Re: Ankoku C10

Modo Noche

Capítulo 10: Hábitat de los elfos

—Maldita sea, pensar que yo, el gran Raus experimentaría este tipo de situación… a pesar de haber casi llegado al Reino Phteah.

Raus alzó sus quejas mientras se abría paso a través del denso follaje, arrastrando sus talones. Raus era un comerciante viajero quien fue atacado por goblins durante su travesía al Reino Phteah.

Los goblins eran una molestia constante en el reino. Muchos viajeros eran acosados por ataques de goblins a plena luz del día. La luz era la debilidad de los goblins, aborrecían su dorado resplandor y la ardiente sensación que sentían en su escamosa y marchita piel. Tan ingeniosos como siempre, los goblins tomaron ventaja de la extensa sombra provista por las densas ramas de los árboles a través de la carretera, lo cual hacía posible que aparecieran durante el día. Raus continuó su casi interminable lluvia de comentarios.

—¿Acaso esos caballeros de Phteah están haciendo bien su trabajo?

Se suponía que los caballeros protegían las áreas fuera de la seguridad de los muros que rodeaban la ciudad y el castillo. Según las órdenes del rey, los caballeros deberían estar colocados a lo largo de la carretera para proteger las rutas de comercio que aseguraría que una manta de prosperidad cubriera al reino. El descuidar su deber había permitido que tales demonios emergieran en todo el extenso de la carretera. Con una abundante porción de su fortuna y bienes, los comerciantes estaban en guardia al viajar en esas rutas tan impredecibles, las cuales abundaban con peligros. Una súbita pérdida los dejaba en la calle sin dinero y sin comida. Raus tembló de solo pensar en eso.

—¿Y en dónde diablos me encuentro ahora? Supongo que no estoy tan lejos de la carretera, pero…

Oscuros y sombríos, los bosques eran el territorio de los demonios. Abundaban entre la naturaleza y las sombras. Observando nerviosamente, Raus aceleró el paso inconscientemente. Los bosques estaban plagados con criaturas desagradables, los goblins eran la menor de sus preocupaciones. Había una gran posibilidad de que pudiera ser atacado por más demonios. Tenía que encontrar su camino hacia la carretera antes de que cayera la noche — no sólo tenía que competir contra el asalto de demonios sino también con que sus oportunidades de ser encontrado disminuían drásticamente. Era imperativo que entrara en los muros de la ciudad lo más pronto posible.

El tiempo aumentaba su confusión y su pánico, giraba rápidamente para vigilar sus alrededores. No importaba qué tanto caminara, el terreno lucía idéntico — cualquier indicación de la carretera estaba obscurecida por la densa vegetación. Raus se había perdido en el bosque.

—Estoy sediento…

Su garganta estaba seca luego de haber huido de esos goblins con toda la energía que pudo sacar. Cada trago raspaba como papel lija.

—No obstante, ¿Me pregunto por qué dejaron de seguirme?

Afortunadamente para Raus, la corta estatura de los goblins afectaba su velocidad. Era un milagro de que un hombre gordo de mediana edad como él pudiera escapar de sus avariciosos dedos. Raus agradeció a los dioses por su suerte y se propuso a salir del bosque lo más pronto posible, pues al cabo, todavía no había salido.

—¿Una… canción?

Raus detuvo su avance cuando una gentil melodía, una que jamás había escuchado antes, lo envolvió. Como un marinero siguiendo el llamado de una sirena, él siguió la fuente de la voz. Pronto, pudo escuchar el sonido del movimiento y el chapoteo del agua, como si fuera un armonioso acompañamiento de la canción. Construida con mármol blanco, el agua era tan clara como el cristal y el azul del cielo se reflejaba en ella. Reflejaba hermosamente la luz del sol. Raus era un comerciante fatigado que se había encontrado con un oasis oculto.

—Gracias al cielo que — ¿EEH?

Un grito que partía los cielos salió desde la garganta de Raus. El sonido pareció haber sacudido los árboles y asustó a las aves, acabando con la tranquilidad del bosque.

Desde el agua emergió una mujer. La mitad de su cuerpo aún sumergido en la resplandeciente agua, su desnudo torso y atractivo fleco desprendía gotas de agua a sus ojos, ella lucía como una sirena. Su piel besada por el sol brillaba mientras ella seguía cantando, perdida en su propio mundo. Ella ignoraba completamente la presencia de Raus. Raus se sentía dividido entre acercársele y perturbar tan pintoresca vista. Antes de que pudiera seguir pensando en la situación, sus instintos se activaron. Raus se acercó lentamente, encantado por su canción y fascinante belleza.

—¿Quién está ahí?

La cabeza de la mujer giró en la dirección de Raus, su largo cabello húmedo se agitó en un arco detrás de ella. El movimiento envió un mar de pequeñas gotas que se esparcieron por el aire. Finalmente notando la llegada de Raus, ella lo miró sorprendida.

—M-Mis disculpas! Juro que no tenía la intención de ser un mirón! Simplemente fui encantado por tu hermosa voz… —Raus divagó ansiosamente.

