Kitsune no Kekkon C6

Modo nocturno

Capítulo VI: Una Muerte Feliz.

Todos los días, después de la escuela, trabajaba a medio tiempo en una panadería, que estaba algo lejos de mi casa, no me vi en la menor necesidad de dejar mi trabajo después de todo lo que había pasado, así que simplemente continúe trabajando en esa panadería como si nada ocurriera.

Nuestros horarios de salida de la escuela coincidían un poco, así que cuando yo salía de la escuela (momento en que ella ya estaba esperándome afuera) caminábamos juntos hasta mi trabajo, donde yo aún pasaba una gran parte del día. Ella esperaba afuera hasta que yo terminara. La única compañera que yo tenía, una chica de nombre Chitose, que era la encargada de estar en la caja, comenzó a notarla después de un tiempo, pero nunca dijo nada, ni yo a ella.

Pienso que Kitsune permanecía allí para evitar que yo me acercara a mi compañera de trabajo, o que ella se acercara a mí, en fin, no puede hacerse nada acerca de este asunto, aunque no esté de más decir que yo jamás le dirigía la palabra a nadie si no era necesario.

De cuando en cuando, también, ella iba a acosarme mientras yo estaba en la escuela, pienso que no estaba bien que ella faltara a sus clases, y que tendría problemas si era atrapada, pero necesitaba encontrar la forma de decírselo, y eso no podría hacerlo hasta que ella estuviera segura de que no iba a acercarme a ninguna otra, si le decía algo como eso en estos momentos, ella podría pensar que alguien está demasiado cerca de mí y que yo estoy tratando de ocultárselo, eso la alarmaría, necesito que ella se asegure de que todo va a estar bien, y como sin duda se entiende, eso iba a tomar tiempo.

También había que cuidarse de que Kirara no fuera a encontrarnos al salir de la escuela, y esto sólo por el hecho de que no deseaba que hiciera un escándalo en estos momentos. Ya habría tiempo para presentar a Kitsune–chan con mi familia, pero por el momento, la pareja era lo importante en la relación. Me refiero pues, a que primero quería cimentar bien mi relación como pareja antes de llevarlo todo al siguiente punto.

Habían pasado varios días y al parecer a Kitsune–chan no le desagradaba el modo en que iba la relación. De hecho, se ve bastante feliz. Caminábamos por la calle tomados de la mano. Normalmente eso sería algo excesivo, teniendo en cuenta la hora del día, pero… en cuanto a esas cosas, parece que Kitsune era bastante permisiva, de hecho, tengo la impresión de que, si me hubiera detenido para besarle en plena calle, ella lo hubiera recibido con la misma naturalidad que cuando estamos solos.

En fin, hay cosas que considero yo, serían abusar de su confianza, como la situación que acabo de plantear hace un momento… eso está fuera de discusión, pero en vista de lo indulgente que ella puede llegar a ser, creo que caminar tomados de la mano no está tan mal de todos modos.

He podido también, darme cuenta de muchos detalles de ella, de los que no podía darme cuenta cuando ella me miraba desde lejos, como, por ejemplo, que su forma de caminar es bastante elegante. Parece que ha crecido en una casa donde los modales eran más… estrictos que en la mía. Parecen gustarle mucho las cosas dulces, y sonríe cuando voltea a su lado, y me ve caminando junto a ella… creo que, sin hacerme el importante, esto es como un sueño hecho realidad en lo que a ella respecta.

–Sempai, he preparado el almuerzo para que comas durante el trabajo ¿Lo comerás? –

Preguntó ella a medio camino, aquello me sorprendió un poco, es decir, que no esperaba que ella comenzara a ser tan diligente de pronto.

–Te aseguro que sí, siempre que sea algo que tú me prepares. –

Le respondí, mostrándole una sonrisa, ella tomó una caja de obento, y la extendió hacia mí. Yo me apresuré a tomarla y ella estaba feliz.

–No sé si lo que yo preparo sea delicioso, pero me esforzare para ser cada vez mejor, así un día será digno de Sempai. –

Añadió después, luego se quedó pensando un momento, como si tratara de recordar algo, su cara estaba seria… era lindo verla así.

–Por cierto, Sempai, he visto que una mujer está muy cerca de ti, yo sé que no hablas con ella, pero… no deberías confiar en ella… no le hables. –

Esas fueron sus palabras exactas, yo volteé a verla, ella se sonrojó enseguida…

–Es que… pasas mucho tiempo con ella, yo sé que es tu trabajo y que realmente no tienes ninguna comunicación, pero… me da un poco de… envidia… no sé qué haría si comienza a hablarte y… le gustas. –

Así que esa era toda la razón. Es cierto, suceda lo que suceda ahora, no debo olvidarme de su condición psicológica, ella siempre va a ser así de obsesiva, y yo debería tratar de poner en ella el menor estrés que sea posible.

–Está bien, no hablaré con ella, Kitsune. –

Respondí con un suspiro. Ella me miró con los ojos abiertos, porque era la primera vez que la llamaba por su nombre. Podría sonar algo extraño, pero también se entiende porque nuestra relación empezó de un modo en que no todas las relaciones comienzan.

–Sempai me llamó por mi nombre…. –

Gimió con una vocecita tintineante, mezcla de asombro, vergüenza y felicidad… vaya, eso es algo que nunca esperé conocer de ella, parecía que podría freír un atún en su cabeza de lo ruborizada que estaba, contuve la risa y le pregunté:

– ¿Katabe–san entonces? –

No quería decirlo, pero no deseaba llamarla así, después de todo… no hace falta decirlo, resulta fácil de entenderse. Pero ella negó con la cabeza.

