Kamisei C1

Modo nocturno

Capítulo 1: La chica que vivía en el castillo de la escuela

–Presidenta. –

–Por enésima vez, llámame sólo Najiko. –

–Esta es la sala de consejo estudiantil, y usted es la presidenta del consejo estudiantil, y hoy hay un estudiante en detención, no puedo dirigirme a usted sólo por su nombre, presidenta. –

–No tienes remedio, Naomi, ¿Qué pasa? –

–Bueno, el chico, Itami creo que se llama, ha terminado con todo lo que le he mandado a hacer, y está a punto de oscurecer, creo que sería una buena idea enviarlo a casa. –

Eso fue lo que respondió la joven parada frente al escritorio de la presidenta del consejo, Ashigara Naomi, acomodando su cabello negro detrás de su oído, con un cuaderno de notas en las manos.

Asaki Najiko volteó a verla desde detrás de sus anteojos, parecía fastidiada.

–Si ya sabes lo que hay que hacer, no hay ninguna necesidad de que me lo preguntes. –

–Bueno, lo mismo pensé, pero cuando le dije que podía retirarse, el chico pidió verla, se veía decepcionado, así que le dije que esperara fuera, quizá tenga algún asunto importante que necesite su atención. –

–Un favor de un chico como él… No estoy segura de que valga la pena. –

Asaki recargó su mejilla en su mano, resoplando ligeramente para levantar el cabello que caía sobre su cara.

– ¿Quiere que tome el recado y le diga que ahora no puede atenderle? –

– ¿Y por qué voy a prolongarlo más? Ya sabes cómo son estas cosas, les dices que les atenderás luego y se la pasan tocando la puerta a diario y a todas horas para que cumplas tu palabra. –

–No la comprendo, presidenta ¿Desea que la vea o no? –

Najiko hizo un gesto de desdén, desde el principio del curso escolar se había visto atosigada a todas horas, por gente que quería pedirle cualquier estupidez, aunque con franqueza, rara vez los atendía. Dentro del consejo estudiantil, era muy raro que alguna petición llegara siquiera a la mesa de trabajo de Asaki Najiko, normalmente era Naomi, la vicepresidenta, quien atendía las peticiones de la mayoría de los estudiantes. Sin embargo, por la hora que era, Asaki Najiko pensaba que de todos modos estaba obligada a atenderle, aunque no podía imaginarse que era lo que este sujeto iba a pedirle, después de que le había puesto en detención.

–Hazlo que pase, y… retírate. –

Asaki Najiko hizo un gesto con la mano, luego bebió el ultimo sorbo de una copa de cristal que estaba en su mesa, Naomi la miró con ojos tristes.

–Presidenta, por favor, no hoy… –

Iba a decir Naomi, pero Asaki le interrumpió.

–Dije retírate. –

Luego de eso, Naomi comprendió que no era momento de contradecirla, hizo una reverencia y diciendo “Como usted ordene” se dio la vuelta y salió de la habitación del consejo. Un sujeto que había estado parado allí todo el tiempo, llenó el vaso con el licor que había en el escritorio, haciendo una reverencia.

Después de haber llenado el vaso de la presidenta, el sujeto también hizo una reverencia, y esperó el gesto de Najiko para retirarse, sin decir una palabra. La presidenta se quedó sola por unos momentos, suspiró y se dispuso a atender el último asunto antes de quedar completamente libre.

–Asaki–Sempai, soy yo, Itami. –

–Pasa. –

La puerta de la sala era de madera maciza, estaba claro que no siempre había sido así, de hecho, todo lo que había en la sala, había llegado después de que Asaki Najiko se sentó en esa silla, incluyendo dos estanterías llenas de libros, una nevera, una mesa de billar y varios “lujos” más que la presidenta había hecho traer a esa sala.

KAA–CHAN!

–Me han dicho que querías verme, pues bien, aquí estoy, ¿Qué necesitas? –

Eso fue lo que Asaki Najiko dijo una vez que la puerta se cerró, Itami, un estudiante de primer grado, miró hacia todos lados mientras avanzaba lentamente en la sala del consejo estudiantil, la sala central.

–Oh, bueno… yo… no necesito nada. –

Itami se sintió intimidado por la opulencia con la que la presidenta vivía su día a día en la escuela, aunque había que admitir que muchas de las cosas que estaban allí, jamás habían sido utilizadas, como el televisor, por ejemplo. Aun así, se rascó la cabeza y miró a su Sempai sonriendo mientras daba su respuesta, la presidenta se acomodó los anteojos para mirarlo.

– ¿Entonces por qué querías verme? –

Asaki Najiko parecía confundida, pensaba que este sujeto sólo deseaba perder el tiempo, y pretendía usarla para ello. Itami se sentó frente a ella con la más absoluta de las confianzas, a Najiko no le gustó esto tampoco, sentía que le restaba autoridad.

–No se moleste, Asaki–Sempai, pero a decir verdad, yo estaba feliz de poder verla al quedar en detención, y me pareció un desperdicio no haberle visto en todo el día. –

Najiko lo miró con desesperación, la conducta tan casual de Itami no era para nada de su agrado, no había muchas cosas que la presidenta del consejo detestara tanto como ese tipo de gente despreocupada. Y es que ella tenía muchas ocupaciones.

–Ya me estas mirando, ahora dime ¿Qué quieres que haga por ti? –

–No quiero nada más que poder verla, es por lo que vine, después de todo. –

Najiko frunció el ceño, molesta, comenzaba a enojarse.