Sus palabras se encimaron unas con otras unas cuantas veces en su apuro de aclarar cualquier malentendido antes de que pudieran darse a lugar…

—No del todo. De hecho, en realidad es mi culpa por bañarme en un espacio abierto… ¿Qué te parece si te me unes? El agua es muy refrescante, y tienes mucho sudor. ¿Acaso fue un viaje duro para ti?

La belleza le sonrió, invitándolo, sin hacer movimiento alguno para cubrir su cuerpo expuesto. Ella se inclinó en la orilla de la fuente, dejando a la vista su amplio busto. Al ver esa sonrisa encantadora, Raus se sintió atontado. Era como si una neblina cubriera su mente, nublando su juicio.

¿Había visto él algo tan hermoso antes?

—Mis disculpas, pero no creo que esté calificado para tomar un baño con una dama tan linda como tú! Mi único deseo es beber el agua de esa fuente para saciar mi sed…

—¿En serio? Bueno, esta fuente no es mía para empezar. Está abierta a todos. Siéntete libre de beber tanto como quieras.

—¿En serio? Bueno, entonces beberé un poco.

Como ella le había dado su permiso, Raus se acercó a la fuente sin ninguna pizca de duda. Hipnotizado por su belleza casi extravagante, no se dio un momento de reflexionar en la situación en la que se encontraba.

«Qué hermosa. La suerte sí que me ha sonreído hoy. Haberme perdido en este maldito bosque resultó ser una bendición disfrazada. Quiero observar cada centímetro de esa bella piel de cerca. De cualquier modo, en cuanto vaya a beber el agua, no tendré más opción que acercarme. Beberé el agua y observaré a esta belleza hasta que esté satisfecho.»

Una pequeña sonrisa había salido sin querer en su rostro mientras que tales pensamientos se arremolinaban en su mente.

La belleza le sonreía brillantemente.

Él se inclinó ligeramente hasta que su rostro estuviera a una corta distancia del agua antes de tomarla con su mano. Él no pudo evitar robar miradas a la asombrosa doncella mientras recorría una mano mojada a través de su rostro. Pequeños hilos de agua se escapaban entre los espacios de sus dedos que llevaban el fresco liquido a sus resecos labios. El trago de agua fría calmó el ardor que torturaba su garganta. Mientras sorbía avaramente otro trago, no pudo evitar susurrar para sí mismo — ¿Será que el agua está tan refrescante porque una belleza se bañó en ella?

Pero entonces, sintió que algo malo ocurría con su cuerpo. Una ligera sensación de picazón se esparció a lo largo de su cuerpo antes de que fuera reemplazado por un entumecimiento que avanzó tan lentamente que apenas era discernible. La parálisis se asentó tan cautelosamente como un depredador acechando a su presa.

—Mi cuerpo está… —Raus se quejó.

Raus gimoteó tan patéticamente que no pudo levantar un dedo. Todavía agachado sobre el borde de la fuente, solo pudo observar a su reflejo indiferentemente, mientras este se convertía en uno de absoluto horror cuando el hocico de una enorme bestia emergía de las profundidades de la fuente. En cuanto la cabeza de la bestia se levantó del agua, el bloqueo de su mente se aclaró en un instante. La ola de terror que invadió su cuerpo lo trajo de vuelta a sus sentidos, como si le hubieran arrojado agua fría encima.

—¿QUÉ?

«Ahora que lo pienso, ¿Cómo pudo haber una hermosa mujer en este infierno infestado de monstruos? ¿Por qué no lo noté antes?»

Raus forzó su paralizado cuerpo para girar y mirar a la belleza. Ignorando la abrumadora sensación de letargo que envolvía su cuerpo, Raus usó las ultimas porciones de energía para observar de vuelta a la belleza.

La epitome del regodeo, la belleza sonrió ampliamente.

La bestia abrió grande sus enormes fauces, mostrando hileras de colmillos afilados que brillaban amenazantemente.

Raus vio sus alrededores desesperadamente, buscando alguna oportunidad de supervivencia. No había escapatoria, Raus concluyó mientras se congelaba de miedo, al que no tenía modo de resistirse.

En este punto, sólo podía cerrar sus ojos y rezar por la salvación de su alma. Se había resignado a su destino. La peste putrefacta de las mandíbulas del monstruo fueron su ultimo recuerdo antes de que la bestia comenzara a devorarlo vivo.

Kuroki maldijo entre dientes.

—Maldición, hoy fue otro fallo…

Había pasado un mes desde que había partido de la región de Nargol a un viaje hacia la Santa República Lenaria. Reiji y las demás habían adoptado ese país como sus cuarteles generales.

A pesar de que Nargol y la Santa República Lenaria estaban prácticamente en direcciones opuestas del continente, Kuroki no le había tomado importancia. Desde su llegada a este mundo, su velocidad y fuerza eran incomparables, podía fácilmente correr más rápido que el corcel más veloz. Ya había recorrido dos tercios de la distancia hacia su destino. Aunque no tenía modo de calcular precisamente su velocidad, estimó que había superado con facilidad el límite de los 200 km/h. De hecho, Reiji y las demás experimentaron el mismo efecto. Por lo que él hipotetizó que cualquier humano de la Tierra obtendría poderes sobrehumanos al ser invocados a este mundo.

A lo largo del viaje hacia su destino, Kuroki se volvía cada vez familiar con las maneras de la sociedad humana de este mundo.

