Kitsune no Kekkon C14

Modo nocturno

Capítulo XIV: Una Muerte Nupcial.

–Kotori, es así como te llamas ¿no es verdad? –

–Sí, así me llamo ¿Qué quieres? –

–Tengo algo que quizá te pueda interesar. –

La chica con anteojos y cabello trenzado color rojo se acomodó en su silla, no parecía gustarle lo que le estaba diciendo, pero luego se llevó la mano a la cara.

– ¿Puede ser que te cansaste de tu novia? Es tarde para eso, Ataka–kun, no puedo hacer nada por ti. –

Me dijo abochornada, yo sonreí, había que tomárselo con calma, ya era suficiente atención la que estaba llamando sólo por estar allí.

– ¿Crees que esto tiene algo que ver con mi novia o con mis problemas con el comité? –

–No veo porque me hablarías tan directamente si no es así… de todos modos, si me disculpas. –

–Bueno… no es algo que te interese precisamente a ti… es más bien a tu Otouto. ¿Imura–san? Creo que ese es su nombre. –

Eso fue lo que le dije, ella enmudeció, comenzó a sudar. Se levantó de su asiento y me dijo:

–Acompáñame. –

–No puedo hacer eso, mi novia esta justo detrás de mí, no puedo moverme de aquí, supongo que sabes a qué me estoy refiriendo. –

–No podemos hablar de esto aquí ¿Eres estúpido? –

–Entonces es cierto, aun no sabes lo que estoy a punto de mostrarte, y ya asumes que es algo muy… muy problemático, eso es bueno, porque en verdad lo es. –

– ¿Vas a chantajearme? –

–Algo así. –

Ella se echó para atrás, yo sonreí y le di un sobre, ella lo tomó, lo abrió con cuidado, allí había una foto, una foto que no se supone que nadie tuviera, que mostraba, un bello amor de hermanos… en serio.

–No me importa en absoluto, de todos modos, no es algo que me avergüence. –

Yo sabía que estaba mintiéndome, pero de eso no se trataba esto, así que su mentira realmente no era importante, ni siquiera necesitaba desmentirla para continuar con mi plan.

–Veo que no me estas entendiendo, Kotori. –

Lo primero que ella creyó, es que la amenazaría con decirle a todos lo que sucede si no detenía lo que estaba pasando, pero… bueno, como he dicho, esto no se trataba de escuela, su reputación sería destruida, pero eso sólo aplicaba dentro de la escuela…no podía amenazarla con ella, sería injusto, además, necesitaba que accediera, así que mi amenaza iba mucho más allá.

Extendí otro sobre esta vez no había una foto en él, sino un reloj, que se supone que, en estos momentos, su hermano menor trajera en la muñeca. Ella palideció en ese momento, me miró con horror, tengo que admitir que lo sentía un poco por ella, pero no tenía otra forma de hacerlo.

–Las clases están a punto de comenzar, creo que será mejor continuar con nuestra conversación en otro sitio, que pases un buen día, Kotori. –

Le dije y me di la vuelta, ella se puso de pie violentamente.

–Espera…él está… bien ¿verdad? –

– ¿De que estas hablando? –

Le dije y salí de allí. De verdad que era tonta ¿Qué necesidad tendría de hablar con ella si hubiera matado al chico? Kitsune, que como le mencioné, había estado observándome, me dio la mano al salir de ese salón.

–Bueno, todo va según el plan. –

– ¿Crees que cederá, Sempai? Según veo, te odia, mucho. –

–Esa es la idea… Kitsune–chan, si yo estuviera en el lugar de Imura–san y tú en el lugar de Kotori, ¿Qué harías? –

–Matar a quien te ha hecho daño. –

–No le hemos hecho daño, esta tranquilamente jugando videojuegos en casa. –

–Haría lo que me piden que haga, porque Sempai es lo más importante para mí. –

Admitió ella, y después de eso, nos dirigimos a nuestros respectivos salones de clases.

––––––––––

Elaboré el plan poco a poco, con la aprobación y verificación de Kitsune, quien, como ya dije, no gustaba de ciertas partes del plan, incluso me amenazó en un par de ocasiones con matar a Kotori si algo salía mal, las dos veces le respondí que, si algo salía mal, Kotori perdería utilidad y si era así, no me importaba lo que pasara con ella.

Tenía que ser Kotori porque necesitábamos a alguien que entendiera lo que significa amar contra todo pronóstico. A decir verdad, sentí simpatía por ella desde que me enteré de su caso. Casi lamenté tener que utilizarla. Pero no era mi intención que ella muriera, por otro lado, Kitsune me dijo que ella estaría bien en tanto no me acercara a ella ni ella a mí. Lo pusimos en marcha tres días después. No nos tomó mucho tiempo dar con Imura–san, quien venía camino a la Junior High. Me acerqué a él, él nos miró.

Era un chico alegre, de cabellos cortos y rojos al igual que su hermana, de ojos grandes y tenía cierto… encanto femenino, con perdón. Supongo que esa fue una de las razones que impulsaron a Kotori a comenzar ese tipo de relación con su hermano menor, por otro lado, no parecía la clase de chico que estaba siendo forzado, así que era un bello caso de amor entre hermanos, según parece. Como iba diciendo, nos miró, yo creo que llamamos su atención porque teníamos el uniforme escolar de su hermana. Y nuestra escuela estaba bastante lejos de allí.

– ¿Ustedes son? –

Nos preguntó, fue Kitsune quien le respondió, estaba tomada de mi mano, y tenía un semblante feliz.

–Mi nombre es Kitsune, y él es mi novio, y mi Sempai. –

–Ataka Yashite, es mi nombre. –

El chico mostró confianza inmediatamente, sonrió abiertamente, yo me acerque a él con cuidado, después de todo, lo que menos necesitaba era armar un alboroto, habíamos venido aquí de manera tranquila y necesitábamos que todo siguiera así, se lo explique a Kitsune antes de que esto comenzara.

–Verás… somos amigos de Kotori…tu Onee–san, nos envía a por ti, ella se ha metido en un lío, y nos ha pedido que te recojamos hasta que ella pueda salir de esto, ¿comprendes? –

Eso fue lo que le dije, obviamente no era demasiado convincente, pero estaba mejor así, eso metió la duda en su cabeza. Kitsune–chan completó.

–Parece ser que el lío tiene que ver contigo… y con ella… si sabes a qué me refiero. –

Esto puso mucha tensión en el chico, quien palideció enseguida, se quedó allí parado, sin decir nada, Kitsune se llevó la mano a la boca mientras yo la miraba acusadoramente, sin embargo, esto hizo que Imura nos creyera.