– ¿Eres estúpido? Viniste aquí por estar en detención, ya ha terminado tu detención ¿Quieres volver a quedar en detención? –

–Me gustaría, sí. –

Najiko bebió otro sorbo de su vaso de cristal, Itami la miraba, pero no dijo nada a pesar de que sabía lo que ella estaba bebiendo. Por un momento, ella pensó que quizá los docentes escolares lo habían enviado para averiguar algo sobre ella, o sobre el consejo estudiantil, no sería la primera vez. Pero pensando en lo tonto que era, probablemente no recordaría nada de lo que hubiera visto en este lugar, incluyendo el hecho de que ella estuviera bebiendo.

–Largo, déjame sola ahora, no tengo porque seguir lidiando contigo y si sabes quién soy, tal vez deberías comprender que es una mala idea venir hasta mi sala a mortificarme. –

–Lo siento, nunca fue mi intención hacerle enfadar, Asaki Sempai, me retiro ahora, por favor, no se moleste. –

Asaki Najiko lo miró, el alcohol comenzaba a hacer efecto y siempre que eso sucedía (ella solía beber con regularidad a estas horas del día) ella comenzaba a sentir esa melancolía que no la dejaba en paz. Cambió de opinión en un segundo, ella siempre era así de impredecible de todos modos.

–Siéntate. –

Ordenó la presidenta del consejo, mirando hacia otro sitio.

–Usted ha dicho que… –

–Siéntate. –

Asaki Najiko repitió la orden, estaba acostumbrada a ser obedecida, Itami bajó la cabeza y se sentó, Asaki volvió a beber de su vaso, y ofreció.

– ¿Un trago? –

Itami negó con la cabeza y con las manos, hay que admitir que Najiko encontraba graciosa aquella negativa.

–No debería, gracias. –

–Hay muchas cosas que no deberías hacer, y las haces, pero dime entonces, ¿Quién te envió? ¿Por qué estás aquí? Tengo la impresión de que todo ese espectáculo en la mañana no era más que una fachada. ¿Qué quieres de mí? –

Asaki Najiko pregunto eso, por lo que respondiera, podía decidir si era un idiota o sólo estaba fingiendo ser uno. De todos modos este momento era completamente invulnerable, así que en realidad, no importaba lo que pudieran averiguar sobre ella, con ese pensamiento en la cabeza se dispuso a averiguar lo que fuera que este nuevo idiota supiera:

Nada, para su decepción.

–Nadie me ha enviado, y no tengo ningún favor especial que pedirle, al menos no a la presidenta del consejo, si eso es lo que usted quiere saber. –

– ¿Entonces qué es lo que quieres? Estoy empezando a enfadarme de nuevo. –

Sus palabras fueron bien escogidas, pero eso no lo libraba del juicio de Najiko, quien estaba consciente de que Itami decía la verdad, y si era así, entonces sólo era un idiota sospechoso.

–Salga conmigo. –

Se hizo el silencio durante un momento, Asaki dejó el vaso de cristal del que estaba a punto de beber de nuevo, y miró a Itami, este estaba rojo de la cara y no se atrevía a alzar la vista, bastaba con verlo para entender que era una petición sincera.

Y como era una petición sincera, Najiko respondió lo más sinceramente que le fue posible.

–Lo siento, no salgo con chicos. –

Itami la miró por un momento, malinterpretándolo todo, ella enrojeció después de darse cuenta de lo que Itami estaba pensando, así que se apresuró a aclararlo.

–No es como lo estás pensando, me gustan los chicos pero… ya no salgo con nadie, es eso… además, ya tuve un novio una vez. –

Asaki Najiko se levantó, y colocó un vaso de cristal frente a Itami, luego sirvió licor en él y en el suyo, y volvió a sentarse.

–Tenía que intentarlo. –

Dijo Itami, rascándose la cabeza casualmente y riendo un poco, luego se detuvo, al mirar a Asaki–Sempai, Itami se dio cuenta de que una lágrima resbalaba por la mejilla blanca y casi intacta de la joven que tenía delante.

– ¿Cómo era él? –

Preguntó Itami, a sabiendas de que había tocado un punto débil en todo esto y ahora necesitaba arreglar la situación, pero por desgracia, era la primera vez que se enfrentaba a algo así, y no tenía idea de cómo manejarlo. Preguntó en la esperanza de encontrar una pista en su respuesta.

–Era un idiota, despreocupado, hablador e impertinente… justo como tú. –

Asaki Najiko dijo eso con desdén, luego bebió de su vaso, y obligó con la mirada a beber a Itami, quien vació el vaso de un sólo trago, no era tan amargo, a decir verdad, a Itami le pareció que sabía bien, pero para alguien que nunca había tomado alcohol en su vida, fue difícil.

– ¿Usted se hartó de él? –

Najiko negó con la cabeza, luego hablo:

–No… él se hartó de mí, supongo… se hartó de esto, se hartó de todo este trabajo… Creo que tenía razón, en cierta forma. –

Ella hizo un gesto con la mano, con desdén. Itami se dio cuenta de que a ella le disgustaba ser la presidenta del consejo estudiantil, no siempre, claro, pero ahora mismo seguro que lo odiaba.

– ¿Era un miembro del consejo estudiantil? –

Hacía falta ser tonto para hacer esa pregunta, Najiko lo miró por un momento, esa pregunta la hizo convencerse de que sí, sólo era un tonto, un tonto chico de primer grado, coqueteando con ella.

