Eien no Hanami C15

Modo nocturno

Capítulo 15: Irren ist Menschlich.

La casa estaba silenciosa ahora. Entré sin hacer mucho ruido aunque quisiera hacerlo. Aún estaba aturdido por lo que había ocurrido en la escuela. Iba a decírselo a Onee–chan. Quería hacerlo, quería pedir ayuda y que me sacara de este problema, pero puede que fuera demasiado tarde para ello.

Iba a coger el teléfono y marcarle, pero algo dentro de mí me detuvo. Le había hecho una promesa. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué podía hacer Kotori Onee–chan desde donde estaba? Iba a alterarse. Iba a arruinar su recital. Y en realidad, nada de lo que hiciera, iba a cambiar lo que ya estaba hecho.

Me senté sobre las escaleras, sólo y en silencio. En ese momento sonó el teléfono. Era Kotori Onee–chan. La mano me temblaba cuando le contesté.

…Moshi–Moshi, Imura ¿Has llegado ya? ¿Ya comiste? ¿Cómo estás?

…Estoy… bien Onee–chan. He llegado apenas ¿Cómo estás?

…¿Bien? No suenas bien para nada ¿Pasa algo Imura? No me hagas preocuparme por favor.

Yo nunca fui bueno fingiendo nada, pero ahora tenía que intentarlo, el bienestar de ella dependía de lo bien que yo pudiera parecer aquí.

…Me he golpeado con la escalera al coger el teléfono, pero estoy bien… todo está bien Onee–chan.

…De acuerdo, te creo Imura ¿Sabes? Te extraño mucho… quiero verte… sé que te he dejado sólo por más tiempo, pero el saber que falta mucho en verdad me hace sentir mal.

Parecía querer llorar, vaya que era una ternura.

…No debes llorar Kotori Onee–chan, recuerda que yo estaré esperando por ti, ¿entiendes?

Le dije. Ella pareció contener sus lágrimas, escuché un suspiro.

…Estoy muy nerviosa, no hemos dejado de practicar y la verdad es que siento que nos falta algo, tal vez sea que todas estamos nerviosas, ah, necesito un abrazo, Imura… quiero verte.

Me estremecí frente a esa declaración.

Todas las imágenes de estos últimos días pasaron frente a mis ojos, y salieron en forma líquida sin que pudiera hacer nada porque sabía que por más que lo intentara, no podía escapar de este destino. Y no era justo. Ella no me había hecho nada, ella sólo me hizo feliz, y ahora yo iba a traicionarla.

Iba a decírselo, iba a gritar “No vuelvas” iba a gritar “Te haré llorar, soy un monstruo, sé que te haré daño y ni siquiera puedo decir lo siento, y aunque sé que lo que estoy haciendo mal, no puedo hacer nada para detenerlo” pero tenía tanto miedo de herir a la chica que me lo había dado todo.

…Kotori.

…¿Si?

…Te amo, por favor, no lo olvides, por favor.

…No lo olvidaré Imura, Te amo también.

Colgué.

Soy lo peor de lo peor.

Ya no tenía miedo del juicio, sabía perfectamente que de todas las personas que conocía, yo era la peor. Ni Kotori con sus gustos extraños, ni Hakua con su chantaje, ni Nagasami con sus corajes, podrían herir a alguien a quien aman con la seguridad de que lo harían, por su propia voluntad. Todas esas personas tenían una razón para hacer daño. Yo ni siquiera sabía cómo es que todo había terminado así. Pero aquí estaba, a punto de cometer la más grande traición de toda mi vida, y no podía hacer nada para evitarlo.

¿Por qué iba a hacer esto? ¿Por mi reputación? Al demonio con eso. Pero mi madre regresaría pronto… Como si la hubiera invocado, en ese momento sonó el teléfono de la casa. La única persona que podría hacer esa llamada, era mi madre.

Onee–chan me había dicho que Okaa–san podría hablar en cualquier momento, en cualquier caso, yo debería sonar como un buen hijo y un buen hermano menor. Era todo.

…Moshi–Moshi.

…Moshi–Moshi, Imura ¿Eres tú?

…Lo soy, Okaa–san, ¿Qué pasa?

…Bueno, yo ¿Cómo estas Imura? ¿Y Kotori?

Sonaba como si tuviera problemas, pero por más que lo deseara, no podía preocuparme por ello, no ahora al menos.

…Estoy bien, Okaa–san, Kotori se ha ido a su recital, no volverá en todo el fin de semana.

…Ah ¿En verdad?

…Había oído que volverías pronto ¿Es eso verdad?

…Pues, sí, es cierto, Imura ¿Estas mal con eso? Imura, lo siento tanto.

…No, para nada, Okaa–san, la verdad es que quisiera que estuvieras aquí.

