Eien no Hanami C13

Modo nocturno

Capítulo 13: El que esté libre de pecado

–¿Estás seguro de que está todo bien? Imura–kun. –

Preguntó Nagasami. parecía algo… asustada por la actitud que estaban tomando mis amigos hacia mí.

Era la hora de descanso y tanto Waraki como Hakua habían salido inmediatamente cuando sonó la alarma. Nagasami se quedó en su asiento viendo a algunos salir y a otros más sacar su desayuno allí, donde estaban, y fue entonces que me preguntó.

Yo le aseguré que no era importante. Después de todo, yo, que entendía las razones detrás de todo aquello, seguía manteniendo mi postura.

–Es mejor si vamos a un sitio más tranquilo. Habías dicho que desayunaríamos juntos. –

Ella giró la cara.

–Por un momento pensé que dirías algo indecente, Imura, ¿Tanto interés tienes en la comida? ¿O es sólo que quieres quedarte a solas conmigo? –

Me preguntó ella, girando la cara. Yo me llevé una mano a la frente.

–¿Qué imagen tienes de mí? –

Pregunté, ella volteó a verme. Como si estuviera analizando su respuesta. Luego se ruborizó.

–Bueno, luego de pensar un poco, te aprovechaste de la situación ayer ¿o no? –

¡Moo! ¿Es que no iba a concederme ni una victoria en esto? Decidí evadir la pregunta. No tenía ninguna gana de discutir. Era más fácil admitir culpa.

–La verdad es que me he despertado bastante tarde, no he desayunado adecuadamente. –

Ella se llevó la mano a la boca.

–Lo siento muchísimo… si… deberíamos ir a desayunar… lo más pronto posible. –

Que chica más considerada. Aunque presiento que el hecho de que yo evadiera el ataque fue lo que la hizo reaccionar de esa forma. De todos modos, fue una excelente acción evasiva.

Ella se puso de pie acomodándose la falda escolar a cuadros y salió del salón, conmigo detrás. Parecía ahora muy interesada en dejar el salón. Subimos las escaleras con dirección a la azotea. Era un sitio que la gente utilizaba para desayunar con la mayor de las naturalidades. Pero en estos momentos estaba tan lleno de gente, que nos sentimos incómodos y volvimos a bajar.

Encontramos sitio en uno de los jardines laterales de la escuela. Y aunque desde allí cualquiera podía vernos al entrar o salir de los edificios, cuando menos no podrían escucharnos. No soy especialmente fijado en este tipo de cosas, pero a través de todo esto, había entendido que a ella si le importaba mucho.

Una vez sentados en el paso, ella sacó dos soberbios cajones de desayuno, y abriendo uno de ellos, me lo entregó.

–Lo he traído porque dijiste que desayunarías conmigo… y bueno, quería compensarte. –

Me dijo, sin atreverse a mirarme. ¿compensarme exactamente qué? Me preguntaba mientras lo tomaba. De todos modos, parecía costoso. Cerré los ojos al pensar la situación en la que ella estaba, ella debe haberlo notado.

–Mi madre me ha dado dinero hace apenas dos días, así que está bien por ahora, yo puedo acomodar mi dinero. –

Dijo en voz baja. Yo negué con la cabeza.

–Déjame pagar por él, no tienes por qué tener problemas de esta clase solo por desayunar con alguien. –

Le respondí, ella se ruborizó, aunque no entendí la razón.

–No es ningún problema, además, quiero compensarte, ya te lo dije. –

Replicó, girando la cara con expresión de estar enfadada, yo acaricié levemente un mechón de su cabello, Nagasami se sobresaltó.

–¿Que te crees que haces? –

–No lo sé. –

Respondí simplemente, sonriendo ampliamente, ella giró la cara. Eso me permitió darme cuenta de algo importante: Ella estaba a la defensiva. Estaba asustada. Lo sé porque estaba tomando la actitud que yo tomé con Onee–chan luego de nuestro extraño beso. No pude evitar sentirme mal por ello, ahora que sentía lo que Kotori sintió en ese momento.

