Eien no Hanami C14

Modo nocturno

Capítulo 14: El amor es la guerra.

–¿De verdad estarás bien? –

Preguntó eso varias veces, mientras llegábamos, mientras entraba a mi cuarto, mientras ayudaba a preparar su maleta, incluso mientras ella se bañaba. Después de la sexta vez, yo me puse serio con ella, porque sabía lo que ella estaba pensando.

–No va a pasar nada, todo estará igual cuando regreses, te voy a extrañar Onee–chan, pero volverás, no es el fin del mundo. –

–¿No te olvidarás de mí en cuanto me vaya ¿cierto? –

Ella estaba parada afuera de su alcoba, aun cubierta por la toalla alrededor de su cuerpo, su cara y su cabello aún estaban algo mojados, yo me acerqué a ella y le di un beso.

–Onee–chan, no es la primera vez que te vas por tanto tiempo, el año pasado tuviste un recital de la misma forma y todo estuvo bien, yo aún estaba pensando en ti cuando entraste por la puerta después de eso. –

–Pero no pensabas… de la forma en la que piensas ahora. –

Explicó, eso me hizo sentir un poco mal. ¿De verdad tenía yo una imagen tan mala? Es cierto que algunas chicas coqueteaban conmigo, pero la única vez que he besado a otra chica que no fuera Kotori Onee–chan fue porque ella misma me dijo que lo hiciera.

–Siempre he pensado en ti de la misma forma, si de verdad quieres estar segura, entonces hagámoslo ahora, así sabrás que he quedado listo para esperar a que regreses. –

Fue lo que le dije, ella asintió y se quitó la toalla. Yo la contemplé un momento.

–¿Imura? –

Preguntó ella, tomando uno de sus senos con su mano, como invitándome. Resultaba un tanto difícil simplemente decir “hagámoslo” e inmediatamente estar listo para ello, pero entendía que se trataba de su seguridad, así que me acerqué a ella lentamente y le di un beso. Podía sentir su miedo a través de la timidez con la que ella me devolvía ese beso. Poco a poco los ánimos se fueron calentando.

Dormimos abrazados dentro de mi cama después de eso. Ella me abrazó y dijo mi nombre como diez veces antes de quedarse dormida. Este fin de semana iba a ser largo.

––––––––––

Me desperté a media noche con calor, dormir cerca de Kotori Onee–chan era lo máximo, pero las cobijas producían un efecto muy diferente a cuando uno duerme solo. Tenía el cabello sudado y la garganta seca, así que me puse de pie teniendo cuidado de no despertarla. Soltarme de su abrazo fue un poco difícil, teniendo en cuenta mi situación, pero incluso, lo hice con mucho cuidado. Bajé después por un vaso de agua.

Todo estaba silencioso ahora. Pensaba en Nagasami y en Hakua mientras tomaba algo de aire antes de volver a subir. Me preguntaba ahora si no había sido demasiado duro en mi juicio a Nagasami. Después de todo, no quería errar en lo que pensaba, sé que suena molesto a estas alturas, pero yo no me siento perfecto como la mayoría de las personas, sé bien que puedo equivocarme y a decir verdad, temo que esas equivocaciones le hagan daño a alguien que aprecio, aunque sea un poco.

Nagasami era dura cuando se enojaba, pero es cierto que también sabía cómo ser tierna y amable. Incluso… si lo pensaba por un momento, era sexy. Y aunque su actitud dejaba qué desear, yo realmente no la odiaba, sólo me dio miedo que ella me atacara a mi tal como había atacado a Hakua. ¿A quién no le da miedo salir lastimado?

El agua estaba fresca y como yo estaba desnudo, el frio ambiente de la cocina pronto empezó a molestarme. Entonces se me ocurrió que tal vez Onee–chan quisiera un vaso de agua también.

Saber que ella se iría en cuanto amaneciera me puso en un grave predicamento. No podía decírselo a Onee–chan de esta forma, porque estaba seguro de que ella usaría cualquier cosa que le provocara un mínimo de angustia, para no ir al recital, y que se deprimiría después por no haber ido. Era su tercer año de Junior High y este sería su segunda y última actividad en ese club.