(Y me salvaras de toda esta mierda)

…Lo sé Imura, Cariño, pero no creo que pueda ser antes de la graduación de Kotori, de hecho, hablaba para disculparme por ello.

…No creo que haya problema, sabemos que no puede ser de la noche a la mañana, de todos modos, se lo diré a Onee–chan ¿Está bien? Tu no debes preocuparte más.

…Eres muy comprensivo, Hijo mío, has crecido tanto.

…No es nada Okaa–san, en verdad, tu no debes preocuparte por nosotros.

…¿Tienen dinero suficiente?

…Pues…

Un poco de dinero no nos vendría nada mal, pensaba en ese momento, mi madre siempre depositaba mucho dinero, era su forma de aliviar su culpa. Me gustaría que la mía fuera tan fácil de aliviar. Le daría millones de yenes a Onee–chan si con eso pudiera apagar este ardor en mi pecho.

…De acuerdo, depositare en cuanto pueda ¿De acuerdo? Dime algo Imura, ¿Tienes novia?

…De…de que estás hablando Okaa–san, claro que sí.

No tenerla podría haber alarmado a Okaa–san, según Kotori Onee–chan me había dicho.

…¿Y tu hermana?

…Bueno ¿sabes? La escuela de Onee–chan es de puras chicas, no creo que haya muchas oportunidades, quizá cuando entre al instituto.

…De acuerdo, entonces todo está bien, cuídate mucho hijo, hablaré pronto de cualquier modo, y bueno… espero verlos antes de Hanami, si es así, iremos a sentarnos en alguna parte, los tres como familia, quizá los cinco…¿De acuerdo?

Kotori Onee–chan y su novio, yo con mi novia, y mi madre. Resultaba irónico saber, que aunque así fuera, seguiríamos siendo sólo tres.

…De acuerdo.

Colgó después de eso. Yo comencé a prepararme algo de comer. Ramen instantáneo estaría bien. Recordaba que Onee–chan tenía algunos miles de yenes guardados en su recámara, los dejó allí para que yo comiera, estos tres días, pero con sinceridad, no tenía ganas de cocinar nada, además de que la mayoría de las cosas me quedan fatales, sólo compre un par de ramen instantáneo y Pockys. Odio los Pockys, pero eso no se lo puedo decir a Onee–chan, quien los ama. Ahora mismo, los comía porque quería encontrar en ellos el sabor de los labios de Onee–chan, lo encontré, pero sólo aumentó la nostalgia, el miedo y la culpa por lo que iba a hacer.

Recibí un mensaje.

“Mañana deberíamos vernos a las tres de la tarde, Nagasami estará ya en mi casa, te veré en la estación Mamada, iremos a mi casa, ya tengo todo listo”

–Cariños, Hakua.

Eso era algo lejos de donde yo vivía, pero aquello no era lo que más me importaba, parece que Hakua tenía ya elaborado su plan, yo ya no tenía las fuerzas ni la voluntad para seguirme negando. Pensé por un momento en llamar a Onee–chan y decirle lo que iba a pasar, pero no tenía valor para tanto. Algo en todo esto me dijo que tal vez, sólo tal vez, podía hacer esto sin que ella se enterara. Podía hacerlo sin lastimarla.

Claro que me iba a sentir culpable, pero eso estaba bien. Lo único que yo quería, es que Onee–chan no pagara por algo que ella no provocó. Si todo esto iba a pasar, lo único que quería era salvar a Kotori del dolor que yo sabía que esto le iba a ocasionar, si todo esto iba a ocurrir, entonces estaba bien así. Si podía hacerlo, sin que ella saliera lastimada.

Supongo yo que sonaba muy hipócrita lo que estaba diciendo, es decir, me iba a acostar con una chica muy linda, y tenía sexo casi todos los días con una chica aún mejor. ¿No era esto lo mejor que le podía pasar a alguien? Yo no lo creo. Lo único que deseaba en ese momento, era quedarme con Kotori, no tener que ver a nadie más, no salir para nada, ser feliz y hacerla feliz a ella, pero había cometido tantos errores, que aquello no se me iba a permitir.

––––––––––

Encontrarme con Hakua supuso para mí, tragarme el coraje de verla sonreír tan plácidamente cuando nos vimos. De todos modos, el modo en el que iba vestida no revelaba para nada la clase de intenciones que esta chica tenía. Yo simplemente me limité a seguirla, ella hizo unas advertencias previas.

–Nagasami–chan ha estado preparándose desde hace ya buen rato, de todos modos, debes ser amable con ella ¿comprendes? Ella no es una enferma y esta es su primera vez, nada de gustos extraño, asegúrate de que ella se sienta cómoda, Akai–kun. –

Yo asentí, abrir la boca en ese momento hubiera sido peligroso. Abrió la puerta de su casa, una casa gigantesca en las afueras de la ciudad, aun así, todo está silencioso.

