Re: Ankoku Kishi C5

Modo Noche

Capítulo 5: La Diosa de la Sabiduría y la Victoria, Rena y el Dios de la Artesanía, Heibos

El Palacio Celestial, hogar de los Dioses de Luz, estaba ubicado en la cima de la montaña más grande en el mundo.

Elios.

En el nivel más profundo de ese palacio estaba el aposento de Heibos. Sólo Heibos sentía que él era el indicado para vivir en el nivel más bajo del Palacio Celestial. Los Dioses de Luz rara vez visitaban ese lugar oscuro. Pero algo cambió de repente.

“Dios Herrero Heibos!”

Una voz iracunda resonó en su casa. Heibos era venerado como el Dios de Tesoros y Herrería por los humanos. También era conocido como el progenitor de todos los enanos. Su aposento también era su taller. Heibos fue a visitar al visitante rara vez visto.

“¿Cuál es el problema, Arlena? Qué raro de ti venir por tu cuenta en lugar de usar a un mensajero.”

Cuando Heibos se dio la vuelta, Rena estaba justo detrás de él. La Diosa de la Sabiduría y la Victoria, Arlena, también conocida como Rena, también era miembro de la facción de los Dioses de Luz.

Rena lo miró con resentimiento. Siendo venerada como una de las diosas más hermosas, seguía siendo todavía hermosa.

Había pasado mucho tiempo desde la última vez que Heibos vio a Rena cara a cara. Ella siempre había usado mensajes cada vez que necesitaba algo de él antes. Eso incluía la vez en que ella le pidió a Heibos crear las herramientas auxiliares para invocar un Héroe del Mundo Espiritual. Después de que él las hiciera, ella ni siquiera vino a verlo.

Y, aun así, hoy vino por su cuenta. Incluso Heibos se preguntaba qué debía ser tan importante que la forzó a visitar a Heibos por su cuenta.

“No me digas ‘Cuál es el problema’!“

Rena estaba furiosa.

“Heibos! Le enseñaste al Rey Demonio Modes el ritual de invocación!”

Rena presionó a Heibos.

A pesar de pertenecer a la facción de Dioses Oscuros, Modes era el solo y único amigo que Heibos tenía. No había razón que evitara que Heibos le dijera a Modes acerca del peligro que apuntaba contra su vida.

“Sí, es como dices, Rena. Él me preguntó acerca de eso, después de todo.”

Heibos sabía todo lo que necesitaba acerca del ritual de invocación. Lo aprendió durante la creación de las herramientas auxiliares del ritual.

Cuando Modes estaba acorralado por el Héroe, él le envió un mensajero pidiendo ayuda. Heibos entonces le dijo todo al respecto del ritual de invocación y el Héroe.

“Modes es un Dios Oscuro! Y tú eres un Dios de Luz! ¿P-Por qué bloqueas mi camino? Esos Dioses Oscuros sólo deberían seguirnos! Si se rehúsan a obedecernos, entonces son nuestros enemigos!”

Rena miró ferozmente a Heibos. los Dioses de Luz eran el linaje de aquellos quienes heredaron la sangre de la Diosa del Sol, Mina. Por sangre, Heibos también era uno de los Dioses de Luz.

“Los Dioses Oscuros quienes se rehúsan a obedecernos son enemigos… Ya veo. Me pregunto desde cuándo las cosas se volvieron así.”

Heibos tenía una expresión solitaria mientras pensaba cuánto habían cambiado las cosas.

Los cielos estaban bajo el completo control de los Dioses de Luz. Todo comenzó cuando la facción de los Dioses de Luz expulsó exitosamente a Modes de Elios. Luego, empezaron a expulsar a cada uno de los Dioses Oscuros uno tras otro con un ferviente vigor. Rena pertenecía al grupo que expulsó activamente a los Dioses Oscuros.

Comparados con los Dioses de Luz, los Dioses Oscuros carecían de unidad. Sin importar de sus diferentes opiniones, los Dioses de Luz estaban unidos bajo una sola bandera. Los Dioses Oscuros, por el contrario, eran distantes unos de otros. Algunos eran incluso hostiles contra los de su propia facción.

Su falta de unidad fue la razón por la que fueron incapaces de resistir cuando los Dioses de Luz comenzaron a expulsarlos de Elios. Heibos no impidió que eso ocurriera.

Sintió que se lo merecían. Esos Dioses Oscuros traicionaron a Modes al unirse con los Dioses de Luz y entonces fueron apuñalados por la espalda. Ante los ojos de Heibos, estaban cosechando lo que cultivaron.

Los Dioses Oscuros a los que se les permitió quedarse en Elios estaban bajo el control de los Dioses de Luz.

“Disculpa, Rena. Pero no importa qué digas, no cambiará el hecho de que Modes es mi amigo. No tengo intención de romper mi preciosa amistad con él.”

“¿Acaso implicas que ahora eres mi enemigo, Heibos?”

Rena se enojó todavía más con la declaración de Heibos.

“Si es así, ¿Qué es lo que harás, Rena? ¿Vas a matarme?”

Rena se quedó sin palabras con lo que dijo Heibos. Ella podía matarlo fácilmente con su poder, pero Heibos no temía de su fuerza.

“Yo… no puedo matarte. Eres demasiado importante para Elios.”

Rena sonó bastante molesta con no poder matarlo. La habilidad de Heibos era por mucho superior a la habilidad de los otros Dioses. Perder a Heibos le daría un fuerte golpe al poder de Elios. Rena no podía matarlo.

