Kitsune no Kekkon C12

Modo nocturno

Capitulo XII: Una Muerte que Florece

Los días pasaron en un abrir y cerrar de ojos, y un día, sin saber cómo ni cómo no, estábamos ya a finales del invierno, y como todo el mundo sabe, cuando el fin del invierno se acerca, hay una celebración muy, muy especial.

– ¿Qué se supone que haces a esta hora en la cocina? Kirara. –

Kitsune estaba arriba en mi alcoba, y como estaba haciendo la limpieza, me forzó a salir de allí hasta que ella hubiera terminado. Últimamente ella pone mucho empeño en esas cosas. Kirara estaba haciendo algo en la cocina. Como quiera que fuera, después del incidente de la mansión, Kirara y yo casi no hablábamos, en algún momento tuve la duda de si sospechaba o no lo que había ocurrido allí. Esa duda se disipó cuando ella me preguntó si había visto algo extraño antes de irme de allí. De todos modos, creo que ella lamentaba la muerte de su amiga… hay que ver como es inocente ¿eh?

–Preparo chocolate, Onii–san. –

Me respondió Kirara, sin voltear a verme.

– ¿Tienes a quien darle chocolate? –

Creo que no me lo esperaba, como quiera, esa pregunta le ofendió.

–Soy una chica ¿sabías? –

Me respondió enfadada, luego se acercó a mí, su rostro estaba encendido de coraje, de todos modos, yo pienso que ella lo malinterpretó. Fui echado de la cocina también. De todos modos, aún faltaban dos días para san Valentín, estaba claro que recibiría chocolate de Kitsune, pero aquello me preocupaba porque, de todos, modos, tenía que evitar cualquier otro chocolate, de quien fuera, eso incluía a mi hermana.

Por el modo en que se ruborizó, parece que hay alguien que le gusta, así que por ese lado no debería tener que preocuparme.

¿Alguna vez se han sentido como que no deben estar en su propia casa? Bueno, eso es exactamente lo que sentía yo en este momento, era algo tarde, aunque no tanto como para ser llamado media noche, así que realmente no tenía nada que hacer durante el tiempo que Kitsune–chan estuviera limpiando mi cuarto.

Camine alrededor de la sala durante un momento, no había nada en TV que quisiera ver y, de todos modos, a esta hora de la noche sólo hay programas que no son interesantes. Ahora que pasaba todo mi tiempo con Kitsune era… difícil no estar a su lado. Demonios, creo que no me había dado cuenta lo mucho que dependo psicológicamente de su compañía, ahora que lo pienso, no hemos peleado para nada desde aquella ocasión, y cuando ella no está en mi casa, por las razones que ya había explicado, ni siquiera duermo bien… lo sé, soy patético.

Creo que mejor voy a tomar un baño.

O eso pensé, pero había una razón por la cual Kitsune–chan no había bajado, y cuando me acerqué al baño, me di cuenta de que ella ya estaba tomando uno… espero que mis padres no piensen que se toma demasiadas libertades… aunque pensándolo bien, ellos saben que duerme conmigo la mayor parte del tiempo… hablando de eso ¿Dónde están mis padres? No pude encontrarlos, así que no estaban en casa.

Me sorprendí cuando me di cuenta de que estaba espiando a Kitsune mientras se bañaba ¿Por qué estoy haciendo esto? Realmente no tiene ningún sentido… bueno, me di cuenta de que estaba en el baño, luego me quede de mirón, aunque en realidad no tengo ninguna necesidad de hacer eso. De todos modos, ella no parece haberse dado cuenta. La vi salir de la bañera con la más absoluta de las confianzas, lo que terminó por confirmar mi teoría, ella no sabía que era observada.

––––––––––

Hice el disimulado cuando ella entró a mi habitación. Ella saludo como de costumbre y se sentó en la cama, le había prometido que veríamos alguna película en el computador, así que le avisé que bajaría a preparar alguna botana, ella me sonrió y se puso la cobija en las piernas. Afuera estaba helando.

Fue entonces que mis padres entraron a la casa, no estoy seguro de a dónde fueron o de cuánto tiempo estuvieron fuera, como sea, saludé con normalidad y volví a subir las escaleras hacia mi alcoba.

Cuando regresé ella seguía con las cobijas encima, se había acomodado, y tenía en pausa la reproducción, me hizo una seña para que me sentara junto a ella, yo coloqué el tazón con las botanas que había traído de la cocina en la mesa, y me senté. Comenzamos a ver la película, como era de esperarse, era una película de terror, algo sangrienta para mi gusto ¿Ella disfrutaba realmente estos espectáculos? A decir verdad, a mí me parecían demasiado predecibles, pero no dije nada al respecto, si podía pasar el rato con ella, todo estaba bien.

Fue en ese momento cuando me percaté de que ella estaba actuando extraño, estaba recargada sobre mí, sosteniendo mi brazo y mirando a la pantalla, pero estaba roja de la cara, estaba cubierta con las cobijas de la cintura para abajo, y al parecer, tenía las piernas encogidas. De cuando en cuando, ella volteaba a verme, pero regresaba los ojos al computador, después de un rato, me di cuenta de que había que preguntarle qué era lo que sucedía… de todos modos, no parecía una buena película, o es que sólo estaba demasiado pendiente de ella.

