Eien no Hanami C16

Modo nocturno

Capítulo 16: La cara oculta de la luna.

No recibí ningún mensaje después de todo lo que había hablado con Misaki la noche anterior. Pero claro, no podía ser todo tan rápido como para no sentirlo. Al día siguiente, es decir el jueves, lo primero que supe es que me dolía la cabeza. Había dormido sobre el sillón de la sala, porque tuve miedo de regresar a mi habitación y recordar todo otra vez.

Abrí las ventanas, serían como las diez de la mañana.

Debido a que las vacaciones de verano acababan de comenzar, yo sentí una fuerte necesidad de permanecer simplemente acostado sobre el mismo sillón y seguir comiendo sólo ramen instantáneo. En ese momento, mi vista reparó en una caja de Pocky vacía. La miré por unos momentos. Sentí nostalgia, y me puse de pie de nuevo.

La arrojé a la basura. Los botes estaban desbordantes. La basura estaba regada por toda la sala y la cocina, y yo no me había cambiado de ropa, ni me había bañado. No sé cuánto tiempo estuve parado frente al bote de basura.

Por unos momentos, creí escuchar la voz de Kotori, mirar por la ventana me permitió entender que estaba oyendo lo que quería oír. Pero seguro que ella no querría ver este desastre. Sonreí al imaginar la cara que pondría.

¿Qué iba a hacerle? Me puse a limpiar.

Yo nunca había limpiado en toda mi vida. Onee–chan era siempre quien hacía todas esas cosas, limpiar, la cena, los platos, la ropa… todo lo hacía siempre ella. Yo ni siquiera sabía cuánto aroma se ponía en la cubeta para el trapeador. Mucho menos usar la lavadora. Ella siempre me echaba de donde quiera que estuviera limpiando, lavando, recogiendo. Tuve que usar la tina del baño para lavar algo de ropa, la colgué en el baño porque me dio vergüenza saber que, estaba mal lavada y mal exprimida.

Tardé como dos horas en trapear porque el jabón se secó y tuve que limpiarlo después. Eso era mucho trabajo. Y ella siempre lo hizo, sin que yo escuchara una sola palabra acerca del tema. Ella nunca se quejaba por ello. ¿Cuánto tiempo había sido así? No pude recordarlo. Recuerdo que ella usaba la lavadora desde mucho antes de que pudiera siquiera alcanzar correctamente los botones de la misma. Se subía en una sillita para usarla.

– ¿Quién te manda a hacer de tu hermano menor un inútil? ¿Eh? –

Le dije, sabiendo que no podía escucharme. Ella había actuado como mi esposa todo este tiempo sin que yo siquiera lo notara. Eso era hacer trampa. Pero de nada iba a servir culparla, tampoco iba a hacer mi trabajo más llevadero. No quedaba más que hacerlo. Rompí tres platos cuando intentaba quitarle lo que tenían. Tenían en el lavabo desde que Kotori Onee–chan se fue. Cada plato costaba más trabajo que el anterior. Creí que con un poco de desengrasante mejoraría las cosas, coloqué un poco en el jabón, y mis manos comenzaron a arder después de un rato.

Después de lavar los platos, fui al supermercado, aún quedaba bastante dinero de lo que Onee–chan había dejado. Y yo me había acabado muchas de las cosas que se usaban para limpiar, incluyendo el desengrasante. Hay que ver que tuve que poner media botella en el jabón para quitar la suciedad de los trastes. Quizá por ello era normal que me ardieran las manos, tenía muchas pequeñas cortadas, dolían. Trate de no pensar en ello mientras buscaba por todo el supermercado las cosas que necesitaba. Me sorprendí al saber lo grande que era en realidad. Normalmente yo sólo visitaba los pasillos referentes a la comida y a los dulces.

Estaba cansado, y fastidiado, fueron como tres veces las que tuve ganas de darme la vuelta e irme, pero pensaba que, ya que me había acabado muchas cosas, lo mejor era que las repusiera. Onee–chan podría enfadarse si se encontraba con que me había acabado su jabón preferido sólo porque no sé cómo limpiar correctamente. También pensé que, ya que estaba en el supermercado, era una buena idea comprar cosas para hacer la cena. Tuve que resistirme a mi impulso de hacer las cosas fáciles y comprar ramen instantáneo. Seguro que podía encontrar en internet una receta para hacer curry. Me gusta el curry.

