Eien no Hanami C9

Modo nocturno

Capítulo 9: Tomar partido.

Los lunes y los viernes, Onee–chan tenía clase de música en su escuela. En un principio ella saltaba esa clase, porque el entrar le impediría llegar temprano a casa. Pero yo le dije que estaba mal. Todo esto antes de comenzar con nuestra nueva forma de vida. Para el momento en que todo comenzó, la graduación de Onee–chan se acercaba, y como en su escuela había un festival apenas una semana antes de la ceremonia de graduación, aquellos días se convirtieron en verdaderamente importantes para ella y su música. Así que, le dije que no debía faltar a aquellas clases.

No era una orden por supuesto, pero sólo yo era testigo de lo mucho que Onee–chan amaba su club. Me pareció injusto pedirle que no fuera, además de que claro, sus compañeras de clase comenzarían a preguntar. Por ello es que, de alguna forma, yo tenía una idea de los días en los que Onee–chan llegaría tarde a casa, y eso me permitía actuar sin dificultad, por ejemplo, para salir al árcade, o algo por el estilo.

Eso me puso en dificultades cuando Hakua me dijo que no podría ir al árcade con nosotros, porque tenía algo que hacer. Tuve la impresión de que estaría hablando con Hoshika, pero por el momento, aquello no era asunto mío. Evidentemente, Hoshika tampoco vendría, eso nos dejaba a Waraki y a mí… ¿Qué podían hacer dos chicos solos? Por supuesto: Jugar videojuegos.

–Podemos ir al árcade nosotros solos… eso si no… –

Waraki–san se interrumpió. Podía ser malinterpretado, pero yo negué con la cabeza.

–Ya que sólo somos nosotros, ¿Por qué no vamos a mi casa? Tengo una consola y podemos pedir pollo frito o pizza. –

Ofrecí, eso es, una buena salida con amigos era lo que necesitaba, a veces, las chicas sólo sabían complicar las cosas, Waraki–san asintió.

Me gustó descubrir que vivíamos cerca el uno del otro, al menos lo suficiente para ir de un lado a otro caminando, eso quería decir que incluso podíamos quedarnos más tiempo, lo digo porque Waraki–san tenía una hora fija para llegar a su casa.

Al abrir la puerta de la casa, y dejar los zapatos en la entrada lo primero que hice fue encender la consola. Luego me volví a Waraki. Quien se acomodaba al lado mío, ya con un control en la mano.

– ¿Te gusta este? –

Pregunté. “Matchi Space IV” un juego de horror espacial y aventuras. Era bueno, pero Onee–chan me había prohibido jugarlo cuando ella estuviera en casa, la razón es que ella era realmente mala con las cosas que daban miedo. Como he dicho, las mujeres a veces sólo complican las cosas.

Mientras estaba iniciando el juego, pedimos la pizza. Luego comenzamos a jugar, comimos pizza, y seguimos jugando. No nos dimos cuenta de la hora del día hasta que Onee–chan entró a la casa.

––––––––––

–Imura, estás en casa y… –

Se detuvo al darse cuenta de que Waraki estaba allí. Yo nunca los había presentado.

–Ah, Onee–chan, él es Waraki, es un buen amigo de la escuela. –

–Waraki–kun… ¿eh? Ya nos habíamos visto una vez, aunque no sabía su nombre, es un placer, gracias por cuidar de mi hermano menor en la escuela. –

Waraki se quedó completamente aturdido frente a la sonrisa que Onee–chan le dirigió. Yo sentí un golpe en el estómago. A Waraki le gustaba mi Onee–chan, era demasiado obvio, pero Kotori Onee–chan hizo como si no se percatara de nada, a pesar de que Waraki era completamente transparente. Le di un codazo.

–Ah, lo siento… mu–mucho gusto, soy Waraki, es un verdadero placer. –

Se presentó. ¿Qué clase de presentación era esa? Onee–chan sonrió de nuevo mientras asentía. Luego se llevó un dedo a los labios, como recordando algo.

