Outbreak Company V3 C1

Modo nocturno

Capítulo 1: Sip, es otro mundo.

▼Parte 1▼

Yo, Kanou Shinichi, estaba en un dilema.

El cálido y húmedo aliento rozaba mi mejilla. No pude evitar notar lo blancos que eran los colmillos de esas mandíbulas abiertas…

Qué tontería pienso en un momento como éste!

Había oído que cuando las personas están en una situación realmente peligrosa, a veces se olvidan de dónde están, como una especie de mecanismo de supervivencia. Tal vez eso era lo que me estaba pasando. ¿Por qué otra razón estaría admirando detalles triviales, en lugar de tratar de encontrar una manera de salir de debajo de la colmilluda bestia que acababa de saltar sobre mí en el momento en que nos vimos?

Una lengua húmeda emergió de su oscura cavidad bucal y pasó por encima de sus dientes. Supuse que se estaba lamiendo los labios al ver la presa. Bien podría haber exclamado, ‘Buen provecho!’

Estaba literalmente, como a cinco segundos de morir.

Esto es malo. Esto es muy, muy malo.

Esto es muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy malo!

Si esto fuera un anime, este sería el momento en el que la imagen se congela y las palabras ‘muy malo’ se imprimen por toda la pantalla hasta que pierden todo su significado. Pude ver lo mal que estaban las cosas, pero el shock y lo repentino de la situación me dejaron congelado por mi pánico; ‘malo!’ era lo único que podía entrar en mi mente consciente. Por supuesto, había otro yo que parecía estar mirando calmadamente todo el asunto, pero aun así…

En el silencio del cuarto oscuro, todo lo que podía oír era la áspera respiración de la bestia. Las ventanas estaban cerradas y las cortinas corridas, la única fuente de luz eran los pocos rayos del sol matutino que se deslizaban por los bordes de las cortinas.

Yo estaba siendo retenido en el suelo de la habitación, y encima mío estaba una bestia salvaje.

La bestia usaba sus miembros para sujetar mis brazos y piernas. La criatura no era realmente tan pesada, pero parecía saber cómo sujetar a una persona — estaba presionando precisamente los músculos que más necesitaba para poder moverme. Intenté hacer que mis extremidades funcionaran, pero no podía sentarme o salir corriendo. Ahora sabía cómo se sentía un animal acorralado.

Los depredadores que consumen energía innecesariamente sólo se acercan a la inanición, así que cuando cazan, sólo golpean los puntos más vitales de su presa para evitar cualquier resistencia. El conejito acorralado e impotente (es decir yo) sólo puede quedarse ahí temblando y esperando lo inevitable.

Para decirlo en términos de ajedrez, fue un jaque mate. No podía mover nada realmente útil, y eso me dejó sin muchas opciones.

¿Era así como iba a terminar todo? ¿Comido en mi propia casa por alguna criatura no identificada sin tener idea de por qué o que realmente me había pasado?

No — espera, Kanou Shinichi! No eres un conejo! Todavía tienes el arma más poderosa que los humanos poseen!

Mi mente comenzó a trabajar desesperadamente. Los humanos tienen inteligencia. Nosotros tenemos nuestro ingenio! Eso es lo que nos separa de los animales! Ahora mi cerebro trabajaba para disipar la neblina del pánico. Necesitaba un plan genial para salir de este lío!

¿Brazos? ¿Piernas? Clavados en el suelo.

¿Dedos? Móviles, pero no había nada que agarrar.

¿Cabeza? Podía intentar un cabezazo, pero con los brazos así, tenía serias dudas de que pudiera alcanzar a mi oponente.

Piensa… Piensa… Piensa…

¿Qué pasa? ¿La inteligencia humana está agotada?

La desesperación se apoderó de mí mientras tragaba saliva. Descubrí que puedes pensar en lo que quieras, pero si no tienes el poder físico para lograrlo, no te servirá de nada. Mira, puede que haya sido algo importante cuando se trataba de discutir en Internet, pero pégame o apuñálame y, bueno, eso era todo.

No — otra vez espera!