Usando mi teléfono, busque en internet los ingredientes. No eran tan difíciles de encontrar. Pero yo nunca había hecho curry en mi vida, y comíamos curry una vez a la semana, como los marineros. A veces, si Kotori Onee–chan estaba de buenas, incluso dos veces por semana. Fue en ese momento que me di cuenta lo mucho que costaba que Onee–chan estuviera de buenas. Empezando por el hecho de cargar las bolsas de vuelta a casa, pero como ella siempre tenía la cena ya casi lista para cuando yo regresaba de divertirme con mis amigos, nunca tuve oportunidad de notarlo.

Para cuando volví a mi casa era ya media tarde. Hacía calor, encendí el ventilador un poco. Era increíble que apenas hubiera terminado el invierno hiciera este calor. Todavía no era tiempo de que sonaran las chicharras del verano, pero por el clima, cualquiera lo hubiera jurado. Encendí el televisor para que hubiera menos silencio, ya he dicho antes que la casa era muy silenciosa, y me dispuse a cortar los vegetales.

El tipo del video de internet lo hizo parecer fácil. Me corté el dedo menique y arruiné una cebolla al mancharla de sangre, lo peor es que apenas iba comenzando, la mayoría de los vegetales se me resbalaban mientras intentaba cortarlos y me quedaron trozos tan irregulares que hubiera sido divertido ponerme a buscar de qué tenía forma cada uno. “Eso no va a cambiar el sabor” me dije a mi mismo mientras preparaba el sartén.

Alguien debería decirle a esas personas que enseñan a cocinar en sus videos, que deben dar las instrucciones completas. “Pon el aceite a calentar y una vez que se encienda el foco rojo, agrega cuidadosamente los vegetales” todo está muy bien, pero ¿Acaso no deberían agregar, sólo por las personas que no lo sabemos. “cuando agregues los vegetales, mantén lejos tu cara del sartén, porque el aceite puede salpicar”? pienso que es desconsiderado de su parte no decirlo, y mi cara también lo pensaba.

Cuando todo estuvo frito, pude agregar el resto de los ingredientes y esperar a que hirviera, suspiré aliviado. Una hora y media fue lo que me tarde en llegar al punto en el que solo resta que hierva. Estaban pasando una película en la televisión, una sobre zombies. A mí personalmente no me gustan mucho esas películas, pero sé que a Onee–chan le encantaría, si estuviera aquí. Era una película de un lugar que yo nunca he visto, al otro lado del mar. Las personas allá sí que eran raras. “Vivos con los muertos” ¿Qué rayos significa eso? ¿Están vivos o están muertos? Pero seguro que a Kotori Onee–chan le gustaría. Cambie el canal por miedo a comenzar a llorar. Una noticia sobre el clima, parece que había problemas, una alerta acerca de un probable tsunami, en un país llamado Chile… ese lugar tiene un clima parecido a Japón ¿No es cierto? Es decir, también son montañas, y está cerca del mar.

Olfateé mi propia axila solo para darme cuenta de lo mal que olía. Nunca había olido tan mal. Sin bañarme el día de ayer, y luego con todo el trabajo en un día tan caluroso. ¿Cómo hacía Onee–chan para oler tan bien si trabajaba tanto? No importaba el clima que hiciera, no importaba lo mucho que ella hiciera, un abrazo de ella siempre olía a flores, a jazmín.

“Mejor me voy a bañar” pensé mientras subía las escaleras. Me desvestí tratando de no respirar para no oler. ¡Era asqueroso! Más bien ¿Cómo es que alguien puede oler tan mal y no darse cuenta de ello? Abrí la llave de la regadera pensando en ello. El agua estaba helada. La cerré inmediatamente mientras me maldecía porque olvidé que Onee–chan siempre movía unos botones antes de meterse a bañar, o antes de que entrara yo. ¿¡Es que ni siquiera eso podías dejarme hacer!? Maldición. Abrí la llave de paso del agua caliente antes de volver a entrar al baño. Si me ardieron las manos cuando estaba lavando los trastes, intentar entrar en la bañera después con esas pequeñas heridas molestas en las manos, era algo que definitivamente no recomiendo a nadie. Intentar usar shampoo o jabón, sostener la esponja con fuerza, siquiera. Tardé el doble de tiempo en el baño también.

