Eien no Hanami C6

Modo nocturno

Capítulo 6: La estrella más brillante del cielo.

–No estoy enojada. –

Kotori Onee–chan azotó con violencia el plato en la mesa, frente a mí, mientras respondía a la pregunta que le había hecho, pero no puso un plato para ella. Tampoco se sentó, se limitó a colocar un plato de curry en la mesa, té (frio) y un trozo de pescado medio quemado, luego se dio la vuelta.

–Me voy a mi alcoba, si ya no me necesitas para nada, entonces hazme el favor de dejarme dormir. –

Dijo. Yo miraba el plato de curry mientras escuchaba como ella subía las escaleras por segunda vez en esa noche, con ese ritmo tan característico de ella cuando está enfadada.

Cuando terminé de hablar con Nagasami, lo primero que hice fue buscar a Kotori Onee–chan, por supuesto, ella había subido a su alcoba. Así que corrí a buscarla, pero ella no quiso abrir. Le pedí que bajara a cenar, porque tenía hambre y seguro que ella también. Ella no dijo nada. Abrió la puerta y me dio un empujón, luego hizo lo que ya he dicho y volvió a su alcoba. No se trataba de la cena, quería que hablara conmigo, pero seguro que aquello no iba a ocurrir, estaba metido en un gran lío ahora.

Después de probar un poco la comida, tratando de dejar que pasara un poco de tiempo, volví a tocar la puerta, pero nadie respondió. Intenté un par de veces más antes de resignarme e ir a mi habitación. Estaba en mi habitación acomodando algunas cosas en mi mochila cuando ella abrió la puerta de golpe.

–¿Era ella, Hoshika–san? –

Preguntó de pronto, yo volteé a verla, por la postura de sus manos pude deducir que ella se encontraba furiosa, le dije la verdad.

–Si lo era. –

–Y ya le has llamado por su nombre. –

Se quejó. Al parecer aquella era la parte que no le gustaba del asunto, aunque ella me llamaba por mi nombre desde que éramos pequeños, eso no pareció tener importancia para ella.

–Bueno… no tengo mucho tiempo llamándola así, pero si, le he llamado por su nombre, se supone que estamos saliendo. –

–Y le has llamado a ella apenas llegaste a casa, en lugar de marcarme a mí. –

Esta conversación no hacía más que empeorar. Comencé a dudar de mis respuestas al momento en ella entraba en mi habitación.

–No es ese el número que quería marcar, iba a llamarte a ti… yo… –

–¡Mentiroso! –

Y todo estalló después de eso. Kotori Onee–chan me gritó “Mentiroso” mientras estallaba en llanto y se aproximaba a mí.

–¡Lo he escuchado todo! ¿Por qué tenías que marcarle primero? ¿Es más importante que ella esté tranquila que yo? Te importa más ella ¿Por qué ella puede llamarte “Imura” ahora? No se supone que fueran tan cercanos, se supone que era un engaño porque en realidad tú me querías a mí, ahora respondes todos sus mensajes, le llamas antes que a mí ¡Has pasado el día con ella mientras yo estaba preocupada por saber si estaban bien! ¡Pero claro que estabas bien! ¿Por qué ibas a acordarte de una mujer tonta esperándote en casa si estabas con tu linda noviecita? ¿Eh? –

Me chilló, a todo pulmón.

–¡Es mi novia! Incluso aunque fuera como tú dices, se supone que estas cosas pasen Onee–chan. –

Yo no estaba hablándole en buen tono tampoco, todo ese gimoteo y gritadero me ponía los pelos de punta, parecía más un drama de televisión coreana que una pelea entre hermanos, y eso me hacía rabiar.

–¡No me llames Onee–chan! ¡Me haces sentir tan distante cuando lo dices! ¿Lo notas? Es porque a ella le llamas por su nombre, contestas sus mensajes, y pasas el día con ella ¡No me llames Onee–chan cuando a ella le llamas simplemente por su nombre! –

Kotori Onee–chan comenzó a llorar después de eso, sin decir nada más, yo me puse de pie.