“Pero Rena… me sigo preguntando… ¿Por qué eres tan hostil hacia Modes?”

Heibos sabía que la razón era Mona, pero quería escucharlo de Rena misma.

(¿Cómo supo acerca de Mona? Modes jamás anunció su existencia. ¿Y cómo supo que le dije a Modes acerca de la invocación? ¿Tendrá espías entre los subordinados de Modes?)

Heibos supo lo que sucedió en Nargol porque mantenía una línea de comunicación privada con Modes. Pero no tenía idea de cómo Rena adquirió esa información.

“¿De qué estás hablando, Heibos? ¿Podrías por favor ser más específico?”

Rena fingió ignorancia y se dio la vuelta.

“Bueno, no me importa si pretendes que no sabes. ¿Eso es todo lo que quieres decirme, Rena?”

“Sí, eso era todo lo que quería decir. Creo que es hora de irme, Heibos. Pero déjame darte una advertencia: cada vez que intentes ayudar a Modes siempre lo sabré.”

“Ahora que lo pienso… ¿Puedo preguntarte algo, Rena?”

La pregunta de Heibos detuvo a Rena antes de que ella dejara su aposento.

“¿Qué cosa?”

“Sólo siento curiosidad acerca de lo que harás después de que ese Héroe derrote a Modes.”

Heibos nunca había visto al Héroe de Rena, pero escuchó rumores acerca de él. Especialmente los rumores acerca de cómo su fuerza era comparable con la de Oudith. Eso significaba que el Héroe era una variable extremadamente peligrosa.

¿Debería ser bienvenido como uno de los dioses de Elios? Eso no era fácil de lograr pues requería de la aprobación de los otros dioses.

“Como vino del Mundo Espiritual, ¿No es natural regresarlo de dónde vino?”

Heibos estaba todavía más confundido al escuchar eso. A lo que él sabía, el ritual de invocación permitía al invocador traer a alguien a su mundo. Incluso podía enviar al invocado de vuelta al mundo del que vinieron.

Pero enviarlos de vuelta a su mundo original era casi imposible. Podrían llegar accidentalmente a otro mundo, uno diferente de su mundo original. O en el peor de los casos, podrían quedar atrapados en la grieta dimensional para siempre.

En la opinión de Heibos, no podías llamarle a eso ‘regresarlos a su mundo’.

“Como vinieron de otro mundo, solo necesito enviarlos a ‘otro mundo’ luego de que cumplan con su propósito.”

“¿Le dijiste al Héroe y a sus acompañantes acerca de esto?”

“Por supuesto. Les dije que era ‘posible’ regresarlos a su mundo casi al mismo tiempo en el que fueron invocados en este mundo.”

Heibos sonrió incómodamente al escuchar esas palabras. Seguro, era ‘posible’ enviarlos de vuelta a su mundo al mismo tiempo en que fueron invocados a este mundo. Pero sólo era una posibilidad, no debería ser experimentada pues era demasiado peligroso.

Y aún si pudiera probarse, ¿Cómo lo probaría? Como no había manera de probarlo, no debería experimentarse con eso. Heibos decidió no preguntarle a Rena acerca de ello.

“Si no tienes más preguntas, tomaré mi partida, Heibos.”

Rena giró para irse.

“Humph, así que ese Héroe sólo es un peón desechable. A pesar de su fea apariencia, Modes no es tan despreciable como ustedes, dioses de Elios.”

Murmuró en cuanto la figura de Rena desapareció de su vista. Heibos siempre supo que Rena tuvo un papel importante en el plan de destierro de Modes. Puede que Modes sea un pervertido, pero era un sujeto de buen corazón. No había necesidad de comparar su amabilidad con los otros dioses.

La atención de Heibos estaba centrada en la carta que estaba encima de su mesa de trabajo. Era una carta de agradecimiento de Modes. Lo que estaba escrito eran las palabras de agradecimiento de Modes por su ayuda para repeler al Héroe.

“Vaya sujeto más agradable y honesto.”

Heibos sonrió espontáneamente mientras leía la carta. Aunque Heibos había elaborado numerosos objetos durante su vida, Modes era el único que enviaría una carta de agradecimiento por el trabajo de Heibos.

“El grupo del Héroe también debería agradecerle a Modes. ¿Me pregunto qué les ocurrirá si llegan a matarlo?”

Heibos recordó cómo Rena sugirió desechar al Héroe y su equipo luego de que terminaran con su trabajo. Pero ese plan ya había fallado ya que Modes estaba vivo y coleando. Siempre y cuando el Héroe y sus camaradas tuvieran un trabajo que hacer, Rena no sería capaz de deshacerse de ellos.

Y Hebios sabía muy bien que ella no podía invocar a otro Héroe del Mundo Espiritual. Primero, porque los otros dioses de Luz decidieron prohibir el ritual de invocación después de atestiguar el poder del Héroe. Temían que ese poder se usara contra ellos algún día.

Segundo, usar ese ritual requería de varios materiales raros como catalizadores para la invocación. Heibos sabía muy bien que tan difícil fue para Modes y Rena reunir esos materiales. Y con eso, Rena ni modes deberían usar más ese ritual. Por ende, no sería posible que ocurra una tercera invocación.

Heibos recordó el nombre del hombre invocado por Modes.

Kuroki.

“Hm… me pregunto qué hará después de esto.”

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