Hero Traitor V2 C1

Modo nocturno

Capítulo 1: Un día en la vida de los demonios

A lo largo de la orilla de un río que fluye por pueblos agrícolas de todas las formas y tamaños repartidos a lo largo y ancho entre el valle Dog y el reino Boar. En una de esos pueblos, la aldea Potato, un jefe frunció el ceño, perplejo, mientras observaba las caras de sus peculiares clientes.

[Veinte cajas de patatas, una cabeza de ganado y un poco de aceite de oliva… ¿Estás seguro de que quieres darme treinta monedas de oro por eso?]

[Sí, por supuesto.] — se rio el mercader Manju mientras asentía.

Era un hombre de estatura y complexión media, sin rasgos distintivos. Como prometió, entregó el oro al jefe de la aldea.

Las manos del jefe estaban abrumadas por las pesadas monedas, lo que lo obligó a tambalearse. Aunque gobernaba una aldea de cien habitantes, era la primera vez que tenía una cantidad tan grande de dinero en efectivo en sus manos.

[¿Realmente me estás dando treinta monedas, huh…? Sabes que podrías conseguir estas cosas por la mitad del precio si fueras a la ciudad, ¿Verdad?] — preguntó, dudando del trato que era demasiado bueno para ser verdad.

Pero el comerciante sonrió gentilmente.

[Está perfectamente bien. Piensa en ello como una ayuda o una muestra de mi amistad. Espero que sigamos haciendo negocios en el futuro.]

[Si ese es el caso, supongo…] — dijo el jefe tímidamente.

A decir verdad, le preocupaba disgustar al comerciante insistiendo en que era demasiado, lo que podría hacer que pidiera devolver el dinero. Guardaba las monedas en el bolsillo de su pantalón con mucha preocupación, sin siquiera echar un vistazo.

Mientras Manju miraba al jefe guardando el oro, se rio para sí mismo y llamó a su bella sirvienta, que estaba jugando con los niños un poco más lejos.

[Ya es hora de irnos.]

[Entendido,] — contestó ella.

[Aw, Señorita, ¿Vendrá a visitarnos de nuevo?]

[Oh, y por favor trae más dulces la próxima vez!]

[Mientras te esfuerces en comportarte.] — contestó ella.

Los niños de la aldea ya la querían mucho y se entristecieron al verla irse, especialmente cuando eso significaba que ya no recibirían más dulces, una rareza en su pequeña comunidad.

Mientras Manju veía a los niños decir adiós, continuó mostrando su sonrisa genial, subiéndose a su carreta tirado por caballos, que estaba repleto de mercancías. Se dirigieron hacia el noroeste.

Cuando el jefe se dio cuenta de hacia dónde se dirigían, los llamó en pánico.

‘Espera un segundo, no estarás pensando en ir al valle Dog, ¿Verdad?’

[Sí, ¿Hay algún problema?]

[¿Te has vuelto loco? Los demonios malignos están por allí.] — apeló al descarado mercader.

La sangre continuó drenándose de su ya pálida cara mientras contaba esta horrible historia.

[Escuchen. Hace aproximadamente un mes, algunos demonios aparecieron en un área abandonada e indómita llamada valle Dog. Estas eran las mismas criaturas que la Diosa Divina había sellado en las entrañas de la tierra, las mismas bestias asquerosas que las de leyendas y mitos. El Reino Boar envió a seis mil de sus soldados para exterminar a estos desagradables bichos, pero el ejército fue aniquilado casi inmediatamente. Incluso los héroes de la Diosa huyeron temiendo por sus vidas.

[Te lo digo por tu propio bien. Seria tomar un camino diferente.] — concluyó en un esfuerzo desesperado por hacer que lo reconsideraran.

Insinuaba que los harían pedazos sin guardias que los escoltaran a través de las tierras ocupadas.

Pero su cliente dejó de preocuparse y soltó una carcajada.

[Ha-ha-ha, no es necesario que te preocupes. Pasamos por el valle Dog de camino hacia aquí, y no había ni un solo demonio maligno.]

[E-Estás mintiendo!]

[Es la verdad! El hecho de que esté aquí es prueba suficiente. No hay demonios malignos allí.]

[P-Pero…] — protestó.

El jefe de la aldea no estaba muy seguro todavía. Después de todo, había visto a los soldados cargando a sus camaradas caídos con sus propios ojos.

El comerciante asumió que ese era el caso. No presionó más el asunto.

[Pronto vendremos a comprarte más comida. Cuando lo hagamos, sólo recuerda: es perfectamente seguro.] — enfatizó, aunque no especifico a ‘que’ se refería.

El jefe quedó boquiabierto cuando los vio partir en dirección hacia el noroeste.

Cuando estaban lo suficientemente lejos como para no ver la aldea a lo lejos, el mercader y su sirvienta finalmente deshicieron el hechizo ilusorio.

[Dios, esos estereotipos sobre los demonios están realmente arraigados.]

Se había transformado de un comerciante común a su forma original: un chico de cabello negro. No tenía mala apariencia, pero su cruda personalidad estaba tallada en su cara. Pero mientras decía esto, Shinichi Sotoyama no parecía muy preocupado, aunque suspiró un poco.

Junto a él, la sirvienta de cabello azul también retomo su apariencia real: un demonio. Tenía la piel oscura, el cabello plateado, y — ultimo, pero no menos importante— largas orejas puntiagudas.

[Sabía que se sentían así, pero no era divertido escucharlos insultar a los demonios frente a mí.] — comentó Celes, la sirvienta del Rey Demonio.

Su frente se arrugó un poco por el disgusto.

[Quiero decir, aunque ellos son los que empezaron una guerra, terminamos matando a la mitad de su ejército. Y eso es un hecho.] — dijo Shinichi.

Bueno, para ser exactos, los soldados caídos fueron resucitados usando magia, lo que significa que el número de muertos ascendió a un total de cero. Pero aquel que moría una vez albergaba algunos miedos y rabia realmente intensos hacia ellos, y sabía que estos sentimientos no desaparecerían tan fácilmente.

Más importante aún, la diosa Elazonia difundió el mensaje por todas partes de que ‘todos los demonios son malos’. Con sus enseñanzas religiosas en el corazón de muchos, no sería tarea fácil superar estos estereotipos y prejuicios contra la población demoníaca.

[Por eso nos queda mejorar su imagen poco a poco.] — continuó.

Recorrerían un montón de pueblos para comprar cosas a diez veces el precio de venta al público. Construiría su reputación como un comerciante generoso y seguiría diciendo ‘el valle Dog es seguro’ y ‘he hecho algunos negocios con los demonios sin ningún problema’. Con el tiempo, estos rumores se propagarían y cambiarían la percepción que el público tiene de ellos.

[La generación mayor es más testaruda, por lo que les será más difícil dar la espalda a las enseñanzas de la Diosa. Para ellos, el prejuicio es sentido común. Pero los niños se toman su tiempo para desarrollar esa conciencia. Significa que pueden ver a los demonios por lo que realmente son.]

[Por eso me dijiste que les diera dulces a los niños.] — se percató Celes.

‘Eres una sucia y podrida escoria’. Su cara se retorció de asco.

Sus ojos se abrieron de golpe. En sus interacciones diarias, siempre llevaba una máscara sin expresión, y esto era algo muy raro.

[¿Estás enfadada porque me aprovecho de los niños? Espera, Celes, ¿Te gustan los niños?]

[¿Y si digo que sí?]

[Yo diría que tienes un lado sorprendentemente tierno. Creo que serías una maravillosa madre.] — bromeó Shinichi, burlándose de ella con esa molesta sonrisita suya.

