Kamisei C3

Modo nocturno

Capítulo 3: El castillo del silencio.

Era aproximadamente media noche, pasaba ya, según los cálculos de Itami, quien estaba recostado sobre la cama de la chica que había estado dormida durante un rato. Itami quería irse, era muy tarde y probablemente tendría problemas en su casa, pero también se sentía responsable por Najiko y por despedirse siquiera antes de irse.

La luz había permanecido encendida, Itami miró a la chica por enésima vez, nunca se hartaba de mirarla, había hecho un desastre de él, pero no podía negarlo, lo disfrutó. Con una sonrisa en el rostro, admitió: “He sido tu juguete el día de hoy, has hecho de mi lo que has querido, y debo ser muy tonto porque lo haría de nuevo” se puso de pie, cuando menos tenía que ponerse la ropa interior, Najiko comenzó a balbucear mientras dormía.

–No me dejes… –

Y al notar que había una lágrima en el rostro de la joven, Itami sintió un nudo en el corazón y en la garganta ¿A quién le estaba hablando? ¿A su familia? O por el contrario ¿Tendría novio? Ella había dicho que no… ¿A quién le suplicaba entonces? La chica volvió a hablar dormida, diciendo lo mismo. Itami acarició su cabeza con delicadeza para que ella se tranquilizara, iba a decir algo como “No voy a dejarte” a pesar de que sabía perfectamente que Najiko no le hablaba a él, pero temió despertarla.

Fue entonces cuando tuvo la oportunidad de mirar un poco el lugar en donde estaba. Las paredes estaban pintadas de azul, desteñidas y mal cuidadas, el piso estaba limpio, sobre los dos muebles había un montón de cosas de maquillaje, a pesar de que él nunca le había visto maquillada, era el cuarto de una chica normal. Una chica bastante peculiar, si cualquiera se lo preguntaba. Había dos fotografías colocadas en dos portarretratos, una mostraba a una familia, donde ella evidentemente era la pequeña niña que ahora era una joven estudiante de instituto, la otra mostraba a dos chicas, que él conocía, y a un joven, bastante bien parecido. Itami pensó que no podía ser su familia ¿Su novio?

Se preguntó si era a él a quien le estaba hablando, pudo notar que llevaba el uniforme del instituto al que él asistía, pero por más que trató de recordar si lo había visto, no se parecía a nadie que conociera, quizá se había graduado antes de que él ingresara, o se había transferido. ¿Su ex–novio? Se preguntaba mientras tomaba el portarretrato con ambas manos.

En ese momento Najiko se despertó.

–Oh, cielos, ¿Qué hora es? –

Dijo, a la nada en realidad, porque ni siquiera había notado donde estaba Itami, Itami volteó a verla, sonriendo amargamente.

–Pasa de media noche, Najiko. –

Dijo, en ese momento, ella volteó a verla. Ella reprimió un grito al darse cuenta de que Itami estaba parado junto a su buró, y que tenía el retrato en la mano.

– ¿Y te parece bien hurgar en el cuarto de una chica a media noche? –

Reclamó ella, Itami sonrió para si después de eso, dejando el portarretrato en el buró y sentándose en la cama, al lado de ella, ella no se vistió, sólo abrazó sus rodillas y miró a Itami.

–Seguro que tendrás problemas por mi causa ¿No es verdad? No tenía intención de quedarme dormida, pero fue tanto que… terminé agotada. –

Explicó ella, eso hizo enrojecer a Itami, quizá se había propasado.

–Si bueno, no pude evitarlo ¿lo ves? –

– ¿Te gustó? –

Preguntó ella, acercándose cariñosamente y besando el hombro de él, pero Itami no lograba sacarse de la cabeza aquel lamento que había escuchado antes de que ella despertara.

–Ha sido grandioso pero… –

Ella se cubrió el pecho con las manos, asustada y ultrajada, ese último “pero” no le gustó.

– ¿Pero? –

–Te he escuchado hace un momento, “No me dejes” dijiste. –

Explicó Itami, mirándola a los ojos, ella se quedó sin habla por un momento, porque obviamente no recordaba nada de eso, negó con la cabeza después de unos momentos.

–Quizá estaba teniendo un mal sueño, en tal caso fue desconsiderado de tu parte no despertarme. –

Se quejó ella, tratando de recuperar la imagen de chica mimada antes de que él se enfadara o se aburriera.

–Me dijiste que tuviste un novio ¿Qué pasó con él? –

Preguntó Itami, quizá ella seguía amándole después de todo, era más que solo probable, pero ella se enfadó.

–No quiero hablar de eso, me hizo algo horrible ¿Lo notas? Y si lo vuelves a mencionar de verdad me enfadaré y nunca volveré a hablarte. –

Itami cerró los ojos ante esa amenaza, tratando de no reír, luego se acercó a ella y tomó su mano.

– ¿Estás segura de que estás bien? –

Preguntó Itami, quien no dejaba de pensar que aquello era importante, porque si ella tenía ese resentimiento en contra de su ex–novio, entonces era poco probable que fuera su fotografía la que había en el portarretratos que estaba en el mueble.

Ella se puso de pie después de eso, su cuerpo desnudo brillaba con la débil luz del cuarto, Itami se quedó suspenso mirándola. Najiko sonrió halagada y balanceó su cuerpo para deleitarlo un poco, luego le dio un beso obsceno y acarició su rostro.