Subí las escaleras con estos pensamientos en la cabeza. De nada iba a servir hacerme más conjeturas, tenía que dormir y esperar a que sucedieran las cosas como tuvieran que ser. Dejé el vaso de agua en la mesita. Algo mas llamó mi atención.

Los hombres somos seres visuales. Onee–chan estaba dormida y se había quitado la cobija de encima. Ahora estaba de espaldas y yo tenía una vista particularmente buena de ese trasero tan generoso, que se veía particularmente deseable con la poca iluminación que había. No pude evitarlo… solo una vez estaría bien, luego la dejaría descansar en paz. Separé sus piernas para poder tomarla sin que despertara, pero ella despertó en cuanto la ataqué.

–¿Imura? –

Preguntó, medio dormida, yo acaricié su cara con una mano, mientras la otra tocaba su trasero.

–Silencio, Onee–chan, se supone que estés dormida. –

No sé por qué dije esa estupidez, pero a ella pareció gustarle, lo digo porque separó más sus piernas y relajó su cuerpo, lo cual me facilitó mucho lo que estaba haciendo. Ella ronroneó:

– Abusar a tu Onee–chan está mal… Eres un niño malo… –

Eso dijo, pero me dejó hacerle todo lo que yo quisiera.

–––––––––

El día en que todo se puso feo, comenzó muy tranquilo, y lo primero que vi al despertar fue a Kotori Onee–chan sentada en la cama, acomodándose el sostén, la luz del sol entraba ya por la ventana. Era la hora de despertar, pero no pude moverme, estaba demasiado ocupado contemplándola, ella se dio cuenta de que la miraba, y se ruborizó, aunque no se cubrió para nada.

–Iba a despertarte en cuanto terminara de ponerme mi ropa… eso es porque si te despierto estando desnuda, puede que me asaltes de nuevo… –

Dijo ella, con una risita. En su cara había vanidad, no coraje. Yo me decidí a seguirle el juego.

–Tú eres la culpable, dices eso, pero tu cuerpo es tan lascivo que no puedo detenerme. –

Ella soltó una carcajada con vergüenza, yo me puse de pie, y comencé a vestirme, mientras me ponía una playera, ella me preguntó.

–Así que… ¿Tengo un cuerpo lascivo? –

Preguntó ella, con evidente gusto al saber que la respuesta sería positiva. Yo me arrojé de la cama sobre su espalda y la abracé, como solíamos jugar cuando éramos más chicos, ella gritó porque no se lo esperaba.

–Voy a atacarte ahora. –

Le amenacé, ella gritó y salió corriendo. Yo la perseguí.

– ¡Auxilio! Un pervertido se metió a mi casa… ¡Ayuda! –

Comenzó a gritar mientras se reía y corría, bajando las escaleras, la acorralé contra la puerta, ella tenía la cara roja y no paraba de reír.

–Imura por favor… debo llegar temprano… por favor… –

Me decía eso extendiendo sus manos de la forma más linda posible. Ambos sabíamos que aquello no serviría de nada en caso de que yo realmente decidiera atacar a Kotori en ese momento. Pero aparte de que era una broma, yo sabía que, en realidad, no teníamos mucho tiempo para eso.

Comencé a avanzar lentamente, mientras ella se replegaba contra la puerta en un “intento” de evitarlo, cuando estuve lo suficientemente cerca de ella, le di un beso en los labios, no la toqué.

Después de unos momentos ella me echó los brazos al cuello y yo aproveché eso para ayudarla a que se pusiera de pie. Ella se acomodó el cabello después de eso.

– ¡Moo! Hubiera jurado que ibas a hacerlo en serio, ¿No puedes contenerte? No tienes remedio, eres un niño malcriado, Imura. –

–Ya te lo dije, no puedo evitarlo, siempre que te veo yo… –

Kotori me besó de nuevo, fue evidente que ella también hubiera deseado que lo hiciera, lo digo porque pegó su cuerpo al mío todo lo que pudo, pero aun así, no la toqué.

