Eien no Hanami C2

Modo nocturno

Capítulo 2: Aunque no quieras.

Kotori Onee–chan, era una hermana complicada, pero como mujer siempre lo sería aún más, supongo. Es cierto que había visto casos como aquellos en algunos programas de televisión, o en algunas mangas de los que cierta clase de amigos solían leer. Pero siempre pensé que aquellas cosas no pasaban en realidad, y que si pasaban, era porque algo muy importante había pasado alrededor de eso. No creo haber dado ocasión de que algo así me pasara a mí. Cuando me pongo a pensar en eso, me invade siempre un fuerte sentimiento de incertidumbre, justo como en aquel momento, porque en realidad, nunca supe exactamente qué fue lo que llevó a Kotori Onee–chan a hacer algo como eso, es cierto, aún me pregunto a veces ¿Por qué tenía que hacer eso?

Aquel fue mi primer beso.

Al día siguiente de eso, llovía mientras yo estaba en el salón de clases, si alguna vez estuve distraído en clase, ese fue sin duda. Sólo miraba la ventana, pensando en Onee–chan. ¿Fue una ocurrencia del momento? ¿Lo planeo desde antes? ¿Desde hace cuánto? ¿Sabía lo que yo sentía en ese momento? Y si lo sabía ¿Cómo iba a arreglarlo? ¿Le importaba siquiera? Porque al parecer eso no le importó cuando… ¿Me hizo besarla? Pero si yo era quien la había besado en primer lugar ¿Por qué demonios hice eso?

Me llevé las manos a la cara para tratar de borrar la cara de niña tímida que me dio antes de darse la vuelta y echar a correr por el pasillo. Así escapó de aquella embarazosa situación… ¿Por qué no fue valiente y afrontó las cosas? ¿Miedo? ¿Vergüenza? ¿Culpa? ¿Culpa podría ser? ¿Culpa por qué? Si quien le dio ese beso fui yo…

En ese momento, Waraki se acercó a mí, al parecer se dio cuenta de que no estaba en muy buen estado, y me puso la mano sobre el hombro.

–¿Estás bien? Akai–Kun –

–Ahora no, Waraki–kun, por favor. –

Le dije eso en voz baja y él retiró su mano, después de eso, yo me puse de pie, sin mirar realmente a nadie.

–Maldita sea. –

Dije a la nada, y me marché del salón.

No importaba por donde lo mirara, el culpable en todos los casos seguía siendo yo, y eso me aterraba. Yo no mentí cuando le dije a Onee–chan que me parecía la más linda del mundo, pero no lo dije con intención de… conquistarla… porque ni siquiera estaba pensando en que eso fuera posible… ¿Y si de verdad fuera posible? Esa es una pregunta que nunca pensé que me haría. Nunca me la hice hasta ese día. Estaba fuera de lugar, y yo tenía que estar completamente loco para estarlo pensando en serio.

Sin preocuparme demasiado, dejé que la lluvia me mojara. Mientras caminaba camino a ningún sitio, ahora era peor que todo, porque ahora no quería llegar a mi casa. Tenía mucho miedo, miedo de ella, miedo de mí, miedo de su soledad, miedo de mi soledad, miedo de que estuviéramos solos también, porque entonces, ya no estaríamos solos, y eso me daba más miedo que todo lo demás.

Pensativo como estaba, seguí caminando, alejándome bastante de mi camino a casa, esto no era un anime, así que nadie vendría a buscarme por más mal que pudiera estar. De todos modos, eso me alivió un poco, porque lo que menos deseaba en ese momento, como era de esperarse, era compañía, me vendría bien estar un poco solo por ahora… no había nada de malo en ello. La lluvia no era demasiado intensa, así que pensé que podría soportarlo. Continúe caminando, sin pensar en nada.

En ese momento, recibí un mensaje en mi celular, de la persona de la que menos quería saber en ese momento. Era un mail de Onee–chan.

“Imura, llegaré tarde a casa, tengo algunas cosas que hacer, por favor, calienta la comida que he dejado para ti.”

–Kotori”

Bueno, eso me tranquilizó, al menos no estaría esperándome, creo que muy en el fondo de mí, estaba enfadado con ella más de lo que debería, porque como he dicho, después de pensarlo un poco, me di cuenta de que el culpable era yo, pero no quería admitirlo. Nunca me pasó por la cabeza el hecho de que sólo estaba considerando mis propias emociones en todo esto. Después de todo, Onee–chan jamás dijo: bésame.

Fue el destino el que me llevó por aquel sitio que yo no conocía, bajo la lluvia, bajo el mismo cielo gris que había por la mañana cuando me levanté y salí de mi casa sin decir una sola palabra a Onee–chan, fue el destino el que me dio una bofetada en ese momento, porque lo siguiente que vi, me dejó mucho más helado de lo que podía hacerlo la lluvia, tanto, que sentí que un escalofrío recorrió mi cuerpo.