–Podría ser que… ustedes saben. –

–Lo sabemos, y no nos importa realmente, al contrario, sólo que estamos aquí porque tu Onee–chan nos ha pedido que te ocultemos, estará contigo por la noche, pero debes venir con nosotros por ahora. –

– ¿Ella está bien? –

Él se mostraba demasiado preocupado, pero pude entender que su pequeña mente trabajaba a toda velocidad para entender que era lo que estaba pasando, un sólo paso en falso y seríamos descubiertos.

–Está bien, y lo estará más cuando podamos decirle que estas a salvo, ella parecía preocupada. –

–Ustedes… irán a la escuela de Onee–can después de esto ¿verdad? Le dirán que le obedecí, que he hecho lo que me pide, que he sido obediente. –

–Oye, oye, tranquilízate, tu Onee–san estará bien, sólo está siendo precavida, además, ese tipo de cosas revelan detalles que no deberían ser revelados ¿comprendes? –

Por lo que dijo, tanto Kitsune como yo, entendíamos como había comenzado todo esto, lo cual era más de lo que necesitábamos saber.

–Lo lamento, Katabe–Sempai, Ataka–Sempai, en tal caso… estoy a su cuidado. –

––––––––––

Estábamos en casa después de aquello, la hora de ir a la escuela se acercaba, bueno, la hora de llegar a tiempo había pasado ya, pero me refiero a la hora en la que teníamos que estar allí para continuar con el plan.

Ahora hacía falta comprobarle a Kotori que realmente teníamos a su hermano menor, o novio, o como fuera. No mencionamos nada sobre nuestro pequeño asunto con Kotori al chico, no era nuestra intención que se alarmara, coloque algunos videojuegos en la consola de la sala (según tengo entendido, el chico puede pasar horas jugando videojuegos) y le explique la situación a Imura.

–Ahora vamos a ir a la escuela, necesitamos que esperes a tu Onee–san en este sitio, no creo que haya problema con eso ¿verdad? Hay bocadillos sobre la mesa. –

–No hay problema, esperare pacientemente lo prometo. –

El chico parecía algo nervioso, estábamos en la sala de mi casa, mi madre no estaba y mi padre tampoco, Kirara estaba en su alcoba y no salió para nada… tengo la impresión de que nunca dejo de molestarle que Kitsune fuera mi novia, pero eso no es importante.

–Ese reloj es genial ¿te importaría vendérmelo? –

Le pregunté, él tenía un reloj color azul en la muñeca, lo miró por un momento.

–No es nada especial, Ataka–Sempai, sólo lo he sacado del cereal, es el único que tengo, pero puedo conseguir otro después, por el favor que nos hacen a mi Onee–chan y a mí, puedes tenerlo si quieres. –

–Esplendido. –

––––––––––

Kitsune observaba todos los movimientos de mi plan como si estuviera esperando a que algo saliera mal para sacar su cuchillo y matar a Kotori, pero a pesar de que amo a mi novia, detesto perder, así pues, no iba a darle ese gusto, no esta vez.

Entramos a la escuela tomados de la mano, incluso había unas chicas paradas en la entrada que nos dieron ovaciones y exhortaciones desde lejos, como he dicho, nuestro amor se había convertido en una especie de símbolo. Pero fuera de eso nada anormal.

–Tengo que entrar a hablar con Kotori. –

–Si esa… hace algo… yo. –

–No hará nada, ni yo hare nada más que explicarle la situación, te sigo amando, Kitsune, por eso es que hago todo esto… no lo olvides. –

Ella bajó la cara, enrojeció cuando le dije eso.

–Sempai… sé que estoy siendo muy impertinente, sopórtame por favor. –

–No te preocupes. –

Le dije con una sonrisa en los labios, ahora no sólo era grosera conmigo, sino que también era cínica… vaya, esta chica se ha convertido en una niña caprichosa, yo apreté fuerte su mano antes de soltarla, ella giró la cabeza para que yo no pudiera ver que estaba sonriendo.

Entiendo la razón por la que ella está así, estoy poniendo demasiada atención en este asunto, tanto así que éste último domingo no salimos para nada. Eso es lo que la tiene molesta, eso y su miedo… pero cuando haya terminado con este asunto, iremos a donde ella guste, se lo dije, ella me creyó.

––––––––––

Después de la conversación con Kitsune, la acompañé a su salón de clases, ella entró y yo salí del edificio, no tenía ninguna gana de entrar a mis clases y, por otro lado, sentía unos nervios enormes, salí del plantel y encendí un cigarrillo. A la salida de la escuela me encontré con Kitsune, y comenzamos a caminar.

– ¿Todo ha salido como Sempai lo planea? –

–Todo está saliendo muy bien, he enviado un texto a Kotori, ¿Quieres verlo? –

Le mostré el mensaje a Kitsune, no quería que ella desconfiara de mí, el mensaje de texto decía.

“No llames a nadie, sólo di al comité que se reunirán en el puerto a las 11:30 de la noche, diles que tienes algo que tratar con ellos o yo que sé, como sea, quiero que te encuentres con Kitsune en la fuente a las 8:20, allí te explicaré lo que hay que hacer”

–Sempai… perdón, yo me he comportado como una tonta todo este tiempo… pero… es que me dio miedo que me hablaras de ella, me dio miedo que dijeras que la necesitas… me da miedo perderte… aparte de todo… me siento rara. –

Kitsune–chan me dijo todo eso de pronto, yo no supe cómo responder, si no era besándola, ya me había acostumbrado a los besos en plena escuela, en plena calle, ya no era vergonzoso de cualquier manera, creo que eso es algo bueno, tomando en cuenta nuestra situación.

–Quizá no estoy prestándote la suficiente atención, pero como te dije, te prometo que una vez que haya acabado con esto, saldremos el domingo, al sitio que tú gustes. –

Su semblante cambio de pronto, ella sonrió y sus ojos azules brillaron, luego me abrazó, echándome sus brazos al cuello, y volvimos a besarnos.

–De acuerdo, Sempai. –

–Bueno, es casi la hora, sabes lo que tienes que hacer, ¿No es verdad? –

–Sí, Sempai. –

Ella dijo eso en tono animado, y nos dirigimos a la fuente. Así dio comienzo nuestro plan.

