Eien no Hanami C3

Modo nocturno

Capítulo 3: No es suficiente, más cerca.

Yo no sentí la culpa que te muestran los shows de televisión acerca de estos asuntos, puede parecer extraño, pero no pude sentir nada más que no fuera una inmensa tranquilidad, creo que es porque de una o de otra manera, todo el asunto que me trajo tanto tiempo dándole vueltas en la cabeza, se había aclarado.

Las acciones de Kotori Onee–chan eran otra historia.

Al día siguiente de todo esto, quiero decir, de que me convertí en un adulto, desperté en mi cama, con algo de dolor en el cuerpo y sin muchas ganas de hacer algo más que quedarme exactamente como estaba, acostado. Ni siquiera tenía idea de lo que estaba pasándome, y muy probablemente no había caído en la cuenta de la infinidad de cosas que esta clase de relaciones traen consigo, pero tengo que admitir, que en aquel momento de mi vida, no me importaron, es la verdad.

–Imura… estás despierto. –

Una voz mucho más adormilada de lo que yo me sentía se escuchó en mi habitación, y Kotori Onee–chan salió arrastrándose desde debajo de mis sabanas.

–Onee–chan ¿estabas allí? –

Fue muy curioso, pienso yo, porque de pronto mi pudor regresó a su estado normal, me vi tentado a levantarme, pero ella continuó arrastrándose hasta que se acomodó justo a mi lado y me abrazó, también estaba desnuda.

–No me he separado de ti desde ayer… ¿Estás enojado conmigo? –

Lo pensé por un momento, realmente debería estar molesto con ella, o al menos eso es lo que pienso, pero no podría estar molesto, ¿Para qué mentir? Lo disfruté. Así que negué con la cabeza mientras ella me daba un beso en la mejilla.

–Gracias al cielo. –

Respondió ella y me abrazó con más fuerza, restregando su cara contra mi hombro.

–Te amo. –

Le dije, sin pensarlo demasiado, estaba mirando al techo para no verla a ella y sonrojarme antes de decírselo.

–¿En verdad? –

Ella me forzó a que la mirara, parece ser que no iba a creerme a menos que se lo dijera a la cara, esto se volvió un poco vergonzoso.

–En verdad. –

–No puedo verte más como a un hermano, ¿Aun así me amas? –

Ella me preguntó, yo estiré una mano para tocar su cara por unos momentos.

–Kotori Onee–chan es Kotori Onee–chan, y lo eres todo para mí, no cambiaré la forma en cómo te veo, si tú puedes vivir con ello, por mi está bien, yo seguiré siendo el mismo que siempre he sido contigo. –

Esa fue mi respuesta, y no le mentí. Yo tenía que entender que Kotori Onee–chan era mi hermana mayor, también mi amiga, mi compañera, incluso mi amante, Kotori Onee–chan podía ser todas esas cosas para mí, no tenía que cambiar nada.

–¿Sabes? Me has gustado por mucho, mucho tiempo, Imura. –

Me confesó, volviendo a recostarse, pude sentir lo cálido de su cuerpo sobre el mío, y apreciar la sensación de su piel desnuda tallándose con la mía mientras ella se movía ligeramente al admitir eso. Como no dije nada, ella continuó:

–Pero no estaba segura de que estuvieras dispuesto a aceptar mis sentimientos, entiendo que no es algo fácil de hacer, pero prometo ser buena mujer, y compensarte todos los problemas que este corazón mío te ha causado. –

Yo voltee a verla, me enojó un poco que pensara de esa manera.

–Onee–chan… tonta… No necesitas compensarme nada, es cierto que es difícil aceptar esta situación, pero lo que yo tenía que aceptar, eran mis propios sentimientos. –

–No lo comprendo. –

Ella respondió inmediatamente, como si no esperara una resolución como aquella, es cierto que deseaba los mimos de Kotori Onee–chan, pero no como una especie de pago.

–Te lo dije una vez ¿No es verdad? Onee–chan es la mujer más bonita que existe… no he cambiado de parecer, y a decir verdad, también pienso que eres la mejor en muchas, muchas otras cosas. –

Su vanidad salió a relucir un poco después de eso.