Comparada con las democracias de la Tierra moderna, los países humanos de aquí se asemejaban a ciudades estado medievales tales como Esparta. Simplemente había demasiadas para contarlas. Si mirabas un mapa de este mundo, luciría como un mosaico altamente detallado.

Los humanos construían murallas para proteger sus ciudades de los monstruos que yacían en los bosques y más allá. La ciudad se ubicaba dentro de la muralla, guarecida aseguradamente dentro de sus muros. Era como si estuviera encerrada en una burbuja protectora. Estos bolsillos de paz estaban aislados del camino exterior con la excepción de la red de carreteras que cubría todo el continente, conectando una ciudad con otras.

Cada ciudad estado era vastamente diferente tanto en ideología política como en tamaño. Desde grandes a pequeñas ciudades, había algunas que parecían aldeas, pero también existían ciudades tan grandes en las cuales cada localidad podría fácilmente ser considerada su propia ciudad.

Además, cada una de ellas tenía su propio sistema de gobierno; democracias, repúblicas y monarquías. En resumen, el alcalde de cada ciudad estado era elegido a través de diferentes métodos y la elegibilidad variaba sus requisitos.

Por ello, había ciudades estado que tenían su propia familia real y nobleza, las cuales por medio de la herencia, casta y posición eran otorgadas por cada cabeza de familia a la siguiente. Las funciones de alcalde y sub-alcalde funcionaban de la misma manera. Naturalmente, había también aquellos que seguían un sistema radicalmente diferente en los cuales los oficiales eran elegidos.

La mayoría de las ciudades estado seguían el panteón de Elios y veneraban a sus doce dioses. Según la explicación que escuchó de Nut, Kuroki supo que el grupo de humanos que no veneran el panteón de Elios eran despreciados y catalogados como parias de la sociedad. Son llamados condescendientemente ‘estancados’ y referidos como tribus de ‘salvajes’.

En ese aspecto, Kuroki había visitado recientemente una ciudad estado llamada Reino Phteah el cual era el hogar de tres mil ciudadanos. Siendo exactos, era hogar de tres mil personas que tenían ciudadanía, el numero aumentaba exponencialmente si aquellos sin ciudadanía eran tomados en cuenta. Quienes tenían ciudadanía eran catalogados como residentes legales de la ciudad estado mientras que los individuos sin ella eran tratados como extranjeros.

Para hacerlo simple, alguien sin ciudadanía no podía pasar de las murallas para entrar a la ciudad.

Pero, ¿Qué ocurre con la circulación de moneda? Ese problema en particular fue resuelto por la formación de un tratado el cual conllevó a un tratado en específico en ambos reinos —el paso de de ciudadanos extranjeros que sean aliados de ese gobierno.

Naturalmente, existe una ciudad estado completamente aislada la cual es completamente autosuficiente e independiente.

Por ende, Kuroki, quien no podía reclamar la ciudadanía de alguna ciudad no se le podía permitir la entrada a la fortaleza de alguna de las ciudades estado, al menos legalmente. Kuroki no sentía incomodidad al recurrir a otros modos si eso significaba que debía terminar con el trabajo.

No entrar a ciudades alzó el problema del alimento de Kuroki. El bosque era un tesoro de alimentos, lleno de con toda la comida que podía comer; fruta, semillas y demás. Era tan abundante que había lo suficiente para alimentar a una villa entera, si es que no hubiera demonios merodeando alrededor. Aunque eventualmente, cuando surgía la tentación de comer comida caliente, Kuroki no tenía más opción que escabullirse por las puertas de la fortaleza. Kuroki recordó la vez en la que él entró secretamente por las murallas con magia de vuelo y comió una brocheta de carne mientras se disculpaba con el dueño.

La comida popular de este mundo era preparada principalmente con puerco y cordero. Sorprendentemente, los humanos rara vez comían res.

Kuroki le dio una pequeña mordida con dudas a la carne de cordero. Solo había picoteado a su comida, comiendo un pequeño bocado. El abrumador olor a cordero que emitía no se sentía en su sabor. Gracias al uso generoso de hierbas y especias, el fuerte sabor a cordero al que se había estado preparando nunca llegó. De hecho, había desaparecido por completo, con hambre, Kuroki devoró su alimento con gran entusiasmo.

—Bueno, ¿Qué deberíamos hacer hoy, Nut?

Kuroki le preguntó a su compañero de viaje con la boca llena de carne.

—¿Qué tal si nos infiltramos usando magia de invisibilidad de nuevo?

La magia de invisibilidad era una forma de hechicería que enmascaraba la presencia del usuario, permitiéndole moverse sin ser detectado ni notado a plena vista. Era una rama de la magia apropiada para el espionaje, reconocimiento y escapar de situaciones pegajosas. Kuroki se había infiltrado valientemente en las ciudades humanas una y otra vez, la magia lo rodeaba como una cubierta protectora. Él fácilmente se mezcló en las oscuras sombras de la noche.

No obstante, tenía una desventaja, no funcionaría contra los usuarios de magia detectora o aquellos que tuvieran habilidades de detección. Serían capaces de arrancar la ilusión pieza por pieza hasta que no quedara nada más que la realidad. Además, una vez que el hechizo fuera descubierto, perdería su efecto por completo.