Sólo en ese momento pude comprender perfectamente algo que ya sabía. Yo… era un asco para esto, no podía cuidar de mí mismo, no sabía vivir. En realidad ni siquiera había pensado en todo esto hasta el día de hoy, pero necesitaba a Kotori Onee–chan hasta un punto que empezaba a ser ridículo, y era ahora que todo estaba tan silencioso y yo estaba tan desesperado, que entendía hasta qué punto ella hacía mi vida llevadera. Estoy consciente de lo desagradable que era pensar de esta forma, porque era una necesidad muy superficial, que nada tenía que ver con los sentimientos, pero la verdad es que, solamente así pude entender: Onee–chan hacía esto todos los días, ella hacía todas estas cosas y muchas más, en silencio, para que yo estuviera bien. Y yo me iba con mis amigos, a divertirme. Incluso antes de que todo esto comenzara, en verdad que tiene que importarte mucho esa persona para hacer todas esas cosas sin decir nunca nada, sin recibir nunca nada.

Es decir, ella también podría haber tomado el camino fácil, si yo no estuviera ¿Qué le impediría simplemente no hacer un carajo? Mandar todo a la mierda y comer sólo Pockys, que a ella le gustaban tanto. Enviar sus uniformes a la tintorería, salir con sus amigas (cosa que ella jamás hizo) y vivir cómodamente, sin preocuparse un carajo de limpiar, o cocinar, o lavarle la ropa a un niño malcriado que ni la entiende, ni la escucha, ni sabe una mierda sobre la vida real.

Pero eso es autocompasión… ¿Verdad?

Salí corriendo del baño porque, con todos esos pensamientos, olvidé que la olla seguía en el fuego. Estaba a punto de derramarse por toda la estufa, pero lo detuve antes de hacer otro desastre. Cuando menos pude hacer la cena. Me desplomé en el sillón, resoplando, sin tomar demasiado en cuenta que aún estaba en ropa interior. ¡Qué día! Tocaron el timbre.

El corazón me latió con tanta fuerza que era increíble de creer, corrí a abrir la puerta olvidándome de todo. Incluso de lo que traía puesto. La señorita de las entregas soltó el paquete para taparse la cara. El paquete cayó sobre mi pie, que no tenía nada que lo protegiera. Si Onee–chan estuviera aquí probablemente se enfadaría porque soy un descuidado, aunque si ella estuviera aquí, ella se hubiera dado cuenta de que no estaba en condiciones de abrir la puerta y nada de esto estaría pasando. Yo me miré a mí mismo por unos segundos y me ruboricé. Cerré la puerta y corrí a ponerme algo de ropa para poder recibir el paquete.

Un videojuego, que yo había pedido a escondidas de Onee–chan porque ella no quería que los jugara. Entré de nuevo a la casa. No puedo decir que estuviera decepcionado, era obvio que esto no iba a acomodarse de un día para otro, si es que tenía arreglo, pero es cierto que lo único que quería, era ver a Onee–chan.

––––––––––

Mi teléfono sonó en ese momento, el problema era que como me había bañado y me quité la ropa sin prestar demasiada atención, el celular se había quedado dentro del pantalón. Subí las escaleras corriendo sólo para encontrarme con que ya había perdido la llamada.

Nagasami.

Me había peleado con ella, justo antes de la ceremonia de graduación. Salimos de fin de curso sin arreglarnos. No es como que fuera algo importante la razón por la que peleamos, simplemente se enfadó. Me dijo que “la tenía pequeña” frente a todo el mundo, con lo cual ella salió peor parada que yo, pero al parecer eso había dejado de importarle. Yo me reí de ello y ella se enojó aún más, terminó conmigo y se fue. No habíamos hablado desde entonces.

No estaba enfadado con ella, a decir verdad ni siquiera tenía ganas de enfadarme con ella. Pero me desconcertó que me hablara por teléfono. En fin. Estaba seguro de que Nagasami no podía saber lo que había pasado. De otro modo yo le parecería desagradable, eso seguro. Hakua tampoco iba a decírselo, ahora mismo, eso sería lo peor que podría hacer, porque una vez que Nagasami hubiera terminado conmigo porque le parezco un monstruo, no tendría una razón para seguir haciendo lo que Hakua quería. En fin, todas esas eran especulaciones que no me servían para nada ahora.

Volvió a marcar.

…Moshi–Moshi.

…Ah Nagasami–chan, es una sorpresa recibir tu llamada.

…Si bueno, ya que no piensas hablarme para nada, tuve que hacerlo yo.

…Si gustas puedo colgar ahora.

Le dije, aunque dudaba en hacerlo, porque Hakua podría estar escuchando.

…Si bueno, no quiero que cuelgues ¿sabes? Necesitaba hablar contigo sobre algo ¿Estas libre?

…Iba a cenar ahora, pero no pasa nada, puedes hablar.

…Si no te importa, quisiera hacerlo en persona, hay cosas que quiero decirte y no quiero hacerlo por teléfono.