Comencé a comer sin decir nada. Un sujeto pasó jugando con su móvil. Yo voltee a verlo porque conocía el juego. Y para cuando mi mirada regresó a los desayunos, Hakua estaba parada al lado de Nagasami, ella se hizo a un lado en cuanto la notó.

–¿Eh? Así que sólo necesitaban que la entrometida saliera de sus vidas… ya veo… –

Dijo con una voz genérica cuando reaccionamos. Nagasami se ruborizó y apretó los puños. Yo sólo me reí.

–Si estás aquí es porque estas arrepentida de lo que pasó ¿No es verdad? Hakua, siempre has sido buena diplomática ¿Por qué no quieres serlo ahora? –

Pregunté, tratando de llevar las cosas de la mejor forma posible. Lo que debí haber sabido, es que ella estaba enfadada.

–Ah, ¿Estoy molestando a la pareja de tórtolos? –

Hakua hablaba con un dejo de envidia en su voz, algo extraño en ella. Pensé que ella se iría después de eso, pero se quedó allí parada, sin decir nada. Nagasami fue quien no pudo sufrir el comentario.

–¿Cuáles tórtolos? Sólo estamos desayunando, sólo eso. –

Yo batí la cabeza penosamente, era muy obvio que Hakua quería provocar a Hoshika… lo que no entendía era, ¿Por qué? ¿Es que ya no deseaba su amistad? Conociendo a Nagasami, hubiera bastado con pedir perdón… bueno había hurtado su primer beso, quizá un “lo siento” no fuera a bastar, pero yo todavía pensaba que Nagasami era demasiado buena persona como para permanecer enojada con alguien. Así como su coraje subía, también se esfumaba. ¿Hakua no lo sabía?

–¿En serio? Hubiera jurado que estabas besándolo. –

Aquello fue lo peor que Hakua pudo haber dicho. Sin duda ella estaba hablando de su propio incidente con Hoshika. Pero eso sólo puso a Nagasami más a la defensiva. Cielos, hacerla que bajara las garras iba a ser difícil ahora.

–¿Por qué no me dejas en paz de una buena vez? Ya te dije que no comparto tus gustos anormales, ¡Eso es más que suficiente! Ahora vete de aquí, no quiero tener nada que ver contigo, estás enferma. –

Fue su respuesta, Hakua enmudeció, pues Nagasami estaba gritándole. De acuerdo, se había propasado. Pero no sería la primera vez que ella actúa de esta forma, ella deja de pensar en lo que dice cuando se enfada. Y tengo que admitir, que el hecho de que yo estuviera allí, empeoraba su situación. Hakua volteó a todos lados, luego me miró por unos momentos.

Había una lagrima en el rostro de Hakua. Pero se recuperó enseguida.

–Veo que no estás sorprendido, Akai–kun Dime ¿Ella te lo dijo? Tan boca floja uno como el otro. Son tal para cual. –

Esta vez Nagasami estaba fuera de sí. Estaba a punto de alzar su mano de nuevo cuando la detuve. Había gente mirándonos. Aquello podría haber ocasionado su expulsión si no la detengo. Aunque claro, Nagasami no estaba muy agradecida conmigo.

–Sólo deberías irte, Hakua–chan. –

Le dije, ella volteó a verme, algo impactada porque estuvo a punto de ser golpeada de nuevo.

–Dime, Imura ¿También piensas que soy anormal? ¿También dejarás de ser mi amigo por eso? –

Esa fue la pregunta más difícil que hasta ese momento, Hakua me había hecho.

Es cierto que estaba enfadado con Hakua, pero tampoco era como si Nagasami fuera quien para decir nada acerca de este comportamiento. Ella había hecho casi lo mismo cuando estuvo en la situación de Hakua. ¿No fue Nagasami quien arrojó mis cosas al suelo frente a todo el salón? Y siendo más sincero, no estaba seguro de querer perder su amistad. Las cosas se dieron así, pero no la odiaba, y sabía que en el fondo, Nagasami tampoco la odiaba. Ahora que, también tengo que admitir, que yo no era el más indicado para responder a esta pregunta.

Quizá si todos hubiésemos sido más mayores habríamos sabido manejar nuestras emociones. Pero ese no era nuestro caso.