–Lo era, hasta que se convenció de que esto era un desperdicio de tiempo, y se fue. –

Itami no supo por qué, pero tuvo la clara certeza de que ella mentía, o cuando menos, no le había dicho toda la verdad, pero eso no era importante para él en esos momentos. Asaki hizo lo que pudo para recuperar la compostura, aunque en cierto modo era demasiado tarde, estaba alcoholizada y triste, pero había que admitir que las palabras de este chico la pusieron de buen humor, después de todo, ya no estaba viéndola sólo como a un pedazo de carne, tal vez eso quería decir que había aprendido la lección.

–Está haciéndose tarde, normalmente me quedaría más tiempo en este sitio, pero estoy tan cansada, debo irme a casa… tu eres un estudiante ¿no? Eres un hombre ¿no? –

Itami la miró perplejo, luego sonrió un poco.

–Si usted no hace que me expulsen seguiré siendo un estudiante, y sí, soy un hombre, o eso creo al menos. –

Asaki Najiko sonrió, luego se puso de pie, y tomó las llaves de la sala, Itami se puso de pie también, a Najiko le costaba caminar.

–Entonces acompáñame a casa, dirás que exagero, pero es noche, y tengo miedo de irme sola. –

–No diga más, Asaki–Sempai, moriré si es preciso para protegerla. –

Asaki Najiko sólo sonrió, se sentía halagada, y este chico le agradaba un poco, además, caminar a su casa con él la hizo sentir como una chica normal, cosa que ella no había sentido desde hacía mucho tiempo. Ahora, en sus últimos días como presidenta del consejo, sentía que algo le había faltado por haber estado tan empeñada en sus “labores escolares”.

Itami caminaba al lado de Asaki cuidando de que esta no fuese a caerse por el estado en el que se encontraba, cuando la sostuvo para que ella no tropezara, ella se sonrojó un poco y esto hizo que él se ruborizara también, a pesar de que no fue mucho tiempo.

No hablaron mucho en el camino a casa de Asaki Najiko, que por lo que pudo verse no vivía muy lejos de la escuela, era una fortuna para ella, en todo caso. Llegaron a la casa de ella aproximadamente a las diez de la noche, las calles en esa zona no estaban transitadas, o por mejor decir, eran solitarias.

Asaki Najiko vivía sola, en una casa pequeña que estaba cerca de la escuela, con un jardín seco que ella seguramente no había cuidado. Itami dedujo entonces que su actividad como presidenta no le dejaba tiempo para nada mas, como cuidar su jardín, salir con sus amigos o tener novio, sintió algo de pena por ella, por recordar el modo en que ella se había quejado momentos antes por estas razones.

–Es aquí. –

Najiko se detuvo en la puerta de su casa, sin saber exactamente como agradecer a Itami por tomarse la molestia.

–Si es aquí donde vive, Asaki–Sempai, entonces debo irme. –

–Mañana volveré a ser la presidenta, y volverás a tratarme del mismo modo que me has tratado hasta hace unos momentos, nada de confianzas ¿de acuerdo? –

–Usted aun es la presidenta, y aparte de verla beber, y de admirarla, no he hecho nada que merezca la palabra “confianzas”. –

Najiko sonrió.

–Esto no es como suele ser pero… si te portas bien, te volveré a poner en detención otro día. –

Le dijo ella y cerró la puerta de su casa tras de sí.

Itami se dio la vuelta después de un buen rato de estar mirando la puerta. Asaki–Sempai era una mujer tan imprevisible, que tal vez nunca lograría entenderla. Pero si podía quedar en detención más veces, por él estaba bien. Pensaba en eso mientras caminaba a su casa, y una llamada entró en su celular.

–––––––––

A la mañana siguiente de lo que sucedió con el joven. Asaki Najiko se hallaba de nuevo en la sala del consejo estudiantil. Mirando algunos documentos cuando cayó una fotografía vieja de alguno de los sobres con papeles que estaban en el escritorio de la presidenta.

Naomi entró a la sala después de aquello. Najiko ni siquiera volteó, sólo guardó la fotografía y se dispuso a maquillarse, era algo que Najiko casi nunca hacía.

– ¿Pasa algo, Presidenta? –

–No ha ocurrido nada. –

Respondió Asaki Najiko

–Tiene una reunión en unas horas con los docentes ¿Esta lista? –

Preguntó Naomi. Najiko negó con la cabeza, algo fastidiada.

–No asistiré, quiero permanecer aquí, ya se lo que van a decir, ya sabes lo que van a decir, responde por mí. –

Najiko se recargó en su sillón, estaba fastidiada de las rutinarias reuniones con los docentes, de todos modos, lo único que harían sería preguntar si se retiraría pronto.

–No quiero ser molestada ¿Entiendes? Así que lo que sea, puede esperar, no voy a atender a nadie hoy. –

Naomi pensaba que Najiko estaba actuando muy extraño, pero no dijo nada, podía ser lo que había pasado la noche anterior después de que ella se fue, pero decidió no hacer preguntas que pudieran ocasionar la ira o las lágrimas de la presidenta, así que sólo hizo una leve reverencia, mientras se daba la vuelta, y cerró la puerta tras de sí. El hombre que estaba parado en la puerta del consejo miró a Naomi.

