otra vez, esos gusanos asquerosos, graah!], gritó, soltando un rugido ensordecedor. Una abrasadora ráfaga de aire calentado por la furia del Rey se expandió.

[Terminare con ellos! He invocado al sabio para esto, pero todo fue en vano, ya que usaré mis propias manos para matarlos—]

[Papá! Por favor, cálmate! Por favor, no hagas nada horrible!]

Rino lloró en un intento de calmar a su enfurecido padre. Intentó abrazar una de sus piernas, pero era demasiado gruesa. Pero mientras ella se aferraba a él, la furia sanguinaria desapareció de sus ojos, y él acarició tiernamente el cabello de su hija.

[Tienes razón. Soy el hombre más afortunado en el mundo demoniaco por tener la hija más maravillosa del mundo, mi amada Rino.]

[Y estoy tan contenta de ser la hija de un padre tan amable.], respondió dulcemente.

El Rey Demonio se rio.

[Oh, no me halagues así! Papá se excitará tanto que parecerá un sol rojo!]

[…]

Shinichi estaba aburrido por su excesiva muestra de afecto, pero la sirvienta parecía acostumbrada a sus interacciones y llamó al Rey.

[Su Alteza, lamento interrumpir un momento tan hermoso, pero debe estar en camino a las tierras del sur.]

[Oh, por supuesto. Haré que esos gusanos paguen por arruinar este tierno intercambio entre padre e hija.]

Dijo mientras colocaba una mano inimaginablemente enorme sobre el hombro de Shinichi.

[Justo a tiempo. Si tienes la amabilidad de acompañarme, te mostraré la razón por la que te he convocado.]

[¿Qué? ¿Qué es esa sup—?]

Intentó decir Shinichi, pero una sensación de desorientación y de flotación le impidió seguir hablando. Antes de que pudiera parpadear, se movieron del gran salón a un campo de hierba entre algunas montañas.

[¿Nos teletransportamos? Increíble…]

Dijo Shinichi. Habiendo llegado a este mundo siendo teletransportado, se sintió un poco tonto al comentarlo ahora, pero no pudo evitarlo. Estaba impresionado por estos fenómenos mágicos.

Pronto se daría cuenta de que no tenía mucho tiempo para comprenderlo todo.

[Ardan llamas abrazadoras! Fireball*!] (NT: Bola de fuego.)

Justo cuando Shinichi escuchó la voz de una mujer a lo lejos, sus oídos empezaron a zumbar por el sonido de una explosión.

[¿Qu…?]

Su campo de visión se llenó repentinamente con un destello de luz carmesí, seguido por la sensación de viento caliente, llevando el olor nauseabundo de carne quemada y haciéndolo querer vomitar.

Un sentimiento de temor lo abrumo, pero miró reflexivamente hacia la fuente.

[¿Es eso… un minotauro?]

Vio al humanoide con cabeza de toro parado a unos cientos de metros de ellos. El minotauro parecía haber sufrido daños por la explosión. Todo su cuerpo estaba quemado, crudo y rojo, y humo blanco se elevó de su cuerpo mientras caía al suelo.

[T-Todavía puedo pelear, moo…!]

La bestia con cabeza de toro intentó ponerse de pie. Era un misterio cómo vivía a pesar de sus heridas.

Pero antes de que pudiera ponerse en pie, una espada se balanceó hacia abajo y separo cruelmente su cabeza de su cuerpo.

[Maldita sea, ese era obstinado.]

Maldijo un hombre vestido completamente con una armadura plateada mientras la sangre goteaba de su espada. Tenía la apariencia de un caballero humano. Detrás de él, Shinichi podía ver a un guerrero varón blandiendo un hacha, a un ranger masculino llevando un arco, a una sacerdotisa blandiendo una maza, y a una hechicera sosteniendo una varita torcida.

[Estos son…], Shinichi empezó.

[Estos son los gusanos que han asolado a mi pueblo.], terminó el Rey Demonio con rencor antes de desaparecer del lado de Shinichi y reaparecer ante el caballero y su grupo.

[Vienen una y otra vez y se niegan a rendirse, gusanos. Asumo que están preparados para lo que sigue.]

[Ah, vamos todos!], dijo el caballero. Durante un breve instante, pareció mostrar temor ante la mirada mortal del Rey Demonio, pero inmediatamente recobró la compostura.

Los cinco atacaron a la vez.

[Rebanalo Gale Blade! Hyah!]

[Destruction Ax!]

[Three-Shot Burst.]

[Divina Diosa, concédeme el martillo de hierro de la justicia contra el mal! Force!]

[Ardan llamas abrazadoras! Fireball!]

Por un momento, el cuerpo del Rey Demonio desapareció bajo el rápido movimiento de la espada, oscilación del hacha, tres flechas, una fuerza invisible, y una bola de fuego desplegada por el grupo de batalla.