–Tú ¿Qué? –

Me preguntó con una voz que sonaba dulce a mis oídos. Ahora fui yo quien se separó, estaba algo avergonzado y tenía un cierto problema que los hombres solemos tener al levantarnos. Ella lo había notado por supuesto.

–Ya sabes, no puedo evitar… desearte, no sé qué me pasa, tu cuerpo es lo único en lo que puedo pensar en esos momentos, Kotori. –

Ella soltó una risita.

– ¿Significa eso que me amas más que a ninguna? –

–Sí, eso significa, y significa que Kotori es la chica más bonita que existe. –

Ella se preocupó después de eso, mientras buscaba su uniforme y yo el mío. De pronto ella confesó.

–No quiero dejarte, estoy muy nerviosa. –

–Onee–chan, lo hablamos ayer, estaré bien. –

Le dije, mientras me ponía mi suéter escolar, luego preparaba mi mochila.

– ¿Cómo vas a comer? –

–Compraré algo. –

Le dije mientras ponía mi caja con el desayuno en mi mochila.

– ¿No vas a necesitarme? ¿Me extrañarás? ¿Seguirás amándome cuando vuelva? –

–Onee–chan. –

Abrí la puerta de la casa, ya lo había dicho, siempre era yo quien salía primero.

Ella me miró, con los ojos llorosos y los lentes empañados, cualquiera hubiera dicho que se iría por un mes… era ridículo, pero… entendía su miedo, no me molestaba en absoluto.

Regresé hasta donde ella estaba parada, acariciando su cara con delicadeza, ella estaba a punto de ponerse a llorar, últimamente, era muy llorona. Pero no puedo decir que eso no me gustara, era lindo ver esta parte de ella que no veía a menudo cuando ella sólo era “Onee–chan” y por eso, la llamé por su nombre.

–Te amo Kotori–chan. –

La dejé sonriendo mientras iba camino a la escuela. Y recé para que ella no llorara antes de su viaje. “Se fuerte, Onee–chan” dije a la nada mientras miraba al cielo.

––––––––––

Mientras estaba de camino a la escuela, recibí un mensaje de Kotori Onee–chan, sin duda era algo que ella había olvidado decirme:

“Cásate conmigo.

–Kotori”

El solo mensaje hizo que me ruborizara, iba a en el tren camino a la escuela, y nadie estaba poniéndome atención, pero aquello fue demasiado impactante para mí.

“No voy a casarme contigo, y no es porque no quiera, la ley no lo permite.

–Imura”

Fue mi respuesta,  instintivamente, voltee hacia todos lados para asegurarme de que nadie estuviera viéndome.

“Entonces si quieres.

–Kotori”

Kotori Onee–chan, definitivamente estaba muy nerviosa si ella estaba mandando estas cosas sólo así.

“Cualquiera que te conociera querría casarse contigo, pero ese no es el punto ahora.

–Imura”

Respondí y guardé mi celular después de eso. Pasó algo así como media hora.

“Solo lo dices porque tú me quieres para ti solo.”

Respondió Kotori Onee–chan mientras bajaba del tren, no estaba firmado, quizá ella ya estaba en su propio tren también. Ya no encontré como responder  a eso, así que esperé simplemente a llegar a la escuela para responder. Una vez en mi asiento, volví a tomar el celular.

“Lo digo porque te amo, ya he llegado a la escuela, buena suerte, te echo de menos.

–Besos, Imura.”

Mi celular cayó cerca de mi asiento en ese momento. Alguien más lo recogió: Hakua.

Hakua no reconoció el número, porque no había destinatario aún en él, pero leyó el mensaje, de todas formas, leer ese mensaje bastaba para saber que no era para Nagasami.

