Hazure Skill V1 Historia Corta 5

Modo Noche

Historia Corta: Regreso a casa

«Y ahora, ¿Cómo volvemos a casa?»

Roslia me miró mientras se adelantaba. Su actitud despreocupada resultaba extraña en medio de la destrucción que nos rodeaba — la torre de vigilancia en ruinas, las antorchas parpadeantes en la oscuridad, la choza cercana a punto de derrumbarse, las mujeres bandidas inconscientes por todas partes.

Todo era la carnicería que quedaba de la lucha — o más bien, de la embestida unilateral de Roslia. La banda de bandidas que nos había secuestrado no tenía ninguna posibilidad. Roslia no tuvo piedad, arrasando con ellas y con su escondite al mismo tiempo. Incluso yo, que técnicamente estaba del lado de Roslia, sentí pena por ellas.

Pero una vez terminada la lucha (Nota: Roslia era la única que luchaba), nos preparamos para volver al pueblo.

«Estamos bastante lejos de Puriff, honestamente.»

Las montañas nos rodeaban en todas las direcciones. Sólo con mirarlas me pesaban las piernas… Las bandidas nos habían llevado a una zona remota. Podía discernir el camino de vuelta al pueblo gracias a Mapeo, pero era un largo camino. No se podía recorrer a pie precisamente.

«Si seguimos recto y giramos a la izquierda en la esquina, hay un establo. Podemos tomar prestados los caballos allí.» — sugerí.

Por supuesto, dije ‘prestados’, pero no tenía intención de devolverlos. Después de todos los problemas que nos habían causado esas bandidas, me alegraba considerar que un caballo o dos eran una recompensa adecuada.

«Está bien!» — respondió alegremente Roslia, que ahora prácticamente daba saltos — «Sin embargo, no pensé que pudieras montar, Note.»

«¿Qué?»

Roslia parecía desconcertada ante mi propia respuesta desconcertada.

«Erm… ¿Entonces no sabes montar?» — preguntó.

«¿Por qué iba a saber montar un aventurero como yo?»

«Espera, ¿Entonces por qué sugeriste ir al establo? No me digas que estás planeando hacer que…»

«Eres muy lista, Roslia.»

«Hahh…» — suspiró dramáticamente, con el ceño fruncido — «¿Por qué tuve que terminar con un patético…?»

No pude entender las últimas palabras que murmuró, pero por su expresión me di cuenta de que estaba harta de mí. Supongo que le debo una explicación.

«Sólo estaba bromeando — aunque estaría bien que supieras montar. No pensé que te tomarías todo esto tan en serio y que, en cambio, acabarías decepcionada de mí.»

«Bueno, no era una broma muy divertida. Además, sí sé montar.» — declaró ella — «A pesar de las apariencias, tuve una buena educación. Soy una amazona debidamente entrenada.»

«Me sorprende.»

«Qué grosero! Se supone que tienes que decirme que mi apariencia está bien.»

«Para que sepas, tus chistes son peores que los míos.»

Nuestras idas y venidas continuaron hasta que llegamos al establo. Nos revolvimos un poco en la oscuridad mientras buscábamos las monturas.

«Dime, Note, ¿Qué te parece esto?» — preguntó Roslia de improviso.

Parecía que había encontrado una silla de montar antes que yo. La sostenía en su mano derecha mientras estaba junto a un caballo.

«¿Qué quieres decir?» — pregunté.

No pude saber a qué se refería. Tampoco pude ver su expresión en el oscuro establo.

«Me refiero a esta situación en la que yo, la que sabe montar, podría dejarte atrás fácilmente.»

Inmediatamente me entró un sudor frío.

«No harías eso realmente, ¿Verdad?»

«Sólo digo que es una posibilidad.»

Aunque no podía ver su expresión, me di cuenta de que se estaba riendo por el tono de su voz.

«Espera, Roslia. Por favor, no hagas algo tan horrible…»

«No quiero hacerlo. Pero hay una forma correcta de pedir un favor, ¿Sabes?»

Roslia dio un paso adelante, luego otro. Su rostro apareció lentamente… lo sabía. Sonreía, pero su mirada me decía que hablaba muy en serio.

«Cuando las bandidas vinieron por mí, intentaste abandonarme, ¿Verdad, Note?»

«¿Intenté…?»

«Ciertamente lo hiciste.» — dijo con énfasis — «No estoy enfadada, sabes. Sólo quiero una disculpa.»

«Estoy bastante seguro de que eso es lo que dice la gente cuando está realmente enfadada…»

Roslia se quedó mirándome en silencio. Hablando de miedo…

«Escucha, Roslia, ¿No eres tú la que empezó todo este problema en primer lugar?»

«…»

«Tienes razón. Lo siento mucho. No volverá a ocurrir. Por favor, llévame de vuelta al pueblo.»

Roslia entonces rompió en una sonrisa mientras saltaba de nuevo al caballo.

«Pero claro! No podía negarme a una petición tuya, Note.»

Ensilló la bestia con brío, aparentemente de buen humor. Parecía que había conseguido que me llevaran a casa. Dejé escapar un suspiro de alivio y me acerqué a Roslia mientras la veía trabajar.

«Gracias, Roslia. En serio.»

«Está bien. Sinceramente, quería probar a montar contigo.»

«Aunque ahora te pongas en plan linda…»

«Estoy siendo sincera!»

Roslia hizo un mohín, pero todavía no podía decir lo que era una actuación y lo que no. Después de eso, terminó de preparar el caballo.

«Sube tú primero, Note.»

De alguna manera me las arreglé para subir a la silla de montar sin caerme, y Roslia subió después de mí. Estaba sentada detrás de mí, pero estaba tan cerca que podía sentir su calor corporal… Por no hablar de su pecho.

Los pensamientos de nuestra cita de esta mañana pasaron por mi mente. Mi cabeza empezó a dar vueltas mientras mi ritmo cardíaco aumentaba.

«Estar tan cerca es algo excitante, ¿No?» — preguntó como si hubiera leído mi mente.

Aunque conocía el juego de Roslia, no podía evitar sentirme atraído por ella… Era patético. Respiré profundamente para calmarme antes de hablar.

«Salgamos de aquí de una vez. Si nos quedamos más tiempo, me va a dar un infarto.»

«Gracias por el insincero cumplido.»

Muy mal, Roslia. Es cierto que era 80 por ciento insincero, pero seguía siendo 20 por ciento serio.

Aparentemente ignorante de mis verdaderos sentimientos, Roslia espoleó al caballo y se puso en marcha.

«Bueno, como sea.» — dijo — «Tenemos un largo camino por delante, así que pongámonos en marcha.»

En efecto… Nuestro viaje no había hecho más que empezar.

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