Kuma C34

Modo nocturno

Capítulo 34: El oso ayuda con la mudanza

 

La familia de Fina decidió su nuevo hogar — un lugar cerca del gremio de aventureros, a petición de Gentz — y lo pagó con los ahorros de Gentz de su solitaria vida de soltero. Estaba en la casa de Fina hoy para ayudar con la mudanza.

[Trae las cosas que quieres llevarte aquí. Asegúrate de poner las cosas pequeñas en una caja.] — empecé a poner las cosas que habían empaquetado en cajas en el almacén de oso — [¿También te llevas esta mesa?]

[No tenemos dinero para comprar una nueva, así que sí, por favor.]

[En ese caso, te llevarás las sillas también, ¿Verdad?]

[Si puedes ponerlas, por favor.]

La familia sacó otras cosas mientras yo estaba ocupada con las instrucciones de Tiermina, y seguí guardando más y más cosas. Fina y Shuri habían trabajado duro para empacar todas sus magras pertenencias.

[Yuna.] — dijo Fina — [¿Podrías llevar la cama también?]

[Sí, claro.] — fui a la habitación de Fina. Todo lo que quedaba eran unas cuantas cajas en un rincón y la cama en cuestión.

[¿Sólo una?]

[Sí, Shuri y yo dormimos juntas.]

[Bueno, en ese caso, necesitas que tu nuevo padre te compre otra.]

Puse la cama de Fina en el almacén de oso, luego me metí en el cuarto de Tiermina e hice lo mismo con su cama.

[Hey, tu bolsa sin fondo es bastante asombrosa, señorita. Normalmente necesitaríamos una carreta para transportar todas estas cosas.]

Bueno, eso fue porque era un artículo que había recibido de la administración y/o de Dios, no es que pudiera decirles eso. Fui a cada habitación y puse todos los muebles grandes en mi almacén.

[¿Es todo lo que necesitan para mudarse?] — la casa estaba vacía.

[Sí, gracias, Yuna.] — dijo Tiermina.

Con la primera fase resuelta, nos dirigimos a la casa de Gentz.

 

▼▼▼▼

A menudo oía que los hombres que vivían solos vivían como vagabundos y me preguntaba por qué. Aparentemente, Gentz no había escapado de ese estereotipo. Sabía desde hace unos días que se mudarían hoy, así que ¿Por qué no había limpiado?

[Esto es bastante terrible.] — murmuró Tiermina en voz baja mientras miraba a su alrededor.

[Lo siento.] — dijo Gentz con una expresión de perrito faldero.

[Yuna, lo siento, pero ¿Podrías llevar a las niñas a la nueva casa?]

[Claro que puedo.]

[Fina, pon en orden las cajas de tu habitación antes que nosotros. Te dije cómo dividiríamos las habitaciones ayer, así que ya sabes qué hacer. Además, he limpiado las habitaciones hasta cierto punto, pero no lo he hecho todo, así que, ¿Podrías terminar? Prioriza las áreas de dormir primero. Una vez que termines eso, dejaré que tú te encargues de organizar las cosas. Por favor, limpia las otras habitaciones también. Vendré cuando termine de limpiar aquí.]

Le entregó las llaves del nuevo lugar a Fina.

Luego me miró — [Yuna, lo siento, pero una vez que muevas las cosas, ¿Podrías volver aquí?]

[Sí.]

[Entonces, si ustedes tres pueden hacer eso, por favor.]

¿Qué más esperaba sino eficiencia militar de una madre soltera con dos hijas? Nos dirigimos a la nueva casa, que estaba a medio camino entre la posada en la que me había alojado antes y el gremio. Era más grande que su casa anterior pero no parecía polvorienta en absoluto; le daré crédito a Tiermina por la limpieza anticipada.

[Yuna, ¿Podrías sacar los artículos de limpieza?]

Los saqué. Fina cogió un cubo y se dirigió a la cocina para sacar agua de la gema de maná.

[Yuna, ¿Podrías venir al segundo piso?]

Las tres subimos al segundo piso. Fina revisó la habitación de la derecha. Tenía más de seis alfombras de tatami, lo cual, para mi sensibilidad japonesa, era bastante espacioso. Fina abrió una ventana para ventilar la habitación.

[Shuri, abre las ventanas de las otras habitaciones. Después de hacer eso, ¿Podrías empezar a limpiar?]