–Tengo que ir al baño, si te abstienes de hurgar, te recompensaré al volver ¿De acuerdo? –

Itami la miró desaparecer tras la puerta. Miró su celular después de eso, no era probable que saliera de la casa en ese momento, sobre todo porque ahora mismo no tenía forma de volver a su casa aunque saliera de allí. Su celular tenía algunas llamadas perdidas, pero cuando intentó llamar a su casa o a sus padres, nadie respondió, seguramente estarían dormidos a estas alturas, le esperaba un regaño como nunca. Najiko volvió después de unos minutos, se sentó en la cama al lado de él, exhibiéndose, había tomado plena confianza en su belleza luego de la forma en que Itami se comportó con ella al hacer el amor, pero cuando Itami dejó su celular ella preguntó.

– ¿Quieres beber algo? –

Itami no pensó que ella se estuviera refiriendo a alcohol, ella sacó una botella de sake, bastante fuerte, y dos vasos de cristal, y así, desnuda como estaba, se dispuso a brindar con él.

– ¿Estas segura de que no quieres vestirte? –

Preguntó Itami, pues el comportamiento de Najiko le parecía extraño.

–Pero si ya me has visto y analizado toda muy detalladamente ¿Qué se supone que debo cubrir? –

Preguntó ella dulcemente, mostrando una sonrisa de complicidad sexual y entregándole un vaso de sake, Itami miró su trago, luego la miró a ella, seguramente era muy diferente cuando uno salía con una chica mayor, con experiencia y esas cosas, y en ese momento él se hizo la pregunta ¿Por qué ella aceptó salir en primer lugar? ¿En verdad una chica tan hermosa estaba sola? Bueno, tenía sentido si ella dedicaba tanto tiempo al consejo estudiantil, pero aun así no era común. Recordó entonces la fotografía en la pared.

–Salud. –

Najiko había dejado de pensar en lo que hacía, al contrario de Itami, quien después del acto se sintió mucho más inseguro que antes de éste. Y vaciando su vaso, se echó encima de Itami de nuevo, besándolo. Itami derramó lo que le quedaba de sake sobre ella.

–Lo has hecho aposta ¿No es cierto? –

Preguntó ella, riendo.

–Bien, ahora vas a tener que beberlo allí, donde está. –

Los avances de la muchacha se hacían más audaces, Itami hizo lo que le dijo ella, mientras Najiko acariciaba el cabello de él, pero como ambos estaban agotados, el jugueteo no pasó de allí, al menos en ese momento. Al cabo de un rato, Najiko había vaciado su vaso cuando menos unas cinco veces, y empezaba a sentirse mareada, continuó acariciando el cabello de Itami mientras éste le besaba el cuello y los pechos, ella siguió bebiendo.

– ¿Qué piensas de mi ahora? ¿Te parezco desagradable ahora que me ves hacer esas cosas? Esta es la verdadera cara de la presidenta del consejo estudiantil. –

El vaso de ella cayó al suelo, haciéndose pedazos, Itami se puso de pie, por muy agotado que estuviera, su cuerpo seguía respondiendo a los estímulos tan fuertes, sobre todo para alguien que no estaba para nada acostumbrado, ella puso su mirada en la ropa interior de él y se atrevió a algo que nunca se hubiera atrevido de haber estado en sus cabales. Extendió la mano, Itami la miró desconcertado, Najiko separó sus piernas.

–Puedes atacarme más si quieres, podemos tomar un baño, podemos hacer lo que quieras… sólo quédate esta noche, estoy muy sola sin nadie aquí… no quiero quedarme sola… ya no quiero sentirme así. –

Su humor cambió de pronto, comenzó a llorar. Itami se incorporó con dificultad mientras le hacía levantarse y acercaba la cara de la muchacha a su pecho, ella enjugó sus lágrimas.

–No voy a dejarte sola, Najiko, si estás bien con un idiota como yo, entonces me quedaré, por mí no hay ningún problema… –

–Tú no vas a irte ¿cierto? No me vas a abandonar. –

Mustió ella, aferrándose a él con desesperación, las uñas apenas largas de Najiko se clavaron en la espalda desnuda de Itami quien reprimió un grito de dolor.

–No sé exactamente de qué tienes tanto miedo, eres una mujer hermosa e importante, no entiendo porque alguien querría abandonarte, al menos puedo decir que a mí no me gustaría dejarte, por algo estoy aquí. –

–Dime que no quieres nada más que a mí, dime que no hay un interés detrás de todo esto, dime que te gusta mi cuerpo y que querías acostarte conmigo. –

Chilló la muchacha, apretando más su espalda y hundiendo más las uñas en la piel de Itami.

–Bueno, según yo, eso sería un poco desagradable… –

Imposible que Itami se adaptara tan rápido al repentino cambio de actitud de la chica, pero también era cierto que la última vez que la había visto, también tenía una expresión melancólica. Sabía que estaba triste, y tal vez empezaba a entender por qué.

–Dime que no quieres un favor… –

Suplicó finalmente, Itami comprendió todo como un relámpago, ella quería asegurar que no había otro interés que no fuera por ella. Tenía que ser algo verdaderamente traumático si llegaba al punto de permitir que le usaran como a un pedazo de carne, aunque no era la intención de Itami.

–No quiero un favor, al diablo con eso, Najiko, yo no entiendo nada de eso, no quiero nada, nada en absoluto, sólo me gustas ¿Es eso tan difícil de creer? –

Najiko lo miró por un momento con la mirada medio perdida por el alcohol y la sorpresa, unas lágrimas se formaron en sus ojos, y lo siguiente que Itami supo es que ella estaba abrazándolo con todas sus fuerzas, apretando su cara contra ese generoso par de pechos.

–Gracias… gracias. –

–Si tanto quieres agradecerme, puedes tratar de no asfixiarme. –

Ella lo soltó arrepentida.

–Lo siento. –

La melancolía de la muchacha volvió cuando miró fugazmente la fotografía que Itami había estado mirando cuando ella despertó. Itami la miró también y al notar que ambos habían tomado interés en ella, Najiko tomó la fotografía y se la mostró a Itami.