––––––––––

La fuente a la que me refería, y la que todos en la escuela conocían, era una pequeña fuente de cristal que estaba justo frente al centro comercial, que estaba cerca de la escuela. Yo esperaba a que llegara Kotori algo alejado de allí, preferí que fuera Kitsune–chan quien hablara con ella, ya que entre mujeres se puedan entender.

Lo primero que hizo Kotori cuando llegó fue ponerse a llorar, Kitsune la miró con desdén. Yo estaba sentado en una banca cerca del lugar, de modo que podía escuchar lo que dijeran, para disimular, me puse el celular en el oído.

–Por favor… te lo imploro… no le hagas daño a Imura… –

Eso fue lo que dijo Kotori, tomando la mano de Kitsune, ella se soltó con un gesto.

– ¿Relaciones inmorales? ¿Era de eso de lo que estabas hablando? –

Preguntó Kitsune, hablando del día en que ella nos había entregado la nota azul, estaba visiblemente molesta, aunque le había pedido que en todo momento mantuviera la compostura.

–Ya no me importa, ya no me importa el comité, no me importa la escuela, no me importa lo que haga nadie… sólo… deja a mi hermano fuera de esto… él no ha hecho nada… por favor… por favor… –

Kotori comenzó a llamar la atención, ella estaba completamente inclinada frente a Kitsune. Por fortuna, mi novia supo reaccionar a tiempo.

–Levántate, no le ha sucedido nada, ahora levántate. –

Fue lo que le dijo Kitsune, Kotori se levantó, pero seguía llorando.

–Devuélvemelo, por favor, tú… entiendes lo que siento ¿O no?… Tú amas a Ataka Sempai… sabes lo que esto se siente… por favor… él es lo único que tengo. –

–No menciones a Sempai, no eres digna de nombrarlo. –

–No lo haré de nuevo… No lo haré de nuevo, perdona el atrevimiento ¿Cómo está Imura? –

–Jugando videojuegos, y esperando por su Onee–san, a la que va a esperar en vano si esto no sale como quiero –

Sí, yo también me sorprendí, tomando en cuenta que se supone que Kotori era su enemiga, Kitsune–chan estaba siendo demasiado benevolente ¿Qué estaba pensando?

–Te diré lo que va a pasar ahora, hablarás a tu hermano, que está perfectamente bien, le dirás que estás muy bien, aunque algo retrasada, y que vas a llegar por él un poco tarde, que debe ser muy paciente, y pronto estarán juntos ¿Comprendes lo que estoy diciendo? Si todo sale bien, todo eso que vas a decirle será verdad antes de que llegue mañana, ahora… toma. –

Kitsune le dio un teléfono a Kotori, que trató lo más que pudo para controlarse, luego marcó y habló con su hermano, supongo, Kitsune no dejaba de mirarla fijamente, sin embargo, Kotori alcanzó a comprender que, si decía algo más de lo que le tenían permitido decir, la cosa se pondría mal para todos.

Después de unos momentos, colgó el teléfono y se lo devolvió a Kitsune, ella lo tomó con un gesto de desprecio.

– ¿Sabes lo que vas a hacer ahora? –

Kotori negó con la cabeza, aún estaba temblando y tuvo que limpiar su cara y sus lentes.

–Es hora de que pruebes tu amor, como yo lo que puesto a prueba muchas veces, va a reunirse el comité disciplinario en el puerto, y la siguiente vez que ellos se reúnan, será en el otro mundo… de ti depende, si quieres reunirte con ellos o con tu hermano… tú escoges, quédate aquí un momento, iré a hablarle a mi Sempai, tienes ese tiempo para pensarlo. Otra cosa, no tienes permitido dirigirle la palabra a Sempai… es mío. –

–Espera –

Kotori haló de la manga de Kitsune con algo de timidez, seguía llorando y por lo que veo estaba muy angustiada, eso nos venía bien. Kitsune se soltó con un gesto de desprecio, pero se detuvo para escucharla.

–Yo no tengo nada… nada que pensar… yo quiero ver a mi hermano, es todo. –

–Veo que comprendes rápido. –

––––––––––

En el puerto de la ciudad, se llevan toda clase de cosas que van a ser llevadas a otros países, suben unos cajones enormes con grúas a los barcos, y una vez que están listos, permanecen abandonados por meses, los cajones son de acero y normalmente los apilan y los cubren con tela plástica para que no se oxiden. Es un sitio enorme y hay poca vigilancia.

Estaba pensando en ello mientras miraba los barcos de transporte de mercancías durante la noche, todo estaba muy silencioso, no había nadie en todo el lugar.

Kotori miraba también hacia el puerto, era evidente que para estos momentos ella ya sabía que era lo que iba a ocurrir, de todos modos, la inteligencia le alcanzó para obedecer cada cosa que Kitsune le dijo, así pues, no me dirigió la palabra, durante todo el camino, estaba haciéndose tarde… las once de la noche. Finalmente, el miedo pudo más en ella que la cordura.

–Oye… ¿Por qué están haciendo esto? –

Preguntó Kotori a Kitsune, incluso en su voz había una sumisión absoluta, probablemente impulsada por el miedo a perder lo que amaba. Yo sonreí mientras miraba cuatro sombras acercarse, por supuesto que ellos no nos verían a nosotros, está pensado para que sea así.

–Sempai quiere venganza, un sujeto, Kubo–san creo que se llama, se atrevió a tocarme, ahora Sempai está enfadado, y ha estado extraño desde que eso sucedió, él no volverá a ser el mismo hasta que Kubo esté muerto, por eso estamos aquí. –

– ¿Y yo que tengo que ver? ¿Estas dispuesta a llegar tan lejos? ¿Qué clase de persona se supone que eres? –

Parece que Kotori estaba horrorizada por la declaración, sobre todo porque entendía que ahora la cosa iba muy en serio. ¡Tcha! Al parecer estos chicos piensan que se trata de un juego, ¿cuándo van a entender que hay cosas con las que no se juega? Me llevé la palma a la cabeza al pensar eso.

–Has hecho enfadar a Sempai, eres estúpida ¿no? –

–Tu no estuviste allí, Kotori, pero cuando Asaki Najiko, una vez la persona más poderosa de la escuela murió, nos dejó un mensaje a todos, no importa lo importante que seas, todos pueden morir. Kubo parece haberse olvidado de ese detalle, así que es momento de recordárselo. –

A veces me pregunto ¿Cómo es que he podido acumular tanto resentimiento contra algo? Imposible saberlo, pero Kitsune tenía razón, era tarde para cualquier cosa, no descansaría hasta haber completado lo que vine a hacer aquí.

