Hazure Skill V1 C2

Modo Noche

A dónde lo llevó su destino

Yo era completamente inútil. Era natural que Miya me abandonara. Ella no tenía la culpa.

La raíz del problema era yo, después de todo. Yo era el culpable. Todo era por mi culpa. Miya no había hecho nada malo. En todo caso, era una santa por haber aguantado quince largos años.

Me reí de mí mismo mientras bebía otro trago.

Habían pasado seis meses desde que Miya me dejó, así que tenía un año entero de experiencia en aventuras. Pero a pesar de eso, no había crecido ni un poco. Aquí estaba, bebiendo mis ganancias del día otra vez… Esto se había convertido en un ritual diario para mí, que sólo me hacía más desesperado.

Me encontraba en un bar popular entre los aventureros por sus bebidas baratas, sentado con el grupo al que me había unido para el trabajo del día.

Verás, después de separarme de Miya, fui deambulando de trabajo en trabajo sin establecerme con un grupo fijo. No suena tan mal decirlo así, pero la verdad es que no había lugar para mí. No tengo ninguna habilidad de combate, sólo un Mapeo inútil. Nadie me quería. Nadie me dio la bienvenida. Y a cambio, apenas me molesté en aprender los nombres de la gente.

No es que tratara de alejar a la gente. Simplemente mantenía las distancias y hacía lo posible por hacerme un nombre en la escena aventurera de la ciudad mientras me movía de grupo en grupo. Después de todo, nunca se consigue trabajo con una mala reputación. Especialmente si eres un perdedor como yo.

Las cosas habrían sido mucho más fáciles para mí si no hubiera elegido convertirme en aventurero… Pero no podía hacerlo. No podía renunciar a mi sueño.

Después de perder a Miya, sentí que no me quedaría nada si dejaba de ser un aventurero también. Y eso me aterrorizaba. Así que me reprimí y me obligué a seguir adelante… Así es como había conseguido llegar hasta aquí.

Hubo veces que me maldije por mi inutilidad. A veces me había tragado mi orgullo y había aceptado trabajos de transporte de equipaje y equipo para otros grupos como una mula de carga. Después de que Miya me dejara, ya no me servía la dignidad.

Y por eso elegí ahogar mis penas en la bebida como esta después del trabajo. Por extraño que parezca, beber y charlar casualmente con los miembros de mi grupo du jour (de turno) era una buena manera de hacer conexiones y conseguir más invitaciones para trabajos extraños. Contar la historia de cómo había obtenido Mapeo y había sido abandonado por mi amiga de la infancia también era un gran éxito durante las copas. A todos les gusta una historia triste.

Así que, antes de darme cuenta, la historia triste de mi vida se convirtió en mi historia favorita para compartir. Algunas personas se echaban a reír cuando la escuchaban. Algunos expresaron su compasión. Algunos incluso lloraron por mí. Pero, en realidad, no me importaba cómo reaccionaban mientras me escucharan.

Porque la persona con la que realmente quería hablar ya no estaba. Eso me mataba más que nada.

¿Qué pensaría Miya si viera mi yo inútil ahora mismo?

Dudas como esa llenaban mi cabeza cada noche. ¿Se reiría ella también? ¿Sentiría pena por mí? Probablemente ninguna de las dos cosas. ¿Por qué debería sentir algo? Ella me abandonó hace mucho tiempo. Me abandonó… No, eso no estaba bien. Yo la alejé.

Fue hace medio año ahora…

«Deberíamos ir por caminos separados, Note.»

Miya había dicho que quería hablar, y dijo eso tan pronto como me senté.

«…»

Aunque hubiera querido responder, mi garganta no cooperó. Tenía la sensación de que ese momento llegaría algún día. Sabía en el fondo de mi corazón… que había confiado demasiado en Miya.

Obtener una habilidad de mala calidad como Mapeo era el final del camino para mí. Ese pensamiento singular me impidió esforzarme en algo. En cierto sentido, ya había renunciado a nuestro sueño de convertirnos juntos en aventureros de primera categoría.

Durante el primer mes de aventuras juntos, traté de poner mi corazón en ello, pero rápidamente perdí la motivación. Parecía que no tenía sentido que alguien como yo lo intentara. Después de ver las habilidades de Miya por mí mismo, me aplastó verla elevarse a alturas que yo nunca podría esperar alcanzar. Ella trabajó tan, tan duro por mi bien… y eso me rompió.

Intenté que no se notara, pero Miya siempre había tenido los sentidos agudos. Probablemente se dio cuenta de que me había rendido por dentro. Que estaba tratando de engañarla para que pensara lo contrario. Seguí con la farsa durante cinco meses más, y Miya siguió con el juego.

Pero ninguna relación así dura.

No hubo ningún incidente en particular. Ninguna paja que rompiera la espalda del camello. Era sólo un peso que ambos llevábamos. Si hubiera pasado algo, si Miya hubiera dicho algo… tal vez podría haberme arreglado. Tal vez podríamos haber salvado nuestra relación.

Pero Miya era demasiado buena. No dijo nada. Sólo guardó silencio… hasta que no pudo más. Hasta que ella también se quebró.

Sabía que ese día llegaría. Mi cerebro me decía que llegaría, pero mi corazón no me escuchaba.

Realmente no recuerdo lo que pasó después de eso.

No, eso no es cierto. Lo recuerdo; sólo que no quiero hacerlo. Así que puedo decir que todo está borroso, ¿No?

Lo único que recuerdo claramente es que Miya estaba llorando cuando se fue. Probablemente por las palabras que escupí por despecho. Realmente soy lo peor. Totalmente patético.

Eso es lo que más lamento. Si no podía ser digno de Miya, al menos quería despedirla con una sonrisa. Quería que mi último recuerdo de ella fuera su hermoso rostro sonriente. Pero un perdedor como yo no pudo ni siquiera lograr eso.