–Ki…Kitsune está bien. –

Tartamudeó con una voz apenas audible, estaba completamente fuera de sí, de una forma diferente a la que yo estaba acostumbrado, pero yo sólo la tome de la mano y caminamos. Parece que ella tampoco deseaba ser llamada por su apellido, por lo que puede notarse que estoy avanzando positivamente en todo esto.

–Entonces, volviendo al asunto principal, prometo que no hablaré con ella ¿de acuerdo? –

Le pregunté, ella asintió con la cabeza, luego se quedó con la mirada baja, aunque yo todavía podía ver una sonrisa muy grande en su rostro, y aquella sonrisa me aliviaba el corazón.

Pienso que a ella todavía le da miedo ser demasiado egoísta con todo esto, se siente como si ella estuviera reprimiéndose para no parecer demasiado obsesiva… no me gusta la idea. Por más que esa auto–represión signifique más libertad para mí, también significa que ella podría llegar a desarrollar un ataque con mayor facilidad, pues se está auto–generando estrés constantemente. Eso puede ser peligroso, necesito que se libere, que sea como ella es… sé que no va a ser fácil, pero tengo que hacerlo, por su bien, por el mío, y el de los demás.

Entré al trabajo después de eso. Ella no parecía con ganas de despedirse, así que me acerqué a ella y le di un beso en la mejilla. Como había pensado que sucedería, ella no se resistió ni un poco.

–No te preocupes, el mundo seguirá aquí cuando salga de allí, y yo seguiré siendo sólo para ti. –

Le dije en voz baja, al oído. Ella sonrió y me respondió:

–Confió en ti, Sempai, en verdad confió en ti. –

Eso fue lo que me dijo, no pude prolongar la estadía con ella, porque era hora de entrar al trabajo, pero por sus palabras, puedo definir lo que ella no quiso decir “En quien no confío es en todas esas perras” algo como eso. Bueno, sólo tengo que alejarme de todas y cada una de ellas.

––––––––––

Tener una novia como la mía es un suicidio social.

La verdad es que cuando comencé con todo esto no tenía idea de lo que iba a pasar o de lo grave que podría llegar a ser, tengo el defecto de no pensar demasiado en estas cosas, pero creo que cuando hablamos de un caso como el mío, más que un defecto fue una virtud. Todavía no puedo esclarecerme a mí mismo, ¿Qué habría pasado si simplemente hubiera decidido no acudir? Sé bien que no tiene sentido pensarlo ahora, porque todo lo que resta es seguir adelante.

Cuando uno habla de un caso como el de Kitsune, en especial se hablamos de sus celos, también hablamos, de cómo debo reaccionar en tal o cual situación, y, ante todo, de que hay que permanecer alejado de todo. Eso es precisamente lo que hago, no digo que haya sido muy popular, pero cruzaba unas cuantas palabras con algunos compañeros del salón. Después de Kitsune, eso (y muchas cosas) tuvo que terminar.

Un día de escuela, Itami estaba allí cuando entré al salón, yo venía ensimismado en mis propios pensamientos, Yaru–chan estaba allí, pero yo no me acerqué a ella para nada. Después de todo, ella era una mujer. Para poner las cosas en claro, el secreto en esto es bastante simple, naturalmente tienes que asumir, que siempre, en todo momento, eres vigilado. Teniendo eso en cuenta, es evidente que la interacción con otras personas tiene que reducirse a los niveles mínimos. Yo sabía que ella estaba allí fuera en este momento, pero no podría decir si estaba mirándome justo ahora, así que tengo que actuar como si ella estuviera mirándome siempre, eso es así. Si hacía algo mal podría llegar a ser fatal en el estado en el que están las cosas, ya le explicaría a Yaru–chan en cuanto hubiera la oportunidad, pero por ahora, necesitaba hablar con Itami.

Él se sorprendió mucho de la caja de obento que yo lleve a la escuela, ya que yo nunca había llevado una. La razón era muy simple, mi madre trabajaba demasiado, y yo no soy del tipo desconsiderado que se atrevería a pedirle a su madre un obento a diario a pesar de que ella trabaja como una loca, así que normalmente, comía algo de la cafetería, o compraba alguna cosa afuera en la tienda.

–Hey, Hey, Hey ¿Qué significa eso? –

Me preguntó Itami, señalando la caja que yo había puesto sobre la mesa.

–Mi nueva novia lo preparó, baja la voz, tonto. –

Respondí, mirando hacia todos lados, era la costumbre, yo creo.

– ¿Puedo probar algo? –

Itami era… Itami, después de todo, me tomaría el tiempo para explicarle mi situación, pero por el momento era una mala idea, como ya he dicho, tienes que asumir, que siempre, en todo momento, eres vigilado, y si ella se daba cuenta de que compartía el obento que ella preparó, estaría en serios problemas.

–No puedo, te lo explicare después con calma, pero por el momento, no se te ocurra tocar esta caja. –

Eso fue lo que le dije, Itami hizo una mueca, luego se tornó serio y se sentó, él también tenía una caja de obento, pero por lo que se, él se las preparaba solo.