–Mis padres no llegarán hasta mañana, pero de ninguna forma puedes quedarte aquí, así que asegúrate de terminar antes de las diez de la noche, no le pidas que se sobre esfuerce, recuerda que ella es pura, no sé qué clase de fetiches raros tengas, pero con Nagasami deberías hacer sólo lo normal. –

–Ya me lo habías dicho. –

–Bueno, parece que te juzgué mal, supongo que no eres simplemente una bestia, admito que podrías ser algo inteligente, después de todo, estás aquí. –

Dijo ella, entrando a la habitación donde estaba Nagasami, yo la seguí.

–He venido con alguien. –

Dijo Hakua, cambiando su voz de una forma impresionante, su estado de ánimo, todo, era como si ella estuviera representando una especie de acto. Acto que ella conocía perfectamente, Nagasami sonrió, tenía la cara roja, supongo yo que era la vergüenza que debía sentir al saber para qué estábamos allí.

–¿Quieren un poco de te? Iré a preparar algo… sé que quieres estar a solas con él. –

Comentó Hakua y se marchó, Nagasami hizo una breve sonrisa, luego me miró, pero no pudo sostener la mirada, bajó la cabeza. Lo sabía, ella ni siquiera estaba lista para esto.

–¿Por qué estás aquí? –

Le pregunté a Nagasami, ella volteó a verme, visiblemente avergonzada, luego volvió a bajar la cabeza.

–Hakua dice que te perderé si no hago esto. –

Dijo Nagasami, ella estaba tan nerviosa que incluso ni siquiera se molestó en ocultarlo. Increíble.

–Pero tu ni siquiera quieres hacer esto. –

–No quiero perderte, eres lo único que tengo, puede que no sea la mejor chica del mundo, pero… no quiero perderte, me da mucho miedo. –

–Te harás daño, te haré daño, haremos mucho daño con esto, Nagasami, a mucha gente. –

–¿Cómo a las zorras que quieren alejarte de mí? –

Preguntó ella, con evidente resentimiento en la voz, sin embargo parecía estar a punto de llorar.

–No me importa el daño, cualquier cosa es mejor que perder lo único que me hace feliz, incluso estuve dispuesta a perdonar a Hakua por lo que hizo, incluso permitiría que lo hiciera de nuevo, se lo he prometido, si ella me puede asegurar que no te perderé. –

Bajé la cabeza, ahora entendía todo, Nagasami estaba vendiendo sus labios a cambio de la promesa de Hakua, y Hakua estaba actuando con el corazón en la mano, moviendo todo lo que estaba su alcance, por conseguir esa pequeña recompensa.

–Sacrificaré todo lo que pueda por esta relación, si es cierto que esto es una guerra y que todos los hombres buscan… eso… entonces eso es lo que haré… Hakua no me ha mentido, aquí estas, después de todo, viniste por mí. –

–Estas confundiendo las cosas, no quiero hacerte daño, Nagasami, tienes que detener esto. –

No podía decirle que la verdadera razón de que yo estuviera aquí, era el chantaje de Hakua, pero mi silencio sólo contribuyó a que Nagasami creyera aún más en las palabras de ésta. Y se enfadó en ese momento.

–¡No! Yo no quiero parar, no quiero perderte, no quiero volver a ese punto en donde nadie tenía ningún interés por mí, Onee–chan me abandonó, ¿También lo harás tú? ¿No te importa lo que siento? –

–¡Claro que me importa, por eso es que quiero parar! –

Le grité. Ella se llevó la mano a la boca, yo nunca me había comportado de esa forma con ella, pero la verdad es que el estrés estaba matándome. Hakua entró en ese momento.

–Chu–Chu–Chu. –

Negó ella con el dedo.

–No deben pelear, recuerden que se aman, ¿No estaban aquí para hacer las paces? ¿Por qué los gritos? ¿Por qué el llanto? –

Dijo y se sentó al lado de Nagasami, yo permanecí en donde estaba, echando la cabeza atrás, suspirando.

–No debes llorar, Nagasami–chan, recuerda que el chico de tus sueños está frente a ti, tienes que verte bonita ¿Esta bien? –

Preguntó Hakua, con evidente placer al tocar la cara de Nagasami para limpiar sus lágrimas, pero ella estaba tan conmocionada, que lo único que hizo fue asentir con la cabeza.

–Bien ahora, He traído algo de té, por favor, sírvanse, yo me serviré también, aunque sea un poco. –

Dijo ella, y sirvió tres vasos, yo lo miré con recelo, pero ella me miró con odio y bebió de su propio vaso, como para indicarme que no había nada de malo con ello. Los vasos estaban limpios y secos antes de que ella sirviera el té así que tomé un poco.

–También hay panquecitos. –

Agregó después, colocando un plato con tres muffin, miró a Nagasami.