En todas y cada una de las oportunidades, se esforzó al máximo para hacer el comentario más extraño que pudo para que ella se exaltara. Quería ver cómo su expresión compuesta se le escapaba de la cara con ira o vergüenza.

Pero no seguiría recibiendo puñetazos.

Acercándose más a su rostro, apretó sus grandes pechos entre sus brazos mientras susurraba en su oído: [Quiero tener muchos hijos.] (Lo dice Celes)

[Agh!] — Balbuceó Shinichi.

No esperaba un golpe tan crítico. En su estado de intranquilidad, tiró de las riendas de sus caballos, haciendo que relincharan molestos.

Mientras continuaba tosiendo y calmándose, Celes se alejó de él.

[Justo como pensaba.] — comentó ella desapasionadamente. [No puedes manejar este tipo de bromas.]

[Siempre te pasas de la raya!]

[Tú empezaste.] — respondió ella con distanciamiento. Su cara aún estaba mirando hacia abajo.

Mientras la miraba, algo hizo clic en el cerebro de Shinichi.

[Celes, ¿Te has sonrojado?]

[No me estoy sonrojada.]

[Entiendo, seguro, si tu cara no está roja, déjame verla.]

[No estoy sonrojada.] — negó obstinadamente.

Mientras seguía buscando venganza y presionando a la elfo de piel oscura, sus labios temblaban formando otra sonrisa sucia.

Su carreta se acercó más al valle Dog y los caballos relincharon como si les dijeran: [Ustedes dos, consigan una habitación!]

Entre las laderas de dos cordilleras había un valle conocido por sus suelos duros e infértiles. Poco se ganaría recuperando esas tierras, y la cantidad de mano de obra requerida para desarrollarlas sería desproporcionada en relación a las ganancias. Tenía sentido por qué todos los países vecinos la habían abandonado.

Pero incluso bajo estas condiciones extremas, el valle Dog tenía una parcela de tierra extensa con suelo blando y recién labrado, un verdadero campo de cultivos (actualmente en construcción).

[Todos, todo mundo se está metiendo en esto.] — comentó Shinichi mientras detenía la carreta.

En el campo, el orco con cabeza de cerdo y el minotauro con cabeza de toro blandían azadas gigantescas, haciéndolas caer con todas sus fuerzas. En medio de estos colosales demonios, una figura solitaria golpeaba el suelo con un arado, más rápido que cualquier otro.

Cuando saludó al grupo, ella corrió hacia él con una sonrisa.

[Shinichi, bienvenido!]

Con un sombrero de paja y un overol resistente, parecía la imagen perfecta de la hija de un granjero. Esta era la ex-héroe Arian, apodada Red por su cabello rojo.

[Me alegro de estar de vuelta! Parece que has estado trabajando duro.] — la elogió Shinichi con una sonrisa irónica.

En el lapso de dos días, mientras iban y volvían de la aldea, ella había conseguido arar a través del valle tan lejos y tan ancho como su ojo podía ver.

[Tee-hee-hee, me emocioné demasiado, sabiendo que mi fuerza puede ser usada para algo más que para pelear.] — admitió Arian.

Desde que tenía memoria, había blandido su espada involuntariamente para ganarse la vida — primero como cazadora de monstruos y luego como héroe. A sus ojos, un trabajo que no requería que ella lastimara a alguien era un trabajo que valía la pena hacer, y aunque era difícil de imaginar, ella se estaba divirtiendo mucho trabajando en el campo.

[A veces ayudaba en los pueblos cuando viajaba con mi madre. Pero no podía ir con todo, así que…]

[Supongo que sería aterrador ver a una niña cavando surcos.] — Le acarició el cabello en agradecimiento.

Una vez más, había visto el dolor por el que ella había pasado para ocultar que era mitad dragón por miedo a ser perseguida.

[Nadie se quejará de eso aquí. No te contengas.]

[No lo haré!]

Para ser honesto, los demonios eran todos idiotas. Sólo les interesaba la fuerza. Sé fuerte, y no discriminarán a los humanos ni a los mitad dragón o lo que sea.

Por eso Arian, que asintió con energía, ya no escondió las escamas en la base de su cuello con su bufanda. Sus escamas rojas brillaban y parpadeaban mientras tomaban el sol. Eran la prueba física de su mitad dragón.

Mientras continuaban hablando, los demonios se dieron cuenta y dejaron de trabajar para reunirse a su alrededor.

[Shinichi! Celes! Bienvenidos a casa, oink!]

[¿Estas son cosas humanas que podemos cultivar en el campo, moo?]

En su curiosidad, el orco Sirloin y el minotauro Kalbi tomaron algunas patatas de la carreta para inspeccionarlas.

[Sí, compré algunas patatas porque son fáciles de cultivar.] — explicó Shinichi.

Shinichi amaba tanto la ciencia, particularmente la química, que tenía algunas estructuras moleculares almacenadas en su cerebro. Desafortunadamente, la extensión de su conocimiento sobre la agricultura eran pedazos y piezas que reunió de programas de televisión y manga.

Incluso si pudiera lanzar ‘Search’ para recuperar algunos recuerdos olvidados hace tiempo, no podría recordar algo que no supiera. Lo que significa que no conocía los detalles específicos del cultivo de trigo o arroz. Por eso escogió las patatas, ya que las había plantado en la escuela primaria.

[Estaba hablando con los aldeanos, y parece como si fuera demasiado tarde para sembrarlas, pero, eh, probablemente estará bien.]

En este mundo, los agricultores sembraban las cosechas a principios de la primavera y las cosechaban en verano, y de nuevo en otoño e invierno: dos cosechas completas, como en la Tierra.

Era el comienzo del verano, y los días se estaban volviendo más cálidos. Los cultivos crecerían un poco más lentamente ya que fueron plantados en el momento equivocado, pero era más importante ganar experiencia sembrando, cuidando y cosechando.

Arian sonrió de acuerdo con la explicación de Shinichi.

[He cultivado papas antes.] — dijo ella — [Tienes razón! Son muy fáciles de cuidar.]

[Ooh, ¿Cómo se hace, moo?]

[Bueno, primero las pones al sol y esperas a que empiecen a brotar, luego las cortas en cuatro…]

Kalbi prestó toda su atención mientras Arian explicaba cuidadosamente el proceso en detalle. Shinichi sonrió aliviado porque parecía que se llevaban bien.

Detrás de él, una pequeña cabeza salió de la enorme pila de patatas.

[Ohhhh!]

[Oh, me olvidé de este pequeñín.]

El cerdito estaba ocupado rellenando su cara con patatas. Sólo medía un metro de largo.

[Aw, qué adorable!] — Arian grito mientras miraba al lindo cerdito con ojos brillantes.

[¿E-Eres mi compañero, oink?] — preguntó Sirloin, pareciendo haberse reencontrado con un hermano perdido.

[No hay manera de que podamos hacer algo a gran escala con la cría de animales, ya que no tenemos experiencia, pero pensé que podríamos intentar criar ganado con este.]

[Oh sí, un cerdo es uno de los animales más fáciles de criar como ganado.] — añadió Arian.

[…Uh, ¿Ganado?] — dijo Sirloin. Su cara de cerdo estaba congelada en su lugar mientras escuchaba su animada discusión.

[¿Quieres decir que te vas a comer a este bebé, oink?]

[Una vez que lo engordemos.]

[No puedes hacer eso, oink!] — gritó Sirloin, abrazando al cerdito y protegiéndolo de Shinichi. — [No te dejaría comerte a mi compañero, ni siquiera por orden de Su Alteza.]

[Squee!] — gritó el cerdito como si dijera: ‘Sí, como él dijo.’