–Ella quiere estar sola, que nadie la moleste, te lo encargo. –

Le dijo Naomi, el sujeto sólo asintió con la cabeza, después de ello, Naomi se limitó a salir del edificio, necesitaba resolver algunos asuntos pendientes con la sociedad de maestros. El hombre que hacía guardia en la puerta de la gran sala de Asaki Najiko, se quedó unos momentos pensativo. Había escuchado esa canción, muchísimo tiempo atrás. Encendió un cigarrillo, pensativo, se preguntaba si era esa vieja canción lo que le había puesto de ese humor. Su amada presidenta, la mujer que lo podía todo, estaba dentro, revolviéndose sola con sus recuerdos. Lanzó una maldición al aire, y volvió a sentarse en la sala de espera. Aquello sería largo, sin duda.

Y ocurrió lo inevitable, el vaso de la presidenta se llenó de bebida, y se vació, y volvió a llenarse, varias veces.

––––––

– Ashigara–Sempai… –

Llamaron por detrás, justo antes de que ella entrara a la sala de maestros, Naomi se dio la vuelta, era extraño que la buscaran solo así, al menos en este sitio, y es que ningún alumno venía aquí nunca, no había ninguna razón para ello. Pero era un alumno, para ser más precisos, un varón.

–Tú eres el chico que quedó en detención el día de ayer… ¿Qué quieres? –

Preguntó Ashigara Naomi, a la defensiva. Porque en cierta forma, aunque entendía que este joven no tenía nada que ver, lo culpaba por la reciente negativa de la presidenta, sabía que algo extraño había pasado, e intuía que, tal vez, este chico había hablado demasiado. Hubiera querido decirle a cierta persona que se “encargara de él” en cuanto lo viera, pero esa orden era sólo de Asaki Najiko, de nadie más.

–Bueno… quería decir que olvidé darle esto a la presidenta el día de ayer, he querido pasar a dárselo en persona, pero me han dicho que ella está demasiado ocupada ahora, además, el sujeto que guardaba la puerta no ha querido saber nada… –

– ¿Y por eso vienes a molestarme a mí? No tengo tiempo ahora, tengo una reunión muy importante. –

Le respondió Ashigara Naomi, arrebatando un envoltorio de las manos de Itami.

–Lamento la intromisión, en fin, envíele mis saludos a Asaki–Sempai… –

Comenzó a decir Itami, pero Naomi no lo dejó terminar, sintió que la rabia se apoderaba de ella, lo cual no era común, de hecho, nunca sucedía.

–Escúchame con atención, chico. Si yo fuera tú, aprendería a no meter las narices donde no debo, ten mucho cuidado con lo que haces, y sobre todo, mantente alejado del consejo ¿entiendes? –

Esto no le sentó bien a Itami, de hecho, había algo en la voz de Naomi que le hizo pensar que estaba en serio peligro en estos momentos, tampoco el sujeto de la puerta había sido amable con él ¿Por qué le odiaban tanto? Se preguntaba mientras se daba la vuelta.

––––––

–Entendemos que la presidenta del consejo estudiantil esté ocupada, pero faltar a una reunión importante es algo que no se debe hacer, si ella ya no logra desempeñarse, quizá sería mejor que buscaran un reemplazo… –

Comentó el subdirector del área de matemáticas de la academia, un hombre ya entrado en años, con el cabello cano y la mirada fría como el hielo.

–La presidenta del consejo bien puede pensar que la reunión no merece su presencia, pero pienso que la soberbia es algo que no debe formar parte de la vida de los estudiantes… –

Agregó Kotsuba–Sensei, director del departamento de educación, y maestro de la escuela. El rostro de Naomi se tornó frio. A diferencia de lo que se hacía creer a los estudiantes, todos los miembros del personal, deseaban de una o de otra manera, la dimisión de la presidenta… o su muerte.

–Desde que nuestra presidenta llegó al consejo estudiantil, nunca ha destacado por faltar a las reuniones, profesores, por otro lado, pienso que sus buenos resultados la respaldaran por encima de todas las cosas, y ustedes, que han sido testigos de lo que ella puede hacer cuando se lo propone, encontrarán en sus recuerdos más entrañables, una razón para hacer caso omiso de la ausencia de la presidenta en esta tan importante reunión. –

Ashigara Naomi miró al director después de aquella declaración, el director tosió un par de veces, todos entendieron exactamente lo que Naomi quiso decir,  por lo que de un momento a otro, parecieron cambiar de postura.

–Si la señorita Ashigara dice que todo se halla bien con el consejo estudiantil, entonces no hay razón para dudarlo, sólo queremos asegurarnos de que ella realmente esté en condiciones de continuar, ya saben, el tiempo de su graduación se acerca. –

Comentó una profesora, más concretamente de la subdivisión de artes.

–Ya hay un sucesor, Ayasara–Sensei, no tiene que preocuparse, puedo asegurarle que el legado de nuestra querida presidenta perdurará aun después de que ella deje este lugar, por otro lado, puedo asegurarles, profesores, director, que todo lo necesario para continuar con los proyectos del consejo estudiantil se encuentra en esta carpeta, si ustedes gustan, puedo abrirla aquí mismo y mostrar a todo el contenido, aunque sin duda entenderé que haya profesores como el propio director, que no desearían que eso sucediera y la sorpresa se arruinase. –

La conversación continuó más o menos de esa forma. A pesar del tono amistoso que pudieran utilizar, Naomi entendía que los maestros estaban buscando un hueco, cualquiera, en la organización del consejo estudiantil. Uno que les permitiera decir “Fue un error haber firmado el acuerdo de relaciones escolares” y recuperasen el control que tenían sobre la escuela (y sobre el fondo económico de ésta) control que Naomi trataría de conservar para el consejo, para la presidenta, a toda costa.