–He puesto de los que te gustan. –

Añadió, con la voz más dulce que tenía.

–Gracias. –

Agradeció Hoshika, con evidentes trabajos, intentando con todas sus fuerzas sonreír. Después de eso ella tomó uno de ellos y se lo metió a la boca, supongo que era por sus nervios. Hakua sonrió al ver a Nagasami comer.  Después de eso vació su vaso y luego me miró significativamente.

–Bien entonces, si me necesitan, estaré en el piso de abajo, los dejo solos, tómense su tiempo. –

––––––––––

Yo me llevé las manos a la cara, esto estaba poniéndose algo extraño. Aunque viéndolo desde un punto de vista más racional, nada de esto tenía ningún sentido en primer lugar. Nagasami miraba al suelo, yo la miraba a ella, ella se enfadó.

–¿Por qué me miras? –

Preguntó, con coraje, me sentí algo mal por ella, hay que admitirlo, orillada, igual que yo, a hacer algo que no deseaba hacer.

–Se supone que te mire, es para eso para lo que estoy aquí. –

–Si pero, no de forma indecente. –

Replicó ella, con el mismo tono de voz.

–Estamos aquí para hacer cosas indecentes. –

–Comienza de una vez ¿Quieres? –

–Comenzar… de acuerdo, así sea entonces. –

Suspiré, al mal paso, dadle prisa. Ya ni siquiera quería pensarlo. No importaba lo que yo pensara, nada iba a cambiar el hecho de que estaba aquí, con Nagasami, y de lo que iba a pasar entre nosotros. Ella se arrepintió en cuanto me puse de pie.

–¡Espera! Tengo mucho miedo. –

Me detuve, puede que lo que estaba haciendo era de hecho ya muy malo, puede que fuera alguien que no tenía remedio, puede que estuviera mucho más “enfermo” de lo que me atreví a pensar en un principio, pero… tengo mi moral, aunque sea en ese último instante. No tenía ni el valor, ni el odio, para forzarla. Sólo suspiré y salí de la habitación. Ella dijo algo pero no la escuché. Supuse que allí había terminado todo. Subestimé a Hakua, como antes.

–Si te vas ahora, llamaré a la policía y les diré que has intentado abusar de nosotras. –

–Ella no quiere hacerlo, Hakua, esto está mal. –

–Lo que haces está aún más mal, Imura… además, ya debería ir mejor, ¿Por qué no le das otra oportunidad? Eres un  insensible, es su primera vez y tiene miedo, eso no quiere decir que no lo desee. –

–No voy a forzarla, y si no lo hemos hecho para cuando tenga que irme, entonces se acabó. –

Le advertí, ella sonrió.

–Claro. –

Dijo, yo me di la vuelta, dejándola allí parada, pero Hakua me siguió, no le di importancia, cuando estaba a punto de abrir la puerta de la habitación, Nagasami abrió la puerta y me recibió con un beso.

“Qué demonios”

Pensaba mientras Nagasami me echaba los brazos al cuello y continuaba besándome, podía sentir el calor en su piel a través del abrazo. Se soltó de mí y cayó al suelo, abriendo las piernas y dejando ver una ropa interior que no debería usar una chica de esa edad.

–¿Qué es esto? ¿Qué me pasa? –

Preguntó Nagasami, estaba roja de la cara, y se veía confundida, Hakua se adelantó con tranquilidad y le ayudó a quitarse el suéter blanco que Nagasami tenía puesto.

–Estas así porque estás frente al chico que te gusta, esto que sientes se llama excitación, y es lo que mueve a una chica a hacer cosas pervertidas. –

Hakua aprovechó para manosear sus pechos, Nagasami no tuvo siquiera tiempo de pensar en ello, me miraba con los ojos perdidos y la boca abierta.

–Imura… Hakua… ayúdenme. –

Suplicó Nagasami.

–Solo el chico que amas puede ayudarte con esta sensación, Nagasami, sólo él puede apagar este fuego que estas sintiendo en tu cuerpo, así que, déjalo hacer –

Le dijo Hakua, su voz sonaba diferente, sonaba seductora, la muy maldita estaba disfrutando de la situación.

–Tú no te muevas. –

Me dijo Hakua, mirándome fugazmente, luego ayudó a Nagasami a sentarse, acariciando su espalda.

–Vamos Nagasami, muéstrale a este chico lo pervertida y sucia que puedes llegar a ser. –

Incitó Hakua, quitando la blusa de Nagasami, su sostén era de la misma calidad que sus bragas. Parecía que Hakua había planeado todo con bastante detenimiento y no permitiría que algo saliera mal.

– ¿Qué hago? –

Preguntó Nagasami, estaba fuera de control, yo volteé a ver los muffin, y batí la cabeza. Nagasami estaba perdida, y yo también lo estaba. Ahora lo único que escuchaba Nagasami, era la voz de Hakua, era una especie de esclava, y tengo la impresión, de que Hakua no le había dicho a Nagasami nada de esto.

