Kitsune no Kekkon C11

Modo nocturno

Capitulo XI: Una Muerte Eterna.

El fuego que abrazó la mansión pudo ser visto desde toda la ciudad de Tokio, después de todo, se hallaba en las montañas, pero para cuando los bomberos y la policía acudieron al lugar, los cadáveres estaban carbonizados y de la mansión no quedaban sino un montón de ruinas humeantes… no había ninguna evidencia de que Kitsune o yo hubiéramos estado allí.

Mi hermana, Kirara, observó aterrada por la televisión, el cómo la policía reportaba que no quedaba ningún sobreviviente que se hubiera hallado en la mansión en el momento del incendio. Tengo que decir también, que cuando me hube recuperado del todo, al mirar lo que habíamos hecho aquella noche, no pude evitar un par de escalofríos.

Después de que volvimos de la mansión, nos tomamos todo el tiempo del mundo, para estar juntos, Kitsune tomó el completo control de la situación en un principio, después me lo dejó a mí, tengo que admitir que fue maravilloso a su manera. S y M son dos caras de la misma moneda, supongo que ambos tenemos tendencias de ambos tipos. Creo que lo único que puedo decir es que estuvimos juntos tantas veces que no logré contarlas, hasta el cansancio, hasta que el sueño y el dolor de nuestros cuerpos no nos permitieron continuar. Básicamente no dormimos, nos desmayamos. Los recuerdos sangrientos de aquella noche se desvanecieron en medio de nuestros arranques de pareja–tonta en los días que siguieron, y nunca volvimos a mencionarlo. Era mejor así.

Yo todavía lo pensé durante un largo tiempo, sin embargo. Pero… a Kitsune no pareció afectarle, negativamente al menos, sino todo lo contrario. Kitsune parece diferente… es evidente que no podía mantenerse igual después de algo como aquello, pero el cambio de nuevo tomó una dirección contraria a la que pensaba.

Había rescatado a Kitsune de lo que con seguridad representaba un destino horrible, era evidente que sería asesinada, y de no haber sido por haberme tardado tanto, quizá ella nunca hubiera tenido que vivir una experiencia como la que debe haber vivido, me siento algo culpable por ello. Por el contrario, Kitsune parece que reafirmó muchas cosas que aún dudaba acerca de la relación. Ya no parecía insegura y generalmente, volteaba a verme con una sonrisa de victoria en su rostro.

También hay que notar que, Kitsune–chan ha estado pasando casi toda su vida en mi casa, de hecho, parece que ella sólo regresa a su casa cuando su propia situación se vuelve insufrible, y esto parece que es algo que ocurre una vez al mes. Evidentemente no voy a preguntar lo que ya sé, no quiero avergonzarla, sé que es algo que tiene que ver con su cuerpo.

Después de algunos días, habíamos vuelto a ser la misma pareja feliz que siempre fuimos, como he dicho, Kitsune parecía más segura de todo esto, y eso era algo que la volvía aún más encantadora. De todos modos, yo había decidido que era necesario que conociera a Itami y a Yaru–chan, pero necesitaba preparar bien la situación. Ahora estábamos a mitad del invierno, y yo había prometido a Kitsune–chan una salida nocturna al terminar mi trabajo.

No tengo que decir que ella se emocionó con ese sólo hecho. Pero había un motivo para la cita, en realidad. Ya había mencionado esto, pero lo volveré a hacer, quería proponerle el viaje a Kitsune, aunque estaba casi seguro de que accedería.

– ¿Vacaciones con Sempai? –

Ella me preguntó, yo sostenía su mano.

– ¿Te agradaría? –

Fue una pregunta muy idiota, su cara estaba iluminada como una estrella mientras me miraba cuando le dije sobre el viaje, pero necesitaba oír su respuesta completa.

–Claro que me agradaría, Sempai es el mejor del mundo… Yo iría a cualquier sitio contigo, Sempai, te seguiría hasta el fin del mundo. –

Nos detuvimos debajo de unos árboles que estaban por allí, hacía bastante frio ya que estábamos en invierno. Como sea, le había pedido a Kitsune que viniera bien abrigada, o cancelaría la cita. A ella no le gusta mucho abrigarse, a no ser que se trate de mi ropa, pero ahora ella tenía un abrigo bonito, de color rosado, y su cabello rubio caía por sus hombros saliendo del gorro del abrigo… era encantador.

–Sempai… ¿Era verdad cuando dijiste que te casarías conmigo? –

Ella no estaba mirándome, miraba al cielo, a las estrellas. Podía ver el vapor saliendo de su respiración, y sus ojos azules reflejando el cielo. Yo sonreí y apreté su mano ligeramente. Después de unos momentos yo había averiguado la verdadera pregunta.

–Me estas preguntando cuando será eso ¿no es verdad? –

Kitsune no me miró, pero asintió con la cabeza, parecía bastante seria acerca del asunto. Yo decidí decirle lo que en verdad pensaba del asunto.

–Debemos esperar por algunas cosas, Kitsune, vayamos paso a paso ¿sí? No he cambiado de parecer al respecto, ni quiero esperar… para ser sincero… así que hagamos todo como lo hemos estado haciendo… vayamos de vacaciones, planeemos nuestra boda, y casémonos… un paso a la vez. –

–Como se esperaba de Sempai, siempre da una respuesta madura cuando tiene que darla, creo que eso me hace confiar en el amor de Sempai. –

Sé que mi respuesta no fue de lo más romántica, pero creo que Kitsune tiene razón, aunque nunca pensé que ella admitiría algo como eso… tampoco pensé que aquello pudiera darle a ella esa seguridad de la que hablaba. Como sea, Kitsune puede permitirse el ser infantil, yo ya no puedo hacerlo, y el hecho de que ella entienda eso me hace muy feliz.

Kitsune no parecía especialmente feliz con lo que le había dicho, pero si se veía tranquila, supongo que eso es bueno. Así que nos tomamos de la mano, y comenzamos a caminar, por fin, después de unos momentos de silencio, ella volteó a verme, sonriendo y dijo:

–Te amo, Sempai. –

Creo que después de todo, hemos vuelto a ser una pareja tonta y eso es bueno, y así está bien.

––––––––––

Esa noche, tuve un sueño, una pesadilla, más bien dicho.

Había un árbol de cerezo sobre una pequeña colina, donde yo estaba mirando la ciudad, pude ver la mansión a lo lejos, también vi a Kitsune siguiendo a alguien. Yo la seguí, tratando de no llamar la atención, con la intención de acercarme a ella y decirle que estaba allí, preguntarle a quien estaba siguiendo, pero ella parecía no notar mi presencia.

Vi a mi familia ir en automóvil en que Itami nos había llevado a mí y a mi hermana a la fiesta. También los llamé, pero no hubo respuesta. Yo no recuerdo haber entendido nada, sólo seguí caminando, siguiendo a Kitsune, quien seguía sin percatarse de que yo estaba allí. Ella dio la vuelta en un callejón.

Cuando me di la vuelta en el mismo callejón, no vi más a Kitsune, sólo había una persona allí parada, con el cabello negro y un vestido color azul, Midori. Comencé a mirar a los lados, había cadáveres en todo el callejón.

– ¿Qué demonios está pasando? –

–Tú los mataste, Ataka–Sempai, tu egoísmo los asesinó… todos muertos…todos ellos. –

–No me jodas ¿Quién hizo esto? Y ¿Dónde está Kitsune? –

Comencé a mirar desesperadamente, pero lo único que veía eran cadáveres y más cadáveres, contra ambas paredes, todos muertos. Me tarde un poco en percatarme de que no eran cadáveres comunes y corrientes, me refiero a que no eran sólo cuerpos. Era mi familia, mis amigos, quienes yacían sin vida en ese sitio.