No puedo rendirme todavía!

Palabras! Quizás podría hablar para salir! Eso es, Kanou Shinichi! Todavía tienes el poder de iniciar una charla sin sentido como distracción!

Puse toda mi esperanza en la última arma disponible para mí.

Oh Espíritu de las Palabras, habla a través de mí! Ayúdame a decir algo realmente asombroso! Ayúdame a deshacerme de esta criatura con mi don del cotorreo!

[Uh… Um…]

No hay respuesta.

[¿Puedo… hablar contigo un minuto?]

No hay respuesta.

¿Whaaaa!?

Aw, esto no va a servir de nada! ¿Qué estoy haciendo!? La charla no ayuda si la otra persona no entiende lo que estás diciendo! La bestia que estaba encima de mí me miró con un brillo en sus ojos, obviamente lista para atacar en cualquier momento.

[¿Una bestia…?]

No voy a decir que me calme, pero un pensamiento cuasi-racional me golpeó de repente.

Como hemos establecido, estaba en una habitación, en el interior. Las cortinas y las ventanas estaban cerradas, haciendo que todo estuviera oscuro. Pero el sol de la mañana que se filtraba entre las cortinas era suficiente para iluminar tenuemente a la criatura que me sostenía. Era una sombra profunda, sí, pero la oscuridad no era total; podía distinguir un poco.

Además, mis ojos se fueron acostumbrando lentamente a la oscuridad. Las mandíbulas de mi atacante estaban peligrosamente cerca de mi cabeza, tapando mi visión. Pero si podía mantener la calma y echar la cabeza hacia atrás, tal vez podría al menos tener una idea de con quién estaba tratando aquí.

Cuando lo hice, dejé escapar un sonido de aturdimiento.

El rostro de la criatura parecía estar cubierto de pelo; por eso inmediatamente pensé en un ‘animal salvaje’. Pero con una inspección más cercana, era sólo un pelo muy largo cayendo alrededor de su cara.

Bueno, no del todo. El pelo era definitivamente más peludo de lo normal.

[Espera…]

Mis ojos se habían ajustado finalmente, y podía ver los contornos del rostro frente a mí. No me había imaginado los ojos brillantes y los colmillos; definitivamente había una cualidad bestial en esta persona. Pero…

[¿Elvia!?]

Sip. La cara era la de una chica que conocía bien. Elvia Harneiman, una mujer lobo. Tenía unas largas orejas de bestia cubiertas de pelo, y (mejor que lo creas) una cola grande y esponjosa.

Uso la palabra ‘mujer lobo’, pero ella no era realmente una especie de monstruo sobrenatural. Era sólo una chica, y una muy linda. Sus grandes y redondos ojos y su cabello ligeramente despeinado eran las características más distintivas de ella. No era muy llamativa, pero su aspecto sencillo tenía su propio atractivo.

Estaba muy confundido, primero porque alguien había saltado repentinamente sobre mí y me había inmovilizado, y segundo (más importante), por los ojos de animal hambriento con los que esa persona me había mirado. En conjunto, no tenía ni idea de que era mi compañera de casa, normalmente relajada y despreocupada. La mayoría de las veces, Elvia era menos lobo y más cachorro.

Por otra parte, y tras una cuidadosa reflexión, esta era la habitación de Elvia. La hora del desayuno había llegado y Elvia no había aparecido, así que había venido a ver cómo estaba. Siendo ésta la habitación de Elvia, era natural que la habitante fuera Elvia, y por lo tanto aún más natural que fuera Elvia la que había saltado sobre mí. Espera un segundo… ¿Era eso natural?

[Bueno… uh… Elvia…-san?]

[Hooo… haaaah…]

La única respuesta fue la continua bofetada de aliento húmedo y caliente contra mi cara. Le eché una mirada a sus brillantes ojos, y no pude evitar la sensación de que no era la mirada de un ser racional. Si se tratara de un manga, sus ojos tendrían espirales que sugerirían que no estaba en su sano juicio.

Esto era malo. Quiero decir realmente malo.