–Bueno, puedes comenzar por lamer… –

Comenzó a susurrarle. Los ojos de Nagasami se abrieron, imagino que por la sorpresa de lo que estaba escuchando. Seguro que su mente se negaba, pero su cuerpo carecía ahora de voluntad para negarse.

–De acuerdo. –

Nagasami asintió, y luego se arrastró hasta donde yo estaba, y desabrochó mi cierre, para hacer exactamente lo que Hakua le había pedido que hiciera. Y aunque mi cuerpo estaba bien, mi mente carecía también de la libertad para negarse. Hice un montón de cosas a Nagasami, todo lo que a Hakua se le ocurrió, Nagasami obedecía como una esclava impulsada por el deseo que alguna cosa le provocó después de haber probado esos muffin.

Yo simplemente me evadí de la realidad, pensaba mientras tanto, en Kotori, y en lo horrible que se sentía lo que estaba haciéndole. Hakua, se deleitaba con lo que estaba viendo, permanecía en un rincón, en ocasiones tocándose sola, en ocasiones tomando fotografías.

¿Era esto lo que se conocía como harem? ¿En verdad era tan desagradable? ¿Cómo es que alguien podía vivir así? ¿Cómo es que alguien podría querer esto? Me preguntaba.

Cerré los ojos, y para cuando los abrí, estaba hecho.

Tomé mi ropa, y me fui a casa.

––––––––––

Hakua corrió el rumor de que Nagasami había vuelto conmigo. Waraki no volvió a háblame después de eso. Y no volví a ver a Minami en lo que restaba del curso. Hubiera querido al menos disculparme con ella. Ella dijo que había estado con nosotros en nuestra cita, que habíamos ido al cinema y que nos tomamos de las manos en el cine. Debido a las poderosas habilidades de persuasión de Hakua, todo el mundo lo creyó.

Hakua y Nagasami volvieron a ser las mismas que habían sido siempre después de ese fin de semana, aunque yo sentía que ellas dos ahora tenían alguna especie de secreto. Si saben a qué me refiero. Pero eso no lo mencioné. Nagasami hacía perfectamente el papel de buena novia conmigo, y Hakua el de mejor amiga de la pareja. Incluso volvió a usar el honorífico de “–kun” cosa que ahora yo encontraba desagradable.

–De todos modos, me aseguré de que no puedas preferir a tu… hermana… aunque así lo quieras. –

Comentó Hakua mientras estábamos a solas. No hacía falta pensarlo mucho para saber lo que ocurrió.

Onee–chan no volvió el lunes a la casa. Me hubiera preocupado mucho de no ser porque recibí un mensaje el domingo, diciendo que ella permanecería en casa de Tobichi Misaki. Eso fue todo lo que dijo, y yo no respondí. Misaki me llamó después para decirme que ya estaban en su casa. A decir verdad, ni siquiera sabía cómo iba a mirar a Kotori Onee–chan a la cara.

Siendo sinceros, no quería que Onee–chan volviera.

Soporté la soledad de los días siguientes porque sentí que ese era mi castigo. Y aunque pensaba que era muy poco y seguía llorando todas las noches, no envié ningún mensaje a nadie, ni llamé a nadie. Era mejor así. Hakua intentó que nos reuniéramos de nuevo en algún otro sitio, pero le dije que tenía algo que hacer.

Seguro que ella no me dejaría salir de esto con tanta facilidad, pero como no pensaba que hubiera amenaza por el momento, me permitió negarme.

Hay que ver en qué me había convertido ¿eh?

––––––––––

La noche del miércoles. El día en que Onee–chan se había graduado, yo estaba en cama, llorando como un bebé.

No la había visto desde aquella despedida, y si hubiese sabido en aquel momento todo lo que iba a tardar en verla, no hubiera ido a la escuela ese día, eso podría haber cambiado todo, pero era tarde para ello. Era tarde para arrepentirse. De todos modos, había tanto que quería decir, tanto que quería callar, pensé que me volvería loco. Si no me hubiera faltado valor, me habría suicidado.

Quería ver a Kotori, la extrañaba terriblemente, pero no tenía valor para acercarme a ella, y entendía por qué ella estaba evitándome, en esas cosas pensaba mientras lloraba.

Entonces tocaron el timbre. Era pasada medianoche ya, supuse que sería Nagasami, con alguno de sus estúpidos problemas… ¡Yo no podía hacer nada! Ni siquiera podía solucionar los míos… pero me tranquilicé, me limpié la cara como pude y bajé. Si era ella quizá estaba siendo presionada por Hakua, para arreglar las cosas, ese mismo día, antes de la ceremonia, ella había vuelto a terminar conmigo, no estaba interesado en ella, pero tal vez podríamos encontrar alguna solución que contentara a Hakua.