– ¿Y por eso vas a matarlo? ¿Y a los otros con él? –

–Te dije que no le hablaras a Sempai. ¿Eres estúpida? Una vez más como esa y te cortaré el cuello, es la última advertencia. –

Lo sigo diciendo, Kitsune estaba muy permisiva con todo esto, tal vez porque después de todo, ella se hallaba contenta por todo esto, no lo sé.

–Kubo es mío, lo mataré con mis propias manos, las vidas de los demás son un agregado, una ofrenda, ahora, andando, es hora. –

Pude notar que Kitsune–chan colocó el cuchillo sobre la espalda de Kotori y la obligó a caminar detrás de mí, bajamos las escaleras, el sonido de nuestros pasos era algo ruidoso, pero ellos estaban aún muy lejos para escucharnos. Kitsune estaba detrás de Kotori y ella detrás de mí, caminamos en silencio entrando al área de carga del puerto. Yo caminaba con el arma en la mano derecha, con toda la intención de que la viera Kotori, ella iba lloriqueando algo, hasta que Kitsune se hartó.

–Si no te gusta esto puedo matarte aquí y ahora, y encargarme yo misma de los chicos restantes del comité disciplinario, de paso puedo eliminar a tu hermano que está esperando por ti. –

–Por favor, no quiero nada de esto… yo no tuve nada que ver… por favor… –

–Cállate, si quieres culpar a alguien, culpa al comité disciplinario, ahora guarda silencio o esto se prolongará. –

Kitsune tenía toda la razón, si éramos escuchados antes de llegar hasta el final, sería un problema, correrían, habría que cazarlos y asesinarlos uno por uno, con el peligro de que llamaran a la policía o algo así… nadie quería eso. Quité la manta plástica de uno de los enormes cajones de metal que estaban allí, estaba abierto, lo había comprobado con anterioridad.

–Tienes que traerlos hasta aquí, Kitsune, ya sabes que hacer. –

Yo me di la vuelta y me oculté a la sombra de otros tres cajones que estaban uno encima de otro. Llegaron los miembros del comité, todos estaban uniformados, pero parecían nerviosos, se tranquilizaron cuando vieron a su compañera. Kitsune le dijo en voz baja.

–Haz como si nada pasara, si te descubren, sería malo, para ti, para mí, para Imura, para todos. –

Sus compañeros llegaron hasta donde ella estaba, Kitsune estaba conmigo mientras ellos hablaban.

– ¿Crees que funcionará? Ella parece muy débil. –

Me preguntó Kitsune en voz baja.

–Yo también pienso que es débil, pero a veces las personas esconden muchas cosas en su interior, esperemos a ver qué pasa, de todos modos, estoy preparado. –

Permanecimos callados después de eso, escuchando la conversación que sostenía ella con los otros tres sujetos, una chica y dos hombres, Kubo era uno de ellos.

––––––––––

– ¿Qué se supone que pasa? ¿Sabes que pensaran todos si se enteran de que nos reunimos a estas horas de la noche? –

–Lo lamento. –

Kotori, en verdad esa mujer no deseaba hacer lo que tenía que hacer. Pero decidí dejarla hacer, incluso aunque Kitsune ya tenía el cuchillo en la mano. Estoy consciente de que el riesgo que estaba corriendo por dejar las cosas pasar era demasiado grande, pero aún tengo confianza en mis planes. Si Kotori fallaba, aunque ella escapara, su pequeño hermano en casa tendría que morir, ella no quería eso… no tiene opción.

– ¿Y bien? ¿Qué era tan importante? –

– ¿Por qué demonios en este lugar? ¿Tienes idea de lo escalofriante que es? –

–No sabía que tuvieras gustos tan raros. –

Ellos comenzaron a presionar a Kotori, parece ser que después de todo, ellos de alguna manera supusieron que estaban en peligro.

–No estamos aquí por gusto… yo… –

Ella comenzó a decir, Kitsune quiso acercarse, se lo impedí, yo también pensaba que ella nos delataría en este momento, pero ya tenía mi arma lista, no se nos escaparía nadie. La mejor forma de cometer un crimen, en especial un asesinato, es dejar que otro lo haga por ti.

Kotori suspiró y alzó los ojos, estaba decidida, parece ser que por fin se decidió ¿eh? Ahora sólo tenía que hacer lo correcto.

–Tengo algo que decirles, pero aquí estamos a la vista de todos, por favor acompáñenme, Kubo–Sempai, por favor espere aquí, todo se aclarara en un momento. –

– ¿Eh? No me jodas, ¿Tengo que estar aquí solo? Este sitio es aterrador. –

–Por favor Sempai, sea un hombre, estaré de vuelta en un momento. –

Ella se retiró y se dirigió al cajón abierto, sus otros compañeros la siguieron, Kubo los miraba irse, le había dicho a Kitsune que acorralara a Kubo cuando este se quedara solo, así que ella se acercó silenciosamente y antes de que el notara su presencia, ella ya tenía puesto su enorme cuchillo en la garganta de Kubo.

Yo comencé a caminar después de eso.

– ¿Qué demonios pasa? –

–Cállate, y quédate quieto, o te rebanaré. –

Kitsune y Kubo intercambiaron algunas palabras, por lo que veo, yo me dirigía hasta donde estaba Kotori.

–Necesitan entrar allí. –

Eso les dijo Kotori, sus compañeros se negaron.

–No voy a entrar allí, es horrible, y está oscuro. –

– ¿Planeas algo sucio o qué? –

– ¡Entren! –

–De acuerdo, de acuerdo, no hay porque enojarse… Kotori ¿Chan? –

–Lo lamento, chicos, pero tienen que quedarse allí ahora. –

Kotori dijo eso con un semblante triste y desesperado, pero sus compañeros que estaban dentro del cajón lo malinterpretaron terriblemente. Como dije, ellos ni siquiera saben de qué se trata todo esto.

– ¿Vas a confesarte a Kubo Sempai mientras estamos aquí? –

–No… no exactamente… verán, hay alguien… Ataka Yashite ¿recuerdan? –

– ¿No es el enemigo de Kubo–san? ¿El que ha retado a todo el comité disciplinario? ¿Qué tiene que ver él con todo esto? –

Yo me acerqué aún más a ella, sin que nadie me viera.