Como ya había dicho, sólo estaba considerando mis propios sentimientos, y la casualidad, si es que se le puede llamar así, me demostró realmente lo mal que estaba haciendo, porque en cuanto di la vuelta en una callejuela, me di cuenta de que no era el único que se sentía confundido, Onee–chan estaba allí parada, bajo la lluvia y sin un paraguas, sin mirar a ningún sitio y tenía la misma expresión en el rostro, que yo había visto en el espejo mientras me preparaba para ir a la escuela.

Me quedé allí parado como el idiota que era, hasta que Onee–chan se percató de que yo estaba allí.

–––––––

–Tienes fiebre, no vas a ningún sitio. –

Me dijo Kotori Onee–chan después de sacar el termómetro de mi boca.

Yo estaba acostado en mi cama al día siguiente, cubierto hasta el cuello con las cobijas, y me sentía pesimamente enfermo. A Onee–chan le afectó mucho menos que a mí, pero eso fue porque en lugar de tomar un baño, me fui a mi alcoba sin decir palabra, una vez que regresamos a casa, después de aquel encuentro tan extraño.

–No necesito a una Onee–chan para que me cuide, puedo hacer mis cosas sin ayuda de nadie, déjame irme ahora. –

Le repliqué, por supuesto que estaba mintiendo, pero todavía tenía mucho miedo de ella, quería estar lejos, lo más lejos posible de Onee–chan y toda la confusión que había colocado en mi cabeza aquella extraña petición.

–No vas a ningún sitio, llamaré a tu escuela y diré que estas enfermo, y vas a quedarte en cama todo el día, así que si yo fuera tú, buscaría algo que hacer sin salir de aquí. –

El regaño de Kotori Onee–chan tampoco estaba del todo libre de rencores, después de que nos descubrimos el uno al otro bajo la lluvia.

–Yo no puedo quedarme aquí… tengo que ir a la escuela. –

Comencé de nuevo, aunque en realidad, admito que en ese momento, sentía que iba a morir.

–¿Eh? No te escuché ¿Quién es la Onee–chan? –

La misma pregunta de siempre, pero en ese momento, me hizo enojar aún más ¿Cómo es que era capaz de decirlo después de lo de ese beso?

–No sé quién es Onee–chan. –

Esa fue mi respuesta, y por supuesto, Kotori Onee–chan se enfadó, pero esta vez no grito y no me golpeó.

–Bueno… tengo que admitir que eso duele más de lo que pensé, aun así no puedes salir de aquí –

Ella sentenció y sin decir palabra, salió de mi habitación. Cerró la puerta con fuerza cuando lo hizo. Intentar escapar en este estado era algo idiota, de todos modos, sabía que no había forma de huir, pues seguramente Onee–chan tampoco asistiría a clases. Esto sólo había pasado con anterioridad una vez, ella se negó a ir a la escuela ese día también, no había razón para pensar que sería distinto esta vez, y no lo fue.

Me recosté por un momento mientras escuchaba la puerta cerrarse y cerré los ojos,  no supe en que momento me quedé dormido, sólo recuerdo que cuando desperté, Onee–chan estaba sentada al lado de mi cama, sobre una silla, y me miraba. Afuera llovía muy fuerte.

–Parece que estos días de lluvia no van a terminar pronto… –

Me comentó Onee–chan casualmente, yo giré la mirada unos momentos.

–¿No estas enfadada conmigo, Onee–chan? –

Eso fue lo primero que pude preguntar. No quise mirarla mientras preguntaba por no avergonzarme más de lo que ya lo había hecho. Después de todo lo que había pensado en el tema, acabé pensando que el culpable era yo, y muy probablemente esa era la verdad, pero yo tenía miedo de disculparme y que ella me respondiera como me respondió.

–No, no lo estoy… aunque… me gustaría estarlo. –

A juzgar por el tono de voz con el que me respondió en ese momento, puedo decir que ella estaba muy avergonzada, no quise voltear, pero seguro estaba roja como un tomate.

–Me gustaría estar tan enfadada contigo como tú lo estás conmigo, tal vez así no sería tan duro que me evitaras como lo has hecho… eres la única persona aquí. –

–Lo siento mucho. –

Me apresuré a decir esas palabras, aunque realmente no estaba del todo seguro acerca de por qué me estaba disculpando, pero eso no era importante. Kotori Onee–chan tenía razón en algo de lo que me dijo, y es que yo era la única persona en esta casa aparte de ella.

–Eso no es importante ahora… ¿Cómo estás? –

Ella se puso su máscara de Onee–chan para ocultar que estaba feliz, yo sonreí. No estaba del todo seguro de cómo reaccionar a partir de ahora, así que simplemente me dejé llevar. No es que estuviera del todo consciente de lo que estaba pasándonos, pero por el momento, lo que menos deseaba es que ella se sintiera más sola de lo que ya se había sentido (me di cuenta de ello cuando la vi bajo la lluvia) y muy dentro de mí, yo tampoco quería sentirme así… era duro estar enfadado con ella porque, ella era la única persona en la casa aparte de mí.

–¡Me siento mal! –

Me quejé inmediatamente y me cubrí del todo con mis cobijas, Onee–chan se levantó de la silla.

–En tal caso, iré por un poco de sopa para que te sientas mejor, espera aquí ¿de acuerdo? –

Como si fuera a moverme en una situación como aquella.