[Sí! Lo tenemos!]

Una sonrisa de satisfacción apareció en la cara del caballero, ya que estaba seguro de que no había manera de que el Rey Demonio hubiera podido recibir todos esos poderosos ataques y aun así estar de pie.

Pero desde su posición, Shinichi podía ver otra cosa. El caballero habló demasiado pronto. Para el todopoderoso Rey, sus ataques eran tan ineficaces como la picadura de un mosquito.

[¿Es todo?], resonó cuando las llamas comenzaron a despejarse. El humo se fue para revelar su cara, con una expresión que superaba con creces a la ira, y su cuerpo completamente ileso.

[Y pensar que de verdad me golpearon… Largo, patéticas plagas!]

Levantó la mano derecha y la cerró en un puño como para aplastar una manzana.

En ese momento, el cuerpo del ranger se retorció y estallo en pedazos.

[Gaah…!]

Su sangre, tendones y tejido cerebral se rociaron como un espectáculo de fuegos artificiales asquerosamente deslumbrante. Shinichi hizo una mueca ante el espectáculo, pero los enemigos del Rey Demonio no parecían perturbados por la muerte de su compañero.

[Presionen sus ataques! No dejen que use su magia!]

[Ah!]

Rugió el guerrero mientras golpeaba con su hacha a la colosal figura y, finalmente, dio en el blanco. Pero para el Rey Demonio, el ataque fue tan suave como la mano de un bebé dándole una bofetada en la cara. Después de todo, su cuerpo era puro músculo, reforzado con una cantidad desmesurada de poder mágico.

[Eso ni siquiera pica.], dijo con suficiencia mientras el hacha rebotaba en su musculoso pecho. Puso las dos manos juntas, golpeándolas contra la cabeza del boxeador.

La sustancial estructura del guerrero de seis pies y medio se aplanó hasta el grosor de una tabla.

[Ha-ha-ha, ¿Este es un dibujo animado…?]

Shinichi estaba tan horrorizado por esta excesiva muestra de violencia que sólo podía reír. A lo lejos, el grupo del caballero se negó a huir y continuó lanzando ataques contra el Rey Demonio.

[No vacilen! Carguen!]

[Hyah! Force!]

[Fireball!]

[… Gusanos.]

Apático, el Rey Demonio no intentó esquivar sus movimientos.

El grupo estaba lleno de ponis de un solo truco usando los mismos ataques. Se divirtió un poco resistiendo a todos ellos, y luego levantó su mano derecha para activar su primer hechizo en la batalla.

[Llamas que parpadean en el corazón del mundo, quita esta suciedad! Blue Raging Flare!]

Más caliente que las llamas rojas, más luminoso que el blanco, un fuego infernal azul surgió del suelo. Era tan brillante que casi cegó a Shinichi y quemó indiscriminadamente todo el campo de batalla.

[¿Intentas matarme?]

Gritó Shinichi. Aunque estaba lejos, el aire estaba lo suficientemente caliente como para quemarle la piel, y se preparó para morir de nuevo.

Una pared de luz apareció repentinamente ante él, bloqueando el abrasador vendaval.

[¿Una barrera…?]

Susurró asombrado.

[Son realmente unos tontos.]

Comentó bruscamente la sirvienta de piel oscura y cabello plateado, de pie junto a Shinichi, que estaba rígido por el miedo.

[Uh, Celestia, ¿Verdad?], preguntó.

[Puedes llamarme Celes, Lord Shinichi.], contestó ella. (NT: Los nombres de las habilidades, así como los títulos honoríficos los dejare en inglés.)

[Oh, está bien. Gracias por salvarme, Celes.], dijo Shinichi, expresando vacilantemente su gratitud y extendiendo su mano. Celes lo miró con desconfianza.

[¿Qué crees que estás haciendo? ¿Piensas tocarme el culo y usar ese recuerdo para darte placer más tarde? Asqueroso.], escupió.

[Es repugnante que supongas eso!]

Shinichi protestó antes de darse cuenta del malentendido.

‘¿No es costumbre estrechar la mano aquí?’ Bueno, supongo que estamos en un mundo diferente. Quiero decir, ni siquiera es humana.

Shinichi retractó su mano, consciente una vez más de que estaba en un mundo completamente extraño. Con eso, la masacre — sería un error llamarla una ‘batalla’ — había terminado, y el Rey Demonio regresó hacia ellos, luciendo un poco triunfante.

[Celestia, te dejo el resto a ti. Volveré al castillo.]

[Entendido, Su Alteza.]

Celes se inclinó profundamente antes de avanzar hacia el campo, evitando la tierra que se había derretido hasta ser vidrio bajo el calor extremo.