– ¿Quién demonios les hizo esto? Exijo saberlo. –

–Ya te lo dije, tú lo has hecho, ¿No me crees? –

Cuando me miré las manos, estaban cubiertas en sangre, yo sólo no podía creerlo. Cuando alcé la cara, Midori ya no era Midori, quiero decir que había cambiado, ahora era Kirara quien estaba parada frente a mí.

–Onii–san, siempre pensé que eras un poco raro, pero creo que aparte de horror, siento vergüenza por ti, me avergüenza tener un monstruo como familia, mereces morir. –

–Cállate, ¡No te metas en esto! ¡Este asunto es sólo mío! –

Dije eso, pero creo que las palabras de Kirara me dolieron bastante. Supongo que una de las razones por las que siempre mantuve este asunto tan aparte de mi familia, era precisamente el miedo a que algo así sucediera.

–Dispárale, Sempai –

Escuché una voz detrás de mí, era Kitsune, yo me giré para poder verla, ella estaba también manchada de sangre.

– ¿Vas a matar a tu hermana también? Vamos, quiero mirarte hasta que la luz escape de mis ojos, quiero ver si Onii–san es en verdad un monstruo. –

Me retó Kirara, yo la miré por un momento, antes de darme cuenta, yo ya tenía la pistola en las manos.

–Ella nos va a separar, Sempai, tienes que dispararle, tienes que hacerlo, si me amas lo harás. –

–Yo no puedo dispararle a mi hermana. –

Le lloré a Kitsune, estaba desesperado, ni siquiera podía pensar bien… Kirara entonces sacó un arma de no sé dónde demonios, y me apuntó.

–Mi Onii–san está podrido, los separare para que puedas curarte, Onii–san, te has convertido en un monstruo, ella es una mala mujer. –

– ¡Dispárale Sempai! –

Urgió Kitsune, se escuchó un disparo y Kirara cayó con el pecho perforado, yo me acerqué corriendo a ella, la sostuve en brazos, pero ella se negó a mirarme a la cara. Cuando volteé a ver a Kitsune me di cuenta de que ella no era Kitsune, sino Midori, ella me había ordenado matar a mi propia hermana.

–Kirara, hermanita, perdóname. –

–Yo no puedo perdonarte Onii–san, tú no eres mi Onii–san, eres un monstruo. –

Yo me puse de pie, mientras me sentía lleno de rabia por dentro, corrí hacia Midori con los ojos encendidos y las manos manchadas de la sangre de mi hermana. Midori traía en las manos el collar que Kitsune siempre llevaba al cuello, un collar con un corazón negro de alguna piedra de algo. Golpeé con fuerza a Midori, pero ella no pareció sufrir por ello. Ella se levantó como si nada, pues mi golpe la había derribado, incluso su forma de moverse para ponerse de pie era aterradora, como si de un monstruo se tratara. Comenzó a reírse psicóticamente, yo la tomé por el cuello con rabia, y ella dejó de reírse, haciendo una cara estúpida de inocencia.

–Ataka Sempai, ya has acabado con todos, yo no voy a juzgarte, así que quédate conmigo… amor mío. –

Yo la solté con asco.

–Yo le pertenezco a Kitsune. –

–Ella te ha obligado a matar a tu hermana ¿No le odias? ¿Aun la amas a pesar de todo el mal que te ha hecho? –

–No sé de qué mal estás hablando, tú fuiste quien me obligo a matar a mi hermana, maldita perra, me he convertido en un monstruo por tu causa. –

–Yo no voy a juzgarte, te amaré sin importar lo que seas, ¿No puedes aceptar mis sentimientos? –

–Prefiero estar muerto, vete al infierno. –

–Como ordenes, Sempai… nos vemos allá. –

Yo voltee aterrado al escuchar la voz de Kitsune de nuevo ¿Qué demonios estaba pasando? Pero no alcancé a detenerla, ella sacó su cuchillo y se lo clavó a la mitad del estómago, había lágrimas en sus ojos, yo grité….

Y desperté…

––––––––––

– ¡Despierta Sempai! –

Kitsune me movía con algo de desesperación, yo levanté la cara, ella estaba acostada justo al lado de mí, mirándome con algo de miedo.

– ¿Has estado teniendo un mal sueño? –

Me preguntó una vez que se dio cuenta de que yo estaba despierto, pero yo no respondí nada, sólo me quedé allí por un momento, me miré las manos un momento, con miedo de encontrarme con sangre en las manos, pero aquello había sido una pesadilla y esto era la realidad.

Estaba derramando lágrimas y mi corazón estaba acelerado, volteé a ver a Kitsune, ella se veía realmente preocupada, yo la tomé del brazo y la atraje hacia mí.

–Sempai, ¿Qué pasa? –

Me dijo mientras la abrazaba, repitiendo su nombre muchas veces, y acariciando su cabello que se sentía suave como la seda.

–Sólo no quiero perderte, es todo. –

–No me vas a perder Sempai, yo siempre te voy a amar, y siempre estaremos juntos, toda la vida. –

Me tomó un momento tranquilizarme, mi respiración estaba agitada, pero de alguna forma, alcancé a entender que se había tratado de una pesadilla, volví a recostarme.

Ella negó con la cabeza, mientras su rostro no podía reflejar otra cosa que no fuera un amor y una preocupación tan grandes que creo que se desbordaban de su corazón.

–Sempai tuvo un mal sueño, por lo que has dicho justo después de despertar puedo saber que fue algo horrible, así que debo hacer lo que sea necesario para que Sempai esté tranquilo y feliz de nuevo. –

– ¿Ese es tu deber? –

Pregunté, pero ella negó con la cabeza, cerrando los ojos, se puso de rodillas y acomodó mi cabeza sobre sus piernas, acariciándome el cabello. Ella estaba desnuda.

–Lo hago porque te amo, claro que es mi deber, pero no es esa mi razón, Sempai es lo único que me importa, y no quiero que esté triste, o preocupado, o enfadado. Hare todo lo que esté a mi alcance para arreglar el problema, aunque me cueste la vida. –

Kitsune–chan me abrazó después de eso, pude sentir su piel cálida junto a mi rostro. Comprendí la diferencia entre el sueño y la realidad. Yo había estado viendo en Kitsune algo que no existía. Ella no es así, ella no sería capaz de pedirme algo que sabe que me dolerá, tengo la impresión de que ella preferiría morir.

–Soy un idiota ¿no es verdad? Creyendo cosas como esas… ni siquiera debería de asustarme por ello. –

–No comprendo que es lo que quieres decir, si te refieres a que eres un enamorado–tonto, puedo decirte que yo también lo soy, si te refieres a lo de tu sueño, puedo decir que lo que sea que hayas visto, eso no va a pasar, lo único que sé, Sempai, es que me haces feliz, y yo me esfuerzo siempre por hacerte feliz a ti, eso debería bastar para que ambos estemos felices, y si hay alguien que no pueda entender eso, entonces ese alguien se puede ir al diablo, y si algo no te hace feliz de mí, lo cambiaré, lo prometo… porque tu felicidad es lo único que me importa, Sempai. –

Asentí con una sonrisa, ella me devolvió la cordura y la tranquilidad esa noche, por alguna razón ella no era en ese momento, la niña infantil que solía ser, pero debo admitir que su respuesta me hizo recuperar la calma.