–¡Decídete de una buena vez! Estoy harto de que me digas que hacer y luego de hacerlo me digas que está mal, tú me dijiste que te llamara así, tú me dijiste que saliera con ella, también me dijiste que… –

Y me interrumpí, temiendo provocar más la ira de la mujer que tenía frente a mí, que no era nada parecida a la Onee–chan que solía vivir conmigo hasta hacía apenas ayer.

–Si tantos problemas te causo ¿Por qué no rompes conmigo así y ya? ¿Por qué sigues haciéndome daño? –

Me di la vuelta después de eso, era imposible razonar con ella en este estado, o tal vez tenía miedo de decirle que sí, y tenía miedo de decirle que no.

–Estás insoportable esta noche. –

Le dije, me puse de pie, supongo que trataba de hacerme el valiente, ella iba a volver a gritar, yo la tomé del brazo.

–Hablaremos de esto mañana, Kotori, ahora quiero dormir. –

Se me salió. Lo juro.

Kotori Onee–chan se limpió las lágrimas apresuradamente, tantos problemas por una estupidez. Pero a decir verdad aquello me había puesto de mal humor.

–Espera, Imura, me haces daño… –

Halé de su mano hasta que la puse fuera de mi habitación, una vez fuera, la solté. Ella me miraba con consternación.

–Ve a dormir, Onee–chan. –

Le dije, y luego me di la vuelta y me metí a mi cama, sin cerrar la puerta. Lo único que quería era olvidarme del tema, ella no se fue.

–Dame un beso. –

Dijo, yo ya estaba en mi cama, iba a ignorarla.

–Si me das un beso ahora, lo olvidaré todo, lo juro. –

Me puse de pie de nuevo y me acerqué a Kotori Onee–chan, ella me miraba con sus ojos llenos de lágrimas, parecía querer llorar de nuevo.

Era una salida fácil al problema, o eso fue lo que pensé, tomé su mano, su cara estaba roja.

–Imura, yo, tú, ¿Por qué le llamaste a ella y no a mí? –

Preguntó con una vocecita, sin dejarme besarla.

–No quiero explicar nada ahora, sólo quiero dormir, fue una casualidad ¿Entiendes? Sólo una casualidad, ahora si no te importa. –

Ya que no tenía ganas de nada, cerrar la puerta parecía la mejor opción, sólo que tuve la sensación de que aquello sería extremadamente doloroso para Kotori Onee–chan, y por muy enfadado que estuviera con ella, no era mi intención hacerla llorar. Ante todo, le amaba.

Kotori Onee–chan no esperó, me echó los brazos al cuello y me besó. Ambos teníamos puesta el pijama y ella llevaba suelto su cabello y ya no tenía sus lentes. Iba a empujarla para separarme de ella, cuando ella metió mi mano bajo su pijama, aquí vamos de nuevo. Diez segundos, diez segundos y yo ya estaba desvistiéndola.

Intenté rechazarla muchas veces, pero me faltaba fuerza de voluntad y me encantaba hacer esto con Kotori Onee–chan. Me enfadé conmigo mismo por no poder detenerme, pero hablando con franqueza, ni siquiera lo intenté.

––––––––––

A la mañana siguiente, un sábado por cierto, Kotori Onee–chan se levantó más temprano que yo. Como en varias ocasiones ya, habíamos dormido en la misma cama, así que sentí cuando ella despertó. Tuve algo de miedo de que ella deseara reanudar la discusión de la noche anterior, es cierto que me había acostado con ella, pero eso no me aseguraba que ella lo hubiera olvidado.

Sin embargo, cuando bajé a la cocina, la encontré de lo más alegre. Lo que era más, ella aún estaba… dispuesta.

Lo digo porque la escena se parecía tanto a aquellas que aparecen en los mangas y el anime, la chica que cocina llevando sólo el delantal. SÓLO el delantal. Me quedé allí parado odiándome a mí mismo por no poder apartar la mirada de su cuerpo mientras ella iba de allá para acá preparando el desayuno.

Todavía no sabía de dónde comenzó a aparecer este sentimiento que tenía desde hacía tiempo, pero allí estaba. Y allí estaba yo también, mirando a Kotori Onee–chan mostrarme su trasero como si nada en este mundo importara. Y mientras lo miraba como hipnotizado ella se dio cuenta de que yo estaba allí.