Era perfecto para que Kuroki reuniera información acerca de las actividades recientes de Reiji y sus compañeras. Es por eso que había decidido de visitar la Santa República Lenaria, pues era su base de operaciones. El lugar donde ellos pasaban la mayor parte del tiempo obviamente sería el mejor lugar para obtener tal dato.

—Nah, abstengámonos de hacerlo esta vez, la información acerca de ellos es casi la misma en cada lugar.

Todos los rumores acerca de Reiji y las demás trataban de lo mismo. Los demonios plagaban este mundo, causando caos y destrucción. Además, los humanos de este mundo eran patéticamente débiles. Solos, no tenían oportunidad contra estos adversarios. Siendo presas de los demonios, la gente se revolvía alrededor de Reiji como su mesías. Ganó un poder considerable desde que llegó a este mundo. Así fue como obtuvo el apodo ‘Héroe de la Luz’, Reiji se convirtió en la esperanza de la humanidad. La palabra se esparció mientras continuaba subyugando a varios demonios y salvaba a incontables personas desde su invocación a este mundo.

Por ende, muchas personas se sentían agradecidas con él. Aunque había gratitud por sus contribuciones, eso no significaba que no existían malas relaciones. Reiji se las había arreglado para acostarse con una impresionante cantidad de bellezas a lo largo de su travesía. Él ignoraba a quien sea que no fuera hermosa, algunas de estas mujeres estaban casadas o comprometidas. De cualquier modo, a él no le importaba.

Su reputación como casanova cultivó un montón de resentimiento entre la población masculina. Era el castigo de cada existencia varonil. Y así, los hombres acababan resintiendo a Reiji pero, eran obligados a tragar su amargura.

Muchas mujeres alababan a Reiji, el Héroe de la luz, de hecho, la mayoría de su popularidad yacía de su favor hacia las mujeres. Incluso si cruzabas la frontera de un país a otro, las leyes, arquitectura y cultura cambiaban, pero el tema de conversación entre las damas seguiría siendo el mismo: Reiji.

Kuroki juró que sus orejas sangrarían si volvía a escuchar acerca de las escapadas románticas de Reiji. Por otra parte, estaba tan cansado de escuchar acerca de eso, que preferiría quedarse sordo.

El Reino Phteah seguramente no tendría nueva información acerca de Reiji o las demás, por lo que no había necesidad de escabullirse y reunir información.

Por tanto, la intención de Kuroki era de simplemente pasar por la ciudad.

Un poco después, escuchó una misteriosa canción desde lo más profundo del corazón del bosque. Era particularmente extraño escuchar una canción aquí de entre todos los lugares.

—¿Una… Canción?

Kuroki inclinó con curiosidad su cabeza. ¿Quién en su sano juicio estaría cantando una canción en el medio de un bosque infestado de demonios?

—Qué hermosa voz…

Kuroki buscó a Nut, queriendo saber su opinión solo para encontrarlo encantado por la hermosa entonación de la canción. No parecía que él pensara que había algo mal con esta situación. Había una sensación dentro de la mente de Kuroki que no lo dejaba en paz.

—¿Vamos a investigar, Kuroki-sama?

Nut ya se estaba moviendo hacia la dirección de la canción antes de que estuviera completamente fuera de su boca. Bueno, eso es todo, creyó Kuroki. Aunque Nut había tomado la decisión por ambos, Kuroki no podía evitar concluir que la situación era innegablemente extraña. Su certeza en la sensación de que había algo raro solo aumentó luego de ver la reacción de Nut. Al escuchar la canción, Nut ya había bajado su guardia, perdiendo la vigía que usualmente usaba como escudo. Desde las observaciones de Kuroki, esto era realmente peculiar y no encajaba con la personalidad de Nut.

—Entendido, investiguemos.

Kuroki se sentía curioso acerca de la cantante de la canción y sus motivaciones por lo que siguió detrás de Nut. Luego de caminar por un rato, observaron un amplio claro en medio del bosque con una enorme y lujosa fuente situada en el centro del campo. En la fuente había una mujer. Se estaba bañando dentro de la fuente, su torso estaba expuesto ante la vista de todos. En la intemperie, su busto era visible, gotas de agua corrían por el valle entre sus pechos cada vez que ella empapaba su cara con agua. Sus ojos estaban cerrados mientras continuaba cantando la misteriosa melodía, ignorando la presencia de Nut y Kuroki. Nut se acercó inconscientemente, pisando una rama en el proceso. El fuerte sonido interrumpió su canto, y la calmada atmosfera que se había asentado en esa área. Ella se sorprendió y los miró con los ojos muy amplios.

—¿Quién anda ahí?

—Ah, no… lamentamos interrumpirte. Sólo sentíamos curiosidad, vinimos luego de escuchar tu canto. De nuevo, nos disculpamos, no queríamos invadir tu privacidad.

Kuroki se disculpó, pero por dentro, estaba alegre de haber venido a este lugar pues pudo ver algo inusual.

—Ah, no me importa. ¿Qué tal si vienes a darte un chapuzón en esta fuente también?

