Hero Traitor V1 C2

Modo nocturno

Capítulo 2: Los humanos necesitan sus almas (Lol)

En un lugar a dos días a pie al suroeste del castillo del Rey Demonio, había un terreno llano con un río caudaloso, abundantes campos de cultivos que se extendían por todas partes, y una ciudad fortificada rodeada de murallas de piedra.

Esto era el Reino Boar. Enviaron seis mil soldados contra el Rey Demonio y perdieron la mitad de su ejército. Los rumores sobre los monstruos —los legendarios demonios— se extendieron por todo el país, acompañados de historias sobre la derrota del ejército. El miedo se apoderó de las caras de la gente del pueblo, temiendo que los demonios descendieran sobre la ciudad en cualquier momento.

Había un grupo de personas, sin embargo, compartiendo bebidas en la taberna, haciendo un alegre alboroto. Era como si nunca hubieran oído hablar de la palabra miedo.

[Vaya, esa fue otra muerte espectacular.], gritó un hombre, el ranger, temblando de risa.

[Pero no hicimos nada.], insistió la hechicera, asombrosa como siempre. [Pero supongo que eso es de esperar con un enemigo como ese.]

[…Mhm.]

El caballero varón se mostró de acuerdo sin decir palabra alguna.

[Todavía es un poco decepcionante.], dijo la sacerdotisa, callada y reservada, y el líder del grupo, el caballero, asintió profundamente de acuerdo.

[Lo es. Pero al final ganaremos.], afirmo sin ninguna arrogancia ni pretensión en su voz. Aunque lo dijo con confianza, aún no habían logrado dejar ni un solo rasguño en el Rey Demonio que los había vuelto a matar.

Pero desafiar continuamente a este enemigo invencible era parte de su plan.

[Bien, sí, es fuerte. Pero si seguimos atacándolo, sus poderes mágicos se acabarán si sigue lanzando esos poderosos hechizos.]

Este poder mágico era necesario para lanzar hechizos. Incluso si se agotan las reservas, el recurso se repone una vez que ha descansado y se ha recuperado. El tiempo de recuperación, sin embargo, no era necesariamente rápido, correlacionándose con la máxima capacidad mágica de la persona. Por ejemplo, los aprendices de magos podrían recuperar completamente sus poderes en un día, pero las hechiceras, sacerdotisas y otros magos de primera clase necesitarían al menos dos. Esto se aplicaba también al temido Rey Demonio. Y aunque sus acciones eran como tratar de drenar un lago con una taza, el grupo sabía que con el tiempo se acabaría.

[Por eso dejamos intactos los cuerpos de los mobs, ¿Cierto?.], le preguntó el ranger, con una cruel sonrisa retorciendo las comisuras de los labios.

Mientras no quemaran los cadáveres y los dejaran intactos, el Rey Demonio usaría su magia para resucitarlos una y otra vez. A primera vista, este plan puede parecer una tontería, pero estaban agotando poco a poco los poderes del Rey Demonio.

[Casi me siento mal que toda su gente sea débil.], profesó la hechicera, ronroneando de risa, sabiendo que los orcos y goblins podían ser fácilmente derrotados con su magia.

No sintió ni una pizca de culpa por haberles quitado la vida. Después de todo, ella y sus compañeras estaban del lado de la justicia, y los demonios eran suciedad malvada que profanaba este mundo.

[Hey, hey, no pierdas la concentración porque son débiles. Quiero decir, aparte del Rey Demonio.], advirtió el caballero en tono de broma, sabiendo que nunca perderían y que siempre se las arreglarían para volver a la vida.

[Somos los héroes de la Diosa Divina. Debemos luchar con gracia para mantener el honor que nos confiere este título.], proclamó el caballero.

Sus camaradas levantaron sus tazas de cerveza estando de acuerdo.

[De modo que su estrategia consiste en desgastar al Rey.], observó Shinichi mientras se aferraba con indecisión a la misteriosa carne del comedor del castillo. Vio a través de su estrategia y los imprudentes ataques diarios al escuchar a Celes explicar sus poderes mágicos y hechizos.

[Alteza, digamos que siguen atacando así. ¿Cuántos días más durarían tus poderes?]

[En serio, durarían un año o dos], contestó el Rey.

[Espera, ¿Pensaba que el tiempo de recuperación era lento…?]

Shinichi se preguntó por qué se molestó en escuchar la larga exposición de Celes. El Rey resopló enfadado por su confusión.

[Hmph, soy el Rey Demonio Azul! No te atrevas a confundirme con esos plebeyos comunes! Si sólo uso magia unas cuantas veces para teletransportarme y resucitar, puedo recuperar todo en el curso de una sola noche.]

[Entiendo.], dijo Shinichi, sintiendo que algo andaba mal y enterrando estas sospechas en lo más profundo de su corazón.

[Si se me permite añadir, Su Alteza es el único capaz de una recuperación tan rápida. El tiempo de recuperación de un demonio promedio es sólo un poco más rápido que el de los humanos.], comentó Celes.

Su cara era tan inexpresiva como el día anterior, pero su tez bronceada había adquirido un tono pálido. Tal vez fue por asumir la responsabilidad de resucitar a muchos de los que habían muerto, con el fin de aliviar la carga del Rey.

[¿Qué tal si llamas a todos los luchadores más fuertes del mundo demoníaco para que te ayuden?], sugirió Shinichi, pensando que eso podría aligerar la carga de Celes.

[Quiero decir, obviamente no tienen que ser tan poderosos como el Rey. Pero si son lo suficientemente fuertes para defenderse de los ataques de los héroes, una defensa de un par de docenas podría reducir el número de bajas. Entonces los humanos podrían darse cuenta de que sus ataques son inútiles y tal vez incluso darse por vencidos.], continuó con cierto optimismo.