Shinichi finalmente se calmó lo suficiente como para mirar a su alrededor. Notó un número de cadáveres esparcidos por el campo: El grupo del caballero había matado algunos más que a la bestia con cabeza de toro de antes.

[Así que así es una batalla…]

Matar o ser matado.

No había justicia ni moral. El más fuerte era el que quedaba en pie. La única regla era la supervivencia del más fuerte. Al darse cuenta de ello, Shinichi no sintió ni miedo ni repugnancia. Quizás fue porque la realidad de la situación aún no lo había golpeado. Todavía no podía procesar ser convocado a otro mundo o ver la absurda y sobreabundante demostración de poder del Rey.

Y, sin embargo, cinco extraños ya estaban muertos. Esa era la única certeza que conocía.

El Rey Demonio soltó un aburrido resoplido cuando vio la expresión preocupada de Shinichi.

[Humph, llamar a esto ‘batalla’ es una afrenta al nombre del Rey Demonio Azul. Se acabó la hora de jugar.], refunfuñó.

[¿Eso fue un juego para ti…?]

Si este monstruo desatara por completo su poder, el suelo se partiría en dos, y el cielo se desgarraría. Incluso podría parecerse a esas pinturas del Día del Juicio Final cuando se desató el infierno.

Por eso volvió a surgir una duda en Shinichi.

[¿Por qué me invocaste de entre todas las personas?], preguntó. Simplemente no podía entender por qué esta bestia tremendamente aterradora necesitaría la ayuda de un enclenque y pequeño estudiante de preparatoria tan desesperadamente que se arrodillaría y rogaría.

Pero el Rey Demonio simplemente le hizo señas a Shinichi como respuesta a su pregunta.

[Hoy estoy cansado. Hablaremos más mañana.]

Lo que tenía en poder, le faltaba en responsabilidad.

[Vaya, y pensar que eres el Rey…]

[Silencio! Hoy, me bañare con mi hija y le leeré un libro antes de acostarme.]

[Espera, ¿No es eso un crimen? Rino es demasiado mayor para eso! (¿Creo?) Cielos, para eso!]

[Cállate, cállate! Siempre decía que se iba a casar con papá! Sí, está bien!]

[¿Hace cuántos años fue eso!?]

Ante tan poco saludable apego paterno, Shinichi olvidó la formalidad y atacó al Rey Demonio con una réplica descortés.

El Rey Demonio no respondió. En vez de eso, puso sus manos sobre los hombros de Shinichi y activó su magia de teletransportación. En esa fracción de segundo, mientras se teletransportaban fuera del campo de batalla empapado de sangre, Shinichi de repente sintió que algo estaba mal.

Espera. ¿Han desaparecido dos de los cuerpos de los hombres?

Los cuerpos de los dos primeros muertos —el ranger y el guerrero— habían desaparecido del campo de batalla. Shinichi se preguntó si habían sido borrados por las llamas azules, pero no pensó demasiado en ello y rápidamente lo olvidó por completo.

[Buenos días, Lord Shinichi.]

La mayoría de los chicos sólo soñaban con ser despertados por una belleza pechugona, morena y de cabello plateado en un traje de sirvienta, así que Shinichi se aseguró de empaparse en este precioso momento, aunque se sintiera deprimido.

[Bueno, pensé que no era un sueño.], murmuró Shinichi, resignándose a su destino y saliendo de la extravagante cama de la habitación de invitados.

[El desayuno está servido. Por aquí, por favor.], dijo Celes, saliendo de la habitación con Shinichi corriendo detrás de ella.

Su estómago gruñó.

Sí, supongo que no he comido nada en todo un día.

Shinichi había estado tan cansado por los acontecimientos del día anterior que inmediatamente se había dormido una vez que se le había mostrado su habitación. Por consiguiente, aún no sabía por qué había sido convocado.

[Por aquí.], lo llamo Celes. Ella lo llevó a una habitación, más pequeña de lo que él esperaba para el comedor en un castillo. De hecho, era sólo del tamaño de un aula, aunque el techo era bastante alto para acomodar a su monarca de tres metros de altura al entrar y salir. En el centro de esta cámara, el Rey Demonio y Rino ya ocupaban los asientos centrales de una mesa de mármol, que parecía bastante cara, mientras esperaban la llegada de Shinichi.

[Buenos días, Shinichi.], cantó Rino.

[Buenos días, Rino.], contestó.

[Primero, comamos. Entonces podemos hablar.], ordenó el Rey Demonio.

Celes le sacó una silla y Shinichi aceptó la oferta del monarca de desayunar. Pero cuando Celes colocó un plato frente a él, no pudo evitar arrugar su nariz con asco.

[¿Qué es esto?], exclamó.

Dorado con acentos dorados, el plato parecía inconcebiblemente caro, lo que trajo aún más atención a la cosa púrpura… en él.