–¿La mejor en qué? –

–Pienso que eres la chica más bonita, y la más inteligente, y la mejor cocinando, y escogiendo dulces, y conversando, y abrazando y besando y… muchas cosas más. –

Contaba con los dedos de mis manos haciendo hincapié en cada cosa que iba diciendo, su abrazo se hizo más y más intenso conforme iba nombrando las cosas. Ella ya no dijo nada, sólo pegó su cara a la mía y comenzó a besarme en la mejilla una y otra vez. Yo sonreí, no se escuchaba ni un sólo ruido en toda la casa aparte de nosotros dos, yo me quedé como estaba acostado y siendo mimado por Onee–chan. Y en una casa silenciosa, ese fue el primer día tranquilo que puedo recordar.

–––––––––––

Kotori Onee–chan preparó el desayuno con la mayor de las diligencias que pudieran esperarse, después de eso, cada uno tomó su caja de obento, y nos fuimos para la escuela. Durante el trayecto, yo iba quejándome conmigo mismo a causa del dolor que podía sentir en todo el cuerpo, no digo que no hubiere valido la pena, pero a decir verdad, le faltaba muy poco para ser completamente insoportable, quizá sea así hasta que me acostumbre a todo esto de la vida de adultos.

De todos modos no estaba en posición de quejarme, así que simplemente traté de ignorarlo y continúe mi camino hacia la escuela y una vez allí, hacia el salón de clases. A medio camino me encontré con mi amigo, Waraki–san.

–Oye, parece que algo ha ocurrido en tu vida, déjame adivinar, ¿Te le declaraste de nuevo a Hoshika–san? –

Eso fue lo primero que me dijo en cuanto me vio, al parecer, no sólo me sentía distinto, sino que también me veía diferente el día de hoy, pero aquello no se lo pude decir a Waraki–san. Por otro lado, aquello me devolvió a la memoria todo el asunto de Nagasami–chan, en quien no había tenido realmente ni el tiempo ni las ganas de contestar, recordé entonces su último mail, y eso me desanimó un poco.

–¿Me veo diferente? –

Le pregunté a Waraki mientras caminábamos hacia el salón de clases.

–Pareces más feliz, además, tienes algo de color en la cara. –

–No sé qué es lo que esté pasando, pero es cierto que me siento mejor de lo que normalmente he estado, especialmente estos últimos días. –

Le respondí, mientras entrabamos al salón, nos sentábamos el uno al lado del otro, por lo que no debería de haber problemas para seguir hablando.

–Pero cuenta, hombre ¿Qué ha pasado? –

Me preguntó, aquí me detuve, evidentemente no podía darle detalles de lo que había pasado, es más, tenía que manejar el asunto de la forma más vaga posible.

–Ha habido un problema que me ha traído molesto estos últimos días, aparte del asunto de Hoshika–san, y ayer mismo lo he resuelto, es todo. –

Waraki no parecía contento con la explicación, y al parecer también iba a preguntar más, pero en ese momento, alguien más intervino.

–Hey, ya tan pronto en la mañana hablando mal de mí de nuevo, eso es cruel de su parte. –

Era Hoshika–san, quien al parecer había escuchado la última respuesta, yo sólo traté de ignorarla, como dije, aun no lo había pensado, y no estaba seguro de cómo actuar con ella, decidí dejas que las cosas siguieran como siempre, de alguna manera, pienso que era lo mejor.

–Hoshika–san, buenos días. –

Saludé como normalmente lo haría, ella no respondió, sólo siguió a su asiento como si nada. Pero cuando se sentó, volteó a verme, eso era de todos modos, una buena señal.

––––––––––

El desayuno en la escuela es la mejor cosa que puede ocurrirle a alguien como yo, al menos en lo que a la vida escolar se refiere, quizá mi percepción había cambiado después de lo de anoche, quizá ahora era distinto porque Hoshika–san ya no estaba enfadada conmigo.

Nos sentamos en el mismo sitio, Hakua–chan, Waraki–san, Hoshika–san y yo. De cuando en cuando se unía a las dos chicas una chica llamada Minami, pero por el momento ella estaba con amigas de su propia clase, que era diferente de la nuestra. La razón por la que ella se juntara con las chicas es que se trata de la hermana menor de Waraki–san, pero ella no solía venir cuando Waraki se encontraba con ellas, y por supuesto, yo siempre estaba con Waraki.