– ¿Para quién es esto? Akai–kun. –

¿Cómo es que ella siempre conseguía estar allí en el momento exacto? No podría saberlo, ella cerró los ojos y me devolvió el teléfono. Supongo que la pregunta vino sin intención, mejor dicho, que ella la había formulado por reflejo, no porque realmente quisiera saberlo.

–Olvida que pregunté. –

Dijo ella, suspirando, y se fue a sentar. Pero ni yo pude olvidar su pregunta, ni ella lo que había visto. Afortunadamente Hoshika no apareció en toda la primera clase.

Mientras estábamos en clase, ella me pasó un papel bajo la banca, nos sentábamos básicamente juntos, así que el profesor no se dio cuenta, sería una locura si lo hiciera enojar ahora mismo, supongo que Hakua lo sabía.

¿Qué está pasando Akai–kun? No te entiendo para nada, yo no entiendo nada de esto, ayer mismo estabas desayunando con Nagasami. También has recibido una nota de amor de Minami–chan ¿Aun así estas enviándole mensajes a otra chica? ¿No sientes que estas abusando? no voy a decírselo a nadie, yo no soy “esa” clase de persona, puedes confiar en mí. ¿Qué sucede?

Hakua había recuperado su… diplomacia por decirlo de alguna forma, pero, de algún modo, esa parte de “esa clase de persona” dolió un poco. Iba a reclamar por ello, cuando recordé lo que Hakua había visto.

“Lo lamento Hakua, sinceramente no sé qué decir, lo único que desearía es que no te vieras envuelta en más problemas por mi causa. No intento ser grosero, simplemente quiero tratar con este asunto solo”

Era la mejor respuesta que yo podía dar, dado que no sabía lo que pensaba Hakua y tampoco estaba seguro de que, como ella dijo, no fuera a decirle a nadie. No hablamos más durante toda la clase, pero cuando sonó la alarma del descanso, ella salió del salón, no sin antes dejarme un nuevo papel en mi pupitre, que yo me apresuré a guardar.

Salí del salón a buscar algo que beber mientras desayunaba, normalmente esperaba hasta el segundo descanso para desayunar, pero toda la actividad nocturna de anoche me dejó un hueco en el estómago que era difícil ignorar. Busqué un buen sitio después, habiendo comprado té helado, y me dispuse a desayunar. Alguien me alcanzó. Era Waraki. No tuve la voluntad ni las fuerzas para levantarme antes de que él llegara hasta allí, lo cual solo quería decir una cosa, si tenía algo que decir, tenía que sentarse.

– ¿Estas contento ahora? –

Preguntó Waraki, con una sonrisa de complicidad, supongo que su pequeña hermana le había contado ya todo lo que había ocurrido entre Minami y yo, me refiero a que ella me había dicho que no se rendiría y que yo me refería a ella como “Minami–chan”.

–No es tan importante como ella te lo ha hecho parecer, Waraki, de todos modos, aún tengo que resolver muchos problemas. –

–No vine a insistir, ni a decirte que desistas, ella es libre de salir con quien quiera y tú también lo eres, no estoy seguro de hasta donde me he entrometido ya, pero no quiero hacerlo más. –

Yo asentí, sólo en señal de que estaba escuchando, él continuó:

–Pero, si quiero pedirte algo, si vas a salir con ella, por favor, trátala bien, sé amable con ella, sé que puede ser molesta, ruidosa, incluso un poco tonta, pero… bueno, es mi hermana menor, sé que sabes lo que estoy diciendo, no eres un mal tipo, Imura. –

– ¿Estas asustado de mí, Waraki? –

Pregunté, aquello era el colmo, ni siquiera mi mejor amigo confiaba en mí.

–Estoy nervioso, ella nunca ha salido con nadie. ¿Qué se supone que le diré si sale herida? ¿Cómo se comporta un “Onii–chan” en esos casos? No se trata de que seas tú y piense que eres un mal tipo… es sólo que… bueno, ya la conoces, no es precisamente la persona más agradable, eso no evita que me importe. –

–Esta es la primera vez, en todo este tiempo, que hablas como un verdadero hermano mayor, Waraki… y no me gusta… tranquilo, ella estará bien. –

Waraki suspiró, pude entender por su mirada, que él estaba sinceramente preocupado por su pequeña hermana, era algo que no comprendía, pero… también es cierto que, era normal que él estuviera preocupado. No es como que tuviera la intención de hacerle daño a su hermana pequeña, aunque tampoco estaba seguro aun de qué iba a responder a esa carta.