–––––––

Después de cuatro horas, la reunión se dio por terminada. Naomi se preguntaba si había actuado como era debido en su intención de proteger a la presidenta, si algo no se le habría escapado. Estaba tan nerviosa y preocupada por estos asuntos que no se percató de que alguien más se sentó en la misma banca que ella.

–Muchas gracias por su buen trabajo. –

Le dijo una voz, cuando Naomi volteó, se dio cuenta de que se trataba del mismo chico al que había visto por la mañana, estaba allí parado con su sonrisa de idiota, en las manos había jugo que estaba ofreciéndole a ella. Naomi estaba nerviosa y sedienta, y el tono de voz del chico no era tan hostil como para rechazarlo.

–Muchas gracias. –

Dijo, sin mirarlo, este sujeto era de verdad insistente. Después de beber un poco, Naomi miró al sujeto de arriba abajo, luego volteó la mirada.

– ¿Qué haces aquí? –

Itami se rascó la cabeza, sonriendo, luego hablo:

–Bueno, pensé que una reunión como esa debería ser agotadora, así que supuse que necesitarías algo así cuando salieras. –

Esa fue la respuesta de Itami, este sujeto, de verdad que se daba a odiar algunas veces.

–Puedo comprarme un jugo sola, por otro lado, las clases terminaron hace una hora, no es tiempo de que estés aquí ¿Quieres quedar en detención de nuevo? –

–Bueno, me gustaría… –

Comenzó a decir Itami, bastante pensativo. Naomi, que no tenía idea de lo que Itami quería decir, se quedó perpleja.

–Pero la presidenta ha dicho que sólo sucedería si me portaba bien, y a decir verdad, no soy muy bueno con eso. –

Agregó después, colocando una mano en su rostro para mostrar que estaba pensativo, como buscando alternativas. Ashigara lo miró por un momento, luego de eso sonrió.

– ¿La presidenta te ha dicho eso? Eso sí que es extraño, en fin… tus desvaríos no me incumben, sólo que aún no me respondes ¿Qué estás haciendo aquí? –

– Pensé que una reunión como esa debería ser agotadora… –

–No hablo de eso, quiero decir ¿Por qué estás haciendo esto por mí? ¿Quieres un favor? –

Preguntó Naomi, para ella, aquella sería la razón más lógica, la única razón lógica, y no sería la primera vez que un estudiante que necesitaba algo empezaba a hacer cosas como esta, pero al parecer, eso hizo enfadar al chico un poco, aquello fue inesperado.

– ¡Oh cielos! No se trata de eso, por eso no me agrada todo aquello del consejo estudiantil, todo se trata de peticiones y favores y esas cosas, de las que yo no entiendo nada. –

–Entonces ¿Qué quieres? –

Preguntó Naomi, desesperándose, pues no lograba comprender los motivos de Itami. Por más que lo intentara, entendía que a Itami le gustara alguien como la presidenta del consejo estudiantil, aunque seguía diciéndose a sí misma que este chico no podía estarlo intentando en serio, no podía en serio tener la esperanza de llegar a alguna parte con ella ¿o sí?

–Háblame sobre la presidenta… dime… ¿Por qué ella está tan triste? –

La pregunta cayó sobre ella como un balde de agua helada….esto hizo que Ashigara Naomi cambiara su semblante de un momento a otro. Este chico acababa de romper esa barrera de privacidad que los profesores habían tratado de abrir con tanto encono durante cuatro horas, no, durante dos años… este joven la había quebrado en menos de veinticuatro horas.

–Imaginas cosas… –

Le dijo Naomi, levantándose y preparándose para marcharse.

–Gracias por el jugo, te invitaré uno mañana ¿de acuerdo? Ahora… hazme un favor, vete a casa, y no hagas más preguntas tontas. –

Le dijo, sin voltear a verlo, Itami se quedó allí parado, sin comprender mucho de lo que pasaba, pero tal vez, sólo tal vez, había dado en el clavo, y Naomi lo sabía. Ashigara tardó un rato en recuperarse de la impresión. ¿Quién rayos era este chico? ¿Por qué sabía tanto sobre la presidenta? ¿Qué había dicho Asaki Najiko a su juguete el día de ayer? Se hacía estas preguntas mientras caminaba a la sala del consejo, para ver el estado en el que la presidenta se encontraba.

––––––

El consejo estudiantil había operado durante el último año de manera casi autóctona, esto era porque de alguna manera, los derechos acerca del presupuesto, los clubes, incluso los horarios y los exámenes, pasaban por una “revisión” del consejo, quienes eran los que realmente decidían que era lo que iba a hacerse con todo ello. Era evidente que no siempre fue así.

La responsable de todo, era una chica de tercer año, originaria de la prefectura de Nagano, que había llegado desde su primer año a la academia. Asaki Najiko. Después de un brillante primer año, del que salió con los mejores honores, ingresó al comité disciplinario de la escuela, cuya función era principalmente, mantener el orden en el lugar. Pero después de dos meses, el lugar comenzó a quedarle pequeño, y se dio cuenta de que el problema en realidad no estaba en los alumnos de la escuela, sino en el personal.

No se sorprendió al darse cuenta de que una gran parte del presupuesto de la escuela era “guardado” por algo llamado tesorería mayor, cuya finalidad, según lo que se averiguó después, era, desviar los fondos de la escuela y hacer pasar los gastos de los maestros y directivos como obras caritativas. Las cuotas eran altas, y los padres de Asaki Najiko trabajaban muy duro para poder pagarlas. Ella no lo pudo sufrir.