[Carne de parbegut.], contestó Celes.

[¿Qué dijiste?]

[Como dije, es un parbegut asado.]

[…]

Aunque Celes se tomó el tiempo para ampliar su comentario original, Shinichi no pudo entenderlo y se sentó envuelto en un silencio atónito.

Hasta ese momento, Shinichi había estado conversando normalmente con el Rey Demonio y con todos los demás, pero en realidad no había estado hablando japonés. Gracias a un hechizo mágico que traducía libremente entre los dos idiomas, Shinichi había estado hablando con toda naturalidad en su lengua. Este hechizo probablemente había sido activado cuando fue convocado.

Por ejemplo, ahora mismo, cuando Celes dijo ‘asado’, había pronunciado ‘bibinana’. El hechizo tomó la palabra bibinana, la tradujo a ‘un plato de carne asada’ y la simplificó en ‘asado’, como nuestro gran maestro, Goo-le. Y todo esto lo hizo dentro de la cabeza de Shinichi para que supiera exactamente lo que estaban diciendo.

Aunque el hechizo funcionó asombrosamente bien, no necesariamente descargaba su vocabulario en su cerebro. Así que, si una palabra no tenía equivalente en japonés, se dejaba como estaba. En otras palabras, el hechizo no podía sugerir un reemplazo para el parbegut, la carne de algún animal misterioso que definitivamente no existía en la Tierra.

[¿Qué pasa? ¿No vas a comer?], preguntó el Rey Demonio, mirando extrañamente a Shinichi mientras recogía la carne de color púrpura y la devoraba vorazmente.

Bueno, probablemente la carne no era venenosa — al menos eso es lo que Shinichi quería creer. Pero, ¿No eran las cebollas venenosas para los perros, sino seguras para los humanos? Así que esto no era ni remotamente una garantía de que el plato fuera seguro para él. A pesar de todo esto, sabía que sería descortés no comer la comida que le habían dado. (NT: Ya entiendo por qué mi perro se enfermó después de que lo lleve a comer un buen lomo saltado :’v)

Y Shinichi estaba hambriento.

Reunió todo su coraje, cogió la carne con las manos y cerró los ojos al morderla.

[… Esto… es nauseabundo.]

Después de masticar diez veces y tragar, era la única manera de describir la experiencia.

[En serio, ¿Qué demonios es esto? Es absolutamente asqueroso!]

Aunque consciente de que no era así como un invitado debía responder a un festín, no podía detenerse. Este misterioso parbegut era tan repulsivo, que incluso su hambre —la mejor especia del mundo— no hizo nada para disimular su sabor.

Su textura era blanda como la arcilla, y de sus jugos emanaba un olor a pescado crudo. La grasa no tenía ni la dulzura ni la amargura que uno podría esperar de la carne y sabía exactamente igual que nada. Era tan asqueroso que lo hizo cuestionar toda su existencia. Hubiera preferido comer papel en su lugar. ¿Y no podría recibir un poco de elogio y reconocimiento por resistir en lugar de vomitarlo?

[Algo debe estar mal con los ingredientes si esta cosa sabe tan terriblemente estando asada. Asar algo es la forma más sencilla de cocinar… o mis papilas gustativas son raras.], preguntó, de repente cohibido. Podría muy bien haber sido que esto era considerado gourmet en este mundo. Tal vez sus paladares eran diferentes a los de él.

Si ese era el caso, se sintió mal por su arrebato y miró tímidamente al Rey Demonio, que agitó la cabeza con tristeza.

[No estás equivocado. Esta es parte de la razón por la que te he convocado.]

[¿Qué?]

Shinichi quedó boquiabierto e incrédulo.

[No es sólo parbegut. Incluso para nosotros, todos los alimentos del mundo demoniaco son, um… muy malos.], explicó Rino después de dudar por un momento. Su dulce sonrisa fue reemplazada por una amargura inusitada.

[No sé por qué. Todo lo que sé es que toda la comida del mundo demoniaco es absolutamente asquerosa.], dijo el Rey Demonio.

[Bien, podrías explicarme todo, empezando por este ‘mundo demoníaco’], preguntó Shinichi.

Obviamente, este mundo oscuro —este mundo demoníaco— tenía que existir, ya que tenían un Rey Demonio, pero él no quería que hubiera ningún malentendido.

[Bueno, entonces, permítanme comenzar.], dijo Celes desde atrás, respondiendo a la pregunta de Shinichi.

[Las criaturas inteligentes nacidas con destreza mágica son a las que llamamos demonios, y el mundo en el que residimos se llama mundo demoniaco.]

[Uh-huh…]

[A diferencia del ‘mundo humano’ y su sol rojo naciente, el sol azul siempre brilla en el mundo demoniaco. No hay tal cosa como la noche], continuó.