Ah, sí, ya lo presentía.] — dijo Shinichi con una seca sonrisa.

No se sintió perplejo por esta razón. De hecho, él esperaba que pasara.

Es como si los humanos no quisieran comer monos o chimpancés. Vemos demasiado de nosotros mismos en ellos. Estaría cerca del canibalismo. Shinichi estaba pensando en algo parecido mientras intentaba encontrar una forma de persuadir a Sirloin.

Sin embargo, Kalbi se entrometió para regañarlo.

[Sirloin, esta es una comida sagrada, una ofrenda a Su Alteza y a Lady Rino, moo. No puedes ser tan egoísta, moo!] — Kalbi trago saliva mientras se relamía los labios, mirando al hambriento cerdito.

[No trates de ser tan arrogante y poderoso! Sólo quieres comértelo tú mismo, oink!]

[Eso no es verdad, moo! Además, ya has comido jabalí antes. Sólo come cerdos también, moo!]

[Los jabalíes no son lo mismo que mi compañero, oink!]

Celes observó a los dos graznando el uno contra el otro y se murmuró a sí misma. ‘Tal vez deberíamos ir a comprar un ternero después.’

[No lo hagas.] — advirtió Shinichi.

No fue por la preocupación por el minotauro con cabeza de toro, sino porque el ganado requería mucha más comida que los cerdos, lo que dificultaba su cría.

[De todos modos.] — los calmo — [Si estás en contra, no mataremos al cerdo.]

[¿En serio, oink?] — Los ojos de los dos cerdos brillaron ante la esperanza.

[Sí, en serio.] — Su sonrisa era cegadora. — [Le quitaremos la carne sin matarlo.]

[… ¿Qué?]

[Bueno, si lo engordamos, podemos afeitarle un poco de su carne y curarlo antes de que muera. Entonces tendremos carne para siempre, ¿Verdad? Es el sistema de producción de carne perfecto, hecho posible con magia.] — reveló Shinichi, eufórico e impresionado por su propia y asombrosa idea.

Podría resolver completamente la escasez de alimentos en todo el mundo.

Todos los demás, sin embargo, dieron un paso atrás, con la cara pálida.

[Shinichi, eso es muy cruel…]

[No quiero comer eso. Eso es asqueroso, moo.]

[Si mi hermano va a pasar por ese infierno viviente, lo salvaría de su miseria con mis propias manos, oink…]

[¿Eres quizás la reencarnación del Dios Maligno?]

[¿Qu—!?] — Shinichi grito incrédulo.

Agitó la cabeza, confundido sobre cómo su plan totalmente asombroso fue calificado como muy cruel.

[Supongo que pensé que sería genial, ya que este mundo no tiene carne cultivada ni plantas de fabricación todavía…]

[No se trata de ‘este mundo’ o ‘ese mundo’. Hay algo mal en tu cerebro.] respondió Celes.

Ella tenía razón: se enfrentaría a un montón de reacciones contra este plan en la Tierra, al menos en el siglo XXI.

[Además] — continuó — [Curar heridas extensas requiere mucha magia, lo que significa que no muchos podrían hacerlo.]

[También está ese problema.]

No sería un problema si estuvieran hablando de un pequeño corte o dos. Pero requeriría mucho poder mágico para restaurar el músculo perdido, tanto que sólo el Rey Demonio, Celes y Rino podrían hacerlo.

Podrían necesitar su energía para defenderse. Claro, se habían hecho amigos de Arian y derrotado al Obispo Hube, lo que significaba que el Reino Boar no estaría planeando ningún ataque en un futuro cercano, por lo menos. Pero la iglesia de la Diosa podría ir tras ellos en cualquier momento. Sería un verdadero problema si no pudieran defenderse porque han desperdiciado toda su magia en comida.

[Oh, bueno, supongo que cancelaré el plan ‘Unlimited Pork Works’.]

[Yay, oink!]

Mientras Shinichi se rendía a regañadientes, los dos cerdos suspiraron aliviados, junto con Arian y los demás observando la escena.

[Pero si los cerdos y las vacas están fuera de discusión, supongo que podemos criar gallinas…] — comenzó Shinichi.

[Lady Nugget, la Arpía puede objetar.] — bromeó Celes.

[Bien, entonces criemos caballos.]

[Sir Rumpsteak, el centauro, puede objetar.]

[Bien, entonces sólo comeremos slimes.]

[Entendido.]

[Cualquier cosa menos eso—!] — gritó Arian, rechazando la sugerencia de Shinichi con una cara roja brillante.

A decir verdad, estaba un poco traumatizada por los slimes, desde que había sido tragada por un slime glotón súper poderoso, disolviendo su ropa y exponiendo su cuerpo desnudo a Shinichi. Incluso si ese no hubiera sido el caso, como humana, ella estaba realmente indecisa de comerse a un monstruo malvado.

[Hmm, pero apuesto a que los slime son un gran ganado, apuesto a que comerían lo que sea y se multiplicarían rápidamente.]

[Shinichi, tú también eres humano, ¿Verdad? ¿Cómo puedes estar de acuerdo con eso?] — preguntó Arian.

[Bueno, es bastante común comerse a tus enemigos derrotados en los rpg de fantasía.]

No fue sólo eso: Era japonés. En Japón, no tenían ningún problema en devorar cangrejos y calamares, criaturas que una vez fueron vistas en Occidente como monstruos malvados. Incluso tomaban ovarios de peces globo extremadamente tóxicos y los escabechaban. Llevaba la sangre de sus pervertidos antepasados comensales.

[¿No quieres probar un poco de gelatina de slime hecha con oviductos de rana gigante?]

[Bueee…]

[¿Qué tal panqueques jumbo* hechos con huevos de roc?] (NT: Jumbo es un tamaño de producto… por lo general está entre el familiar y el extra grande.)

[Eso suena bien!]

Puede que nunca haya oído hablar de los libros infantiles japoneses Gui y Gua, pero sigue siendo el tipo de chica que se excitaría si mencionas los panqueques jumbo.

[¿Verdad? Y si lo piensas, los monstruos son sólo animales, mutados porque han sido expuestos a magia. Lo que significa que originalmente comenzaron como vacas y cerdos comunes, así que está totalmente bien comerlos.] — razonó.

[¿S-Supongo?]

Su personalidad honesta la hizo crédula. Sin mencionar que estaba cegada por el amor. Ella tomó sus palabras al pie de la letra.

Mientras la sirvienta de piel oscura observaba a esta niña inocente ser engañada, ella le puso fin con un largo suspiro. [¿Podría por favor dejar su charla para otro momento para que podamos ir a descargar la mercancía en el sótano del castillo?]

[Oh sí. Arian, ¿Quieres venir también?] — Preguntó Shinichi.

[Sí!] — contestó ella, asintiendo alegremente y saltando para sentarse junto a él.

Sentado entre dos hermosas mujeres, Shinichi movió la carreta en dirección al castillo, una sirvienta de grandes pechos por un lado y una héroe mitad dragón de pecho plano por el otro.

Mientras el minotauro y otros demonios los miraban partir y sacudían sus manos, de repente notaron al cerdito corriendo alrededor de sus pies.

[¿Qué vas a hacer con él, moo?]

[Criaré a mi compañero tan bien como pueda, oink!]

[Squee!] — gritó triunfante el cerdito.

Más tarde asumiría su posición como mascota del castillo y sistema de eliminación de residuos alimenticios.

El equipo dividió el montón de patatas en dos grandes pilas. Llevaron las patatas destinadas a siembra al almacén y la otra mitad a la cocina del castillo.

Con la montaña de patatas frente a ellos, se pararon en la cocina agarrando sus cuchillos con los puños apretados.