Sonrió, con orgullo.

Yo sonreí con culpa.

–No deberías mirarme tanto, Imura, por favor, es vergonzoso. –

–Si no querías que te mirara pudiste ponerte algo más normal. –

Reclamé, ella se acercó a mí, balanceando sus caderas al caminar.

–Todo lo de anoche me hizo pensar mucho, Imura, quizá no he sido lo suficientemente… mujer para ti, por eso es que sigues viéndome como “Onee–chan” y no quiero eso. Sentí que había perdido terreno con ella, y no me gustó, perdona si no fui muy comprensiva anoche… sólo quería verte y abrazarte… me dio miedo pensar que tal vez la quieres más de lo que me quieres a mí. –

Aquello me dejó en silencio, no pude decir nada porque lo que estaba diciéndome tenía mucha lógica ahora, quizá era sólo que todo aquel asunto de Nagasami realmente me había golpeado muy duro la noche anterior, tanto, que no pude pensar con claridad, pero también era cierto que me estaba olvidando de por qué había yo comenzado a salir con Nagasami en primer lugar, era por esto, por esa sonrisa de Kotori Onee–chan, y por qué no decirlo, todo lo que ello significaba.

Un mensaje entró en mi teléfono en ese momento. Vaya forma de interrumpir. Iba a mirar de quien era cuando Kotori puso la mano sobre mi celular.

–No hoy. –

Dijo ella, mirándome con seriedad, yo sostuve el celular con la mano unos momentos, luego lo dejé caer. Kotori Onee–chan sonrió, complacida y se dio la vuelta, dispuesta a seguir cocinando.

–Onee–chan… –

Comencé a decir, ella se giró, inflando sus mejillas.

–Llámame Kotori. –

Me ordenó ella, yo bajé la cabeza, aun me negaba a hacerlo, aún tenía miedo de perder a “Onee–chan” a decir verdad, era una sensación complicada y con todo esto, se había complicado aún más.

–No puedo hacer eso. –

Mustié.

–Moo ¿Quién es la Onee–chan? –

–Tú lo eres. –

–¿Y quién manda? –

–Tú mandas. –

–¿Y qué haces tú entonces? –

–Obedecer. –

–Y Onee–chan quiere que la llames por su nombre… ¿sólo por hoy? –

Suplicó ella, con la más dulce voz que pudiera imaginar.

–De acuerdo. –

Ella bajó la cabeza para que la mirara a los ojos, cosa que yo estaba demasiado avergonzado para hacer.

–¿Qué tal si lo dices ahora? –

–Kotori. –

Ella me mostró una sonrisa de victoria mientras el delantal colgaba por su postura, dejando una parte de sus pechos al descubierto, quería creer que no era intencional. Forcé una sonrisa al darme cuenta de eso mientras evitaba su mirada de nuevo, no estaba ni siquiera seguro de que pensar en el momento, pero nuevamente, lo único que hice fue evadir el problema, o mi problema, mejor dicho, porque Kotori Onee–chan no parecía tener ninguno cuando respondió:

–Yay, entonces te prepararé el mejor desayuno que hayas tenido en tu vida, sólo espera allí. –

––––––––––

Después de desayunar, yo estaba jugando algún videojuego en la consola mientras ella lavaba los platos, siendo sinceros lo único que intentaba era no poner atención a Kotori Onee–chan, porque sabía que de hacerlo la atacaría, no es que no quisiera, es que… bueno, sin duda el lector entiende lo que sucedía. Ella pareció ofendida por este hecho, así que terminó de lavar los platos y se acercó a mí, sentándose justo a mi lado.

–Este es uno de los pocos días que podemos estar juntos durante todo el día ¿Y quieres pasarlo jugando? Eres horrible, ¿lo sabes? –

–Me lo han dicho varias veces. –

Ella hizo un gesto de desprecio, pero cuando volteé a verla, ella me sonrió ampliamente, eso me puso una duda en la cabeza. ¿Ella estaba fingiendo que todo estaba bien? No iba a preguntárselo de cualquier modo.