No sé si lo que sentí en ese momento era lo correcto, si había algo en lo que la pesadilla tenía la razón, es que me había convertido en un monstruo aquel día, pero ¿Qué era lo que se suponía que hiciera?… Kitsune apagó esa pregunta en mi cabeza, pude tranquilizarme y dormir, ella durmió abrazándome. ¿Qué era lo correcto? ¿Bien? ¿Mal? Difícilmente puedo decirlo… bueno, no importa ahora… que Kitsune–chan está aquí.

––––––––––

Debido a que navidad se nos pasó en medio de todo el incidente de Midori, Kitsune–chan se deprimió. Por eso fue que le pedí que fuéramos juntos a los fuegos artificiales. Suena algo extraño, viniendo de mí, pero siempre quise hacer algo como eso, hablo de antes de conocer a Kitsune–chan. Siempre quise ver los fuegos artificiales junto a una chica, pero olvidé esa y muchas cosas por estar pensando en todo lo que salir con alguien como Kitsune significa, así que realmente no lo había pensado, hasta que una mañana la encontré bastante deprimida.

– ¿Ha pasado algo? –

Le pregunté, íbamos camino a mi trabajo.

–Estaba pensando, que yo quería celebrar navidad con Sempai, pero… creo que no fue una buena navidad, después de todo. –

Creo que, para ella, la pérdida de la celebración representaba mucho, más de lo que significaba para mí, en todo caso. Yo le respondí con algo de miedo a que su depresión se saliera de control.

–A veces hay cosas más importantes que celebrar, Kitsune–chan, puede que hayamos estado poco pendientes de esta navidad, pero fue por una buena razón. –

– ¿Sempai no está enfadado? –

Me pregunto ella, la pregunta me tomó por sorpresa, después de todo, según yo no tenía razones para estar molesto, mucho menos con Kitsune.

–Quiero decir, no está bien que una mujer se olvide de decir “Feliz Navidad” así como así, no es algo que una buena novia hace. –

Me explicó ella, creo que no encontraba las palabras correctas para hablar y por eso habló un montón de disparates, pero a través de ellos, yo pude comprender lo que ella quería decirme.

–Yo también lo he olvidado, Kitsune, en tal caso no tengo porque estar enfadado. –

–Pero Sempai estaba ocupado. –

Me excusó ella, yo volteé a verla, y acaricié su cabeza, no estaba seguro de decirle que no me sentía ofendido por ello, mucho menos molesto, las cosas pasaron y es todo.

–Estás obsesionada con las palabras “buena novia” Kitsune–chan, no es algo que me moleste, y si tú puedes entender que había cosas más importantes, entonces no queda más que aceptarlo, no me interesa si eres “buena” o “mala” me interesa que eres mi novia y es lo único que importa de todo esto, si estás enojada porque no pudimos pasar la navidad como pareja, todo lo que puedo decirte es que habrá muchas más navidades por venir, sólo debemos ser pacientes. –

Ella me miró con los ojos muy abiertos y sonrió, yo sonreí también y ella se pegó a mi brazo.

–Habrá más navidades… tienes razón Sempai. –

Después de eso entré a la panadería. Ella se quedó afuera como de costumbre. En el trabajo, hablé con mi jefe un momento, porque él estaba diciéndome que, con motivo del año nuevo, la tienda iba a permanecer cerrada. Así pues, no tendríamos trabajo esos dos días, (31 y 1°) fue entonces cuando se me ocurrió lo del festival de año nuevo y los fuegos artificiales de la plaza Hamaya.

––––––––––

Después de mi horario de trabajo salí de la panadería con una buena idea en la cabeza, después de todo, para año nuevo faltaba muy, muy poco. Decidí que sería una sorpresa para Kitsune, aunque pienso que ella también había pensado en esto, por alguna razón no me lo había dicho tan directamente. Ella me recibió como de costumbre, y tomados de la mano, caminamos a mi casa, no dije nada sobre nada.

– ¿Sempai ha tenido un día duro? –

Me preguntó ella en el camino, yo sólo volteé y negué con la cabeza, seguro que ella estaría contenta cuando la llevara de sorpresa, sólo deseaba que no preguntara nada en ese momento, porque en vista de lo que habíamos hablado por la mañana, no tenía el nervio suficiente para negarle la verdad.

Por suerte, ella no preguntó nada, mi pregunta era… ¿Cómo hacer que ella siguiera mi plan sin sospechar nada? La respuesta llegó cuando ella se despidió de mí en la entrada de mi casa. Cerré los ojos cuando ella me dio un beso en la mejilla, evidentemente su rostro me decía que no quería despedirse, esperé a que se diera la vuelta.

–Espera. –

Le pedí, ella volteó sin pensarlo, mirándome fijamente, como si supiera lo que yo quería decirle.

–No quiero que te vayas. –

Ella se ruborizó.

–Pero… Sempai… yo… –

–Por favor. –

Volví a insistir, me acerqué a ella y la tomé de la mano con delicadeza, porque quería que fuera más una petición que una orden, podía haber usado la fuerza y el resultado hubiera sido el mismo, pero… supongo que estaba algo asustado de que ella se entristeciera o se avergonzara.

–No puedo… hoy es… no se puede. –

–Prometo no tocarte, por favor. –

Entendí lo que ella estaba tratando de decirme, de hecho, aquella era la única razón que le hacía irse, aunque era evidente que eso le pesaba cada vez que sucedía.

–No es eso… Sempai… es que… ¡Moo! No quiero irme de todos modos, no engaño a nadie. –

Me dijo, estaba completamente roja de la cara, supongo que es por el hecho de que sabía que yo entendía lo que estaba pasando.

––––––––––

Le dejé tomar un baño después de eso. Ella estaba bastante avergonzada, y hubiera querido no retenerla, pero de otro modo hubiera sido imposible llevar a cabo mi plan, porque todo se trataba de que no supiera nada hasta que hubiera llegado el momento.

Después de eso, mi familia ya estaba dormida, así que sin hacer ruido nos metimos a mi habitación, ella se sentó en el otro extremo de la cama, ya con un pijama puesto (de las suyas) y no me miraba. Su cara seguía roja.

–Estoy bien con dormir en el piso esta noche. –

Me dijo ella, sin mirarme, estaba comenzando a arrepentirme de haberla hecho quedarse.

–Me parece que sería mejor si soy yo quien duerme en el piso, y entonces tú te duermes en la cama como una novia normal, aunque me gustaría más dormir junto a ti, no me importa si es en la cama o en el suelo. –

Le dije, ella volteó a verme por fin, yo me acerqué un poco a ella y tomé su mano, necesitaba que se tranquilizara o ninguno de los dos podría dormir, lo que es más, yo no iba a cerrar los ojos hasta que no estuviera seguro de que ella dormía.

–Sempai no debería… yo… ¿estás bien con que duerma en cama, Sempai? Las sabanas… ¿Eso no te da… asco? –

Me preguntó ella. No es como que tuviera un fetiche especial por algo así, pero tampoco era lo contrario, quiero decir, que asco no era lo que sentía, más bien sentía algo de lastima por ella, porque no podía sentirse cómoda en ese estado. Por mí no había ningún problema.

–No me da asco… Bueno, es algo que no puede evitarse ¿no? Así que sólo has de esperar a que pase, y es todo. –

Le expliqué, Kitsune volteó a verme, mirándome como si sintiera lastima por mí, era algo que nunca había pasado.

–Eres desagradable, Sempai, y yo… doy pena… soy una pésima novia, en verdad, pero tú sí que sabes cómo hacer que me sienta mejor, y te amo. –

Después de eso ella sonrió y se lanzó sobre mí, me abrazó de pronto. Luego se separó de mí y me dijo.

