Acto tercero: Las chicas que no querían a los chicos.

Modo Noche

Kaseitokinboshi

Acto tercero: Las chicas que no querían a los chicos.

Todos creyeron que las vacaciones de invierno calmarían las cosas. Pero lo único que ocurrió es que todo se puso peor.

Aun así, la catástrofe todavía no era segura, todavía se podía evitar, yo creo.

Las chicas tuvieron una reunión apenas terminadas las vacaciones, porque muchas de ellas no querían volver a los salones, no querían encontrarse con un montón de pervertidos acosadores, es lo más probable.

Pero en lugar de hablar con los profesores, en quienes habían dejado de confiar, o incluso con algunos chicos, que quizá hubieran podido ayudar a calmar las cosas, las chicas optaron por la única opción que las hacía sentir seguras.

“Cuando la tensión está tan alta, alguien, en alguna parte, hará alguna idiotez”

Eso decía una película que vi. Era un sujeto enmascarado.

Y eso fue lo que pasó.

–––––––––

Aquí, es donde entra Tsukinami Kako en la historia.

Tsukinami era una chica de primer grado, con buenas notas y casi siempre rodeada de amigas. Puede decirse que era la más popular en su salón. También era linda y atlética, y que yo supiera, solo tenía un defecto. Malinterpretaba las cosas con facilidad.

Supe que acabó llorando varias veces porque creyó que sus amigas le habían rechazado un desayuno juntas o algo así. Esa era la clase de chica que era. Y como era linda, siempre había llamado mucho la atención.

Todo este asunto de Kaampi había hecho que los chicos perdieran un poco el interés, es cierto, pero cuando recomenzaron las clases, nadie estaba muy seguro de cómo debería comportarse.

Incluso aquellos que acosaban a las chicas habían dejado de hacerlo, ahora los mirábamos algo feo si lo hacían demasiado abiertamente. Es decir, estaba mal. No diré que se detuvieron por completo pero es cierto que la tensión escolar había bajado mucho. Al menos ya no se dedicaban a molestarse activamente los unos a los otros.

Es la calma que antecede a la tormenta.

Como fuera, Tsukinami–san no compartía ese punto de vista. Al ser linda y pequeña, se volvió uno de los blancos preferidos de cierta persona, Kimetsuo Otoshi, del salón 2–4.

El muy idiota confundió acoso con coqueteo, pero ninguno de nosotros dijo nada al respecto, los que más experiencia con esas cosas tenían eran, curiosamente, los más afectados por el comportamiento de las chicas, porque sus novias terminaron con ellos por algo que ellos no hicieron, y de todos modos, las chicas llamaban acoso a absolutamente todo ahora. ¿Cómo iba a distinguirlo?

Él fue uno de los pocos que continuó con eso luego de las vacaciones de invierno.

Creo haberlo escuchado un par de veces en los dormitorios de los chicos, diciendo cosas como “sí que es linda” o “es solo que es demasiado tímida”

No era eso.

No era eso pero… todos te iban a mirar feo si mostrabas aunque fuera un poco de simpatía por las chicas.

Y no ganabas nada. Las chicas no iban a quererte de todos modos.

Así que todos nos quedábamos callados con respecto a eso. Ahora que lo pienso mejor, Kimetsuo era la clase de persona que caía un poco mal por estar siempre buscando mirar chicas.

El día quince de enero, por la tarde, las chicas del club de jardinería trabajaban en unos cultivos que tenían en la parte baja de los jardines, cercanos a la piscina. Creo que hacían cosas para protegerlos del invierno y que no murieran antes de dar flores en primavera. Hasta allí fueron dos chicos, con la intención, yo pienso, de mirar a Tsukinami Kako un poco.

El acompañante de esta ocasión, era Tobe, de segundo año. Según teníamos entendido, le acompañó porque Kimetsuo no quería ir solo, no hace falta imaginar porqué.

Para acercarte a aquel sitio, donde las chicas estaban, tenías que entrar por la entrada principal, que obviamente sería imposible, o, si querías pasar desapercibido, asomarte por encima de los pequeños árboles que estaban al lado de la reja.

Normalmente pasarías desapercibido y podías quedarte mirando, si es que había algo que mirar. Pero había que colgarte de la valla para ello. Era un poco como mirar por la ventana de un baño o algo así. Solo que las chicas no se desnudarían para ir al club de jardinería.