–Ah, desearía tener tu suerte y tener una novia que me prepare el desayuno todos los días, tú eres afortunado, sin duda. –

Me molesté un poco por lo simple de la afirmación, porque yo sabía que en esto nada tiene que ver la fortuna, me ha costado la mitad de mi cordura, dos personas murieron, he estado a punto de ser asesinado por mi novia, o de verla matarse a sí misma. Creo que después de todo eso, es justo que alguien tenga una recompensa. Además, creo también que esto es difícil, no es precisamente el paraíso, si no tengo cuidado con lo que hago o con lo que digo, la cosa se puede poner muy, muy mal.

–No seas idiota, Itami, supongo que a estas alturas entiendes que mi situación no es normal. –

De todo lo que pensé acerca de eso, mis únicas palabras fueron esas.

–No puedo hablar de esto por ahora, pero las cosas se pusieron muy… difíciles el día de ayer. –

Expliqué, el me miró por un momento.

–Sigo sin comprender… ¿Por qué tomarse la molestia? –

Me respondió él, luego de rascarse la cabeza, se explicó.

–Bueno, entiendo que te gustó lo que estaba pasando, pero aun no comprendo, ¿Por qué te gustó en primer lugar? Por cómo te has comportado, parece que estuvieras algo paranoico, realmente no lo entiendo. –

Yo miré a Itami, por supuesto que no comprendía nada, y eso a pesar de que no conocía la peor cara del asunto, yo sólo sonreí, no podía decirle toda la verdad, pero tenía que explicarle, de alguna forma, que estaba contento con las cosas como estaban.

–Bueno, a decir verdad, me siento bien con las cosas como son ahora, a veces es un poco complicado, pero me agrada de todos modos, no es sencillo de explicar. –

Itami me miró por un momento, luego sonrió.

–Bien, si estas feliz, entonces no tengo más que agregar al respecto, una cosa más, ¿Puedo decirle a Yaru–chan que estas bien? –

–Puedes decirle que estoy bien. –

Fue lo que le dije, comenzamos a comer, afuera estaba haciendo sol, eran los últimos días de otoño, y el viento era algo fuerte. Sin querer me hallé pensando en que ella tal vez podría estar teniendo frio, creo que estaba demasiado acostumbrado a su comportamiento.

Sea como fuera, trataría de salir lo más pronto posible de clases, esa sensación era algo emocionante, saber que alguien allí estaba esperando por ti… ¿Era esto el amor? Tal vez era un amor extraño, pero nada podía hacerme sentir mejor en este momento.

––––––––––

Un alboroto interrumpió mis pensamientos, y la comida, y las clases. De un momento a otro, la escuela comenzó a moverse, como si de la salida se tratara.

Itami me siguió cuando nos levantamos, la gente comenzó a moverse con dirección a la salida de la escuela, la que está en medio del gimnasio y el edificio de segundos años. Parecía que había una conmoción justo afuera. Había ruidos de ambulancias y carros de policía.

Comencé a sudar frio, estaba muy nervioso, pero la gran cantidad de gente no permitía saber qué era lo que estaba pasando. Acordonaron la zona después de aquello, y los maestros comenzaron a actuar extraños.

No pude sufrirlo más, me acerqué con fuerza a través del mar de gente, las chicas lloraban, y desde donde yo estaba ya se podía ver sangre en el suelo.

–No me jodas. –

Dije eso en voz alta, levantándome de la mesa, y saliendo junto con todos los demás hacia el lugar de la conmoción.

Creo que era lógico que mi mente viajara tan rápido, debido a la situación en la que estaba. Por fin alcance a ver qué era lo que realmente había pasado. Había una chica muerta, al parecer había sido arrollada por un automóvil, la policía comenzó a ordenar a los estudiantes. Lo único que me tranquilizó de todo esto, es que llevaba el uniforme de la escuela.

–No hay nada que ver, jóvenes, esto es sólo un desgraciado accidente, aquí no ha pasado nada. –

Comenzó a decir la policía, yo suspiré. Estaba aliviado… hombre, ese es un susto que pudo haberme matado… me di la vuelta sin siquiera estar interesado en quien se trataba, acababa de ver a Yaru–chan cerca de allí, así que, quien quiera que fuera, no era relevante para mí, o eso pensé.

––––––––––

Yo no quise pensar en nada de eso en ese momento, incluso dejé a la mitad las clases que me faltaban y salí corriendo, por no decir huyendo, de la escuela. El motivo era bastante claro.

Había muerto una chica de la escuela, y sólo por si las dudas, sólo por mi situación, sólo por si fuera una extraña casualidad, quería ver a Kitsune, quería que ella me dijera que no tenía nada que ver… que estaba bien y feliz tal cual la había dejado en la mañana.

Cuando la encontré en el parque, ella seguía mirando a la escuela.

– ¡¿Has estado allí todo este tiempo?! –

Le grité, mi voz debe de haber soñado muy desesperada, porque ella retrocedió levemente, como si aquel grito y aquella desesperación mía le asustaran. La intimidé sin querer, ella tenía su mano en su boca, y casi pareciera que habría llorado si volvía a gritar… pero todo aquello no era por ella.

Me acerqué y me hinqué frente a ella, agotado y con el cabello revuelto por la carrera y el susto, pienso yo que debo haberme visto incluso gracioso, pero ella no daba señal de agotamiento, había estado tranquila.

–Sempai… yo… estaba esperando a que Sempai terminara sus clases… me acerqué cuando vi que hay alboroto, pero ahora que Sempai está bien… no tengo de que preocuparme. –

Esas fueron sus palabras, yo tomé sus manos. Parece que la vida me había jugado una mala pasada el día de hoy, mi corazón latía con fuerza.