–Bueno, no importa Imura, ya que estamos aquí me gustaría que habláramos un poco. –

–Para empezar quítate el delantal. –

Respondí, apagando la consola y mirándola acusadoramente, ella puso una cara de sorpresa, luego se puso de pie.

–Como digas. –

Sí. Soy idiota. Ella se quitó el delantal, ahora la cosa estaba peor porque ella estaba desnuda frente a mí. Escena cliché de lo más típico, aunque esto era todo, menos gracioso para mí.

–Onee–chan, deja eso de una vez, es ridículo. –

Le reclamé, ella hizo cara de no entender, llevándose un dedo a la boca.

–¿Es ridículo? Pero si me has dicho que te encanta, justo anoche ¿Qué debería hacer para gustarte? –

–No hablo de tu cuerpo, es ridículo que trates de hacer eso cada vez que estamos solos. –

Ella bajó la cabeza. Su actitud hacia mí dio un giro de trescientos sesenta grados cuando dijo:

–Es que te has aburrido de mí. –

Se dio la vuelta después de ello. Me sentí mal por verle deprimirse así, ella se puso sus lentes y se dirigió a su habitación, una vez allí, comenzó a llorar. Pude escucharlo porque ella no sabe llorar en silencio, y la casa, como ya he dicho, es silenciosa cuando no hablamos.

Un nuevo mensaje llegó a mi teléfono, sabía de quien se trataba, e incluso pensé en responder, ya que no me había molestado en contestar el anterior, pero no lo respondí. Ni siquiera lo abrí. Si todo volvía a suceder como la noche anterior, estaría en serios problemas con Kotori Onee–chan si ella me veía con el celular en la mano. Le rompería el corazón. Con ese pensamiento me puse de pie y subí las escaleras, dispuesto a consolar a Kotori quien seguía metida en su alcoba.

–¿Onee–chan? –

Pregunté, ella levantó la vista, estaba sentada en su cama, sólo con ropa interior, al menos ya no estaba totalmente desnuda. Su cabello rojo estaba desatado, parece que ella iba a peinarse ahora mismo, pero sólo estaba llorando. Sus lentes estaban empañados.

–Dijiste que me llamarías por mi nombre hoy. –

Respondió ella entre llantos, luego volvió a cubrir su cara con sus manos, yo me acerqué. ¿Pero que era esta sensación? ¿Por qué de pronto me mostraba tan reacio a estar cerca de ella? ¿No era acaso la mujer más bella que yo conocía? Pues lo era, lo seguía siendo, eso sin duda, ¿No fui yo quien la besó en primer lugar? Kotori… jamás dudaría de aquello. Pero echaba de menos a Onee–chan, sin embargo hice lo que me pidió.

–Kotori. –

Ella volvió a alzar la vista, mirándome con expectación. Yo estaba mirándola demasiado, así que ella dejó de llorar.

–No me he hartado de ti, no digas esas cosas. –

–Ayer que te acostaste conmigo, pensé que estaba todo bien ¿No lo está? ¿Estas enfadado conmigo Imura? ¿Has dejado de quererme? ¿O es que sólo te has aburrido? –

Ella hizo esas preguntas tratando de controlar su llanto, yo me senté al lado de ella.

–¡Que no! No me he aburrido de ti, y por supuesto que no he dejado de quererte, es solo que… –

–¿Qué? –

Preguntó ella con interés, poniendo su mano sobre la mía.

–Es algo que tengo… algo dentro de mí no deja de repetirme que seremos descubiertos, y no seré yo el único afectado, sé que no debería tener miedo a estas alturas, pero no puedo evitarlo. –

–¿Estás seguro de que no es que ya no me quieras? –

Preguntó ella, por toda respuesta le abracé, ella se quedó estática, sin moverse o decir algo. Yo me decidí a ser sincero.

–Tu bien sabes que no soy la clase de persona que puede decir las cosas como la piensa, que me confundo mucho y que a veces lo que digo no es lo que quiero decir, también es cierto que hay ciertas cosas molestándome, pero eso es algo que nada tiene que ver contigo, así que no quisiera que pensaras que he dejado de quererte, el bienestar de Kotori Onee–chan es lo más importante en mi vida. –

Después de eso me separé de ella, Kotori me miró con curiosidad por unos momentos, como si tratara de averiguar la veracidad de lo que le había dicho por la expresión de mi rostro, luego sonrió y comenzó a limpiarse las lágrimas.