Por eso a mitad del segundo grado, se ofreció a reemplazar al presidente del consejo, un estudiante de origen europeo que a decir verdad estaba harto de los sobornos, corrupción, lavado de dinero, y otros “favores” que ocurrían a menudo entre el personal de la escuela y el consejo estudiantil. Aunque un cambio en la presidencia del consejo podía no haber significado nada en realidad, para Asaki Najiko significó el principio de grandes cambios que estaban a punto de ocurrir. Su cargo le dio un lugar en las reuniones escolares de verdadera importancia y su palabra pudo llegar hasta cada uno de los alumnos de la academia. Pero cuando los directivos trataron de imponer su voluntad en el consejo como lo habían hecho con los presidentes anteriores, Asaki Najiko se negó.

Desafiar a una autoridad tan absoluta no tardó en tener sus consecuencias, la joven Najiko estuvo a punto de ser expulsada, hasta que se hizo con el informe del presupuesto escolar y de su uso en los últimos años. Esto dio un giro a la situación, pues propagó el rumor (perfectamente fundamentado) de que los directivos hacían usos indebidos del presupuesto escolar. El escándalo fue tan inmenso que la tesorería mayor tuvo que ser declarada disuelta y el dinero pasó a manos del consejo administrativo de la escuela. Durante ese tiempo, uno de los maestros fue arrestado por la policía bajo cargos de abuso sexual a una estudiante de primer año, de quien nunca quisieron revelar su nombre, al mes siguiente, dos alumnos de segundo año fueron expulsados del plantel, bajo las órdenes directas del consejo estudiantil.

Los directivos idearon la contramedida más estúpida que pudieron encontrar, y recortaron el presupuesto para equipos y actividades de la escuela, pero como era de esperarse, esto puso al alumnado inmediatamente en contra de los directivos del plantel. Ninguno de ellos se hubiera atrevido a hacer el más mínimo de los movimientos de no ser porque la presidenta del consejo estudiantil era quien los lideraba. Con su directiva, los maestros y personal pronto se encontraron en una situación donde a diario salían rumores acerca de extorsiones, malos tratos, acoso sexual, robos y centenares de cosas parecidas, la gaceta escolar las publicaba cada semana, y estas llegaban a manos de los padres de familia. No está de más decir que la mayoría eran mentiras, pero después de los casos que ya se habían comprobado, la policía mantenía la escuela bajo estricta vigilancia y dos de los principales directivos de la academia, así como el secretario general, fueron detenidos bajo cargos falsos. Los padres de familia comenzaron a creer los rumores y a exigir la renuncia de los directivos. Un cierto día, a finales del segundo curso de Asaki, los rumores cesaron misteriosamente.

La razón de todo aquello, es que la nueva presidenta del consejo había hecho retirar, por medio de estos rumores, las demandas del director en cuanto al recorte del presupuesto, aun con esa pequeña y brillante victoria, Asaki Najiko se daba cuenta de que aquello no sería tomado en serio si no daban golpes verdaderamente fuertes, por ello, tomó la decisión de pasar a la acción clandestina.

Un día, el automóvil del maestro de ciencias se incendió, otro, uno de los hijos de la secretaria de sociedad de maestros en la escuela, fue golpeado brutalmente y llevado al hospital. Con estas y otras cosas de la misma índole, el personal de la escuela comenzó a entender, que Asaki Najiko no iba a detenerse hasta conseguir lo que quería, así que convocaron a una reunión extraordinaria con el consejo, a quien de todos modos no había forma de culpar de lo ocurrido, y la palabra del personal de la escuela había perdido mucha de su credibilidad al ser acusados ya de proteger acosadores y estafadores. La respuesta de la presidenta del consejo estudiantil los dejó helados:

–Quiero el control absoluto de todo cuanto concierne a los alumnos de esta escuela. –

Y luego aseguró (una vez terminada la reunión, y en privado con el rector) que tenía aun las evidencias de los crímenes más escandalosos que los maestros habían cometido (lo que muy probablemente era verdad) y que, en realidad, había información suficiente para que cada uno de ellos fuera puesto bajo arresto, además de que su carrera estaría arruinada. El consejo estudiantil envió una nota a la semana siguiente, asegurando que esperaban por la respuesta de los directivos de la forma más esperanzadora, y que “confiaban” en que el personal de la escuela “entendiera” que aquello era lo mejor para todos.

Sin evidencias para hacer nada, los directivos comenzaron, por primera vez en mucho tiempo, a tomarse la cosa en serio, pero era tarde para ello. Asaki Najiko no la tuvo tan fácil de todos modos, los alumnos necesitaban un montón de cosas y si ella no podía satisfacer sus necesidades, perdería el apoyo del alumnado, con lo cual no sería posible seguir siendo la presidenta del consejo estudiantil. El mayor problema que enfrentaban los alumnos era una banda escolar con pintas de criminales, llamada “Lobos Rojos” cuyo líder, Yagamata Kouji se dedicaba a quitar a los alumnos el dinero, además de violentar a las muchachas y golpear a los muchachos.

De hecho, ella ya había tenido un contacto con ellos, fueron ellos quienes realizaron los “trabajos” que la propia presidenta necesitaba que fueran llevados a cabo, como la golpiza del chico de la Junior High, que fue llevado al hospital. Asaki Najiko sabía perfectamente que el problema de este joven y de su pandilla, era que una vez recibida la paga, no había forma de saber cómo reaccionaría.

A mediados de su segundo año, Asaki Najiko logró la disolución de la banda de pandilleros, y logró, tiempo después, que los directivos firmaran el acuerdo de relaciones escolares. Con los directivos pacificados, y los pandilleros restantes expulsados, su control de la escuela fue absoluto.

