Kamisei prologo

Modo nocturno

“Cerezos en flor, y recuerdos de seres queridos,

Todos tan lejos de aquí.”

–Masaoka Shiki

 

Para mi hermana, Enma Ai.

Por la luz que ella fue en mi vida, por su cariño sublime y su sonrisa contagiosa, por el privilegio de escucharle reír, por ser mi compañera en aquellas noches en vela, y por todo el amor y paciencia que yo no merecía. Por todas las cosas que me enseñó y yo comprendí cuando ella ya se había marchado.

Prólogo: Una adivina principiante no hace profecías realistas.

Era el día de la graduación.

Y Asaki Najiko, más que alegre, parecía nerviosa por su reciente salida del colegio. El instituto al que asistiría era el mejor que se conocía, pero estaba lejos de casa. Ella tendría que dejar a sus padres y amigos y a toda la prefectura para viajar a Tokio para asistir… la idea no le gustaba para nada. Además tenía novio. Eso no le gustó al chico, pelearon cuando se lo comentó, y aunque todavía no habían arreglado nada ella se iría en cinco días. Su mejor amiga, a quien ella llamaba amistosamente Mira (por Mirakata) se sentó a su lado durante la ceremonia. Ninguna de las dos escuchaba lo que el rector del colegio estaba diciendo.

–No quiero irme de aquí. –

Comentó Najiko, Mira volteó a verla, no era común que ella dijera las cosas así como las pensaba a no ser que lo que estuviera ocurriendo fuera algo realmente grave.

–Estarás bien, según he escuchado, ese instituto tiene las mejores menciones honoríficas. –

Comentó. En la pequeña comunidad semi rural en la que ellas vivían no había un instituto al cual asistir, quizá si lo hubiera algo podría hacerse, pero los padres de ella habían insistido en sus estudios y en vista de lo alta que era la colegiatura, Najiko pensaba que sería una grosería de su parte negarse.

–Pero no quiero irme, quiero quedarme aquí, aquí está mi casa y mi vida, no conozco a nadie, nadie allá me conoce ¿Qué haré si tengo problemas? –

Eso no era lo que Najiko había estado diciendo el último mes (Desde que fue a realizar el examen de admisión) pero Mira se lo atribuyó a los nervios.

–Tú nunca tienes problemas, Najiko, si fuiste aceptada allí, es porque eres la mejor. –

– ¿Si? Pues ya no quiero ser la mejor. –

Respondió ella, Mira rio levemente, aquella inseguridad era la misma que ella sentiría si fuera a irse sola a un sitio que no conocía, pero el instituto al que Mira asistiría era el mismo que su hermano mayor, no había ningún problema, aunque pensó que sería cruel de su parte mencionárselo.

–Estoy segura de que harás amigos pronto, y si haces las paces con Sho–kun, quizá pueda ir a visitarte, tú sabes, tener tiempo a solas. –

– ¿¡De que estas hablando Mira!? Yo… no dejaría que Sho–kun se quedara a solas conmigo nunca, nunca lo he besado, es porque esas cosas deben esperar a que estemos casados… y no creo que quiera casarse conmigo. –

Ella era una chica seria. Mira se preguntaba a veces si no era demasiado seria. Es decir, estaba a punto de ingresar al instituto, y aun no había besado a nadie. Najiko se acomodó sus lentes para evitar derramar una lágrima, por los nervios y el estrés.

–Oh vamos, si de todos modos vas a casarte con él, entonces no hay para qué esperar ¿Cierto? –

Preguntó Mira, con intenciones de animarla.

–No me habla, después de todo, quizá ya no le intereso. –

Respondió Najiko, girando la cabeza.

–Puedes conseguirte un novio allá. –

Insistió Mirakata.

–Para ti todo se trata de eso ¿No? –

–Si estas tan nerviosa por lo que pueda pasar, tengo la solución, vayamos a ver a Nami–chan, ella sabrá que hacer. –

Dijo Mira finalmente, Najiko la miró incrédula.

– ¿Cómo es que ver a alguna de tus amigas me ayudará? –

Najiko había escuchado nombrar a Nami–chan con anterioridad, aunque a no ser que viviera muy lejos de allí, cerca de Tokio, no veía cómo podía ayudarle.