[Ahora comenzaremos la Primera Competencia Anual de Pelado de Papa! Sí!] — dijo Shinichi.

[Intentaré hacerlo lo mejor que pueda!] — gritó Arian.

[Estás haciendo algo extraño otra vez…] — Celes observó que el par compartía un impulso energético. Sin embargo, tenía una patata en la mano, lista para iniciar, a pesar de su irritación externa.

[Pero, ¿Por qué tomarse la molestia de quitar la cascara? Podríamos comerlas como están.]

[¿Qué? ¿Te lo comerías con todo y cascara?] — preguntó Arian incrédula. Sus ojos se abrieron con sorpresa ante la propuesta seria de Celes.

Hacía unos días que Arian había venido a vivir al castillo del Rey Demonio. Pero ella todavía estaba lidiando con la gran diferencia de sentido común entre los humanos y los demonios, sin mencionar sus conocimientos y costumbres adquiridos*. (NT: Sentido común.)

[Hay algunas maneras de cocinarlas con la cascara puesta, como las papas fritas, pero generalmente se pelan. ¿Recuerdas la sopa que tomamos en la taberna? Tenía papas peladas, ¿Cierto?] — preguntó.

[Ahora que lo mencionas, sí.] — confirmó Celes, satisfecha con su explicación. Acerco su cuchillo a la papa, pero se detuvo e inclinó la cabeza, confundida con una mirada seria en su cara.

[¿Y cómo hago para pelar una?]

[Sí. Tenía el presentimiento de que ibas a decir eso.] — Shinichi asintió, encantado de que la multitalentosa sirvienta con expresión de acero le recordase ahora a una chica linda, torpe y despistada.

No es como si Celes fuera menos hábil que otros o una tonta torpe en la cocina.

Para empezar, no había manera de mejorar la comida en el mundo demoniaco —no por falta de intentos— ya que los demonios eran catastróficamente repugnantes. Esto significaba que no había razón para que la población demoníaca refinara sus habilidades culinarias.

Para un demonio que sólo había aprendido a cortar, hervir y asar cosas de formas y tamaños aleatorios, la tarea de pelar papas era una tarea inimaginable e imposible.

[Muy bien, Chef Arian, por favor, enséñale a Celes el truco secreto para pelar papas.]

[Espera, ¿Yo!?]

[Sólo lo he hecho con un pelador de verduras. Pensé que serías mejor pelándolas con un cuchillo.]

[Supongo que estoy acostumbrada, pero no estoy segura de sí soy lo suficientemente buena como para enseñarle a alguien.] — dijo humildemente Arian.

Empezó a pelar la papa que tenía en la mano.

Debido a que había pasado mucho tiempo viajando sola y haciendo su propia comida, era una experta profesional en quitarles la cascara. Sería ir demasiado lejos decir que es una experta culinaria entrenada, pero limpiamente peló su cascara en diez segundos.

[Sí, así es como se hace.] — anunció.

[… Mis disculpas. ¿Podrías hacerlo desde el principio? ¿Podrías repetir cual era el conjuro?] — preguntó la sirvienta.

[Um, no, bueno, no usé magia.] — Arian se rio irónicamente.

Celes todavía parecía conmocionada, como un niño al que le acababan de enseñar un truco de magia. Arian abrazo a la sirvienta por detrás, guiando sus manos mientras intentaban pelarla.

[Bien, no muevas el cuchillo. Gira la papa en su lugar…]

[¿Así?]

La mayor de las dos, Celes, comenzó a pelar nerviosamente la papa, muy lejos de su inexpresión habitual, se calmó a sí misma, mientras la guiaba y animaba la cabeza hueca de Arian. Con esta maravillosa escena frente a él, la cara de Shinichi se iluminó con una sonrisa.

[Ari-Cele, huh…? Lo apoyo totalmente!]

[¿Por qué estás gritando tan de repente?] — preguntó Arian.

[No le hagas caso. Siempre pone esa cara cuando tiene algo vulgar en mente.] — se mofó Celes.

Shinichi sintió el hielo de la mirada de la sirvienta cuando descubrió su motivo oculto. Intenta ignorarla tomando una papa.

[De acuerdo, las dos pelen un tercio de las papas y las hacen hervir. Hornearemos y coceremos al vapor el resto de ellas.]

En verano, quería que todos los habitantes del castillo probaran las papas, para que aprendieran con sus paladares lo deliciosa que podía ser su cosecha.

Después de delegar estas tareas, Shinichi prendió fuego y vertió aceite de oliva, el producto más caro de su pequeño viaje. Luego, tomó las papas y las cortó en tiras, con la cascara todavía puesta.

[¿Qué estás haciendo?] — preguntó Arian, mirando en su dirección, extremadamente interesada en este nuevo método de cocinar.

Shinichi le sonrió mientras dejaba caer las patatas en forma de palo en el aceite.

[Debe ser un trabajo duro aplastar y prensar aceitunas. Quiero decir, este aceite era más caro de lo que pensaba. No creo que haya suficiente para que todos lo prueben, pero quería mostrarle a nuestra princesita el sabor del mejor plato de papas de todos los tiempos.]

Pensó en todos los cocineros del mundo, gritándole por concederle el título de ‘mejor plato’ a la comida chatarra, pero sirvió las papas fritas y las condimento con un poco de sal.

[Tengo la impresión de que las papas fritas aún no han sido introducidas en este mundo.] — dijo Shinichi.

Una malvada sonrisa apareció en su cara mientras calculaba cuanto podía ganar vendiéndolas. Shinichi llevó el plato para una prueba de sabor a Rino, la hija seriamente angelical del Rey Demonio y la que había incitado a los demonios a poner un pie en el mundo humano.

Frente a la enorme puerta del piso más alto del castillo, Shinichi toco cortésmente.

[Rino, ¿Estás ahí? Soy Shinichi.]

[Sí, abriré la puerta.] — contestó una voz del otro lado, seguida por el sonido de unos pequeños pies que caminaban hacia él.

Lentamente empujando la puerta desde adentro, Rino sacó la cabeza, con su lustroso y adorable negro y sus ojos rubí.

[Shinichi, cómo pue— Wow, algo huele realmente delicioso!]

Sus ojos brillaban de alegría.

[Mm, esperaba que pudieras comer esto.] — propuso Shinichi, ofreciéndole el plato de papas fritas.

[Wooow, ¿Qué clase de plato es este?]

[Pronto vamos a cultivar algunas papas en el campo, así que tomé algunas y las freí en aceite de oliva.]

[Ojalá hubiera podido verte hacerlas.]

[No, el Rey se enfadaría si te dejara entrar a la cocina.]

Shinichi pudo imaginar a su padre arremetiendo de ira: ‘Cómo te atreves a dejar que mi amada hija sostenga un cuchillo! ¿Y si se corta sus pequeñas manitas?’ Es por eso que, desafortunadamente, no podía dejar que Rino ayudara con la cocina.

De todos modos, entró en la habitación por invitación de ella. Con el techo lo suficientemente alto como para acomodar al rey demonio de tres metros de altura, la habitación tenía una pequeña cama con dosel y una linda mesa — perfectamente adaptada a Rino, que medía poco menos de cuatro pies de altura. Parecía una casa de muñecas en miniatura.

[Toma, come.] — anunció, poniendo su plato sobre la mesa redonda.

[Gracias.] — dijo ella educadamente antes de extender su mano.

Al principio, estaba un poco sorprendida por su ardiente calor, pero cuando se puso una en su pequeña boca, sus ojos se volvieron redondos, sorprendidos. El sabor del aceite y la sal estallaron en su lengua, y ella se maravilló por la textura de la papa.