Después de eso, Waraki se puso de pie y se fue. Yo seguí desayunando.

Antes de entrar a clases, me dirigí a los baños que están en el piso de los de primer grado. Una vez allí, me mojé la cara y acomodé un poco mi cabello, salí del baño, como todos los hombres, secándome las manos en el pantalón, fue entonces que escuché que alguien lloraba. Mi cuerpo se estremeció al escuchar el llanto de Nagasami. Alguien trataba de consolarla.

…Pero lo arruiné, de nuevo lo arruiné, yo sólo arruino las cosas…

…Tranquilízate, si alguien más entra y te ve así…

La otra persona era evidentemente, Hakua.

…Ni siquiera puedo hacerlo feliz, no puedo hacer que él este feliz, su Onee–chan tenía razón, soy horrible, él no va a perdonarme nunca….

…Sólo le diré que quieres verlo y es todo…

Parecía que habían hecho las paces, aunque lo más probable era que Hakua simplemente se encontrase con Hoshika llorando y acudiera inmediatamente a consolarla.

…No quiero verlo, le diré cosas horribles de nuevo…

Fue entonces que Hakua se enfadó.

…Escucha, si no vas allá y le dices lo que sientes, ten por seguro que alguien más lo hará antes que tú, la cuenta regresiva ya comenzó ¿Entiendes? sí, hay otras chicas rondando y si no te compones, vas a perder ¿Es eso lo que quieres? ¿Qué te lo quiten?…

…Pero ¿Qué puedo hacer? Yo no puedo hacer nada, estoy indefensa…

…¿Puedes intentarlo siquiera? Esto es una guerra, Nagasami–chan, no puedes perder, alguien más te lo quitará ¿Comprendes?…

Se hizo el silencio, parecía que Hoshika trataba de calmarse.

…¿Qué hago?…

Preguntó ella, se escuchó un sonido de mocos contra el papel.

…¿Lo has besado?…

…¿Qué?…

…Ya lo dije, ¡Esto es así Nagasami! ¿Lo has besado?…

Hakua estaba enfadada, supongo que era a causa de lo que ella había visto. Yo lo único que quería era que la alarma sonara y ellas cortaran esa conversación, porque sabía que no iba a acabar en nada bueno, para mí, quiero decir.

…Si…

Respondió Nagasami, yo me llevé una mano a la frente.

…Entonces, sólo queda una cosa por hacer, sólo una carta que puedes usar, será mejor que te apresures…

En ese momento, me sentí más cerca de Nagasami de lo que nunca me había sentido, un escalofrío recorrió mi espalda.

…¿Por qué estás diciéndome esto?…

…Porque te amo ¡Maldita sea! ¿Eso es lo que quieres saber? Te amo, lo que pienses de mí no es importante porque no puedo evitarlo, pero quiero que seas feliz, no quiero ver cómo llega alguna otra y te quita aquello que quieres, sería injusto, y cruel. Yo nunca te había visto ser feliz, Nagasami, por eso, si puedo volver a verte feliz, será una pequeña victoria para mí, eso es lo que quiero…

…¿Qué es esa carta de triunfo… o lo que sea?…

Preguntó Nagasami. Maldita Hoshika ¿De verdad tenías que preguntar? Me tape la boca para que el sonido de mi miedo no me descubriera. Quiero decir que ahogué un grito.

…Ya lo sabes…

Nuevamente, el silencio. Nagasami no iba a tomarlo bien, seguramente habría una pelea, o eso es lo que pensé, o lo que quería pensar.

…Eso es indecente…

Respondió Hoshika, pero sonaba casi convencida.