–Bueno, no me siento lista para mucho más que eso en este estado, pero si Sempai está contento sólo durmiendo a mi lado, entonces lo complaceré, aunque sea en eso ¿sí? –

Dormimos juntos esa noche, y a pesar de que al principio ella estaba un tanto angustiada, después de un rato de acariciar su cabello, Kitsune se quedó profundamente dormida.

––––––––––

Pude sentir como se levantó muy temprano, supongo que no podía estar del todo tranquila, parece que fue al baño, luego regresó y se acostó de nuevo junto a mí, supe que todo estaba bien porque de no haber sido así, ella no se hubiere atrevido a acostarse de nuevo conmigo. Me abrazó después de eso.

Dormimos un par de horas más después de eso. Hasta que sonó el despertador. Como siempre que ella se quedaba en mi casa y despertábamos juntos, me levanté primero y bajé a la sala por algunas cosas para comer. Normalmente mi familia estaba despierta a estas horas, pero la víspera de año nuevo los tenía en sus cuartos y por lo pronto, esperaba que no salieran de allí.

Cuando regresé me encontré con que Kitsune estaba en el baño, no dije nada y entré a mi alcoba, hice mi cama antes de que ella regresara. Cuando ella entró a mi cuarto encontró que en la pequeña mesita ya había pan y algunas patatas dulces. Junto con un envase de jugo grande para poder compartir. Yo hice una seña para que se sentara, ella sonrió.

Desayunamos tranquilamente en mi habitación. Otra cosa que normalmente no sucedería, pero las cosas dejaron de ser normales para mi desde que Kitsune entró en mi vida. De todos modos, no me desagrada todo esto, y aunque ella aún se veía un tanto avergonzada por el estado en que se hallaba, no dijo nada y comió tranquila.

–Este momento… –

Comentó ella a media voz, voltee a verla mientras ella agachaba la cara. Kitsune me tomó de la mano con timidez, algo extraño en ella de todos modos, ni siquiera me miraba. Ella debe haber pensado que si ella se sentía avergonzada yo también debería estarlo.

–Te quiero. –

Dijo ella sencillamente, yo enrojecí, porque aquello era algo que no me esperaba, casi me atraganto con el pan que estaba comiendo. Tomé un poco de té y apreté ligeramente su mano.

–Y yo a ti. –

Fue lo que le dije, no hablamos más durante el desayuno. Después de terminar de desayunar salimos de mi casa mientras mi padre tomaba su café por la mañana y leía su periódico, no intercambiamos muchas palabras, desde hace un tiempo, noto que mi padre se siente algo extraño con la continua presencia de Kitsune, pero ni él ni yo mencionamos nada al respecto.

Mi plan era sencillo, si salíamos antes del mediodía, llegaríamos a la plaza Hamaya antes del atardecer, que era uno de los pocos lugares donde todavía se realizaban lanzamientos de fuegos artificiales dentro de la ciudad de Tokio.

Así que sin decir nada a nadie, salimos de mi casa mientras mi madre y mi hermana se preparaban para su propia celebración de año nuevo. Hubiera querido celebrarlo junto con mi familia y con Kitsune, pero en estos momentos, con la tensión que hay entre Kitsune y mi hermana menor, es preferible mantener a ambas lo más distantes que sea posible, y dicho esto, necesito que este día sea especial para Kitsune.

–Hoy has estado demasiado silenciosa, Kitsune. –

Comenté a mitad del viaje. Y con razón, ella no había dicho ni una sola palabra, quise atribuirlo al estado en el que se encontraba, pero tratándose de ella, cualquier precaución es poca.

–No es nada, Sempai, es sólo que… antes de salir, hemos desayunado juntos, y no te has separado de mí en todo el día, y… no quiero que este día termine. –

Me explicó ella, con la cara roja y mirando hacia el suelo.

–No sé si tengo la forma de hacer que el mundo se detenga para que el día no termine, Kitsune, pero me gustaría repetir un día así muchas veces, eso seguro, si puedes conformarte con eso… –

Para mí también resultó vergonzosa aquella afirmación, así que no la miraba mientras se lo decía, pero ella comenzó a reír.

–Hey, no tienes que burlarte. –

Tengo que admitir que me sentía algo mortificado. Ella volteó a verme con esa sonrisa suya que basta para hacer que el mundo fuera mejor sólo por presenciarla.

–No es eso, Sempai, es que… bueno… hoy es víspera de año nuevo ¿verdad? –

– ¿En verdad? Oh, es cierto. –

Le respondí como si no supiera de lo que me estaba hablando, no quería que descubriese mi plan tan pronto. Pero de lo que me di cuenta después, es que ella había estado deprimida todo este tiempo.

– ¿Cómo puedes no darte cuenta? Sempai, es año nuevo… tu familia preparaba una celebración. –

Me explicó ella, parece ser que mis padres hicieron bastante alboroto con respecto a esto, al menos de parte de mi madre, y Kitsune–chan lo notó antes de salir.

– ¿En serio? Estaba ocupado mirando a Kitsune, no me di cuenta. –

Me rasqué detrás de la cabeza y me reí levemente para dar credibilidad a mis palabras, ella iba a decir algo, pero la interrumpí después de eso.

– ¿Tu familia hará algo especial? –

Le pregunté de pronto, fue la primera estupidez que se me ocurrió, tantas cosas habían pasado que olvidé de dónde venía Kitsune. Su semblante se tornó incluso más sombrío.

–Bueno… papá no tiene permitido dejar su trabajo en año nuevo… mamá, solía ver revistas con Onee–chan… yo no tenía permitido acercarme a ellas… –

Contestó ella, sin mucha emoción, pero creo que lo que ella había estado tratando de decir era bastante claro, aunque se contradijera.

–Perdona Sempai, yo no sé qué estoy diciendo, esta… estas celebraciones no son lo mío. –

Me di cuenta, por las lágrimas que había en su rostro, que ella realmente había deseado celebrar navidad conmigo, si era esa su definición de celebración de año nuevo, no me extrañaría que la de navidad fuera igual de lúgubre, de ser así, esta sería la primera vez que ella lo celebraría, por supuesto que quería hacerlo.

La abracé por la espalda, ella se detuvo en seco. Nunca había hecho algo así, no en público, quiero decir, aunque ahora la calle estaba tan vacía que podría decirse que estábamos en privado, de todos modos, yo nunca me había atrevido a abrazarla de esta manera en plena calle.

–No sé qué te ocurre hoy, Kitsune, pero… no importa, te entiendo… te quiero Kitsune, y no me apartaré de ti nunca. –

Le dije, ella no hizo nada, pero pude sentir que su respiración se regularizó, después de eso, la tomé de la mano.

–Vamos. –

Su semblante mejoró un poco después de eso, y seguimos nuestro camino. Me alegra que no preguntara a donde la estaba llevando, de todos modos, no hubiera podido guardar el secreto que ya estaba gritando en la garganta.

––––––––––

Nos detuvimos finalmente en una dulcería que estaba a unos cuantos pasos de la plaza que he venido mencionando, ella no tenía idea de lo que estaba pasando, pero cuando comenzó a oscurecer y no nos separamos, poco a poco comenzó a entenderlo, tampoco ella dijo nada, sólo que ahora sonreía. Seguía igual de callada, supongo que tenía miedo de decir algo que no fuera verdad, yo lo tendría de haber estado en su lugar.