Quizá si las cosas no hubieran estado tan mal entre chicos y chicas, Kimetsuo y Tobe solo hubieran ido a la entrada y dicho que querían mirar las actividades. Les habrían dejado pasar y hubieran mirado desde allí… pero tenían que colgarse de la valla. El problema es que ahora era invierno. Los pequeños árboles que se suponía te ocultarían, no tenían hojas.

Las chicas del club de jardinería se dieron cuenta de inmediato…

Lo que no comprendo es… ¿De qué se dieron cuenta? ¿Por qué les molestaba tanto?

Tsukinami Kako era una chica que malinterpretaba las cosas. Ella creyó, según supe después, que Tobe y Kimetsuo estaban allí para destruir sus pequeñas plantas de flores. No sé porque lo creyó, supongo que ella se había comprado la idea de que los chicos eran malos.

Cualquiera la compraría luego de una campaña de acoso como aquella. Pero Tobe no era malo, y en realidad, Kimetsuo tampoco, solo era… pesado. Otra cosa hubiera sido si alguno de nosotros hubiera dicho algo como “Detente o te odiarán” pero eso no pasó.

¿Han visto esas escenas de los mangas y anime donde los chicos son golpeados y todo el mundo se ríe de ellos por ser tontos? ¿Dónde las chicas les arrojan cosas por mirar donde no deben?

Pues eso fue lo que pasó.

Pero no tiene nada de gracioso.

Tsukinami tomó lo primero que tenía a la mano y lo arrojó con fuerza a la reja, pero no fue Kimetsuo, sino Tobe quien recibió el golpe. Un pequeño rastrillo de esos que se usan para escarbar. Las pequeñas puntas se clavaron en su cara y hubo sangre.

El golpe hizo a Tobe perder el equilibrio y cayó de la reja, sobre aquellos pequeños árboles que había.

Hubo más sangre.

Otra de las chicas, asustada por que Tobe había gritado, usó una pala que, yo creo que era lo único que tenía a su alcance, y golpeó a Kimetsuo en la cabeza.

Creo que esa chica había visto demasiado anime.

Kimetsuo cayó también al suelo con la cabeza sangrando, y las chicas corrieron, dejándolos allí, hasta que los encontraron.

El castigo justo, dijeron las chicas.

¿Justo? ¿Qué tiene eso de justo? Kimetsuo acabó con la cabeza a medio partir y una pierna rota por su intento de mirar a la chica que le gustaba. Y ni siquiera estaba espiándola en los baños, estaban en actividades del club. No les habrían permitido pasar, tal vez, eso no lo hace un crimen.

¿El pobre de Tobe? Ese sujeto acompañó a Kimetsuo porque le prometieron un jugo de naranja. Ahora tenía marcas en la cara, estuvo a punto de perder un ojo, y una rama se enterró profundamente en una de sus piernas. Tobe amaba correr, ahora no podría volver a correr durante el resto de su estancia en la preparatoria. Tendría suerte de volver a clases al curso siguiente.

Ambos fueron a dar en el hospital, donde aseguraron, que se habían caído.

¿Qué iban a decir?

¿Estábamos mirando a las chicas hacer jardinería? Los habrían expulsado por estúpidos. Porque… si querías mirar el club de jardinería, en cualquier escuela, solo tenías que pedir permiso para pasar. Tratar de escalar la valla no era normal.

Las chicas dijeron que no sabían nada. Tampoco tenían muchas opciones, no creo que tuvieran la más mínima intención de lastimar de esa forma a ninguno de los dos. La presidenta del club puso falta a Tsukinami y a la otra chica, para poder asegurar que ellas nunca estuvieron allí.

Un acto terrible, fue lo que los chicos dijeron.

Pero se lo habían buscado. Nosotros nos habíamos buscado esa reacción ¿No es cierto?

¿Por qué estábamos tan enojados entonces?

Porque no era justo. Porque nosotros no pedimos esto.

Porque en ningún sitio, por horrible que sea, te llevas marcas en la cara y una pierna lesionada por mirar a una chica cuidando plantas. No importaba como lo miraras, no solo fue exagerado, fue brutal. Muchos quedaron con la idea, de que en realidad, las chicas aprovecharon la situación para vengarse por todo lo que les habían hecho.