—Gracias, pero no. Vamos a continuar con nuestro viaje y tú puedes continuar cantando cuanto quieras.

Kuroki intentó irse.

—El agua está hermosa, Kuroki-sama. ¿Qué tal si pasamos la noche en este lugar?

—Nut, detente! No bebas el agua, ya está envenenada, estoy seguro de que todo esto es una trampa.

—Eh, envenenada!

Nut parecía estar impresionado cuando escuchó eso.

—¿Cómo puede a ver veneno en el agua? ¿Por qué no la pruebas y ves por ti mismo? Dale una probada, anda.

La mujer dijo inocentemente. Sus ojos eran amplios y sus cejas estaban arqueadas con credulidad ante tal acusación. Su acto podría ser suficiente para engañar a otros, pero no funcionaría contra Kuroki. Su modesta e inocente fachada comenzaba a alterar los nervios de Kuroki. Entre más la observaba, más sentía que su sangre hervía. La razón de su creciente ira era causada por el monstruo manipulador disfrazado de mujer que intentaba devorar a Kuroki.

Kuroki se había vuelto sensible a las intenciones asesinas luego de haber sido invocado. Era una habilidad útil que le había servido fielmente desde su llegada a este mundo. Como llegó abruptamente a este mundo, había estado confundido en el principio, esta habilidad era su compás para navegar, guiándolo a través del laberinto que era el paisaje político cuando no sabía en quién confiar y en quién no.

Por ejemplo, era un simple hecho para él detectar cualquier intención asesina dirigida hacia a él desde varias decenas de metros. Según Lugas, la percepción era como una habilidad pasiva que él poseía. Sin importar la lógica, ser visto como la presa le causaba sensaciones incomodas que surgían desde su pecho. Además, Kuroki se dio cuenta de que la mujer había estado intentando usar magia de encanto en él desde hace un rato. Observando las tácticas maliciosas de esta mujer para controlarlos causó que una sombra envolviera la mente de Kuroki, sus pensamientos se tornaban oscuros con ira y violencia. El rostro de Kuroki era frío como un glaciar, no demostraba alguna expresión como si fuera la única manera en mantener su compostura.

Sobre todo, el origen de esta sensación incomoda no era nada más que su canto, juzgó que ese canto fue lo que confundió las habilidades de juicio de Nut. Aunque su voz era realmente ciertamente hermosa, él pudo sentir algo artificial detrás, era empalagosa y azucarada que enviaba olas de incomodidad por su espalda. Por más, él podría comparar la experiencia a tragar una cucharada de asqueroso jarabe para la tos. Estaba absolutamente convencido de que el origen de las sensaciones incómodas que se daban a lugar en su mente era causado por nada más que el canto. Eso debe haber sido lo que estaba nublando el juicio de Nut.

«Esta mujer debe ser un monstruo, aunque no puedo ver nada más que una hermosa mujer.»

Su mitad superior estaba desnudo al público. El Kuroki normal pudo haber tomado esta oportunidad para cometer esa escena en sus recuerdos, pero no lo hizo.

Había asuntos más importantes en su mente. Claramente, el demonio devoraba su presa luego de que la encantara con su belleza y canción, atraída como marinero despistado por las tentaciones de las sirenas en los mitos. Concluyó que este era el caso.

Más bien, optó por dejar este lugar inmediatamente.

«Quería evitar una pelea tanto como fuera posible. Definitivamente es mi último recurso.»

Kuroki en realidad solo quería acabar con el asunto lo más pronto posible. Con fortuna, su clara intención asesina sería suficiente para asustarla. A pesar de haber enfrentado repetidos ataques de demonios a lo largo de su viaje, Kuroki se las arregló para evitar combatir tanto como fuera posible al usar su intención asesina para ahuyentar a la mayoría de esos demonios que lo emboscaban.

Sin embargo, la mujer no cumplió con las expectativas de Kuroki al intensificar mucho más su aura asesina, su intención asesina se volvió mucho más obvia.

—BASTARDO!

La cara de la mujer se tornó en una mueca, distorsionada por la ira. Una enorme bestia emergió desde dentro de la fuente, su terrible hocico se tornaba visible mientras estiraba su cuello.

«Oh rayos! Parece que lo molesté! Se mueve demasiado rápido!»

La bestia se movió al frente de Kuroki en un instante.

—Ha!

Kuroki saltó a la acción inmediatamente, desenvainando velozmente su espada, la cual emitió un malévolo repique que resonó en el claro. Esquivó ágilmente los ataques de la bestia, zigzagueando en un patrón impredecible antes de que por fin se acercara lo suficiente al demonio. La espada brillo bajo el brillante sol en anticipación, movió su espada en un magnífico y poderoso arco llevándolo al monstruo, decapitándolo.

—GUUUUH! MALDITO HUMANO!

La cara de la mujer se contorsionó en una expresión de pura agonía, no había rastro de la inocencia que había antes. Finalmente estaba revelando sus verdaderas intenciones, ya no intentaba actuar como una damisela en apuros.

—TOMA ESTO!

El agua en la fuente se elevó rápidamente en el aire en corrientes traslucidas, reflejando la luz de arriba. Las corrientes de agua se combinaron en una gigante esfera de agua la cual flotaba en el cielo amenazantemente.