–¡Moo! Imura, has estado asustándome mucho ¿sabías? Pensé que estabas dejando de quererme, luego del coraje que te hice pasar anoche, lo siento de verdad, soy muy celosa, prometo no volver a molestarte con eso, fui yo quien te dijo que salieras con ella y aun así te lo reclamo… perdón. –

Ella comenzó a juntar sus dedos de forma Kawaii mientras decía eso.

–No te preocupes, yo también siento que había olvidado algunas cosas que era importante recordar, pero la más importante de ellas, es que te quiero, Kotori Onee–chan, y no quiero que estés triste. –

Kotori Onee–chan se puso de pie después de aquello, estaba evidentemente más animada, me miró con una sonrisa de complicidad en el rostro.

–¿Un beso para celebrar que nos hemos contentado? –

Preguntó ella, yo me di la vuelta, pero no estaba enfadado. Este era el modo en el que ella era. Y en retrospectiva, era mejor verle así que llorando.

–¡Moo! Kotori Onee–chan, tú no puedes dejar esas cosas de lado, eres como el wazabi. –

–¿Cómo el wazabi? –

Preguntó ella, parecía confundida. Yo la besé, como ella quería, pero no fui más allá, después del beso ella se relamió los labios.

–Gracias por eso. –

–Me encanta el wazabi. –

Le respondí, tomándola por los hombros con delicadeza.

–Pero siempre llega el momento en que, por más que me guste, no puedo comer más, me arde demasiado la lengua. –

–¡Ohhh! Ya entiendo, así que ahora te arde… Fufufu. –

Ella se burló de mí. Yo me enfadé.

–Onee–chan, es un decir, sólo un decir, no estaba hablando de forma literal. –

Me di la vuelta para que ella se diera cuenta que estaba enfadado. Ella me abrazó por la espalda.

–Lo–si–en–to. –

Me dio un beso por la espalda, lamió mi oreja, tengo que admitir que se sintió bien, pero yo me aparté de ella.

–De acuerdo, te perdono, ahora sólo vístete ¿de acuerdo? –

–Ah es cierto. Estaba a punto de vestirme. –

Respondió ella, inmediatamente después, comenzó a sacar ropa de su closet, yo lo di todo por terminado y salí de la habitación, suspirando… sólo un poco más y… ya no quería pensarlo. Sin embargo, Kotori Onee–chan llamó desde la habitación.

–Imura, espera abajo ¿de acuerdo? Estaré lista en un momento y entonces saldremos ¿Te gustaría ir a algún lado? –

Preguntó ella, como he dicho, desde el otro lado de la puerta que acababa de cerrar, aquella idea me gustaba.

–Quizá estaría bien si vamos al cine, hace mucho que no hacemos eso. –

–De acuerdo, dame unos momentos ¿Vale? No tardaré.

Me dijo ella, aquello me venía bien, lo pensaba mientras bajaba las escaleras, de hecho había un mensaje que quería responder, seguro que Kotori Onee–chan no se enfadaría se me tomaba tan sólo unos minutos. Lo único que esperaba, es que Nagasami no estuviera ya enfadada, pensamiento que no era del todo alentador, porque la posibilidad de que ella ya estuviera enojada era alta.

––––––––––

El segundo mensaje que Nagasami me había enviado, confirmó mis sospechas. ¿En verdad no se las podía tener contentas a ambas? ¿Tan difícil era? Tengo que admitir que yo sabía que así sería, eventualmente, pero ahora mismo no debería ser tan difícil. Y a pesar de que Nagasami era sólo una pantalla, en ese momento sólo pensaba en que no debería hacerla enfadar.

“Había dejado mi celular en casa cuando salí a desayunar, lamento no haberte respondido, Espero que no estés muy enfadada conmigo, recuerdos.

–Imura”

No estaba seguro de que decir “Besos” o “Cariños” fuera apropiado en aquellos momentos, es decir, no quería sonar desagradable con ella, y siendo como era, cualquier preocupación era poca.