Sí, había pasado de ser atrapado por una bestia misteriosa a ser atrapado por una chica que conocía, pero nada más había cambiado. En todo caso, esto era probablemente peor. Ser comido vivo por un animal salvaje, quiero decir, seguro que no quería eso. Pero ser comido vivo por una chica de la que era amigo, ¿Qué clase de bizarra historia de terror era esa?

¿Cómo puedo explicar esto? Fue como ser traicionado por algo en lo que confiabas. No, no del todo… Fue como si un día, a un lindo juguete de peluche le crecieran colmillos y te atacara. El miedo vino de la ruptura de las expectativas cotidianas de la vida diaria.

Basta! Ahora no era el momento de hacer meta-comentarios.

Si estuviera tratando con una chica, aquí, entonces mi idea de hablar como mi salida de esto todavía podría funcionar.

[Elvia… Vamos a calmarnos, ¿De acuerdo?]

[Hooo… hooo…]

[Bien, guarda esos colmillos, ahora. Dime, ¿Fueron… fueron tus dientes siempre tan largos?]

[Hooo… haaaah…]

Sus mandíbulas estaban abiertas con una sonrisa de oreja a oreja. Su lengua, de color rojo brillante, se deslizó por sus labios.

[Esa… Esa cosa de lamerte los labios que sigues haciendo es realmente… un poco inquietante. El desayuno está en la mesa, sabes. Si tienes hambre, ¿Qué tal si vas a comer un poco?]

[Haaaah… haaaah…]

[Hey, si he hecho algo que te haya molestado, me disculpo. Hablemos de ello, Elvia.]

[Haaaah… hooo…]

Esto no me estaba llevando a ninguna parte. Era como si no pudiera oírme. De hecho…

[Haaa!]

Me encontré dejando salir un grito aterrorizado. No sólo no la había convencido de que fuera a desayunar, sino que acerco su cara a la mía y, como diciendo ‘En serio, buen provecho!’, me lamió la mejilla con la lengua.

[¿V-Ves? No tengo buen sabor, ¿Verdad?]

No hay respuesta.

[Myusel hace un desayuno mucho más delicioso que yo! ¿Qué tal si tú tomas un poco, Elvia?]

No hay respuesta.

Elvia no dijo nada, pero su lengua se abrió camino desde mi mejilla hasta mi cuello. Esto era todo lo que podía soportar.

Kanou Shinichi, muerto a los diecisiete años.

Comido por una chica bestia que conoció en un mundo diferente.

Ugh. Realmente no quería terminar con eso tallado en mi lápida. En realidad, mi familia era budista, así que no era el tipo de cosa que hubiéramos puesto en una lápida de todos modos.

Una vez más me encontré pensando un montón de cosas aleatorias y totalmente inútiles.

Los colmillos nunca llegaron. De hecho, Elvia, habiendo terminado su recorrido por mi garganta, parecía haberse interesado por mi clavícula y ahora se dirigía a mi pecho. Pensé que había leído en alguna parte que cuando un carnívoro quiere acabar con su presa, normalmente lo hace con un mordisco en la garganta. ¿Tal vez los hombres lobo no trabajan de la misma manera?

[Elvia…-san?]

[Haaaah… Hooo…]

Elvia agarró mi camisa en su boca por que parecía ser una molestia, y luego sacudió su cabeza violentamente, rasgándola. Cuando se dio cuenta de que no podía quitármela, se sentó a horcajadas en mis caderas y comenzó a rasgarla con las manos. Sus garras la desgarraron fácilmente, como si estuviera tratando con un trozo de papel. Había mucha más fuerza en ese pequeño cuerpo de lo que se podría esperar.

Esto tenía que ser…

[Resiste.]

Sí, resiste.

No puede ser…

Una chica bestia. Ojos locos. No actúa normal. Respiración fuerte. Las palabras se juntaron en mi mente como las piezas de un rompecabezas, y todas apuntaban a una cosa.

[Hey, Elvia, ¿Tú estás…?]

No hay respuesta, por supuesto.

[H-Hey, eso hace cosquillas, hace cosq—oh! No! No puedes ha— Elvia! Haaaaa!]