–¿Y bien? Imura–kun ¿No dirás nada? –

Presionó Nagasami. Yo volteé a verla, estaba enojado porque ella estaba presionando para que le dijera a Hakua que si, efectivamente, sus gustos harían que dejáramos de ser amigos.

–Hakua–chan, no soy el más indicado para responder esa pregunta, si quieres saber si lo encuentro agradable o desagradable, te diré que ese no es problema mío, la verdad es que nunca me he puesto a pensarlo. –

Además de usar el honorífico “chan”, yo básicamente le había dicho que no dejaría de ser su amigo “por esa razón” así que Nagasami se enfadó.

–De acuerdo… me marcho ahora, disculpen la interrupción. –

Dijo Hakua, luego se dio la vuelta y se fue. Supongo que eso bastaría por ahora. Sentía algo de lastima por su situación, ahora que lo pensaba, puede que ella realmente haya estado enamorada de Nagasami todo este tiempo, no me correspondía y no había nada que se pudiera hacer por su situación, porque aunque yo nunca hubiera salido con Nagasami, eso no le aseguraba que ella tuviera una oportunidad, aun así, cabía la posibilidad, de que los sentimientos de Hakua hubieran sido sinceros.

Por eso, ver a Nagasami partir el corazón de Hakua con esas palabras, a pesar de ser su amiga, probablemente la única, sin ningún remordimiento, realmente me produjo un escalofrío.

¿Qué tan seguro era salir con una mujer así? Quizá en ese momento me di cuenta de lo que iba esta película. Porque si así era, y yo resultaba tener un gusto “extraño” ¿Qué me esperaba a mí? Hoshika había demostrado ya lo intolerante que podía llegar a ser, y había en sus palabras un cierto toque de cruel.

Estaba seguro de que, en caso de ser necesario, ella usaría todo lo que tuviera en mi contra, incluso aquellas cosas que cuentas sólo a las personas más importantes. Esos secretos que no dices a nadie, que dolerán, justo como Hakua ahora mismo. Y ni hablar de mi verdadera situación. Si no hubo piedad para ella, no la habría para mí.

Buena persona ¡Mis cojones! Nagasami era un monstruo.

Lo único que pensaba en ese momento, era librarme de ella ahora mismo, y no volver a verla jamás.

Supongo que si no tuviera nada que ocultar, no tendría ningún problema, pero no conozco a nadie, absolutamente nadie, que no tenga algo que ocultar. Todos tenemos secretos. Incluso la propia Nagasami, quien ocultaba, entre otras cosas, esa parte de ella que acababa de salir a flote. Escuché una voz en mi cabeza:

“Corre por tu vida”

––––––––––

–Estas muy callado. –

Dijo ella de pronto, interrumpiendo mis cavilaciones. Yo volteé a mirarla y ella giró la cara. Estaba enfadada ¿eh?

–No es eso, es que… yo… –

Tragué saliva. De pronto resultaba increíblemente difícil estar cerca de ella. Me arrepentía terriblemente de lo que había hecho la noche anterior.

–¿Tienes también esa clase de… gustos? –

Preguntó ella violentamente, yo enmudecí.

–Nagasami… quiero decir… no soy quien para decirte lo que puedes y no puedes hacer, pero ¿Estás segura de que eso es lo que querías decir? –

–Sí. ¿Por qué no habría de estarlo? –

Me respondió ella, mirándome. No había ni siquiera un rastro de pena por Hakua. Nuevamente, un escalofrío corrió por mi espina dorsal, al tiempo que yo reconocía esa mirada en ella.

–Por nada. –

Respondí, concentrándome en comer, con la intención de terminar pronto y largarme.

–Si lo que hiciste anoche, lo hiciste con imágenes extrañas en tu cabeza, déjame decirte que yo no soy así. –

Declaró de pronto, mientras ella cogía una de sus croquetas. ¿Ahora iba contra mí? ¿Por qué?

–Tu realmente tienes una mala idea de mi ¿No es verdad? –

Pregunté, ella se negó a mirarme.

–Pues… la apoyaste hace apenas unos momentos. –

“¿Qué esperas? ¡Corre!”

–No es que la apoyara, es que… no me pareció agradable lo que le dijiste, es todo. –

Respondí sinceramente, ella hizo un gesto de desaprobación.