Y Tobe era inocente

El tipo tenía una novia en casa ¡Por todos los cielos!

Los Sempais tuvieron una reunión esa noche. Muy acalorada.

Durante la reunión, que fue bastante desmotivadora, las chicas negaron que Tsukinami y su compañera hubieran estado allí siquiera.

¿Las palas caen ahora solas sobre las cabezas de la gente?

Fue lo que preguntaron los chicos, con justa razón, pienso yo. Pero como ahora todo era de carácter legal, admitir que aquellas cosas habían pasado, era entregar a dos estudiantes a la policía.

La vida no es como en los mangas. Serían procesadas como adultos, por lesionar a un par de estudiantes, que, en esencia, en ese preciso momento, no estaban haciendo nada malo.

No iban a hacer eso.

Nadie iba a aceptarlo. Los chicos lo hubiéramos negado también.

Es que, nadie pensó en las consecuencias de aquello. No creo que Kimetsuo hubiera pensado que podían partirle la cabeza por ir a mirar. Tampoco creo que quien quiera que hubiera golpeado al tonto con la pala pensara en el intenso dolor que le ocasionaría.

En cierto modo, actuó por reflejo. ¿Tenían que ir a la cárcel por ello?

¿En qué mundo eso es normal?

Era culpa de Tobe y de Kimetsuo, es decir…estaban espiando ¿No lo estaban?

“Se lo merecen”

Eso fue lo que dijeron. Esas fueron sus últimas palabras. La mayoría abogaba por Tobe. El nombre de Kimetsuo apenas se mencionó.

Algunos de los chicos, especialmente aquellos que habían simplemente permanecido aparte durante toda aquella revuelta, se sintieron ultrajados por la falta de una empatía que, las chicas estaban completamente seguras, no nos merecíamos.

¿La empatía se gana? ¿O es algo que debe estar allí por defecto? ¿Está bien lesionar a otro ser humano por ser “malo”? ¿Es romperle la cabeza el castigo justo por levantar tu falda? ¿Y al inocente que le acompañaba?

No lo sé. No tengo la respuesta a todas esas preguntas. Nadie la tenía en realidad. ¡Éramos estudiantes!

Lo único que sé, lo único que todos sabíamos, es que lesionaron a un chico, tal vez de por vida, por haber hecho nada.

Y eso no iba a quedarse así.

Los maestros dijeron “es un accidente” y se olvidaron del problema.

Valiente ayuda. ¿A quién le importa lo que digan?

Si no podían solucionar esto entonces lo haríamos nosotros.

En eso, ambos estábamos de acuerdo, chicos y chicas. Esa fue la primera cosa en la que estuvieron de acuerdo.

Y la última.

Quizá si los chicos no hubieran sido tan horribles, ellas habrían sentido pena por el pobre de Tobe. Eso habría suavizado las cosas. Pero… no pasó.

Lavamos la sangre del patio. Y nos fuimos a dormir.

Algunos de los Sempais y gente que estaba arriba de nosotros, sintieron que la mejor manera de hacer que las chicas pagaran era hacer una denuncia a la estación de policía.

Pero para eso, necesitábamos dos cosas importantes.

El testimonio de los lesionados, y los nombres de las culpables.

Y conseguir el nombre de la culpable que faltaba, no iba a ser fácil. Más cuando Tobe se negó a hablar del tema, bajo peligro de ser expulsado por provocar el accidente al escalar (teóricamente sin necesidad) la valla. Kimetsuo accedió a decir la verdad, pero por desgracia, él no conocía a la chica que le había golpeado en la cabeza. Nunca la había visto.

Así que… bueno, para conseguir el nombre de las culpables, necesitábamos estar cerca de las chicas. Mas propiamente, de las chicas del club de jardinería… el único problema, es que este club, dejó de existir a la semana siguiente. Al menos oficialmente.

Por supuesto que siguieron con sus actividades, pero ahora, a no ser que obligáramos a alguna a decir algo, no había forma de conseguir los nombres. También creo que todas las chicas se apuntaron en otros clubes, todos diferentes, en donde serían miembros “solo de nombre”

Todo para protegerlas de un juicio que, ellas sentían, estaba injustificado.

Pero que nadie se engañe. Le pusimos el nombre de justicia porque se trataba de llevarlas ante la ley, pero en realidad, queríamos venganza.