–Ya no importa, ya he terminado, estaba asustado… de que te hubiera ocurrido algo, o, todo lo contrario. –

Ella parecía no entender nada de lo que le decía, ladeo su cabeza ligeramente, pero comprendió mi histeria, y entonces me respondió con la mayor de las naturalidades.

–Sempai tonto… no va a ocurrirme nada… porque nada me va a separar nunca de Sempai. –

Eso fue lo que ella me dijo, yo no sé qué me dio en ese momento, pero le creí.

No quise regresar a la escuela ese día, no quería enterarme de lo que había pasado, con lo que sabía era más que suficiente. ¿A quién le importaba que una chica desconocida hubiera muerto? si Kitsune estaba bien, a salvo, y feliz.

Tampoco fui a trabajar, porque era un día que yo tenía libre, así que me dirigí directamente hacia mi casa, en el camino, Kitsune–chan me abrazó de pronto.

–Te quiero. –

Dijo ella, yo voltee a mirarla, ya más repuesto del susto de la mañana.

–También te quiero. –

Le dije yo, y ella sonrió. El resto del día transcurrió sin cambios.

––––––––––

Lo ocurrido en la escuela ese día, serviría para recordarle a todo el mundo, que somos seres humanos, no importa lo importantes que seamos, o lo mucho que hayamos hecho, lo mucho que podamos hacer… nada nos eleva más arriba de esa condición humana a la que estamos condenados… y somos frágiles.

Al día siguiente, dieron el anuncio en la escuela. Yaru–chan no apareció. Tampoco Itami.

“Ayer, a las 2:25 de la tarde, la señorita Asaki Najiko murió en un desgraciado accidente a las afueras de la escuela, lamentamos el deceso y pedimos a los alumnos y personal administrativo, que guarden el debido silencio por nuestra querida alumna y presidenta del consejo estudiantil”

Yo no sabía nada, el silencio se hizo sepulcral en la escuela. Por supuesto que había quien ya lo sabía, el hecho de que lo hubieran anunciado públicamente, lo hizo totalmente indiscutible. Así que Asaki–Sempai era la chica que había fallecido.

Si alguna sospecha me quedaba acerca de la inocencia de Kitsune, de la cual realmente no dudaba, ésta se evaporó con el anuncio. Yo sólo busque a Itami, pero como ya había dicho, él no estaba allí.

El día fue gris en la escuela, hubo muchos cuchicheos después de aquello, y varias personas fueron interrogadas por la policía, entre ellas, algunos miembros del personal administrativo de la escuela. Los medios se metieron también, los padres de familia exigían el cierre de aquella entrada. El caos reinó en el colegio durante mucho tiempo después de aquello.

A nadie le importaba realmente qué iba pasarle al consejo estudiantil, todos sabíamos que encontrar a otra persona como Asaki–Sempai era completamente imposible, pero no había duda, aquel día quedaría marcado en la memoria de toda la escuela.

Cuando a la salida de la escuela, me encontré con Kitsune, no quise contrale lo sucedido, de alguna forma, estaba triste, y esto era por el hecho de que sabía lo que Itami debía estar sintiendo en este momento. Pero decirle eso a Kitsune–chan podía resultar demasiado cruel, dada mi situación, así que no le mencioné nada. Sin embargo, ella notó mi malestar.

–Sempai… ¿hay algo que te moleste? –

Me preguntó ella, tentativamente, yo sólo la miré, por la mirada que me dirigió, entendí que para ella el asunto era mucho más importante de lo que podría parecer, y sabía también, que tenía que darle una respuesta concreta. Le sonreí al responderle.

–Estoy algo preocupado por lo que va a pasarle a la escuela ahora en adelante, veras, la presidenta del consejo ha muerto, y no hay nadie que pueda sustituirla. –

Ella me miró por un momento, estoy seguro de que ella no comprendería la gravedad de ese problema, pero, por otro lado, el no decir nada la hubiera hecho… comenzar a estresarse… si, ella es así.

–Sempai puede… Sempai es el mejor. –

Ella me lo dijo con la mejor de sus sonrisas. Yo la miré y negué con la cabeza.

–Yo estoy ocupado, salgo con Kitsune, no tengo tiempo para nadie más. –

Mi respuesta estuvo bien calculada, si la usaba a ella como razón, no se estresaría, por otro lado, aquella sería la única razón que ella encontraría lo suficientemente lógica, dentro de su propio pensamiento.

–Si Sempai dice eso…. –

Me dijo, de pronto, me di cuenta de que ella estaba roja de la cara, así que no dije nada, ella continuó.

–Entonces no creo que sea un problema tuyo, Sempai, ya que estamos juntos, no necesitamos nada más, yo tampoco tengo tiempo para nada más que para salir con Sempai…. –

Y después de decir eso, me tomó de la mano. Yo cerré los ojos un momento. Algo que hay que entender sobre ella es que… el mundo entero le es completamente irrelevante, es parte de sus síntomas, así que ella simplemente ignora cualquier problema que no tenga algo que ver con nuestra relación. Esa es la clase de persona que es esta chica. Eso es algo que yo debo tener muy en cuenta, porque, de hecho, si me ve triste, ella automáticamente va a pensar que es por su culpa y tratará de arreglar el problema, si no puede (o no está a su alcance) arreglarlo, se estresará… y bueno… todo el mundo sabemos lo que sucede cuando eso pasa.