–Pues a mí tampoco me pareció agradable lo que hizo, fue una total falta de respeto, además de asqueroso. –

Contestó, evadiendo mi mirada. Luego fue tras de mí.

–Y me parece asqueroso de tu parte que no pienses que ella es anormal, yo podría acabar pensando que eres igual de anormal, Akai–kun. –

Eso me hizo llegar a mi limite, no le grité, simplemente le hablé con la misma frialdad.

–Si te interesa saberlo, no, no me agradan esas cosas personalmente, pero pienso que el modo en que lo abordaste no es la mejor manera, y si ya terminaste de buscar pelea, me gustaría comer en paz. –

–¿Ahora soy yo la que busca pelea? Pero si te has puesto de su lado inmediatamente, ah, lo olvidaba, sólo te interesaba comer, por eso es que estas aquí. –

Me puse de pie. ¡Al demonio con esto! Tuve ganas de decirle un par de cosas, que quizá habrían dejado claro la posición en la que nos encontrábamos, pero yo todavía no la odiaba, al menos creo que no lo suficiente, como para usar sus propios problemas en su contra.

–No estoy aquí por la comida, puedo comer sólo, y si ya terminaste, quizá deberías pensar en cómo no arruinar el momento, en lugar de lo que había en mi cabeza cuando pasó lo que pasó. –

–¿Soy la mala? ¿Soy yo quien ha arruinado el momento? –

No eran preguntas, eran reclamos. Suspiré, estaba aliviado de que ella al menos aún no tuviera nada que lanzarme, sólo podía especular, y por lo que veo, nada de lo que encontraba servía de mucho, pero… Bueno, aquello encendió una alarma en mi cabeza que era difícil ignorar, y esa alarma nunca se apagó.

–Tú de verdad tienes algo ¿No?. –

–¿Qué quieres decir con que tengo algo? ¿De qué rayos estás hablando? No te entiendo nada cuando hablas así, quizá ahora quieras ir con alguna de tus “amigas” a contarle lo que ha pasado, ya que no puedes guardar secretos. –

No lo vi venir, pero si… bueno, no servía de nada, Nagasami estaba arrojando todo lo que tenía con la intención de pelear conmigo por algo… no iba a darle esa satisfacción, me miraba con asco, justo como la vez anterior.

–Hablemos después, tengo que irme. –

Respondí, con la intención de que ese después tardara mucho, mucho tiempo.

Para ese momento, la mayoría de los estudiantes habían regresado a sus aulas, así que fue toda una suerte que no hubiera gente cerca. Me alejé de allí, sin voltear, ella ni siquiera se puso de pie tampoco.

Caminé cada vez con más prisa a través de los pasillos, cruzando el edificio de primeros años, comencé a correr…

“Puedes irte si quieres, no me importa para nada, ni siquiera sé por qué me esfuerzo, si está claro que no te importo”

Ese mensaje llegó a mi celular. Era de Nagasami, pero no estaba firmado. Me detuve por un momento para leerlo, y antes de que guardara mi teléfono, llegó uno nuevo.

“Lamento lo que dije, perdón, no sé qué me sucedió, pero no quise hacerte sentir mal, lo lamento mucho

–Besos, Nagasami.”

Guardé mi celular, y seguí corriendo.

–––––––––

Choqué con alguien. No me fijé por donde iba por todas las cosas que tenía en la cabeza. Cuando alcé la cara, pude ver a una chica de primer grado sobándose el trasero. Hatake Minami.

¿Es que no puedo salir de esto?

Me preguntaba mientras me ponía de pie. Pero aquello me pareció una buena oportunidad, así que la ayudé a ponerse de pie. Ella sonrió al verme. Y tengo que admitir, que su sonrisa era tan encantadora que me hizo sonreír a mí.

–Akai–kun… disculpa yo… yo quería molestar. –

Dijo ella, iba a pasar de mí, pero la tomé del brazo, ligeramente, ella se volvió a mí, con los ojos iluminados y rubor en sus mejillas, aun así, ella era capaz de mantener la mirada en alto, cosa que no muchas personas, incluyéndome, podrían hacer en ese momento.