[¿Un sol azul? Me gustaría verlo alguna vez.], dijo Shinichi.

Aunque ciertamente despertó su interés, se dio cuenta de que probablemente no era del todo seguro. Probablemente moriría asfixiado bajo su atmósfera venenosa.

[De todos modos, como Lady Rino explicó, la comida disponible en el mundo demoniaco es de mal gusto.], continuó Celes, volviendo a poner en marcha la conversación.

[Aunque a la mayoría de la gente no parece importarle y sigue comiéndola…], dijo Rino.

Su cara estaba triste cuando recordó la vez que nadie la escuchó hablar sobre la importancia del gusto.

[Los demonios han perdido algunas de sus papilas gustativas debido al medio ambiente.], preguntó Shinichi.

El número de papilas gustativas —los receptores en su lengua que perciben el sabor— varían entre los animales. Por ejemplo, los herbívoros tienen muchas papilas gustativas para evitar comer plantas venenosas, mientras que los carnívoros tienen muy pocas, ya que simplemente se comen el botín de la caza. Incluso había animales, como serpientes, que no tenían papilas gustativas.

[Tal vez.], especuló, [A cambio de sus papilas gustativas, su estómago se convirtió en uno fuerte como el acero y resistente a la intoxicación alimentaria o algo así.]

[Me pregunto. Creo que los que se resisten el veneno tienen un gusto soso.]

Celes ladeó la cabeza mientras consideraba la teoría de Shinichi.

A pesar de todo, la mayoría de los demonios no estaban preocupados por el gusto. Por otro lado, estaba la minoría, como su gobernante y su hija, que eran conscientes de los terribles sabores pero que los habían soportado hasta ahora… o algo así.

[A mamá le encantaba viajar. Ha visitado todo tipo de lugares. Hace un tiempo, ella visitó el mundo humano.], dijo Rino.

[Ella se fue ‘para encontrar a alguien más fuerte’ que ella. Desafortunadamente, sin embargo, ningún ser humano era lo suficientemente fuerte para satisfacerla.], añadió el Rey Demonio de manera casual.

[¿Qué son? ¿Una especie de grupo de artes marciales?], bromeó Shinichi secamente. Esta información hizo aún más misterioso cómo el Rey Demonio y su esposa, igualmente combativa, habían criado a su hija para que fuera una niña tan buena y honesta.

[Cuando mamá regresó, me trajo comida llamada ‘pan’ del mundo humano.]

Al regresar a casa, le había dado comida humana sobrante a su hija, que tenía los ojos muy abiertos. Este regalo no tenía un significado más profundo. Después de todo, su madre generalmente no estaba interesada en los sabores y no le daba mucho valor a la comida humana. Su hija, sin embargo, reaccionó teatralmente después de colocarse el pan en la boca.

[Era muy delicioso…], recordó Rino con una sonrisa que se le derretía en la cara.

Más tarde, Shinichi descubriría que este pan era más parecido a una pila de pan duro — muy salado y seco para evitar que se pudriera. Nacido en el Japón del siglo XXI con sus sabrosas golosinas, Shinichi lo habría encontrado apenas comestible, llamándolo demasiado duro, demasiado salado y demasiado asqueroso. De hecho, si lo hubiera calificado en una escala de cero a cien, habría sacado un sólido cinco. Pero en comparación a la comida en el mundo demoniaco, que habría tenido un resultado negativo de mil, era tan deliciosa para Rino y su sensible y joven paladar, que podría haber abierto la puerta celestial al paraíso.

[Desde entonces, no soporto comer nuestra comida…], confesó Rino en un triste susurro.

[Y ya no podía soportar ver a mi hija marchitarse, así que decidí entrar en el mundo humano en busca de buena comida.], se jactaba el Rey.

[No puedo creer que hayas invadido el mundo humano sólo por eso…], dijo Shinichi.

Aunque estaba cansado del alarmante apego del Rey a su hija, podía simpatizar con su decisión, recordando el rostro abatido de Rino y su comida aplastantemente desagradable para el alma. Dado que la carne de parbegut estaba siendo servida al gobernante supremo de este mundo y a su querida hijita, debe haber sido la comida de más alta calidad disponible. Aun así, era innegable que su estómago se revolvía. Esta era una razón más que suficiente para invadir el mundo humano. De hecho, en la historia de la humanidad las guerras se libraban por el té negro, por lo que Shinichi no estaba en condiciones de criticarlos.

Justo cuando Shinichi sintió que estaba empezando a controlar las cosas, el Rey Demonio reanudó su discurso.

[No malinterpretes mis intenciones.], advirtió. [Sí, vine al mundo humano y construí un castillo, pero no tengo intención de matar a los humanos para llevarme su comida.]

