Re: Ankoku C3

Modo Noche

Capítulo 3: La Razón para Pelear

Numerosos dioses vivían en este mundo.

Estaban esparcidos alrededor, observándolo desde sus lugares. La mayoría de ellos vivían en la Ciudad Celestial, Elios, ubicada en la cima de la montaña más alta. Ambas partes, los hermosos Dioses de Luz y los horrendos Dioses Oscuros vivían en armonía. Y, aun así, respiraban sobre sus cuellos.

Los Dioses de Luz odiaban la apariencia de los horrendos Dioses Oscuros, y estos a su vez no podían soportar la soberbia de sus contrapartes hermosas. Naturalmente, algunos de ellos se llevaban bien, pero esa era una pequeñísima minoría.

Uno de los pilares de los Dioses Oscuros era Modes. Cuando aún seguía soltero, intentó proponerse a las hermosas Diosas de Luz, pero una por una, todas lo rechazaron. La fealdad de Modes era una de las más grandes incluso entre los Dioses Oscuros.

Pero eso no lo desanimó. Modes cambió sus métodos e intentó obtener la gracia de las Diosas con regalos. Esa táctica resultó ser tremendamente peor, haciendo que las Diosas de Luz lo odiaran aún más.

Las Diosas de Luz odiaban el mero hecho de que Modes se atreviera a proponerse, aunque él no las forzaba a casarse con ellas. Hasta que un cierto incidente ocurrió en Elios.

Algunos de los Dioses de Luz, quienes habían recibido quejas acerca de Modes, decidieron expulsarlo de Elios. Habían enviado un equipo de inspección a su aposento, y encontraron un alijo de ropa interior en el hogar de Modes. Por supuesto, la ropa interior pertenecía a las Diosas de Luz.

Se llevó a cabo un juicio para juzgar a Modes. A pesar de sus reclamos de inocencia, la fundación de su exilio ya había sido preparada por la que planeó todo.

Modes fue declarado culpable por voto mayoritario. Algunos de esos votos fueron de otros Dioses Oscuros quienes habían sido persuadidos por las Diosas de Luz.

Algunos Dioses sospecharon que los eventos fueron demasiada coincidencia y pidieron otro juicio. Eso hizo que los que conspiraron contra Modes entraran en pánico. Si hubiera otro juicio y la evidencia fuera reevaluada, entonces descubrirían que fue infundado.

Los Dioses discutieron cuál castigo fuera acorde a la sentencia de Modes.

Aunque Modes fue capaz de negociar su sentencia hasta cierto punto, él no lo aceptó. Todo lo que pidió a cambio de aceptar pacíficamente su castigo fue algo del cabello de la Diosa Rena.

Al principio, ella estaba en contra. Pero Rena eventualmente otorgó su cabello por el bien de sacar a Modes de Elios. Y así, Modes dejó Elios junto con sus subordinados.

Regresó a su lugar de nacimiento, Nargol, donde decidió crear a una Diosa para que se volviera su esposa. Luego de varias pruebas y errores, Mona nació.

Creada con el cabello de la Diosa Rena actuando como catalizador, Mona fue una nueva Diosa Pilar. Se casó con Modes y vivieron alegremente en Nargol.

Desafortunadamente, esos días no duraron. De algún modo, Rena descubrió la existencia de Mona. Demandó que Modes entregara a su esposa.

Modes se negó. Incluso le dijo que ella tendría que pasar sobre su cadáver si quería quitarle a su esposa. Y así, Rena le pidió a los Dioses que competían por su mano que derrotaran a Modes.

Muchos de ellos fueron a pelear contra Modes, pero fallaron en derrotarlo. Modes estaba muy en contra de apartarse de su esposa, y se aseguró de mostrarles quien era el jefe. A pesar de su horrenda apariencia, Modes era muy poderoso. Su fuerza era la razón por la que era alabado como el Rey Demonio.

Como Rena no podía idear una manera de derrotar a Modes, le pidió a Casa, quien tenía el poder de precognición, un poco de ayuda. Le dijo que la solución a sus problemas era invocar a un Héroe de otro mundo. Y fue exactamente lo que ella hizo. Ella trajo a Reiji, el Héroe de la Luz, y a su grupo.