–Perdón si estoy siendo algo entrometida por decirlo pero… ¿Está bien que estés aquí a esta hora? No falta mucho para que oscurezca y… –

Waraki se levantó de inmediato.

–No… mi padre va a matarme. –

Dijo para sí mismo, luego comenzó a buscar frenéticamente su mochila. Tengo que admitir que sentí lastima por él, además de que yo sabía que la mitad del regaño que iba a recibir sería por mi culpa.

–Si quieres puedo acompañarte a tu casa, diremos a tus padres que estábamos estudiando. –

¿Quién iba a creerlo de todos modos? Pero el hecho de que hubiera alguien más involucrado seguramente aminoraría la reacción de sus padres cuando éste entrara a su casa. Onee–chan soltó una risita.

–No te rías, Onee–chan, él va a estar en serios problemas si no lo hacemos así. –

–De acuerdo, de acuerdo, entonces tomaré un baño, Imura, no puedes tardar demasiado ¿entiendes? No voy a esperarte toda la noche para cenar. –

Advirtió Kotori Onee–chan, Waraki nos miró, supongo que la escena le parecía bastante… inusual, pero no dijo nada. Un pequeño error de nuestra parte supongo, pero las cosas eran diferentes cuando tus padres no estaban en casa, eso era algo que sin duda él comprendería.

–Entonces, muchas gracias por no enfadarse, Onee–chan de Imura, espero no haber sido una molestia. –

Dijo él, luego me miró a mí, se podía leer el agradecimiento en sus palabras por lo que iba a hacer. Pero pienso que después de haberle hecho venir hasta aquí, lo menos que podía hacer era acompañarle. Es decir, no era una chica, pero eso no iba a evitar la furia de sus padres, aunque fuera por motivos diferentes a los que tendría una chica, quiero decir.

–Eres un gran amigo, Akai–kun. –

Dijo mientras caminábamos, la calle estaba sola, un gato pasó corriendo a lo lejos y ese fue el único ser vivo que vimos pasar.

–Ha sido una gran tarde sin embargo, eres mejor de lo que creí. –

Comenté, casual, Waraki me miró.

–Pero si he muerto cuando menos treinta veces, me da un poco de pena pensar que aquello superara tus expectativas, pero quizá deberíamos volverlo a hacer, algún día. –

Respondió él. Yo no dije nada, sólo me reí, después, Waraki mudó el tema.

– ¿Qué paso entro Hoshika y tú? –

Preguntó, pensativo.

–Estoy harto de Hoshika, es una mujer muy problemática, no creo que sea una buena idea seguir con todo eso, de verdad intenté salir con ella de la forma más normal posible, pero, bueno, es ella, y luego de la primera impresión, ella ha vuelto a ser la misma chica hostil que es siempre, cuando es tu amiga puede no parecer importante, pero salir con alguien así es… –

Sin pensarlo, había soltado todos mis pensamientos en compañía de Waraki. Algo a lo que no me atreví con nadie, incluso con Hakua o Kotori. Puede ser que cuando hablas con otro hombre las palabras salen con más facilidad, Waraki–san bajó la cabeza.

–Hakua la defiende mucho, pero pienso que si es como dices, entonces tienes razón en no querer salir más con ella, estas cosas han de ser naturales. –

– ¿Tan natural como tu impresión de mi Onee–chan? –

Pregunté, con intención de hacerlo callar, la conversación, incluso así, era demasiado vergonzosa, aunque también es cierto que me gustaría averiguar lo que pensaba de ella.

– ¿Tan obvio fue? –

Preguntó Waraki, sin avergonzarse en absoluto, más bien deprimiéndose.

–Bueno, la miraste un largo rato. –

Le repliqué, seguíamos caminando, pasamos por una máquina expendedora y nos detuvimos a comprar algo. Creí ver una sombra en alguna de las calles, pero desapareció antes de que yo estuviera seguro de que había estado allí, Waraki–san tomó un jugo de manzana, yo tomaba una soda.