Fue una buena sugerencia, pero las caras del Rey y Rino se volvieron sombrías al escuchar a Shinichi.

[No te equivocas, Shinichi, pero los demonios poderosos tienden a ser bastante violentos…], contestó Rino.

[Ignorarían la petición de Rino y matarían a todos los humanos. Realmente no puedes confiar en ese grupo sanguinario.], gritó el Rey. Continuó reprendiendo a sus súbditos, aunque todos los demás en la sala sabían que el Rey era el más impulsivo de todos ellos.

Eso explica por qué los demonios aquí son todos súper débiles.

Aunque tenían apariencias intimidantes, estos demonios eran continuamente derrotados por los héroes debido a su naturaleza débil y tímida. Dicho esto, seguían siendo monstruos que podían matar a una persona promedio como Shinichi de un golpe crítico.

[Así que los refuerzos no son una opción. Pero tengo la sensación de que estarás bien si tienes poderes mágicos inagotables—], comenzó Shinichi.

[Pero voy camino al final de mi paciencia.], interrumpió el Rey Demonio.

[Ah…]

La visión de las venas palpitando en la frente azul de su padre llevó a Rino a mirar hacia abajo disculpándose.

Era cierto que la bondad era una de sus virtudes, lo que la hacía querer evitar causalidades innecesarias, incluso a los que no eran de su propia familia. Al mismo tiempo, estas demandas ataron las manos del Rey, permitiendo que los humanos se burlaran de él y creando su situación actual. Llevando las cosas al extremo, si al Rey se le permitiera exterminar a toda la humanidad, probablemente podría deshacerse de cualquier truco que reviviera a los héroes y los derrotara también.

Entendiendo esto, Rino sugirió arrepentida:

[Papá, si dejo de quejarme de que la comida es asquerosa, ¿Podemos rendirnos y volver al mundo demoníaco?]

[¿Qué estás diciendo? Lucharía durante mil años por mi pequeña!]

[Sé que lo harías, papá. Pero si sigue así, Kalbi o Sirloin serán asesinados de verdad…]

Hasta ahora habían tenido suerte, pero si sus cuerpos desaparecían sin dejar rastro, los soldados de infantería podían morir en cualquier momento.

[En ese caso, supongo que debo destruir a toda la humanidad.], insistió el Rey, deseoso de luchar. Se negó a sacrificar a su pueblo por más tiempo, y esta sería la manera más rápida de resolver su problema.

[Pero — pero eso…], tartamudeó Rino, incapaz de encontrar las palabras para persuadir a su padre y buscando ayuda a su alrededor. Sus ojos se encontraron con los del elocuente Shinichi.

[No puedo negarme a las peticiones de una hermosa chica.], dijo.

[¿Qué acabas de decir, pervertido?]

Shinichi retrocedió en respuesta al arrebato de Celes y se puso de pie.

[Entiendo su frustración, Su Alteza, pero sería un desperdicio destruir a la humanidad. Por favor, reconsidere su curso de acción.], aconsejó.

[¿Un desperdicio?], preguntó el Rey.

[Sí. Te aventuraste a buscar buena comida, ¿Verdad? Bueno, los humanos saben cómo cultivar y cocinar toda esa comida. Sería un desperdicio matarlos.]

[Hmm.]

El Rey se encontró asintiendo de acuerdo con su lógica.

[Pero te tenemos a ti. ¿No es suficiente?]

[Soy humano, pero también soy de otro mundo. Claro que sé cocinar un poco, pero no tengo ni idea de cuál es la mejor fuente de alimentos ni de cómo cultivar.], respondió Shinichi.

Desafortunadamente, había sido criado por trabajadores de cuello blanco (oficinistas) en un hogar promedio, así que no tenía ni idea de cómo plantar y cosechar arroz, pescar grandes cantidades de peces del océano, o sacrificar ganado.

[¿No sería más eficiente que los humanos hicieran todo el trabajo y robaran su recompensa en lugar de empezar de cero? Y también—], dijo, mostrando una sonrisa diabólica

[Sería demasiado amable y aburrido matar a esos humanos estúpidos e insubordinados y evitarles sufrir, ¿Verdad?]

Sabía que el dulce sabor de la victoria se combinaría bien con la sensación de aterrorizar a los humanos, forzándolos a desesperarse y conquistarlos. Sería apropiado que el gobernante supremo del mundo demoniaco, el Rey Demonio Azul, también lo disfrutara.

[Ha-ha-ha, tienes razón. Shinichi, eres realmente nefasto.], declaró el Rey con una carcajada.

[No tan malvado como Su Alteza.], halagó Shinichi, haciendo el papel de un criminal y complaciendo al Rey Demonio, que habló como un policía corrupto.

Una vez que Shinichi vio que había convencido al Rey, miró a Rino y—

[Shinichi, das más miedo que cualquier demonio vivo…], comentó.

[¿Qué—!?]

Fingió ser malo por Rino y salvar a los humanos de la aniquilación completa, pero ella se había tomado muy en serio sus palabras.

[Oh, vamos, mi actuación fue perfecta…!]

[Demasiado perfecta para ser una actuación.]

La respuesta de Celes lo hirió y lo caer de espaldas a su asiento, conmocionado. Pero cuando pasó junto a Rino, ella susurró en voz baja para que sólo él pudiera oír.

[Gracias, Shinichi.]

Su sonrisa le mostraba gratitud por su bondad y por fingir ser malvado por ella.

[Rino…]

El corazón de Shinichi latió más rápido cuando vio la sonrisa angelical de Rino, pero la mirada helada de la sirvienta y la mirada asesina de su padre lo hizo toser y fingir que no había pasado nada.

[Ahem… Una cosa más: deberías olvidarte de volver al mundo demoniaco por ahora.], dijo Shinichi.