[Uh, ¿En serio?], preguntó Shinichi sorprendido.

[Sí, le dije a papá que odiaría que hiciera algo tan cruel.], añadió Rino con una sonrisa feliz.

[Sería mucho más fácil destruir esos gusanos…], refunfuñó el Rey Demonio descontento.

[Papá!]

El Rey Demonio tosió para cubrir su comentario y continuó.

[De todos modos, debido a la dulce misericordia de mi gentil hija, elegí esta cordillera desierta como nuestra base.]

[Ya veo.], dijo Shinichi, quien decidió tomar su palabra por ahora.

Pensó en la batalla del día anterior. Todos ellos lucharon en un estrecho valle cerrado por montañas. Era cierto que no parecía particularmente adecuado para la agricultura, para la cría de ganado, o incluso de fácil acceso. No es de extrañar que haya sido abandonado, y no habría sido rentable desarrollar una tierra tan infértil de todos modos.

[Y, sin embargo, los humanos enviaron su ejército sin una declaración de guerra, a pesar de que no les habíamos hecho nada.], gritó el Rey Demonio con furia.

[Sí, bueno, yo también entiendo su punto de vista…], dijo Shinichi, simpatizando con los humanos.

Aunque las tierras eran salvajes y no servían para nada, los humanos se habían encontrado cara a cara con extraños monstruos que de repente aparecían cerca de su país. Demonios, esta área podría haber estado en su territorio. Dejados solos, estas criaturas podrían haber invadido sus tierras, y los humanos decidieron hacer el primer movimiento para evitar que esto ocurriera. En realidad, no fue una decisión terrible.

Pero calcularon mal una cosa: Su enemigo era el todopoderoso Rey Demonio. No tenían esperanzas de derrotarlo. (No es que tuviera el deseo de hacerles daño para empezar.) Realmente deberían haber enviado primero a un grupo de exploradores para evaluar toda la situación.

[Aunque sólo desplegaron seis mil soldados, nos cogieron con la guardia baja y mataron a muchos de mis leales seguidores, que vinieron en busca de mejores sabores.]

[…]

[Me enfurecí, por supuesto, y maté a la mitad de ellos, alejando al resto.]

[…Bueno, yo también entiendo por qué actúas así.], dijo Shinichi.

Si intentas matar a alguien, sólo se espera que intenten matarte a ti. No importaba si estabas en otro mundo. Esta era la regla. Siempre fue cierto.

Rino se puso nerviosa cuando vio la expresión de dolor de Shinichi y trató de explicarlo mejor.

[Por favor, no estés triste, Shinichi. Nadie murió.]

[¿Huh? Pero acaba de decir que mató a la mitad de ellos…]

Shinichi estaba preocupado por esta flagrante contradicción, pero no tuvo tiempo de pensar más en ello.

La puerta del comedor se abrió de repente.

[Alteza, tenemos un problema, moo!], dijo una voz.

[¿Qué de—?]

Mientras la figura se acercaba, Shinichi se frotó los ojos, incapaz de creer lo que veía ante él: Un cuerpo robusto estaba coronado por una cabeza de toro, la misma que había caído al suelo el día anterior.

[Kalbi, parece que tu cuerpo ya está bien.], dijo el Rey Demonio.

[Sí, gracias a Celes, moo.], respondió.

Al escuchar el tono de preocupación del Rey y mirar los bíceps flexionados de la bestia, Shinichi decidió que no era sólo un parecido.

[¿Esto es una broma…?]

No hablaba del humor retorcido que hay detrás de nombrar al minotauro Kalbi. Estaba hablando de cómo le habían cortado la cabeza a Kalbi, de cómo había estado innegablemente muerto y, sin embargo, estaba aquí frente a ellos, lo que significaba—

[Pero más importante que eso, Su Alteza, han regresado, moo!]

[…Por supuesto,] dijo el Rey Demonio, aburrido hasta la muerte por este giro tan esperado de los acontecimientos. Se levantó de su silla y volvió a poner su gigantesca mano sobre el hombro de Shinichi.

[Partamos.], ordenó.

[……]

Shinichi no dijo nada en respuesta. No paraba de imaginar la pesadilla que les esperaba una vez que se teletransportaran a su destino.

[El Rey Demonio está aquí!], rugió el caballero blindado, blandiendo su espada. El guerrero, el ranger, la sacerdotisa y la hechicera respondieron a su grito de guerra, desenvainando sus armas.

Era como si todos se hubieran retrocedido en el tiempo. El día anterior, habían sido reducidos a nada, pero aquí estaban, parados en el mismo campo de la misma manera.

[¿Qué de…?] Shinichi retrocedió, pero ya había empezado a entender la situación. Todo el tiempo, se sintió abrumado por una sensación familiar de miedo hormigueando en su columna vertebral.