–––––––

Había pasado menos de una semana desde que Itami tuviera aquella conversación con la vicepresidenta del consejo, e Itami se hallaba en su salón de clases pensando en la nada. La verdad es que no tenía el más mínimo interés en la clase y estaba desesperado por comprar algo de beber. Sin embargo, estaba más allá de cualquier idea el sólo levantarse y salir del salón, necesitaba esta asistencia o sería enviado a las clases de recuperación.

Alguien en la escuela no pensaba de la misma manera.

–Con permiso… –

Pidió alguien abriendo la puesta del salón, la maestra lo miró por un momento, tenía la banda verde–azul del comité disciplinario y se dirigió directamente hacia la banca de Itami, quien lo miraba perplejo, al igual que todos los demás,  después de unos momentos de silencio, la clase continuaba como si éste recién llegado no estuviera allí.

–Otoshi Itami, de 1–C, estás detenido en este momento, necesito que me acompañes… –

Fue lo que le dijo, el plumón de la profesora hizo una larga línea hacia abajo, porque al igual que todos sus alumnos, voltearon a ver a Itami, los cuchicheos comenzaron en ese momento.

–Oye, estamos en clase, no te lo puedes llevar. –

Intervino una chica que se sentaba al lado de éste, de todos modos aquello tenía su pinta de extraño, no era común que la detención del alumno interrumpiera la clase, de hecho, esto sólo podía ocurrir por dos cosas, que el detenido fuera muy importante, o que hubiera hecho algo muy malo.

–Yaru–chan, basta, estás haciendo esto muy grande, déjalo. –

Le pidió Itami a la chica, quien lo miraba con ojos de preocupación. Quizá le habían visto meter revistas pornográficas al plantel… era lo último malo que Itami recordaba haber hecho. La maestra intervino.

– ¿Puedo saber por qué estas interrumpiendo mi clase de esa manera? –

Preguntó la profesora. El sujeto del comité la miró por un momento, luego hizo una reverencia.

–Lo siento mucho profesora, se me ha pedido imperiosamente que lleve a este chico a la sala del consejo estudiantil, son órdenes de la presidenta. –

Respondió, Itami se puso de pie con un salto. En cualquiera de los casos, aquello era cosa seria, comenzaron a armar más cuchicheos, la presidenta no mandaba llamar a alguien personalmente, a no ser que fuera importante.

El joven de comité de disciplina no dijo una sola palabra mientras guiaba a Itami por los pasillos y salía del edificio, entraron al edificio de tercer grado, en el que varios alumnos estaban fuera de los salones en espera de recibir sus volteas de calificaciones de clases extracurriculares. Itami siguió a su “captor”, mientras miraba hacia todos lados, no eran muchas las ocasiones que había estado en el edificio y en cierto modo, nunca había visto tanto movimiento, probablemente porque estas cosas solo sucedían una vez al año, durante dos semanas.

Unas palabras del chico que había sacado a Itami del salón de clase interrumpieron los pensamientos de Itami.

–Llegamos, te esperan dentro. –

Al fondo del pasillo con piso color verde desteñido estaba una puerta, y a un lado de esta, una silla con un sujeto como haciendo guardia. Itami había visto a este sujeto un par de ocasiones, sonrió mientras éste le dirigía una mirada de desprecio.

–No hagas esperar a la presidenta. –

Advirtió el sujeto sentado en la silla, visiblemente más grande y fuerte que él, Itami pasó por la puerta sin decir nada, asintiendo con la cabeza.

Detrás de la puerta había un salón enorme lleno de gente llevando y trayendo papeles y esa clase de cosas, parecían ocupados, al fondo de este último salón, estaba la oficina de la presidenta del consejo estudiantil.

En cierto modo, era mucho más intimidante pasar por la puerta de lo que lo había sido la vez anterior, pero suspiró una vez que se encontró sólo en la oficina de la presidenta. No había nadie sentado en el escritorio, y no parecía haber nadie en toda la sala. Era algo extraño, pero sirvió para que Itami aliviara sus nervios un poco, paso adelante sin decir palabra, y se sentó frente al escritorio. En ese momento apareció la presidenta, entrando por la puerta del balcón, con el sol reflejando luces en su rostro y pasando su mano por el cabello. Itami se preguntaba cómo es que una mujer tan elegante podía sostener en la mano libre un cigarrillo.

Se puso de pie, quizá aquello no era importante cuando uno era el presidente del consejo estudiantil.

–Me dijeron que has estado haciendo preguntas acerca de mí. –

Comentó la chica, sentándose en su sillón acojinado. Invitando a Itami. Lo que sea que fuera, no era algo “oficial” pues ella no ocupó su lugar en el escritorio, en vez de eso, invitó a Itami a sentarse al lado de ella. Su mirada dijo todo lo contrario. No era una invitación. Itami obedeció antes de decir cualquier cosa, se sentó al lado de la mujer, quien apagó su cigarrillo en un cenicero que tenía puesto sobre una mesa y se acomodó el cabello negro y lacio detrás de la oreja para mirar a Itami, éste se sentó, visiblemente intimidado, con las piernas juntas y las manos colocadas firmemente sobre las rodillas.

–Sólo deseaba saber si se encontraba bien. –

Respondió después de unos momentos, negándose a entablar contacto visual. Asaki mostró una sonrisa helada, no le complacía la respuesta en absoluto.