–Tu eres Onee–chan… –

Le dije cuando escuché la puerta abrirse, ella se quedó parada en la puerta.

–¿Cómo? –

Me vi forzado a repetirlo, era difícil en el estado en el que estaba ¿Por qué me haces repetirlo, Onee–chan? Aun así, lo dije de nuevo. Me senté sobre la cama un momento.

–Dije que… Tú eres Onee–chan. –

Habíamos tenido una leve discusión antes de que me quedara dormido. Yo sólo quise decírselo, antes de que saliera de mi alcoba, la miré. Los ojos detrás de sus lentes se iluminaron.

–Gracias. –

Dijo ella con una sonrisa encantadora, y salió de mi habitación, cerrando la puerta tras de ella. Yo miraba al techo momentos después. ¿Es normal que su sonrisa me parezca encantadora?

–––––––

Me decidí a afrontar la situación después de aquello. No me gustaba estar así, y podía estar malentendiendo muchas cosas, a decir verdad, comencé a desear que todo aquello fuera un simple malentendido, mientras repasaba mentalmente las palabras de Onee–chan…

Haría falta una larga charla para resolver todo este embrollo… nunca creí que un beso fuera tan… peligroso.

Kotori Onee–chan regresó después de aquello. Con un plato de sopa de algo que ni siquiera podía saborear por la enfermedad, aun así, estuve seguro de que sabría delicioso si lo hubiera probado sin esta cosa que no te deja disfrutar nada.

–Onee–chan… hay algo que quiero preguntarte. –

Ella lo comprendió en ese momento, pero negó con la cabeza, y me dirigió una mirada graciosa.

–No, no hasta que estés bien de salud, primero lo primero. –

Me dijo, y salió de la habitación. Me dio algo de gusto que ella no tratara de evadir el tema, al menos no sería difícil comunicarle lo que yo deseaba decirle, por otro lado, ella estaba hablando como Onee–chan, y eso me aliviaba, esa era la persona que yo conocía, creo que me di cuenta en ese momento, yo tenía miedo de perder a “esa” persona. Tenía miedo de que si empezaba a tratarme como a un chico, entonces Onee–chan desaparecería, y en su lugar, estaría Kotori. ¿Cómo iba a explicarle todo eso a Onee–chan? Necesitaba primero, saber que era lo que realmente pensaba Onee–chan sobre el asunto.

No lo entendí en ese momento, pero a Onee–chan también le daba miedo hablar del asunto, ella también necesitaba tiempo para aclarar sus ideas.

Y conocía a mi Onee–chan, responderme a ese cuestionamiento, no iba a ser fácil, en modo alguno.

–––––––

Habiendo recuperado mi salud, me apresuré a volver a la escuela. No era que no hubiera disfrutado aquellos días, en los que a pesar de estar enfermo, me sentí muy bien de ser tan mimado por Onee–chan. Al principio quería hablar con Onee–chan sobre el embrollo en que me había metido con ella, luego me dejé de esas cosas y me abandoné a la comodidad de las atenciones de Kotori Onee–chan, así pues no hubo mención de aquel tema, y lentamente, las cosas comenzaron a volver a la normalidad. O al menos eso fue lo que yo quise pensar en aquel momento, también tengo que añadir, que muy dentro de mí, yo ya sabía, que aquella era la calma que antecede a la tormenta. Evité ese pensamiento mientras Onee–chan me mimaba todo el tiempo, y lo oculté aún más cuando estuve listo para volver a clases.

Llegando a la escuela me encontré con un recibimiento cálido de parte de mis amigos, Waraki y Hakua, quienes estaban bastante alegres de saber que ya me había recuperado, a decir verdad, mientras estuve enfermo, recibí una llamada de Waraki–kun para obtener las tareas. Pero Hakua no se molestó en aparecer, fingí molestarme con ella por ello.

–Tú dices que estabas preocupada por mí, Hakua–chan, pero a decir verdad, nunca te dignaste en siquiera llamarme por teléfono. –

–¿Eh? Es cierto que no te llamé, no tengo teléfono porque mi madre me lo ha pedido prestado unos días, pero cuando fui a tu casa no me dejaron entrar ¿sabías? Así que no me digas que no me preocupo por ti porque si lo hago, claro que lo hago. –

Ese reclamo me dejó perplejo. ¿Era cierto que había ido a visitarme? ¿En qué momento? ¿Sería posible que Onee–chan no les dejara pasar? ¿Qué llegaran mientras dormía?

–En verdad fuimos a tu casa a verte, Akai–kun, pero nos dijeron que estabas muy mal y que no podías recibir visitas… una chica de cabello rojo… –

–Ella es Onee–chan, pero aunque ustedes me digan que no les dejaron entrar, me parece muy extraño que no me dijeran a mí que habían estado allí… –

–Le pedimos que te dijera, y amablemente nos pidió que te dejáramos descansar, no fue muy amable en realidad, ¿verdad? ¿Waraki–kun? –

Respondió Hakua, parecía algo ofendida.