–¿Tienes un momento? Yo… quería disculparme. –

Le dije, sus amigas, que evidentemente estaban encantadas con la escena, se rieron tontamente, luego la dejaron atrás.

–No veo porque deberías disculparte… tu no hiciste nada, fui yo quien no se fijó en por donde caminaba. –

–No hablo de la caída, bueno, también me disculpo por eso, pero no es eso lo que quiero decir, ese día, en el teléfono. –

Su rostro se ensombreció, probablemente debido al recuerdo de aquella ocasión, quizá había resultado más duro para ella de lo que me atreví a pensar en un principio. No puedo ir por allí lastimando personas sólo porque sí.

–Oh… eso… bueno yo… la verdad es que no quise molestarte, yo no sabía que estabas ocupado, Onii–chan dice que tienes novia… yo no sabía, no quise molestar. –

–No es verdad, nada de lo que has dicho es verdad, ni tengo novia, ni estabas molestándome, ni nada. –

Le dije, debo haber parecido desesperado, porque ella retrocedió levemente, quizá estaba hablando demasiado alto.

–Yo, sólo tuve un mal día ese día ¿Ves? Es todo… no quise herir tus sentimientos, Minami–chan. –

No lo pensé, yo nunca había hablado antes a Minami. Hakua y Hoshika se referían a ella como Minami–chan, por eso no pensé en lo que estaba diciendo, en ese momento, su cara se puso roja como un tomate.

–¿Minami…chan? –

Preguntó, sin poder creerlo. Yo me llevé una mano a la frente, quizá estaba siendo demasiado… invasivo.

–¿Hatake–san entonces? –

–Claro que no. –

La luz en sus ojos había vuelto cuando dijo eso. Pero luego no fue capaz de decir nada más. Comenzó a juntar sus dedos índice, al tiempo que se quedaba sin nada que decir. La valentía tenía sus límites, supongo.

–Bien… te veré luego entonces ¿de acuerdo? –

Le dije, sin intención de avergonzarla más que eso.

–Claro que sí. –

Respondió ella, casi gritando, luego se dio la vuelta y se fue corriendo. Que chica más extraña, pensaba en ese momento, mientras me dirigía a mi salón de clases. Por fin.

–––––––––

Estar en el salón de clases con las miradas de aquellos tres, Hoshika, Waraki y Hakua, al mismo tiempo, fue algo especialmente estresante, pero hice lo posible para mantener mi vista en el pizarrón. Estaba seguro de que lo que estaba allí vendría en los exámenes finales, pero no podía concentrarme. Y pude menos cuando entró el mensaje a mi celular.

“Sé que te disculpaste con Minami hace un momento, gracias. Ella estaba muy deprimida.

–Waraki”

El sonido del mensaje hizo enfadar al maestro. Así que lo puse en modo vibrador mientras el profesor me miraba con cara de pocos amigos. Lo guardé dentro del cajón del pupitre, supongo que Waraki sabía que no podía contestar en ese momento, de todos modos, no puedo culparlo, no se supone que el celular suene tan fuerte cuando estás en el salón. Tienes que asegurarte de eso, y yo lo había olvidado.

En ese momento, se escuchó el sonido de mi celular vibrando contra el pupitre de madera. El maestro volteó a verme.

“¿Quién te ha enviado eso? Responde de una vez, ¿Estas reemplazándome? ¿Es eso? Yo no quiero perderte, aun espero por tu respuesta, aunque quizá sería mejor si sólo dejo de molestar, yo lo arruiné ¿verdad?.

–Besos, Nagasami”

Incluso incluyó una carita llorando. El profesor se enfadó.

–¿Podemos continuar? ¿Akai–san? –

Preguntó el profesor, yo metí el celular en el bolsillo como pude. ¿Cómo es que ellos mandaban mensajes en plena clase y yo era regañado por ello? Me preguntaba, mirando acusadoramente a Nagasami, quien evadió mi mirada.

En ese momento llegó un tercer correo a mi teléfono. El teléfono vibró en mi bolsillo y cayó al suelo, en medio del silencio del salón.