–Estabas mirándola cuando desperté. –

Dijo ella, con evidente vergüenza, Itami asintió, ambos se sentaron en la cama, esta vez, Itami sirvió un poco de sake para ella (usando un vaso nuevo) y se sirvió algo para sí mismo, ya estaba aquí, estaba de más cuestionarse las cosas.

– ¿Tu ex–novio? –

Preguntó, la duda no lo dejaba en paz, pero Najiko dijo que no.

–Me gustaba cuando estaba en primer grado, pero nunca salimos ni fuimos pareja, nunca me declaré, verás… no me dio la oportunidad. –

Najiko bajó la cabeza, como recordando.

– ¿Se graduó? –

Preguntó de nuevo Itami, vaciando su vaso, y mirándola vaciar el suyo. Era una posibilidad, pero a eso ella negó también con la cabeza, una lagrima volvió a asomarse en sus ojos mientras ella suspiraba para poder responder.

–Él fue la razón de que yo me convirtiera en presidenta, Tsugimoto Saji, iba en mi clase, la clase 1–A. –

––––––––––

En todas las escuelas hay salones, y en todos ellos hay alumnos, y en todo grupo de alumnos, hay uno que no encaja. En este caso se trataba de dos personas. Por lado, la seria, apagada y silenciosa Asaki Najiko, y por el otro, en el extremo opuesto, literal y metafóricamente, el ruidoso, molesto y despreocupado Tsugimoto Saji. Eran dos extremos opuestos. En el salón 1–A, lo que siempre se escuchaba, era el alboroto que Saji provocaba, y las continuas reprimendas de parte de la delegada Ashigara Naomi, y su recién hecha amiga, Asaki Najiko.

A diferencia de los maleantes, las “travesuras” de Saji tenían más de infantiles que maliciosas, y fuera de unas pequeñas molestias, era más grande el alboroto que causaba Naomi al reprenderlo. Tsugimoto Saji era la clase de chico que golpeaba a sus compañeros por la espalda y echaba a correr, gritando cosas ininteligibles y desordenando las bancas del salón. En aquel tiempo, la única preocupación de Najiko, era tener suficientes aspirinas para los diarios dolores de cabeza.

En una ocasión, recibió un reporte de conducta por colocar goma de mascar en el cabello de una de sus compañeras, en otra ocasión, quitó la silla de un chico que iba a sentarse, el chico cayó de espaldas y se enojó tanto, que la risa que provocó la broma fue apagada por la golpiza que el bromista recibió.

Con el ojo hinchado el joven escandaloso fue enviado a la enfermería. Contrario a todo lo que pudiera parecer, las notas de Saji eran excelentes. La explicación que Asaki se daba a si misma acerca de esto era que el chico “se aburría” del instituto, pues parecía ya saber todo lo que los maestros trataban de enseñar. A través de los primeros tres meses, no hubo forma de disciplinar al chico ni de aplicar un correctivo que fuera efectivo.

Al ser una chica callada y generalmente seria, pronto, Asaki Najiko se volvió el blanco número uno de las bromas de Saji. Hay que ver que desde el principio y sin que ella misma pudiera decir por qué, ella tuvo toda la paciencia que pudo, en todo momento evitó reportarlo al comité de disciplina o a algún profesor. Trataba estoicamente, de ignorar cualquier broma.

Hasta que claro, llegó un día en que la paciencia de Najiko llegó a su límite. Rara casualidad, si fue casualidad, todo comenzó cuando ella estaba bebiendo una soda luego de clase de deportes y Saji llegó corriendo y oprimió la botella de soda mientras ella aún la tenía en la boca. Todos los compañeros rieron, y junto con la molestia de la broma, se juntó el hecho de que su ropa hubiera quedado mojada y sucia.

La vergüenza por la burla pública y el coraje por haber sido tomada desprevenida, pudieron más ese día que su paciencia, y mientras todos reían, ella fue hasta donde Saji y le dio una bofetada. Se hizo el silencio, con tan mala suerte que la nariz del chico comenzó a sangrar por el golpe mal acomodado. (O muy bien acomodado, depende de cómo se vea) Saji tenía un par de amigos que miraron de mala manera a Asaki mientras llevaban al chico a la enfermería. De cualquier forma, Saji dijo que se había caído.

Tsugimoto aprovechó el percance para saltar la clase, aunque no estaba tan mal como para permanecer en la enfermería nadie se preocupó por ello, excepto claro, Asaki Najiko. Después de media hora de clase, y al darse cuenta de que Saji no volvía, comenzó a pensar que había sido algo grave, así que al final la clase se puso de pie y salió del salón, Naomi iba a preguntarle algo, pero no tuvo tiempo de hacerlo.

Najiko se paró en la puerta de la enfermería, deteniéndose por un momento a pensar en cómo debería disculparse. Si era algo grave ella tomaría responsabilidad, si podía hacer algo para arreglarlo entonces lo haría. Pero al abrir la puerta encontró al chico jugando con unos pañuelos de papel.

–La clase ha terminado ya Tsugimoto–san ¿Qué estás haciendo? –

Preguntó ella, ofendida por lo mucho que lo había pensado para encontrarse al final con otra tontería. Avanzó directamente hacia la camilla donde Tsugimoto estaba asignado. Éste la miró sin rencor.

–Juego. –

Respondió Saji simplemente. Esto puso a Najiko fuera de sí.