Esta vez, sin embargo, no fue porque tuviera miedo del Rey Demonio.

[Pensar que casualmente tienen un hechizo para resucitar en este mundo…], murmuró.

Los muertos volvieron a la vida.

Esto obviamente habría sido imposible en la Tierra, donde la muerte era irreversible. Pero este mundo tenía el milagro de la magia, como un videojuego. Pero si la muerte pudiera revertirse, ¿A qué problemas se enfrentarían? Shinichi entendió este concepto intelectualmente, pero su cerebro no podía procesar lo que lo rodeaba. El caballero y su grupo continuaron atacando al Rey Demonio en la distancia.

[Hoy es el día en que te cortaremos la cabeza! Rebanalo Ga—]

[Land Bite.]

En lugar de dejar que el caballero termine, el Rey Demonio lanzó un poderoso hechizo.

Una masa de dientes pétreos surgió de la tierra, atravesando al grupo y destruyéndolos inmediatamente.

[Malditos sean todos.], refunfuñó el Rey Demonio mientras caminaba hacia el cadáver de un orco con cara de cerdo, asesinado a manos del grupo.

[Despierta de tu sueño eterno. Resurrección.]

Mientras el Rey cantaba este breve hechizo, una luz mística envolvía el cadáver. En un instante, los cortes en su piel comenzaron a desaparecer, su corazón comenzó a latir de nuevo, y la luz regresó a sus ojos desenfocados.

[Uugh… ¿Su Alteza? Oh no, lo he vuelto a molestar, ¿Cierto? Eso es inaceptable, oink.], dijo.

[No te preocupes. Lo más importante es que reúnas a los que están ilesos y traigas a los caídos al castillo. Celestia está lista para comenzar a resucitarlos.], ordeno el Rey Demonio.

[Entendido, oink!], reconoció el orco mientras corría hacia el castillo, un poco inestable. Después de todo, había vuelto a la vida un momento antes.

[Estás haciendo trampa en el juego al regresar a los muertos a la vida.], dijo Shinichi, aún sorprendido por la escena. Amenazó con revertir su comprensión de la naturaleza del mundo.

Pero por alguna razón, la cara del Rey se nubló cuando escuchó a Shinichi murmurar en voz baja.

[Si alguien está haciendo trampa, son ellos! Mira!], dijo, señalando los cuerpos ensartados de sus enemigos. Indicó la misteriosa luz que de repente rodeaba a los cadáveres y los sacaba de la escena.

[Sus cadáveres desaparecieron… ¿Se teletransportaron a alguna parte?], preguntó Shinichi.

[No sé qué truco usan. He intentado evitarlo sin dejar rastro de sus cuerpos, como hice ayer. Pero aun así regresan! No puedes esperar que lo deje pasar!]

Shinichi hizo una suposición basada en la indignación del Rey Demonio.

[Así que normalmente, ¿Alguien no puede volver a revivir sin un cuerpo?], preguntó.

[Exactamente! El hechizo de Resurrección es más efectivo cuanto menos dañado esté el cuerpo, así que, si hay menos de media cabeza, es imposible.], respondió el Rey.

Hasta ese momento, Shinichi había asumido que todo era posible en el mundo demoniaco, pero resultó que su magia tenía algunos límites.

[Y por eso dejé intactos los cuerpos de esos despreciables soldados humanos! Sí, podría haberlos matado. Pero fui lo suficientemente considerado como para dejar a la mitad de ellos vivos para que pudieran llevar los cadáveres a alguien capaz de resucitarlos, y sin embargo…], reflexiono amargamente el Rey.

[Ya veo. Por eso Rino dijo que nadie murió.], comentó Shinichi.

En otras palabras, todos ellos podrían volver a la vida. Ya que nadie estaba muerto, técnicamente no deberían tener nada de qué quejarse. Obviamente, el caballero y su grupo —y por extensión, los humanos— eran capaces de resucitar. La diferencia era que de alguna manera podían resucitar los cadáveres perdidos, lo cual era una gran noticia, porque el Rey Demonio era considerado el ser más poderoso de este mundo.

¿Significa esto que hay alguien más poderoso que él?

Si ese fuera el caso, serían lo suficientemente poderosos para enfrentarse al Rey Demonio. Pero eso no había pasado todavía.

Veamos… Me pregunto dónde vuelven a la vida. Tal vez en una iglesia o algo así… En un juego, uno espera revivir, así que supongo que nunca lo había pensado mucho.

A primera vista, este lugar era como un videojuego de fantasía, pero en realidad no era una colección de señales electrónicas. Era un mundo real con criaturas vivas, que respiraban, hechas de carne y hueso. Y el mundo demoníaco tenía sus propias reglas y sistemas en su lugar, aunque iban en contra de su conocimiento terrenal y sentido común. Así que no importaba lo mucho que Shinichi pensase en ello, no estaba más cerca de una respuesta. Simplemente no tenía suficiente información.