“Imura. ¿Está bien si paso por ti a tu escuela? Yo he terminado mis clases pronto, y estoy saliendo ahora. ¿Estás bien? Te echo tanto de menos… responde pronto ¿de acuerdo?

–Besos, Kotori”

El maestro fue hasta donde estaba yo sentado.

–Ya que no tiene ningún interés en la clase, Akai–san, creo que sería mejor si espera afuera hasta que los demás hayan terminado de hacer sus apuntes. –

Yo bajé la cabeza. No podía culpar al profesor por estar enfadado, ni a Kotori por mandar el mensaje, ¿Cómo iba ella a saber la situación en la que me hallaba? Yo asentí con la cabeza y tomé mis cosas, salí del salón en silencio.

Una vez afuera lo primero que hice fue comprar un jugo en la máquina expendedora, y luego envié un mensaje a Onee–chan.

“Onee–chan, sálvame por favor.

–Besos, Imura”

––––––––––

Me dolía la cabeza y lo único que quería era ir a casa. La puerta de la escuela aún permanecía cerrada, excepto para quienes ya hubieran terminado sus clases. En el caso de mi escuela, ese lugar correspondía hoy a los de primero, que los días jueves terminaban antes que todos. Y Minami estaba sentada en una de las bancas que estaban cerca de la salida. No era difícil averiguar lo que hacía.

Me acerqué, mas por tener algo que hacer que por estar realmente interesado en hablar con ella, Minami se sorprendió cuando me vio, pero incluso se hizo un lado para dejar lugar a que me sentara.

–Akai–kun, ¿Ha terminado tu clase? ¿Onii–chan va a salir ahora? –

Preguntó ella, supongo que el verme allí despertó esa duda en su cabeza. Yo sólo quería un poco de calma.

–No, he sido sacado de la clase, por hacer demasiado ruido. –

Respondí, admitiendo eso con algo de pena, ella se llevó un dedo a la boca, no parecía entender muy bien lo que le dije, pero sonrió después de eso.

–¿Vienes a hacerme compañía entonces? –

–Bueno, la verdad es que no sabía que estabas aquí… estoy esperando a que mi Onee–chan llegue, ella dijo que vendría hasta aquí. –

–Oh, eso es genial. Ahora recuerdo que Nii–Nii dijo que también tenías una Onee–chan, ¿Ella es tan amable contigo como lo es Onii–chan conmigo? –

Preguntó, luego se puso de pie, otra chica que yo no conocía se acercó a la escena, y Minami fue hasta donde estaba ella, comenzaron a hablar, supongo que alguna de sus amigas. En ese momento recibí un mensaje.

“Estoy allí en cinco minutos, espera por mí, Imura.

–Kotori”

Minami–chan habló algo que yo no pude escuchar con su amiga, permanecieron así unos momentos. No me gusta decirlo, pero tuve la impresión de que hablaban de mí. Después de unos momentos, la chica se fue y ella volvió a sentarse junto a mí. Retomamos la conversación.

–Onee–chan es amable, pero no creo que sea tan buena como lo es tu Onii–chan. –

Respondí, riéndome por dentro, como dije, yo solía burlarme un poco de Waraki–san por este hecho. Además, sabía que ese comentario la haría feliz.

–Onii–chan es muy amable, pero a veces le faltan energías… eso decepciona un poco, no se lo digas. –

Pidió ella alarmada.

–Descuida, pero ¿Qué quieres decir? –

Pregunté, ella volteó a todos lados para asegurarse de que nadie más la escuchaba.

–Tú sabes lo que paso el otro día, cuando colgaste el teléfono, él dijo que debería rendirme contigo, eso es lo que él haría, rendirse… –

Si, lo había pensado. Me di cuenta de aquello el día en que hablamos sobre Kotori Onne–chan. Waraki carecía completamente de la sinceridad y determinación que estaba caracterizando a Minami.

–Pero eso es algo tonto ¿No crees? Incluso si realmente tuvieras novia, yo todavía trataría de tener una oportunidad, eso es algo que Onii–chan no entiende. –

Aquello me dejó sin palabras, no era el comportamiento que yo esperaría de una chica de primer año, sin embargo, ella lo decía de una forma tan inocente que incluso daba risa.