– ¿Y bien? ¿Qué pasa? –

Le puse pausa al computador, ella volteó a verme, parecía nerviosa, pero hizo un gesto de no saber nada.

– ¿Sempai? ¿Estoy incomodándote? Si lo deseas, me retiraré. –

–No es eso, y tú sabes que no me incomodas, pero estás extraña desde que empezamos a ver la película… ¿Qué pasa? –

–No… no sé de qué hablas, Sempai –

Ah ¡Moo!, ¿En verdad vas a jugar a eso?

–Si no me dices que pasa, voy a comenzar a hacerte cosquillas hasta que hables. –

Amenacé, ella se horrorizó y puso cara de miedo en ese momento, a Kitsune no le gusta que le hagan cosquillas, nunca se ha enfadado por ello, pero puede que llore si abuso, ha pasado antes.

–No es necesario, Sempai, te juro que es verdad que no pasa nada. –

Ella había comenzado a verse muy nerviosa, yo coloqué una mano en su rodilla… bueno, tengo que admitir que aquello no me lo esperaba, ella no dijo nada, tampoco se movió, sólo hizo un gesto como el que hacen las chicas cuando están en una situación vergonzosa.

¡Ella no tenía nada puesto! Subí un poco mi mano para cerciorarme, no quise levantar las cobijas por no verme como un idiota, pero cuando toqué sus piernas, entendí que no llevaba nada puesto. Nuevamente, la nariz estaría sangrándome si esto fuera como en los mangas y la TV.

Su piel esta incluso más suave que antes, no entiendo cómo es que puede existir algo así en el mundo, debe ser por el baño que ha tomado hace un rato, pero… no, no, no, tengo que regresar a la realidad.

–Sempai me ha descubierto. –

Ella dijo eso con la cara roja, los ojos llorosos y una vocecita de esas que enloquecen a cualquiera. Yo ni siquiera había movido mi mano de sus piernas, no estaba asustado, pero a veces ella toma actitudes muy extrañas en cuanto al tema… quiero decir que sus métodos son siempre inesperados, le gusta… cambiar. Algunas veces la hace de chica linda e inocente, algunas de víctima de violencia, algunas de acosadora… por lo que siempre es imprevisible, al parecer, esta vez era una chica dulce y tierna, no está mal.

Decidí regresarle el juego, no estaba mal de cuando en cuando, sólo que era algo temprano y mi familia aún estaba despierta, sin mencionar que había visto a Kirara en la cocina hacía apenas unos momentos.

– ¿Descubrirte? Descubrir ¿Qué? –

Le dije eso mientras acariciaba sus muslos desnudos con mis dedos, puse una cara de no entender nada, ella estaba ruborizada, pero no se movió, era evidente que de eso se trataba su juego esta vez.

–Sempai, esas son mis piernas… si me acaricias así… yo… –

Sus ojos se pusieron intensamente azules después de eso, bueno, mientras ella lo disfrutara, yo podía seguir haciéndome el desentendido, me gustaba esto de todos modos, me gustaba saber hasta donde era capaz de llegar, antes de lanzarse sobre mí. Escuché un ruido afuera. Mi familia estaba allí, no podíamos hacerlo todo, y Kitsune lo sabía. Tenía que resistir, pero es su culpa por provocarme de esa manera.

Después de un rato ella comenzó a sudar bastante, mis manos se volvieron más audaces mientras acariciaba sus muslos y su trasero a mi antojo, ella no se movió, comenzó a hacer ruidos, así que la bese para que se callara. Kitsune se dejó besar, mientras apretaba las sabanas con ambas manos… después de un rato, ella se tumbó en la cama y se puso una almohada en la cara para ahogar sus propios gritos, a mí me parecía algo divertido observar sus reacciones. Después de un poco más de eso, su cuerpo se estremeció por completo.

–Sempai… siempre, siempre me haces hacer eso. –

Me dijo con la voz más baja que pudo, su respiración estaba acelerada. Yo no saqué mi mano de debajo de las sabanas, a pesar de que estaba mojado allí dentro, era culpa de ella… ¿Quién la manda a seducir a un sujeto que se vuelve loco a la más mínima señal de ella? Pero dejé de acariciarla, después de todo, me había salido con mi propósito. Después habría que lavar todo, pero no importaba.

–Si no lo deseabas, ¿Quién te dijo a ti, que era una buena idea quedarte así debajo de las sabanas? Tarde o temprano iba a descubrirlo. –

–Sempai había estado espiándome mientras me bañaba, así que pensé que esto era una buena idea, no pensé que Sempai lo llevaría tan lejos. –

Así que se había dado cuenta, pero la verdad es que cuando la mire en la bañera, ella actuó con toda la confianza del mundo, tal vez se le hiciera muy normal que yo la mirara, pero… en fin, no tiene caso hacerme más conjeturas al respecto.

Kitsune–chan tardó un rato en normalizar su situación, después de eso, se sentó de nuevo en la cama y sin darme tiempo de nada, me besó.

–Te amo, Sempai. –

Me dijo después, luego volvió a besarme. Se hizo de noche después de eso… no tengo que especificar lo que sucedió después de que mi familia se fue a dormir… Pensándolo con detenimiento, hemos estado sosteniendo relaciones todos los días durante todo el mes, con sus pequeñas y forzosas interrupciones, pero este día no sería una de ellas, de todos modos.