–Puede que no lo parezca, y quizá está mal que te diga esto, porque eres su hermano menor, pero ella es encantadora, lo digo en serio, supongo que por ser su hermano menor nunca lo has pensado de ese modo. –

–Puede ser… –

Respondí, sonriendo para mí mismo.

–Sé bien que no tengo ninguna oportunidad con alguien así, y declararme sería algo que llevaría mucho tiempo, probablemente demasiado… sin embargo, no puedo evitar mirarla, lamento haberte molestado con ello. –

Me dijo, deprimiéndose, yo intenté animarlo.

–No me molestó que la miraras, me molestó que no respondieras a su saludo, fue vergonzoso. –

Mentira. Pero eso no se lo podía decir a Waraki. Después de unos momentos más, llegamos a su casa y tocamos el timbre.

––––––––––

Estábamos sentados en la sala de su casa, y siendo regañados por su padre, quien no se cansó de repetir que Waraki solía pasar demasiado tiempo fuera de su casa. Lo soporté porque, ya que había venido con él, el señor se vio obligado a reprimir su coraje un poco. Supongo que era del tipo estricto.

Por supuesto que no se creyó esa historia de que habíamos ido a estudiar, aunque sonaba incluso más creíble ya que ambos éramos chicos. Después de eso, el padre de Waraki se levantó y se fue.

– ¿Vas a quedarte a cenar? –

Preguntó la madre de Waraki. Una señora ama de casa, con todas sus letras. Ya saben, amable, atenta, e implacable cuando se trataba de desastres provocados por alguno de sus hijos. Casi fue una lástima tener que negarme. Waraki se disculpó por mí

–Tiene que volver a su casa, madre, también le esperan para cenar. –

Explicó él, yo asentí dos veces con la cabeza, esperando que la señora no se ofendiera, pero ella se llevó una mano a la mejilla.

–Oh, vaya, es una pena, de todos modos es algo que no puede evitarse, disculpa el regaño de mi marido, este chico pasa tanto tiempo fuera de casa que es difícil creer que haga algo más que vagabundear por allí. –

–No se preocupe señora, y lamento no poder quedarme, pero en verdad, si no regreso pronto a mi casa, también se enfadarán. –

En ese momento escuchamos un grito.

– ¡Onii–chan! –

Todos volteamos a las escaleras, una chica bajaba apresuradamente, casi se cae al final de las escaleras.

– ¿Por qué no me has dicho que estabas aquí Nii–nii? ¿Te has olvidado de que existo? ¿Es eso? –

Preguntó, yo contuve la risa. Ella era, evidentemente, Minami–chan, la Minami–chan que Hakua y Hoshika querían cerca de ellas, y de la que Waraki pretendía permanecer alejado. Podía entender por qué. La madre de Waraki salió de la cocina.

–Minami, mas discreción, tenemos invitados, baja un poco la voz ¿Quieres? –

Cuando Minami volteó a ver a su madre se percató de que estaba allí. Eso la puso en aprietos, no creo que estuviera lista para presentaciones, así que iba a ignorarla, por desgracia, su hermano no fue tan consecuente con ella, quiero decir, él me la presentó como si nada.

–Ah, Imura, ella es mi hermana menor, va en nuestra escuela, en primer grado, se llama Minami. –

Ella reaccionó justo a tiempo, llevaba una libreta color rosa en las manos y sus ropas eran también de ese color, no parecía que haya estado lista tampoco físicamente, quiero decir, no eran pijamas, pero tampoco era la clase de ropa que usas para salir.

–Akai Sempai, muchísimo gusto, gracias por cuidar de mi hermano. –

Casi lo lamenté por ella, obligada a hacer una presentación apresurada y con el rostro completamente rojo por haber sido tomada desprevenida, yo quise aligerarle un poco la situación.

–No te preocupes, es un verdadero placer Hatake–chan (apellido de Waraki, y por ende, de Minami) he escuchado mucho de ti, espero que podamos llevarnos bien. –

– ¿Nii–Nii? ¿Le has hablado de mí? ¿Qué le has dicho? –

Preguntó Minami, parecía bastante nerviosa, luego parece haber recordado que yo estaba allí.