—TIRO BURBUJA!

La masa de agua actuó como fuente de la cual pequeñas porciones de la misma fueron tomadas y hechas en una tormenta de balas las cuales fueron dirigidas hacia Kuroki al unísono del grito de la bestia.

—Escudo Mágico!

Kuroki recitó rápidamente el mantra para erigir la magia defensiva. Subsecuentemente, un círculo mágico apareció frente a la palma de Kuroki, protegiéndolo de la lluvia de balas de agua. Cuando el baño de balas letales cesó por fin, la monstruosa bestia finalmente había emergido de las profundidades de la fuente y se colocó sobre el suelo.

La mitad baja de la temible bestia (La cual estaba oculta por las aguas zafiro de la fuente de mármol), estaba finalmente expuesta. Debajo del claro de luna, la figura entera de la bestia estaba expuesta ante Kuroki. Ciertamente era temible, un gigante de seis cabezas que lo superaba en tamaño y el pecho desnudo de la mujer era algo parecido a tentáculos. Dejando de lado su fachada de belleza, la verdadera forma del demonio era una fealdad que se parecía demasiado para este mundo.

Entonces la bestia se acercó a Kuroki, tomando largos y agitados estirones en su dirección. Parecía una variante de un demonio acuático, es por eso que se movía tan lento en la tierra.

—Nut, ¿Estás bien?

—S-Sí… aunque mi cabeza aún da vueltas.

Mientras que observaba la escaramuza atentamente desde donde estaba, la asombrosa velocidad de Kuroki fue suficiente para darle un dolor de cabeza. Era demasiado para sus ojos humanos.

—Nut, bájate ya!

Kuroki le ordenó a Nut bajarse por el momento. Nut obedeció la orden de Kuroki y se retiró del campo de batalla en cuanto Kuroki tocó de nuevo el suelo. Cambió a una posición de pelea, preparado para enfrentar el siguiente ataque del demonio. La pelea todavía no terminaba.

—BASTARDO DE UNA CABEZA, CÓMO TE ATREVES!

El demonio observaba a Kuroki con miradas furiosas.

Sangre de color negro se derramaba hacia el suelo desde la herida que le causó Kuroki. La sangre daba paso a humo blanco en cuanto tocaba el piso. Las hierbas alrededor del área donde caía se secaban.

«Parece que la sangre del demonio también es venenosa.»

Kuroki podía evitar la pelea si se concentraba en alejarse. Pero tenía la sensación de que este demonio lo perseguiría hasta el fin del mundo.

Por ende, él preferiría exterminarlo justo ahora que ser constantemente molestado por tal cosa débil.

—MALDITO HUMANO!

Junto con ese grito, los tentáculos del demonio se dirigieron hacia Kuroki.

Kuroki saltó, girando en medio del aire mientras cortaba los tentáculos y la cabeza del demonio.

—¿¡PERO QUÉ!?

El demonio estaba realmente sorprendido por el poder de Kuroki.

Y así, Kuroki aterrizó justo en el torso del demonio y luego blandió su espada: partiendo el pecho de la bestia.

Saltó de nuevo y se paró detrás de la bestia.

—I-IMPOSIBLE!

El demonio se dio la vuelta, retrocediendo en cuanto vio a Kuroki.

—Y-Ya veo… Bastardo, eres un ser divino… Qué descuido… Yo… Te confundí… con un humano.

El cuerpo del demonio se derrumbó como un castillo de arena.

—Aunque no soy un ser divino…

Susurró Kuroki. No se consideraba como un ser divino, pero no había nada que pudiera hacer para corregir a la bestia. El cuerpo de esta continuó encogiéndose mientras más partes de su cuerpo se tornaban en humo.

—Kuroki-sama, ¿Te encuentras bien?

Nut corría hacia Kuroki luego de circular alrededor del cadáver del demonio.

—Era un demonio que jamás habíamos visto hasta ahora, y además uno bastante poderoso.

Era la primera vez que Kuroki veía este tipo de demonio pues los únicos que lo emboscaban eran goblins u orcos.

—Hey, esta también es mi primera vez viendo este tipo de demonio.

—Así que incluso tú nunca viste este antes, eh. Debe ser de un tipo raro. Quizá deberíamos pedir más información acerca de este demonio a quien nos observó.

Kuroki se dio la vuelta para ver al espacio entre los árboles. Alguien lo observaba. No sentía hostilidad de su parte. No era goblin ni orco. Kuroki se preguntaba quién era.

—¿Podría pedir que se revele?

Una chica apareció desde la sombra del árbol cuando Kuroki hizo esa pregunta.

Era una chica de cabello azul con piel tan blanca como la nieve, su edad era alrededor de la de Kuroki y era de la misma estatura si no una cabeza más pequeña que Kuroki.

«¿Eh, por qué? ¿Qué está haciendo esta chica en este lugar? ¿Es acaso un demonio como la bestia de antes?»

Aunque pensó en tal posibilidad, no podía sentir hostilidad de los ojos de la chica, el modo en que lo miraba no le causaba sensaciones incomodas, al contrario del demonio que observaba a Kuroki.

—Kuroki-sama. Esa chica podría ser una elfa… o una dríada.

—ES UNA ELFA!