Ese era nuestro tema de conversación en estos momentos, a Hakua–chan le parecía que Minami hacía falta en el grupo, pues ella solía prestar mucha atención a Hakua–chan, podríamos decir que Hakua–chan era la Sempai favorita de Minami–san. A Waraki–san no le gusta eso demasiado, al parecer lo hace sentir bastante incómodo, por más que éste no se lo dice, a veces me burlo de él por eso, pero él es todo lo que alguien como Minami–san podría esperar de un Onii–chan. Creo que si hubo alguna razón por la que comencé a confiar en este sujeto, es precisamente el cuidado con el que siempre trataba a su hermana menor. No ha sido una sola vez la que Waraki–san ha traído el desayuno de Minami porque esta lo ha olvidado, cosas por el estilo. Sin embargo, no le gusta hablar del tema.

–Entonces no puedes hacer que Minami–chan esté con nosotros… –

Se quejaba Hakua–chan.

–Tiene que estar con las chicas de su grado, es lo normal, además, ya tengo suficiente con cuidar de ella en casa, en verdad no tienen idea de lo irritable que es ella a veces, sobre todo cuando tiene hambre, y de lo molesta que puede llegar a ser. –

Se quejó Waraki–san, yo sólo me reía. Hoshika–san intervino.

–No creo que esté bien que hables así de tu hermanita, le romperás el corazón si se entera de que su Nii–nii (Forma en la que Minami se refería a Waraki–san) piensa que ella es desagradable. –

–Ah, allí vas de nuevo, dando malas interpretaciones a las cosas que uno dice, Hoshika–chan, nunca dije que me desagradara mi hermana, es sólo que a veces necesito descansar de ella, aunque sea un poco. –

Eso le respondió Waraki, y siguió comiendo, Hoshika–san hizo una mueca pero no dijo nada. Hakua–chan intervino en favor de ella.

–Aun así, hablaste mal de ella, si yo fuera ella estaría muy molesta contigo… no espera, ya estoy molesta contigo, Minami–chan es tan adorable. –

–Es sólo que, creo que Waraki–san ve una parte de ella que nosotros no podemos ver, porque él está todo el tiempo con ella. –

Todos guardaron silencio por un momento. Después de un rato, Hoshika–san hizo un gesto de desprecio.

–Creo que aquí los únicos desagradables son los chicos ¿No Hakua–chan? –

Se quejó después de eso, yo voltee a verla y ella evadió la mirada con un “Jum” y siguió bebiendo jugo de frutas. Decidí no darle importancia mientras comía mi emparedado. Waraki–san volvió a hablar después de eso.

–Akai–san tiene razón. Soy el único que realmente sabe lo difícil que es estar con ella, no digo que no me agrade, pero a veces daría algún tanto por mantenerme lejos de ella por unos momentos, sé que está mal que un hermano mayor diga estas cosas, pero es así. –

–Akai–kun, tú tienes una Onee–san ¿verdad? ¿Cómo te sentirías si ella te dijera que quisiera estar más alejada de ti? –

Preguntó Hakua–chan, aquello me trajo muchas emociones a la cabeza. Emociones con las que de momento, yo no quería tener que lidiar, pero bueno, de una o de otra forma iba a salir el tema algún día.

–Bueno, en mi caso, somos sólo Kotori Onee–chan y yo, no creo que queramos estar separados el uno del otro, es solitario en casa cuando ella no está, así que pienso que ella puede sentirse igual de sola cuando no estoy, al menos nos tenemos el uno al otro. Es complicado. –

Waraki–san me miró acusadoramente, pues acababa de retractarme de alguna manera de lo que había dicho antes, ahora parecía que apoyaba a Hakua–chan en este asunto, pero esto no se trataba de Minami, además, Kotori Onee–chan y yo no estábamos en la misma escuela.

–No me malinterpretes, pienso que también es bueno que Minami–san tenga sus propios amigos, a veces es necesario, después de todo, Kotori Onee–chan no está aquí siempre, ella tiene su propia escuela y sus propias amigas. –

Waraki–san y Hakua–chan sonrieron después de eso, Hoshika–san tomó la palabra después de eso.