Elvia me había lamido el pecho y luego continuó hacia abajo…

[Elvia! Elvia-san! No puedes—Este no es el lugar para—Bueno, en cierto modo lo es, pero — solo para!]

No hay respuesta en absoluto. Elvia continuaba olfateando y lamiendo mi cuerpo.

Cuando la volví a mirar, noté que estaba prácticamente desnuda. Elvia nunca fue de las que usan mucha ropa, y mientras estaba en su cuarto, básicamente se desnudó hasta la ropa interior. La había visto en su habitación antes, así que esto no era exactamente nuevo para mí, pero bajo las circunstancias parecía un poco más erótico — es decir, muy erótico — es decir, infinitamente erótico. La hendidura de sus pechos era completamente visible por encima de la parte superior del top que rodeaba su pecho, y hasta su mitad inferior, había cambiado sus pantalones habituales por lo que equivalía a un taparrabos, mucho más sexy que los shorts provocativos o alguna otra cosa.

Finalmente empezó a observarme: quería comerme, definitivamente… no para el desayuno!

[Imposible! ¿Quieres comerme en ese sentido!?]

¿Qué he hecho para merecer esta recompensa!? ¿Estaba a punto de perder mi virginidad!?

No! No es el momento de emocionarse con esto!

[Whoa! Elvia, no puedes, tienes que parar!]

No trataré de negar mi libido, pero me considero un caballero con cierta modestia. No, en serio.

Y, de todos modos, en el mundo 3D, puedes causarte todo tipo de problemas tocando a una chica. Yo me quedo con las waifus 2D! Bueno, en realidad no, pero si te dejas llevar, puedes acabar en lugares muy aterradores.

[Hooo… haaaah…]

Aun así, mis palabras obviamente no llegaron a Elvia.

Ella nunca había sido del tipo que salta sobre un chico, así que esto tenía que ser debido a, ya sabes, el celo o algo así. Quiero decir, ese es el problema, ¿Verdad? Las chicas bestia entran en celo!

Es sólo el instinto, es sólo el instinto! Me repetí una y otra vez a mí mismo. No puede evitarlo! No puedo actuar como si estuviera caliente por mí, porque es sólo instinto y ella es inocente! Profunda y totalmente inocente! Como si eso cambiara algo!

Mis palabras, por supuesto, fueron impotentes ante su abrumador impulso elemental. Pero eso no me impidió gritar:

[No, no, no, no, no puedes, no puede—Elvia, nooooo!] — Mis palabras resonaron por toda la casa, acompañadas por el sonido de mis pantalones rasgándose.

▼▼▼▼

Mi nombre es Kanou Shinichi. Soy el director general de la primera compañía de entretenimiento general del otro mundo, Amutech.

Mi historia comienza en los albores del siglo XXI…

En el territorio nacional japonés, específicamente en el ‘Mar de Árboles’ cerca del Monte Fuji, se descubrió un túnel hiperespacial hacia otro mundo. Un plano de existencia alternativo, a sólo un paso y un salto de distancia de nosotros.

El túnel no es muy ancho, y no hay forma de ampliarlo ni de bloquearlo, así que se quedó allí, una onda en el espacio tiempo.

En el más absoluto secreto, el gobierno japonés envió una unidad de inspección a través del túnel, y tuvieron éxito al hacer contacto con los organismos que gobernaban esta nueva tierra — un estado humano. Convencieron a este estado, el Sacro Imperio Eldant, para que abriera relaciones con Japón en interés de un futuro mutuamente más brillante.

Este otro mundo fue una especie de regalo de Dios, y nuestro improbable encuentro con él fue casi seguro el primero en la historia de la humanidad. El establecimiento de relaciones cordiales fue un verdadero regalo.

Japón, sin embargo, no proclamó nada de esto; en cambio, lo mantuvo todo en secreto. Esto se debió a ciertas expectativas que se habían acumulado entre la élite gobernante del país.