Kuroki sabía acerca de los elfos por las lecciones de Lugas. Cuando miró a las orejas de la chica, encontró que eran largas, justo como uno de los rasgos que Lugas le había dicho antes.

La raza de los elfos estaba compuesta sólo por féminas cuyas edades superaban por mucho a la humana. Además, todas las miembros de la raza élfica estaban dotadas con fuerza que superaba a cualquier humano normal, también eran usuarios de magia espiritual por naturaleza, por esa razón ellas podían vivir en bosques infestados de demonios sin tener que confiar en murallas como los humanos.

Algunas de las elfos que eran conocidas como dríadas también eran llamadas como elfos del bosque. Según esas dríadas se enamoraban de humanos jóvenes seguido, y en la mayoría de los casos, los secuestraban para convertirlos en sus esposos.

Kuroki observó a la chica. Era genuinamente una chica hermosa no como la falsa belleza del demonio de antes.

«No creo que ser secuestrados por este tipo de lindura haya sido una mala experiencia para esos jóvenes. Bueno, no tiene nada que ver conmigo, pero averigüemos qué asunto tiene ella conmigo.»

 Kuroki sonreía suavemente hacia la chica para no asustarla.

—Uhm… ¿Eres un ser divino?

La elfa preguntó tímidamente.

—Nah, ¿Quizá soy humano?

Kuroki respondió a modo de pregunta. Estaba un poco escéptico acerca de su raza. Se preguntaba si podía agrupar los humanos de este mundo en la misma categoría que los humanos de su mundo.

Compartiendo las mismas características con Reiji y las demás, Kuroki estaba bendecido con poder sobrehumano superior a la de los locales. Sólo se veía como un humano normal, pero por dentro parece ser un ser completamente diferente.

—Mientes, como si cualquier humano normal podría haber matado a esa Escila a quien ni siquiera nosotras mismas pudimos derrotar. Definitivamente eres un ser divino, ¿Verdad?

—No… Realmente no soy un ser divino.

Kuroki sabía que no estaba exaltado al ser referido como un ser divino, por lo que le insistió a la elfa lo contrario.

—Gracias al cielo.

Entonces la elfa se acercó a Kuroki, y le dio un buen vistazo de arriba abajo en cuanto se aproximó.

—Entonces, ¿Quién eres? ¿Y qué haces en este tipo de lugar?

La chica le preguntó mientras acercaba su cara hacia a él. La figura de Kuroki se reflejaba claramente en sus ojos, lo que hizo que él apartara la mirada.

Salvo por Shirone, Kuroki jamás se acercó tanto con una mujer en su mundo, por ese motivo, Kuroki estaba muy sonrojado en este momento.

—S-Soy un viajero que busca un lugar donde pasar la noche.

Kuroki respondió apenado.

—Oh, ¿No buscas un asentamiento humano?

—No… Tengo un tipo de situación…

—Ya veo, pues si no te molesta. ¿Qué tal si pasas la noche en mi casa?

—¿¡EH!?

Kuroki estaba sorprendido. Aunque estaba al tanto de que las elfas amaban secuestrar chicos lindos, también sabía que tenían la mala reputación de no ser amigables con nadie más que su pareja.

Kuroki le dio un buen vistazo a la elfa. No podía sentir hostilidad alguna de ella. Y aunque la mirada en sus ojos no lo dejaba tranquilo, no era del tipo que lo hacía sentir incómodo.

—En ese caso, ¿Puedo molestarte por esta noche?

El Kuroki débil de voluntad perdió ante su curiosidad con respecto a la vivienda de la elfa.

—Sí, por supuesto.

La elfa entonces lo guio por el bosque con una brillante y resplandeciente sonrisa en su cara.

—Parece que le gustaste.

Dijo Nut para molestar a Kuroki.

—No me molestes, por favor Nut. Puede que solo quiera agradecernos por derrotar a ese demonio llamado Escila.

Con seguridad, Kuroki podía sentir las buenas intenciones de la chica.

Pensó que debe ser porque mató la Escila. Pues parecía que ese demonio también atacaba a las elfas.

Ella continuó caminando frente a Kuroki.

Luego de caminar por un rato, notó un fenómeno extraño en el área a su alrededor.

—Uhm, ¿Qué es esto?

El bosque al frente suyo parecía normal, pero algo había cambiado.

—Vaya, es una barrera, eh.

—¿Barrera?

—Sí, una magia para confundir a todos los que entren dentro. Es por eso que debes asegurarte de seguirme.

Ella continuó caminando frente a Kuroki. Y entonces arribaron frente a un gran árbol. Era tan grande que una rama podía albergar muchas casas. Kuroki se asombró en cuanto vio la casa. Era similar a las casitas del árbol que veía en TV. De hecho, Kuroki quería este tipo de casa pues daba la sensación de ser una base secreta.

—Aquí está mi casa. Por favor entren.

La chica dijo sonriendo de oreja a oreja.

—Tess!

Una voz vino de arriba. Cuando alcé mi vista para ver a la dueña de esa voz, vi a una mujer que vino de una de las casas. La mujer elfo daba una sensación más madura comparada con la chica elfo. Esa mujer descendió del árbol.

—Ah, ya regresé, madre!