–Bueno, pienso que es importante que cada quien tenga su espacio, aunque… bueno, también tengo una Onee–chan, y tengo que admitir que me agradaría que entre ella y yo hubiera menos espacio del que hay… –

Se interrumpió al darse cuenta de que estaba hablando de un asunto personal, cosa que ella no hacía a menudo, al menos no en una situación como esta.

–He dicho un montón de cosas raras… lo siento. –

Todos nos apresuramos a disculparnos con Hoshika–san, la hora del almuerzo terminó después de eso, sin mayores problemas. Hakua y Hoshika–san se adelantaron después de eso. Waraki y yo fuimos a la máquina expendedora.

–Hey ¿Vendrás con nosotros al salir de clase? –

Me preguntó Waraki, no quería negarme, a decir verdad, pero quería llegar a casa pronto. Eso era mucho más importante para mí en aquel momento.

–No creo que pueda, tengo que volver a casa pronto. –

Fue mi explicación, Waraki lo malinterpretó de todos modos.

–¿Aun sigues peleado con Hoshika–san? Eres increíble, en verdad. –

Preguntó con algo de sarcasmo, yo ideé una excusa.

–No estoy prescitamente peleado con ella, pero también tengo que recordar que ella fue quien me rechazó en primer lugar. –

Waraki sacó un jugo de la máquina, luego volteó a verme con una expresión de lastima.

–No puedo comprender porque iba a gustarte meterte en esos líos, en verdad. –

–No tienes idea. –

Respondí, con algo de sarcasmo, y fuimos al salón de clases.

––––––––

Cuando sonó la campana de la escuela, yo me apresuré a guardar mis cosas, había planeado llegar pronto a mi casa y no quería perder ni un momento, cosas buenas me esperaban en casa, aquella fue la primera vez que me sentí de esta forma, pero al salir del salón, Hakua–chan se puso en frente de mí, impidiéndome el paso, eso fue algo extraño.

–¿Hakua? ¿Pasa algo? –

Le pregunté, arqueando una ceja, ella me entregó un papel.

–Me dijeron que te entregara esto, y que te asegurases de leerlo antes de marcharte, sé que no irás con nosotros al árcade ni a ningún otro lado, pero pienso que deberías leerlo antes de marcharte, sé lo que es, sin embargo. –

Yo asentí, y entonces ella me extendió la nota a la vista de todo el mundo, seguro que empezarían a tener malos pensamientos, pero eso no era lo importante ahora, tomé el papel con bastante calma, y lo metí en mi mochila, creo que yo también sabía de qué se trataba, no se necesitaba ser un genio en la deducción para saberlo.

–––––––––

Me paré junto al árbol de la escuela, era un lindo día, hay que decirlo. No pasó mucho tiempo antes de que la chica que había pedido entregar la nota apareciera, era Hoshika Nagasami. La razón por la que pidió a Hakua entregar la nota era bastante simple, una nota en el casillero hubiese resultado en un gran malentendido porque no la habría leído hasta estar en mi casa. Hakua sabía eso, por eso se ofreció a entregarlo ella. Sabiendo lo que había pasado en el salón de clases hacía algunos días, era bastante comprensible que Nagasami no quisiera entregarlo en persona.

Hoshika Nagasami se acercó lentamente hasta donde yo estaba parado, pareciera como si aún dudara acerca de lo que iba a hacer, y supongo que tenía razón con eso, en fin, aquello no era el problema, en todo caso no el mío.

–Akai–kun, te habría golpeado si no hubieras venido. –

Ella me amenazó, ese era su estilo, sin duda alguna, yo sólo sonreí, esperando a que continuara. Como en todas las escuelas, este era un sitio donde las personas solían declararse.

–Pero bueno… estás aquí… tú ya sabes por qué estás aquí… no lo niegues. –

Ella comenzó a enrojecer, pude haberla molestado un poco, pero debido a lo que pensaba de todo esto en ese momento, me decidí a no dilatarme con esto. Me esperaban en casa, de cualquier modo.