Pasamos también por varias tiendas de ropa, hice que se probara un sombrero gracioso, aunque no quiso que lo comprara. Todo para hacer algo de tiempo. Finalmente, todos los negocios comenzaron a cerrar. Y comenzamos a acercarnos a la plaza. Era mucho más grande que el pequeño parque donde habíamos tenido nuestro primer encuentro, y el espectáculo comenzaría ya muy pronto. Se me ocurrió de último momento.

–Kitsune, necesito que me hagas un favor, necesito que vayas por unas bebidas y te sientes en ese banco de allá. –

Le dije señalando una de las bancas del parque, ella me miró perpleja.

–No quiero, no quiero que te vayas, no quiero estar sola. –

–Por favor, no tardaré, lo prometo. –

Supliqué, estuve a punto de hincarme para pedírselo. Ella me miró, supongo yo que mi cara le dijo a ella que era importante.

–De acuerdo, confío en ti, Sempai, estaré esperando, y no soy paciente. –

Me dijo ella, advirtiéndome, yo creo, que si la hacía esperar demasiado su corazón se rompería. Iba a retractarme, pero me dije a mi mismo que tenía que hacerlo.

–––––––––

Había visto un pequeño zorro de felpa desde que comenzamos a vagabundear por las calles cercanas a la plaza Hamaya, sólo que no le presté atención por venir ocupado en que el tiempo se pasara pronto. Ya teníamos algunos bocadillos y le pedí que fuera por las bebidas, fui después a aquella tienda y lo compre y regresé, todo esto con toda la velocidad que mis pies me permitieron. Me acerque a ella por detrás de la banca, en silencio.

–Volviste, Sempai. –

Me dijo ella, y volteó a mirarme de pronto, sus ojos, que de hecho ya estaban iluminados por que en verdad no tardé nada, se iluminaron todavía más al ver el regalo.

Ella lo recibió con los ojos muy abiertos, lo abrazó y me abrazó a mí también, finalmente todo estaba listo, regalo, dulces, bebida, sitio a solas (ya que la mayoría se sentaban cerca de las fuentes de agua de la plaza) y faltaban unos cuantos minutos para que comenzara el espectáculo. Ella aun no sabía de qué se trataba ¿Se lo decía? ¿O esperaba a que comenzara?

–Ya es suficiente, Sempai. –

Me dijo ella de pronto, yo dejé mi Pocky, pensando, o haciendo parecer que, se refería al dulce, ella me miraba con los ojos llenos de cariño y devoción.

–Aún faltan unos treinta minutos, si tomamos el tren, todavía puedes volver a casa y celebrar año nuevo con tu familia. –

Me dijo Kitsune–chan, tenía razón, oficialmente faltaban treinta minutos para año nuevo. Salió el primer fuego artificial y estalló en azul y morado en el cielo. A ese siguieron muchos otros. Su rostro se giró con violencia en cuanto escuchó el primer trueno de los cohetes. Ahora los miraba sin poder creerlos.

–No creo moverme de aquí en un buen rato… Kitsune–chan. –

Ella no dijo nada, estaba de pie, completamente absorta en lo que estaba viendo, sin poder creerlo, no creo que fueran precisamente las luces lo que atraía su atención, me acerqué por detrás sin que ella se girara. Las lágrimas comenzaron a resbalar por su cara, tintineaban como estrellas con las luces de colores en el cielo.

–No sabía para que veníamos… creí que era un paseo… yo… –

Comenzó a decir ella, sin apartar la vista del cielo. Yo sonreí y tomé su mano, finalmente ella volteó a verme a mí.

– ¿Sempai planeó esto? ¿Querías celebrarlo así? ¿Conmigo? –

Seguía llorando mientras me preguntaba estas cosas, parece ser que, hasta el último momento, ella se obligó a creer que esto se trataba de un paseo, y que celebraría el año nuevo con mi familia, como debe ser, pero a veces las cosas no son como deben ser, y esto es mucho mejor para mí que estar con mi familia, en muchos sentidos.

–No puedo decir que tuve que pensarlo mucho… sólo sabía que habría fuegos artificiales aquí, y quería estar con mi novia. –

– ¿Por qué? –

Me preguntó ella, yo le respondí simplemente.

–Porque eres mi novia. –

Ella se secó las lágrimas, luego se acercó a mí, y nos besamos, sin importarnos nada de lo que pasara a nuestro alrededor, excepto quizá los fuegos artificiales en el cielo.

––––––––––

A la mañana siguiente, nos despertamos temprano (evidentemente también ese día durmió junto a mí, aunque puedo decir que estaba mucho más relajada que la noche anterior.) y hacía bastante frio.

–Feliz año nuevo, Kitsune. –

Le dije para despertarla, besé su mejilla después, ella se tomó del brazo.

–Feliz año nuevo. –

Murmuró ella, casi negándose a despertar, era lógico que no quisiera moverse, la cama era cálida, y estaba nevando afuera. La ventana estaba cerrada obviamente, pero el frio de todos modos era mucho. Me senté en la cama mientras ella se acomodaba el cabello.

–Sempai, por favor, cuida de mí este año. –

Me dijo ella después de unos momentos, era evidente que el significado detrás de esas palabras era totalmente literal, al menos en lo que a Kitsune concierne. Le respondí lo mismo y después de acomodar algunas cosas, bajamos las escaleras dispuestos a desayunar. Mi madre y mi padre no estaban y sólo Kirara se encontraba en la mesa, ella nos miró como a un par de bichos raros.

– ¿Sabes que estuvimos esperando por ti, Onii–san? –

Me preguntó ella, con su humor habitual cuando Kitsune se hallaba presente, eso me molestó un poco, pero yo no dije nada, a quien no le molestó fue a la propia Kitsune, que traía en las manos el zorro de felpa que le había regalado la noche anterior.

–Kirara–san, quiero decirte algo. –

Le dijo ella, Kirara volteó a mirarla, con algo de extrañeza, ya que Kitsune nunca se refería a ella por su nombre.

–Tenía razón en lo que dijiste aquel día… Sempai, es el mejor. –

Dijo ella, yo enrojecí y bajé la cara, pero Kitsune me tomó de la mano, Kirara se levantó después de eso.

–Bien, no me importa de todos modos. –

Respondió Kirara y se marchó. Kitsune y yo nos miramos por un momento.

–No puede hacerse nada ¿verdad? –

Dijimos los dos al unísono y reímos. Kitsune había recuperado su semblante feliz.

––––––––––

Era mitad del invierno, y la ciudad estaba cubierta de nieve, tengo la impresión de que esta estación le agrada a Kitsune. Ella estaba escribiendo algo en la nieve mientras yo estaba allí parado mirándola.

“Sempai es el amor de mi vida”

Eso fue lo que ella escribió, alrededor de ello dibujo un corazón, parece que ella estaba feliz, pero miraba su marca en la nieve, como si le faltara algo.

–Tal vez si lo llenara con mi sangre, Sempai se sentiría halagado –

Ella estaba pensando en voz alta… yo tomé su mano.

–Nada de sangre el día de hoy, te necesito intacta, ya lo sabes –

Ella volteó a verme y me acerque a su “dibujo” ella me miró suplicante.

–Me gusta como se ve, Kitsune, pero uses o no tu sangre en esto, en cuanto acabe el invierno, se irá –

Al parecer ella comprendió eso, y no dijo más, sólo me abrazó, y entramos a mi casa, mi madre preparaba té caliente para mi padre, que estaba, como de costumbre, tomando un baño después del trabajo. Al ser otro día libre, evidentemente estaba obligado a dedicarlo a estar con Kitsune, aquello ya ni siquiera se discutía. Era sólo así.