Hacer feliz a esta chica ¿De verdad podré hacerlo?

Se dice fácil, pero es lo más complicado que puede ser. Tengo que prestar mucha atención a todo cuanto ella dice o hace, y tengo que… ponerme feliz… estoy con Kitsune, nada puede hacerme más feliz que eso… trato de grabar ese pensamiento en mi mente para que mi tristeza y mi preocupación, desaparezcan. Así es… no debo tener emociones que no tengan que ver con ella…

––––––––––

–Yo no estoy lista, Sempai… me da mucho miedo. –

–Es algo que todas las parejas hacen, ¿No eres tú quien dice que eres mi único amor y yo el tuyo? –

–Sempai… te amo… te amo con locura… pero esto es… demasiado pronto. –

–Tienes que soportarlo, esto es como una prueba de amor. –

Hablábamos sobre presentarla con mis padres, ella reaccionó como cualquier chica de su edad lo haría, y tal vez si me estaba adelantando, pero en realidad, presentarla con mis padres me traería muchos beneficios, así que se lo propuse una tarde.

Había pasado una semana desde que Asaki–Sempai falleció en aquel accidente, y las cosas poco a poco comenzaban a normalizarse en la escuela… en la medida posible. Durante todo ese tiempo las cosas han estado bastante bien entre Kitsune–chan y yo. De alguna manera nuestro ritmo de vida era bastante simple, a veces ella sale de la escuela y me acompaña al trabajo, luego ella espera allí hasta que salgo, y me acompaña a mi casa, luego ella se va. En otras ocasiones ella inclusive va hasta mi escuela y comienza su acoso allí.

En algún momento me dio algo de… vergüenza, que ella estuviera allí todo el tiempo que yo pasaba en la escuela, o en el trabajo, pero creo que la subestimé. Ella consiguió un par de prismáticos y parece que ha encontrado lugares apropiados para vigilarme incluso mientras estoy en el salón de clases, por lo que a veces puede vérseme saludando a la ventana, para bromear un poco, por si ella está mirando en ese momento.

Me ha pedido que me siente junto a la ventana y que mantenga la cortina abierta para que ella pueda verme, yo no tengo ninguna objeción con eso. También me acompaña hasta mi casa, eso comenzó a ser muy frecuente los últimos días. Fue entonces que mi madre comenzó a notarla.

Pero ella se fue corriendo cada vez que mi madre salió. Por si aquello fuera poco, mi madre tiene la impresión de que la ha visto antes, lo cual muy probablemente sea verdad. No pasó mucho tiempo antes de que mi madre entendiera que se trataba de alguien cercano a mí, y allí empezó el problema.

–Vaya, así que Kirara tenía razón después de todo, Yashite tiene una novia… ¿Cuándo la harás pasar? –

Eso preguntó mi madre, yo no le respondí, ese día era la hora de la cena, y mi padre también entró en la conversación, aunque no se despegó de su periódico.

– ¿Cómo puedes tener una novia que no estás dispuesto a presentar a tu familia? ¿Planeas acaso esconderla? Las cosas que escondes generalmente son bastante malas, o no tendrías que esconderlas ¿verdad? De todos modos, no permitiré que salgas con alguien si no estás dispuesto a sostenerlo a la luz del día, eso no es de hombres. –

Y así fue como fui derrotado por la lógica familiar, bueno, no podía decirle a mi familia que mi novia era alguien tan especial que había matado a cuatro personas en el nombre de su amor. Además, también estaba el asunto de que ella comenzaría a creer que estaba engañándola… siendo así, esta situación tenía que resolverse, sólo debería asegurarme de que nadie correría peligro con esto, por ello, se lo pedí a Kitsune de esa manera, sabía que ella no podía negarse a las palabras “Prueba de amor” o “reto de amor,” era como retar a su naturaleza… podríamos decir que es su punto más débil.

Dentro de su mente, su amor es lo más valioso que ella tiene, así que se autodefine como algo que está en el mundo con el único objetivo de amar.

De todos modos, el hecho de que ella tuviera libre acceso a mi casa le daría una cierta seguridad a ella. No había tenido que lidiar con cosas así, pero sabía que no faltaba mucho tiempo antes de que ella comenzara a pensar cosas que no eran verdad. Además de que… en su condición, tomaría una simple sospecha por algo cierto al cien por ciento… quería evitarme ese problema.

–Es un reto… ¿O es que tu amor no es tan fuerte? –

Pregunté finalmente, ella tembló de pies a cabeza con esas palabras, podía chantajearla un poco con eso, el secreto está en no usarlo demasiado, o empezará a pensar que en verdad dudas de su amor… lo cual también podría resultar desastroso, por no decir sangriento.

– ¡Mi amor por Sempai es el más fuerte que pueda haber! –

Me reclamó, yo acaricie su cabeza con ternura, para que ella se diera cuenta de que lo entendía, y ella me sonrió después de eso.

–Entonces tienes que poder con esto, será sólo una visita simple, luego todo estará bien ¿De acuerdo? –

Le pregunté, ella asintió con la cabeza.

–Sempai… si hago esto… ¿me amarás por siempre? –

Ella me preguntó, sus ojos se clavaron en los míos, ahora era ella quien estaba chantajeándome, por fortuna, era fácil entender lo que ella quería oír, así que se lo dije.