[¿Por qué sería eso?], preguntó Rino.

[Los humanos podrían pensar que estás volviendo a casa asustado. Si lo hacen, podrían dejarse llevar y seguirte de vuelta para atacar el mundo demoniaco.], contestó Shinichi.

Miró a Celes, quien entendió lo que quería decir y lo amplió.

[Si son capaces de teletransportarse, cualquiera puede moverse entre este mundo y el mundo demoniaco. Todavía no conocen la ubicación del mundo demoniaco, que es lo único que los detiene. Pero podrían seguirnos fácilmente a nuestro mundo si encontraran algún residuo mágico. Y como ya nos hemos teletransportado de este castillo al real, no tardarán mucho.]

Si los humanos vinieran al mundo demoniaco, todo el infierno se desataría… para los humanos.

[Entonces todos los demonios sanguinarios se volverían locos y atacarían el mundo humano. ¿Serías capaz de detenerlos, Su Alteza?], preguntó Shinichi.

[¿Qué? No desearía hacerlo.], respondió.

[Mm-hmm, justo lo que pensaba.]

El Rey no dijo que no podía detenerlos.

[Ooh, si eso sucede, entonces los humanos…], comenzó Rino.

[Todos ellos serían asesinados. De hecho, se enfrentarían a una aniquilación completa sin posibilidad de retirarse.], terminó Shinichi por ella.

Si los humanos decidieran ir al mundo demoniaco, encontrarían el infierno. Si trataran de retirarse, encontrarían el infierno. Los humanos no sabían que estarían acorralados de todas formas.

[Todo lo que quería era comer bocadillos sabrosos. ¿Por qué tuvo que llegar a esto…?], preguntó Rino mientras lágrimas caían por su cara. Sus deseos egoístas habían causado muchos problemas a los humanos.

[No estás equivocada! Eres buena! Los humanos son los malos.], gritó el Rey Demonio, tratando de consolar a su hija. Parecía no saber que él era la causa de sus lágrimas.

Shinichi los observó por el rabillo de sus ojos mientras continuaba hablando con Celes.

[Volvamos al tema. ¿Cómo vamos a derrotar a esos bastardos tramposos e indestructibles? Me voy a referir a ellos como ‘héroes’ por ahora.], aclaró.

[Esa es la razón por la que te llamamos. Ahora hazlo, holgazán bueno para nada.], se mofó.

[Deja de hacerme parecer un NEET o algo así!]

Shinichi estaba harto de Celes, que aprovechaba cada oportunidad para insultarlo.

Como sea. Ya había encontrado una solución al problema.

[Ya he pensado en una forma de derrotar a los héroes, pero para hacerlo, tenemos que reunirlos.], declaró.

[¿Cómo capturarlos?]. preguntó Celes, mirando a su Maestro.

Capturarlos usando el poder del Rey debería ser bastante simple. El principal problema era evitar que se pasara de la raya y los matara.

[Estaba pensando que deberíamos tenderles una trampa. Pero antes de eso, una pregunta rápida: ¿De dónde vienen estos héroes?], preguntó Shinichi.

[Hmm, supongo que desde donde viven los humanos.], dijo el Rey, volviendo a la conversación después de consolar a su hija. Levantó la palma de su mano, proyectando de la nada una fotografía satelital de una vista de pájaro de la región.

[El centro es mi castillo. Esto en la parte inferior derecha es el asentamiento humano más cercano. Me imagino que vienen de aquí.]

[Dices que es el más cercano, ¿Pero a cuántos kilómetros está?], preguntó Shinichi.

[Como dieciocho goat (treinta y cinco millas)], contestó el Rey.

[Parece que nuestro gran maestro, Señor Translate, incluso se encarga de la conversión de unidades.], se dijo a sí mismo Shinichi, impresionado de nuevo por las capacidades de este hechizo.

[Probablemente están renaciendo y partiendo desde allí, pero caminando por un sendero salvaje sin pavimentar durante treinta y cinco millas… Eso sería difícil de hacer en un día, aunque hayas entrenado lo suficiente. Supongo que eso nos deja con magia.], concluyó.

Los hechizos de teletransportación eran un elemento básico en el género de fantasía. De hecho, ya había visto al Rey usarlo varias veces en el corto tiempo que había estado aquí.

[¿Quizás se están teletransportando?], propuso Shinichi.

[Sí, probablemente. ¿Qué hay de extraño en eso?], pregunto el Rey.

[Nada. Espera, ¿Es tan fácil teletransportarse?]

En muchos videojuegos, el jugador necesitaba tener un cierto dominio de magia para teletransportarse. Por supuesto, hubo algunos juegos que te permitieron teletransportarte desde el principio para eliminar largas exposiciones y tiempo de viaje. Pero la teletransportación era algo que la ciencia del siglo XXI no había sido capaz de manejar. Él naturalmente asumió que sería difícil de hacer, incluso con el uso de magia.

Una vez más, Celes respondió a la pregunta de Shinichi.

[No, no es particularmente fácil. El Rey es un caso especial.], explicó.

[Ah, por supuesto.]

[Ha! Mi poder es temible.], presumió el Rey, tratando en vano de presumir.

Shinichi se dio cuenta de la forma en que la sirvienta miraba al Rey, pero mantuvo la boca cerrada. Era como si hubiera visto un animal extraño.

[Basado en lo que estás diciendo, cualquiera puede teletransportarse con alguna dificultad, ¿Verdad?]

[Sí, sí pasas unas horas dibujando un círculo mágico en cualquiera de los dos terminales y guardándolos, es posible moverse entre dos puntos con facilidad.], dijo Celes.

Todavía requería talento natural y unos minutos de concentración mental antes de que una persona pudiera lanzar el hechizo. Pero el Rey podía teletransportarse a cualquier parte sin un círculo mágico o conjuro. Shinichi estaba empezando a aprender lo poderoso que era.