Shuri asintió y se fue.

[Yuna, ¿Podrías colocar los muebles?]

Tal y como me dijo Fina, empecé a colocar los muebles y las camas. Incluso si las pongo en el lugar equivocado, puedo usar mi fuerza de oso para afinar su colocación. Al final, puse las cajas con las cosas de Fina y Shuri en el suelo.

Puse la cama, los muebles y las cajas de Tiermina en el suelo de su habitación, pensando que ella tendría sus propias ideas sobre qué hacer con ellos. Dejé de sacar las cosas más pequeñas y volví al primer piso, donde la pequeña Shuri estaba trabajando duro para limpiarlo. Deposité la mesa, las sillas, la vajilla y demás en la cocina. Finalmente, puse las cosas que no estaba segura de lo que eran en una habitación sin usar en el primer piso.

[Fina, esto es todo. Voy a volver a casa de Gentz.]

[Muchas gracias.] — dijo Fina.

[Gracias.] — dijo Shuri.

[Asegúrense de dar su mejor esfuerzo en ello, ustedes dos.]

 

▼▼▼▼

Cuando llegué a la casa de Gentz, había una montaña de cajas esperando afuera. Olía a un arreglo rápido y sucio. Gentz parecía exhausto, pero siguió las instrucciones de Tiermina obedientemente. Aparentemente, ya estaba dominado.

Yo misma seguí las instrucciones de Tiermina, y pronto las últimas cosas de Gentz estaban en el almacén de oso. Su casa ahora estaba vacía, nos dirigimos a su nuevo hogar.

 

▼▼▼▼

Dentro, la montaña de cosas estaba medio limpia. Fina y Shuri se acercaron cuando se dieron cuenta de que habíamos vuelto.

[Fina, Shuri, buen trabajo.]

[Pero aún no está hecho.]

[No se hace en un día. Por ahora, asegurémonos de tener un lugar para dormir. Yuna, ¿Podrías poner cualquier cosa que podamos mover a mano, aparte de los muebles, en el cuarto trasero del primer piso? Te diré dónde poner el resto.]

Colocamos los artículos más grandes que trajimos de la casa de Gentz, en las esquinas de las habitaciones donde pertenecían. Aparentemente, Tiermina y Gentz decidirían la ubicación exacta más tarde. Cuando no estábamos seguros de dónde debía ir algo, los pusimos en la habitación del primer piso de antes.

[Bueno, nos hemos asegurado de tener un lugar para dormir, así que dejémoslo por hoy.] — Tiermina bajó del segundo piso al primero — [Fina, ¿La cocina está lista?]

[Lo siento. No la he limpiado todavía.]

[Está bien. Has estado trabajando muy duro, Fina, Shuri. No es su culpa que cierto idiota no haya limpiado las cosas por adelantado.]

[Lo siento.] — Gentz bajó la cabeza.

[La cena va a tardar un poco si empezamos ahora.]

[¿Por qué no vamos a comer a algún sitio?] — Gentz dijo, esperando recuperar su honor.

[No podemos. Ahora que los cuatro estamos viviendo juntos, tendremos nuevos gastos. No tengo dinero ahorrado, y no podemos usar tus ahorros para algo así.]

[Pero es demasiado tarde para empezar a cocinar ahora. ¿Qué planeas hacer?]

Los dos se miraron fijamente. Ojalá dejaran de actuar como si estuvieran a punto de divorciarse el primer día que se mudaron a un nuevo lugar.

[Oh, está bien.] — dije — [Yo pagaré, así que vamos a comer a algún sitio. Eso sirve, ¿Verdad?]

[No podemos imponerte más de lo que ya hemos hecho, Yuna. Ya estamos agradecidos de que hayas movido nuestras cosas. Nos hubiera costado contratar a los de la mudanza, y hacerlo nosotros mismos nos hubiera llevado varios días. No podemos comer con tu dinero después de que has hecho tanto por nosotros.]

No me importaba, pero podía ver por qué pensaba de esa manera.

[En ese caso, ¿Qué tal si haces una comida en mi casa?]

[¿En tu casa?]

[Puedes usar los ingredientes que quieras, así que prepara algo bueno.]

[Umm. Supongo que eso debería estar bien. De acuerdo! Haré algo delicioso para ti.]

Aliviados por haber llegado a un acuerdo, los cinco nos dirigimos a la casa de oso.