Kitsune–chan comenzaba a emocionarse desde el viernes en la noche por la llegada del domingo. Desde ese momento ella comenzaba a preguntar sobre lo que íbamos a hacer. Ya teníamos planes para el día de hoy, sólo estaba esperando a que se hiciera un poco más tarde.

Le dije a Kitsune que teníamos que volver a mi alcoba antes de irnos, porque necesitaba tomar algo de dinero para que pudiéramos salir. Ella asintió con la cabeza animadamente y me siguió. Supongo que el principal problema con entrar a mi alcoba era… bueno… salir de allí. Una vez que ella está de humor para intimar, no se detiene hasta que está lo suficientemente cansada como para dormir, lo cual arruinaría los planes de salir.

Me ocupe de advertirle que, en estos momentos, mi intención era salir con ella… que teníamos que salir de allí. Otra cosa es que… una vez que ella comienza, yo no resisto nada y hago segunda… y aquello se convierte en un cuento de nunca acabar. Supongo que es normal y saludable, aunque las edades estén un poco adelantadas.

–Hare mi mejor esfuerzo –

Me dijo con la cara enrojecida por la pena, ella mejor que nadie, sabía a qué me estaba yo refiriendo, y entendía que no sería la primera salida que dejamos de lado por esto… la cosa es que para el sexo hay mucho tiempo, pero únicamente tenemos el domingo para salir a nuestras anchas. Creo que por eso es que estaba interesado en salir el día de hoy. Tengo que admitir que no soy el único. A ella le gustan las estrellas, así que esta vez iríamos al planetario. Ella saltó de la emoción cuando se lo dije.

–No quiero que hagas tu mejor esfuerzo, quiero que lo logres, iremos al planetario ¿O no? –

–Tú me pides imposibles, Sempai, y esperas que una pobre niña como yo se resista a los encantos de Sempai… –

Tengo que admitir que palabras como esas te ponen ideas en la cabeza, aunque no quieras… pero aun así… nada… ni siquiera nuestros impulsos, deberían arruinar esta cita. Entramos a mi alcoba, yo la miraba como quien sospecha de alguien, ella sólo sonreía. Ni modo, si veía cualquier signo de… ganas en su rostro, escaparía. No sería la primera vez, y ella en realidad no se enojaba por eso. Ella comenzó a balancearse sobre sus pies.

–No, Kitsune, ¡que ni te pase por la cabeza! –

La verdad es que yo me sentía igual que ella, al momento de cerrar la puerta, era como si activaran un switch en mi interior, y al parecer, en el de ella también. Ella se me acercó por la espalda, y me abrazó. Creo que el decirle que no, no iba a servir más que para avivar más el fuego. Tampoco quería soltarme de su abrazo, era cálido y reconfortaba el corazón.

–Kitsune, por favor… detente… –

– ¡Moo! Sempai no quiere jugar conmigo hoy. –

–No se trata de eso. –

–Ahora estoy enojada. –

Cuando Kitsune se pone así, no hay más que cumplirle sus caprichos, a veces puede ser muy berrinchuda, pero entiendo que eso es parte de su forma de ser. De todos modos, yo ya tenía el dinero en la bolsa, podíamos irnos ahora.

–Vamos, es hora de irnos. –

Le dije, ella volteó su cara y agitó su cabello levemente, con un gesto de disgusto, hizo “Jum” y se negó a verme, yo me acerqué a ella, pero ella hizo como si no se diera cuenta de nada. Esa parte de ella es adorable siempre, aunque no sucede muy seguido.

–Kitsune–chan ¿Quieres venir a una cita conmigo? –

Ella me miró despectiva, con una sonrisa en el rostro.

–Sempai me ha rechazado hace un momento, creo que, si Sempai se disculpa y me ruega, tal vez pueda considerarlo. –

Parece que ella tiene ganas de sentirse importante en este momento, de acuerdo, eso es bastante fácil de conseguir, sólo tengo que hacer lo que ella me pide.

–Escucha, de verdad quiero salir contigo, te prometo que, si después de la cita aún quieres volver aquí, entonces vendremos y estaremos juntos todo el tiempo que desees. –

Me cuesta trabajo admitir que debajo de esas palabras había una proposición como aquella, pero no puede evitarse, es mi novia después de todo, es natural que ella quiera pasar ese tipo de cosas con su novio, lo único que me alegra de todo esto, es que, a pesar de mi inexperiencia, ella parece disfrutarlo tanto como yo. Finalmente ella sonrió.

–De acuerdo Sempai, vamos entonces. –

Nos dimos la mano y salimos de mi casa, comenzamos a caminar en dirección a la estación de autobuses, el camino sería algo largo de todos modos.

––––––––––

Cuando llegamos a la estación del autobús, ella se sentó, balanceando sus pies hacia adelante y atrás, como una niña pequeña, mientras yo miraba con atención los horarios de los autobuses, las rutas y demás información escrita en los carteles de la pared de la estación. Fue entonces cuando escuché una voz llamándome.

–Shin. –

Cuando volteé, pude ver a Itami, quien venía hacia donde estaba yo, Kitsune no prestó la más mínima atención en ese momento.

– ¿Qué estás haciendo aquí? –

Me preguntó, en ese momento, recordé que él realmente nunca había tenido la oportunidad de conocer a Kitsune, supuse que era un buen momento para presentarle, además, aunque no lo pareciera, Kitsune estaba mirando con algo de curiosidad. Yaru–chan venía con Itami, se acercó también.

– ¿A dónde van? ¿Están en una cita? –

Fue lo que les pregunté, ellos se miraron entre ellos, luego de eso, Itami se rascó la cabeza.

–Bueno, no es lo que llamaríamos una cita… quiero decir… yo no tenía nada que hacer y… –

Fue interrumpido, Yaru–chan lo golpeó.

–Qué extraño, habría jurado que era una cita, así que sólo querías distraerte conmigo, bien, no quiero ser el entretenimiento de nadie… creo que me vuelvo a mi casa, de la que nunca debí haber salido a pesar de que cierta persona me rogó durante días por una cita. –

–Ah, maldición, Yaru–chan, espera, por favor, lo siento. –

Yaru–chan parecía bastante ofendida y al parecer estaba a punto de irse, Kitsune miraba a Yaruhime con abierta desconfianza, se colocó a un lado de mí, y me tomó de la mano.

–De acuerdo, de acuerdo, por favor, no te vayas… –

Comenzó a decir Itami, luego se volvió hacia nosotros, que lo mirábamos con algo de confusión, y nos dijo:

–Es una cita, estoy en una cita con mi novia, Dios, lo siento. –

Entiendo perfectamente la situación de Itami, a mí también me daba algo de vergüenza todavía, sólo que por la condición especial de Kitsune me veía obligado a dejar mi vergüenza de lado por no poner más estrés en ella. Yaru–chan volvió después de unos momentos, ya más tranquila, y se acercó a mí.

–Vaya, jamás espere encontrarte aquí afuera el día de hoy, Shin–kun, ¿Vas a algún lado? –

–Bueno, estoy a la mitad de una cita, ella es mi novia. –

Kitsune–chan se adelantó un poco, y se presentó.

–Mi nombre es Katabe Kitsune, es un placer. –

Eso fue lo que ella dijo, parece que la educación de Kitsune–chan impuso cierto… respeto en el ambiente, ahora que lo pensaba, ella no solía ser así conmigo, pero tenía cierto aire de Ojou–sama. Ella incluso tenía el “Síndrome de Gokigenyou” Supongo que fue lo mismo que me dijo a mi cuando le pregunte por su nombre, yo estaba algo acostumbrado a su forma de hablar, pero para Yaru–chan o Itami, su japonés era demasiado… elegante, por decirlo de alguna forma, y ambos retrocedieron.