[Ya veo, así que se teletransportan a un círculo mágico…], murmuró Shinichi.

[¿Intentas encontrar el círculo y destruirlo?], preguntó Celes.

[No, no lo destruiré.] Shinichi inmediatamente rechazó su suposición.

Incluso si destruían el círculo, los héroes podían hacer otro en algún lugar más discreto. Todos terminarían en un juego del gato y el ratón.

[No, no lo destruiremos.], repitió.

Shinichi tenía un plan mejor, y las comisuras de su boca se convirtieron en una sonrisa. Su sonrisa era más malvada y siniestra que la del propio Rey Demonio Azul.

[Muy bien! Vamos a movernos!]

Era mediodía, y el sol rojo había alcanzado su punto álgido. Los héroes comenzaron su rutina diaria preparándose para el teletransporte. Estaban en una mansión del caballero, uno de los aristócratas de clase baja del Reino Jabalí.

[Bien, todos, entren al círculo mágico.]

El grupo siguió las órdenes de la hechicera y entró en el inmenso círculo mágico, cubriendo el suelo de toda la sala.

[Creo que el Rey Demonio se ha debilitado mucho.]

[Sí, me gustaría acabar con él en cinco días.], dijo el caballero.

[… ¿En serio?], preguntó el guerrero.

El caballero asintió profundamente en respuesta a la corta pregunta del guerrero.

[Nosotros seremos los que derrotaremos al Rey Demonio. Se nos concederá tierra propia y nos convertiremos en condes. Y no voy a dejar que nadie me lo impida.], declaró el caballero.

[Sí, y nos hemos hecho más fuertes en los últimos días, gracias a estas batallas. Vamos a darlo todo.], animó la sacerdotisa, coincidiendo de todo corazón con el líder de su grupo. Los dos hicieron la promesa de que se casarían cuando terminara la pelea y el caballero se convirtiera en conde. Es natural que tuvieran esperanzas.

[Basta de charla por ahora. Nos vamos.], anunció la hechicera. Sus ojos habían estado cerrados todo el tiempo, mientras continuaba concentrada en el hechizo de teletransporte.

[Muy bien, te lo dejamos a ti.], dijo el caballero.

[Entiendo… Convertimos nuestros cuerpos en luz; llévanos a su tierra! Teletransporte!]

Su poder mágico se acumuló, irrumpiendo en la luz y envolviendo al grupo. Su visión se retorcía y tunelizaba, desorientándolos a ellos y a su sentido de la dirección — izquierda y derecha, arriba y abajo. Un momento después, su entorno se transformó en un círculo mágico inscrito cerca del castillo del Rey Demonio, donde… no aparecieron.

[… ¿Huh?]

El caballero sabía que algo andaba mal, pero su cerebro tardó unos segundos en comprender esta extraña situación.

Tenía los ojos abiertos, pero no podía ver nada. Estaba rodeado verdadera oscuridad, más negro que la noche.

[¿Qué de—? ¿Hubo algún tipo de error en el hechizo—?]

Intentó mirar en la dirección de la hechicera y luego se dio cuenta de otro problema.

No podía mover su cuello. No. No podía mover las manos, ni los pies, ni todo el cuerpo. No podía mover ni un solo dedo.

[¿Qué de—? ¿Qué demonios es esto!?]

Gritó con miedo, pero rebotó con algo que tenía delante de sus ojos, rebotando hacia atrás y dejando sus tímpanos sonando.

Fue entonces cuando se dio cuenta de otra cosa. Todo su cuerpo estaba envuelto fuertemente en una sustancia dura. No podía moverse ni un centímetro.

[¿Qué es esto…? Mierda, muévete!]

Puso todo su esfuerzo en mover las manos y las piernas, pero fue completamente inútil. Peor aún, sus intentos fallidos aceleraron el comienzo de la desesperación.

[Huff, huff… No puedo respirar…]

No había suficiente espacio para que él levantara un solo dedo, y el aire salía rápidamente por el espacio confinado.

[Déjenme salir… por favor… sáquenme de aquí!]

Reunió lo último de sus fuerzas para gritar, pero fue tragado por el vacío y solo llegó a sus oídos.

Lo único que podía hacer era contar los silenciosos pasos de la Parca, acercándose a él por detrás, y morir sin saber lo que le había pasado.

[Muy bien! Parece que ha ido bastante bien.], dijo Shinichi, observando a los héroes sucumbiendo a la desesperación a pocos metros de distancia. Para ser exactos, no estaba mirando directamente a los héroes en sí mismos, sino más bien a la enorme piedra en la que estaban atrapados.

[Pensar que podríamos colocar una piedra gigante en su destino para encerrarlos.], se maravilló el Rey.

[Qué truco tan sucio.], se mofó Celes.

El Rey, que había movido la enorme piedra con magia, quedó muy impresionado, y Celes, que encontró su ubicación con un hechizo, llevaba una expresión inescrutable como siempre.

[Yo lo llamo la increíble estrategia ‘Atrapado en una Piedra’! Es su culpa por usar el hechizo de Teletransporte sin entender sus riesgos.], explicó Shinichi.

El hecho de que se teletransportaran a una roca era una trampa brutal, que garantizaba la destrucción incluso del grupo más poderoso. Cualquiera que esté familiarizado con un determinado juego de rol de dungeons pensaría en usar esta estrategia — con algunos flashbacks traumáticos. Fue increíblemente efectivo y no les dio a los héroes ninguna manera de resistir su inminente condena.

[Sí, es una suerte que haya tocado todos esos viejos y buenos clásicos.]

[No entiendo lo que dices. De todos modos, ¿Qué hacemos con ellos ahora? ¿Debería tirarlos a la boca de un volcán?], preguntó el Rey.