Probablemente nunca la volveré a ver.

Miya se fue de aquí — de una ciudad de aventureros llamada Broad — como si estuviera huyendo. Alguien de su calibre no debería tener problemas para conseguir trabajo como aventurera, incluso en la altamente competitiva capital real. Podría llegar a la cima del mundo de las aventuras. Probablemente acabe siendo tan famosa que todo el reino conozca su nombre algún día.

Miya no sólo era fuerte, también era hermosa. Con su impresionante aspecto, el mundo entero se enamoraría con una sola mirada. Todos querrían conocerla. Conocer su historia…

Una historia de la que no formaré parte.

▼▼▼▼

El día comenzó como cualquier otro. Era una mañana perfectamente normal. Estaba en el salón del gremio local buscando hacer algún que otro trabajo con un grupo que necesitaba algo de ayuda.

No sabía que las cosas estaban a punto de dar un giro inesperado…

«Hey, ¿Tienes un momento? ¿Eres Note Athlon?» — me llamó un tipo.

Salió de la nada. Sorprendido, me giré para ver a un joven ligeramente más alto que yo. Parecía tener poco más de veinte años, con el cabello corto y blanco y unos ojos oscuros y estrechos que le hacían parecer tranquilo y sereno. Su voz también era suave. Fácil de escuchar.

Pero, contrariamente a esa impresión, iba vestido de negro de pies a cabeza. Por su equipamiento, parecía ser un ladrón o un asesino.

«Ese soy yo… ¿Necesitas algo?»

No había visto antes a este tipo por el salón del Gremio. Desconfiando de que ya supiera mi nombre, le respondí con cautela.

Sin embargo, parecía no inmutarse en absoluto.

«Sí, te he estado buscando. A ti, el de la habilidad Mapeo.»

Para ser sincero, no tenía ni idea de lo que estaba pasando. ¿Me buscaba porque tenía la habilidad Mapeo? ¿Por qué? ¿Por qué quería hablar con alguien con una habilidad tan terrible? ¿Era para burlarse de mí? ¿Era una especie de estafa?

Una pregunta tras otra se me pasó por la cabeza, y parecía que el tipo podía leer la confusión en mi cara.

«Hablo en serio. Te he estado buscando porque creo que Mapeo puede ser útil.»

«¿Crees que Mapeo puede ser útil?»

Sé que no suena bien viniendo de mí, el tipo con la habilidad, pero dudaba mucho que fuera cierto.

Mapeo podía ser conveniente a veces, pero a todos los efectos, no tenía ningún valor. Tanto Mapa del Mundo como Mapa de Área eran mejores habilidades. Cualquier habilidad habría sido mejor. Hacía un año que tenía Mapeo, pero sentía lo mismo que los demás — era una basura.

«Sí, es cierto. Necesitamos tu habilidad.»

«¿Necesitan?»

Mi lista de preguntas no hacía más que crecer. ¿Cómo podía haber otras personas, además de este tipo, que necesitaran mi habilidad?

«Ahora que lo pienso, aún no me he presentado. Sé que he dicho ‘necesitamos’, pero los demás no están aquí ahora mismo.» — dijo, rascándose la cabeza — «Me llamo Jin, y estoy con un grupo llamado Arrivers.»

¿Arrivers?

Incluso un aventurero novato como yo conocía ese nombre. Eran un grupo famoso que se especializaba en buceos en mazmorras.

Espera, ¿Qué son las mazmorras? Las mazmorras son espacios misteriosos que existen fuera de la lógica de nuestro mundo. Sólo se han descubierto una docena de ellas. Sus entradas se encuentran en la superficie de este mundo, pero todo lo que hay más allá de sus puertas no está sujeto a las leyes de la física. Más allá de ellas se despliegan mundos inmensos, llenos de monstruos extremadamente poderosos que la superficie nunca ha visto. En resumen, se dice que las mazmorras son profundos agujeros infernales de los que ni siquiera los aventureros de alto nivel suelen regresar.

Por eso, pocos aventureros están dispuestos a considerar el buceo en mazmorras en primer lugar, pero hay un puñado que no puede evitarlo. ¿Por qué? Por pura ganancia. Las ganancias del buceo en mazmorras son altísimas gracias a los materiales, artefactos mágicos, armas y otros botines que no se pueden encontrar en ningún otro sitio. Por no hablar de los rumores sobre el tesoro que se esconde en las profundidades de las mazmorras… Un tesoro al que nadie ha llegado todavía. Un tesoro que algunos dicen que fue hecho por Dios.

A todos los aventureros les gusta hablar mucho de las mazmorras, pero los únicos que realmente van a ellas son los grupos de élite con experiencia. Y de esos grupos de élite, se decía que Arrivers eran los que estaban más cerca de completar una mazmorra.

Eso hacía que lo que decía Jin fuera completamente increíble en circunstancias normales. Ya era bastante difícil de creer que estuviera hablando con un Arriver de verdad, y mucho más que me necesitara. Para un aventurero de categoría inferior a la tercera como yo, las mazmorras estaban fuera de lugar. La idea de entrar en una nunca se me había pasado por la cabeza.

Sin embargo, Jin parecía perfectamente serio. Incluso me ofreció su mano, extendiéndola como si quisiera disipar mis preocupaciones.

«Entonces, Note, si estás interesado, ¿Te unirías a nuestro grupo? Considera esto una invitación formal.»

Sí, nada de esto era normal.

Quería cambiarme a mí mismo. Quería cambiar mi vida. Más que nada, quería liberarme de esta miseria improductiva. Y eso no me dejó otra opción que tomar la mano de Jin…

Ese día, mi destino dio otro gran giro.

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