––––––––––

Escogí el día siguiente para las vacaciones, esto es porque, por razones que desconozco, tuvimos el día libre en la escuela, lo que se juntaba con el fin de semana por lo que podíamos tener tres días completos, evidentemente tuve que pedir permiso en mi trabajo, mi jefe me dijo que, si reponía los días con mis descansos, o cuando pudiera echar una mano, todo estaría bien.

Al final resultó que mi hermana no tenía aún a quien entregarle un chocolate, me refiero a que no tenía novio, o pretensiones de uno. Hizo varios Giri–choco muy bonitos, pero no dejaban de ser Giri–choco. Papa recibió uno, yo también, e incluso, a pesar de Kirara, Kitsune recibió uno. Quizá fue eso lo que evitó que Kitsune se pusiera celosa por el chocolate.

Había hablado con mi familia acerca de mis vacaciones, por lo que entendieron que no nos veríamos el día de San Valentín, lo que no les dije, no explícitamente al menos, fue sobre la compañía de Kitsune, de todos modos, no mencionaron nada sobre el asunto, aunque mi padre no parecía demasiado conforme.

De todos modos, me venía muy bien la situación, ya que a pesar de que me enteré de que algunos estarían en la escuela durante esos días, precisamente para lo de los chocolates, yo podía pasar San Valentín con mi novia, lejos de todo aquello que pudiera ponernos de mal humor… Nuevamente, Esto es vida.

––––––––––

Así pues, la noche del jueves, que es lo que acabo de relatar antes de esto, terminó bastante apasionada, y con ello, la espera para mis vacaciones con mi novia. Salimos con poco equipaje, pues realmente no podíamos quedarnos más de tres días en ese sitio, así que llevamos sólo lo necesario.

Kitsune se veía radiante y muy hermosa, a pesar de que estaba algo desvelada, sus ojos brillaban como dos estrellas, y creo que, debido a la ocasión, ella acomodo su cabello rubio en una forma diferente. Me hizo feliz verla tan alegre, tanto, que todas aquellas escenas de horror y desesperación parecían ahora difusas, como si estuvieran alejadas de la realidad, en todo caso, no más reales que las pesadillas que me despertaban por las noches.

El avión hizo cinco horas, de acuerdo con lo planeado, así que lo primero que había que hacer, era buscar donde nos íbamos a quedar. No llevaba una cantidad de dinero exorbitante, pero tampoco puedo decir que no estaba preparado para uno o dos lujos extra en nuestras vacaciones.

– ¡Nunca había venido aquí! Es tan hermoso. –

–Podemos bajar a la playa una vez que hayamos acomodado lo de nuestro hospedaje, luego nos divertiremos ¿Vale? –

–Sí, Sempai. –

Ella estaba animada, yo la ayude con su maleta, pero evidentemente no me dejo cargar su bolso, yo no traje mi arma, pero eso no significaba que Kitsune no iba a traer el suyo. Puede ser por la emoción, pero lo primero que hicimos al entrar a nuestro hospedaje, fue arrojar las maletas sobre la cama y salir corriendo del hotel.

¿Qué le íbamos a hacer? ¡Estábamos en Okinawa!

A decir verdad, a los empleados del hotel les pareció muy extraño que dos chicos de nuestras edades quisieran hospedarse, pero lo arreglamos con algo de dinero y diciendo que nuestra familia estaba cerca y que no tardaría, luego se olvidaron del asunto.

Tomamos helado, fuimos a la playa, aunque ni ella ni yo nos atrevimos a acercarnos a la orilla por el momento, ella me pidió que hiciéramos un castillo de arena, así que nos pasamos un rato agradable haciéndolo. Luego de eso nos enterramos en la arena, comenzaba a anochecer, salimos de la playa y fuimos al árcade un rato.

En realidad, fuimos allí porque soy bueno en los juegos de grúas y peluches, y quería regalarle uno a ella, el que ella quisiera. Es diferente de sólo ir y comprarlo, hay emoción en esto. Jugamos luego unos cuantos juegos y cuando salimos de allí, ella llevaba dos conejos y un oso en las manos.

–Sería genial si pudiera tener un peluche de Sempai. –

Comentó Kitsune a media voz, yo sonreí por dentro, aunque negué con la cabeza.

–Creo que sería algo aterrador encontrar un peluche así en una máquina de grúas, Kitsune–chan. –

Le respondí, ella me miró y sin decir nada, se pegó a mí y me tomó de la mano. Después de eso comenzaba a oscurecer, y hacía calor, así que decidí que era hora de regresar.

–Sempai, quiero darme un baño. –

Se quejó ella, bueno, no puedo decir que estuviera siendo caprichosa, también quería refrescarme un poco, no podía evitarse. Compramos unas bebidas y regresamos al hotel.

Había pensado en pelear por ser el primero en tomar un baño, pero luego recordé que el hotel tenía piscina, y como no era verano, no estaba precisamente lleno de gente, por más que el clima aquí era muchas veces más cálido que en casa.

–De acuerdo entonces, toma un baño, yo estaré en la piscina un rato, no creo que haya nadie así que estará bien. Estaré esperando por ti allí. –

Ella asintió y entró al baño.