–Le preguntaré a Onee–chan esta tarde, quizá haya sucedido algo más allá de lo que nosotros alcanzamos a ver, ya que ustedes no entraron y a decir verdad, yo estaba realmente muy enfermo. –

En ese momento, recordé que había traído algo para alguien especial.

–Disculpen, por favor. –

Me paré junto al pupitre de Hoshika–san, ella me miró con los ojos asesinos con los que me miraba desde aquella ocasión, yo recapacite a tiempo y me fui de allí, después de todo, había traído un dulce para ella, por aquello de la compensación, pero entiendo que ella me mirara de aquella forma si es que estaba a punto de avergonzarla de nuevo. Realmente creo que necesitaba pensar sobre mi forma de vida tan despreocupada.

––––––

Después de aquello, yo comía el almuerzo en la cafetería de la escuela con Hakua y con Waraki, mientras platicábamos de algunos asuntos concernientes a la escuela. Después de todo, no era algo muy extraño para nosotros, tomar el desayuno juntos. Durante la conversación Hakua me pidió que les acompañara esta ocasión.

–Iremos por helados a la estación, en la plaza donde está la fuente de sodas. –

Mencionó Waraki, yo asentí, la idea me hacía algo de ilusión, y por otro lado, esperaba poder recuperar algo de mi tiempo perdido con mis amigos a causa de todas las cosas que ya había mencionado. Hablando de las cosas que me hicieron separarme de mis amigos, en ese momento, Hakua mencionó el asunto de Hoshika–san, quien al parecer también vendría.

–¿Has hecho las paces con ella? –

Su pregunta fue directo al grano, pienso que Hakua era la clase de persona que deseaba que todo el mundo se llevara bien, y que no sólo lo desea, sino que pone manos a la obra, no sé si eso es una cualidad o un defecto, pero ella bien pudo haberse vuelto la embajadora de Japón o algo por el estilo, le quedaba, no le costaba hacer que las personas olvidaran sus diferencias, sólo que este caso era un poco más complicado de lo acostumbrado.

–No quiere, me habló un día por teléfono, pero parecía como si tú le hubieras pedido que me marcara, además, parecía muy molesta, me pidió que no siguiera insistiendo y colgó. –

Decidí resumir la situación de esta manera, sería algo embarazoso, por no decir tonto, mencionar que Hoshika–san esperaba una especie de compensación, ya que podían malinterpretarse las cosas de una forma que nadie de nosotros quiere ver, así que eso fue lo que le dije, por desgracia, no me percaté de que Hoshika–san estaba justo detrás de mí, porque es cierto que dije la verdad, sólo que ella no pensaba lo mismo.

–¿Así que soy yo la que no quiere llevarse bien contigo? –

Me preguntó ella, parecía enfadada, de hecho pienso que faltaba muy poco de su paciencia para que finalmente me golpeara.

–Bueno… yo… –

Tartamudeé, ella se dio la vuelta y se sentó junto a Hakua, quien le dio una palmada en la espalda.

–Bueno, yo sé que Akai–kun no quiso decir eso, no te enfades. –

Le dijo, Waraki y yo volteamos a vernos mutuamente.

–Sólo venía a decirte que estoy feliz de que ya te encuentres mejor, y me encuentro que estás hablándole a mi amiga mal de mí a mis espaldas, eres de lo peor, Akai–kun. –

Había tenido la esperanza de que Hoshika–san me perdonara pronto, creo que me equivoqué, pero también era cierto que yo no había hecho nada para que ella me perdonara, así que recordé que tenía algo para ella, iba a dárselo cuando sonó la campana que indicaba el regreso a las aulas.

Hoshika–san fue la primera en recoger sus cosas, Hakua recogió las suyas y nos miró por un momento antes de marcharse.

–Deben apresurarse, es hora de regresar a las clases. –

Eso fue lo que nos dijo, bastante obvio de todos modos, luego las dos chicas se marcharon.

––––

Caminábamos los cuatro por la plaza en busca de un sitio donde pudiéramos sentarnos para comer nuestros helados, era pasada media tarde y el sol quemaba la piel, como nuestro uniforme era color oscuro, la verdad es que era bastante molesto para los cuatro. Waraki y yo conversábamos mientras las dos chicas que nos acompañaban platicaban de algo entre ellas, ni siquiera les prestamos atención.

–Bueno, la verdad es que no debería estar aquí, mi hermano y mi padre me dijeron que debería estar en mi casa temprano, pero en vista de que ellos no se encuentran en mi casa en este momento, no deberían darse cuenta si he llegado antes o después. –

–¿Cuál es el punto de pedir que llegues a una hora si no van a estar allí? –

Le pregunté a Waraki, él me miró extrañado.

–Mi padre piensa que pierdo demasiado el tiempo y que paso demasiado en la calle sin mucho que hacer, pero pienso que estas cosas son necesarias a veces, por eso es que estoy aquí. –

Me respondió Waraki, Hoshika–san intervino, con su humor habitual.

–No pensarían eso si no tuvieras tan malas notas. –

Le dijo, Waraki no iba muy bien en algunas clases, a eso se refería Hoshika–san, mientras nos sentábamos cerca de una pequeña fuente, después de unos momentos de silencio, Hakua–san habló, pero sólo para decirle a Waraki que tenía que ir a algún lado y que él debía acompañarla. Creo que en ese momento entendí que se trataba de algo que ellos dos ya habían planeado. Hakua le guiñó un ojo a Hoshika–san y ellos dos se marcharon.