–Es adivina, bueno… es principiante, pero esto debe ser algo sencillo para ella… sólo tenemos que preguntarle cómo es tu futuro… y ya está. –

Najiko entrecerró los ojos, nunca hubiera creído una proposición como aquella, y probablemente de hallarse en circunstancias normales, se hubiera negado. Aceptó ir porque pensó que ver a alguien más le ayudaría a calmarse.

–De acuerdo, aunque tengo que decirte que no creo en esas cosas, sean profesionales o no. –

La ceremonia terminó después de eso, y Asaki se dirigió a su casa, la cita quedó establecida para el día siguiente, a las dos de la tarde.

Ya con ropa de civil, en la que por cierto Mira pensaba que ella se veía muy bien, acudieron los dos a un pequeño complejo de departamentos donde Mira había dicho que se encontrarían con su amiga. Kasugano Namiko salió a recibirlas vestida de forma estrafalaria.

–Ah, hola, las estaba esperando, pude verlo por mis poderes. –

Dijo en cuanto las vio. Najiko pensaba que no se necesitaba poderes para ver llegar a alguien que ya había avisado por teléfono que vendría.

–Soy Najiko, Asaki Najiko. –

Dijo ella seriamente cuando Nami–chan volteó a verla, ésta última hizo una pose ridícula.

–Fufufu Mi nombre es Namiko, Nami–chan para las amigas, puedo ver que quieres saber tu futuro, Asaki–chan, pasa y te mostraré lo que ocurrirá con tu vida después de hoy. –

Najiko encontró su modo de hablar extraño, poco formal, y desagradable.

Entrando a la casa, su madre saludó a ambas chicas.

–Es un placer tenerlas en casa, quédense todo el tiempo que gusten. –

Dijo la señora, bueno, al menos su madre era más normal, Najiko hizo una educada reverencia y Mira saludó como si nada, fue evidente que Mira frecuentaba este lugar.

–Okaa–san, están aquí por mis poderes, no es una visita de amigos. –

Reclamó Namiko cuando vio que su madre estaba siendo demasiado familiar con ellas, eso le quitaba credibilidad a su estatus como adivina, o eso pensaba ella.

–Claro, claro, no se les olvide bajar a comer. –

– ¿Qué habrá de comer? –

Preguntó Namiko casualmente, Asaki la miró con desconfianza ¿Qué no tenía poderes?

Se sentaron las tres dentro de un cuarto particularmente extraño, donde había veladoras, símbolos extraños y montón de mantas cubriendo las ventanas, Najiko se sintió bastante incómoda.

–Bien Asaki–chan, dime, ¿Qué es lo que quieres saber? –

Preguntó Namiko, sentándose detrás de unas hojas de papel con dibujos raros, Najiko no pudo sufrirlo más.

–Si tan grande es tu poder, deberías saber a qué vine ¿No es verdad? –

Namiko se puso de pie y negó con el dedo.

–Chu–chu–chu, no es así como funciona esto, tú haces una pregunta, y yo respondo la pregunta, ¿Cómo sabré que respuesta dar o que debo preguntar a los espíritus del tiempo si no me lo dices? –

–Dime, Nami–chan ¿Se casará Najiko pronto? –

Preguntó Mira de pronto, esto hizo enrojecer a Najiko, sin embargo, tenía que admitirse que le daba curiosidad. No porque lo creyera o no, sino porque… no sabía por qué. La adivina volvió a sentarse y tomando una esfera de cristal de esas que aparecen en las series de televisión comenzó a cerrar los ojos y a mover las manos.

–Los espíritus quieren una paga. –

Dijo Nami–chan.

–Traje pastel de chocolate. –

Ofreció Mira, Namiko sonrió.

–Excelente. –

Siguió con su acto otro rato, Najiko estuvo a punto de levantarse e irse, pero algo se lo impidió, quizá si lo hiciera, la chica frente a ella se ofendería, después de todo, fuera como fuera, ella era una invitada, debería saber comportarse.

–No veo ninguna boda cercana, pero si veo un chico, es apuesto. –

–Es un chico del instituto. –

Gritó Mira, abrazando a Najiko, ella se giró.