[No. Como dije, no podemos matarlos. ¿Puedes sacarlos de la piedra una vez que hayan perdido el conocimiento?]

[Déjamelo a mí.]

Usando magia, el Rey uso clarividencia para mirar en la piedra. Cuando todos los héroes estaban inconscientes, golpeó la roca con un poderoso puñetazo.

[Humph!]

Y así como así, aparecieron grietas en la roca, más alta que el Rey, y se rompió en millones de pequeños pedazos.

[Apuesto a que serías capaz de liberarte, aunque estuvieras enterrado en lo profundo del Polo Sur…], especuló Shinichi.

[Polo Sur… ¿Qué es eso?], preguntó el Rey.

[Te lo explicaré más tarde.], contestó.

[Muy bien. Volvamos al castillo. La verdadera diversión empieza ahora.]

Shinichi y los demás dividieron a los héroes inconscientes, los cargaron a sus espaldas y se teletransportaron de vuelta al castillo.

Más tarde, los héroes recordarán este momento. Si tan sólo hubieran tenido la suerte de asfixiarse hasta morir.

[…Ugh, ¿Dónde estoy?], gruñó el caballero mientras abría lentamente los ojos, mirando aturdido a su alrededor.

En su campo de visión, vio una desconocida habitación de piedra. Irónicamente, esto lo alivió un poco. Mucho mejor esto que ese vacío negro. Pero apenas se había tomado un momento para relajarse, una voz desconocida le susurró al oído. Era como si alguien hubiera estado esperando para cogerlo con la guardia baja.

[¿Finalmente te has despertado?]

[¿Quién eres?], preguntó el caballero. Reflexivamente intentó saltar hacia atrás, pero sus manos y pies lo desequilibraron. Sus movimientos fueron acompañados por el irritante sonido del metal, y finalmente se dio cuenta de que había sido encadenado a una pared.

[Ack!]

[Parece que finalmente entiendes tu situación. No te preocupes, tus amigos están ilesos.]

El caballero miró a su lado y vio a los otros cuatro encadenados a la pared. Sus ojos se abrieron lentamente ante la conmoción.

[Hey, ¿Qué demonios es esto?]

[¿Hemos sido capturados?]

[…Hmph.]

El ranger, la sacerdotisa y el guerrero gritaron desconcertados mientras trataban de comprender la situación. Pero como la figura había dicho, todos estaban bien.

Bueno, con la excepción de una persona.

[Déjame salir… Está oscuro, no, duele, tengo miedo, déjame salir, déjame salir…], la hechicera siguió murmurando, ignorando a sus compañeros a su alrededor. Sus ojos estaban vidriosos. Había perdido los estribos al quedar atrapada en la piedra.

[Mirida!], gritó el caballero.

[¿Así que su nombre es Mirida? Debe ser claustrofóbica. Lo siento mucho por eso. No tenía intención de empujarla al límite.]

[Imbécil arrogante! Muéstrate!], rugió el caballero a la misteriosa voz, presumiblemente la mente maestra detrás de toda esta operación. No podía decir de dónde venía.

Resultó que la voz emanaba de una dirección bastante inesperada.

[No intentaba esconderme ni nada. Estoy sobre ti.], dijo.

[¿Qué!?]

Mirando hacia arriba, el caballero vio que no había techo. En vez de eso, una solitaria figura, totalmente oculta en un manto negro, estaba en el borde de la pared. Lo único claramente visible en el monstruo era su máscara blanca y la siniestra sonrisa dibujada en ella.

[Soy el Desagradable Consejero del Rey Demonio Azul. Mi nombre es — bueno, puedes llamarme Smile.]

[Smile, qué nombre tan espeluznante…]

El caballero tragó saliva, nervioso.

Shinichi —o Smile— no se amilanó mientras sonreía detrás de su máscara y miraba al petrificado caballero.

Es interesante que tengan miedo de la palabra Smile sin traducir. Me pregunto qué pensarían de Shinichi Sotoyama. Rino dijo que sonaba raro, pero ¿Qué pensarían los humanos?

Admito que tenía un poco de curiosidad, pero eligió concentrarse en la tarea que tenía por delante.

[En primer lugar, me gustaría disculparme por tener que conversar en condiciones tan terribles. Esta era la única manera, sin embargo, parecías dispuesto a hablar con nosotros.]

[¿Hablar?], preguntó el caballero.

[Así es. Creo que ha habido un malentendido entre nosotros.], respondió Shinichi.

El caballero lo miró severamente como si dijese que no tenía nada que hacer hablando con demonios, pero Shinichi continuó hablando, ignorando por completo la mirada amenazadora del caballero.

[¿Qué piensas de nosotros los demonios?], preguntó.

[¿Qué pienso…? Que son salvajes y peligrosos monstruos que se arrastran desde las profundidades de la tierra.], gritó el ranger.

[Eres el pariente del Dios Maligno, sellado bajo tierra con el Dragón Maligno. Hace decenas de miles de años, fue desterrado allí, derrotado por la Diosa Divina.], acusó la sacerdotisa.

Shinichi sonrió para sí mismo mientras recogía nueva información del ranger y de la sacerdotisa.

Así que los demonios vienen de lo profundo de la tierra… lo que significa que el mundo demoniaco está bajo tierra. Y ha habido momentos en que los demonios se acercaron a su mundo en el pasado.

Para ser claros, esta situación comenzó cuando la madre de Rino apareció en el mundo humano. Aparentemente se peleaba con los que se cruzaban en su camino. Para ella, ella estaba haciendo gala de sus habilidades, pero para la gente a la que atacaba, era una presencia verdaderamente aterradora. Si eventos similares habían ocurrido antes, no es de extrañar que los humanos vieran a los demonios como sus enemigos.