–A…Akai Sempai, también espero llevarme muy bien con usted, debo retirarme, disculpe. –

Nos quedamos mirándonos el uno al otro mientras Minami subía las escaleras, no importaba como lo vieras, el destino le había jugado una mala pasada. Salí de la casa de Waraki–san después de eso. Y me apresuré a llegar a la mía, donde sin duda Onee–chan estaría esperando por mí.

––––––––––

–Ya estoy en casa, Onee–chan. –

Dije al cerrar la puerta de mi casa, la cena estaba servida en la mesa, pero Kotori Onee–chan no estaba allí, supuse que quizá había subido a su habitación a cambiarse, o probablemente estaría tomando un baño. Ninguna de esas dos cosas.

La encontré en la sala, hincada en un rincón, temblando.

– ¿Onee–chan? ¿Estás bien? ¿Qué ha pasado? He tenido un pequeño problema, perdona por hacerte esperar. –

Le dije, ella negó con la cabeza. Luego me miró, parecía estar asustada. Como Onee–chan es fácil de asustar, no me alarmé como debería, es decir, cosas tan simples como un bicho podían hacerla gritar.

–Nosotros también tenemos problemas, Imura. –

Dijo ella, yo me detuve a medio camino, iba justo a ir a consolarla, pero aquellas palabras me alarmaron.

– ¿Qué pasa Onee–chan? ¿De qué estás hablando? –

Tengo que admitir que hacer esas preguntas hizo que se me revolviera el estómago, pero necesitaba saber qué era lo que tenía Kotori Onee–chan, aunque no me gustara la respuesta.

–Mamá volverá a casa. –

Mi mundo dio mil vueltas después de escuchar esas simples palabras. Me quedé callado durante un rato, tratando de encontrar significado en mi diccionario para aquella oración, que yo ni siquiera sabía que existiera, ni que pudiera dar realmente tanto miedo.

–––––––––

Habiendo pasado la primera impresión, Onee–chan dejó el teléfono en su lugar, por eso es que estaba en aquel rincón. Y una vez que me repuse de la conmoción, la abracé. Ella se puso a llorar.

– ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué va a ser de nosotros? –

Preguntaba, yo sólo acaricié su cabeza. Es cierto que también tenía ganas de llorar, pero la verdad es que nunca he sido muy llorón. Después de unos momentos, ella estaba más tranquila, la tomé de la mano y la llevé hasta la mesa, una vez allí, comencé a darle de comer en la boca, ella me miraba, en silencio.

– ¿Estás mejor? –

Pregunté después de un par de bocados, ella negó con la cabeza.

–Tengo miedo. –

– ¿Qué ha dicho? –

Pregunté, tentativamente, la verdad es que no quería apresurarme a sacar conclusiones, el hecho de que mi madre dijera que vendría, no quería decir, en modo alguno, que ya estuviera en camino, o que fuera a venir mañana.

–Ella me llamó llorando, dijo que había sido una madre horrible por dejarnos solos, que esperaría a que llegara una especie de bonificación, y que dejaría su empleo. –

Explicó ella, a punto del llanto.

– ¿Y cuánto falta para eso? –

Le pregunté, ella negó con la cabeza.

–No tengo idea, no me lo dijo, quería hablar contigo también, le he dicho que habías ido a casa de tu novia, perdón, tenía miedo. –

Yo me puse de pie, sonriendo.

–Vaya, me has asustado mucho Onee–chan. –

Ella me miró, sin comprender nada, yo acaricié su cabeza.

–No sabemos cuánto falta para eso, y aun puede que tarde demasiado tiempo, e incluso en el caso de que fuera mañana, seguiré estando a tu lado, sin importar lo que pueda suceder. –

Aseguré, Onee–chan por fin sonrió. Esa es una de las pocas veces que puedo recordar, en el que haya demostrado ser más fuerte que ella, fue un poco vergonzoso que ella lo notara.

–Pero y si… –

La interrumpí, dándole un beso en los labios. Ella cerró sus ojos después de eso y se dejó besar. Para cuando el beso terminó ella bajó la cara.