Me quedé sentado saboreando mi helado y la imagen de Kotori Onee–chan pasó por mi cabeza varias veces, casi no presté atención al hecho de que la tarde estaba por terminar.

–Bien, parece que no van a volver, si es así, me voy a casa ¿Vas a seguir esperando? ¿Akai–kun? –

Hoshika–san se puso de pie, su cabello corto y negro se revolvió un poco con el viento, dejó de hacer calor.

–No creo que sea una buena idea, después de todo, me esperan en casa. –

Eso fue lo que le dije, y me puse de pie también. Ella debe haber asumido que le seguiría y comenzó a caminar, yo me quedé allí parado hasta que ella se volteó a verme, visiblemente enfadada. Estaba empezando a hartarme de ese mal humor de ella.

–¿Vendrás? –

Me preguntó ella, pensé que quería que le acompañara un poco, así que suspiré y fui detrás de ella, sin responderle realmente nada. Entramos al tren.

En ese momento me llegó un mail de Hakua.

“Bien hecho, confío en que estén bien y dejen de pelearse, cariños”

–Hakua.”

Así que si había sido dejado con ella intencionalmente, bueno, no era que me molestara su compañía de todos modos, su humor era otra historia. Ella se dirigió al tren que se dirigía en la dirección opuesta a mi casa, así que yo me quedé allí parado.

–¿No vas a acompañarme? Al menos podrías mostrarte caballeroso por una vez en tu vida y acompañar a una chica en el tren, sabes que son peligrosos para las chicas ¿O no? –

Esa fue su excusa, estaba a punto de decirle que no, pero para cuando me di cuenta, yo ya estaba en el tren sentado junto a ella, sin decir palabra, ella miraba por la ventana, yo pude ver su rostro en el vidrio, y cuando ella se percató de eso, giró la cara para mirarme, ahora era ella quien tartamudeaba.

–¿Por qué lo hiciste? –

Me preguntó finalmente, sin mirarme y jugando con algo que tenía en las manos.

–Quería ser caballeroso. –

Le respondí simplemente, encogiendo los hombros y abrazando mi mochila.

–No hablo de esto… hablo de… bueno, lo otro, la estupidez que cometiste en clase. –

Ella estaba roja como un tomate, parece que si iba a disculparme, tenía que ser en ese momento, pienso que si Hakua había planeado esto para que yo pudiera disculparme entonces se lo agradecería, después de todo, no deseaba realmente que ella permaneciera molesta conmigo.

–Lo siento mucho, en verdad, Hoshika–san, yo no quise hacer algo como eso, es sólo que me pareció que si no lo hacía en ese momento, no lo haría nunca, no consideré el lugar y el momento, lamento haberme confesado, en verdad. –

Ella se recargó después de eso sobre su asiento, me miró por un momento.

–Esa… es la primera confesión que he recibido. –

Admitió, yo volteé a verla, se veía especialmente linda, quiero decir, siempre lo era, por eso es que me gustaba, pero ahora que no estaba enfadada y que más bien parecía solo una chica tímida, era… más encantadora. Cómo no dije nada, ella comenzó a hablar.

–Era en serio entonces… te gusto de verdad… eres un tonto… –

Me dijo ella, yo no pude comprender que era lo que ella quería decirme, pero estaba comenzando a avergonzarme yo también. El autobús hizo un mal movimiento y nuestras caras quedaron muy cerca la una de la otra. Perdí el aliento y como yo no me moví, ella no se movió, nos miramos a los ojos por unos momentos.

En ese momento, ella cerró los ojos, iba a besarla, el corazón me latía con fuerza, pero en ese momento, yo aparté la cara un poco, la cara de Onee–chan apareció en mi mente en ese momento, yo fingí estar más avergonzado de lo que en realidad estaba, para que ella no creyera que estaba evitándola, y entonces reaccionamos y nos apartamos un poco. Iba a decir algo cuando ella tomó la palabra.

–Pero eso no es tan malo de todos modos… porque la verdad… Tú me gustas, Akai–kun. –

El ambiente para mí en el tren se tensó segundos después de que esas palabras que escaparon de su boca, y mientras más tiempo permanecía en silencio, más tenso se sentía. Muchas personas voltearon a vernos, yo le pedí a la tierra que me tragara. Después de un rato, ella debe de haberse cansado de esperar una respuesta, sonrió sádicamente para darme un golpe después de eso.

–¿Lo ves? Es muy vergonzoso, así que espero que ahora entiendas un poco el cómo me sentí. –

Me regañó Hoshika–san, después de eso se recargó en su asiento de nuevo, no sé por qué, pero suspiré en ese momento.

–No quise hacerte pasar una vergüenza, en verdad lo lamento. –

Fue todo lo que atiné a decir, ya se lo había dicho un montón de veces, ¿Por qué no lo entendía? Pero ella negó con la cabeza después de eso. Llegó el momento de bajarnos del tren y nos acercamos a la puerta.