–Yo sólo los he traído aquí… porque… Ataka Yashite, quería enviarles recuerdos, lo siento mucho… por favor, perdónenme. –

En ese momento Kotori sacó una botella que le había dado Kitsune, llena de gasolina, las tres personas que estaban allí no comprendieron de lo que se trataba. Kotori había terminado de vaciar el contenido de la botella en el suelo del cajón, luego sacó una caja con cerillas, yo tenía dos candados en las manos, bajé de un golpe la puerta de la caja de metal, que cayó como caen las cortinas de las tiendas cuando las cierran. Luego de eso volteé a ver a Kotori.

“Que está pasando” “Espera… espera Kotori” “¿Qué significa esto?”

Puse los candados mientras escuchaba esas palabras, se escucharon golpes en la caja y gritos de ayuda.

–Es hora. –

Ella encendió una de las cerillas y la arrojó al suelo, encendiendo el combustible. Se escucharon los gritos del interior del cajón en llamas después de eso. Miré a Kotori, ella estaba terriblemente acongojada, quizá se arrepentía de lo que había hecho, quizá no, bueno, no me importa después de todo. Después de un rato, la caja estaba en completas llamas y los gritos dejaron de escucharse, sabía que llamaría la atención si continuaba, así que apague el fuego bajando la cortina de plástico que solía cubrirlas.

Ahora lo que sigue.

Kubo estuvo siempre lo suficientemente cerca para ver lo que ocurría con sus compañeros, aunque estaba congelado por el horror y el miedo a la muerte. Lo había dicho antes Kitsune, son débiles. Comenzó a llover, algo extraño porque era invierno, pero me venía perfectamente, porque ahogaría con su sonido los gritos, y, por otro lado, no habría necesidad de limpiar la sangre. ¿Sigues cuidando de nosotros, Dios–sama?

–Ve a donde Kotori, saldaré esta cuenta ahora mismo, Kitsune–chan. –

–Sí, Sempai. –

Ella soltó a Kubo, y fue hasta donde estaba Kotori, quien al parecer seguía llorando.

Kubo intentó escapar en cuanto se vio libre, le disparé, teniendo cuidado de no matarlo, en una pierna bastaba por el momento, el gritó.

–No se puede escapar de la muerte, Kubo. –

Le dije mientras caminaba hacia él.

– ¿Qué planeas hacerles a mis compañeros, monstruo? –

–A tus compañeros ¿Eh? Bueno, Kotori fue quien los trajo hasta aquí, así que supongo que ella vivirá, mientras cierre la boca, los que están dentro de la caja… bueno, ya lo has visto… en cuanto a ti… bueno, no tengo que decirlo, supongo. –

–Estás loco… estás completamente loco. –

–Tal vez, pero te dije que esto no se trataba de escuela, cometiste un error… en fin, basta de charla ¿tus últimas palabras? –

–Yo… lo lamento, perdóname, haré lo que tu gustes, lo que tú quieras… lo juro… no diré nada, no los molestaré, me encargare de que nadie los moleste… no me mates. –

–Tus últimas palabras fueron una súplica desesperada por tu vida ¿no? Bien… adiós Kubo. –

El segundo disparo, directo a la cabeza, no creo siquiera que le haya dolido, siento que fui demasiado benevolente con él. Después de eso lo arrastre a la orilla, atándole dos cosas pesadas a las manos y los pies, tomé su banda verde y azul, y arrojé lo que quedaba de él al mar.

Me acerque a Kitsune de nuevo, ella me abrazó con ternura. Kotori estaba llorando.

–Ahora sólo queda ella. –

Kitsune señaló a Kotori.

–Bueno, te dejaré a ti decidir si la matas o la dejas vivir, Kitsune–chan. –

Ella sonrió, Kotori nos miró con la cara llena de lágrimas y mocos.

–He cumplido con mi parte, ¿Aun así van a matarme? –

Kotori estaba horrorizada, Kitsune la miraba con el rostro completamente inexpresivo.

–Eres una amenaza, no creo que sea necesario explicarte por qué. –

–Por favor, por piedad, no soy tu rival, nunca he pensado en serlo, yo tengo mis propios intereses ¿vez? No soy una amenaza, saben mi secreto ¿No pueden dejarme ir? –

Entonces Kitsune se acercó a ella, y la acarició de la cabeza, tanto Kotori como yo nos quedamos perplejos.

–Eres una buena chica… te daré una oportunidad, iremos a donde tu hermano, lo tomarás y te lo llevarás, y jamás, jamás te volverás a interponer en mi camino. –

Después de agradecer hasta el ridículo, Kotori se puso de pie, yo no dije nada, sólo salimos caminando. Los tres del comité estaban muertos sin duda, y como he dicho antes, quizá pasarían meses antes de que alguien pensara siquiera en abrir esa caja. Había tantas… para cuando finalmente la abrieran, lo único que quedaría de ellos serían sus esqueletos… Caminamos tranquilamente hasta mi casa, sin preocuparnos de la lluvia, no hablamos para nada, yo encendí un cigarrillo, Kotori volteó a verme sorprendida, pero Kitsune la miró de forma peligrosa y ella guardó silencio.

––––––––––

– ¡Onee–chan! Tan sólo mírate, estas empapada, pescaras un resfriado. –

La lluvia ayudó a ocultar las lágrimas que resbalaban por el rostro de Kotori, quien abrazó a su hermano.

–No ha sido nada, Imura–chan, vámonos a casa… vámonos a casa. –

Kotori estaba temblando cuando dijo esas cosas a su hermano menor, pero por lo mojados que estábamos, todos, incluyendo a su pequeño e inocente hermano, pensaron que se trataba del frio.

–Onee–chan, estas personas saben de… –

–Lo sé, lo sé y no me importa, nunca volveré a separarme de ti ¿me oyes? –

Era un encuentro tan emotivo que no sabía si llorar o reír, era cierto que todo este asunto tenía algo de irónico, pero tampoco estaba del todo interesado en el desenlace del asunto, lo único que si me intrigaba, era el por qué Kitsune había actuado así, cuando su naturaleza le debía de haber ordenado matarla, algo en mi interior me dijo que Kitsune se negó a matarla con todas sus fuerzas, deseaba saber la razón.

–Tengo que ir por mis cosas, Onee–chan. –

Eso fue lo que dijo el chico, Kitsune abrió la puerta de la sala y encontramos con que mi madre había estado preocupada por él hasta que él explicó lo que estaba pasando, de todos modos, si se lo veía desde cierto punto, no se veía tan anormal.