Este era otro mundo, después de todo. Tenía formas de vida, cultura, tecnología y recursos desconocidos. El nivel cultural del Imperio Eldant estaba a la par de la Europa de la Edad Media, así que puede que no haya mucho que ganar de ellos tecnológicamente, pero los recursos biológicos y minerales aquí estaban casi intactos — prácticamente nadie sabía siquiera si estaban allí. Eso significaba que sería fácil engañar al Imperio Eldant para que los entregara. Comenzar con algún ‘diálogo’ agradable para que bajen la guardia, y luego era temporada de apertura para lo que fuera que estuviera allí. En cualquier caso, parece que ese era el pensamiento deplorable que estaba teniendo lugar entre los elementos menos afortunados del gobierno japonés en ese momento.

Pero los planes mejor trazados de las ratas y los hombres a menudo se equivocan… incluso los más desagradables.

El gobierno había hecho el primer contacto y atrajo al imperio para abrir relaciones, pero ¿Qué deberían usar para promover la ‘amistad’? La magia de este nuevo mundo facilitó la comunicación; los problemas vinieron después. La delegación japonesa trajo muchos pequeños regalos —todo tipo de baratijas culturales tradicionales— con la esperanza de ganarse el favor del Imperio Eldant, pero el lado de Eldant no parecía estar interesada en nada de ello.

El hecho de que el tamaño del túnel hiperespacial fuera limitado, y que estaban tratando de hacer todo esto sin alertar a ningún otro país, significaba que los objetos muy grandes, o un gran número de objetos, no podían ser llevados al nuevo mundo. Demasiada actividad, y América o seguramente alguien detectaría una rata, y entonces el pequeño hallazgo de Japón sería arrebatado.

Lo que el gobierno japonés encontró en ese momento fue lo mismo que había impulsado el Japón genial — un poco de cultura japonesa única que había demostrado ser capaz de cruzar las barreras lingüísticas y culturales. Así es: anime, manga, videojuegos y novelas ligeras. La cultura otaku.

En realidad, este material otaku era tan popular en el Imperio Eldant como en cualquier otro lugar de la Tierra. Así que Japón se puso a inclinarse hacia el ángulo otaku, y Amutech fue su punto de apoyo para hacerlo.

Ahora, este plan fue en gran medida el trabajo de burócratas, gente que no estaba bien equipada para lidiar con lo inaudito y que ni siquiera sabía qué tipo de bienes otaku podría valer la pena enviar. Además, estaban ocupados con las luchas internas debido a un inminente cambio de administración, y el gobierno no tenía el tiempo, el presupuesto o las manos para dedicar toda su atención a decidir qué animes serían más interesantes para un puñado de campesinos de la Edad Media en algún otro universo. Así que los burócratas hicieron lo que mejor saben hacer: delegar.

[¿Y sí?] — pensaron — [¿Tomamos un otaku de algún lugar y lo enviamos a dirigir la compañía por nosotros?]

Así que crearon una compañía de fachada, publicaron un anuncio de búsqueda de ayuda digno de una banda de estafadores, y encontraron a un otaku y vigilante de casa a quien enviaron alegremente por paquetería a través del túnel hiperespacial. Ese era yo, Kanou Shinichi.

▼▼▼▼

[Hrrnngrrahgghghhhhhhhhhhh!!]

Un grito inarticulado resonó por toda la casa. Era lo suficientemente extraño como para que me avergonzara de mí mismo, pero ¿Qué otra cosa podía hacer? Elvia me lamía por todas partes, y se sentía bien pero también me hacía cosquillas, y me resultaba difícil parecer una persona normal.

Elvia Harneiman. Una autodescrita artista errante — y, como hemos establecido, una mujer lobo; en otras palabras, una mitad bestia.

En este otro mundo, las personas bestias eran tratadas como si estuvieran entre las ‘razas humanoides’. Es decir, las adorables orejas caídas de Elvia y su adorable cola esponjosa no eran más notables de lo que sería una diferencia de color de piel en la Tierra.