–Hasta aquí está bien. –

Me dijo ella después, al parecer hasta aquí había llegado mi viaje con ella, no sé decir si estaba alegre o triste por esto. Hoshika–san parecía algo molesta, pero luego de eso, suspiró, las puertas se abrieron y ella volteó a verme, tuve la sensación de que debía hacer o decir algo, pero no supe que era.

–Te veré mañana en la escuela, Akai–kun. –

Y las puertas del tren se cerraron.

–––––––––

Ni siquiera sé porque estaba tan desaminado. Ya de camino a mi casa, después de haber abordado el tren de regreso, llegó un mail a mi teléfono. Era de Kotori Onee–chan.

“He llegado hace unos momentos, pero parece que tendré que cenar yo sola ¿Estas bien? De todos modos espero que no llegues muy tarde.

–Kotori”

Su mensaje me hizo sentir mucha culpa, a decir verdad. Así que decidí comprarle algo para que ella no estuviera molesta conmigo por ello, no sé en realidad por qué se me ocurrió, pienso que pesaba demasiado en mí, el hecho de saber lo solitaria que era esa casa cuando alguno de los dos no estaba para acompañar al otro, aunque yo realmente no solía quedarme sólo, y eso era porque Kotori Onee–chan siempre estaba allí conmigo. Eso me hizo sentir la peor persona del mundo.

¿Cómo era posible que yo estuviera divirtiéndome con mis amigos mientras Onee–chan comía sola? Entre a una tienda maldiciéndome a mí mismo por esta pregunta.

La que atendía la tienda parecía una señora muy amable, tomé una caja de chocolate y la coloqué en el mostrador.

–Por favor, quisiera pagar por esto. –

Fue lo que le dije a la mujer que atendía el lugar, la señora se acomodó el cabello, era una ancianita que parecía no ver muy bien. Pero tomó la caja y la pasó por una máquina para registrar la compra, luego me miró atentamente.

–¿Quieres que lo envuelva, pequeño? –

Preguntó la señora.

–Estoy segura de que a ella le gustará mas así. –

Agregó después. No comprendí a lo que se refería, venía demasiado ocupado en mis propios pensamientos, ella debe de haber pensado que era para una chica, bueno, era para una chica pero… no importa, de todos modos no me pareció una mala idea, asentí con la cabeza mientras ella le colocaba un listón. Y la ponía en una bolsa. Cuando salí de la tienda iba feliz con el regalo que había comprado a Onee–chan cuando me di cuenta de que en realidad no parecía la clase de cosa que le regalas a tu hermana. Dudé durante todo el camino de regreso acerca de si era conveniente dárselo, sobre todo en mi situación.

Después de caminar otro poco, ya estando más cerca de mi casa, llegó un nuevo mail a mi celular, pensé que era Kotori Onee–chan así que lo revisé con rapidez, me equivoqué, era de Hoshika–san, decía:

“Tenía que desquitarme de alguna manera, supongo que ahora estamos a mano, pero algo voy a decirte ahora, antes de que malinterpretes todo, no estaba mintiéndote, tú me gustas, Akai–kun.”

–Hoshika Nagasami”

Guardé el celular después de aquello, con un pensamiento de “esto no puede estarme pasando a mi” mientras caminaba de regreso a casa, aún más confundido que antes.

–––––––

Cuando regresé a casa ya estaba a punto de oscurecer, yo aún tenía el envoltorio en las manos, aunque había pensado que no era una buena idea entregárselo, no en este estado cuando menos. Kotori Onee–chan parecía estar en las habitaciones de arriba, así que no me vio cuando llegué, pero supongo yo que debo de haber hecho mucho ruido, o era de nuevo que la casa era demasiado silenciosa.

Ella de pronto bajó las escaleras, gritando.

–Imura ¿Eres tú? Eres tú ¿verdad? –

Ella parecía alegre de que hubiera llegado, pero pienso que olvidó el estado en el que se hallaba, cubierta con una toalla y llevando sandalias de baño, la luz del atardecer de la ventana la iluminó cuando se detuvo tres escalones antes de terminar de bajar, yo cerré la puerta detrás de mí, sin dejar de mirarla como un idiota.

–¡¿Por qué has bajado sólo así?! –

Le grité, asustado como estaba, o más bien avergonzado, me cubrí la cara con ambas manos, dándome cuenta de que había estado admirándola, ella se fijó entonces en el envoltorio que cayó al suelo cuando lo solté.

–Perdona, estaba tomando un baño, y hay un bicho… en el baño… –

–Ahhh ¡Moo! –

Respondí y sin mirarla, o más bien evitando el contacto visual, pasé de ella y subí las escaleras hasta el cuarto de baño, encontré el bicho en el suelo, lo maté y salí de allí, aún estaba enfadado cuando regresé a las escaleras, donde Kotori Onee–chan tenía en las manos la caja envuelta con un listón rojo.

–¿De quién es esto Imura? –

Ella no se veía contenta, pienso que creyó que lo había recibido de alguien, pero yo no estaba de humor para jugar con ella a las adivinanzas, así que, sin pensar, y algo enojado con ella por la situación en la que me estaba poniendo por culpa de algo tan tonto, le respondí con la verdad.