En persona ¿eh? Bueno no tenía ningún problema, pero salir ahora mismo… tenía que comer, el estómago estaba gruñéndome, no estaba acostumbrado a trabajar de esa manera.

…Si bien, es un poco tarde, me refiero a la hora.

…Agh, si gustas, puedo pasar a tu casa ya que no pareces tener tiempo para salir tu novia.

Nagasami en mi casa, no estaba seguro de que fuera una buena idea.

…Ex novia… y, si no tienes problemas en estar a solas conmigo, todo bien, Kotori Onee–chan no está.

De todas las cosas que dije, lo único que le molestó fue que estaríamos solos. De verdad que era incompresible.

…Eres un pervertido, mira que decir esas cosas al teléfono, que desagradable.

Ignoré el reproche.

…¿Estás sola?

…Hakua acaba de irse, hemos estado en el karaoke.

Me dijo, parecía que tenía intención de que me diera envidia, me reí.

…De acuerdo entonces, puedes venir a la hora que gustes, no tengo planes porque ya no tengo novia, sólo una cosa, no quiero ver a Hakua.

…Entonces quieres estar a solas.

…De nuevo tomando las cosas por el lado equivocado.

…Como sea, en tal caso estaré allí pronto.

Anunció ella. La verdad es que no tenía ningún interés en acostarme con Nagasami. Pero si ella pasaba más tarde, entonces yo habría terminado de hacer todo lo que me hacía falta, podría hablar con ella adecuadamente. Si no estaba con Hakua, entonces quizá no habría problema, aún tenía mis dudas sobre dejar que ella entrara a mi casa, por mí mismo, quiero decir, además, si a Onee–chan se le ocurriese regresar en ese momento, seguro que se me armaba, pero aquello no podía evitarse, tendría que resolverlo tarde o temprano, de todos modos.

Colgó después de eso. Seguramente vendría con alguna de sus disculpas baratas, en las que yo ya había dejado de creer. ¿De qué sirve que te disculpes por algo, si cometerás una y otra vez el mismo error?

El burro hablando de orejas.

–––––––––

Antes de la ceremonia de graduación, Nagasami y yo estábamos en la azotea, estábamos peleando. El único problema, es que había mucha gente en la azotea. Era un problema para ella, no para mí.

–Estoy harta de esto, estoy harta de que sólo pienses en sexo. –

Me dijo, yo iba a hacerla callar.

Hablábamos, hasta hacía unos momentos sobre ir a la piscina, yo le dije que sería lindo verla en traje de baño, lo dije más que nada como un cumplido, porque Hakua estaba con nosotros, pero ella permaneció en silencio.

Y sin que yo entendiera por qué, de pronto todo se fue a mal.

– ¿Quién está hablando sobre eso? Yo sólo dije que sería lindo. –

–Ah, seguro lo único en lo que estás pensando es en la forma de mis pechos, que desagradable. –

Ella estaba gritando todo eso, la gente nos miraba. Pero ni a ella ni a mi nos importaba ya un carajo. Tengo que admitir que, en realidad, yo no tenía ninguna intención de contentarla, no me importaba en absoluto, quizá por eso es que le respondí como lo hice, con una carcajada.

–Si tú lo dices, me lo has dicho tantas veces que ha dejado de importarme. –

–Pues sólo para que lo sepas, yo no disfruto de esas cosas, sólo lo hice porque me habrías abandonado si no lo hacía, eso es la prueba de que es todo lo que te importa. –

Tengo que admitir que el modo en el que sucedieron las cosas, así lo pintaba para Nagasami.

–Haz lo que quieras. –

Le dije, dándome la vuelta, ella se puso furiosa.

–Terminamos, hasta aquí ¿entiendes? Puedes irte a buscar a quien tú quieras ahora, yo ya no voy a ser tu mujerzuela que sólo sirve para satisfacerte. –

–Igual lo hiciste ¿Eso no te hace una persona desagradable también? –

No es que quisiera devolver un golpe, la verdad es que no estaba interesado en lo que ella pensara acerca de ello. Pero cierto es que estaba enfadado con ella por haber permitido que todo eso llegara a esos extremos, estaba enfadado porque ella se había dejado manipular por Hakua.

–Lo hice porque tú así lo querías, acostarme contigo, el beso, todo fue porque a ti te interesaba hacer cosas pervertidas, lo acepté porque te quería, no porque yo quisiera. –

–Si, como digas. –

Respondí, comenzando a alejarme.