– ¡Deberías estar en clase si ya te sientes mejor! –

–Pero no quiero ir a clase aun, estoy entretenido aquí. –

– ¡Compórtate de una buena vez! Estas haciendo a la gente preocuparse ¿Es que no tienes consideración? –

– ¿Preocuparse? Pero no hay nadie preocupado ahora mismo. –

Respondió Tsugimoto, Najiko miró hacia todos lados, no había nadie, ni siquiera una enfermera, no se puede decir que estuvieran preocupados, en la clase a nadie pareció importarle, o más bien dicho, la única que pensó que era algo grave, fue ella. El coraje de no tener nada de responder puso lágrimas en sus ojos.

– ¡Eres un idiota! –

Dijo dándose la vuelta, secándose las lágrimas con un pañuelo que arrebató a Tsugimoto de las manos. Algo alarmado, Saji se puso de pie inmediatamente.

– ¿Estas llorando por lo de hace un rato? No quise hacerte llorar… –

– ¿Entonces que querías? –

Preguntó ella, negándose a mirarlo.

–Bueno, no lo sé. –

–Es porque eres un idiota, sólo es eso, ni siquiera sé por qué sigo aquí. –

Respondió ella, comenzando a caminar. Saji trató de acercarse a Najiko, y aquello quedó comprobado cuando al intentar seguirla, Tsugimoto tropezó con una de las cortinas y cayó de bruces de nuevo, golpeándose la frente esta vez. Najiko tuvo que disimular para no reírse. Después de unos momentos de que Saji se retorciera en el suelo, ella se agachó para ayudarlo a levantarse.

–Todas estas cosas pasan porque te gusta hacer el payaso, ya no estamos en el colegio, eres un estudiante de instituto, tienes que comportarte como tal. –

Le reprehendió mientras lo sostenía levemente del brazo para ayudarle a que se pusiera de pie, la verdad es que ella aún se sentía culpable por haber hecho su sangre salir.

–Pero es aburrido. –

Se quejó Saji, Najiko lo miró recelosa.

– ¿Y prefieres que nadie te tome en serio? ¿Qué nadie te respete? –

Para Najiko, aquello parecía ser algo importante.

–Me respetan… creo. –

Tsugimoto sabía que su compañera le estaba diciendo la verdad, pero no había querido pensarlo seriamente porque en cierto modo le deprimía.

– ¿Quién? ¿Esos amigos que te trajeron aquí y se olvidaron de ti? No estaban en clase, aprovecharon la oportunidad para huir de clase, pero no estaban interesados en ti. –

Esa fue la primera vez que alguien realmente lo miraba, pudo notar el reflejo de sus ojos en los de ella, Najiko estaba pendiente de él, ella estaba seriamente preocupada por él. Eso lo hizo sonreír, pero también lo hizo sentirse mal.

–Lo lamento… –

Fue lo único que pudo decir, Najiko le regaló una sonrisa.

–Eres un buen chico, pero no es la primera vez que acabas lastimado por culpa de algo así, por tu propio bien, tienes que parar. –

–Haré mi mejor esfuerzo, es decir, soy un idiota, pero tienes razón. –

–Debo ir a clase ahora, lamento en serio lo de hace un rato, no quise hacerte eso, yo no sé qué me pasó, no soy así normalmente. –

Najiko hizo una reverencia al disculparse, pero Saji se paró al lado de ella.

–Bueno, no puedo culparte, me lo he ganado por creer que una chica era inofensiva sólo porque es linda, ahora si me disculpas, te veo en clase. –

Saji se fue corriendo.

¿Qué había sido eso? De pronto y sin saber cómo ni por qué, ella estaba roja como un tomate. ¡Pero que atrevimiento el de este chico! La idiotez tenía sus límites, debería ir y golpearlo, aunque pensándolo mejor, tal vez el chico si lo pensaba en serio, Era un chico, y a los chicos les gustan las chicas, y ya que ella había sido el foco de atención del chico (de una pésima forma) tal vez… ¿Estaba enamorado de ella?

Batió la cabeza para borrar esa idea de su mente, no era una buena idea de cualquier modo, ella era una chica seria ¿Qué iban a pensar si ella de pronto…? Enfadada, dio un pisotón en el piso, y se dirigió al salón de clases.

––––––––––

Pasaron varios meses después de aquello, cambió el año y con ello, Asaki Najiko entró a formar parte del comité de disciplina de la escuela, en el que se desempeñó a la perfección, Naomi volvió a ser escogida como delegada de su grupo, y Saji… siguió siendo el mismo idiota de siempre.

Lo cierto fue que el chico nunca dejó de intentar llamar la atención, pero al menos ahora no molestaba a los demás, y fue muy evidente que, de entre todos los compañeros de la clase, la atención de Asaki Najiko era la más importante para él. Ella no sabía cómo debería sentirse frente a esto.

Fue un día de otoño, cuando Saji llegó hasta donde ella y Naomi para entregar a Najiko un papel, Naomi lo miró de mala manera, Asaki, con indiferencia.

– ¿Una nota de amor? –

Preguntó Naomi, mitad en burla, Najiko hizo un gesto de desprecio.

–Si claro… yo saliendo con ese chico y luego tu sales con el conserje ¿No? –

La lengua de Najiko era afilada cuando ella estaba avergonzada.

– ¿No te gusta? Pero si el chico se muere por ti. –

Respondió Naomi, era lo obvio.

–No es verdad, él siempre está tratando de llamar la atención de todo el mundo, no le importa quien sea, apuesto a que mañana habrá olvidado esto y estará entregando alguna otra cosa a alguien más. –

Se quejó Najiko, pero mantuvo el papel cerrado, sin soltarlo.

–No, no, estoy bastante segura de que se muere “Por ti” –

–Si bueno, no me interesa para nada, no le diría que si de todos modos, aunque fuera el ultimo chico en la escuela. –

–Si de verdad piensas eso, entonces ¿Por qué no tiras el papel? –

Najiko perdió los estribos. Si algo le molestaba es que alguien, quien fuera, ventilara esos asuntos a la luz del día, estaban en el comedor de la escuela y allí todo el mundo escuchaba a todo el mundo. Ella pareció olvidarlo, de todos modos.