[Ahora bien, Shinichi. Como tú invocador, te daré tu tarea.], dijo orgulloso el Rey Demonio, con una voz apropiada para su título real.

[Encárgate de los humanos que siguen volviendo a la vida.], anunció con fuerza, totalmente inadecuado para la naturaleza insípida de su patética orden.

En respuesta, Shinichi dio una réplica exasperada. [¿Encargarme? Soy débil y enclenque! Quiero decir, ni siquiera puedo usar magia.]

[No tengo expectativas de tu fuerza, pero te pido que me prestes tu sabiduría.], dijo el Rey.

[Hmm…] Shinichi se acarició la barbilla mientras pensaba.

[¿Qué? No estás pensando en negarte, ¿Verdad? Pasamos mucho tiempo lanzando el hechizo para invocar un sabio. Oh, vamos. Como mínimo, debes tener suficiente sabiduría para salvarnos.], suplicó desesperadamente el Rey Demonio.

[Me siento halagado, ¿Pero estás seguro de que el hechizo funcionó?], preguntó Shinichi.

No tenía dudas sobre la fuerza mágica del Rey Demonio, pero si necesitaba a alguien con gran sabiduría, Shinichi estaba seguro de que había mejores opciones que un estudiante como él…

[No, fue un éxito. No tienes miedo de hablarme como un igual. Es una prueba más que suficiente. Claro, el primer insecto que invocamos fue inteligente, pero no tuvo valor. Pero tú no eres tan cobarde. Y a diferencia de él, no moriste rápidamente sin motivo.], gritó tranquilizadoramente.

[Bien, así que por eso tuve que ser yo.]

Mucha gente era más inteligente que Shinichi, pero no muchos tenían suficientes tornillos sueltos para charlar casualmente con el todopoderoso Rey Demonio.

Supongo que esta era una oportunidad entre un millón.

Si tuvo suerte o no, le tocaba a él decidir.

[De acuerdo, antes de darte una respuesta, tengo una pregunta propia: ¿Qué le pasó al primero?], preguntó Shinichi.

[Mi hija empezó a sollozar y a rogarme que lo resucitara, así que me rendí y lo envié de vuelta a su mundo.], reveló el Rey Demonio.

[Lo que significa que hay una forma de que yo regrese a la Tierra. ¿Y qué pasa si digo que no?]

[Mi hija no está aquí ahora para detenerme… Entiendes lo que estoy tratando de decir, ¿Verdad?] El Rey Demonio miró a la cara de Shinichi con una siniestra sonrisa.

La angelical Rino puede actuar como su brújula moral, pero el Rey Demonio seguía siendo incomparablemente poderoso, despiadado y egoísta.

[Así que básicamente estás eliminando todas las demás opciones…]

Shinichi acunó su cabeza en sus manos y suspiró.

Pero él ya sabía la razón por la que fue elegido entre los siete mil millones de humanos en la Tierra. Era bastante inteligente, tenía ese maldito coraje, no se rendía a los que tenían poder absoluto, y—

Idear un plan para derrotar a los humanos indestructibles que han confundido hasta al Rey Demonio suena… divertido.

Una sonrisa tan siniestra que podría rivalizar con la mostrada por el Rey en su cara. Tenía una personalidad asquerosa y sucia, y se alegraba de crear estrategias turbias para derrotar a sus enemigos, interesado en planes que no tenían en cuenta la moral ni las normas sociales. Esta parte de él había estado latente, inútil en la anormal tranquilidad y seguridad del Japón del siglo XXI.

Sería un desperdicio desperdiciar una oportunidad divertida por miedo a la muerte. Quiero decir, todos estamos socializados para creer que la vida no debe ser desperdiciada.

De vuelta en Japón, sólo podía dar rienda suelta a su verdadera naturaleza en los videojuegos, pero aquí, podía usarla tanto como quisiera. Podría pasar toda una vida sin este tipo de satisfacción de nuevo.

Shinichi estaba jugando con su vida y la oportunidad de regresar a la Tierra, pero este era un precio que estaba dispuesto a pagar. Había muy pocos tontos dispuestos a sacrificar sus vidas, que era exactamente por lo que Shinichi fue convocado.

[Entendido, Su Alteza.], confirmó Shinichi, finalmente dirigiéndose al Rey formalmente, mientras se arrodillaba ante él para declarar su elección: [Con estas manos, derrotaré definitivamente a estos ‘héroes’ que desafían a la muerte.]

Este fue el momento en que nació un traidor: el Consejero Sucio del ejército del Rey Demonio que eligió luchar contra su propia especie.