Modes desconocía que tal profecía existía. Cuando el Héroe, Reiji, atravesó sus defensas, una tras otra, con su poder aterrador, Modes ordenó una investigación de su historial, la cual desenterró la profecía de Casa.

Estaba impactado con el descubrimiento. Si luchaba contra el Héroe moriría!

Usando su red de espionaje, juntó más información. Entonces, supo de Casa que quien podía detener al Héroe y salvarlo sería también un invocado de otro mundo. Modes les preguntó a los pocos amigos que él tenía entre los Dioses de Luz acerca de los métodos de invocación para traer a quien salvaría su vida. Y esa persona era Kuroki.

Eso era todo lo que Kuroki pudo resumir la historia que escuchó del Rey Demonio Modes. Caminó hacia el patio del Palacio del Rey Demonio, poniendo en marcha su cerebro para intentar entender su situación.

Sintió cómo se desarrollaba una jaqueca.

(Parece como si hubiera sido invocado por una razón estúpida.)

Modes había vivido en un palacio en Elios, por lo que construyó otro en Nargol. Los jardines en los cuales Kuroki paseaba no estaban exageradamente sobresaturados. Estaban placenteramente balanceados para calmar a cualquiera que los visitase.

“…”

Era un lugar especial para Modes y Mona. No muchas personas podían entrar en esos jardines.

Kuroki se sentó en una silla redonda, tapizada en una tela de lana negra cómoda mientras escuchaba las explicaciones de Modes.

En frente de él había dulces hechos de frambuesas y té preparado por Mona. Una fragancia peculiar se desprendía del té. El sabor estaba en su punto, con un toque de amargura que encajaba muy bien con los dulces de frambuesa.

Kuroki resistió las ganas de pedir una segunda ronda.

Mientras observaba a Mona, no podía evitar preguntarse cómo ella era la razón principal de la disputa entre Modes y Rena.

En realidad, no podía evitarse que Modes se casara con Mona. Ninguna otra mujer estaba dispuesta a casarse con él debido a su apariencia.

Estaba más bien confundido por eso. El estándar de belleza en ese mundo no parecía diferir comparado con Japón.

En cuestión de apariencia, Modes era extremadamente feo. Simplemente era imposible para una Diosa amarlo.

No era que él no podía entender por qué las diosas querían desterrarlo de Elios. Nadie querría recibir propuestas tantas veces por alguien que odien.

(Debió haberse rendido si sabía que lo odiaban. Y rezar por su felicidad desde las sombras.)

Kuroki recordó el asunto con Shirone, y sintió ganas de llorar por dentro. Pudo comprender el dolor de Modes.

(Aunque, ¿Por qué están peleando Shirone y las demás?)

Como todo el conflicto no estaba del todo relacionado a Kuroki y al resto de invocados, él sintió que participar en ello sería una completa tontería.

(Debe ser otra escena de Reiji salvando a La Bella. Shirone y las demás                 probablemente fueron arrastradas junto con él…)

Kuroki tuvo una jaqueca a causa de la idiotez de Reiji. Mientras pensaba en todo eso, Modes lloró en frente de él otra vez.

“Si pierdo esta batalla, matarán a Mona! Ella lo es todo para mí, Kuroki-dono! No se preocupe, he preparado una recompensa por sus esfuerzos! Eso incluyo el modo de enviarlo seguro de vuelta!”

Parece que el método de enviarlo de vuelta no estaba incluido en las artes de invocación robadas que Modes había escrito en su nota.

Kuroki se preguntó si en verdad no había modo de enviarlo de vuelta a su mundo. O puede que el método aún no haya sido descubierto. El lado de Reiji estaba en la misma situación que él.

Puede que también Modes haya amenazado a Kuroki de que no lo enviaría de vuelta a su mundo si rechazaba su petición.

Pero, el cerebro de Kuroki no pudo imaginar ese desarrollo extremadamente irrealista y por ende, no pudo darse cuenta de las posibilidades.

Con respecto a su recompensa, Modes le prometió crear una Diosa solamente para él. Crear una Diosa no era una tarea simple, pero no debería ser un problema si solo era una.

Para Kuroki era una recompensa demasiado tentadora. Pues al cabo, nunca había tenido una novia. O más bien, las chicas lo evitaban con una expresión de disgusto en sus caras.