–Sólo para que quede claro ¡Odio a ese chico! ¿De acuerdo? –

Y todos, en todo el comedor, escucharon esas palabras. El rumor corrió como el fuego. Más tiempo tardó ella en salir del comedor, que Saji en enterarse de lo que Najiko había dicho sobre él. Por desgracia, el papel, si era una nota de amor. O más bien era una invitación, a cierto lugar en el jardín de enfrente de la escuela, donde los estudiantes solían declararse. Para cuando se encontraron en ese sitio, Saji ya había escuchado, y antes de declararse quería confirmar lo que había oído.

–Escuché que dijiste que me odias. –

Dijo él cuando se encontraron, de todos modos Najiko no estaba cómoda al estar allí, llevaba un rato preparándose mentalmente para rechazar cualquier confesión, simplemente por el coraje que esto le había hecho pasar a medio día.

–Es cierto, lo dije en el comedor esta mañana. –

La atmosfera tensa se evaporó para ambos, la confesión había fracasado antes de empezar, Saji no estaba seguro de como sentirse, así que sólo se rascó la cabeza, poniendo una melancólica sonrisa en el rostro.

–Bueno, supongo que me lo he ganado, no voy a culparte por ello, en fin, lamento que tuvieras que perder aquí tu tiempo, en verdad. –

Y suspiró, tomando su mochila, Najiko no supo muy bien lo que pasó, simplemente Saji tomó su mochila y se fue, ella se preguntaba si habría algún otro intento después, mientras lo miraba irse y sintió que algo se rompió.

Si alguien le hubiera dicho a Najiko que no habría otra oportunidad, lo habría negado todo, habría aceptado esa declaración, incluso se hubiera declarado ella, pero con la vergüenza que sentía, y con el coraje que había pasado a medio día, no hubo forma de que ella escuchara a su propio corazón. Se dio la vuelta luego de aquello y se fue.

Al día siguiente, después de clases, Naomi preguntaba acerca de la ausencia de Saji, pero Najiko no sabía realmente nada, sólo que lo había visto irse el día de ayer y hoy no aparecía.

–Sus zapatos estaban en su casillero, pero no ha entrado… ¿Crees que esté bien? –

Preguntó Naomi, en la creencia de que las cosas habían salido de mejor manera el día anterior, pues como ella no estaba involucrada, estaba bastante… consiente de los sentimientos de Saji, aunque éste los encaminara siempre hacia el desastre. Pero Najiko negó con la cabeza mientras hacía un gesto.

–Seguro que estará por allí. –

Fue su respuesta, tratando de no mostrar demasiado interés, ante la cara extraña de Naomi, ella agregó.

–Él se lo pierde, no voy a estarlo buscando para que tome sus clases completas. –

La primera clase terminó con Saji ausente. Fue entonces cuando notaron había un gran alboroto afuera del edificio, Naomi se puso de pie, como delegada de la clase, formaba parte de su deber mantener el orden, y el alboroto estaba haciendo que todos se asomaran por las ventanas, afuera había una conmoción. Naomi observó por la ventana.

En ese momento, el maestro Rasanagi, concretamente del departamento de ciencias sociales, entró al salón, y al ver la conmoción, se dispuso a comenzar con su clase.

–No está pasando nada, vuelvan todos a sus asientos. –

Todos volvieron a sus asientos, Naomi, quien se sentaba al lado de Najiko, susurró al oído de ésta:

–Es Saji, parece que tiene problemas. –

–Él siempre tiene problemas. –

Respondió Najiko, aún dolida por lo que había pasado el día anterior… Naomi la miró con lastima.

–No, serios problemas. –

Esto detuvo en seco los pensamientos de Najiko. ¿Y qué tenía que ver con ella aunque así fuera? ¿No fue él quien se acobardó el día anterior? ¿Y que podría hacer ella de todos modos? Ella era una alumna, miembro del comité de disciplina, con una lista de asistencias y conducta intachable, pero nada podría hacer para salvar a Saji de lo que fuera que hubiera hecho para meterse en problemas.

Después de la segunda clase, Najiko salió del salón con prisa, para buscar a Saji y saber que era ese problema en el que se hallaba metido, iba incluso con la idea de que Saji podía estarlo utilizando para saltar clases, como solía hacerlo, y todavía esperaba que fuera una situación de poca importancia. No lo era.

Tsugimoto fue detenido al salir del baño del tercer piso del salón de primeros años, antes de comenzar la primera clase, el profesor Yasuda, del departamento de ciencias, detuvo a Tsugimoto Saji luego de que encontró el laboratorio de ciencias abierto. Y como el laboratorio se hallaba en el tercer piso, y Saji era el único chico en el lugar, el profesor concluyó que Saji había abierto el laboratorio de ciencias por fuerza, por ilógico que esto pudiera parecer. Saji respondió que había subido hasta el tercer piso, porque antes de comenzar las clases, los baños estaban repletos de gente, y el del tercer piso estaba libre. Por supuesto el profesor no creyó nada de eso, y más cuando salió a relucir la desaparición de algunos instrumentos costosos del laboratorio de ciencias de la escuela. Saji fue inculpado inmediatamente.