[Wooow! El exterior es crujiente, pero el interior es esponjoso y ligero. Y la superficie es salada, pero eso se mezcla bien con la dulzura que la papa tiene dentro! Es maravilloso!]

[Rino, tienes exactamente lo que se necesita para ser crítico gastronómico.]

A diferencia del resto de la población demoníaca, Rino tenía uno de los pocos paladares sofisticados capaces de apreciar plenamente el perfil de sabor de las papas fritas.

[Es muy delicioso, Shinichi. Debes ser un genio si puedes hacer esto!]

[Me siento halagado, pero un verdadero chef podría hacer estas papas fritas diez veces más deliciosas.]

[¿Diez veces!? El talento humano es algo a que temer…] — Rino tragó saliva. Sus ojos eran redondos de nuevo, pero no dejaba de tomar más papas fritas.

[Una vez que tengamos un suministro constante de ingredientes, bueno, lo que es más importante, una vez que esta pelea con los humanos haya terminado, podemos contratar a un chef de verdad.]

Tal vez podrían invocar a un chef de la Tierra, tal como el Rey Demonio había traído a Shinichi a este mundo. Dicho esto, necesitaban arreglar esta disputa con la iglesia de la Diosa primero.

Shinichi miró alrededor de la habitación y notó un montón de muñecas esparcidas en la cama.

[Rino, ¿Son tuyas?]

[Shiiii. Son juguetes que uno de los abuelos enanos me hizo.]

[Juguetes, ¿Huh…?]

Mientras Rino lo miraba con alegría y se reía, él se apartó de ella para que ella no pudiera ver la expresión indescriptiblemente extraña que se formaba en su rostro. Inspeccionó las muñecas, todas talladas en madera, piedra y otros materiales. Su exquisita artesanía hablaba de la habilidad de su creador. Pero—

[Un dragón, una quimera, un Cerbero. Son más bien figuras de acción que muñecas.]

Todos estos juguetes parecían destinados a los niños, muy lejos de los bonitos y femeninos.

[¿No preferirías algunos animales lindos como conejos o ardillas o algo así?]

[¿Conejos? ¿Ardillas?]

[…Lo siento, no me di cuenta de que no existen aquí.]

Mientras miraba a Rino sacudir la cabeza confundida, fue golpeado de nuevo por el choque cultural.

Tenía sentido, después de todo: El mundo demoníaco obviamente tenía demonios pisoteando alrededor, convirtiéndolo en un ambiente implacable para los animales normales en el mundo humano y en la Tierra.

[Mejor eso que conejos monstruosos o conejitos saltando, golpeando tu cabeza, supongo…] (NT: Muy pocos entenderán la referencia.)

Dicho esto, estaba decepcionado de que no hubiera ninguna conejita natural en el mundo demoniaco. Buscó desesperadamente en las muñecas y encontró una que era relativamente femenina —una sirena— y la tomo.

[Están realmente bien hechas.] — comentó.

[Porque los abuelos enanos son muy buenos haciendo cosas.] — elogió Rino, quien terminó con las últimas papas fritas y se limpió delicadamente las manos con un pañuelo. Vino y se sentó junto a Shinichi. Levantando una muñeca, dijo, como introducción — [Este perrito de tres cabezas es el Sr. Woof, y esta señora gato es la Sra. Meow.]

[Sí, me alivia que sus nombres sigan siendo bonitos y femeninos.]

Con un minotauro cabeza de toro llamado Kalbi y un orco cabeza de cerdo llamado Sirloin, le preocupaba que ella hiciera lo mismo y los nombrara de esta manera cruel.

[¿Les has puesto nombre a todos?] — preguntó.

[Sí, porque son mis preciosos amigos. Todos jugamos juntos cuando papá y Celes están ocupados.] — informó con una sonrisa.

[Oh, sí— ¿Huh? Espera.] —interrumpió Shinichi, perplejo por su tono alegre inicial, — [Rino, ¿No juegas con tus amigos?]

El aire de la habitación se congeló con un fuerte chasquido. Por primera vez en toda su vida, Shinichi pensó que podía oír cómo se congelaba.

[……]

[Um, ¿Rino?]

[El Sr. Woof y la Sra. Meow, son mis amigos, ¿Verdad?]

[No, no me refería a los muñecos…]

[Tú y Arian y todos los demás son mis amigos, ¿Verdad?]

[Sí, me alegro de que me consideres un amigo…]

[El Sr. Kalbi y el Sr. Sirloin y el tío Dwarf* y todos en el castillo son mis amigos, ¿Verdad?] (NT: Aquí usa Dwarf como nombre y no como raza… por eso lo dejo como esta y no lo traduzco.)

[Lo siento!] — gritó Shinichi, presionando su frente contra el suelo mientras se arrodillaba.

Rino continuó como un disco rayado, listando a sus amigos con una mirada vaciá.

Supongo que no tiene amigos…

Ahora que lo mencionó, Shinichi no podía recordar ni un solo niño de la edad de Rino en el castillo. Y había pasado bastante tiempo desde que el Rey lo convocó.

No sabía la razón detrás de esto, pero se levantó nerviosamente para huir de esta torpeza.

[Bueno, necesito ayudar a hacer la cena, así que debería irme…]

[Sí, estaré jugando con todos aquí, así no estaré triste ni sola ni algo parecido.]

[Entiendo, primero, jugaremos a la cuna del gato (Shiratori). Es un juego tradicional japonés.] — empezó Shinichi, plantando su trasero en el suelo de nuevo.

Perdió la voluntad de irse ante su sonrisita valiente y las lágrimas que se formaban en las esquinas de sus ojos.

‘Tengo que hacer algo al respecto.’

Encontró una cuerda lo suficientemente larga como para hacer una escalera de Jacob, y ella aplaudió emocionada.

Shinichi acababa de descubrir su siguiente misión.

Después de la cuna del gato, jugaron un juego de cadenas de palabras, y luego él le enseñó a hacer malabares, lo que hizo que Shinichi se sintiera un poco nostálgico.

Llamaron a la puerta.

[Lady Rino, la cena está lista.] — gritó Celes al entrar en la habitación. Suspiró cuando vio a Shinichi haciendo malabares con cuatro monedas de oro y lo miró fijamente.

[Me preguntaba dónde habías ido a holgazanear. Parece que estabas mostrando tu oro a Lady Rino.]

[Para con tu sugerente elección de palabras!] — Shinichi contestó en voz alta.

Ella siempre lo trató como a un delincuente sexual.

Celes ignoró su respuesta y suavemente empujó a Rino fuera de la habitación.

[Vamos a probar las papas con todos en el patio.]

[¿Una comida con todos? Eso suena muy divertido!] — exclamó Rino, con sus ojos brillando de emoción. Ya estaba enganchada a las frituras y las papas, y salió corriendo de la habitación hacia el patio.

Después de despedir a esta figura infantil y enérgica con una sonrisa genial, su boca se hundió formando una mueca.

[¿Por qué Rino no tiene amigos de su edad?]

[Bueno… podría ser más rápido preguntarle a Su Alteza.] — respondió Celes, suspirando pesadamente.

Ella esperaba esa pregunta y le hizo señas a Shinichi para que la siguiera. Los dos bajaron piso tras piso por las escaleras antes de llegar a una pesada puerta de hierro bajo tierra.

[¿Qué está haciendo el Rey aquí?] — preguntó él.

[Lo entenderás cuando eches un vistazo.] — respondió Celes mientras lanzaba un hechizo de Clarividencia sobre Shinichi.