[Ya veo. Parece que mis hermanos les han causado muchos problemas. Me disculpo por eso. Sin embargo, me gustaría que entendiera que nosotros, los miembros del clan del Rey Demonio Azul, no tenemos ningún deseo de luchar contra ustedes.]

Se disculpó antes de expresar su esperanza de reconciliación. Si aceptaban su ofrenda de paz, sus inútiles luchas serían puestas a descansar. Pero tal y como Shinichi esperaba, el caballero lo rechazó por completo.

[Basta de tonterías! No trates de engañarnos con esta mierda después de todo lo que ha pasado!]

[Eso es porque nos atacaste sin avisar.], dijo Shinichi.

[Por supuesto que vamos a atacar! Mataste a tres mil de nuestros soldados!]

[Ah, bueno, ¿No fueron ustedes los que enviaron a su ejército a matar a nuestros hermanos?]

[Si no lo hubiéramos hecho, nos habrían atacado, bastardos. Ustedes son los que invadieron nuestro territorio, y están equivocados por ocupar el Valle Dog.] (NT: País Jabalí y Valle Perro… es un zoológico ese continente.)

[Está situado en una zona lejana, a dos días a pie de tu reino. Ni una sola persona vive aquí, y no hay caminos ni señales. ¿Llamas a este estrecho e indómito valle tu territorio? ¿Tienes alguna prueba?]

[Prueba o no, estas montañas fueron conquistadas por el fundador de nuestro reino, Tortoise I! Es el territorio del Reino Boar!]

[Hmm… Admitiré que fue culpa nuestra por construir nuestro castillo sin investigar adecuadamente cómo se definen las fronteras nacionales. Como sea. Arreglé que nos reuniéramos para discutir esto: ¿Sería posible que bajáramos nuestras espadas y discutiéramos pacíficamente una solución monetaria?]

[Todo este mundo pertenece a la Diosa Divina y a la humanidad! No hay ni una pizca de tierra que les daríamos a ustedes, viles demonios!]

No importa lo que dijera Shinichi, el caballero rechazó todas sus propuestas.

Esto no está funcionando. Nunca estaremos en la misma sintoniza.

Aunque Shinichi estaba renunciando a este método, seguía satisfecho con la nueva información que había recogido. Basándose en la actitud y las respuestas del caballero, estaba claro que los demonios le habían dicho la verdad: los humanos habían atacado primero.

No estoy diciendo que los demonios sean inocentes, pero está claro que los humanos están definitivamente equivocados. Genial. Esto significa que no tengo que ser indulgente con ellos.

Aunque estaban en un mundo totalmente diferente, él era consciente de que todos estaban conectados como seres humanos. Fue criado con estándares morales y sociales en Japón, un país pacífico y gobernado por la ley. Pero tenía más que suficientes razones para dejar todo eso a un lado. Después de todo, era el Desagradable Consejero del Rey Demonio, y sonreía amenazadoramente bajo su máscara.

[Es una lástima. Esperaba que pudiéramos abandonar nuestros prejuicios y construir una relación positiva…], dijo.

Ese habría sido el mejor resultado —también para Rino— pero no había mucho que pudiera hacer si los propios héroes rechazaban su oferta.

[Si dices que vas a seguir atacándonos, no me dejas otra opción que destruirte.], advirtió Shinichi.

[Ha! A ver si puedes!], respondió el ranger burlándose.

No sería capaz de matarlos — bueno, incluso si lo hiciera, volverían a la vida. Eran inmortales, por lo tanto, invencibles. No había forma de que perdieran, lo que garantizaba que finalmente derrotarían al todopoderoso Rey Demonio.

Shinichi se rio al ver a los arrogantes héroes.

[No me malinterpretes. Nunca dije que te mataría. Dije que te acabaría a ti y a tu capacidad de revivir una y otra vez, insectos malvados.], dijo.

[……]

El caballero se dio cuenta de su extraña elección de palabras. Silenciosamente, empezó a reunir sus poderes mágicos, preparándose para lanzar cierto hechizo, pero Shinichi vio a través de su endurecida expresión.

[Oh, no te dejaré hacer eso.], dijo Shinichi, levantando suavemente la mano y señalando a Celes, que había estado esperando silenciosamente detrás de él todo el tiempo.

Con su señal, la talentosa sirvienta lo entendió, saltó delante del caballero y lo levantó por el cuello.

[Gah—!]

[¿Planeabas suicidarte para escapar de este lugar? Realmente no quieres hacer eso. Esta área está bajo un campo mágico especial. Si mueres aquí, no puedes ser resucitado.], se mofó Shinichi.

[¿Qué!?]

[Estás mintiendo!], gritó el ranger.

[Siéntete libre de probarlo.], contestó Shinichi calmadamente.

[… Tsk.]

Aunque había hablado con fuerza un momento antes, el ranger se quedó en silencio ante la confianza de Shinichi. Todo el asunto del campo mágico era una mentira, por supuesto. Shinichi incluso anticipó que los héroes se darían cuenta, pero todo eso era parte del plan. Si había una pequeña duda de que tal vez, sólo tal vez, era cierto, no serían capaces de suicidarse tan fácilmente, lo que le dio más tiempo a Shinichi.

De acuerdo. Allá vamos.

Para derrotar a un monstruo inmortal, la estrategia de ‘Hacer Imposible Moverse y Sellarlo para Toda la Eternidad’ fue el método más popular. Por ejemplo, se podría encerrar su cuerpo en hierro y hundirlo en las profundidades del océano. Aunque no estuviera muerta, la criatura sería inofensiva.

Este método funcionaba bien para los inmortales, pero no tanto para los que podían volver a la vida. Es difícil decir que sería imposible, pero necesitarían un monitoreo constante para evitar que se suiciden. Así que realmente no era una solución práctica.

[Puedo destrozarte mentalmente, así que te falta la voluntad de defenderte.], murmuró Shinichi.