–Te amo. –

Le dije, ella enrojeció inmediatamente, luego volvió a mirarme, ésta vez con lágrimas en los ojos.

– ¡Moo! Imura, no debes hacer esas cosas tan de pronto… aunque… no puedo ver a menudo ese lado genial de ti… ¿comemos? –

Ella tenía problemas para expresarse, a mí me pareció encantador.

Después de cenar, ya no hablamos de nada, nos fuimos a dormir. Onee–chan parecía bastante cansada, habíamos estado teniendo emociones muy fuertes en estos últimos días. Sin embargo, ella tomó su almohada y su manta y entró a mi cuarto mientras me ponía mi pijama.

–Imura… ¿está bien si duermo contigo? –

Fue evidente que ella había llorado en ese breve momento en que estuvo sola. Yo asentí, estaba seguro de que no haríamos nada esta noche, y no me equivoqué, pero creo que, en aquel momento, ella deseaba estar cerca de mí.

Subestimé el miedo de Kotori Onee–chan en ese momento. Dormimos abrazados y lo haríamos así desde ese día, tuviéramos relaciones o no.

–––––––––––

Al día siguiente, me encontré con Waraki en el salón, se veía algo extraño. Se acercó a mí inmediatamente, las clases no habían comenzado todavía, aunque yo ya estaba sentado en mi lugar.

–Hola, no esperaba llegar tan temprano, supongo que no ha llegado nadie. –

Comentó él, guardándose un sobre amarillo en el bolsillo.

–No ha llegado nadie, con respecto a lo de ayer, lamento mucho los problemas que te causé con tus padres. –

–Para nada, a mi familia le has agradado mucho, especialmente a mi madre, había oído mucho de ti, supongo que imaginó otra clase de sujeto, dice que eres agradable. –

Me dijo, escuchar esas cosas de otro chico me dio escalofríos.

–Si bueno… no soy gay. –

Le contesté, Waraki me miró con cara de pocos amigos.

– ¿Quién ha dicho algo como eso? Imbécil. –

Me reclamó, luego sonrió.

–En fin, mi familia quiere conocerte mejor, quizá podrías ir algún día en fin de semana, sólo para tenerlos contentos. –

Me dijo, parecía avergonzado por tener que decir eso, aunque reaccionó con mucha violencia cuando le dije que no era gay.

–Sí, bien, si eso evitará que tengas problemas por quedarte hasta tarde en mi casa, por mi perfecto, si fuera un viernes estaría mejor. –

Expliqué, por el asunto de Onee–chan que ya había mencionado, Waraki asintió, iba a decir algo cuando entró el maestro al salón, junto con todos los demás alumnos que permanecían fuera del salón hablando de mil vaguedades.

––––––––––

Mientras desayunaba en la escuela junto con Hakua y Waraki, recibí un mensaje en el teléfono. De algún modo, supe de quien se trataba, así que no quise sacar el teléfono.

– ¿No cogerás el teléfono? Akai–kun. –

Preguntó Hakua. Por ello entendí que estaba en lo cierto. Era Nagasami. Negué con la cabeza sin mirar a Hakua. Por alguna razón, sentí que había decepcionado a Hakua, que esperaba a que me arreglara con Nagasami. No voy a decir que odiaba a Nagasami, después de todo, yo pienso que nunca podría odiarla, pero por cómo habían salido las cosas y por todo lo que tenía en mi cabeza en aquel momento, no siento que aquel fuera precisamente un momento para decidir aquello.

–Él no quiere arreglarse con ella, Hakua. –

Waraki intervino en mi favor, o eso fue lo que pensé. La verdad es que, ya que mi vida privada era de dominio público, decidí que todo el mundo tenía derecho a decir algo al respecto, aunque puede que sólo lo hiciera por la situación en la que estaba. Otra cosa sería si la conversación fuera acerca de Kotori Onee–chan.