Al momento siguiente, vio a través de la puerta de hierro y de los muros de piedra, mirando a la escena que había más allá de ellos. Dentro de una habitación con cúpula, observó a dos personas encerradas en una feroz batalla. Uno de los contendientes era un gigante de tres metros de altura y piel azul. Era alguien a quien Shinichi conocía bien — el Rey Demonio Azul Ludabite Krolow Semah.

Y su competidor era exactamente el mismo Rey Demonio Azul.

[¿Qué dem—? ¿Ese es un doble!?]

[No es uno de nosotros. Es una copia que Su Alteza creó con su magia.] — explicó Celes.

Incluso con esta aclaración, Shinichi no podía distinguir entre la copia perfecta y el verdadero Rey. Después de todo, eran iguales en capacidad: Ambos tenían la fuerza suficiente para aplastar fácilmente las rocas hasta convertirlas en polvo y la magia suficiente para reducir al humano promedio a cenizas.

[No había nadie contra quien Su Alteza pudiera entrenar con todas sus fuerzas, por lo que creó una copia de sí mismo para luchar y entrenar aún más sus habilidades.] — continuó.

[Claro, apuesto a que es el mejor sparring del mundo, pero…]

Para ser honesto, estaba un poco exasperado sabiendo que, de tal palo tal astilla, ambos eran solitarios. Pero no podía apartar sus ojos de la lucha en el otro mundo entre el Rey y su copia que se desarrollaba delante de sus ojos.

Se acercó para lanzar un puñetazo a quemarropa, lanzando un hechizo de ataque explosivo y volando su brazo. Usó magia para curarse y que le volviera a crecer en un abrir y cerrar de ojos, contrarrestando con una patada circular. Pero parecía esperar que el otro Rey esquivara el ataque, y colocó una mina en forma de Bola de Trueno.

Ambos parecían estar leyendo las jugadas de su oponente con mucha anticipación: a veces atacando hábilmente desde atrás, a veces aplastando al otro desde el frente, física y mágicamente empujados hasta el límite.

Era un duelo demoníaco más allá de la comprensión humana. Este era el alcance total del poder del Rey Demonio Azul Ludabite.

[Para tu información, este no es el alcance total de su poder. Está gastando una cantidad significativa de energía manteniendo esta copia y un hechizo de protección en la habitación, lo que significa que sólo puede utilizar menos de la mitad de su verdadera capacidad.] — aclaró Celes.

[Menos de la mitad…]

Desde el momento en que Shinichi había visto al Rey aplastar a los cinco héroes como si fueran moscas, supo que el Rey Demonio era inimaginablemente fuerte. Pero este era un nuevo nivel de absurdo. Claro que los héroes inmortales no morirían por un tecnicismo, pero realmente no podía imaginar cómo alguien podría derrotar al Rey Demonio.

[Por cierto, Celes, ¿Puedo preguntarte algo?]

[¿Qué pasa?]

[Estoy bajo el hechizo de la clarividencia, pero aún no puedo ver a través de tu ropa.]

[Un hechizo de contramagia protege la modestia de una chica.]

[Maldita sea!] — gritó Shinichi, cayendo al suelo y golpeando el suelo con sus puños.

Ella acababa de aplastar una de sus tres fantasías eróticas más importantes: [Una visión ilimitada y clarividente de las chicas desnudas!]

Por otro lado, ‘Slime Play’ era otra, que Arian protagonizó de manera brillante. Todavía había un debate en curso (con él mismo, en su propia mente) sobre si la última de las tres fantasías debería implicar hechizos de Invisibilidad o de Cambio de Género.

Mientras el chico sufría en la agonía de la juventud, la puerta de hierro sonó fuertemente al abrirse desde el interior.

[Hmph, Shinichi, Celes, ¿Por qué están aquí?] — preguntó el Rey.

[Debe estar cansados por su entrenamiento. He venido a llamarlo: La cena está lista.] — anunció Celes mientras inclinaba la cabeza y le lanzaba magia curativa para quitar las heridas restantes.

[Oh, has terminado… No eres… la copia, ¿Verdad?]

[Tonto! ¿Crees que perdería ante una copia de mí mismo?] — El Rey resopló, riéndose de la grosera pregunta de Shinichi. — [Es, al final, sólo una copia. Aunque podamos ser iguales en fuerza, si puedo predecir su próximo movimiento, la batalla está casi acabada.]

[Ya veo.]

[No tiene un verdadero deseo de matarme. Esto no es más que un calentamiento.] — El Rey dejó salir un resoplido insatisfecho.

Para Shinichi, esta tormentosa batalla parecía un infierno en la tierra. Para el Rey, sin embargo, era su manera de aflojar sus músculos tensos antes de la verdadera pelea.

[Tal como pensaba.] — se lamentó — [Sólo puedo tener una pelea satisfactoria con mi esposa.] — Mientras recordaba sus enfrentamientos mortales con ella, su rostro adquirió un aire de nostalgia.

[Por favor, detente.] — suplicó Celes con la cara pálida mientras sacudía la cabeza — [Preferiría no verlos a los dos aplanando las cordilleras otra vez.]

[Espera, ¿Qué? Escalofriante.] — Shinichi se estremeció, la sangre desapareció de su cara. Ni siquiera las bombas atómicas darían como resultado tal visión. — [Quiero decir, ¿Tu esposa es realmente tan fuerte?]

[Supongo que nunca te lo dije. Me enamoré de su fuerza la primera vez que peleamos, y pedí su mano en matrimonio.]

Durante mucho tiempo, el Rey no había sido capaz de encontrar un oponente adecuado, porque sus poderes eran exagerados. Pero ella era la primera que podía estar cara a cara con él. Ambos sentían que el destino los unía, sabiendo que cada uno era su único compañero. Rino nació de su amor, cristalizando su romance.

[Para que conste, yo fui el vencedor por un estrecho margen. Por eso, mi esposa no ha renunciado a la revancha. Por eso ha estado viajando por el mundo, entrenando para ser mejor luchadora.]

[Sí, una pareja hecha en el cielo.] — comentó Shinichi.

Nunca antes había conocido a la esposa del Rey, pero nunca había estado tan seguro de algo.

[Shinichi, ¿Has venido sólo para preguntar por nuestro noviazgo?]

[No, vine a preguntar por Rino. ¿Por qué no tiene amigos de su edad?] — Finalmente, planteó su pregunta.

El rostro del Rey se contorsionó bajo su ira. — [Rino se convertiría en una niña mala si se hiciera amigos!] — gritó.

[… ¿De qué estás hablando?] — Shinichi no estaba seguro de qué hacer con la absurda respuesta.

Claro que había oído hablar de toneladas y montones de padres que alientan a sus hijos a hacer amigos. Pero un padre que quería exactamente lo contrario… No es posible.

Celes lo miró perpleja con una expresión de simpatía, pero añadió a su respuesta irrazonable. — [Hemos tratado de encontrar compañeros de juego para Lady Rino, ya que Su Alteza y yo estamos bastante ocupados, pero—]

[La hija de un súcubo trató de enseñar a Rino cómo los niños y las niñas hacen *@!^!] — maldijo el Rey.

[Esa fue definitivamente la elección equivocada.] — dijo Shinichi.

[Cuando la despedimos y contratamos a alguien más, la compañera de juegos resultó ser un íncubo con ropa de niña! Se escondía y olía sus calcetines usados!] — vocifero.

[¿Todos en el mundo demoníaco son pervertidos?]

Mientras el Rey Demonio despotricaba y deliraba, se enfadaba más y más con cada historia sucesiva. No es de extrañar que no quisiera que su hija hiciera amigos.

Con gran tranquilidad, Celes le dio una palmadita en el hombro a Shinichi. — [No temas. Su Alteza castigó al íncubo, que aprendió la lección y cambió sus costumbres. Ya no tenemos problemas con él; ahora es un inofensivo amante de los hombres.]