[…Ah!]

El cuerpo de la sacerdotisa se estremeció de terror ante las silenciosas palabras de Shinichi.

[¿Intentas torturarnos? Ha! Danos tu mejor golpe!]

El caballero se liberó de la mano de Celes y emitió un grito, como para consolar a la sacerdotisa.

[Hmm. Valiente, ¿No?], observó Shinichi.

[Lord Smile.], dijo Celes, saltando ágilmente al lado de Shinichi y susurrándole una advertencia al oído.

[Torturarlos no tiene sentido. Todos ellos están bajo el hechizo del Bloqueo de Dolor en todo momento.]

[No me sorprende.]

Esto respondió a otra pregunta que había estado pendiente en lo más profundo de su corazón.

Incluso si uno pudiera revivir, nadie querría experimentar y retorcerse de dolor por heridas mortales. Esta fue la razón por la que estos héroes eliminaron su sentido del dolor, al enfrentarse día tras día con el Rey.

Esto también explicaría por qué son capaces de seguir luchando incluso si están en una condición crítica como un 1 de HP.

Shinichi cambió a su plan de respaldo.

[La palabra tortura no se limita al dolor físico.], dijo Shinichi, volviéndose hacia la sacerdotisa con su espeluznante máscara.

[Ah!], gritó horrorizada.

[¿Profanar a una joven doncella y usar su cuerpo para su propio placer? Definitivamente el método más enfermo y sucio.], dijo Celes.

[Yo no he dicho eso! Bueno, en realidad, se me pasó por la cabeza, pero no iba a hacerlo.], Shinichi contestó, sin carácter por un momento, respondiendo a la despreciativa mirada de la sirvienta. Tosió antes de continuar.

[…De lo que estoy hablando es aún más aterrador que la tortura. Veamos. ¿Qué tal si ponemos un gran número de estos en el agujero en el que estamos?], propuso, extendiendo la mano hacia su capa para producir una botella de vidrio, que contenía algo que había encontrado en el castillo.

La cosa en el frasco hizo un sonido áspero mientras corría alrededor, la luz brillaba ante su viscosidad.

[Gyaaaah—!]

De repente, un profundo grito de oreja a oreja resonó por toda la habitación. Sorprendido, Shinichi miró para ver de dónde venía y vio al guerrero silencioso y a su musculoso cuerpo temblando de miedo.

[P-p-por favor, no eso… Haré cualquier cosa…]

[Así que si te pido que no vuelvas a atacar—], comenzó Shinichi.

[Lo prometo! Así que aleja esa cosa negra…]

[Huh, ¿En serio?], preguntó Shinichi, confundido por las lágrimas que brotaban de los ojos del guerrero y su disposición a ceder ante las demandas de Shinichi.

[¿Pero qué tal si la pongo ahí contigo? Hazte unos cortes en el cuerpo, un poco de miel, deja que coma de tus heridas, que ponga huevos…]

[P-P-Paraaaaa—!]

El guerrero dejo salir un grito agudo y femenino, y luego se desmayó al escuchar a Shinichi explicar casualmente su método de tortura elegido.

[Maldito! Es muy bajo de tu parte intimidar a Goldeo con un bicho!]

[No puedo creer que nos estemos separando así…]

[Quiero decir, si el bicho se me acercara, yo también…]

[¿Están todos de acuerdo con esto?], preguntó Shinichi, exasperado porque los héroes aceptarían tan fácilmente el destino de su camarada.

[No puedo creer que le tema tanto a una cucaracha. ¿Verdad?]

Shinichi miró a Celes.

[Por favor, no te acerques más.], dijo Celes, con la cara pálida.

Al momento siguiente, de repente se movió al otro extremo de la habitación.

Qué criatura tan triste, siempre despreciada, incluso en este mundo…

Cuando encontró la cucaracha en los pasillos del castillo, Shinichi se sintió un poco nostálgico al encontrarse con una criatura familiar. Dicho esto, tampoco le gustaban mucho las cucarachas, razón por la cual había atrapado la plaga en una botella, con la intención de deshacerse de ella más tarde.

[Bueno, como sea. Ahora que está par es bastante inútil, ¿Han decidido ustedes dos no atacarnos más?], preguntó Shinichi, volviéndose hacia el caballero y la sacerdotisa.

[Si no, me veré obligado a hacer algo horrible, algo que no se puede deshacer.]

[Me niego a sucumbir a ti y a tus motivos ocultos! Es nuestro deber divino como héroes de la Diosa Divina erradicar y eliminar a los demonios!], gritó el caballero.

[Héroes, huh…]

Estaba un poco sorprendido de que se refirieran a sí mismos como héroes. Shinichi sólo había usado el término por conveniencia, basado en los videojuegos.

De todos modos, ya había tomado su decisión.

[Parece que no tenemos elección. Por favor, usa eso.], ordenó.

[Entendido, Lord Smile.], contestó Celes, quien se inclinó y saltó ante el caballero una vez más. Con la mano izquierda separó las mejillas del caballero, y con la derecha sacó un frasco de su bolsillo, obligándolo a beber su contenido.

[Ugh, gah… ack, pah… envenenarme no tiene sentido.], balbuceó.

El veneno sólo lo ayudaría a morir y a resucitar en otro lugar. Pero Shinichi miró al valiente caballero con diversión.

[Supongo que se podría decir que es una especie de veneno. Pero veremos si es tan inútil como dices.]

[Qué quieres dec— Ack!], gritó el caballero, su cara se puso repentinamente blanca como una sábana.

[Líder, ¿Qué pasa?], preguntó la sacerdotisa.

[Ponme un hechizo—], empezó a responder.

[No te dejaré.], interrumpió Shinichi.