– Okaname Yaruhime, mucho gusto –

– Otoshi Itami, un placer –

Esas fueron sus presentaciones. Itami se quedó viendo demasiado tiempo a Kitsune, y yo pienso que, sin querer, su boca dijo lo que él estaba pensando.

–En verdad es bonita. –

Yo me puse frente a Kitsune, tengo que admitir que al escucharlo sentí algo de celos… Pero Yaru–chan intervino también, jalando una oreja de Itami.

–Oye tu ¿se supone que digas algo como eso estando frente a tu novia? –

Aquello fue una pésima primera impresión por parte de Itami, Kitsune se cubrió con timidez detrás de mí, así que Yaru–chan trató de suavizar la situación.

–Vaya, así que tú eres la novia de Shin–kun de la que tanto he escuchado hablar, mucho gusto, “Kite–chan.” –

–No acortes su nombre, Yaruhime. –

Le reclamé, algo molesto por la excesiva confianza que ella estaba mostrando, pero Yaru–chan sólo rio. Y entonces sucedió:

Yaru–chan iba a poner una mano en mi hombro, pero Kitsune salió desde detrás de mí, como si hubiera estado esperando el momento, y la detuvo con un sólo movimiento, sosteniendo su mano antes de que me tocara. La miraba con una mezcla extraña entre desprecio, desconfianza y arrogancia.

–Yo no tocaría a Sempai si fuera tú –

Fue lo que dijo, Itami y Yaru–chan se quedaron perplejos, luego, con un dejo de desprecio, alejó la mano de Yaruhime de nosotros. Los gestos educados de Kitsune no habían desaparecido, pero ya no había nada de familiaridad en su mirada, al contrario, su rostro era hostil.

–Sempai es sólo mío, nadie excepto yo puede tocarlo. –

Sentenció Kitsune y se dio la vuelta con un gesto despectivo, me jaló con ella después de eso, yo no quise decir nada, sabía que decir algo como “Yaru–chan y yo sólo somos buenos amigos” o “Estas llevándolo demasiado lejos” le arruinaría el día a Kitsune, y la pondría bajo estrés. Es parte de su síntoma. Yaru–chan se quedó completamente pasmada después de algo como aquello, tanto que ni siquiera se movió, había esperado que mi novia pudiera llevarse bien con mis amigos tanto como con mis padres, pero al parecer aquello no iba a suceder. Abandoné la idea mientras me subía al autobús.

Me senté junto a ella en el autobús, ella parecía realmente enfada después de lo que había sucedido, no me dijo nada, sólo iba sentada junto a la ventana, colocando su bolsa en su regazo mientras miraba a la nada. Yo me senté junto a ella por un momento. Una vez que habíamos avanzado un poco, me atreví a preguntar.

– ¿Estas enfadada conmigo? Kitsune –

–Claro que no, Sempai, ¿Por qué iba a enfadarme contigo? Tú no hiciste nada. –

–Estas siendo demasiado indulgente conmigo, Kitsune–chan. –

–No, Sempai, para nada, es sólo que… no me gusta esa mujer… ni que tenga tanta confianza con Sempai, no me gusta. –

“Así que la perra es ella ¿eh?” Pensaba. Para alguien como Kitsune, quien realmente no se siente diferente a las otras chicas, cosas tan simples como esa son causas de estrés y desconfianza. Ella solamente hizo lo que sintió que tenía que hacer para proteger lo que es suyo. Era de esperarse. Uno de los puntos principales de su caso, es que Kitsune tiene la firme idea de que todas las otras chicas son iguales a ella. Esto también tiene sus puntos malos. De hecho, esa es la principal causa de su síntoma.

Ella siempre va a creer que todas las mujeres, absolutamente todas, tienen sus mismos gustos, sus mismas inseguridades, sus mismos deseos y sus mismos miedos. Sería completamente inútil intentar convencerle de lo contrario. Esto pone su mente en estrés constante, porque eso quiere decir que todas las otras mujeres están allí únicamente con la intención de robarle a su ser amado, es decir, yo. Entendiendo eso, es fácil comprender el tormento al que ella se ve sometida mentalmente cada vez que una chica se acerca, aunque sea sólo un poco a mí.

Ella interrumpió mis cavilaciones cuando recargó su cabeza en mi hombro.

– ¿Estás pensando en algo, Sempai? –

Me dijo mientras me miraba con sus hermosos ojos azules. Yo sonreí.

–A decir verdad, sí, estoy pensando en ti, Kitsune–chan. –

Ella enrojeció enseguida, debo admitir que no esperaba eso, bueno, al menos no por algo así.

– ¿Pasa algo? –

Le pregunté, ella me sonrió después, y al parecer, poco a poco iba recuperando su buen humor, luego del pequeño incidente con mis amigos.

–No es nada… es sólo que yo… estaba pensando en que tal vez… quiero un beso. –

–Ah, vaya, es eso… –

Le dije y tomé su cara con mis manos, ella comenzó a enrojecer demasiado mientras me miraba, yo acerqué mis labios a los suyos, había poca gente en el autobús, pero de todos modos eso no importaba, nadie estaba mirándonos en realidad.

–Sempai… yo… –

Yo sólo le di un beso, a veces es bueno darlos en los momentos más inesperados, a veces es bueno darlos porque si, a veces es lindo que ella los pida sin que espere recibirlos… y es bueno ser una pareja tonta… algo loca también.

––––––––––

La verdad es que he pensado mucho últimamente, sobre todo lo que ha sucedido en mi vida desde que Kitsune apareció en ella, he hecho cosas que nunca creí que me atrevería a hacer. Todo mi mundo cambió por completo con la aparición de esta chica, a la que supongo que ahora necesito tanto como ella a mí. Puede que muchas personas encuentren enfermizo o repulsivo su caso, pero a mi juicio, ella no tiene nada de repulsivo. Kitsune apareció en mi vida como algo intrigante y misterioso. Luego fue hermoso y aterrador, y finalmente, ardiente y obsesivo. ¿Sigue algo más después de todo esto?

¿Cuándo fue que decidí quedarme con ella? Realmente no puedo descifrarlo, ahora que lo pienso seriamente. En realidad, no sé desde donde se volvió un camino sin retorno. ¡Pero eso es lo que es, un viaje sin retorno, hacia un lugar que desconozco, y cuya duración también me es desconocida… más vale que pase por Okinawa!!!

Decidí relajarme luego de estar pensando todas estas cosas sin sentido alguno por enésima vez en esta semana, íbamos camino al planetario. Me recargué en el asiento del autobús, teniendo cuidado de no despertar a Kitsune, que estaba dormida recargada sobre mi pecho… se ve tan linda cuando duerme. Y sonreí.

Las pesadillas comenzaron a ser frecuentes, pero siempre que despertaba, me encontraba con una mujer cálida y amable, que me reconfortaba y me hacía sentir mejor… volteé a verla un momento. Ella parecía estar bastante tranquila, me pregunto si ella no tendrá pesadillas. Como decía, ella estaba allí para mí en el momento en que yo necesitara, ese último detalle que acabo de describir, lo confirmó. A veces, después de consolarme, pasaban más cosas, a veces sólo me dormía sobre sus piernas, a veces me quedaba dormido mientras ella acariciaba mi cabello. Que ella se despierte a las 2 de la mañana sólo porque la necesito me hace sentir culpable, pero también me hace sentir especial. Sé muy bien que soy egoísta, pero pienso que eso está bien.