Estando en la piscina del lugar, estuve observando por un momento el mar, que durante la noche se vuelve violento, a pesar de que en el día se ve brillante. Me recordaba a los ojos de Kitsune, brillantes y alegres por la mañana, encantadores y misteriosos al atardecer, y serenos y románticos por la noche, al igual que el océano delante de nosotros. Fue en ese momento, cuando sentí detrás de mí, los brazos de la mujer que amaba.

–Te ves muy pensativo, Sempai. –

–Justamente, estaba pensando en ti, y en el océano, y en lo hermosos que son ambos. –

Ella pegó su cuerpo al mío, y me besó al cuello, yo me giré después de eso, y la tomé por la cintura.

–Sempai siempre dice cosas muy hermosas, cuando se trata de ser romántico, sí que sabes cómo serlo. –

Yo me rasqué la mejilla, algo avergonzado, su sonrisa me resultaba más encantadora que de costumbre.

–Puede que parezca que sólo digo las cosas porque suenan bonito, pero hablo en serio, no es metáfora. –

Ella rio levemente, como con pena.

–Basta, Sempai, por favor, tienes que entender que mi corazón no puede soportarlo…explotaré si continuas. –

Ella echó su cuerpo para atrás, cerrando los ojos, y dejando su cuerpo flotar por un momento, yo nadé hasta donde ella estaba y la tomé de la mano, ella abrió los ojos y me miró. No eran más los ojos de una niña, de eso estaba seguro.

– ¿Te gusto Sempai? –

–Si –

Respondí sin pensar, estaba como hipnotizado por sus ojos.

– ¿Mucho? –

Su actitud infantil se había desvanecido junto con el calor que ella sentía, según parece. Creo que durante las noches ella… se transforma…

–Sí, me gustas mucho, Kitsune. –

Respondí, mirándola a los ojos. Ella sonrió ladina.

– ¿Cuánto? –

Era extraño de describir, no es como si fuera una persona diferente, pero ella era más… adulta. En algún momento pensé que lo imaginaba todo, porque a la mañana siguiente ella volvía a su modo normal, a su humor normal. Me preguntaba ahora ¿Qué voy a hacer cuando ella deje de lado esa parte de ella? ¿Me alegraré o me entristeceré? No podría decirlo. De lo que estoy seguro es de que esta parte de ella no existía cuando la conocí.

–Estas siendo avariciosa, Kitsune, no puedes pedirle a un hombre que cifre su amor por la mujer que ama. –

–Pero Sempai dijo que haría cualquier cosa por mí, todo lo que pido es una cantidad. –

Kitsune tomó mi cara con su mano, y su cara mostraba una mirada seria a pesar de que era obvio que ella estaba feliz.

–Aun así, me pides imposibles, todo lo que sé, es que no me alcanzaría la vida para hacerte tan feliz como me has hecho serlo a mí, así que si con lo que viva puedo devolverte, aunque sea un poco, puedo dar mi tiempo de vida por bien empleado. –

–Sempai, perdona por todas las cosas tontas que he hecho hasta ahora, no ha sido mi intención, yo me esforzaré por ser digna de ser tu novia, así que, si cometo más errores, tenme paciencia. –

–No necesitas pedirme eso, tonta, y tampoco es como que mi amor tenga un límite de tiempo ¿sabes? Siempre te voy a adorar, no importa lo que pase. –

Sonreí cuando le dije eso, supongo que entendía parte de ese sentimiento, no es la única que ha cometido errores que pudieron haber costado mucho si no fuera por la perseverancia y la paciencia del otro, sin embargo, todo lo que había pasado, había sido por amor, así pues, no sentí nunca que ella me debiera algo, quería que ella entendiera eso.

Ella se ruborizó al instante, aunque no era demasiado visible ya que era de noche, de todos modos, la iluminación me permitió notar el rubor en sus mejillas.

–Ya sé que no debo agradecer a Sempai, ya me lo ha dicho varias veces, pero a veces no puedo evitarlo. –

Dijo ella, juntando sus dedos.

–Has crecido, Kitsune–chan. –

Le dije a Kitsune después de un momento, ella me miró con los ojos abiertos, como impresionada por lo que había dicho, después de eso, sonrió.

– Sempai, ¿piensas que soy mejor ahora? –

Ella me preguntó, pero yo negué con la cabeza, sonriendo, y acaricié su cara con tranquilidad.

–No estoy seguro de si eres mejor, porque no creo que nada en ti pueda ser mejor que esto, pero pienso que te estas convirtiendo en mujer, si no es que ya lo has hecho, y estoy muy agradecido, de que me hayas permitido presenciarlo. –

Eso fue lo que le dije, era la verdad, creo que no puede haber nada más maravilloso, que estar allí cuando cambian, cuando crecen, hablo de presenciar el día a día de sus cambios y sus retrospectivas, hablo de estar allí cuando, cuando madura, como mirar poco a poco el brote de una flor convertirse en una. Es un sentimiento complicado, y lo es aún más para mí, porque nunca me había imaginado llegar a sentir esto por nadie… pero pienso que es un regalo maravilloso, porque nunca volverá a suceder, y el que me haya escogido para estar presente en estos años de su vida… bueno, es algo sumamente asombroso, me hace sentir afortunado.