– ¿Es eso cierto? Akai–kun ¿Has llegado a odiarla? –

¿He dicho antes lo increíblemente persuasiva que Hakua era? De alguna forma, cualquier cosa que Hakua dijera, resultaba increíblemente penetrante, supongo que confiaba demasiado en ella, a veces más que en mí mismo.

–No es que la odie… –

Le dije, tartamudeando. Rayos, ella de verdad sabía lo que hacía.

–Hakua, no deberías insistir, si él piensa que no debe coger el teléfono, tal vez esté en lo correcto. –

–Waraki tú… –

Hakua, contra todo pronóstico, comenzaba a enfadarse, yo me puse de pie.

–Basta, es estúpido que peleen por cosas como esta, esto no tiene nada que ver con ustedes, no quiero verlos enfadarse por ello, atenderé el mensaje, si es lo que Hakua–chan quiere, pero por favor, no se enfaden entre ustedes. –

Por supuesto, el grupo era de cuatro personas, este asunto estaba provocando mucha fricción, era cuestión de tiempo para que la tensión que Hoshika–chan y yo teníamos entre nosotros se contagiara. Lo único que no quería era que mis amigos se pelearan por esto.

–Lo siento Waraki–kun, he visto muy mal a Hoshika, y quisiera que ella estuviera mejor, pero no tengo porque enfadarme contigo por ello, disculpa. –

–No tiene importancia, Hakua–chan. –

Respondió Waraki. Pero no parecía para nada conforme.

Nosotros no lo sabíamos entonces, pero nuestros bellos días de salir como grupo, estaban a punto de terminar.

––––––––––

Más que obvio, el mensaje que había recibido era de Nagasami, decía que necesitaba verme. No me hice muchas ilusiones, pensando que muy probablemente lo mejor sería que no volviéramos a vernos fuera de la escuela.

El lugar donde ella esperaba que nos viéramos era la azotea de la escuela. Allí fui, antes de irme a casa, lo hice porque terminé pensando que, lo mejor sería resolver este asunto de una vez. Fuera lo que fuera, cualquier cosa que sucediera entre ella y yo, tenía que decidirse ahora. Una vez allí, me encontré con Hoshika Nagasami. Estaba de espaldas, así que no podía ver su rostro. Su cabello colgaba en una larga cola de caballo que el viento movía a voluntad, el sol estaba a punto de desaparecer en el horizonte.

–Perdona por haberte llamado tan tarde. –

Me dijo. Aquello fue inesperado, era algo que nunca ocurría.

–No hay ningún problema. –

Le dije acercándome, ella alzó su mano, haciendo una seña para que me detuviera.

–Por favor, no te acerques más, te lo pido, no quiero que veas mi rostro en este estado. –

Yo me detuve, porque de todas las cosas que me imaginé, ninguna se parecía a esto, ella estaba actuando como una chica normal, en la medida de lo posible.

–Querías verme, tu mensaje me ha dejado un poco… consternado. –

– ¿Ese mensaje? No… yo no estaba segura de qué poner, espero que no te haya parecido grosero. –

Aquello definitivamente era algo que no me esperaba, el mensaje decía:

“Si quieres, ven a verme al final de las clases, te estaré esperando en la azotea de la escuela, lamento seguir tomando más de tu tiempo pero en verdad, en verdad quiero decirte esto, antes de que sea muy tarde. Cariños.

–Nagasami.”

–No te preocupes, estoy… acostumbrado. –

Le dije, quizá era mi forma de decirle que era tarde para actuar de esta forma, siendo que yo sabía lo fácil que era que ella se enojara o gritara, pero ella no replicó. Supongo que, muy dentro de mí mismo, estaba buscando una razón para terminar con esto, ella no me la dio.

–Lamento mucho lo que ocurrió el otro día, Akai–kun, yo… no sé en qué estaba pensando, tampoco me siento orgullosa de lo que dije al día siguiente, estoy consciente de que mis palabras no fueron correctas, y quería disculparme apropiadamente por mi forma de actuar. –

No supe que decir, ella continuó.