Por más que Saji mostró su mochila al profesor, éste se negó a retirar las acusaciones, argumentando que él podría haber ocultado el material en algún sitio. Incapaz de dar alguna otra explicación, el historial de Saji fue manchado con un incidente que era seguro que le truncaría el acceso a la universidad. Por si aquello fuera poco, la escuela ordenó sacar a Saji del edificio y fue por ello que se armó el alboroto fuera del edificio. Durante los minutos siguientes, se argumentó si bastaría con expulsar al estudiante de la escuela, o sería necesario llamar a la policía. Se mandó llamar a los padres del chico, quienes en ningún momento, cuestionaron la versión que la escuela dio, la cual sostenía que Saji era el culpable del hurto. No era verdad.

Lo cierto es que los materiales se hallaron a las pocas horas, dentro de los vestidores de chicas del segundo año. Todos menos algunos, que nunca aparecieron, pero para ese momento, era tarde, Saji había sido oficialmente expulsado del plantel.

Todo el resto del día le tomó a Asaki reunir toda esta información, pues la mayoría de los estudiantes, o bien no sabían más que ella, o bien, se negaban a decirlo. Najiko tenía que admitir que, cuando le dijeron que Saji había robado los instrumentos, ella lo creyó. Pero como se dijo, el material apareció, casi en su mayoría roto, en los vestidores de los segundos años, lo cual debería bastar para exonerar a Saji. Lo primero que ella hizo después de entender eso, fue buscar a Saji. Saliendo de la dirección, se dirigió al edificio de primer año, era lo más lógico, seguramente sus padres se habrían marchado desde hace mucho, por más que Saji debería recoger sus cosas de su casillero y de su pupitre en el salón.

No tuvo que buscar mucho, Saji apareció después de unos momentos en la azotea del edificio de primer año. Asaki miró aterrada hacia arriba como el chico escalaba la última barda de seguridad. La multitud comenzó a juntarse, allí, a la vista de todos los alumnos, Tsugimoto Saji se dispuso a dar su último espectáculo. Asaki gritó horrorizada cuando comprendió las intenciones del joven.

¿Por qué? Si él no había tomado nada ¿Por qué iba a querer hacer algo como eso? Los alumnos no la dejaban pasar, ella tenía que correr, llegar hasta donde estaba él, pero el área se llenó de gente en cuestión de un momento, ahora eran demasiadas personas las que estaban expectantes alrededor del edificio de primer año. Najiko se abría paso como podía.

Por supuesto que había gente asustada, por supuesto que algunas chicas estaban gritando con horror frente a lo que Saji estaba a punto de hacer, pero nadie se atrevió a mover un musculo para salvar la vida de Saji. Había maestros allí, en silencio, esperando para ver lo que el joven iba a hacer, tres mil jóvenes, de toda la escuela, estaban reunidos alrededor del edificio.

Pero Najiko no quiso aceptarlo, y junto con Naomi subió las escaleras a toda prisa. Finalmente, sin aliento, y sudadas, ambas chicas alcanzaron la puerta de la azotea, estaba atrancada. Najiko estaba llorando y empujó la puerta con todas sus fuerzas, al cabo de unos momentos, la puerta cedió y Asaki Najiko entró llorando, pero lo único que alcanzó a ver, fue a Saji dejarse caer, pues supuso que sería atrapado cuando abrieran la puerta.

–––––––––

Lo que siguió a eso, fue una lúgubre escalada de pérdida y sufrimiento durante los tres días que siguieron. Najiko pidió asistencia al funeral de Saji, a donde ni siquiera quería tener que explicar que la acusación había sido falsa, era añadir más leña al fuego, que ya había consumido a todas las personas en aquel recinto, especialmente su madre, quien sin embargo, si preguntó.

– ¿Fue él? ¿El hurtó esos aparatos? Eres la única de su escuela que está aquí, por favor, dime ¿Qué ocurrió? –

La señora hizo acopio del poco aliento que le quedaba para preguntar, Najiko hizo acopio de toda su compostura para responder. Había pensado en mentir, en decir que había sido él, pero por otro lado, lo juzgó injusto para Saji, que su familia creyera que él había sido un ladrón.

–No lo hizo, y todos, incluyendo el maestro que lo acusó, lo sabía al final, pero era tarde. –

La señora regresó con su marido, llorando y a gatas.

–Debimos encargar el asunto a la policía, debimos dejar que ellos se ocuparan… ellos lo hubieran descubierto, pero nos quedamos callados, ellos acusaron a mi hijo, y nosotros nos quedamos callados. –

Al día siguiente, y cada martes después de ese día, hasta que terminó su segundo curso, ella dejó flores en la tumba de Saji. Naomi fue a verla al tercer día, Asaki llevaba todo ese tiempo sin asistir a la escuela.

–Así que aquí vives. –

Comentó cuando Najiko le dejó pasar. Lo primero que hizo al entrar fue darle un abrazo. Asaki había intentado telefonear a su madre, pero el miedo de ponerse a llorar sin poder hablar la detuvo muchas veces. Estaba sola.

–Asistiré mañana, lo prometo. –

Aseguró Najiko a su amiga, mientras servía algo de té. Fue evidente que Naomi se encontraba preocupada, pero ella negó con la cabeza.

–Te entiendo… te gustaba ¿cierto? –

Najiko asintió con la cabeza, aunque era tarde para admitirlo, Najiko se puso a llorar. Duró así un buen rato, sin que su amiga supiera muy bien que era lo que debía hacer, o decir. No había nada que pudiera hacer en realidad, y siendo sinceros, ella también sentía la muerte de su compañero de clase.

–Creo que hay algo que debes ver. –

Dijo, extendiendo a Najiko un papel.

–Estaba en tu escritorio desde que todo sucedió, pero como no asististe a la escuela después, no pudiste verlo, finalmente me cansé de esperar a que lo tomaras, y lo he traído para ti. –

Explicó Naomi, Asaki lo tomó con las manos temblorosas. Desenvolviéndolo con sumo cuidado lo leyó a través de los anteojos empañados.