Sorprendentemente, el mensaje llegó en menos de cinco minutos, y por lo extenso de este, había que decir que ella había tomado el celular y respondido en cuanto leyó mi mensaje.

“¿Quién deja el móvil en casa hoy en días? Eres un descuidado, y lo peor es que ni siquiera te molestaste en pensar en que yo podría enviarte un mail. Incluso respondiendo eres tan frio como de costumbre, ya ni siquiera me extraña, no te voy a decir que envíes corazones ni nada, pero algo más agradable que “recuerdos” no estaría mal, para variar. Aunque en realidad, puede que sólo lo diga porque eres mi novio (¿En verdad lo eres?) ahora que si eso es una molestia para ti o si has cambiado de parecer, no tienes más que romper conmigo ahora mismo y asunto arreglado. Yo había estado planeando algo para el día de mañana contigo, pero por cómo eres quizá tengas otros planes, así que no te molestes en querer saberlo. Si de verdad quisieras hacerme feliz no estarías enviando un simple mensaje, por eso me doy cuenta de que lo único que estás buscando es deshacerte de mí ahora mismo, así que ahórrate las disculpas, si vas a romper conmigo hazlo de una vez, y deja de fingir, Imura–kun. <<recuerdos>>

–Nagasami”

Me hizo rabiar de coraje cuando lo leí. A última cuenta ¿Qué sabe ella de mí? ¿Por qué esta tan segura de lo que dice? ¿Quién se cree? Pero no puse nada de eso en el mensaje, no estaba seguro de cuánto tiempo tardaría Onee–chan, así que respondí con un mensaje.

“Eso es lo que me saco por tratar de ser un poco decente en mis mensajes, la próxima vez te cubriré la pantalla del móvil de corazones y esas cosas si eso es lo que a ti te demuestra que alguien quiere hacerte feliz, y déjame decirte algo de una vez, si quisiera romper contigo ya lo hubiera hecho, así que deja de hablar sin saber lo que dices, si quieres romper conmigo entonces hazlo, no vas a hacerte la víctima en esto. Si no es suficiente la atención que te pongo entonces puedes romper de una vez, hasta entonces, te puedo asegurar que sí, soy tu novio y si no me crees puedo ir y demostrarlo, de la forma que ya sabes, aunque grites. Besos (con lengua)

–Imura.”

Nuevamente, respondió inmediatamente. Aquello parecía una verdadera discusión de pareja, sólo que por mensajes, en eso estaba el punto gracioso de  esto, si es que lo tenía.

“¿Qué clase de mensaje obsceno fue ese? Yo nunca pedí cosas como esas, tonto, pervertido, idiota. ¿Ahora quieres hacerme parecer como la mala? Eso no tiene nada de sentido ¿sabes? De todos modos eres un pervertido y un mal novio. Además de todo, no me molestaría que rompieras conmigo, en serio, no sentiría nada. Pero no voy a ser la mala del cuento para que después vayas con todo el mundo a decirles que te he dejado. ¿Quieres que te crea cuando sigues respondiendo por mensaje? Apuesto a que ahora mismo estas con otras chicas, yo no significo realmente nada para ti, y sólo para que te quede claro, nunca te dejaría acercarte lo suficiente como para hacer cualquiera de esas cosas que has puesto en ese horrible mensaje, así que ahora mismo lo borraré.

–Nagasami”

Eso fue lo que contestó. Fue ahí cuando comencé a entender el problema real de todo este asunto. Ella esperaba una llamada. Me fijé a las escaleras por unos momentos para saber si Onee–chan iba a bajar pronto, pero no parecía que eso fuera a ocurrir, así que sólo marqué el número de Nagasami. Ella no cogió la llamada.

“Oh maldición” pensaba mientras volvía a guardar mi celular. En ese momento, recibí otro mensaje de ella. Volví a sacarlo para leer el mensaje, y volví a rabiar.

“Ah, lo siento, he dejado el móvil mientras hacía cosas más importantes, como mirar a mi pez dorado mientras no hace nada o buscarle formas a las nubes, pero espero que algún día quieras volver a marcar, tal vez esté de mejor humor y te conteste.