Recordó como si fuera ayer cómo las chicas interactuaban normalmente con él, pero comenzaron a tomar distancia después de un tiempo.

No se dio cuenta de que miraba a las chicas lindas como si estuviera comiéndolas con la mirada hasta que Shirone se lo hizo saber. No era algo que él podía prevenir. La manera en que observaba a las chicas era casi por instinto.

¿Estaba condenado a estar solo para siempre?

Pensar acerca de su futuro deprimía a Kuroki, por lo que se forzó a dejar de pensar en ello.

En cambio, recordó a la extremadamente hermosa Diosa Rena, cuya imagen vio en las escenas de antes. Aunque había diferencias, él pudo ver cómo Rena sirvió como inspiración para la creación de Mona. Lo convenció de que la siguiente Diosa que Modes crearía seria igualmente de hermosa.

No había manera en que Kuroki no estaría interesado en la oferta de Modes. Tendría a una Diosa sólo para él y lo mejor de todo, lo amaría incondicionalmente. Ella lo amaría sin importar su apariencia.

(También quiero coquetear con una chica linda…)

Kuroki sintió una oleada de emociones marchando en su corazón.

“…”

No necesitaba estar rodeado de mujeres como Reiji. Él estaba satisfecho con solo tener a una. Si una chica linda lo amaba… entonces el mundo se volvería lindo también.

(El problema es tener que derrotar a Reiji para tenerla…)

Honestamente, Kuroki no pensaba que fuera capaz de ganarle a Reiji.

Habían peleado una vez antes, cuando Shirone llevó a Reiji al dojo de su familia. En ese entonces, Reiji estaba interesado en el arte de la espada. Durante su visita, Reiji y Kuroki tuvieron un enfrentamiento práctico.

El resultado de ese enfrentamiento fue la aplastante derrota de Kuroki. Aunque era la primera vez que Reiji usaba una espada, se las arregló para abrumar completamente a Kuroki.

Al principio, Kuroki no lo pudo creer.

(Éramos de la misma edad y aun así, ¿Cómo le hizo para hacer ese tipo de movimiento?)

Todavía recordaba lo que Shirone le dijo en ese entonces.

[¿Estás bien, Kuroki? No es sorprendente que hayas perdido. Después de todo, Reiji es especial.]

El intento de Shirone de consolarlo solo lo hizo sentir más miserable. Incluso consideró abandonar el camino de la espada. Pero, por alguna razón, continuó con su entrenamiento.

Entrenó, falló, reconoció lo que le causaba fallar, y lo intentaba de nuevo. Como resultado, sintió como se había vuelto más fuerte que antes.

Pero probablemente Reiji también se volvió más fuerte durante ese tiempo. De todos modos, no podía negarse a la petición de Modes.

Si peleaban de verdad con espadas reales, puede que incluso muera. La recompensa era fascinante, pero sería insignificante si moría.

Para empezar, no tenía una razón para pelear por Modes. Puede que incluso abandone al Rey Demonio a su destino. Pero una pequeña cosa detuvo a Kuroki de negarse. Un asunto muy trivial.

(Sé que no soy rival para Reiji, pero…)

Kuroki miró a Modes y a Mona. Simpatizaba con el pasado trágico de Modes, donde caminó por un camino arduo y largo antes de crear una esposa para él. Modes sostuvo la mano de Kuroki mientras lo miraba con lágrimas en sus ojos.

“Por favor, Kuroki-dono! Es el único que puede protegerme!”

“Ahhmm…”

Kuroki retrocedió inconscientemente cuando Modes acercó su rostro. Luego, tornó su vista hacia la armadura negra frente a él.

Era una armadura mágica que le dio Modes a Kuroki y que le pertenecía a los Caballeros Negros. Modes le indicó que la usara para pelear. Los ojos rojos miraron de vuelta a Kuroki.

(¿Tengo que pelear contra Reiji de nuevo? Todo esto se siente como un sueño para mí… Pero no puedo abandonar a Modes a su suerte.)

Kuroki sintió que no podía negarse a la petición de Modes.

Sin que él mismo lo supiera, ayudar a otros era su razón de ser.

Estiró sus manos hacia la armadura.

El dragón dentro del tímido joven estaba a punto de despertar de su letargo.