Cerré su bolso que venía un poco abierto, al hacerlo, pude notar que ella llevaba su cuchillo con ella, eso ni siquiera me molestó. Ni me sorprendió en absoluto, a decir verdad, tengo que admitir que yo también llevaba un arma en mi maleta. Pero lo que no deseaba era molestarla.

“Sempai… castígame”

Murmuró, fue un sonido apenas audible, pero de alguna manera logró que me ruborizara y bajé la cara ¡¿Con que cosas estás soñando a estas horas?! Me quedé pensando mientras ella seguía durmiendo. Entramos a un túnel. Estaba pensado ahora en como se ve ella en su forma aterradora, y el hecho de que ella me resulte atractiva en ese estado, lo que quizá es también siniestro de mi parte. ¿Quién está más loco? ¿Quién lo está porque no puede ser otra cosa? ¿O quien lo está porque escogió estarlo? Imposible saberlo.

¿Qué es lo bueno? ¿Qué es lo malo? Finalmente podía responderme a esa pregunta. Era bastante simple, tanto, que me asombraba de no haber encontrado la respuesta antes del día de hoy. Lo bueno es aquello que me mantiene con mi novia, lo malo, es todo lo demás… es tan simple…

Sonreí aliviado al darme cuenta de eso.

Dejé esos pensamientos al salir del túnel, luego halé el cabello de Kitsune, quien despertó. Le di un beso de buenos días, que ella recibió bastante bien, pues me arrojó las manos al cuello en cuanto notó que estaba siendo besada.

–Llegamos, amor mío. –

Eso le dije, ella se ruborizó y bajó la cara, luego nos levantamos, y bajamos del autobús. Habíamos llegado y la calle parecía estar llena de gente, la tomé de la mano para bajar del autobús.

Nuestra cita al planetario estuvo bien, muy bien en realidad. Tal vez fuera por el sueño que había tenido, o tal vez por el modo en que la había despertado, o porque estuve especialmente consecuente con ella ese día, ella sonrió y esa sonrisa no se borró en todo el día.

Compramos montones de golosinas, y ella no dejó de sostenerse de mi brazo. Luego fuimos a comer al Daki–niha, que es una cadena de cafeterías bastante abundante en la ciudad, que se especializa, sobre todo, en pasteles, tartas, y enamorados. Quiero decir que es más que nada, un sitio para parejas, con pajitas en forma de corazón, pasteles con nombres y esas cosas… resulta un poco vergonzoso explicar que fue lo que pedimos, pero creo que es bastante obvio.

El planetario es un sitio grande, con muchas áreas al aire libre o cubiertas por ventanales enormes para poder mirar las estrellas. Cuando se hizo de noche, el espectáculo fue maravilloso.

A decir verdad, fue el único instante en que Kitsune me soltó por unos momentos, y corrió de un lado a otro para poder mirar todo, se detuvo después de un rato. Había un ventanal enorme que dejaba a la vista el cielo. Desde allí, podían verse millones de estrellas en el firmamento, ella abrió los ojos cuando se quedó viendo eso, como siempre los abría cuando veía algo que le parecía maravilloso (Si, la mayoría de las veces, yo estaba involucrado).

–Sempai… una estrella fugaz… pide un deseo. –

Yo me acerqué por detrás, había visto la estrella fugaz, y me paré justo al lado de Kitsune, ella me tomó de la mano, y dijo su deseo en voz alta.

–Que Sempai nunca me abandone. –

Yo sentí algo cálido en el pecho cuando dijo esas palabras y bajó su cabeza en señal de respeto. Supongo que ella realmente estaba implorándole a “algo” que le cumpliera su deseo.

– ¿No pedirás nada Sempai? –

–No tengo nada que pedir, Kitsune–chan, todo aquello que deseo está aquí, junto a mí. –

A pesar de que eso la hizo sonreír, ella negó con la cabeza, luego dijo:

–Sempai, tienes que pedir algo, es una estrella fugaz. –

Ella me dijo eso con tanto entusiasmo, que yo cerré los ojos un momento, bajé mi cabeza y pedí mi deseo. No lo dije en voz alta, aunque tampoco es como si quisiera que fuera un secreto. Luego seguimos con nuestra cita.

Cuando finalmente nos dispusimos a salir, ella venia caminando conmigo, tomándome de la mano como siempre lo hacía, en un momento se soltó, yo me giré para ver qué pasaba, ella no dejaba de mirarme.

–Sempai, siempre quise venir a un lugar como este, quiero decir, estoy muy feliz de que Sempai haya venido conmigo. Muchas gracias. –

Yo levanté una ceja, y me acerqué a ella ¿Por qué estaba diciendo todas esas cosas ahora? No digo que no sea el momento, pero pienso que no había ninguna necesidad de agradecerlo.

–Somos una pareja, Kitsune–chan, es normal que vengamos a esta clase de lugares, tendremos muchas más citas como esta, no tienes de qué preocuparte. –

Ella bajó la cabeza, es decir, hizo una reverencia, con sus manos juntas. Aquello fue de verdad extraño, no había hecho una desde que nos conocimos.

–No es eso lo que quiero decir, Sempai, yo… –

Ella alzó la voz, y estaba roja de la cara, quise tomarla de la mano, pero ella no me lo permitió… así que tengo que escuchar lo que vas a decir ¿eh?

–Yo… Quiero agradecer a Sempai, aunque sea tarde, aunque haya esperado demasiado para hacer esto, quiero decir… Sempai… gracias por amarme. –

¿Qué se dice en situaciones como esta? ¿No es nada? Sería como ofenderla, pienso yo. Amar a esta mujer es lo más difícil que un amor puede ser… así que esa es una mala respuesta ¿También te amo? Suena bonito, pero eso no es lo que quiero decir en realidad. Realmente no sé qué se dice en estas situaciones, así que me acerqué a ella y la abracé, había personas mirando, pero no me importó.

Después de unos momentos, entendí lo que quería decirle, pero no era fácil de explicar, por no decir que era un poco… vergonzoso. Al diablo con la vergüenza, estoy harto de ella, sólo hace más difícil explicarle lo que quiero decirle.

–Kitsune–chan, yo estoy feliz de haberte conocido, he sido bendecido con la mujer más maravillosa que cualquiera pudiera desear, soy feliz así, no hay nada que debas agradecer, al contrario, soy yo quien tiene que dar las gracias de que te hayas fijado en un sujeto como yo… que como puedes ver, no tiene nada de especial. –

–Sempai… es especial. –

Ella escogió contradecirme, me miraba con la misma admiración con la que miraba las estrellas hace un rato.

Yo no hice más que avergonzarme y cuando ella notó la cantidad de personas que estaban mirándonos enrojeció también y se cubrió conmigo para que no pudiera ver su cara, de todos modos, hubo gente que comenzó a aplaudir, de no haber estado tan feliz, me habría enfadado, pero nos limitamos a salir de allí.

–Creo que no hay necesidad de deseos. –

Le dije una vez que salíamos del planetario.

–Sempai ¿Qué fue lo que pediste? Si me lo dices, tal vez puedo hacer que se cumpla. –

–Bueno, es evidentemente, algo que ambos tenemos que hacer que se cumpla, pero no es nada del otro mundo. –

Eso fue lo que le dije, estábamos afuera del planetario para ese momento, y era ya algo tarde en la noche, también estaba nevando, aunque no parecía que fuera a convertirse en tormenta.

–Mi deseo fue estar junto a ti por siempre. –

Ella guardó silencio por un momento, luego se acercó con la cabeza baja, bastante ruborizada, y me dio un beso.