–Nagasami.”

Sin pensarlo demasiado, volví a marcar el número de Nagasami un par de veces, sin embargo, ella no cogió el teléfono. Me enfadé.

A MI NO ME IGNORA NADIE

Comencé a marcar ese número un sinfín de veces, sólo esperaba a que la llamada entrara y colgaba para volver a marcar, después de unos momentos de hacer eso, llegó un nuevo mensaje a mi celular.

“¿Quieres dejar de hacer eso? Estas empezando a darme miedo, ¿Qué eres? ¿Un acosador o algo así? Déjame en paz de una buena vez, ya has dejado claro que no quieres hablar conmigo. Si continuas apagaré el móvil y no volveré a hablarte nunca en mi vida.”

Pienso que me sobrepasé con ese pequeño detalle, bien visto en realidad si podía dar algo de miedo. Pero yo solo quería que ella respondiera la llamada.

“Sólo contéstame.

–Imura”

Fue mi respuesta, ella respondió inmediatamente.

“No tiene ningún sentido que sigas firmando los mensajes, idiota. Y no quiero responder, no tengo porque seguirte respondiendo, así que no insistas.”

Me dije a mi mismo que tenía que intentarlo, cuando menos una vez más, si ella me decía que no, sería definitivo. Me rendiría, me hice esa promesa mientras mandaba un último mail.

“Por favor”

No hubo respuesta a este mensaje. Suspiré, derrotado, mientras guardaba mi celular. Supuse que tendría que esperar a verle en la escuela. Fue entonces cuando me pasó por la cabeza que ella no se había negado esta vez. Así que volví a coger el celular y me senté en el sillón de la sala. Supongo que me preparaba para recibir un regaño.

… ¿Moshi–Moshi?

Ella contestó. No parecía estar contenta de cualquier modo. Pero conociéndola un poco, uno entendía que aquel era ya un gran avance.

… Moshi–Moshi. Nagasami, lo siento mucho, en verdad.

Se hizo el silencio por unos momentos, parecía que ella estaba pensando en su respuesta, aunque su tono tenía la hostilidad habitual de estas situaciones cuando ella respondió.

… ¿Lo sientes? ¿Sientes qué? ¿Cuál de todas las cosas que has hecho es la que sientes exactamente? Imura, estoy empezando a hartarme de esto, así que dime de una buena vez antes de que cuelgue.

¿Hartarse? Pero si sólo habíamos hablado unos cinco segundos.

…Lamento no haber respondido.

Me disculpe de nuevo, sólo en caso de que ella no hubiera comprendido.

… Incluso anoche prometiste tan amablemente que siempre responderías, no pensé que tardarías tan poco en romper una promesa que me hiciste, eres lo peor.

…No contaba con lo que pasó hoy. Fue un error de cálculo, no pensé que tardaría tanto, tienes que perdonarme.

…No, no lo haré, y menos sin una compensación por el tiempo que me has tenido triste y preocupada.

En eso no pensé ¿Pero es que acaso tenía yo la opción de que hacer y qué no? si todo lo que hacía era complacer a Kotori Onee–chan y a Nagasami. En ningún momento esto se había tratado de mí. Pero bueno, todo esto era por meterme en estas cosas yo solo.

…Tomaré la responsabilidad, te compensaré, pero… bueno yo.

Ella perdió los estribos. Supongo que sabía la parte que yo no había querido decir. Ella sabía que diría “no sé cómo”

…¡Mañana! a la una y media, dentro de la estación de trenes junto a la escuela. Sólo ocúpate de llegar temprano ¿De acuerdo? Te lo advierto Imura. Me enfadaré en serio contigo si no vas.

…No faltaría, es en serio, Nagasami, allí estaré.

Le respondí, de alguna forma, la idea me hacía algo de ilusión. Supongo que el motivo de que la llamara era que ella pudiera hacer su invitación. Ahora todo tenía más sentido.

…Te perdonaré mañana, hasta entonces.

Dijo ella, a punto de colgar, yo sólo quise hacerle saber que estaba claro, al menos no todo había salido tan mal.

…Es una cita entonces. Allí estaré.