–Me alegra mucho que ya esté tu Onee–chan en casa ¿No vas a invitarla a pasar? –

–Oh, no, no podría provocar más problemas cuando ni siquiera me conocen bien, además, Onee–chan ha acabado muy mojada por la lluvia y necesitamos llegar a casa para que ella pueda bañarse. –

Imura–san conversaba a con mi madre, yo me acerqué y le hablé a mi madre en voz baja.

–Gracias por cuidar de él, su hermana ha estado muy preocupada, pero le aseguramos que aquí estaría bien. –

–Es un chico muy amable, se ha comportado muy bien, incluso a Kirara le ha agradado un poco… –

– ¡Kaa–san! –

Kirara miraba desde la entrada de la cocina donde yo hablaba con mi madre, después de eso Kirara enrojeció y se fue, yo no preste mucha atención. Cuando regrese a la puerta de la casa, Kotori hablaba con Kitsune.

– ¿En verdad me dejaras ir? ¿En verdad lo harás? –

–No tengo tiempo para perder contigo ahora, así que no vuelvas a entrometerte en mi camino, ni vuelvas siquiera a mirar a Sempai, eso es todo, llévate a tu hermano y vete de aquí. –

Después de eso, Imura–san salió de la casa, y tomando a su hermana de la mano, se fueron caminando. Supongo que era de esperarse, pero se transfirió inmediatamente. Y borró todo rastro de su existencia en la escuela. Yo miraba a Kitsune desde la entrada de la casa, mi madre cocinaba. Ella entró sonrojada y yo cerré la puerta detrás de mí después de eso.

–Tomemos un baño, Kitsune. –

–De acuerdo. –

––––––––––––––––––

Después de habernos lavado, estábamos metidos en la bañera, el agua se sentía bien y ella estaba frente a mí, de espaldas y recargando su cabeza en mi pecho, yo la abrazaba. Estaba en paz conmigo mismo ahora, y me arrepentía un poco de algunas cosas que le había dicho, pero no pude permanecer con la intriga por más tiempo.

– ¿Sempai? Estás muy espaciado ¿Sigues pensando en ello? –

–No, bueno, no del modo en el que tú crees, sólo pienso que mientras pueda seguir haciendo esto, estaré bien. –

Besé el cuello de Kitsune con calma, ella se estremeció diciendo “Kya” y se desplomó de espaldas contra mi cuerpo, abandonándose para lo que yo quisiera hacerle, comencé a acariciarle los pechos.

–Sempai… hace tiempo que no… Sempai… –

–Tendremos que esperar a salir del baño, pero no te dejaré estar por ahora. –

–Moo, Sempai, tu eres… –

Se interrumpió, y yo deje de atosigarla con caricias, se puso seria de momento.

–Mío ¿verdad? –

Yo asentí, luego le pregunté.

– ¿Por qué la dejaste vivir? –

Sé que las preguntas no se relacionaban, pero tengo la impresión de que era algo importante, por otro lado, la duda no me dejaba en paz.

–Porque… ella está enamorada, y no es de Sempai, y mientras pueda tener a Sempai, no me interesa nada más, por eso Sempai… ¿Siempre serás únicamente mío? –

–Aún soy tuyo, Kitsune–chan, existo para ti, sólo para ti. –

Forcé un poco su cara hacia la mía y la besé, abrazando su cintura con mis manos y acercando su cuerpo al mío.

–Hace un tiempo, me preguntaste, ¿Por qué? Quizá en ese momento no entendí tu pregunta, pero creo que la entiendo ahora ¿Quieres saberlo? –

–Por favor… si puedes decirlo, necesito saber ¿Por qué querrías vivir así? –

–Cuando ese sujeto te tocó, cuando te pidió que salieras con él, me sentí… ha sido lo peor que he sentido, ni siquiera puedo describirlo, quería llenarle el cuerpo de plomo en ese momento. –

Mis músculos se tensaron, ella debe haberlo notado y volteó todo su cuerpo para estar frente a mí, me echó los brazos al cuello y pegó su pecho al mío.

–Ya pasó, Sempai, ya no está, sólo soy tuya, mis pensamientos, mi cuerpo, mi alma y mi corazón, son todos para ti. –

–Lo sé, ya lo sabía en ese momento, y no me bastó… no era suficiente, me di cuenta en ese momento de que… somos iguales, Kitsune–chan, creo que esa es la respuesta a la pregunta, después de todo ¿No es normal que uno quiera asesinar a quien se acerca a ti? –

Ella cerró los ojos antes de volver a mirarme de nuevo, creo que esas palabras llegaron justo a su corazón. Me abrazó, y me besó con ternura. Luego comenzó a lamer mi cuello, yo acariciaba su espalda, disfrutando con mis dedos cada parte de su piel.

–Es normal… –

Me susurró ella, con una voz seductora y complaciente.

–Es normal, y es lindo, y está bien. –

Y silenciosamente se subió arriba de mí, mirándome con los ojos encendidos, tenía que haberme resistido, pero no quise hacerlo. La dejé ser.

–Sempai… tómame aquí… no quiero esperar… –

E hicimos el amor en la bañera, donde el agua se encargó de apagar el ruido que hacían sus caderas mientras se movía, y mi lengua se encargó de apagar los ruidos que salían de su boca.

––––––––––

¿Qué cómo llegué a este punto?

Bueno, no me pregunten, es todo culpa de Kitsune, como de costumbre. De verdad que hay que estar loco para poder complacerla. Estaba parado en una gran sala, donde no había nadie más que yo, estaba vestido de novio… si, vaya, con todo lo que eso pueda significar.

El lugar en donde estamos es un sitio donde las parejas –adultas– vienen para contraer matrimonio. ¿Qué estaba yo haciendo aquí? Bueno, como ya dije, la culpa de todo, la tiene Kitsune.

Parece ser que, en uno de nuestros paseos, ella vio este sitio, y quedó guardado y grabado en su memoria, esto es porque llevamos semanas sin forma de ir a ningún sitio. Pero ella pareció recordar este lugar. Ahora bien, normalmente el lugar no recibe más que a parejas como ya he dicho, que desean casarse, parece que ella se está cansando de esperar.

“Una vez que hayamos terminado con esto, volveremos a salir, iremos a donde tu gustes… lo prometo”

Yo dije esas palabras, y por eso estamos aquí.

Intente decirle a Kitsune que no nos recibirían, que era una mala idea y que dios me perdone, que era vergonzoso, pero no me escuchó las primeras dos veces, la tercera se enfadó.