–No hay forma de que eso pase. –

Dijo, más por vergüenza que por coraje.

– ¿Qué más hay? –

Preguntó.

– ¿Eh? ¿Areee? –

Comenzó a decir Namiko, esto puso nerviosa a Mira, Najiko miraba los adornos.

–Veo un castillo, y un trono, y muchos sirvientes. –

Dijo, Najiko echó la cabeza atrás.

–Estás inventando cosas. –

Dijo en voz baja, Mira la acalló con un “Shhh”

–Hay muchos lobos, y muchos pájaros también, y un zorro amarillo como la miel, el cielo está nublado… –

Namiko se puso de pie y miró a Najiko con evidente sorpresa, y con terror.

–Todo terminará cuando comiencen las lluvias y el sol se abra paso por encima de las nubes, tu destino está marcado para ser una reina, pero el castillo era de arena, y la lluvia se lo llevó. –

–Te dije que era una pérdida de tiempo. –

Respondió Najiko.

–No te ofendas por favor, no es lo que yo quisiera decirte. –

– ¿Entonces qué es? –

Preguntó Najiko, irritada, y algo asustada por el evidente cambio de actitud en la adivina.

–No soy más que una principiante, pero… todo terminará cuando el monstruo color amarillo haga su aparición, y la tormenta lo disuelva todo… –

Concluyó la adivina, luego miró a Najiko apenada. ¿Por qué sentía pena? Se preguntaba Najiko, pero sonrió amargamente.

–Eso es un poco escalofriante, Nami–chan. –

Se quejó Mirakata, Najiko puso una mano en su hombro.

–Lo siento, quizá hoy no fue un buen día para preguntar. –

Lo que realmente asustó a Najiko, más que las palabras de su adivina, fue la seriedad con que ella se tomó el asunto, era una mirada completamente diferente a la que tenía normalmente, aunque Najiko no se hubiera atrevido a afirmar que la adivina estuviera en trance. Era más como si estuviera preocupada por lo que había visto. Sin embargo, pensando en que precisamente se trataba de una “principiante” decidió no mostrar demasiada atención a sus palabras.

Después de un rato de estar conversando Najiko se tranquilizó lo suficiente como para disculparse.

–Lamento haber sido dura contigo, quizá deberíamos volver después, cuando hayas aprendido más cosas sobre la adivinación. –

Dijo Najiko, quizá esperando que ese día no llegara nunca.

–Seguro… quizá entonces pueda dar una respuesta más concreta. –

Respondió Namiko, bastante apenada por tener que dar una mala noticia, y a medias.

Después de eso, tanto Asaki Najiko como Ugoshi Mirakata se fueron a sus casas. En casa, Najiko pregunto a su madre si creía en los adivinos, ella dijo que no.

–Najiko, es agradable ir a ver esas cosas de vez en cuando, pero no tienes por qué dejar que te afecte de ninguna forma, la única suerte que existe es la que tú haces de ti misma ¿Comprendes? –

Preguntó la señora, Najiko asintió y abrazó a su madre.

–Okaa–san, yo… quiero decir que iré al instituto, no los defraudaré, responderé a sus expectativas, muchas gracias por ser mis padres. –

–No sé qué mosca te ha picado hoy cariño, pero estoy feliz de que te muestres decidida, eres una joven y una estudiante maravillosa, y sé que nos harás sentir orgullosos de ti. –

Le dijo su madre.

–Ahora, tu padre no debe tardar en regresar, que tal si tomas un baño primero, y una vez que estemos juntos, bajas a cenar. –

– ¿A dónde ha ido Otou–san? –

–Bueno, ha habido una buena cosecha este año. Y Otou–san está ayudando a transportar todas las legumbres con su camión. –

Sus padres eran granjeros, y ella sabía lo duro que su padre trabajaba para que ellas dos tuvieran qué comer. Y su madre tuvo que trabajar muchas horas al día como costurera y lavandera para pagar las cuotas del colegio. Ella estaba inmensamente agradecida con su familia. Después de cenar, Asaki Najiko se fue a dormir, con la firme intención de pagar a sus padres por sus esfuerzos, de mejorar.

De brillar.