–Es para ti, lo compré antes de llegar aquí. –

Tengo que haberme oído algo molesto, pero tenía que saber, que mi tono no iba a ser importante en este momento, Kotori Onee–chan enrojeció como nunca lo había hecho en su vida, mirándome con una mezcla de sorpresa con vergüenza en el rostro, vamos, pero si hasta tenía lágrimas en los ojos.

–Muchas gracias, Akai–kun. –

Eso dijo.

Luego de decir eso con una voz linda, se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla, yo no moví un musculo, completamente estupefacto por ese gesto que ella nunca tenía, luego ella subió las escaleras corriendo. No me dio tiempo de dar explicaciones, no me dio tiempo de decirle que se trataba de una compensación por dejarla sola. No me dio tiempo de decirle nada, sólo se fue.

“Akai–kun ¿eh?”

–––––––

La cara de Onee–chan apareció en mi mente, durante el regreso de Hoshika–san a su casa. Eso evitó que besara a la chica que me gustaba. ¿Aún me gustaba Nagasami–chan? Es cierto que la encontraba bonita, y su inteligencia era algo que llamaba la atención, no conoces chicas como ella a menudo, pero… su belleza era nada comparada a la de Kotori Onee–chan. Entendía, incluso en ese momento, que aquello no era normal, pero también me di cuenta de que aquello no era mi decisión, porque cuando traté de borrar esa imagen de mi mente, apareció la de Onee–chan de nuevo, esta vez envuelta en una toalla, justo como esta misma tarde. De no haber pensado en que tal vez Onee–chan dormía, habría gritado.

Tengo que admitir que el hecho de que ella usara un honorífico para referirse a mí me sorprendió bastante, me asustó sentirme bien por ello, esto era en serio ¿Qué demonios estaba pasándome? Ella es mi Onee–chan, yo no puedo estarla viendo de forma diferente, no puedo hacerlo, sin importar lo que ella pudiera pensar, no es posible.

Esto me puso otra pregunta más en la cabeza. ¿Qué hubiera pasado en ese tren, si la chica a mi lado hubiera sido Kotori Onee–chan? ¿Rechazaría acaso una confesión de ella?

Un mail entró en mi celular en ese momento, vamos, esta cosa sí que es molesta, abrí el celular para verlo, me decepcioné un poco de que fuera de Hakua, casi arrojo el celular al suelo. No era nada importante, de todos modos, mañana no hay escuela, no tengo porque mortificarme con esto… Espera ¿Desde cuándo mis amigos son una molestia?

Esto me está matando…

Tocaron la puerta de mi habitación, me levanté con un sobresalto, la cosa se estaba poniendo fea si aquello era capaz de acelerar mi corazón de la forma en como lo estaba haciendo. Desesperado por todo esto que no lograba controlar, abrí la puerta de un tirón.

–Imura, he comprado Pockys ¿Quieres comerlos conmigo mientras vemos televisión? –

Ella preguntó con la más normal de las amabilidades, yo estuve a punto de echarme a llorar, ella debe haberlo notado, porque me quedé sin decir nada, y ella preguntó:

–¿Sucede algo? –

–¡No pasa nada! –

Le di un empujón y cerré la puerta de mi cuarto, pude ver su cara de completa consternación antes de cerrar, pero ¿Qué le decía? Si ni siquiera yo sabía por qué estaba actuando de esa forma. Escuché pasos, y pensé que se había ido, pero ella regresó momentos después.

De nada sirvió que hubiera echado llave a la puerta. Después de todo, ella como la “dueña de la casa” tenía llave de todos los cuartos, yo me acosté bajo las sabanas de la cama, debo haber parecido un niño pequeño y asustado. Bueno, no sólo lo parecía, de todos modos. Cuando ella entró lo primero que hizo fue encender la luz.

–¿Qué se supone que te pasa? Imura, ese golpe me dolió mucho, idiota. –

Me regañó Onee–chan, yo estaba a punto de contestarle, pero no pude hacerlo, ella se acercó hasta la cama y me descubrió con fuerza, yo la miré agazapado como estaba.

–Yo vine hasta aquí a decirte que he comprado dulces, estaba siendo amable contigo, no tenías que empujarme así… eso me lastimó mucho. –

–No quiero que me gustes, ¿comprendes? es todo, no quiero ¡No quiero! –

Para cuando dije las últimas palabras estaba llorando, cubriendo mi cabeza con mis manos. Sentí como ella se sentó en la orilla de la cama, yo no osaba mirarla, estaba consciente de que lo que le estaba diciendo era estúpido, confuso, y cruel de alguna manera. Pero a decir verdad llevaba varios días cargando con esto, y llegó el punto en que no lo soporté, no pude soportarlo más, así que me decidí a serle sincero a Kotori Onee–chan.

–Imura… estás empezando a confundirme… no deseas ¿quererme? ¿Es eso? –

Yo me levanté de donde estaba, ella lo malinterpretó, no era ese tipo de “gustar” de lo que estaba hablándole, estaba llorando y mi cara debe haberse visto patética. Ella parecía tranquila, pero confundida.