Tobichi Misaki.

Yo me quedé perplejo. Tenía los ojos hinchados y me dolía la cabeza, seguramente mi cara estaría también marcada por las lágrimas. Ni siquiera me había bañado el día de hoy. Pasaba de media noche, y luego de todas aquellas cosas vomitivas, lo único en lo que pude pensar es que… ella quería…

–Lo siento. –

Dije, instintivamente, rechazándola, Misaki me miró por un momento, luego sonrió amargamente, y dijo lo único que no pensé que escucharía de ella.

–Tal para cual. –

–¿Cómo? –

Pregunté, con las lágrimas a punto de volver a estallar en mi rostro.

–Akai–kun ¿Puedo pasar? –

Preguntó ella, yo asentí, haciendo un esfuerzo por controlarme, mi mente ya no estaba trabajando con normalidad, así que no quise hacerme conjeturas, sólo la dejé que pasara.

Había vasos de ramen instantáneo y cajas vacías de Pockys por todos lados. Ella miró alrededor, y sonrió.

– ¿Por qué no has llamado? Imura ¿No era tiempo ya de que ella estuviera en casa? ¿Ya no la quieres? –

Preguntó ella, yo tuve ganas de golpearla ¿Qué se cree? Para venir a preguntar esas cosas. Ella sacó su teléfono y me mostró algo que me dejó helado. Era una fotografía, una fotografía pornográfica, donde los modelos éramos yo, y Nagasami.

–Kotori–chan recibió esto después de nuestro recital, con una nota, inmediatamente, ella se puso a llorar… nosotras pensamos que había quedado impactada por lo que había visto. La reacción normal, incluso te odiamos un poco, pero no entendimos nada. –

Me explicó.

–En el viaje de regreso, Kotori–chan dijo, entre llantos, que no quería ir a su casa, y aunque no entendí muy bien por qué, le ofrecí mi casa para que se quedara. Una vez que estuvimos solas, pude leer la nota. La realidad era mucho peor de lo que me atreví a pensar, pero entendí porque es que esa foto, le causó tanto dolor a Kotori–chan. –

–Yo… yo… –

Comencé a llorar de nuevo, no pude evitarlo, estaba temblando y tenía los nervios destrozados, llegué a la conclusión (no muy premeditada) de que de nada serviría ocultar lo que pasaba. Ella también lo sabía.

–Ella dijo un montón de veces que no quería volver a verte, pero inmediatamente después, volvía a llorar porque te extrañaba, yo le dije que tenía que haber alguna explicación, algún error en cuanto a esto. Pero ella no quería escuchar, no hacía más que llorar en cuanto le mencionaba tu nombre siquiera, por eso es que fui yo quien te llamó. –

Explicó, yo me tallé los ojos mientras ella me miraba. No sabía cómo interpretar esa mirada porque no se parecía a ninguna que yo hubiera visto antes.

–¿Sabes lo que pasa? –

Pregunté, tartamudeando mientras trataba de controlarme.

–Kotori me lo contó… no podía ocultarlo después de lo del mensaje y ella sabía que yo necesitaba una explicación. Me dijo incluso por qué ella deseaba que yo misma me viera envuelta, tengo un par de cosas por allí que yo no debería tener, pero a pesar de lo duro que fue aceptar lo que ella planeaba para mí, entendí lo acorralada que ella se sentía. –

–Nosotros… –

Comencé a explicar, pero ella alzó su mano, interrumpiéndome.

–Descuida, su secreto está a salvo conmigo… –

– ¿Lo apruebas? –

Pregunté, perplejo, pues en realidad, era una reacción que yo nunca habría imaginado que alguien extraño pudiera tener.

–Pues… si… y no… no lo sé, es sólo que, uno no escoge cuándo o de quién enamorarse, y después de ver a Kotori–chan llorar, sin descanso, por tanto tiempo… entendí que ella te ama… no estoy segura de cómo paso, o por qué,  pero sé que es así… sin embargo, no sé si puedo decir lo mismo de ti. –

Explicó, sacando de su mochila una botella de agua, y bebiendo. Yo me puse de pie.

–No te he ofrecido nada… –

Ella negó con la cabeza.

–No te preocupes, no espero que seas un buen anfitrión en este estado, por lo que puedo ver, estas muy mal, pero ni siquiera sé porque no has llamado, la he visto consumirse durante días, y quiero ayudarla, pero pensé que tenía que saber, qué pensaba su pequeño hermano de todo esto. –

Me senté y suspiré. Era duro mirarla a los ojos, porque en aquel momento, Misaki era la viva imagen de todos los juicios que yo había hecho sobre lo que hice. Aun así, sabía que tenía que intentarlo, era lo menos que yo podía hacer.