–Hoshika–san, yo… –

–Chan. –

Me corrigió ella, bajando la cara para que yo no pudiera ver que ella estaba nerviosa, si esto hubiera pasado hace unas semanas, habría sido el sujeto más feliz del mundo, pero ahora sólo me causaba algo de pena, y culpa, y tristeza.

–Hoshika–chan entonces, yo no puedo… no puedo salir contigo, lo lamento. –

–Idiota ¿Quién te ha preguntado algo así? Yo… bueno… –

Ella comenzó a balbucear, pienso que era una mezcla de sorpresa por lo que había dicho, y la vergüenza que a veces tenía, aparte de que no era muy buena con esas cosas del humor y eso. Finalmente ella entendió lo que había dicho, y dio un paso atrás, había lágrimas en sus ojos.

–¿Por qué? –

Preguntó ella simplemente.

–Tú… me pediste que saliera contigo en primer lugar… estás jugando conmigo… lo sabía. –

Comenzó a reclamarme todo eso con gritos, yo traté de tranquilizarla.

–No estaba jugando contigo, era verdad, en serio… pero han pasado muchas cosas después de eso… muchas cosas y, estoy enamorado de alguien más ahora. –

Expliqué, le dije la verdad, con todos los detalles que podía darle a alguien como ella, es decir, ninguno, de todos modos, no creo que pudiera dar detalles de mi relación con Kotori Onee–chan a nadie en realidad.

–¿Amas a otra persona? ¿Estás seguro? –

Preguntó ella, retrocediendo de nuevo, pues me había acercado un poco cuando comencé a tranquilizarla.

–Sí. –

Ella recuperó la compostura.

–No entiendo nada de lo que pasa, y me has rechazado hoy, y no sé realmente por qué pero esto se siente… molesto, pero no me has hecho pasar esa vergüenza en vano, y no me has herido en vano, no voy a renunciar sólo así ¿comprendes? No lo haré. –

Sentenció y se fue. No me dio tiempo de hacerle preguntas, sólo se dio la vuelta y se fue corriendo, casi lamenté mi situación, pero seguramente todo estaría normal mañana por la mañana. Fui muy inocente al pensar eso, lo sé.

––––––––

Decidí contarle a Onee–chan lo que había pasado durante la cena, ella me escuchaba atentamente mientras ponía los platos sobre la mesa, luego se sentó frente a mí.

–No sé a qué se refería ella con esas cosas, pero espero que mañana todo esté bien. –

Le dije y suspiré, ella me miró con serenidad.

–Sal con ella entonces. –

Me dijo Kotori Onee–chan, yo iba a replicar, pero ella me puso sus palillos en la boca.

–Haz como te digo, sal con ella, si ella es la mitad de determinada de lo que yo lo soy, acabará descubriendo todo, y tu vida escolar estará hecha pedazos, tampoco podríamos transferirte porque no tendríamos cómo explicarme a Okaa–san y Otou–san lo que está pasando. –

Me dolió en el corazón pensar que ella tenía toda la razón. Pero ella no había terminado.

–Pero… tienes prohibido besarla, y cualquier cosa más allá de eso ¿Comprendes? –

Ella me miró con ojos asesinos, Kotori Onee–chan podía ser aterradora si se lo proponía.

–Estabas comenzando a asustarme. –

Le dije mientras recogía los platos de mi lugar y del de ella y los llevaba al fregadero, ella me siguió.

–¿Y quién dijo que sería yo la que iba a renunciar? Eres mío, yo cuido de ti, yo te hago el desayuno, lavo tu ropa, yo soy la única tiene el derecho de besarte. –

Yo sonreí mientras comenzaba a lavar los platos, Kotori Onee–chan se paró al lado de mí, con una toalla, para poder secarlos.

–Me pregunto si habrá forma de tener sexo con ella sin besarla… si es así… ¿Estaría bien? ¿Onee–chan? –

Lo dije todo en voz alta para asegurarme de que ella me escuchara, fue como decir “Que caiga un tsunami sobre mí por favor.”

–Sé dónde hay unas tijeras grandes, también tengo la llave del cuarto donde duermes, y sé exactamente qué cosa hay que cortar, para que nunca vuelvas a estar con una mujer. –

Giiiii….

Como dije, Onee–chan puede ser aterradora si se lo propone, para calmarla acaricié su espalda un poco, ella enrojeció.