En ese momento, vi a Kotori Onee–chan llegar, así que me puse de pie.

–Incluso aunque la tuviera ¿eh? Eres valiente, creo, la verdad no conozco a muchas personas que puedan decir esas cosas de frente sin sentir vergüenza, Minami–chan. –

En ese momento, con una sonrisa radiante y un rostro que rayaba en el cinismo absoluto, Minami me dio la lección más grande que yo pudiera haber recibido en ese momento de una chica.

–El amor es un campo de batalla, donde los sentimientos más profundos son los que triunfan, en otras palabras. el amor es la guerra. –

–Eso no… –

Comencé a decir, ella infló su pecho con orgullo.

–Y ahora que puedo lo voy a decir de una vez… haré que mis sentimientos te lleguen, cueste lo que cueste, te demostraré que soy una buena chica… y entonces decidirás si los aceptas, pero no me rendiré antes de comenzar, eso estaría mal. –

Después de decir eso, Minami chan se fue corriendo, yo la miré irse. Era la viva imagen de esa chica que te venden en las revistas… para chicas. Una triunfadora en el romance, de esas que siempre consiguen al chico que desean, independientemente de si eso es posible o no. No digo que no fuera con su edad, digo que lo llevaba al extremo.

Valentía era decir poco, esta chica estaba loca, pero a decir verdad, era una locura basada en la inocencia y el optimismo, la locura más tierna y agradable con la que me hubiera encontrado hasta ahora.

––––––––––

Cuando salí de la escuela, Kotori Onee–chan estaba ya afuera. Supuse que me había visto hablando con Minami, sonreí sórdidamente mientras me acercaba, ella ladeó su cabeza. Parecía preocupada.

–Lamento hacerte esperar, Onee–chan. –

Le dije cuando me acerqué., ella negó con la cabeza, y comenzamos a caminar.

–Esa chica era… –

Lo supuse, me vio. Sólo esperaba que ella no estuviera molesta. Me preocupaba demasiado, pero había tenido un día en la escuela bastante… difícil.

–¿Recuerdas que te mencioné una chica que me había enviado una nota de amor? –

–Lo recuerdo. –

Dijo ella con una sonrisa, yo suspiré.

–Era ella., su nombre es Hatake Minami, es hermana menor del chico que estuvo jugando conmigo la otra tarde en la consola. –

Ella se llevó un dedo a los labios, como tratando de recordar, de pronto parece que la imagen de aquel día regresó a su mente.

–Ah vaya, ya recuerdo… Es muy joven ¿No es verdad? –

Preguntó ella, casual, supongo que era difícil de creer la clase de chica que Minami era, o es que quizá era algo que escapaba de todo cuanto hubiéramos visto, en la vida real, quiero decir.

–Joven o no… esta algo chiflada, me he dado cuenta ahora mismo. –

No lo decía en mal sentido, y Onee–chan lo sabía, soltó una risita.

–¿Pasa algo? –

Pregunté, no sabía de qué podía reírse.

–Bueno, es que… es joven y parece bastante frágil… de todos modos parece agradable. –

Yo me enfadé, o más bien me hice el enfadado.

–¿Ahora la apoyas a ella? Onee–chan, quiero estar tranquilo. –

Reclamé, ella volteó a verme, estaba sonrojada.

–Ya sabes que yo te apoyo a ti, quiero que estés feliz, es todo. –

Respondió Kotori Onee–chan, pasamos por un pequeño restaurante familiar, ella dijo que quería tomar algo, así que entramos.

––––––––––

Dentro del establecimiento, una vez que nos sentamos, pude notar que ella estaba nerviosa, caminando no podría saberlo, pero ella solía mover sus piernas incesantemente cuando algo le preocupaba. De todos fue bastante evidente, desde el punto en que ella había ido hasta mi escuela, que había algo que ella quería decirme.

–¿Estás bien Onee–chan? ¿Es por los exámenes finales? –

Ella me miró, y sonrió apenada, asintió.

–Lamento esto Imura. No debería transmitirte mis preocupaciones, puedo lidiar con esto sola. –

–Si es algo de lo que no quieras hablar… –

Admití, pensando en que después de todo, ella era una chica, puede que hubiera cosas que ella no quisiera decirme, todas las chicas son así ¿No es verdad? Aunque yo no soy quien para decir cómo son las chicas, apenas he conocido a unas cuantas. Lo digo por la respuesta de Onee–chan.