…Escucha, puedes ser una chica indecente que va hasta allí y toma lo que quiere, o puedes ser una chica pura y asustada que espera que su novio se mantenga fiel simplemente porque si, tendrás que lidiar con todas esas chicas indecentes que le dan a tu novio lo que quiere y lo alejan de ti, buena suerte con eso…

Yo nunca había visto a Hakua ser tan “asertiva”, pero supongo que todas las cosas que pasaron estaban forzando esa actitud en ella. Aun así, Hakua no dijo nada de lo que había visto, al menos no mintió, pero no pudo mantenerse al margen como había prometido.

…Lo que él quiere…

Repitió Hoshika, como tratando de asimilarlo.

…De acuerdo, entonces simplemente lo perderás…

Sentenció Hakua, iba a salir después de eso, lo digo por lo que dijo Hoshika después.

…¡Espera! Yo, lo haré…

…De acuerdo…

Respondió Hakua, se podía sentir los nervios en la voz de ambas, después de todo ¿Tenían siquiera idea de lo que estaban diciendo? ¿Cómo es que nadie me pedía opinión acerca de eso?

–––––––––

–Akai–kun. –

Alguien me tomó por la manga. Aquello me sorprendió bastante para gritar, lo bueno es que aún tenía la mano en la boca.

– ¿Qué haces? –

Preguntó Minami–chan, Waraki estaba con ella.

–Yo… no hacía nada, nada en absoluto. –

Respondí, riéndome de nervios. Alguien más habló detrás de mí.

–Imura… ¿Nos escuchaste? –

Preguntó Nagasami.

– ¿Escuchar? ¿Escuchar qué? Yo estaba pasando por aquí y casualmente me encontré con Minami–chan. –

Expliqué, los ojos de Nagasami se iluminaron ante la sola mención del nombre, por un momento, olvidó que sus ojos estaban hinchados por el llanto.

– ¡Minami–chan! –

Gritó Hoshika, parecía que tenía una cierta debilidad por la pequeña, se sentía algo así como su Onee–chan, porque todos sabíamos que la Sempai favorita de Minami… era Hakua.

Como un relámpago, mi cerebro se iluminó ¿De dónde sacó Minami aquella idea que sostenía tan firmemente y que estaba a punto de terminar con lo que quedaba de mi reputación? Claro… Hakua.

–Llamas a Minami–chan por su nombre ¿eh? –

Preguntó Hakua, su voz era fría como el hielo, aquello fue una advertencia para Hoshika, quien se detuvo momentos antes de abrazar a Minami. Yo las miraba a ambas mirarse mutuamente, con desconcierto.

Y después de eso, todo explotó.

–Es una pena que no nos hayas escuchado, Akai–kun, Hoshika estaba a punto de decirte que salieran en una cita. –

Minami retrocedió y Waraki tosió levemente. Todo rastro de recato o vergüenza se había perdido ya. Era todo o nada. Pero Hakua hizo mal en instruir a Minami, porque ella comprendió todo de golpe, e hizo exactamente lo que Hakua le había dicho que debería hacerse. Atacó.

– ¿Hoshika–Sempai? Ya veo. –

Bajó la cabeza, como meditándolo un momento. Luego levantó la cara, orgullosa, y dio un paso al frente. Waraki la tomó del brazo, pero ella se soltó con violencia.

–Es una rival formidable, pero no voy a perder, yo voy a invitar a Akai–kun a una cita, tú tuviste tu oportunidad, ¡Ahora es la mía! –

Waraki había contado a su hermana muchas cosas antes de que ella se decidiera a mandar su carta. Era muy obvio. La cara de Hoshika se volvió dura.

Para ese momento, nos habíamos hecho con un número suficientemente bueno de espectadores. Los cuchicheos no le importaron a nadie.

Y todo se fue al diablo.

–Ah, ya veo… así que tú eres la ramera que está tratando de quitarme a mi novio. –

Hoshika hizo uso de todo su carácter, olvidándose por un momento que hablaba con una Kouhai. Yo estaba tan aturdido por lo rápido que había ocurrido todo que no pude hacer nada sino quedarme mirando.