–No es eso, yo no hablaba de ese cariño… quiero decir, tu no me tienes que gustar así… no quiero que me gustes. –

Ella comprendió y bajó su cara, al parecer por fin entendió lo que yo estaba tratando de decirle, ya no dijo nada, sólo se quedó allí sentada, apoyando sus manos en las orillas de la cama y con la cabeza gacha para que yo no la viera.

–¿Por qué me estás diciendo eso? –

Kotori Onee–chan rompió el silencio después de unos momentos, ella parecía molesta conmigo, yo no supe que responder, alzó la cara de pronto, yo la miré, había lágrimas en sus ojos ahora, me sentí un poco mal por ella, al menos por unos momentos, después de eso recibí una bofetada.

–Haz lo que quieras, estúpido. –

Kotori Onee–chan se dio la vuelta después de eso, parece que esta vez sí que la he hecho enfadar.

––––––

Me puse de pie después de pensarlo todavía más tiempo, aun podía escuchar el ruido de la TV así que sabía que Kotori Onee–chan aún estaba abajo. Pero sabía que tenía que ir y enfrentar mi situación, tal vez la cosa no estaba tan jodida como yo pensaba, o eso quería creer.

Me encontré con que Onee–chan estaba mirando la televisión como si nada pasara, aunque se dio cuenta de que yo estaba allí, no me prestó la menor atención, yo tampoco sabía exactamente qué decir, así que me quede parado allí donde estaba, detrás del sillón, de espaldas a ella, mirándola comer Pockys mientras me hacía creer a mí mismo que estaba mirando el televisor y no a Kotori. Soy patético, ya lo sé.

–¿Sabes Imura? Justo esta mañana, antes de recibir tu regalo, había pensado que no me importaría ser tu Onee–chan como siempre… pero ahora mismo, no creo que pueda ser así… mi corazón no va a admitir eso, sólo para que supieras. –

Me dijo sin voltear. Me quedé helado al escuchar eso de Kotori Onee–chan, mi valor de enfrentar las cosas se evaporó cuando ella dijo eso, luego se levantó, se quitó los lentes y se acercó a mí.

–¿Onee–chan? –

Ella tenía la misma expresión que aquella vez. Y tal cual la última vez, yo me quedé allí parado mientras Kotori Onee–chan se acercaba lentamente hacia mí. Tomó mis manos con las suyas y me miró a los ojos.

–Tú dices que no quieres que yo te guste, entonces ¿Te gusto? –

–Si –

Kotori Onee–chan sonrió cuando le dije eso, me tomó de la camisa y me derribó para colocarse sobre de mi como siempre hacíamos cuando jugábamos, sólo que esta vez el juego tenía una intención muy distinta. No se necesita más que un poco de sentido común para entender eso.

–Pero no quiero que me gustes… –

Le dije a media voz, ella puso un dedo en mi boca para callarme, luego se acomodó el cabello y separó sus piernas, recargó su cuerpo sobre mi entrepierna, y se agachó hacia mi rostro, acercando su nariz a mi cara. Yo ni siquiera me resistí, ella es Onee–chan, ella es quien manda, yo sólo obedezco.

–Eso no es importante ahora, Imura–kun, tú me vuelves loca, es tu culpa que yo esté así, ahora vas a responsabilizarte por ello. –

Ella estaba susurrando todo eso en mi rostro, su voz sonaba especialmente dulce en ese momento, luego ella me besó, nuestras lenguas comenzaron a juguetear, yo cerré los ojos, y para cuando los abrí, yo ya lo había aceptado.

–¿Entonces lo vas a hacer de todos modos? ¿Aunque yo no quiera? –

Le pregunté. Yo no tenía ni la más mínima idea de que era lo que estaba ocurriéndome, lo único que sabía, es que esto se sentía muy bien, ya ni siquiera estaba quejándome, había una sonrisa de complicidad tallada en mi cara. Onee–chan estaba roja de la cara, y aquello me hizo sonreír a mí, y sonrojarme también. Ella sonrió cuando le pregunté esas cosas, se irguió sentada sobre mí, y con un movimiento se quitó la blusa.

Yo abrí los ojos todo lo que pude, aquello iba mucho más lejos de lo que yo hubiera imaginado jamás, pero tengo que admitir que no me disgustaba lo que estaba viendo, más que eso, enloquecí por lo que ella me estaba mostrando. Su sostén estaba al descubierto, y su piel me parecía bastante atractiva, a pesar de que nunca lo había pensado de esa forma, o eso quería pensar yo.

Ya sin su blusa ella volvió a agacharse sobre mí, básicamente sus pechos se pegaron a mi pecho, eran grandes, ella me dio un beso de nuevo, yo mordí ligeramente sus labios, para demostrarle que no iba a resistirme a nada de lo que ella quisiera en ese momento.

–Sí, lo vamos a hacer de todos modos… –

Yo la miraba a los ojos, me quitó la playera sin que siquiera yo supiera como lo hizo y la arrojó lejos. También escuché mi cinturón desabrocharse.

–Aunque no quieras…