“Yo sé bien que esto te va a hacer daño, pero estoy tan desesperado que no sé qué hacer, mi familia no me creería, los maestros tampoco, entiendo que todo el mundo piense que he sido yo, pero si fuera posible, me gustaría que tú me creyeras a mí, sé que no tengo derecho de pedir nada, pero no tengo a nadie más, yo no lo hice, quisiera convencer a todo el mundo, pero con sinceridad, si tú me crees, eso sería suficiente para mi”

Najiko arrojó el papel al suelo con coraje.

–Yo te hubiera creído… –

Chilló, y volviéndose a Naomi, comenzó a quejarse.

– ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué tenía que hacerme esto? ¿Por qué lo rechacé? ¿Crees que si lo hubiera aceptado él…? –

Naomi negó con la cabeza.

–No tuvo nada que ver contigo, incluso aunque admitieran que la acusación era falsa, su expediente estaba manchado, nunca podría ir a la universidad ni tener un empleo decente, es como destruir tu vida. –

Najiko montó en cólera.

– ¿Estás diciéndome que destruyeron su vida por nada? ¿Qué Saji murió por nada? –

–Ya llegará el tiempo de ponerse triste por Tsugimoto–kun, por ahora tienes que ponerte de pie, no había nada que pudieras hacer, habrá exámenes en unos días. –

Najiko volvió a llorar, después de unos momentos, algo llegó a su mente, algo podía hacerse, aun ahora.

–Aún hay algo que puedo hacer, puedo pedir a Yasuda–Sensei que retire la acusación, aunque sea demasiado tarde para él… sus padres aun piensan que él era un ladrón. –

Naomi no tuvo el coraje para decir a Najiko que era inútil, quizá algo dentro de ella sabía lo férrea que sería su decisión, pero nunca hubiera podido imaginar, cuán lejos estaría dispuesta a llevarlo.

–Él no lo hizo, y haré que todo el mundo se entere. –

–Najiko, deberías dejarlo por la paz, Yasuda–Sensei no querrá retirar la acusación, estás perdiendo el tiempo. –

–No voy a dejar que esto se pierda y que todo el mundo crea que él lo hizo sólo porque Yasuda–Sensei no quiere admitir que lo que dijo estuvo mal, ¿Estás conmigo? ¿O en mi contra? –

El rostro de Asaki no tenía lugar para vacilaciones. Estaba convencida de lo que estaba haciendo. Naomi suspiró.

–Estoy contigo… pero esto no acabará bien. –

Tal como había predicho Naomi, Yasuda, y todos los profesores y docentes, se negaron a escucharla, admitir la equivocación sería como admitir un homicidio, así que todo el mundo hizo el que no había visto nada, o peor aún, hizo como si Saji no hubiera existido jamás. Cada vez que Najiko intentó hablar con un maestro, salió más abatida que el anterior.

– ¿Es que todo el mundo va a hacer la vista gorda aquí? –

Se preguntaba Najiko mientras caminaba por el pasillo. Naomi le seguía el paso como podía, completamente contrariada por la actitud de Najiko, quien nunca antes había desafiado a una autoridad con tanta persistencia, no podía comprenderlo, para Naomi, lo más seguro era entrar al salón, asistir a clases, y hacer exactamente lo que todo el mundo hacía, guardar silencio… Pero Najiko se negó a callar.

–Asaki, tienes que detenerte, a este paso conseguirás que te expulsen… tienes que calmarte, estas llevándolo muy lejos. –

– ¿Estas abandonándome Naomi? –

–Claro que no pero… –

– ¡Sin peros! –

Najiko respondió con un grito. Estaban afuera de la oficina del rector de la escuela. Najiko intentó calmarse antes de entrar a hablar con el rector.

–Señor rector. –

Dijo cuando entró, la señorita que era su secretaria, dejó al rector unos papeles y salió de la oficina, en ésta solo quedaron él, Naomi, y Najiko. El rector era un hombre gordo, algo entrado en años y canoso, se le tenía por un hombre recto y razonable.

–Me han dicho que has estado abogando por el comité de disciplina, en favor del asunto de Tsugimoto–kun. –

–Sí señor, yo… –

El rector se puso de pie, su tamaño y corpulencia resultaba intimidante.

–Quiero que lo dejes. –

Respondió el rector, Najiko se quedó sin habla.

–A éste paso, el asunto terminará volviéndose un escándalo que perjudicaría a toda la escuela, estoy haciendo los arreglos necesarios para borrar ese nombre del registro, eso debería bastar para que los medios y la policía dejasen de preguntar, y por el bien de la escuela, quiero que ese nombre nunca vuelva a ser mencionado. –

Sentenció el rector, Naomi tragó saliva, Najiko sintió un nudo en la garganta, un nudo helado que le impidió decir palabra alguna. Y en su rostro se dibujó una expresión como nunca antes había estado en ella, los músculos se tensaron, y a pesar de que ella intentó sonreír, lo único que salió fue un gesto macabro que ella luchaba por esconder.

La cara del rector se suavizó después de eso.

–Escucha, eres una estudiante excelente con grandes notas y un futuro brillante, son cosas que no deberías arriesgar por un capricho como ese, deja las cosas como están, y vete a clases, ya no hay nada que hacer, también me atormenta pero, por el bien de la escuela, lo mejor es olvidarse del asunto. –

Najiko salió de allí todavía sin habla, tragando su coraje. Entendió a la perfección la amenaza del rector, si ella continuaba con éste asunto, sería expulsada también.

–Vamos a clase, se terminó, Najiko–chan. –

Najiko sostuvo el brazo de Naomi con fuerza, lastimándola, pero antes de que ella pudiera quejarse o algo, se quedó petrificada por el gesto de Asaki, quien sonreía.