–Tienes la lengua muy sucia para alguien a quien su “novio” no reconoce como su novia. –

Hoshika me miró con ojos asesinos, yo giré la cara.

–Es la verdad, tú terminaste conmigo. –

Le dije, Nagasami miró hacia todos lados como buscando algo con que contraatacar. Hakua me miraba con odio, pero la verdad es que parecía querer llorar por lo que estaba pasando.

– ¿Que puedes saber tu si eres una simple mocosa? Al menos lo he besado. –

Dijo. No debió decir eso, pero ella estaba desesperada, yo quería detener esto, pero en realidad no sabía a quién dirigirme para hacerlo.

–Mis sentimientos no perderán contra los tuyos… eso tiene arreglo. –

Y cuando creía que la cosa no podía ponerse peor, Minami hizo gala de su valentía. Allí frente a todos nosotros, frente a todos los espectadores, frente a su Onii–chan, y su Sempai favorita. Se acercó a mí y junto sus labios a los míos.

– ¡Oye Minami! –

Gritó Waraki, completamente impotente. Y por fin, la alarma sonó. Hakua me tomó del brazo, mientras Waraki tomaba el brazo de su pequeña hermana, quien había llevado su “amor” hasta límites nunca antes vistos en aquella escuela y nos separamos.

–Esto está fuera de control, Akai–kun. –

–Yo… no sé cómo paso… no pude hacer nada. –

–Oh vamos, nunca has podido hacer nada, por eso es que todo acabó como acabó. –

Seguro que Nagasami hubiera querido golpear a Minami por lo que pasó, pero Waraki se puso frente a ella mientras los gritos de todos comenzaban a callarse. Los estudiantes empezaron a volver a sus salones. Incluyéndonos.

–––––––––

Bien pensado, tuvimos suerte de que la alarma sonara en ese momento, podríamos haber atraído a los maestros quienes nos hubieran sancionado por faltar a la moral y provocar desorden.

Cuando la alarma de salida sonó. Waraki y Hakua se pararon frente a mí. Se miraron con odio y luego me miraron.

–Mi hermana pequeña me ha pedido que te diera algo, Imura, me gustaría que lo recibieras. –

–No tienes que fingir, Waraki–san, o mejor, Hatake–san, sabemos que es una nota de amor, ponla en sus manos y vete después, tengo que hablar con él. –

Yo miré a Hakua significativamente.

–No debes enfadarte con él, Hakua–chan, él sólo está siendo un buen Onii–chan, no es que quisiera que las cosas salieran así. –

Decidí defender a Waraki, no me parecía justo que, siendo ella la Sempai de Minami, le hablara de esa manera.

–Si bueno, no sabíamos que su pequeña hermana sería tan “valiente” para ello. –

Replicó Hakua, Waraki iba a responder, pero mejor le respondí yo.

–Fuiste tú quien le metió esa idea en la cabeza. –

Hakua giró la cabeza, como avergonzada.

–En fin, Waraki, está bien, dámelo, no voy a leerla ahora, de todos modos. –

Le dije, Waraki me entregó la nota y salió del salón, aun había gente en las bancas posteriores.

– ¿Podemos hablar en privado? –

Preguntó Hakua, yo sonreí.

–Si no te me declaras, entonces está bien. –

Le dije, Hakua sonrió, al menos fue evidente que yo estaba tratando de mejorar el ambiente un poco.

–––––––––

Fuimos a la azotea, el viento soplaba moviendo el cabello de Hakua sin que ella pudiera hacer nada,

Tras unos momentos de calma, ella comenzó.

–Sé que nos escuchaste… así que no voy a fingir que no lo sé, o que no sabes lo que pasó en ese baño. –

–Lo lamento. –

Dije, me sentía algo mal por haberlas escuchado a escondidas, ella miraba al horizonte, yo me acerqué a ella, y me paré a un lado, Hakua parecía tener problemas para hablar.