–Descuida, Onee–chan es la mujer más bella que hay, no quiero nada más, todo ha sido en broma. –

Ella se descuidó por el modo en que estaba acariciándola, recorrí su espalda con mi mano, y luego seguí bajándola, mucho después de donde deja de ser la espalda, ella por poco deja caer un plato, con un grito de ¡Kya! Y me miró, haciéndose la molesta.

–Moo, Imura–kun, puedes esperar a que terminemos. –

Yo dejé de tocarla y me concentré en lavar los platos, ella me miraba de momentos para ver si yo la estaba viendo, cuando se dio cuenta de que estaba mirándola, sonrió.

––––––

Llevé a Kotori Onee–chan hasta su cuarto de la mano, sin decir palabra, ella se dejó guiar, la primera vez había estado bien, pero el piso era duro, pensaba en ello mientras nos metíamos en su cuarto y yo cerraba la puerta detrás de mí, y ponía el seguro.

Cuando me di la vuelta, ella estaba sentada en su cama, jugando con uno de los botones de su blusa, yo quise ser delicado en ese momento.

–Imura ¿De verdad estás bien con esto? –

Me preguntó en cuanto me acerqué, yo la besé, nuestras lenguas jugaron un momento, luego me aparté y la miré a los ojos, ella se quitó los lentes.

–Nunca podremos salir como las otras parejas, no puedes decírselo a nadie ni yo puedo hacerlo tampoco… estoy nerviosa… ¿Qué si alguien nos encuentra? La primera vez, algo en mi cabeza no dejaba de repetirme que lo que estaba haciendo estaba muy mal, y yo… –

Volví a besarla, más que para callar su lengua, para callar sus pensamientos, así como ella había acallado los míos aquella vez.

–No sé lo que va a pasar si alguien se da cuenta… pero si sé que te amo… Kotori… y amar no está mal. –

Comencé a desvestirla lentamente, y ella comenzó a desvestirme a mí, yo besaba sus labios, su cuello, su espalda y sus pechos, nos recostamos una vez estando desnudos. Ella comenzó a hacer ruidos, que acallaron el ruido incesante de ese maldito televisor encendido en la sala de estar.

–Te amo Imura… vamos… muéstrale a tu Onee–chan lo que aprendiste la última vez… –

Dijo con una risita, yo hice lo que me pidió, como siempre.

––––––––

Mientras Onee–chan dormía plácidamente sobre mí, yo me quedé pensando un momento sobre mí, y sobre la situación en la que estaba, hasta que me admití algo que ni siquiera me di cuenta de que estaba allí: Yo odiaba este sitio. Odiaba esta casa, odiaba a los vecinos que hablaban demasiado fuerte, odiaba la soledad, odiaba la televisión encendida a todas horas para que hubiera algo de ruido, odiaba el eco que hacían las paredes cuando caminaba por la casa en los momentos en que Onee–chan no estaba conmigo, odiaba comer sólo, odiaba que mis padres no estuvieran en casa nunca, pero más que nada en el mundo, detestaba el silencio, que siempre se imponía al final, y era entonces cuando encendía el televisor.

Aunque ahora mismo, el estar tan cerca de Kotori Onee–chan y escuchar su respiración, hizo el televisor innecesario. Sonreí, no estaba tan mal después de todo, nadie podía darse cuenta, y a nadie le importaba realmente lo que ocurriera con nosotros dos, sólo a nosotros, así que esto estaba bien. Abracé a Onee–chan con cuidado de no despertarla mientras le acomodaba el cabello revuelto para poder ver su rostro.

–Imura–kun… –

Onee–chan ronroneó mi nombre medio dormida.

–¿Estas despierta Onee–chan? –

Pregunté en voz baja, ella no se movió, ni siquiera abrió los ojos.

–No sé… no sé nada… sólo sé que quiero estar contigo. –

–Estás conmigo ahora mismo, Onee–chan. –

–No es suficiente, más cerca… –

Ella acercó su cara a la mía, y me dio un beso, que duró bastante.

–¿Esto es suficiente? –

Le pregunté después de eso, ella por fin levantó la vista, y asintió con una sonrisa en el rostro, luego volvió a quedarse dormida.