–Te amaré por siempre, incluso aunque no lo hicieras, pero es algo que todas las novias deben hacer, y tú eres mi novia. –

–Yo soy la novia de Sempai, por eso debo comportarme como una buena novia. –

Al menos ella sonaba convencida, ahora, había otro pequeño problema… las hermanas menores y las Yandere… reaccionan… explotan. No sabría decir si Kitsune y Kirara serían una excepción, pero por el momento, intentar comprobar eso era muy, muy peligroso.

––––––––––

La ocasión me llegó como caída del cielo, pues mi hermana, Kirara, tendría que asistir a una presentación musical que se daría algo lejos, así que ella se iría durante todo el día.

Le explique a mi madre que traería a mi novia ese día por una desgraciada coincidencia, no parecía muy animada con la idea de que ella y mi hermana no se conocieran, pero le dije que habría más tiempo para ello.

Todo mi día transcurrió sin cambio alguno, pero cuando yo salí de la escuela, y Kitsune–chan me esperaba en el parque donde siempre lo hacía, se veía muy nerviosa, pude notar que había traído su bolso con ella… después de todo ¿Qué pasaría si mi madre no aprobaba la relación? ¿Qué pasaría si ella no era del agrado de mis padres? ¿Y si nos separaban?

Esas preguntas debían estar rondando su mente en este preciso momento. Yo la tomé de la mano, ella no dijo nada de eso, pero se veía bastante tensa, sus pequeñas manos estaban sudando. Yo sabía perfectamente lo que había en ese bolso. Creo que era algo demasiado cruel para ella en este momento, también era mi error querer apresurar todo, pero las cosas podrían complicarse si no lo hacía así… de nuevo ¿Hay otra opción?

–Escucha, Kitsune–chan. –

La llamé, ella se sobresaltó, comenzaba a respirar con algo de dificultad.

–Incluso si mis padres no apoyan mi relación, eso no cambia el hecho de que soy sólo tuyo ¿comprendes? –

Me paré frente a ella y la tomé de ambas manos. Sus ojos se llenaron de lágrimas y yo sabía perfectamente que ella tenía miedo.

–Antes que todo esto suceda, déjame prometerte esto una vez más, no importa lo que suceda, siempre estaré a tu lado, recuerda que mi vida es tuya. –

Kitsune me abrazó, y comenzó a llorar tiernamente, yo la abracé… ella había pasado por tanto para llegar a este momento, era normal que ella tuviera tanto miedo de que le arrebataran su felicidad, así como así.

–Quiero que la madre de Sempai me acepte, quiero que me vea como la novia de Sempai, quiero conversar con ella acerca de Sempai, y que me enseñe nuevas formas de hacerte feliz. –

Yo me reí por dentro. En serio… ¿Qué era lo que pasaba por la mente de esta chica? En verdad eso era lo único en su vida ¿No había absolutamente nada más? Pero decidí que ese no era el momento para preguntar sobre eso.

–Sé que tú puedes, eres una chica maravillosa, que puede agradar a quien quiera, no hay razón para tener miedo. –

Yo trataba de animarla, pero entonces la cosa se puso más difícil, el problema no era, en sí, que mis padres la aceptaran.

–Yo no soy… lo suficiente… para Sempai. –

Me replicó ella con una vocecita, no mentiré, eso me hizo enfadar. La miré fijamente a los ojos, y puse cara de enfadado.

–A veces me haces enfadar mucho ¿sabes? Tú eres tú, y a mí me gusta como tú eres… no quiero volver a escuchar eso de la persona que me gusta, ¿Estás diciéndome que el que tiene un mal gusto soy yo? –

Aquella respuesta fue algo que ella no se esperaba, se apresuró a limpiarse las lágrimas con las mangas.

–Claro que no Sempai… yo no quería ofender… es sólo que. –

La interrumpí, no quería que ella comenzara a deprimirse, pero esta vez fui más amable, es decir, le di un beso, algunas personas voltearon a vernos inmediatamente, pero ni siquiera preste atención a ello. De vez en cuando… no estaba mal. Además, la hizo feliz.

–Mi novia eres tú, compórtate como tal. –

Cuando le dije eso, ella me miró y asintió, comenzamos a caminar de nuevo, al parecer su estrés se había esfumado, porque después de un rato de caminar en silencio, ella volteó hacia mí.

–Soy feliz al lado de Sempai, no voy a defraudarte. –

Así fue como llegamos a mi casa.

Justo antes de tocar la puerta, ella se veía muy nerviosa, pero al menos parecía más decidida que al principio, así que todo marchaba bien por el momento. Pensaba en lo que dirían mis padres cuando la vieran… después de todo, aunque joven aun, era toda una belleza. A decir verdad, tengo que admitir que me sentía orgulloso de la novia que tengo.

Toque el timbre en mi casa, pero nadie apareció, al menos de momento, ella me miró con los ojos muy abiertos, estaba a punto de decir algo, cuando mi madre abrió la puerta. Pude sentir los nervios tan inmensos que le dieron cuando dijo.

–Muy buenas tardes, mi nombre es Katabe Kitsune, soy… soy la novia de Sempai. –

––––––––––

A pesar de los nervios que ella sentía, fue recibida con mucha calidez por mi familia, lo que le dio un poco de confianza cuando mi madre la invitó a pasar.

–Ah vaya, mira que lindura de chica, Otou–san estará orgulloso en cuanto te vea, Shin–kun, has conseguido una novia encantadora. –

Esas solas palabras bastaron para hacer sonreír a Kitsune desde el fondo de su corazón. Madre… eres la mejor ¿sabías? Como quiera que fuera, Kitsune–chan aún tenía una expresión tímida en su rostro mientras agradeció a mi madre.