–Imura… yo, vi ese mensaje… y, bueno, sé para quien es, al menos creo que lo sé, pero creo que mi mente se niega a aceptarlo. –

Aquello fue aun peor que lo que ya había pasado. Tomé el barrote de la azotea con fuerza, mientras miraba a Hakua, quien no se atrevía a mirarme a los ojos. Comencé a sudar.

–¿Es así? Imura. –

No pude responder, pero ella interpretó mi silencio positivamente.

–No soy tonta… sabía que algo andaba mal desde el día en que intenté verte cuando estabas resfriado, yo sabía que algo no era normal allí… sólo hizo falta reconstruir las piezas… –

Hakua se llevó las manos a la cara. Yo la tomé por los hombros. La coloqué junto al barandal, perdiendo el control de mí mismo por unos momentos.

–Que reacciones así lo confirma. –

Mi corazón latía con fuerza, sólo tenía que hacerlo… empujar…a Hakua… pero pronto me encontré aterrado de lo que estaba pensando y la solté, retrocediendo. Ella se llevó las manos a la cara, por un momento, luego tomó mis manos con las suyas, con delicadeza.

–Yo no creo que esté bien. –

Agregó, su juicio era algo que a mí no me importaba realmente, pero no podía decirle eso a ella.

–Es una locura, Imura… tienes que admitirlo, es irracional e inmoral, incluso estúpido, pero… no estoy aquí para juzgar nada, estoy aquí para ayudar a mi amiga. –

–Para ayudar a la chica que amas. –

Respondí, recordándole que ella también tenía algo que ocultar, aunque su falta no fuera nada compara con la mía.

–Vaya, los hombres son en verdad asquerosos… son seres acomplejados, duros, y débiles al mismo tiempo, que no pueden hacer nada si una no interviene, que sucumben a sus bajos instintos, necios y molestos, no sé qué es lo que las otras chicas ven en ustedes, en verdad, personalmente, no los encuentro de mi gusto, pero esto no se trata de mí. Esto es por ella, por la chica que yo amo… –

No supe que contestar, supongo que era un ataque derivado del mismo sitio que sus preferencias en cuanto al tema, pero estaba seguro de que, al menos personalmente, yo no tenía nada que ver. Ella no lo entendió así, de todos modos.

– ¿Qué harás? ¿Chantajearme? –

Pregunté.

–Sí, me temo que sí, todo esto es por ella, todo lo que tú tienes que hacer, es acudir a esa cita, sabes lo que ocurrirá, así que no voy a fingir inocencia, pero no puedes faltar, mucho menos meter a Minami–chan en esto. –

– ¿Qué pasa si sigo prefiriendo a Onee–chan después de ello? –

Pregunté, ella batió la cabeza, como si no lo comprendiera.

– ¿Por qué ibas a preferir eso? ¡Eso no es amor! Estás encaprichado, es todo, estás feliz porque ella te entrega su cuerpo, pero dejará de ser encantador en algún momento, ¡Entra en razón Imura! Sólo necesitas entenderlo…Nagasami no va a sufrir sólo porque tú quieres continuar con tu patético y desagradable intento de relación…. –

Me tragué el coraje, de nada iba a servir alterarme ahora. Ya estaba todo jodido, sólo quería saber una cosa.

–No me respondiste. ¿Qué pasa si sigo prefiriendo a Onee–chan? –

Hakua bajó la cabeza. Pensativa, luego asintió y me miró.

–Tendría que decírselo a todos, incluyendo a Minami–chan, y a Nagasami, a Waraki… toda la escuela se enteraría de la clase de persona que eres. –

–¿Serías capaz de hacerle eso a alguien que se negó a juzgarte por ayudar a alguien te dijo esa clase de cosas? –

Pregunté, ultrajado. Ella negó con la cabeza.

–El amor es la guerra, Imura, y no voy a perder, ni siquiera de esta forma. –

Después de eso, Hakua bajó las escaleras. Y se fue. Una parte de mí, se arrepintió de no haberla arrojado por las escaleras. O por la azotea.