[¿Así que tu solución fue aumentar su perversión en otro nivel!?]

[Mientras sea inofensivo para Lady Rino.]

[Pero es una amenaza para mí!] — gritó Shinichi, cubriendo inconscientemente su agujero del culo en caso de que este íncubo siguiese acechando en el castillo.

Celes volvió al tema.

[Dicho esto, también hay niños demonio normales. No todos nosotros somos pervertidos. Pero pocos se ofrecerán como voluntarios para ser compañeros de juego de Lady Rino. Después de todo, ella es la hija del Rey Demonio…] — Suspiró fuertemente en vez de continuar.

[Puedo imaginar por que los niños normales dudarían.] — Shinichi estuvo de acuerdo.

Si el compañero de juegos la hiciera llorar accidentalmente o la lastimara de cualquier manera, sentirían la ira del Rey — si su enojo se detuviera allí. No, toda su familia y parientes lejanos también se verían reducidos a nada más que cenizas, aunque a Rino no le importara lo que le ocurriera. Teniendo en cuenta estos riesgos, las únicas personas dispuestas a ofrecerse como voluntarias tenían algún tipo de motivo ulterior que impulsaba sus acciones.

[Con la sangre de Su Alteza y Su Majestad en sus venas, Lady Rino es la mejor mujer del mundo demoníaco, basándose sólo en su potencial. Lo que significa que muchos hombres quieren que tenga sus hijos…]

[Lo que lleva a algunos idiotas a vestirse como chicas para acercarse a ella. Y no quieres correr el riesgo de exponerla accidentalmente a los hombres. Entiendo.] — concluyó Shinichi.

Con todo esto en mente, querían encontrar una compañera de juego, pero no había muchos solicitantes tan dispuestos a arriesgar sus vidas.

[Exactamente. Confío en ti, pero si le pones una sola mano encima a mi hija… Sabes lo que pasará, ¿Verdad?] — advirtió el Rey.

[No necesita preocuparse, Su Alteza. Me gustan los pechos grandes, y no tengo ningún interés en las niñas pequeñas.] — declaró Shinichi en un tono sofocantemente formal.

Miró al sonriente Rey, que le daba palmaditas en el hombro con la suficiente fuerza como para clavarlo en el suelo.

[Entiendo tu situación, pero ¿No crees que los malos amigos son mejores que no tener ninguno?]

[¿Necesito decirlo otra vez? ¿Qué haría si Rino se convirtiera en una niña mala!?]

[Eso es lo que estoy diciendo. Ser sobreprotector no puede ser bueno. Si la atas demasiado, terminará con una personalidad retorcida cuando sea mayor.] — advirtió Shinichi.

A su lado, una bombilla se encendió en la cabeza de Celes.

[Ya veo, así que fuiste sometida a la esclavitud de niño.]

[¿En serio crees que soy tan retorcido?] — contestó Shinichi.

Como un aparte: La propia educación de Shinichi había sido bastante libre, por lo que su argumento no tenía mucho peso.

[De todas formas, ¿No deberías dejarla jugar o cocinar o hacer lo que quiera? Si la controlas demasiado, el estrés la estropeará, ya sabes. Algún día, apuesto a que ella dirá algo como ‘Te odio, papá’. No vuelvas a hablarme nunca más…]

[Gagh!]

[¿Un golpe crítico!?]

Con sólo imaginar esta hipotética situación, el Rey Demonio empezó a toser sangre mientras imaginaba el ataque más brutal del día.

[Dios, la amas demasiado…]

[Heh, nunca encontrarías un padre que amara a su hija más que yo, aunque buscaras en este mundo de arriba a abajo.] — respondió el Rey.

[Pero el otro día, juro que escuché a Lady Rino decir: ‘Amo tus caramelos, los mejores del mundo, Shinichi’] — añadió Celes.

[G-Gack!]

[¿Celes!? — gritó Shinichi.

El Rey cayó al suelo, convulsionando de dolor, incapaz de recuperarse del asesino ataque. Incluso cuando ella empezó a lanzar un hechizo de curación sobre él, su pétrea expresión no cambió ni un ápice.

[En realidad, no soy la sirvienta de Su Alteza, sino la ayudante de su esposa.] — le reveló a Shinichi.

[Ya veo. Supongo que eso explica por qué lo tratas con insensibilidad a veces.] — respondió él.

En su mente, la esposa del Rey y Rino estaban ambas tomando el liderazgo, y el Rey estaba ligeramente por debajo de ellas.

[No importa en qué mundo estén, los papás siempre tienen el extremo corto del palo. Huh…] — mientras echaba una mano para ayudar al desplomado Rey, Shinichi empezó a sentir un poco de lástima por él.

[De todos modos, ¿Podrías pensar en lo de los amigos? Puede que seas el Rey Demonio, pero también morirás algún día, ya sabes. No querrás que Rino esté sola, ¿Verdad?]

[En otras palabras, debería convertirme en un ser inmortal y sin edad.]

[¿Qué pasa contigo?]

Shinichi golpeó al Rey en su esculpido abdomen, pero lo único que sufrió dolor fue su mano.

Alrededor de cien demonios de todas las variedades y tamaños se reunieron en el patio y se relamieron los labios mientras probaban los platos de papas.

[Ohhhh! Todo lo que hicieron fue hornearlo, y resultó así de delicioso! Es una verdura mágica, oink!]

[Las hervidas son buenas, pero las al vapor son particularmente suaves y muy maravillosos, moo!]

[Los que creo que dijo que… ¿Frió en aceite? Sí, esas papas fritas eran muy ricas — exquisitas.]

[Hey! Comparte un poco con el resto de nosotros! No hay muchas de esas!]

Las papas fueron horneadas, hervidas, cocidas al vapor o fritas. Se cocinaban con métodos simples, sazonadas sólo con sal. Pero para los que estaban acostumbrados a comer alimentos demoníacos tortuosamente repugnantes, estas papas eran tan deliciosas como un banquete en el paraíso.

[Hmm, estas patatas se produjeron fuera de la temporada normal de cosecha, por lo que están secas, desmenuzables y no son tan grandes.] — observó Shinichi. Su refinado paladar estaba acostumbrado a los estándares de la moderna cocina japonesa.

[¿Qué tan codicioso tienes que ser?]— pregunto Celes, enfurruñada porque ella misma pensaba que la comida era perfectamente deliciosa.

[Wow, todos son muy deliciosos! Pero estoy empezando a sentirme llena.] — musitó Rino con tristeza, mirando su hinchada barriga.

En una mano tenía una papa asada. En otra, una papa al vapor.

[No hay necesidad de exagerar. Todavía quedan toneladas de comida.] — la consoló Arian con una sonrisa.

Mientras observaba a su hija, el Rey Demonio sonrió de oreja a oreja, antes de tragarse de un solo trago un tazón de sopa de papas.

[Mm, nada más importa mientras mi Rino sea feliz.]

[Entonces, ¿Considerarías lo del amigo?]

[Ahora, todo mundo! Hoy pueden comer hasta hartarse!] — retumbó el Rey, ignorando por completo la petición de Shinichi mientras sostenía un recambio de la sopa.

Los demonios lloraron juntos de alegría.

Fue entonces cuando notaron algo.

[…Hmm, ¿Qué podría ser esto?]

[… ¿Es humano?]

[… ¿Qué es este increíble poder mágico!?]

El Rey Demonio, Celes y Arian miraban hacia una montaña en el suroeste.

[¿Qué pasa?] — preguntó Shinichi, mirando con curiosidad en la misma dirección.