–He actuado como una tonta todo este tiempo, te hice daño. Tu Onee–chan tenía razón, soy una persona horrible, y si yo hubiera sido capaz de admitir eso antes de todo este lío, entonces al menos hubiera encontrado la forma de remediarlo antes de alejarte tanto de mí. –

Finalmente Nagasami volteó. Ella tenía los ojos rojos e hinchados, lo peor es que aún parecía tener ganas de llorar.

– ¿Por qué lo hiciste? –

Le pregunté. Es cierto que ella estaba utilizando las palabras correctas, pero yo sentía que había una razón más profunda para que ella hubiera actuado así. De todos modos la respuesta que me dio no concordaba con lo que yo quería saber.

–Estaba molesta, pero… siendo sincera, quería que me siguieras, pensé que si me enfadaba más, tú buscarías la forma de contentarme, sé que fue una actitud egoísta de mi parte, pero… –

Y las lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro, no la culpo, parecía que había estado conteniéndolas un largo rato y que aún lo intentaba, aunque fallara.

–Yo no sabía que estaba excediéndome, o más bien no quise entenderlo. Pensé que irías tras de mí, y yo podía fingir que te perdonaba, cuando en realidad no habías hecho nada malo. Yo quería que me mimaras, quería tu atención, como de costumbre, aunque siempre escoja la peor manera de obtenerla. –

Recuperó el aliento después de decir eso, suspiró y logró controlarse, hay que ver lo terca que es cuando realmente se propone algo.

–Pero lo arruiné todo, lo eché a perder y lo siento muchísimo. He pasado estos días llorando como nunca, porque salir contigo era la única cosa que me agradaba en mi vida, porque me has tratado como nunca antes me habían tratado, nunca nadie había sido paciente conmigo. Creo que tu Onee–chan fue cruel conmigo, pero no pienso que haya sido sin razón, y siendo honesta, también pienso que fue bueno que no habláramos en ese momento, tal vez solo hubiera dicho un montón de tonterías. Pero no quiero seguir así. –

Admitió, y luego de hacer una reverencia al disculparse, volvió a mirarme a los ojos.

–Yo todavía no quiero rendirme contigo, pero puede que simplemente esté siendo testaruda y si es así, en serio lamento estarte molestando, pero es la verdad, yo aún no quiero renunciar. Y sin embargo, estoy consciente de que esta vez, puede que no quieras que exista una vuelta atrás, así que… bien, lo que he venido a decirte es que, quiero volver a ser tu novia, quiero que tengamos más citas, quiero saber más de ti, sé que no estoy en posición de exigir nada, y no voy a hacerlo, pero, te daré tiempo para pensarlo, si no quieres darme una respuesta ahora mismo está bien, yo esperaré… –

Nagasami se llevó las manos al pecho, y cerrando los ojos, suspiró.

–Te veré aquí dentro de una semana, si aún quieres darme esa oportunidad, entonces una semana debería ser tiempo suficiente para que lo pienses, no es que quiera ponerte límites de tiempo, pero también tengo que saber si debo rendirme, no quiero molestarte con esto más tiempo del necesario. –

¿Qué podía decirle? Aquello fue tan inesperado que apenas podía creerlo, mucho menos responder algo coherente. Ella sonrió amargamente.

–Una semana será entonces, no hay problema, yo puedo esperar, si en una semana decides que no quieres salir más conmigo, entonces te prometo que me rendiré y nunca más volveré a molestarte… entiendo que me hayas dejado y entiendo que no quieras responder justo ahora, pero si algo puedo decir antes de que comience la peor semana de mi vida, es… –

Y se inclinó de nuevo.

–Lamento el daño que te hice, pero por favor, perdóname, vuelve, yo te quiero. –

Esa fue la confesión más triste que yo he escuchado en toda mi vida. Después de eso Nagasami se levantó y evadió mi mirada, pasando al lado mío, me dio un beso en la mejilla y me susurró al oído:

–De verdad, de verdad te quiero, Imura. –

Incluso me hizo sentirme mal por no haber esperado algo así, y por ello mismo, no poder responder en ese momento, pero para cuando pude decir algo, ella ya no estaba allí.