–Yo… la traicioné. –

No pude decir nada más, me eché a llorar de nuevo. Me dio algo de pena llorar frente a mi repentina invitada, pero su voz sonaba tan dulce y amable, que simplemente no pude resistirlo. Me quebré, está mal que yo lo diga, pero así fue. Y ella hizo lo que nunca pensé que alguien, sabiendo lo que yo era, haría por mí. Me abrazó y colocó mi cara contra su hombro.

–Los hombres son tontos… pero todo va a estar bien. –

–Lastimé a la mujer que amo… la hice pedazos… yo no quería que esto pasara así. –

Comencé a decir, o a gritar más bien, pero ella fue amable y acarició mi cabeza con tranquilidad, al tiempo que repetía.

–Ya pasó, todo va a estar bien… todo va a estar bien. –

––––––––––

No sé cuánto tiempo estuve llorando. Lo cierto es que cuando recuperé el control de mí mismo, ella tenía un par de lágrimas en los ojos, que se apresuró a limpiarse.

–Lamento hacerte cargar con problemas que no te corresponden. –

Ella sonrió.

–No tienes que preocuparte, estas cosas son así… lo importante es, que eres consciente de que lo que hiciste estuvo muy mal… Eres lindo Imura, tengo que admitir que si no fueras el novio de mi mejor amiga, te besaría, y supongo que es normal que haya muchas chicas que quieran hacer esto y aquello contigo, pero si quieres convertirte en un hombre de verdad, tienes que aprender a decir “no” ¿Entiendes? De otro modo, seguirás lastimando a las personas que confían en ti, porque no eres capaz de mantener tu palabra cuando realmente es importante. –

Asentí con la cabeza. Tenía espasmos en el pecho por todo el tiempo que había estado llorando. Y mi cara estaba llena de mocos.

–Sé que lo que hice estuvo mal, sé que no tengo remedio, rompí mi promesa con Onee–chan, le rompí el corazón, la traicioné, sé que soy la peor clase de persona del mundo… probablemente me odie, merezco sentirme así, no merezco volver a verla. –

Le dije, ella me miró con lastima, luego sonrió amigablemente y levantando su dedo, dijo algo que no entendí.

– Irren ist Menschlich. –

Dijo Misaki, con evidentes trabajos al pronunciarlo.

– ¿Cómo? –

Pregunté, pues yo no entendía inglés, o lo que sea que fuera..

–Es alemán, quiere decir, errar es de humanos, entiendo que no te sientes digno de recuperar a tu novia, pero estas cosas no se tratan sobre ser digno, o sobre merecer algo, se trata sobre sentimientos. No importa si lo quieres o no, no importa lo que opines de ellos, o lo que los demás piensen de ellos, están allí… tampoco importa si duele o no, seguirán estando allí. Cometiste un error Imura, uno muy grave, pero eso no te condena por completo, la gente comete errores, se equivoca, y el mundo no se acaba por ello, esas cosas pasan, más seguido de lo que crees, eso no significa que no puedas redimirte,  no significa que tengas que perderlo todo, no digo que lo que hiciste estuvo bien, pero puede que baste con que entiendas que estuvo mal, para no volver a repetirlo. –

Me explicó, lo que decía sonaba tan dulce a mis oídos, que no pude creerlo ¿Es que acaso podía existir algo como perdón? ¿Para mí? Simplemente mi mente se negaba a aceptarlo. Aun así, intenté confirmarlo.

– ¿Onee–chan me perdonará? –

Pregunté, con cierta desesperación.

–Bueno, eso depende de ella y de ti, lo único que puedo decirte, es que ella quiere regresar, pero tiene mucho miedo de enfrentarse a algo que su corazón no pueda soportar, aún no sabe que he venido, y no estoy segura de que sea buena idea decírselo ahora mismo, antes que eso, dime una cosa ¿Fue voluntario? ¿Te acostaste con esa mujer, sabiendo que le harías daño a tu Onee–chan? Esas cosas cuentan mucho en estos casos. –

Misaki hablaba como una maestra, que ha encontrado a algún alumno haciendo algo que no debe, y que, aunque no planea decirle a sus padres, está reprehendiéndolo para asegurarse de que el pequeño no lo haga de nuevo.

–Fue voluntario, todo lo voluntario que algo así podía serlo, alguien en mi escuela me amenazo con decir a todo el mundo que Onee–chan y yo estábamos saliendo si no accedía. –

–Entonces te chantajearon… eso no es voluntario, aun así, ¿Fue tu reputación lo que temías perder? ¿Preferirías mantener tu reputación intacta, a mantener tu relación con Kotori–chan? –

–Al demonio con la reputación, eso no me importó para nada, pero mi madre no tardará en regresar, si un rumor se esparce por mi escuela, será difícil que mi madre no se entere, me queda un año de escuela, seguro que habrá reuniones de padres en ese tiempo, seguro también que, con lo culpable que mi madre se siente, querrá ir, eso habría arruinado, aparte de mi vida, la de Kotori, fue por eso que lo hice. –

Expliqué, todavía mientras resbalaban lágrimas por mi cara. Ella asintió amablemente, cómo comprendiendo mi situación.