–Es por el recital… sabes que la graduación está cerca, y antes de eso hay un festival en mi escuela, pero antes de todo eso, haremos un recital, en Kioto… de verdad, de verdad quiero ir allí… pero está lejos. –

Ella junto sus dedos, parecía verdaderamente preocupada por esto.

–Tendría que estar el fin de semana completo fuera… –

Yo hice cara de enfadado.

–Ya no soy un niño, Onee–chan. –

Ella negó con la cabeza, mientras nos servían nuestras bebidas.

–Soy yo quien no quiere estar sola. –

Explicó, me sentí un poco mal por haberle reclamado, aunque fuera en broma, pero necesitaba saber que era lo que le molestaba de todo el asunto.

–Tenía que habértelo dicho mucho antes, pero no parecía haber momento para eso… lo siento. –

Lo pensé por un momento, el festival en la escuela de Onee–chan era el miércoles siguiente… el recital era este fin de semana. Ella se iría mañana. La verdad es que no estaba preparado para ello.

–¡Moo! Onee–chan, tenías que esperar al último minuto para decirlo, eso es desconsiderado de tu parte. –

Siendo sinceros, era fácil decirle “puedes irte” pero saber que se iría mañana era completamente distinto. Dicho esto, yo he sabido todo este tiempo que ella tendría un recital de música en algún momento. Ella me miró con los ojos llorosos.

–No te enfades conmigo, lo he estado pensando toda la semana, pero todo lo que paso… no pude decirte nada… aunque eso son excusas tontas. –

Suspiré, ella era así. Solía hacer esas cosas con frecuencia, quiero decir, hablar de sus planes de último minuto, la verdad es que no estaba en las mejores condiciones para quedarme completamente solo el fin de semana. Pero eso no era lo importante.

–Si prometes hablarme por teléfono todos los días, entonces estaré bien. –

Admití, haciéndome parecer más enfadado de lo que estaba. Ella sonrió.

–No quiero dejarte sólo… no quiero hacerlo. –

Yo sabía perfectamente que aquello era parte de mi propia inseguridad, aunque también sabía, que, de ser yo quien saldría todo el fin de semana, ella se opondría, incluso haría un berrinche. Si… ella era así de mimada con esas cosas.

–Onee–chan, es tu recital, has estado dejándome sólo todos los lunes y todos los viernes por ello, yo sé lo mucho que amas estar allí, así que deja de engañarte y deja de engañarme a mí, sólo tienes que ir. –

Ella se cruzó de brazos.

–No quiero… hay demasiadas chicas alrededor de mi lindo Imura… ¿Qué si una de ellas te secuestra y te mete en un sótano y nunca vuelvo a verte? –

Yo la miré acusadoramente.

–Ahora mismo lo estabas imaginando ¿verdad? Deja de pensar cosas raras, Onee–chan… estaré bien. –

Ella soltó una risita de culpa, luego se acomodó los lentes y me miró. Yo estaba encantado con esa mirada. Lo seguía pensando. Ella es la chica más linda que yo haya visto nunca, quería decírselo, pero por el sitio en donde estábamos, quizá era una mala idea.

–Solo será un fin de semana Onee–chan, después de eso todo será tan normal como siempre ¿de acuerdo? –

Finalmente ella suspiró, me alabé a mí mismo por no estar pensando sólo en mí mismo en ese momento, aunque suene estúpido cuando lo digo así. Pero muy dentro de mí, y aunque no estaba listo para quedarme solo y nada deseaba más que pasar el fin de semana con Kotori Onee–chan, sabía que ella había trabajado mucho por este momento. No iba a arrebatárselo. Aunque una parte de mi todavía quería decir, que me hubiera gustado ir con ella.

–De acuerdo, te quiero Imura. –

Respondió ella finalmente. Después de terminar nuestras bebidas, salimos del restaurante. Nos fuimos a casa. Pero la cosa se puso difícil al entrar a la casa. Onee–chan tenía miedo.