– ¿Se terminó, dices? No… esto acaba de comenzar. –

Dijo, luego volteó a un pizarrón, donde había pegadas algunas invitaciones a los clubes de la escuela, y allí, una convocatoria. El antiguo presidente del consejo estudiantil se había transferido, iban a elegir a uno nuevo.

Ese día, se postuló para presidenta del consejo estudiantil. Justo luego de dejar su papeleta en la directiva, acudió al salón de Yasuda–Sensei, desde donde, fingiendo el llanto, llamó a la policía. El profesor no comprendió de lo que se trataba hasta que ella, llorando, aseguró a la policía en el teléfono que había sido abusada sexualmente en la escuela. Luego colgó la llamada.

– ¿Qué se supone que estás haciendo? Tienes que retirarlo, eso es algo muy grave. –

Se quejó el maestro asustado, Najiko sonrió, a sabiendas de que al igual que a su querido Saji, la docencia abandonaría a Yasuda cuando se enterase de la acusación, sin investigar si era cierto o no, Yasuda iría a la cárcel, y le sería retirada la licencia de profesor de por vida, así sin más. La vida del profesor estaba arruinada, sólo por una llamada telefónica.

–Disfrute su estadía en la cárcel, Sensei –

Le dijo, saliendo del salón, Naomi la miraba con temor.

– ¿Por qué hiciste eso? La vida de Yasuda–Sensei estará arruinada si no lo retiras. –

– ¿Vas a defenderlo Naomi? –

Preguntó ella, con una sonrisa maliciosa, Naomi negó con la cabeza, asustada.

–No, claro que no ¿Verdad? Entonces vamos, hay que volver a clases. –

Mientras la policía se llevaba al profesor, quien no había hecho nada, Naomi se acercó a Asaki, quien miraba la escena.

–No me dijiste que te vengarías. –

–Esto no ha hecho más que comenzar, Naomi, odio a los maestros, a todos, y todos van a caer, también sé jugar ese juego, pero nadie, absolutamente nadie, va a volver a pasar por lo que pasó Saji, es una promesa. –

Los demás docentes hicieron lo mismo con el caso de Yasuda que hicieron cuando Saji murió, sepultaron el asunto y evitaron en todo momento hablar de él, mientras Asaki Najiko ganaba popularidad con promesas que ellos consideraban irrealizables, ignoraron la amenaza que se cernía sobre sus cabezas.

Su carrera fue fulgurante, se ganó al alumnado prometiendo un aumento en el presupuesto para los clubes, también prometió más descansos, eliminar a los lobos rojos y un mejor manejo del sistema de examinación. Todas estas cosas estaban fuera de su jurisdicción como presidenta de consejo estudiantil, pero eso los estudiantes no lo sabían. Y pronto, dejaría de estar fuera de su jurisdicción, un mes después de la muerte de Saji, y aun conservando la carta qué él le había dado, Asaki Najiko se sentó en la silla.

Naomi tuvo que renunciar a su cargo de delegada después de eso, pues Asaki Najiko le estaba dando mucho trabajo por hacer, del comité de disciplina se trajo también a mucha gente, para servirle en su nuevo despacho como presidenta, y desde entonces, trabajó incansablemente, infligiendo una derrota tras otra, a la docencia, hasta la semana negra.

–––––––––

Najiko encendió un cigarrillo, le ayudaba con los nervios, había un cenicero muy limpio que ella se apresuró a acercar, Itami no dijo nada al respecto, estaba mal que una chica de su edad fumara, por mayor que se viera para él, en realidad aun no tenía la mayoría de edad, pero pensó que después de lo que había pasado aquella noche, aquellos eran todos, detalles sin importancia. Luego de eso ella extendió la nota a Itami, para que éste la leyera, estaba guardada detrás de la fotografía, Itami la leyó comprobando la veracidad de la historia, de la cual realmente no dudaba, y después de eso, volteó a ver a Najiko, ella recargó su cabeza en su hombro.

–Perdona por agobiarte con mis cosas, es solo que… bueno, nunca había tenido la oportunidad de que alguien me escuchara. –

– ¿Nunca se lo dijiste a tus padres tampoco? –

– ¿Para qué? Sólo se angustiarían, no quiero causarles más problemas de los que ya les causé, todo es culpa mía, por mi ambición de asistir a la mejor escuela, han tenido que trabajar mucho para pagarla, no quiero darles más problemas, ellos son padres grandiosos, no se merecían algo así. –

–Sé que ellos están orgullosos de ti. –

Respondió Itami, rodeándola con su brazo ligeramente para abrazarla, Najiko se estremeció, luego volteó a verlo, tenía los ojos hinchados, el aliento alcohólico, estaba desnuda y había hecho cosas que nunca se imaginó que haría en una primera cita incluyendo el llanto de hacía unos momentos. Aun sostenía el cigarrillo que humeaba en su mano. A juzgar por el juicio general, todas esas cosas la convertían en una mujer bastante desagradable. ¿De qué exactamente estarían orgullosos sus padres? Se preguntaba en ese momento. Pero esas palabras sonaron tan dulces en sus oídos que prefirió no contradecirlas.

– ¿Y tú? ¿No estás decepcionado de ver así a tu presidenta? ¿A la mujer que hasta hace un momento te trató como a su mascota? Como puedes ver, es una mujer horrible. –

Bajó la cabeza, y pegó su rostro aún más al pecho de él, para escuchar latir su corazón. Itami se rascó la cabeza con vergüenza.

–Puede que sea… demasiado idiota para pensar eso. –

Respondió Itami, y antes de que ella pudiera seguir, le dio un beso en los labios. Las chicas mayores, tenían problemas mayores.