–Tus pretextos han comenzado a ser estúpidos. –

Respondió ella con voz de hielo, después hizo sonar una pequeña campana que tenía cerca. Itami miró como de la nada apareció Ashigara Naomi, sosteniendo como siempre una tabla donde seguramente anotaban cosas referentes a los asuntos del consejo, quizá las partes más importantes, seguramente.

–No es eso, lo juro. –

Itami, asustado sin poder evitarlo, volteó a ver a Asaki Najiko a los ojos mientras se cubría con sus manos abiertas.

–Naomi, dile a los de afuera que no quiero ser molestada, no quiero que nadie entre en esta habitación, no voy a atender a nadie hoy tampoco. –

Ordenó Najiko, sin mirar a Itami, incluso pareció que, por un momento, lo ignoró a propósito. Naomi parecía advertida de alguna forma, así que asintió con la cabeza y simplemente se marchó.

– ¿Y bien? ¿Qué es entonces? –

Preguntó Najiko en cuanto escucharon el KAA–CHAN de la puerta al salir Naomi de la oficina.

–Yo…no estoy seguro. –

Respondió Itami, Najiko se enfadó.

–Entonces creo que no tenemos nada más que hablar, retírate. –

Después de eso, la presidenta se puso de pie, porque si había algo que le molestaba sobremanera, eran los rodeos, ya no era la clase de mujer que gustaba de juguetear por allí con cosas que deberían resolverse diciendo la verdad, simplemente la verdad.

–Por favor… no se enfade, Asaki–Sempai, esperé mucho tiempo para este momento… –

Respondió Itami, con algo de desesperación en su voz, quizá esto fue lo que evaporó el coraje de Asaki Najiko, era tan patético pensaba ella, hasta el punto de ser agradable.

– ¿Qué momento? –

Preguntó ella, sin voltear, paseándose nerviosamente por la sala, como si estuviera esperando algo, o como si tuviera miedo de que llegara ese algo.

–El de volver a verle. –

Respondió Itami, tratando de tragarse su vergüenza, Najiko enrojeció, pero se enfadó todavía más.

–Ya me has visto. –

Le dijo, y se giró para que Itami no pudiera ver su rostro. Itami se puso de pie, reuniendo todo su valor. Su cara estaba roja, y en cierto modo agradeció que ella se hubiera dado la vuelta.

–Salga conmigo por favor. –

Insistió, Najiko tuvo un sobresalto, involuntario en todo caso, porque en realidad, eso era lo que ella deseaba escuchar, en lugar de que le dijeran que un sujeto en alguna parte había indagado cosas sobre ella que, de todos modos, a estas alturas, ni siquiera ella pensaba que fueran importantes.

– ¿Lo ves? Puedes ser sincero si lo intentas… puedes decir la verdad. –

Respondió ella, suavizando increíblemente su tono de voz. Itami sonrió.

–Bien entonces, ¿A dónde vamos? ¿A dónde vas a llevarme en nuestra primera y última cita? –

Itami se quedó perplejo, ignoró incluso la última parte de la pregunta.

– ¿Ahora mismo? –

Preguntó él, estupefacto, porque no comprendía la forma de pensar ni la lógica de su Sempai, quien estaba parada allí, con la cara roja como si el Sempai fuera él.

– ¿Esta mal? –

Preguntó ella, Itami dio una mala respuesta de nuevo.

–Lo está, estamos en la escuela. –

Respondió Itami, no era normal que la presidenta del consejo estudiantil actuara de aquella forma, tan contraria a las reglas que les exigía, pero lo que no entendió, es que no estaba hablando con la presidenta, aunque ella lo negara.

–Pues soy la presidenta del consejo, y estoy por encima de tu opinión… ¡Hmph! –

En ese momento, Itami lo entendió todo, ella tenía ganas de ser mimada y halagada, no era la Sempai que todos conocían, era una chica malcriada con ganas de ser consentida y con el poder suficiente para conseguir a alguien que lo hiciera, en el momento en que ella lo deseara.

Cuando comprendió eso, pudo sonreír y asentir, se acercó a ella por la espalda y tomó su mano con delicadeza, ella volteó a verlo, avergonzada, Itami asintió.

–De acuerdo entonces, si eso es lo que quieres, vamos ahora mismo. –

Bien pensado, Asaki en ese momento no era muy distinta a las cientos de “Imouto mimadas” de las que hablaban los videojuegos y los animes. Ella se soltó después de eso, con la cara roja y mirando a Itami sonreír abiertamente.

– ¿Qué es tan gracioso? –

Itami la miró a los ojos, sin dejar de sonreír, en ese momento, Najiko sintió un vuelco en el estómago cuando Itami respondió.

–Pude tomar de la mano a una chica hermosa, eso es suficiente para ser feliz. –

Najiko no logró ocultar su vergüenza, girándose de nuevo para que un chico menor que ella no la viera sonrojarse por algo que ella consideraba tan tonto como un cumplido, sobre todo si viene de alguien menor a ti en todos los sentidos.

–No es esa la clase de sinceridad de la que hablaba. –

Respondió, y aunque se hizo parecer enfadada, dejó que Itami le tomara de la mano de nuevo por unos momentos.

–Vamos entonces. –

Itami le dijo eso, soltándola de la mano y mostrándole una sonrisa, ella giró su cara con un gesto.

–Sólo una cosa, no me gustan los dulces. –

–Entiendo. –

Respondió Itami, y sin prestar mucha atención a lo que sucedería, salió de la escuela en ese momento, con la presidenta del consejo estudiantil detrás de él.