–Sempai –

Ella interrumpió mis cavilaciones, al parecer dejé de hablar sin darme cuenta, pero cuando la miré, ella tenía lágrimas en los ojos.

–No estoy muy segura de por qué, pero sé bien que Sempai tiene razón, quizá es simplemente que Sempai me conoce más de lo que yo misma puedo hacerlo, y me hace muy feliz saber que Sempai ha estado observándome con tanto detenimiento y amor para notar esas cosas… Sempai conoce tantas y tantas formas de demostrar su amor por mí, que me asusta a veces que esto sea sólo un sueño, ojalá algún día, yo pueda devolverle a Sempai un poco de esa dedicación y ese cariño, yo haría cualquier cosa por ello… –

Kitsune me tomó por ambas manos y se acercó a mí, recargando su cara contra mi pecho, nos quedamos así por un momento, ella tenía mis dos manos entre las suyas, así que no podía abrazarla.

–Por eso… me abandono a Sempai, yo no soy tan lista como Sempai, a veces no pienso las cosas, y sé muy bien que en ocasiones soy demasiado infantil. No soy capaz de cuidarme sola, pero te prometo, que siempre te amaré, siempre te respetaré, siempre te obedeceré… así que, por favor, cuida de mí. Te entregaré todo, mi cuerpo, mi corazón, mi alma, todo es para Sempai, no me dejes nunca… te necesito. –

–No tienes que pedírmelo, Kitsune, no necesitas pedirme eso… yo siempre cuidaré de ti, no importa lo que suceda, porque nada nunca nos va a separar, yo soy tuyo, y tú eres mía, y eso es algo que nada puede cambiar. –

Le dije eso con plena seguridad en mis palabras, Kitsune simplemente me abrazó, sin decir nada, era bastante obvio que ella estaba contenta. Nos dimos un beso mientras la luna se reflejaba en el agua de la piscina, es una sensación muy distinta a estar en una piscina de día, también pienso que el estar a solas con ella producía un efecto extraño en mi… como sea, me encontré acariciando su cabello después de un rato, ella recargaba su cara en mi pecho.

–Nada puede cambiarlo. –

Repitió Kitsune, con una risita, pienso que estaba feliz, porque le había devuelto a la memoria la idea de casarse conmigo, después de eso ella me abrazó, sus manos sostuvieron mi espalda con cariño, pero con firmeza, y ella me habló al oído.

– ¿Puedes sentir esto Sempai? Esto es distinto de todo lo que normalmente hay, es diferente del deseo que a veces me enloquece por el cuerpo de Sempai, es diferente de lo mucho que te admiro y te respeto, esto es algo diferente… ¿Puedes sentirlo? –

Ella me preguntó hablándome al oído, tenía razón, yo tampoco la deseaba en ese preciso momento, y no me estaba mirando como siempre, ni su abrazo era el de siempre, era diferente, pero… no era algo que no hubiera sentido antes, para ser más precisos, era un sentimiento que siempre se hacía presente cuando yo despertaba por mis pesadillas, era algo que me decía que todo estaba bien, era una sensación de paz que sólo era posible al estar junto a Kitsune, a solas, como ahora.

–Puedo sentirlo, lo he sentido antes, Kitsune. –

– ¿Puedes explicármelo? No digo que no te admire en este preciso momento, ni que no te deseo a todas horas porque sería decirte mentiras, Sempai, pero… tengo mucho tiempo sintiendo, que aquí hay algo más que todo eso, y ni yo puedo entenderlo a veces. –

–Es amor Kitsune, el amor cambia, se desarrolla, crece… no puede permanecer siempre igual porque nosotros no permanecemos iguales siempre, te dije que estabas creciendo y yo también lo estoy haciendo, es normal que nuestro amor crezca y se desarrolle también. –

Ella se separó de mí un momento, se acercó de espaldas a orillas de la piscina, y se acomodó el cabello que le caía en la cara detrás de la oreja, luego me miró a los ojos, con esa mirada de adoración tan característica de ella.

–Así que Sempai lo sabe todo, siempre eres tan genial –

Yo me reí un poco por lo vergonzoso que resultaba aquella afirmación, que era bastante falsa si cualquier persona me lo pregunta, porque siento que aún me falta mucho por conocer de ella, y siento que nunca lo voy a saber todo, pero la Kitsune que estaba frente a mí, era sin duda fascinante.

Me reí porque sabía que, para ella, esa afirmación representaba la verdad absoluta… no quería que se desengañara nunca, puede que esa fuera una mentira, pero era una muy dulce y la amaba demasiado como para quitársela de la mente.

No había señales de su síntoma en ese momento, Kitsune era una mujer perfectamente normal, enamorada, muy dulce y muy cálida, eso era todo. No es que no ame esa parte de ella en la que se convierte cuando tiene un episodio, es sólo que sé que ella es más feliz así.

–––––––––

14 de febrero.

Día de san Valentín.

Los festejos de San Valentín ya estaban siendo llevados a cabo cuando nos despertamos, como de costumbre, me desperté primero que ella, y lo primero que hice fue cubrirla con la sabana para que ella no tuviera frio.