– ¿Por qué Sempai siente vergüenza de ser visto conmigo? Fuiste tú quien dijo que se casaría conmigo, ¿vas a romper esa promesa? –

–Pero esto ni siquiera es una boda, no me avergüenza estar contigo, es en serio, pero esto es… –

Ella se dio la vuelta, y se quedó allí parada, sin decir nada, sin mover un musculo, lo peor es que no puedo hacer otra cosa que acercarme a ella, no debería ser difícil para ella entender como me siento, pero al parecer esta vez no quiere hacerlo.

–Kitsune–chan, por favor, no te enfades, si quieres entrar, entraremos, pero no te enfades ahora. –

–Sempai está portándose como nunca se ha portado en su vida, no quiero ver a mi Sempai así, es vergonzoso… –

Bueno, ella un nunca dijo eso antes, así que no sabía muy bien cómo reaccionar, ahora ¿se refiere a que nunca rehusé a nada de lo que ella me dijera? Esto puede pasar ¿No? Es normal que podamos tener desacuerdos, pero si lo pensaba mejor, tal vez se refería a que nunca rompía mis promesas, y ella creía que esto era romperla.

–De acuerdo, ya me harté, vamos entonces, si es lo que quieres lo haré. –

Ella volteó son una sonrisa enorme en su cara y sus ojos brillaban con el reflejo del sol que pasaba por encima de nosotros. Pero era evidente que no se nos iba a permitir la entrada, esto es porque ninguno de los dos se ve siquiera de edad para casarse.

Kitsune me miró con los ojos llorosos cuando el guardia nos dijo que no podíamos entrar. Así que le dije a Kitsune que esperase afuera y que no desesperara. Luego hable con el guardia.

–Entiendo que no es algo que se haga siempre, pero como puede ver, somos estudiantes –

–Esa es la razón por la que no pueden entrar, por favor no insistan. –

–Escuche, no es que planee entrar gratis, entiendo que tengo que pagar por esto, y no tengo intención de ser tratado de modo especial, pero incluso en ese caso, creo que puedo añadir algo de dinero por la molestia que le estamos ocasionando. –

Me arriesgué demasiado, podría mostrarse ofendido y echarnos, pero como no usé la palabra soborno, el pareció no molestarse, aunque entendió a la perfección lo que yo quería decirle. Por suerte, yo había traído bastante dinero, así que, teóricamente, eso no sería problema.

––––––––––

Nos dejaron pasar después de todo, con tal de que nos fuéramos si tenían trabajo, por suerte, aquello no ocurrió. Yo me ocupe de tomar algunas fotografías. En cuanto a Kitsune… bueno, ella estaba feliz, más feliz de lo que la había visto en mucho tiempo.

Pienso que, de todos modos, el personal no se molestó en absoluto por la interrupción, puedo decir que incluso se divirtieron, después de todo, las muestras de afecto eran demasiado obvias, Kitsune–chan se pegaba a mí, o mejor dicho se colgaba de mí, me besó muchas veces. Incluso una de las señoritas se ruborizó por ello. Fue ella quien interrumpió momentáneamente, se acercó a nosotros y dijo:

–Señorita, es hora de que se ponga el vestido, por favor… –

Kitsune la miró con la misma admiración con la que había visto a mi padre el día en que le presenté a mi familia.

–Tengo que ir, Sempai… espera un poco ¿sí? No tardaré. –

–De acuerdo, de acuerdo, no te demores, Kitsune–chan. –

Me quedé solo por un momento, mientras Kitsune era guiada por otras dos chicas y hablaba de algo con ellas, estaba comportándose perfectamente, su aire de Ojou–sama volvió. Yo sonreí mientras la miraba desaparecer detrás de uno de los pasillos.

–Déjame adivinar… está obsesionada con la idea del matrimonio ¿no? –

– ¿Eh? No, claro que no… nosotros… –

–Descuida, el guardia habló con nosotros, de algún modo nos conmovió a todos, creo que es porque en estos tiempos, no hay muchos chicos que estén dispuestos a algo tan vergonzoso a esta edad. –

–Le sorprendería. –

Fue todo lo que dije, ella se llevó la mano a la cara. Me sentí un poco mal por todo esto, porque parece ser que se estaban divirtiendo… y eso significaba que nos estaban usando para entretenerse.

–Pienso que hacen una bonita pareja, no te culpo, a decir verdad, es una chica muy bonita, y pienso que cuando realmente puedan casarse, será todavía más hermosa. –

–Ella… es lo que más amo en este mundo, haré lo que necesite para que ella sea feliz, le he dicho que nos casaríamos en cuanto pudiéramos, pero ella… no creo que quiera esperar, sin duda tomara todo esto como un matrimonio con todas las de la ley, y yo… –

–Y a ti… no te desagrada la idea ¿verdad? –

Negué con la cabeza, esta persona parecía haber visto montones de parejas tontas en su vida, pero al parecer la nuestra le resultaba… extraña. Puedo ver porque, con nuestras edades basta para entenderlo.

–De todos los novios que han sido arrastrados hasta aquí, eres el único que parece realmente feliz por ello. –

La señorita se rio, yo giré la mirada, aquello era demasiado vergonzoso para no sonrojarme, pero ella pidió perdón.

–Ella estará lista en un momento, después de eso podrían ir al estrado, y podrán tomarse la fotografía, si aparte de eso, hay algo que podamos hacer por ustedes, díganmelo. –

– ¿Por qué hace esto? –

A pesar de que estaban siendo tan amables con nosotros, no alcanzaba a comprender la razón, así que simplemente le pregunte, ella sonrió abiertamente, y sin mirarme, respondió:

–Porque es divertido, todos nos estamos divirtiendo un poco con esto, como ya te dije, es un poco inusual. –

–Hay algo que pueden hacer… –

Le dije, ya ni siquiera me importo que realmente nos estuvieran usando como conejillos de indias, si esto hacía feliz a Kitsune, entonces estaba bien. De todos modos, no tengo opción, pero quería darle un mensaje a Kitsune.

–Quiero que pongan una canción, sólo por un momento… –

–Oh, tenemos a un tipo romántico en este cuarto, ¿Qué melodía? –

–Se trata de…

––––––––––

Estaba parado en esta gran sala, donde no había nadie más que yo, estaba vestido de traje, muy elegante, por cierto, y, a decir verdad, me deleitaba un poco con mi propia imagen, mirándome al espejo mientras pensaba en qué pensaría mi novia cuando me viera vestido así.