Ellas se dieron cuenta inmediatamente. Por aquellos días, comenzaron a verse ya chicas con palos en las entradas de los baños, en la cafetería, algunas de ellas llevaban cosas como gas pimienta.

Cuando la orden de Kaampi se dio cuenta de aquellas cosas, no tardaron en responder. Una de las primeras cosas que hicieron, fue eliminar la neutralidad.

Polarizar a los estudiantes.

Imagino que las chicas lo hicieron más o menos al mismo tiempo.

Estaba estrictamente prohibido hablarles. En teoría, la orden de Kaampi no tenía autoridad para prohibir nada, pero bueno, es que los chicos confiábamos en la orden como causa. Nunca nos había fallado.

Al final, se usó violencia contra los muy, muy pocos, que se negaron. Después me enteré de que las chicas hicieron lo mismo que nosotros. Ahora estábamos abiertamente los unos en contra de los otros.

Para ellas tenía bastante sentido también. Estábamos tratando de encarcelar a una par de chicas. ¿No era eso suficiente para desconfiar abiertamente de todos los chicos? ¿Cómo iban ellas a saber quién estaba buscándolas y quien les hablaba por otras razones? Así que… no nos hablaban tampoco. No iban a cooperar para que acusáramos a dos de sus compañeras de ser criminales. Los chicos fueron allí en primer lugar, escalaron esa valla por su cuenta.

Nadie les dijo que lo hicieran.

Los chicos decidieron que no. Esto no podía ser olvidado. Kaampi era una cosa, pero esto… tendrían que pagar, no podían seguir tolerando que sus errores causaran más daño. Porque si en algo estaban de acuerdo, es que golpearon a Tobe por error. Dejaron escapar al zorro… por error.

Era suficiente.

No más.

La tensión subió como la espuma de una soda.

Y a todo esto. ¿Dónde estaban las voces de la razón? ¿Dónde estaban los chicos y las chicas que todavía se gustaban los unos a los otros? ¿Las chicas que no querían burlarse de Kaampi y que si sintieron pena por Tobe? ¿Los chicos que aun encontraban a las chicas encantadoras, y que pensaban que Kimetsuo había ido demasiado lejos?

¿Dónde estaban aquellos que todavía querían seguir el orden natural de las cosas?

Que es, por supuesto, gustar los unos de los otros. Acompañarse, ser amigos… enamorarse tal vez.

Bueno, por parte de las chicas, estaban en sus dormitorios llorando por el rompimiento, o por el rechazo del chico que les gustaba, o estaban enojadas por la campaña de acoso de los chicos y porque se estaban comportando de una forma que realmente estaba mal… o simplemente aterrorizadas de que las mismas chicas, las entregaran a los chicos en represalia, que destruyeran sus cosas en los dormitorios, o que las encerraran en el baño.

Supe de varios casos.

Por parte de los chicos, igual rechazados o botados, o simplemente demasiado atemorizados. Kimetsuo Otoshi era uno de los principales chicos que querían volver al orden normal, que quería una novia. Puede que fuera pesado, tonto y sin mucha experiencia, pero le gustaban…Y le golpearon con la pala.

Mozuke lo era también, y dijo muchas veces a los de la orden que lo que hacían era raro… incluso anormal.

Y lo era.

Pero los dirigentes de la orden respondieron

“Otoshi fue allí a mirar a la chica que le gustaba y mira lo que le han hecho. ¿Qué crees que te harán a ti?”

Y tenían razón.

No había espacio.

Nadie escuchaba a las voces de la razón ahora.

––––––––––

¿Cómo dejamos que todo llegara tan lejos?

No lo sé. Nuestras emociones nos dominaron.

¿Lo que hicimos estuvo mal? Si, por supuesto que lo estuvo.

Podríamos decir que fue la culpa de los chicos. Eso es. Algunos de nosotros podíamos admitir en ese momento que era nuestra culpa. ¿Qué importa ya?

Si tan solo las cosas volvían a ser como antes.

Pero era tarde.

Ellas no iban a creerlo y los demás no iban a permitirlo.

Dentro de nosotros mismos, creo que todos lo sabíamos.

Sabíamos que ese era el punto sin retorno.

Pero… nos dimos cuenta tarde, cuando ya no había nada que hacer.