Mirando mi celular me di cuenta de que tenía algunas llamadas perdidas de mi madre y al parecer algunas de Kirara también, pero no deseaba ser molestado en mis vacaciones, así que no contesté. Comencé a preparar las cosas acerca de lo que haríamos hoy, sé que esta algo mal hacer esto sin tomar la opinión de Kitsune, pero supongo que ella diría lo que siempre dice “Lo que Sempai quiera está bien.”

Después de unos momentos, Kitsune despertó, y miró hacia todos lados, supongo que se asustó un poco, así que tomé su mano inmediatamente, fue entonces que ella se dio cuenta de que estaba allí, y suspiró. Yo la miraba como quien mira a alguien que comete un error una y otra vez.

–Lo siento, Sempai, no estabas y… me asusté un poco. –

Se disculpó ella, yo le di un beso en la mejilla y le sonreí.

–Bien, no importa ahora, tenemos que desayunar algo, y hay un sitio al que quiero ir contigo, ¿está bien? –

–Si Sempai. –

Al salir del hotel, esperé un momento afuera, o más bien dicho, Kitsune me pidió que esperara. Parece que ella había olvidado algo importante en la habitación, a pesar de que le pregunté si llevaba todo antes de salir. Bueno, no puede hacerse nada, para pasar el momento en que ella no estaba me acerqué a un puesto de revistas, en él había un periódico que fingí leer para pasar el rato.

–Sempai. –

Me dijo una voz justo detrás de mí, tengo que admitir que me sorprendió la voz, pero cuando volteé hubo algo que me sorprendió mucho más, y eso fue el vestido de Kitsune. Un vestido ligero color verde agua, que hacía juego son sus zapatos. Así que se había cambiado.

–Te ves hermosa. –

Lo dije sin pensar. Ella enrojeció inmediatamente. Parece que aún puede tener esa clase de reacciones si la tomo desprevenida, pero juro que lo dije porque de verdad lo pensé así.

–Gra…gracias Sempai, me hace… muy feliz, gustarte… ¡Moo! Sempai, no estoy segura de por qué, pero eso fue vergonzoso. –

Así que ella no subió precisamente a cambiarse, de ser así ella hubiera esperado que la elogiara, cosa que no era lo que estaba pasando. Pero cuando extendí mi mano para tomar la de Kitsune, entendí porque había subido en ese momento. Una caja con un moño rojo que evidentemente tenía chocolate dentro de ella.

–Es por san Valentín, Sempai, promete que lo comerás. –

–Lo prometo. –

Le dije a ella, tomé la caja, y luego su mano, y nos pusimos en camino.

Comenzamos a caminar tomados de la mano, de cuando en cuando ella me miraba y se ruborizaba, pero cuando yo lo notaba, ella volvía a mirar al frente, o bajaba la cabeza… la calle estaba bastante transitada, nos metimos a un pequeño restaurante.

No presté demasiada atención a la comida, estaba ocupado mirando a mi novia y decidiendo cual sería el mejor modo de movernos en la ciudad. En ese momento sonó mi celular de nuevo, cuando miré, vi que se trataba de mi madre, decidí no contestar, no porque tuviera algún problema con la llamada de mi madre, sino porque pienso que no era el momento de hablar con ella, si decidí tener estas pequeñas vacaciones, fue precisamente para permanecer sólo pendiente de Kitsune.

Ella me miró de forma significativa.

– ¿No responderás Sempai? Puede ser importante. –

Ella no parecía feliz, yo le mostré el celular a Kitsune sin contestarlo, para que supiera de quien se trataba, luego colgué y apagué el teléfono.

–Que esperen. –

Le respondí a ella, guardando el celular. Kitsune sonrió.

Después de desayunar, fuimos a pasear un poco por los sitios turísticos de la isla, como los castillos y cosas así, a ella realmente le gusta el arte y ese tipo de cosas, así que pensé que estaba bien salir un poco por esos lados, además, tenía la intención de regresar a la playa una vez pasado el mediodía.

Estuvimos paseando por un buen rato, ella estaba tomando mi mano con bastante naturalidad, en verdad esto era maravilloso.

– ¿A dónde vamos ahora? –

Me preguntó una vez que salimos de un pequeño museo, antes de poder decirle cualquier cosa, ella se percató de que había gente vendiendo chocolates, ella se separó de mí un momento, fue bastante evidente que ella iría a comprar chocolates, aunque me había dado el chocolate especial desde que salimos del hotel.

–Estos también son para ti, Sempai. –

Me dijo cuando regresó. Yo los tomé y le agradecí correctamente, luego seguimos nuestro camino, ella se puso un chocolate en los labios, vaya, parece que tenía pensado devolverme el “golpe” que le había dado, pero aquello no iba a funcionar, o eso pensé, cuando me di cuenta había más de treinta personas observándonos.

– ¿Tengo que tomarlo de tus labios? ¿Ahora? –

–Moo, Sempai, no puedes dejarme con el chocolate así, es San Valentín. –

Ella se quejó y luego puso el chocolate en sus labios de nuevo… aquí vamos de nuevo, parece que todas estas ocurrencias sólo suceden cuando ella está especialmente feliz, pero prefiero verla así, y no verla deprimida porque piensa que la dejaré, eso sin duda… ni modo, sólo queda soportarlo, no tengo opción.