–Y yo no sé porque me molesto contigo, incluso la tienes pequeña, puedo conseguir mejores. –

Gritó mientras me iba, yo volví a reírme, todo el mundo me miraba, pero la verdad es que pienso que ella había salido peor parada por ese comentario, es decir, una chica de colegio, gritando esas cosas… sé que era con la única intención de insultar, es decir, ¿Con quién me estaba comparando?

–No tienes idea de lo mal que suena eso ¿verdad? –

Y eso fue lo que pasó ese día. Después de eso, me fui de allí, y no volvimos a hablar. Incluso Hakua se llevó una palma a la frente. Y es que por mucho que ayudes a una persona, si ella sigue arruinándolo y saboteándose a sí misma, no hay gran cosa que puedas hacer. Me reí de Hakua por dentro.

Nagasami me mandó un mensaje momentos después… disculpándose por todo lo que había dicho, esto se estaba volviendo tan repetitivo que ahora parecía cliché, pero esta vez no dije nada, simplemente lo borré.

––––––––––

Serví curry en un plato para mí, coloqué un retrato de Onee–chan en la mesa, para poder mirarla mientras comía, al menos todavía podía hacer eso. Si Kotori Onee–chan me viera hacer eso, quizá pensaría que doy algo de miedo, pero estaba desesperado. De todos modos, lo coloqué de modo que quien quiera que entrara por la puerta, no pudiera verlo, y si ella llegaba, me diera tiempo de esconderlo, después de eso, no habría más que regresar aquella foto a su lugar.

Comencé a comer después de eso. Era curry, es cierto, pero… el de Kotori Onee–chan sabía mejor. En alguna ocasión ella había mencionado que le ponía algo… un ingrediente secreto, pero por más que busqué en la alacena cuál era ese ingrediente, no pude descubrirlo. Así que el curry, a mi juicio, estaba incompleto.

Todo estaba incompleto aquí, yo podría hacer todas estas cosas, todos los días, es cierto que era duro, pero podía acostumbrarme, podía acostumbrarme y aprender a cuidar de mí mismo, podía sobrevivir. Pero seguiría estando incompleto, porque yo no sabía cuál era ese ingrediente especial que ella ponía en mi vida, y a pesar de que lo disfrutaba, no lo entendí sino hasta ahora.

Después de comer, guardé el curry de la olla en un refractario, lavé la olla y el plato donde había comido, limpié la mesa y me dispuse a quitar la ropa de donde la había dejado colgada.

Llegada la noche volvió a sonar el teléfono. Era Hakua. No iba a contestar, pero supuse que la cosa no podía ponerse peor.

…¿Nagasami–chan está allí?

…No dijo a qué hora llegaría.

Respondí, si había alguien con quien no quería hablar, era con ella, y ella lo sabía.

…Han pasado algunas cosas en su casa, quizá sería bueno que las escucharas, ella parecía desesperada de hacer las paces contigo, así que le di un par de consejos… disfrútalo.

…Esta es la segunda vez que termina conmigo, Hakua, esto es estúpido.

…Tú te quejas demasiado ¿No crees? Ya te he dicho que pasaron cosas duras en su casa, quizá deberías pensar en cómo se siente ella en vez de ser tan egoísta, o es que ¿Echas de menos a tu querida Onee–chan? Me enteré de que no había vuelto después de la foto.

…No tenías que meterla en esto.

Dije eso tratando de evitar cualquier señal de resentimiento, ella todavía podía terminar cumpliendo su amenaza de todos modos, si lo hacía, entonces definitivamente todo estaría perdido. Habría destruido la vida de Kotori, por nada.

…Eres un cobarde, Akai–kun, nunca te hubieras atrevido a cortar esa relación enferma si no interviniera, te he hecho un favor incluso, deberías estar agradecido.

…No podría agradecerte y lo sabes, pero, ella vendrá hoy y si Hoshika estuviera aquí, no estaríamos hablando tu y yo, idiota.

…¡No me llames idiota! Grandísimo Idiota, a veces no me explico, en serio ¿Qué es lo que una niña tan hermosa como ella ve en ti?

…Yo tampoco lo sé, y dejó de importarme hace mucho.

Le dije, y colgué. Tampoco es como que yo quisiera que estas cosas pasaran, pero al menos estaba advertido, y pude actuar. Quizá la suerte al fin me sonreiría un poco, pero de nada iba a servir si yo no actuaba al respecto, así que eso hice, y por eso fui al baño.