Después de unos momentos, estábamos los tres sentados en la sala de mi casa, mi madre estaba frente a Kitsune, yo me senté al lado de mi novia.

–No hay nada que temer ¿Lo ves? –

Le dije a Kitsune en voz baja, ella me miró y asintió tímidamente… era encantadora. Luego volteó a ver a mi madre.

– ¿Puedo llamarla Okaa–sama? –

Ese comentario sorprendió a mi madre un poco, tanto, que se llevó la mano a la mejilla, sonreía.

–Ah, vaya, y aparte es una chica educada, espero que algunos de los modales de ella se queden en mi maleducado hijo. –

Ella abrió los ojos, y la miró, había algo de coraje en su mirada, creo que mi madre había dicho algo inconveniente.

–Sempai es el mejor, él siempre es educado, no hable mal de él, por favor. –

No había forma de explicarle a Kitsune que mi madre estaba diciendo todo eso en broma, y la cosa podría ponerse muy peligrosa en una situación así. Puse una mano en el hombro de Kitsune, pero en aquel momento, entró mi padre en la conversación.

–Kaa–san, no debes hablar así de nuestro hijo enfrente de su novia, es natural que ella se incomode, ella es su novia después de todo. –

Eso fue lo que dijo mi padre, yo volteé a verlo y Kitsune también, mi padre tomo una de las galletas que mi madre trajo y se sentó junto a mi madre.

–Vaya, creo que es normal que ella no quiera que hable mal de su novio, después de todo, está enamorada. –

Mi madre admitió eso después de unos momentos de silencio, y sonrió, Kitsune no podía dejar de ver a mi padre, era evidente que ella se sintió… protegida.

– ¿Y porque sales con mi hijo, Katabe–kun? –

Mi padre hizo esa pregunta directamente a Kitsune–chan… Otou–san, no hagas esa pregunta así de improviso, la pondrás más nerviosa.

–Yo amo a Sempai más que a nada en el mundo. –

Fue lo que ella respondió. Estaba hinchada en orgullo al decir eso… casi me hace llorar de alegría. Esta chica no retrocedía ante nada, según parece, incluso mi padre sonrió con esa respuesta.

–Buena respuesta, Katabe–kun, parece que mi hijo ha conseguido una novia maravillosa, deberías atesorarla, Shin. –

Le dijo mi padre, yo asentí con la cabeza cuando Kitsune–chan me miró, al parecer la cosa había salido mucho mejor de lo que cualquiera podría pensar. Creo que había sido una buena opción después de todo. Al menos ella no parecía hostil hacia mis padres, incluso cuando mi padre nos habló a ambos con más verdad de la que en ese momento estábamos dispuestos a soportar.

–Escuchen, Shin, Katabe–kun, yo no estoy en contra de su relación, todo lo contrario, estoy alegre de que mi hijo haya encontrado una novia tan educada y amable como Katabe–kun, sin embargo, prefiero que esperen un poco antes de pensar en tener niños… –

Me atraganté con el té cuando escuché eso… Kitsune–chan enrojeció inmediatamente, tenía los ojos llorosos… Otou–san, por favor detente, no esta conversación por favor…

–Nosotros no estábamos pensando en nada de eso ahora mismo ¿sabes? –

Le pregunté a mi padre, él me miró seriamente.

–Ya he sido joven, y sé lo que se siente tener tu edad y tener una novia, por eso es que me atrevo a hablar de esto ahora, cuiden el futuro con la misma dedicación con la que se procuran entre ustedes, lleven las cosas con calma y piensen siempre en lo que hacen, si están planeando una relación a largo plazo, si convierten esos sueños que tienen cuando jóvenes, de ser una pareja feliz, de tener una familia, de amarse…formaran uno de los matrimonios más felices y estables que existen, tu podrás cuidar de ella, y ella podrá cuidar de ti… de eso se trata la relación. –

Después de decir eso, mi padre se levantó, fue entonces cuando me percaté de que Kitsune le miraba con admiración, creo que ella veía a mi padre como una especie de gran maestro, que podía mostrar el camino hacia un matrimonio feliz con el hombre que ella ama, ósea yo.

–Otou–sama. –

Llamó ella, poniéndose de pie repentinamente, tenía la cabeza baja, pero se inclinó.

–Yo cuidare de su hijo, por favor, deme su apoyo. –

Fue lo que ella le pidió, mi madre miraba la escena, parecía algo… emocionada por el acontecimiento, yo también lo estaba, para ser sincero, no creí que esto fuera posible. Hay cosas que siempre me sorprenderán de Kitsune–chan.

–Entonces cuento contigo, Katabe–kun, haces un gran trabajo, y sé que lo harás mejor. –

Después de decir eso, mi padre se fue. Kitsune se sentó de nuevo luego de eso, estaba ruborizada, pero parece que ella estaba feliz. Mi madre nos miró por un momento, luego confesó.

–Tu padre ha quedado encantado, Shin, eso fue casi como yo que yo le dije al padre de Otou–san cuando él me presentó a sus propios padres. –

Eso fue lo que dijo mi madre acerca de ese asunto. Yo me levanté y Kitsune me tomó de la manga, al parecer no deseaba quedarse sola con mi madre, pero mi madre miró eso y se puso de pie.