Sus palabras y acciones, su comprensión de lo que constituía el sentido común, no estaban tan alejadas de las de un humano; realmente no era tan diferente de nosotros. Pudo haber sido una ‘persona bestia’, pero eso significaba que sólo tenía orejas y cola (No es que esos no sean puntos importantes para el moe!). Yo había bajado completamente la guardia.

Había olvidado que el ser una persona bestia significaba que sí, ella era mitad humana, pero también era mitad bestia.

Elvia me había explicado una vez que las personas bestia tenían que aprender habilidades que les permitieran sublimar sus fuertes instintos de caza en cosas en las que realmente pudieran absorberse. Si siguieran sus instintos hasta sus fines naturales —la caza de todo, desde el ganado hasta los seres humanos— la sociedad civilizada no duraría mucho tiempo.

En el caso de Elvia, ella aprendió a dibujar. En el sentido de que esto implicaba seguir algo con los ojos, y por lo tanto llevarlo dentro de uno mismo, tenía un parecido obvio con la caza. Probablemente era similar a lo que un humano sentía cuando rastreaba a su presa con un rifle, o para el caso de tomar fotos espontaneas con una cámara.

Pero todo esto sólo se refería al instinto de caza. Había otros instintos que un poco de arte no podía cubrir.

[Elvia! Elvia!] — No dejaba de gritar su nombre, esperando que le devolviera la cordura, pero era como si no pudiera oírme.

Por supuesto, a diferencia de cuando un hombre se fuerza sobre una mujer, una mujer que intenta forzarse sobre un hombre necesita el—bueno, la participación de cierta parte de ese hombre.

Pero pobre de mí: dejando a un lado una pequeña cantidad de dudas, como un adolescente sano, cuando una chica se acercó tanto a mí, esa parte de mí definitivamente quiso participar. Además, Elvia era regordeta en todos los lugares correctos y delgada donde una chica debería ser delgada. Era extremadamente — es decir, tenía el tipo de cuerpo que naturalmente hacía que el pequeñín se levantara y lo notara. Tenía una cara muy bonita para empezar, y, de todos modos, estábamos hablando de hacerlo con alguien real. No es una oportunidad que se tenga en Japón.

Añade a todo eso las clásicas circunstancias atenuantes: ‘Estoy en celo! Y porque estoy en celo, es decir, normalmente nunca haría esto, no soy esa clase de chica, pero qué demonios, estoy en celo!’ — Odio decirlo, pero difícilmente podría llamarme otaku si no estuviera a la altura de las circunstancias.

Todo esto quiere decir que, aunque personalmente no quería esto necesariamente, el resto de mí estaba listo y preparado para avanzar.

[Hooo… Hooo…]

Elvia impacientemente se arrancó la ropa interior. Ella ya había destrozado mis pantalones, y yo sólo llevaba mi propia ropa interior delgada. Con su fuerza, Elvia podría haber roto un par de pantalones de fibra sintética hechos en Japón sin ningún problema.

Kanou Shinichi… tu castidad está en peligro!

Adiós, mi pureza, que he guardado durante estos diecisiete años!

Er… En realidad, supongo que no me estaba esforzando mucho para protegerla.

Mientras mi corazón palpitaba y estos pensamientos corrían por mi cabeza…

[¿Maestro?]

—una chica se asomó repentinamente a la puerta.

Tenía el cabello largo y liso atado en dos coletas, y era muy linda.

Las coletas son a menudo tratadas como el estereotipo de una chica tsundere, pero esta chica era justo lo contrario, una doncella libre, madura y muy modesta. Además, llevaba un tocado con volantes que prácticamente anunciaba que era una sirvienta, su cuerpo esbelto estaba envuelto en un vestido oscuro de una sola pieza acompañado de un delantal blanco (también con volantes).

[¿Myusel!?]

Myusel Fourant. Ese era su nombre.

Como su apariencia sugería, era la sirvienta de esta casa, y mi cuidadora personal.

La miré implorando.

[Ayúdam—]

[M-Maestro…]

Myusel, sin embargo, parecía congelada por el shock al vernos a mí y a Elvia. Sus grandes ojos esmeralda, abiertos tan ampliamente que parecían como si se le fueran a caer de la cabeza, estaban llenos de un torrente de emoción.