–––––––––

Nagasami tocó la puerta aproximadamente a las nueve de la noche. Una hora algo intempestiva ya para una chica de nuestra edad. Sobre todo tomando en cuenta que llamaba a la puerta de su ex–novio. Pero, ¿Quién era yo para juzgar? A estas alturas…Como era de esperarse, parecía enfadada.

– ¿Si? –

Pregunté, era de broma, en cierto modo, ella apretó los puños y giró la cara.

–Quisiera pasar, si no te importa. –

Dijo, yo abrí la puerta y la dejé pasar, una vez que estuvo dentro, ella cambió su actitud por completo. Tomó mi mano y la llevó a uno de sus pechos. Así, sin más.

Sí, yo también me sorprendí.

Hasta que recordé que Hakua la había aconsejado antes de venir. Nagasami se estaba convirtiendo en una persona completamente distinta debido a esa influencia. Era triste verla así.

–Nagasami, no deberías hacer eso. –

Le dije, retirando mi mano firmemente. Ir al baño no había sido en vano.

– ¿Por qué? ¿Es que no te gusto? ¿Ya no sientes nada por mí? Yo quería… decir que lo lamento… por favor, vuelve a ser mi novio… haré lo que tú quieras… en serio. –

Ella decía “en serio” y alargaba esa última palabra siempre que quería poner énfasis en algo.

– ¿Qué te está pasando? –

Pregunté, retrocediendo.

–Te extraño… yo me he sentido rara todo este tiempo… te necesito tanto. –

Había signos de excitación en ella, respiraba con dificultad y su mirada había cambiado. No lo voy a negar, me hubiera venido de maravilla, tenía unas ganas mortales de arrancar esas bragas de una vez y sacar mi frustración, mi dolor, mi cansancio, mis nervios, mi tristeza, mi miedo y mi coraje, hacer que todo aquello cayera sobre su cara, sentí incluso ganas de humillarla, para desquitarme con Hakua por lo que le había hecho a Kotori Onee–chan. Y seguro que Nagasami me dejaría hacerlo.

Pero si lo hacía, entonces todo esto no tendría fin. No habría aprendido nada, volvería a comenzar todo. Y quería aprender, quería aprender porque de que aprendiera dependía que yo tuviera la oportunidad de recuperar a Kotori, y a mi Onee–chan De alguna forma, la vida me estaba poniendo a prueba. Si fallaba, incluso lo que Misaki Sensei había hecho por mí, no valdría de nada.

Eso sin contar que la suerte era a veces muy mala conmigo, quién sabe, Onee–chan podía llegar, y aunque eso no ocurrió, de todas formas no me arriesgué.

Es más, ni siquiera me acerqué a ella. En lugar de eso, volví al baño, y lo hice allí, no era tan satisfactorio, pero al menos así no le haría daño a nadie. Quizá Hakua tenía razón en eso, éramos animales, los hombres, quiero decir, el sexo nos metía muchas tonterías en la cabeza y era difícil pensar claramente, pero si se tenía la suficiente voluntad, entonces quizá podías hacer algo al respecto.

Nagasami no se movió de donde estaba, yo salí del baño suspirando y volví abajo. Ella me miraba, como si no comprendiera. Supuse que sabía lo que había ido a hacer, pero no lo mencioné, haría lo que fuera necesario, pero no iba a tocar a esa mujer.

Ella se puso a llorar.

–Lo siento, sé que siempre termino arruinándolo, pero… yo no sabía que pensar, estaba asustada, eso no quiere decir que no te quiera. –

“No me quieres, me necesitas”

Eso fue lo que pensé, y no puedo decir que estuviera siendo traicionado. Eso fue básicamente lo que ella me dijo cuando comenzamos a salir. “Tú tienes todo lo que quiero” eso dijo. Ella nunca dijo que fuéramos a compartir nada, ella tomaría lo que necesitaba, y yo podía tomar lo que yo quisiera de ella. Ese fue nuestro trato. Fui engañado por mi estúpida cabeza, no por ella. Nagasami era una víctima en todo esto.

Nagasami era una víctima de su miedo, y de su inseguridad. Entendía eso, la verdad es que, no tenía razón para odiarla, así que no lo hacía. También sabía que, le hice daño, y en algún momento tendría que disculparme por ello, afrontar las consecuencias. Pero no podía hacer nada por ella. Y ya no lo iba a intentar.

–Entiendo que te sientas así, pero no puedes venir aquí esperando simplemente que me acueste contigo porque sí, eso no es correcto, no me respetas a mí, ni te respetas a ti, no sé qué te ha ocurrido, pero tú no eres así, Nagasami. –

Claro que sabía lo que pasaba, lo había escuchado todo, pero eso fue lo que le respondí, ella se sentó por fin, yo me senté frente a ella, a una distancia segura. No es que tuviera miedo de ella, tenía miedo de cambiar de opinión si ella se acercaba demasiado, era eso. Tenía miedo de no ser lo suficientemente firme.