–Dime, Kitsune–san, ¿quieres saber cómo preparar el platillo favorito de Shin? –

Las pupilas de Kitsune–chan se abrieron inmediatamente, incluso puedo decir que fue bastante gracioso, lo rápido que ella volteo a ver a mi madre, vaya, parece que ella también conoce palabras que pueden atraer la atención de alguien como Kitsune–chan.

–Si, por favor. –

Mi madre disfruta cocinar, y si hay algo que disfrute más que eso, es que alguien se interese por lo que ella hace, y Kitsune–chan parecía completamente segura de que aquello le conduciría a la victoria absoluta, como ella le llamaba a veces. Aunque no sé exactamente qué era lo que ello representaba…

Kitsune–chan se llevó mejor con mis padres de lo que ella misma esperaba, además, como ambos parecían apoyarla y reconocerla como mi novia, ella se puso feliz, lo cual me dio mucho gusto.

– ¡Mira Sempai! Aprenderé a cocinar como a ti te gusta, te prepararé cosas deliciosas todos los días. –

Ella gritó desde la cocina. Mi madre estaba diciéndole que ella tenía aptitudes para ello, al parecer no había nada de qué preocuparse, si el día hubiera terminado de esa manera, todo hubiera sido genial… pero no lo fue.

––––––––––

Desgraciadamente, mi madre y yo no fuimos los únicos que escuchamos ese grito de Kitsune, alguien más llegó en ese momento, y se quedó parada en la entrada cuando lo escuchó.

–Kirara. –

Saludé, ella me miró con recelo, pero me saludó de todos modos.

–Onii–san, estás en casa ¿hay alguien en la cocina? –

–Bueno, Kaa–san está en la cocina, y…. –

–Buenas noches, Ataka–san. –

Kitsune salió de la cocina en cuanto escuchó la voz de mi hermana… si se conocían, era más que lógico, pero no sabía que estaban en el mismo salón. Nunca le pregunté a ninguna de las dos.

– ¿Katabe…san? ¿Qué estás haciendo aquí? –

Mi hermana no estaba muy complacida que digamos, menos aun cuando salió mi madre y le explico todo.

–Tu Onii–san se ha hecho novio de esta persona, así que le dije que la trajera a casa para que pudiéramos conocerla. –

Le explicó mi madre, y colocó una mano en la cabeza de Kitsune, quien sonreía, pero mi hermana no se lo tomó de la mejor manera. Pude sentir como si la tensión iba en aumento a cada segundo. Kitsune evidentemente se dio cuenta de la hostilidad de Kirara y comenzó todo a ponerse muy mal.

–Soy la novia de Sempai. –

Dijo ella, y se dio la vuelta, dispuesta a volver a la cocina.

–Onii–san, de todas las chicas del mundo ¿Por qué ella? –

Me preguntó Kirara, era evidente que no eran precisamente las mejores amigas en la escuela, Kitsune volteó a verme, demonios, esto era malo, tenía que responder rápido y sin pensar. Pero mi mente estaba en blanco, no pude responder.

–Creo que no quiero saberlo. –

Me dijo de pronto Kirara, se dio la vuelta con su mochila en el hombro y se fue, subiendo por las escaleras.

–Vaya, parece que a alguien le afectó un poco la noticia, creo que tu hermana se puso algo celosa. –

Madre, no compliques más las cosas, yo busque la mirada de Kitsune–chan, pero ella estaba de vuelta en sus actividades de la cocina. Se enfadó. ¡Maldición!

––––––––––

Estaba ocupado sintiéndome una basura. Tanto que no me di cuenta de cuándo Kirara bajó de nuevo. Kitsune–chan parecía entretenida en sus labores de aprendizaje con mi madre, pero yo necesitaba disculparme con ella. Fue en ese momento cuando Kirara se pasó de la raya.

–Katabe…san, ¿Podemos hablar unos momentos a solas? –

Mi foco de alarma se encendió inmediatamente cuando escuché esas palabras. Por supuesto que Kitsune respondió al reto. No era por Kitsune por quien temía, sino por mi propia hermana.

Kitsune–chan salió de la cocina después de eso.

Mi madre sólo miraba, mi novia tomó su bolso, cosa que me asustó aún más, me acerque a ella lentamente, mientras ella lucía algo… triste.

– ¿Piensas subir ahora mismo? –

Le pregunté, ella me miró tristemente, mientras asentía.

–Tengo que proteger mi lugar al lado de Sempai. –

Eso fue todo lo que ella me dijo. Eso me hizo sentir aún más mal, quizá cualquiera hubiera reaccionado igual que como yo lo hice, con esa pregunta tan de golpe, cualquiera menos ella. A ella le habían preguntado lo mismo esta tarde, y ella respondió con toda claridad, algo que yo no había podido hacer.

Me quedé mirando como Kitsune–chan subía las escaleras, llevando su bolso, como ya he dicho, sabía que dentro de ese bolso había un arma.

– ¿No vas a ir? –

Preguntó mi madre en voz baja, acercándose a mí, por la espalda.

–No debo. –

Le dije a mi madre, pero ella sólo sonrió.

–Es que… tengo algo de miedo, Kirara puede ser muy impertinente a veces ¿sabes? –

Tenía razón, mi madre conocía a Kirara, y estaba celosa, quien sabe lo que podría pasar entre aquellas dos, así que no tengo opción… ¿Detendría a Kitsune si intentaba algo? ¿Podía detenerla siquiera? Hasta ahora no había ningún indicio de que aquello fuera posible… por favor, Kirara, no hables estupideces, Kitsune, contrólate… Dios–sama, ayúdame.