Si ella lo hubiera deseado, me habría acostado con ella en ese momento sólo por asegurar que Onee–chan volvería a casa, sólo para dejar en claro, que entendía el cómo se sintió Nagasami con respecto a todo esto. Por fortuna, no estaba hablando con Hakua.

–Entiendo que estabas en una encrucijada peligrosa, y también entiendo que tus pensamientos siempre estuvieron dirigidos por el amor que tienes a Kotori–chan, pero de nada sirve que tus pensamientos estén con tu novia si tu cuerpo está dentro de otra chica ¿Comprendes?  –

Me ruboricé al escuchar eso tan llanamente de alguien como Misaki, pero en alguna parte de su tono de voz, alcancé a notar un rastro de odio. Supongo que estaba enfadada con Hakua, sin conocerla.

–Yo comprendo todo, realmente lo entiendo, es sólo que lo he entendido tarde. –

Expliqué, era más una disculpa que nada.

– ¿Puedes ayudarme? –

Le pregunté, estaba desesperado, me sentía pequeño, y débil, una parte de mí, incluso sabía que no merecía la ayuda, pero ella simplemente sonrió, y asintió.

–No es gran cosa lo que una tercera persona puede hacer en estos casos, el amor es complicado, y su situación es más complicada aún, has cometido errores, y me imagino que Kotori–chan también habrá dicho alguna vez algo que no debería decir, o hecho algo que no debería hacer, ella se equivoca también, no tan grave tal vez, pero sucede y eso no significa que ella no te ame. Y el que hayas cometido un error, por grave que sea, no significa que no la ames… puedo hacer que Kotori–chan entienda eso. –

Misaki se puso de pie.

–El resto tendrás que hacerlo tú. Debo irme ahora, no puedo decirle a Kotori–chan todo lo que me has dicho, ni creo que me corresponda, pero puedo prometer que hablaré con ella para que regrese, eso debería bastar para que tú te explicaras con ella, aún con todo, ella es quien decidirá si puede o no perdonar tu falta, y en ambos casos, deberás respetar su decisión ¿Entendido? –

–Comprendo. –

Le dije, ella caminó hacia la puerta, yo la miraba, absorto, entonces, hice una gran reverencia, puse mis manos en el suelo, ella se llevó una mano a la boca y se ruborizo.

–No es necesario esto, Imura. –

– ¡Sensei! Gracias por sus palabras, tengo una última pregunta, por favor. –

– ¿Sensei? Esto es… Oh, Imura, me halagas pero, no es necesario… ¿Qué pregunta? –

Levanté mi cara sin levantar mis manos del suelo. El respeto que yo sentía por esta persona era así de grande. Ella había llegado cuando yo más necesitaba ayuda y todavía no sabía ni por qué.

–Todas estas cosas, me hicieron dudarlo, y me siento muy mal por dudarlo, no quiero hacerlo más, por favor, tengo que saberlo ¿Está bien lo que hacemos? ¿Está bien sentirme así? ¿Es esto amor? –

Ella batió la cabeza un poco, como si sintiera algo de vergüenza por lo reverencial que estaba siendo con ella, pero para mí no era ninguna burla, y ella lo sabía, por eso, se acercó y se acomodó para poder mirarme de frente.

–Imura, está bien sentirte así, si es lo que te hace feliz. Nadie sabe en realidad lo que la otra persona siente, así que no puedo responder a esa pregunta, no hay nadie que pueda, el amor es como es y ya, el amor, es lo que tú quieres que sea. –

–Muchas gracias… en serio, muchas gracias. –

Una lágrima se coló de mis ojos cuando le agradecí, ella me sonrió y la quitó de mi cara.

Guardaría esas palabras por el resto de mis días. Ni Hakua, ni Nagasami, ni siquiera Kotori, podían definir qué era amor y qué no lo era, por supuesto yo tampoco.

Lo único que podía hacer, era formar mi propia definición de lo que esa palabra significa, y luego convertirla en la cosa más perfecta que pudiera, y para ello, necesitaba la ayuda de la persona más perfecta que yo conocía: Kotori. Me convencí entonces, de que solamente a su lado, esa palabra cobraría verdadero sentido para mí.

–No más lagrimas por ahora. –

Dijo Misaki, antes de salir, yo asentí, después de eso, abrió la puerta y se fue. No pude aceptar eso último, mi pecho y mis nervios simplemente no lo soportaron, me puse a llorar, pero seguro que Misaki, sabía que así sería, y seguro que no se enfadaría por ello.