[…Oh.]

Me di cuenta de cómo debe verse esto: Elvia, casi desnuda. Yo, usando un mísero par de calzoncillos. Y luego Elvia estaba montada sobre mí — bueno, no en mi entrepierna; estaba encaramada un poco más arriba, pero no mucho. Y luego agreguemos el pequeño detalle de su saliva goteando de mi cara y cuello. Francamente, sería más extraño no malinterpretar lo que estaba sucediendo.

Aun así, no podía evitar exclamar: ‘Esto no es lo que parece!’

Mierda! Eso siempre significa que es exactamente lo que parece!

Era el tipo de cosa que haría que alguien asumiera que estaba mintiendo — pero como no era lo que parecía, ¿Qué más se suponía que debía decir?

[Esto — Esto es todo un malentendido! Yo—]

Myusel siguió ahí de pie, sin mostrar ninguna reacción a nada de lo que yo decía. En ese sentido, se parecía mucho a Elvia, aunque una de ellas estaba congelada y la otra estaba ardiendo.

Entonces una voz calmada vino desde detrás de Myusel.

[Los hombres son todos iguales.]

Otra chica salió de detrás de la sirvienta. Tenía el cabello negro recogido en un moño, manteniéndola limpia y bastante bonita. No tenía el destello para llamar la atención de la gente, pero sí tenía un cierto efecto calmante, una cálida susceptibilidad para ella.

Nunca le había preguntado cuántos años tenía, pero le habría dicho que tal vez en sus veinte años. Las gafas que llevaba puestas, combinadas con su cara de bebé, podían hacerla parecer una adolescente desde el ángulo correcto — de hecho, diría que normalmente lo hacían. Pero no se le podía pasar por alto el pecho — los dos grandes bultos redondos que levantaban su uniforme gritaban ‘Grande!’ sin decir una palabra.

Koganuma Minori-san. Era japonesa, como yo; de hecho, era una WAC de la Fuerza de Autodefensa de Japón, y vivía aquí como mi guardaespaldas. Una galante mujer mayor encargada de protegerme, llevaba una pistola de 9 mm y una ametralladora de 9 mm por si había algún problema. Por lo menos, así era como se suponía que iba a ser.

[M-Minori-san!]

[Shinichi-kun, ¿A esto te referías cuando dijiste que ibas a ir a ‘ver’ a Elvia? ¿Qué está pasando aquí?]

[¿Qué está pasando? ¿Qué es lo que parece!?]

[Oh, sé lo que parece.]

[Quiero decir — no, esto no es lo que parece! Necesito ayuda!]

[Dios, y yo que pensaba que se llevaban muy bien.]

[¿Qué pasa con esa broma? Ayúdame ya!]

Desde el momento en que dijo ‘los hombres son todos iguales’, se hizo evidente que no era alguien en quien pudiera confiar en el último extremo. Ella iba a reaccionar a lo que estaba frente a ella — por el contrario, parecía estar disfrutando el hecho de que yo estaba en problemas en ese momento.

[¿Así que quieres que te ayude?]

Sólo me tomó un segundo para responder, ‘C-Claro que sí!]

[Ooh! He oído la duda en tu voz!]

[No es el momento de hacerse el listo!] — dije, prácticamente llorando.

A decir verdad, no era como si tuviera aversión a Elvia, o para el caso, hacerme el tonto, pero lo último que quería era ser observado por Myusel y Minori-san durante mi primera vez.

[De acuerdo.] — Minori-san asintió, y luego, de repente, se agachó y cogió algo que estaba a su lado. Debió haberlo traído con ella — lo tenía listo para usar.

Era un cubo, del tipo que se usa para sacar agua.

Dentro, por supuesto, estaba—

Mi cara se retorció en alarma.

[Espera — Minori-san!]

[Esta es la mejor manera de tratar con un animal en celo.] — dijo con una brillante sonrisa. Luego, con un grito y sin dudarlo ni un momento, nos arrojó el cubo lleno de agua fría a Elvia y a mí.

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▼Parte 4▼