Y colgué.

––––––––––

Habiendo hablado con Nagasami, volví a subir para mirar si Kotori Onee–chan estaba lista ahora. La puerta de su alcoba estaba cerrada, así que llamé desde fuera. Pero no hubo respuesta. Había demorado mucho hablando con Nagasami, así que quizá ella ya estaba lista.

Sin pensarlo demasiado, debido a la situación que ella y yo ya compartíamos, abrí la puerta de su alcoba. Bueno, al menos ella se había puesto una blusa, había varias faldas y pantalones al azar sobre la cama, ella tenía un cepillo y una horquilla en las manos.

–¿No has terminado? –

Pregunté, algo molesto por su tardanza, y por el hecho de que ella no me respondiera nada cuando llamé a la puerta.

–¡Imura! ¡Se supone que mi atuendo sería una sorpresa! –

Preguntó ella sobresaltándose por lo sorpresivo de mi entrada. Ya no había rastros de vergüenza, ni su rostro, ni en el mío supongo. Ella arrojó la horquilla y el cepillo al suelo para poner énfasis en su reclamo.

–Supuse que ya estarías lista, Onee–chan. –

–Bueno, la verdad es que no puedo decidirme ¿Cuál piensas que me quedaría mejor? –

Preguntó ella, yo miré sus piernas, ella no llevaba más que su ropa interior en la parte de abajo de su cuerpo, las persianas estaban cerradas, lo cual sólo añadía un efecto más vivaz al color de su piel al desnudo. Sacudí la cabeza.

–Cualquiera está bien, Kotori Onee–chan se ve linda sin importar lo que use. –

Tenía preferencia por una de las faldas que estaba allí, una color azul, pero respondí con la intención de que ella no hiciera más preguntas.

–Eso no vale, Imura, seguro que te gusta alguna en especial. –

Replicó ella. Parece que aquello, en lo que a Kotori Onee–chan respectaba, era un problema serio. Como todos los hombres, yo solo me ponía lo primero que encontraba. Ella se agachó para levantar el cepillo y la horquilla. La horquilla había caído bajo su cama al momento en que la arrojó al piso, ella metió su cara bajo la cama, buscándola.

Sólo en ese instante, lo comprendí. No tengo remedio. Yo soy quien no lo tiene.

Su blusa se levantó hasta su espalda, así que ahora podía ver perfectamente todos los bordes de la ropa interior roja de Onee–chan, que contrastaban con la blanca y sueva piel de sus piernas. Aquello era demasiado para mí. Su trasero expuesto y haciendo pequeños movimientos según ella buscaba bajo la cama. Yo caminé hacia Kotori, estaba completamente indefensa. La alfombra en el suelo no permitió que mis pasos se escucharan. Sólo tenía que tomarlo, nada me lo impedía, seguro que a ella le gustaría.

–No puedo encontrarla, podrías…. –

No pudo terminar. Lo toqué. Toqué su trasero, con toda la mano. Ella tuvo un sobre salto y se golpeó con la orilla de la cama.

–¿Imura? –

Preguntó ella con voz temblorosa.

–Imura, por favor no, vamos a salir…–

–Lo vamos a hacer de todos modos… aunque no quieras. –

Le aseguré, ella continuó sobándose la cabeza e intentó ponerse de pie. No lo permití. Me paré junto a ella colocando una mano en su espalda para mantenerla en donde estaba.

–Esta posición… –

El sonido de mi cierre bajando fue la sentencia de Kotori en ese momento, eso le dejó claro que no había nada que hacer.

–¿Qué pasó con lo del wazabi? –

Gimió, separando sus piernas, así, como estaba.

–Pensándolo mejor, creo que te pareces más al sol Kotori, no importa lo mucho que me queme, siempre termino necesitando estar cerca. –

–¿El sol? No lo entiendo… ¿Qué… que tiene eso que ver? –

Preguntó ella, tartamudeando. Sabía perfectamente la expresión que ella debería estar teniendo en ese momento, y eso me hizo desearla todavía más. Así que la tomé.

–El sol es la estrella más brillante del cielo. –

Ella ya no respondió, fue más como que no pudo responder.