Llevaba aquí al menos veinte minutos, cuando tocaron la puerta. La misma señorita entró acompañada de otros dos hombres, que al parecer también trabajan en este sitio.

–Bueno, novio–san, llegó el momento, es hora de que los presentemos. –

Yo me di la vuelta, y comencé a caminar rumbo a la puerta del cuarto, para entrar en la sala mayor, donde se supone que fuera la ceremonia, los dos hombres me siguieron mientras la señorita me guiaba, ellos no dijeron nada, pero cuando me fijé en mi propio cuello, ellos hicieron una seña con el pulgar hacia arriba, yo sonreí.

Entonces levanté mi vista hacia el pedestal. Kitsune estaba allí, llevaba un vestido blanco y un velo. Sentí varios golpes en mi pecho, mientras contemplaba, una vez más, lo que significaba la palabra “belleza.”

Su cabello, que usualmente estaba peinado en una cola de caballo, ahora estaba elegantemente acomodado y le caía por la espalda. Fue como ver a una princesa. Estuve a punto de creer que un ángel había bajado del cielo a ocupar el lugar de mi novia. Llevaba unos pendientes azules que hacían juego con el azul de sus ojos, el cual ya era suficiente para poner celoso al cielo. El sol bañaba su vestido haciéndolo brillar, casi deslumbrante, ella volteó a verme, y me hizo la pregunta más difícil y la más fácil de toda mi vida.

–Sempai… ¿Cómo me veo? –

–Si te dijera que nunca te has visto más hermosa ¿me creerías? –

– ¿En verdad? –

Ella bajó la cara sonrojada, yo me acerqué lentamente, aquello era demasiado increíble para mí, tal parece que nunca dejara de sorprenderme en lo que a estas cosas se refiere, y tomé su mano.

El fotógrafo hizo la toma entonces, no tengo que decir que ambos estábamos en extremo felices. Era un pequeño ensayo, era cierto, pero por ahora, nada podía hacernos más felices que esto, así que creo que hicimos lo correcto al venir aquí. Después de eso la miré por unos momentos, ella puso cara de no entender, entonces me hinqué frente a ella, tomando sus manos.

Coloqué un anillo en su dedo. Las personas que estaban mirándonos, aplaudieron, y ella comenzó a llorar.

¿Qué remedio? Ya que había llegado tan lejos, no podía hacer otra cosa, el anillo lo había tomado de uno de los cadáveres de la mansión, sin que Kitsune lo supiera. Yo quería comprarle el suyo propio, y aun planeaba hacerlo llegado el momento, pero en estos momentos y en esta etapa de mi vida, quizá darle ese era la mejor opción, de todos modos, era genuino. Sin embargo, como había previsto, ella tomó aquello como un matrimonio. Qué más da, mientras ella fuera feliz.

–Kitsune, te lo propuse en aquella ocasión, y te lo he dicho muchas veces después de eso, pero siento que debería hacer la proposición de nuevo, si se me permite, claro… Kitsune–chan, eres la mujer más maravillosa que existe, y te amo, más que a nada en esta tierra, así que… por favor, cásate conmigo. –

–Sempai… yo… ni siquiera tienes que preguntarlo, claro que sí, sí quiero… lo dije una vez y lo seguiré diciendo, quiero una vida al lado de Sempai. –

Yo sequé sus lágrimas con un pañuelo, ella temblaba, pude ver que estaba haciendo todo lo que podía para mantener la compostura, así que decidí no arruinarlo diciendo más cosas, no de momento. Quiero que ella disfrute esto, voltee a ver a la señorita, ella captó al vuelo.

– ¿Podrías bailar conmigo esta pieza? –

Le pregunté, luego la música comenzó a sonar… una canción que Kitsune recordaba muy bien.

–Sempai… esa es… –

–Es la primera canción que he bailado contigo. –

Aquello también se me ocurrió en el momento, dude por un momento sobre si sería una buena o mala idea, por el estado en el que nos encontrábamos la primera vez que bailamos esa pieza, pero me decidí porque después de todo, aquella vez, ella estaba feliz, así que pensé que podía ser bueno recordarle, que amaba incluso esa faceta de ella, dio resultado. Sus hermosos ojos azules se clavaron en mí y me atravesaron por completo, podía leerse el significado de la palabra “amor” en ellos de la misma manera que se leen las palabras en un libro, claras, llanas, absolutas.

Me dio algo de pena que toda esa gente nos mirara mientras bailábamos el vals, tengo que admitirlo, pero al final, aquello no era importante. Lo que, si me pareció genial, fue que mi forma de bailar se adaptó mucho mejor que la última vez, fue un poco vergonzoso que ella lo notara.

–Sempai, eres mejor que la última vez. –

–Bueno, algo tenía que mejorar, ¿No?… Te amo tanto. –

A diferencia de aquella ocasión, ella estaba en el más feliz de sus estados, pero no por ello perdía elegancia y belleza, Kitsune es una chica de extremos, puede ser muy oscura, o muy brillante, pero siempre será ella… eso es lo maravilloso de su naturaleza, que esa belleza absoluta parece hecha sólo para ella.

–Sempai… –

Comenzó a decir ella, pero negó levemente con la cabeza, interrumpiéndose, luego continúo:

–Yashite. –

Aquello fue como un golpe directo al corazón, ella nunca me había llamado por mi nombre, NUNCA. No puedo explicar lo que sentí, pero por la expresión que ella tenía, puedo decir que le había costado bastante trabajo.

–Eres el mejor hombre que ha existido jamás, nunca me separaré de ti… te amo… Yashite. –

Continuamos bailando mientras duraba la música (que no era corta) y puedo decir que mientras estaba con ella, todo lo demás se desvaneció por un momento, hablo de ese momento en el que sólo estábamos ella y yo. De todos modos, creo que alguien allí no pudo resistirlo y continuó tomando fotografías ¿De verdad éramos tan extraños?

Había dos ventanales grandes en el salón, por los que comenzó a meterse el agua… ¿agua? Estaba lloviendo, algo fuerte, a pesar de que los rayos del sol iluminaban casi todo el gran salón.

–Kitsune… –

–Sí, puedo verlo, Sempai. –

Me dijo al oído, mientras seguíamos bailando.

De alguna forma, como he dicho, siempre lo he sentido. Hay algo bastante curioso desde que estamos juntos. Y pienso, que aquella era la forma de cierta deidad, de decirnos que esta ceremonia, era oficial.

–El matrimonio del Zorro. –