–No, si soy así… –

Dijo ella, bueno, en eso tenía razón, en cierto modo, era su carácter habitual, siempre lo fue, es sólo que esta vez el contexto era distinto.

–Estaba asustada de que me tocaras, asustada de sentir, pero la verdad es que lo que paso entre nosotros fue agradable para mí, permíteme demostrarte que ya no soy esa niña pequeña que sólo se enfada por todo, he crecido. –

“Le agrada sentirse basura, se siente más cómoda de esa forma, porque es como siempre se ha sentido”

Así que no iba a rendirse, el sexo seguía siendo su carta de triunfo. Eso era lo que Hakua le había enseñado, y a su parecer, había funcionado. Sin embargo, yo tenía mis dudas acerca de lo que decía, y ese día en que terminó conmigo, (de nuevo) ella me dijo la verdad:

“Lo hice porque tu así lo querías, acostarme contigo, el beso, todo fue porque a ti te interesaba hacer cosas pervertidas, lo acepté porque te quería, no porque yo quisiera.”

Nagasami me dijo después, que lo que decía cuando estaba enojada no era lo que quería decir, eso decía el mensaje al que no respondí… Pero al cabo de todo este tiempo, yo comenzaba a entender, que lo que ella decía cuando estaba enojada era lo que realmente quería decir, lo que decía estando triste, tal como ahora, era lo que su miedo le ordenaba decir, para no perder aquello que le importaba.

Sentí lastima por ella, a quien el miedo y la inseguridad mantenían encadenada a ser alguien que no era, y que sólo con corajes irracionales podía decir las cosas claras. Los corajes eran su escape. Sin embargo, ahora sabía que, lo que sea que ella estuviera pasando, no me correspondía arreglarlo.

– ¿Quieres calmarte? No voy a acostarme contigo sólo porque piensas que eso arreglará las cosas, no sé quién te haya dicho algo así, pero esto no se soluciona así. –

Hablaba en general, el sexo era buena solución a los problemas, pero era momentáneo, te daba tiempo de calmarte y hablarlo, pero por sí mismo, no solucionaba nada. Si funcionó con Kotori Onee–chan, fue porque el amor que había de por medio nos permitió tener la voluntad de solucionar todo después del sexo, de hablar, de ser sinceros sin herir. Y aunque Kotori Onee–chan era, en cierto modo, mucho más volátil, ella nunca habría dicho cosas que estuvieran destinadas a hacer daño, sus quejas eran sinceras, nunca fueron ataques.

Pensar en todo eso por poco pone lágrimas en mis ojos. No era justo hacer comparaciones, eso también es cierto.

–Mi madre ha dejado a mi padre. –

Dijo de pronto, yo me quedé perplejo, aquello era algo que no me esperaba.

–Justo antes de mi graduación, mi madre dejó una nota y se fue. –

Ahora parecía a punto de llorar. Iba a decir que el hombre se lo merecía, pero entonces recordé que, básicamente, yo estaba en la misma situación.

– ¿Sabes porque? –

–No lo sé. –

Respondió ella mordazmente.

–Mi padre está muy mal, ha estado llorando todo este tiempo, a mí me duele verlo así. –

– ¿De qué cojones estás hablando? –

–No me hables así. –

Pidió a punto del llanto. En serio, ¿De qué rayos hablaba esta chica?

– ¡Tu padre arruinó tu vida! –

Le respondí, de hecho, siempre creí que el odio que ella solía sentir a veces, era porque odiaba a su padre.

–Es mi papá, no hables así de él, ¡Tú no sabes nada de él! –

Me respondió… ¿Qué estaba pasando?

–Olvídalo. –

Dije, estaba algo molesto. Ella se puso de pie.

–Si no vas a ayudar, entonces no digas nada. –

Me gritó, estaba ya enojada.

No puedo ayudarte, eso no me hace una mala persona.

– ¿Y que se supone que haga? ¿Tu madre que ha dicho? –

Pregunté, tratando de calmarla un poco.

–Se fue a casa de Onee–chan, Onee–chan y Okaa–san son estúpidas, mi padre es un buen hombre, lo sé. –

¿Es porque eres igual?

– ¿Cómo puedes decir eso tan tranquila? –

Es normal alejarse de las personas toxicas. Eso no me hace una mala persona, ni a tu madre.