Celes impidió que la sacerdotisa interfiriera. Sus hechizos habrían sido inútiles de todos modos. Todos vieron como el caballero estalló en un sudor grasiento, con su cuerpo temblando.

[Agh… gah, ngah!]

[Te lo explicaré en lugar de nuestro pobre caballero. Acaba de consumir un brebaje hecho de bayas chekin.], dijo Shinichi.

[¿Bayas Chekin?], preguntó el ranger.

Estas bayas no existían en el mundo humano, así que los héroes no habían oído hablar de ellas antes.

[Es el fruto de una planta del mundo demoniaco. Es increíblemente desagradable, por supuesto, pero es más conocido por tener un efecto secundario particular, útil cuando estás sentado entre dos mujeres.], continuó Shinichi.

[¿Mujeres…? No puede ser.], gritó la sacerdotisa.

Shinichi la sonrió demoníacamente cuando finalmente entendió.

[Sí, es una medicina que te hace tener que ir. En otras palabras, es un laxante.]

Guborgyuu—u!

El estómago del caballero hizo un extraño sonido como si estuviese de acuerdo, resonando por toda la habitación, ya que las bayas lo destruyeron por completo desde dentro.

[Por favor, quitame estas cadenas!]

[Tú eres el que ha hecho a un lado la mano de la amistad. Estás tentando tu suerte.], respondió Shinichi con tristeza-.

[Ack, gah… Pero como caballero, como héroe de la Diosa, ceder ante los demonios malvados… ah!]

[Tu determinación es encomiable. Entonces supongo que ensuciarte no es tan malo, ¿Verdad?]

Pe… pero — pero… ah!]

El caballero rechinó sus dientes y trató de soportar el dolor, mirando a la sacerdotisa — la mujer que amaba, la que había prometido convertirse en su esposa una vez que todo esto terminara. Su cara estaba muy pálida por el miedo, pero sus ojos no se apartaban de los suyos.

Frente al amor de su vida, el caballero finalmente-

[No mires! Oh, por favor no mires… agh, aaaah—!]

[Guh, ugh…]

Unos minutos más tarde, el agujero estaba lleno de un olor extraño y repugnante, el sonido de un hombre sollozando, y los cinco héroes.

[Qué patético. Un adulto llorando abiertamente delante de otras personas.], regañó Shinichi.

[Dices eso como si no fueras tú quien le hizo esto. Estás enfermo.], dijo Celes, exasperada.

Llamado de nuevo por Celes, Shinichi bajó las cejas.

[¿Eso crees? He oído historias de soldados novatos que se mojan de miedo y francotiradores de primera clase que esperan su objetivo durante tres o cuatro días. No mueven ni un músculo, aunque se ensucien. ¿Sabes lo que es realmente enfermizo? El hecho de que estarían más ansiosos por matar gente que ensuciarse con su propia mierda.], respondió.

Shinichi no podía entender cómo alguien podía matar casualmente a otra criatura inteligente, incluso si era una especie diferente.

[Muy bien. Mostrémosles algo bonito ahora.], sugirió, mostrando un objeto a los héroes. Coincidentemente había estado en el bolsillo de su uniforme cuando fue convocado a este mundo y era lo más parecido a la magia hecho por el hombre.

[Esta es una herramienta mágica llamada smartphone. Puede capturar las imágenes y los sonidos y recrearlos indefinidamente.]

[¿Smartphone?], repitió la sacerdotisa, mirando el misterioso objeto.

Shinichi pulsó inexpresivamente el botón para reproducir el vídeo.

[No mires! Oh, por favor no mires… agh, aaaah—!]

[P-Para—!], gritó el caballero, despertando con el sonido de su destrucción intestinal. Volvieron a hacer eco por toda la sala, y el Desagradable Consejero del Rey Demonio Azul no hizo nada para detenerlo.

[Me pregunto qué pasaría si proyectáramos este vídeo en el cielo, justo encima de tu país.], especuló Shinichi desviadamente.

[¿Qué!?]

[El Caballero Marrón o el Héroe Abono… Estoy seguro de que se burlarán de ti con esos apodos.]

[Ack!]

[Aunque consigas derrotar al Rey Demonio, aunque te conviertas en el héroe que salvó al mundo, aunque tu nombre pase a la historia, la gente siempre se reirá de ti. De donde yo vengo, hubo un general que unió la tierra, pero cometió un pequeño error. Han pasado más de cuatrocientos años desde su muerte, pero la gente sigue riéndose de él.], se rio Shinichi, pensando en lo aterradora que era la historia, mientras sostenía el smartphone.

[Así que si nos atacas de nuevo—]

[No lo haré! Lo juro! Así que, por favor.], interrumpió el caballero, suplicando entre sollozos.

[Líder…], entonó el ranger, decepcionado por su patética apariencia.

Pero la sacerdotisa se volvió hacia el caballero contaminado con una mirada de ternura.

[Ruzal, levanta la cara. Todo mundo está obligado a ensuciarse delante de los demás. Piensa en los bebés o en aquellos que se acercan a la muerte en la vejez. No tienes que preocuparte.], dijo.

[Pero un adulto haciendo esto…]

[No hiciste nada malo. Es simplemente el resultado de un humilde plan llevado a cabo por los demonios. No tienes nada de qué avergonzarte. Luchas por el pueblo, y eres un magnífico héroe de la Diosa… y el hombre que amo.]

[Minya…], dijo el caballero, olvidando su sucia mitad inferior. Se calentó bajo su santa sonrisa y miró los ojos de su amante.

Al ver que la conmovedora escena se desarrollaba frente a él, Shinichi inclinó la cabeza y—

[En realidad, creo que haré esto público.], anunció.

[Aaa—ah!?]

[Eres de lo peor.]

La voz de Celes goteaba de asco mientras el consejero enmascarado no intentaba ocultar sus celos de la pareja enamorada.