Justo entonces, un cegador rayo blanco surgió hacia ellos, atravesando el ardiente cielo rojo sobre el sol poniente.

[¿Pero qué!?] — Shinichi estaba congelado en el lugar, incapaz de moverse.

[HYAH!] — El Rey Demonio despego del suelo, saltando alto en el cielo. De su palma extendida surgió un enorme muro de luz que envolvía todo el castillo.

[Fortaleza!]

Este rayo blanco de setenta pies colisiono la pared de luz azul: una luz destructiva para erradicar todo, una luz protectora para salvarlo todo.

Las dos fuerzas se presionaron entre sí durante tres segundos más, hasta que la luz blanca se estrechó y desapareció, como el agua que se cierra en un grifo, y se acabó.

[¿Eso parecía un ataque de rayo láser de esas películas de robots…?] — tartamudeó Shinichi, horrorizado por la visión de algo sacado directamente de una película de ciencia ficción.

[No sé a qué te refieres con rayo, pero en realidad fue un ataque de magia de luz.] — explicó Celes.

[Es muy asombroso…] — se sorprendió Arian, mirando al Rey con asombro y gran respeto.

Mientras el Rey Demonio descendía frente a ellos, las comisuras de su boca se movían y se levantaba alegremente mientras examinaba la ligera quemadura en su palma.

[Regocijate, Shinichi! Ha aparecido otro héroe.] — exclamo.

[Eres el único que se regocija, Alteza.] — señaló enfadado Shinichi.

Pero los demonios que estaban presenciando este inquietante ataque gritaron con voces excitadas. Sus gritos de alegría por los platos de papas palidecieron en comparación.

[¿Whooaa!? ¿Hay otros humanos aparte de Arian que pueden hacerle daño a Su Alteza? Supongo que los humanos no son tan malos, oink!]

[¿Este héroe es un usuario de magia, moo?]

[Pasemos un poco más de tiempo preocupándonos por cómo casi nos convertimos en cenizas. ¿Cómo suena eso?] — Shinichi intervino en un tono tranquilo.

Pero los cabezas de chorlito estaban tan excitados y haciendo tanto ruido que no lo escucharon. Había otra persona que compartía su sentimiento no demoníaco: Rino y su corazón puro.

[¿El Señor y la Señora Humana nos están atacando de nuevo?] — preguntó ella, frunciendo el ceño.

Pensó que los demonios podrían vivir en armonía con los humanos ahora que se habían hecho amigos de Rino.

Shinichi suspiró suavemente mientras acariciaba su cabeza en un intento de consolarla.

[Bueno, así que han llegado más héroes a la escena, ¿Huh? Pensar que pueden desatar un hechizo de Ataque de Fuego que nos llegó desde esa distancia…]

Su más reciente enemigo los inmovilizó usando su poder de fuego desde una distancia tan grande que los demonios no pudieron contraatacar rápidamente. Era una táctica simple pero muy efectiva. Era particularmente inconveniente para ellos, ya que su mecanismo de defensa era el propio castillo, que no podía ser movido a otro lugar.

[Esperan volar el castillo y al Rey junto con él. ¿Cómo puede ser eso heroico de alguna manera?] — Shinichi murmuró.

Esta era una táctica salvaje, pensada al menos una vez por todos los jugadores de videojuegos del mundo. En los juegos, era imposible de hacer. Y, sin embargo, aquí estaban en el extremo receptor en la vida real.

Shinichi mantuvo su sombría expresión mientras el Rey sonreía brillantemente y le daba palmaditas en la espalda.

[El enemigo ha huido usando la teletransportación. Te dejaré el contraataque a ti. Debo quedarme aquí para proteger el castillo y a mi gente.]

[Sí, sí, entendido, Su Alteza.] — dijo Shinichi a medias.

A pesar de su desapasionada respuesta, sacó su máscara sonriente por primera vez en un tiempo, aceptando gentilmente la orden como consejero del Rey Demonio.

[¿Y cómo es el héroe?] — preguntó.

[Más exactamente, héroes. Eran unos treinta.]

El ataque sólo duró un momento, pero seguro que el Rey pudo ver el número y las identidades del enemigo que intentaba esconderse en la cima de la montaña.

[¿Rabia treinta héroes!?] — dijo Shinichi.

[No, supongo que la persona que lanzó el hechizo fue un único héroe. El resto eran sólo extras, canalizando su magia hacia el héroe.] — respondió el Rey.

[Así que son como las baterías de repuesto.]

En una ocasión anterior, Shinichi había sido testigo de cómo el obispo Hube tomaba prestada la magia de otros creyentes para lanzar sus hechizos de Resurrección. Parecía que era el mismo tipo de caso.

[Bueno, aunque tuvieran a los otros allí para apoyarse, deben ser hábiles usuarios de magia para poder ejercer tanta magia a la vez.] — reflexiono el Rey.

[Supongo que una persona normal no sería capaz de manejar esta cantidad de magia y no explotar de dentro hacia fuera.]

[¿Deberíamos intentarlo?] — preguntó Celes.

[No!] — gritó Shinichi con pánico, evitando su mano extendida mientras intentaba ponerlo bajo la misma fuerza mágica.

[De todas formas, ¿Cómo era el héroe?]

[Era una chica de la edad de Arian, vestida toda de blanco con un largo cabello rubio.]

[Hmm, esa descripción podría coincidir con la de casi cualquiera.] — comentó Shinichi con gran decepción.

Pero a su lado, los ojos de Arian se abrieron de golpe al darse cuenta.

[La misma edad que yo… ¿Tal vez ella es la Santa?]

[¿La conoces?] — preguntó.

[Sí, bueno, nunca la he conocido en persona.] — aclaró Arian. [Cuando fui a la Archibasílica de cierta Ciudad Santa por un trabajo, un sacerdote me mostró el lugar y dijo que había un prodigioso héroe mágico de mi edad.]

[La frase héroe mágico suena muy redundante.]

Como alguien íntimamente familiarizado con cierto juego de rol famoso, Shinichi se había convencido de que todos los héroes eran maestros de la espada y la magia.

[Su nombre era Sanctina, creo. He oído que es absolutamente hermosa y muy fiel a la Diosa. Algunas personas dicen que es la reencarnación de la propia Diosa.] — añadió Arian.

[Por eso es la santa. Pero si ella es realmente su imagen viviente, ella tendría… enormes pechos.] — mientras Shinichi recordaba el amplio pecho de la Diosa, su cara se distorsiono en una amplia y lasciva sonrisa.

[Hmph…] — ella resopló, cruzando sus brazos sobre su propio pecho plano e hinchando sus mejillas.

La sirvienta lo golpeó con su más fría mirada.

[¿Mancillar a una Santa y hacerla tu propio juguete? El epítome de lo sucio y retorcido.]

[Eso no es lo que estaba pensando! Bueno, quiero decir, estaba pensando que una Santa suele ser un personaje en los juegos como esas paladines femeninas, ¿Sabes? Si dejas que las cosas lleguen demasiado lejos, gritaran ‘Sólo mátame!’ Pero en serio no estaba considerando ir tan lejos!] — gritó frenéticamente, luchando por articular sus frases.

[¿Sólo mátame?] — Rino lo miró confundida.

Realmente no quería encontrarse entre la espada y la pared, explicando a una niña que una paladín podría decirle a sus captores que la matasen en vez de dejarles…

[De todas formas.] — cambió de tema rápidamente — [Juro derrotar a todos los enemigos de Su Alteza — sea o no esta Santa Sanctina.]

Se cubrió la cara con su sombría máscara.

Así fue como empezó la nueva batalla de Shinichi para derrotar a la Santa inmortal.