Tomé el chocolate de sus labios como ella quería, era uno pequeño, ella sonrió y yo me ruboricé, ¿Cómo eres capaz de hacerme esto? Le pregunté en voz baja, ella no me escuchó, y me alegro de eso, aunque ahora había al menos diez personas que nos miraban acalorados. Después de un rato, ella puso un nuevo chocolate en su boca, y me lo ofreció de nuevo.

– ¿Uno más? –

Ella asintió con la cabeza, luego se paró de puntillas para que yo tomara el chocolate, nunca me acostumbraré a esto. Después de otro rato de caminar tomados de la mano, un nuevo chocolate apareció en sus labios.

–Espera, ¿Por qué estás haciendo esto? –

–Es día de san Valentín Sempai. –

Me dijo ella, y de nuevo, la misma vergüenza, la misma acción, diferentes personas mirándome, y uno más después de ese, y otro, y otro.

–Oye, espera, espera… ¿cuantos chocolates tienes? –

Miré hacia todos lados, las personas evidentemente miraban la escena, creo que una o dos personas estaban riéndose por esto, yo bajé la cabeza, resignado, es tan difícil tratar con ella a veces, pero no puedo desairarla, no tengo el nervio suficiente para eso, menos en estos momentos en los que ella esta tan feliz.

–Tengo veinticinco de estos, menos los que ya te he dado… me quedan dieciocho… –

Yo le di un golpe de karate en la cabeza, muy suavemente, a decir verdad, ella hizo un pequeño “Auch”.

– ¿Y no puedes esperar a que estemos solos? –

Le pregunté, casi gritándole por la vergüenza que estaba haciéndome pasar una y otra vez. Ella comenzó a balancearse sobre sus pies de una forma Kawaii y me miró ruborizada, sacando algo de su bolsa.

–Pero para eso he traído este de aquí… –

Me dijo, en voz alta, mostrándome una pequeña botella, de ese chocolate líquido que usan para los helados, mi mente voló inimaginablemente en cuestión de segundos.

– ¡Guarda eso! –

Le grité sin querer, cosa que atrajo más la atención de la gente hacia donde estábamos parados Kitsune y yo… ella bajó la cabeza, y sin desearlo, imaginé unas pequeñas orejas de zorro que también bajaron cuando ella se desanimó.

– ¿Sempai no va a jugar conmigo esta noche? –

–No preguntes eso en voz alta… como sea… necesito sentarme un momento, tengo… un problema. –

Le dije y la jalé del brazo, nos sentamos en unas bancas que estaban cerca de donde estábamos, donde finalmente suspiré, ella se veía algo desanimada, así que esperé a que nadie estuviera mirando, y sin avisar ni nada, le di un beso en los labios. Ella me miró con devoción después de eso… Dios–sama, jamás lograre acostumbrarme a esa mirada, de verdad, no creo que la merezca.

–Eso es lo que querías ¿No? –

Le pregunté, supongo que esa era la razón de los chocolates como había estado dándomelos, sólo que la vergüenza me impedía hacer más que sólo arrebatarle el chocolate de los labios.

–Es que… es San Valentín –

Se explicó ella, ahora ella era la que estaba ruborizada, por favor, no me hagas esto. No tengo forma de ganar en este juego… si ella es quien comienza a ser romántica, me da vergüenza y me sonrojo, si soy yo quien comienza, ella se sonroja y yo me siento un tanto mal por avergonzarla enfrente de todo el mundo. Yo sólo la abracé con algo de fuerza, ella se dejó abrazar y pasó sus manos alrededor de mi torso.

–Eres lo mejor que pudo pasarme, Kitsune–chan. –

Ella sonrió y asintió con la cabeza, bastante feliz y con la mayor de las dulzuras, yo la abrazaba y acariciaba su cabello, habíamos venido a Okinawa siendo una pareja tonta, no había ninguna razón para detenerse ahora.

Continuamos con nuestras vacaciones después de todo eso, fuimos a la playa de nuevo, y regresamos al hotel por la noche, y como era día de san Valentín, jugamos con el chocolate y nos lo comimos… de muchas formas.

––––––––––

Había pasado más o menos un mes desde nuestras vacaciones en Okinawa, unas que nunca olvidaré, y Kitsune y yo volvimos a nuestras andanzas habituales, y lo que finalmente las hizo cambiar, fue precisamente el inicio de cursos en la preparatoria, porque, como era de esperarse, Kitsune–chan se inscribió en mi escuela.

Durante la ceremonia de inicio, pude verla usando el uniforme de la ya, nuestra, escuela y puedo decir que se veía maravillosa. Nunca se lo diría, y de alguna forma, todavía me sentía un poco mal por pensarlo de esta manera, pero siendo honestos, Kitsune era mucho más hermosa de lo que su hermana lo fue.

Para Kitsune–chan, quien se veía mucho más radiante, fue sin duda el mejor de los días escolares. La ceremonia de ingreso no fue demasiadamente emotiva, las cosas en la escuela no habían estado del todo bien. Pero para mí, aquello era simplemente lo mejor que podía ocurrirme.