–No te permito que digas nada de mi padre, es cierto que se enoja con facilidad, y que a veces no piensa mucho en lo que dice pero… es un buen hombre… estoy segura de ello, no es que él quisiera hacer daño. –

Empezaba a irritarse cada vez más, yo suspiré, esta chica era incorregible.

–No vamos a llegar a ningún sitio así. –

–No, si sigues hablando mal de mi familia. –

Repuso Nagasami, y se giró, estaba enojada, otra vez, a mí me dolía la cabeza.

Pero aquello me dejó en claro una cosa, nunca tuve realmente la oportunidad de ayudar a esta chica. Si en algún momento me atrajo, fue simplemente por un ideal infantil de ayudarla, cuando ella ni siquiera lo deseaba, ni iba a permitirlo.

–De acuerdo, de acuerdo, no te molestes. –

Le pedí. Ella asintió y volvió a sentarse. Resulta que si pude hacer algo por ella. Dejarla desahogarse. Ya no hablamos más de nosotros, lo cual celebro porque en realidad, yo no estaba en posición de hablar. Para cuando nos dimos cuenta, eran más de las diez.

–Lo lamento muchísimo, no era eso a lo que vine. –

Dijo ella, levantándose.

–No te preocupes, quizá después podamos hablar sobre otras cosas con más calma. –

–No puedo quedarme más tiempo, aunque a ti no te agrade, tengo que ver a mi padre, de todos modos, todavía no me rindo. –

Anunció ella, yo me llevé una palma a la cara. Pero como imaginé, nada de esto sería fácil. Otra cosa en la que pensaba en ese momento es que, Nagasami jamás preguntó si yo estaba bien.

Pero ese día marcó el momento más importante de mi vida: el día en que dejé de intentar ser un héroe, y comencé a intentar ser un hombre.

––––––––––

No pude evitar más lágrimas antes de quedarme dormido. Había vuelto a mi habitación, y la nostalgia estaba golpeándome muy duro, sin importar a donde mirara. Quizá Kotori Onee–chan estaba en una mejor posición, cuando menos ella no estaba aquí, donde todo estaba como a ella le gustaba que estuviera, ella seguía presente y yo no podía verla o hablarle, o besarla, la odié un poco por eso.

“Si no vas a volver, cuando menos dime qué es lo que hacías para que todo funcionara ¿Cómo hago para que funcione?”

Pensaba. Luego de eso, cansado, exhausto, triste y nervioso, lo único que hice fue ir a la cocina por un vaso de agua. Fue duro recordar que, justo un día antes de que todo esto sucediera, también bajé por un vaso de agua. Pero al volver aquella vez me encontré con Kotori, incluso abusé de ella, hice lo que quise, y ella lo permitió porque me amaba. Yo no lo merecía. No me merecía una mujer así.

Incluso ahora mismo, no tenía idea de que carajos hacer con todas estas cosas, si algo quería desde que se fue, es que regresara, pero no entendí sino hasta ahora, lo importante que era Kotori en mi vida y lo mucho que la necesitaba, y lo mucho que ella me quería, y hasta qué punto yo la amaba. Porque podía hacer todas esas cosas que Kotori hacía, y aun así, nada en esta casa estaría completo si ella no estaba aquí. Más que vivir conmigo, Kotori vivía dentro de mí.

Yo quería que Onee–chan me perdonara, pero hasta entonces no había pensado, que puede que ella no quisiera perdonarme, o que no estuviera lista para hacerlo… y aunque dolía pensar de esa forma, sabía que ella tendría razón en sentirse de esa forma, si así era. No podía culparle de nada.

Ella no se fue por lo que pasó. Se fue porque había roto mi promesa, se fue porque después de que ella se sentía tan feliz en ese sitio dentro de mi propio corazón, sitio en el que yo mismo la había colocado y la había hecho sentir tan segura, apenas se dio la vuelta, yo había puesto a otra persona, la había echado de allí y había arrancado todas esas cosas que ella amaba, cuando yo le había prometido mil veces que ese siempre sería su lugar.

“Bien pensado Onee–chan, entiendo ahora el daño que te hice, entenderé también si no quieres volver a mi lado nunca, yo… haré lo posible por seguir aquí, y aunque sé que de nada te sirve saberlo, lamento el daño que te hice, sé que no tuvo justificación, en verdad lo siento”

Eso es lo que dije, eso es lo que quería decirle a ella. Y después de admitir eso, de alguna forma descansé. Y me quedé dormido. ¿Tendría la oportunidad de decirle eso?