Era extraño ahora, pero nuestro ritmo de vida cambió drásticamente. Ahora nos levantábamos, desayunábamos juntos, y nos bañábamos (juntos no, evidentemente, porque mi familia estaba en casa) luego salíamos rumbo a la escuela. Después de la escuela, Kitsune y yo íbamos a mi trabajo. Donde me vi forzado a trabajar algunas horas extra por aquello de las vacaciones. Así terminaba nuestro día, con una larga caminata de la panadería a la casa, pasando a veces por algún sitio donde pudiéramos tomar un refrigerio antes de la cena.

Mientras caminábamos a casa después de un maravilloso primer día de clases, Kitsune venía contándome acerca de un gatito que se metió a su salón, yo la escuchaba y la miraba con devoción, sobre todo porque el uniforme la hacía parecer mucho más linda, pero esto no se lo dije, por no interrumpirla.

Ahora que lo pienso, los padres estaban presentes durante la ceremonia, como parte de la presentación, sobre todo los de primer año ¿Estaban presentes los padres de Kitsune? ¿Qué clase de personas eran? Esto me trajo a la mente muchas más preguntas. Cuando comencé a pensar en todo lo que acabo de decir, me invadió un sentimiento de ansiedad.

Nos detuvimos en un parque que estaba cerca de la escuela, donde ella y yo nos columpiábamos mientras ella platicaba conmigo. No había más amigos, Yaruhime no era del agrado de Kitsune desde el incidente en la estación del autobús, y ella nunca trato de acercarse. Itami… bueno, él es un caso especial, le había dicho que necesitaba hablar con él, pero ahora su relación absorbía tanto de su tiempo como la mía del mío, era difícil en realidad, hablar con él. Kitsune no parecía interesada en relacionarse con sus compañeras tampoco. No creo que tuviera ninguna intención de hacer amigos, en realidad. Como ya he dicho, no le importa.

Fue en ese momento mirándola, que comencé a angustiarme un poco. ¿Qué estaban pensando sus padres de todo esto? ¿Estaban de acuerdo? ¿O sólo la ignoraban? Y aunque fuera eso último, ¿No se enfadarían cuando supieran que su hija vive con su novio? Esto no es un manga, ella es una mujer y yo soy un hombre, aquí ya no hay esa… pureza que te hacen creer en el anime. Ella y yo hemos estado viviendo como marido y mujer, con todo lo que ello significa. ¿Qué pasaría si no lo sabían? ¿Intentarían separarnos? ¿Cómo iba a reaccionar Kitsune a esto? ¿Cómo debería reaccionar yo?

Hay que notar también, que después de las vacaciones en Okinawa, Kitsune nunca volvió a ir a casa de sus padres, y después de lo ocurrido en año nuevo, no me atrevería a preguntarle nunca nada más acerca de eso, de todos modos, Kitsune–chan nunca hablaba sobre sus padres, incluso ahora, yo tenía una vaga idea de donde estaba su casa, jamás habíamos ido allí. La única vez que se lo propuse ella se negó rotundamente, argumentando que no había razón para hacer eso. De no haber sido porque conozco perfectamente que su condición especial no se lo permite, habría empezado a desconfiar de ella. La guía advierte acerca de las consecuencias de acosar a tu novia Yandere, no son muy agradables, creo que no quiero probar esa parte sólo para saber si es verdad.

Para el estado en el que están las cosas ahora, yo no sé realmente nada de la vida de ella antes de conocerme, y nunca lo sabré. Es inútil preguntarle ahora, porque en lo que a ella respecta, antes de conocerme, no había nada… así de simple, eso es lo que ella responde ahora si le pregunto.

Pienso que no es sólo una excusa, de alguna forma, su cerebro ha comenzado a borrar todo lo que se relacione con su vida antes de la relación que tiene conmigo, como alguna especie de defensa para no tener recuerdos dolorosos. Cuando me convencí de eso, dejó de importarme, pero ahora mismo estaba intrigado.

En serio ¿Cuánto tiempo podíamos seguir viviendo como hasta ahora? No existe tal cosa como la felicidad eterna ¿verdad? Si esto es así ¿Qué pasaría cuando su padre y su madre se encontrarán conmigo? No tenía la respuesta a todas esas preguntas.

–Sempai… Sempai… –

Me llamó Kitsune, ella no parecía complacida, de hecho, estaba algo enojada.

–No estas prestándome nada de atención Sempai… y eso me preocupa porque tú siempre me prestas atención ¿pasa algo? –

–Yo… estaba pensando en tus padres. No estaban en la ceremonia de ingreso, me pareció extraño. –

–Ah Sempai, te preocupas por cada pequeña cosa, no estaban allí porque no los invité, no quiero verlos ¿sabes? Porque tú eres lo único que necesito. –

– Tú siempre eres así ¿no? –

Le pregunté mientras tomaba su mano, le sonreí. De nada iba a servir transmitirle mi ansiedad, tal vez ella tenía razón, tal vez sus padres no eran importantes.

–Es que… yo amo a Sempai. –

Entonces la tomé de la mano, y nos fuimos a casa, durante el camino me tranquilicé. Esto era, con mucho, el amor más fuerte del que yo tuviera noticia no iba a bastar cualquier cosa para quebrarlo, puede que fuera un amor muy loco, pero también era muy bello y muy fuerte… y crecía a medida que pasaba el tiempo, florecía como los arboles de cerezo que nos regalaban un hermoso paisaje de camino a casa.