Kuroki estaba sorprendido al saber que esa mujer era la madre de la chica, era tan joven que podía ser confundida como su hermana mayor.

«Las elfas nunca envejecen, eh.»

Kuroki recordó sus lecciones con Lugas.

—No me vengas con eso, Tess! Solo dime a dónde fuiste esta vez! Además…

Entonces la madre de la chica miró a Kuroki.

—¿Quién es esta persona?

La madre de la elfa estaba matando a Kuroki con la mirada. Para hacerlo peor, ella también era una hermosura, y Kuroki no se sentía tranquilo con tal belleza observándolo.

—Madre! Él es una persona increíble! Mató la Escila sin la ayuda de nadie!

La chica presentó a Kuroki mientras sostenía su brazo. El suave cuerpo de la chica se envolvía en el brazo de Kuroki. Aunque su volumen era justo, la suavidad era demasiada para Kuroki.

—Escila… ¿Te refieres a la Escila de la fuente…?

Los ojos de la madre escaneaban a Kuroki de pies a cabeza.

—Él… no parece ser tan poderoso.

Kuroki casi se derrumbaba al escuchar las palabras de la madre.

—Madre! No seas grosera con él!

La chica regañaba a su madre.

—Tienes razón, mil disculpas por ser descortés, oh niño humano. Mi nombre es Davia del bosque Hardy. Soy la madre de Tess, la chica quien te invitó a venir a nuestro hogar.

La mujer llamada Davia se presentó a Kuroki.

—No se preocupe, mi nombre es… Kuro. Soy un viajero a la mitad de mi travesía.

Kuroki dudó por un momento antes de decidir usar un alias. Aunque no consideraba un problema decir su nombre verdadero, había posibilidades de que su nombre pueda alcanzar los oídos de Shirone después. Por ende, mejor prevenir que lamentar.

—Madre, Kuroki está en medio de su viaje, invitémoslo a pasar la noche en nuestro hogar.

Tess intentó llevarlo dentro de la casa antes de que su madre pudiera darle permiso.

—Uhm… Tess-san.

Kuroki intentaba confirmar si estaba bien que lo llevara a su casa sin el permiso de su madre.

—No se puede hacer nada. Bienvenido a nuestro hogar, Kuro-dono.

Pero ella sencillamente lo permitió.

«¿En serio van a dejar pasar a un hombre extraño así de sencillo? ¿O acaso es su costumbre?»

Según Lugas, la raza de las elfos no era una que era amigable hacia los humanos, excepto por sus amados. No debería haber errores respecto a su conocimiento.

La casa de Tess estaba ubicada en cierto lugar en la cima de una de las ramas del árbol. No había escalera alguna para llegar ahí.

¿Cómo trepaba hasta allí? Fue demostrado cuando vio a Tess saltar ágilmente hasta que alcanzó esa rama. Parecía que este tipo de altura no era nada para las elfas que podían usar magia espiritual.

—Ven aquí, Kuro! Deberías ser capaz de saltar esta altura con facilidad!

Tess lo dijo con una sonrisa despreocupada.

La altura no era nada para Kuroki.

Decidió aceptar su oferta pues estaba interesado en la casa en el árbol, y porque también obtuvo permiso de la dueña.

Kuroki se estaba emocionando, no podía esperar a ver la verdadera casa en el árbol. Y luego, le dio un buen vistazo a la casa.

Las casas en el árbol no eran construidas por encima de éste, eran hechas usando al árbol mismo al expandir la rama hasta que alcanzara el tamaño de una casa. Realmente era una casa maravillosa.

El interior también era esplendido. La iluminación que usaban era un espíritu de luz en lugar de uno de fuego. Si la iluminación que usaban los humanos eran cosas primitivas como antorchas o lámparas de aceite, entonces la civilización de las elfas venía completamente de su familiaridad con la magia.

Los muebles de la casa también eran magníficos, simples pero elegantes, lo opuesto a lo humano.

Aunque la residencia de las elfas parecía primitiva desde afuera, Kuroki sintió que era mucho más cómoda que las residencias humanas.

Y gracias a la existencia de la magia, este mundo estaba más desarrollado en algunos aspectos que su mundo.

Si la magia también pudiera ser usada en su mundo, pudiera haber desarrollado una civilización similar.

—Por favor tome asiento, Kuro-dono. Me iré por un momento a preparar té. Tess, ven y dame una mano.

—Sí~

Davia y Tess fueron hacia la cocina.

«¿Sólo están ellas dos en esta casa?»

Por la manera en la que hablaban, Kuroki juzgó que solo ellas dos vivían en la casa. Tampoco podía sentir señales de que había otra elfa viviendo ahí.

Entonces ambas regresaron de la cocina, trayendo una charola de madera cargada de té y alimentos. Las dos alinearon el té y la comida en la mesa frente a Kuroki.

El té tenía un tono rojo transparente y una agradable fragancia. La comida consistía en un pan plano y redondo y sopa de vegetales que usaba verduras similares a col y zanahoria, y lo último era un pastel con frutos secos.

Kuroki se inclinó hacia adelante en reflejo al ver esos alimentos. Ha pasado un tiempo desde que tuvo una comida apropiada después de dejar Nargol por su viaje.

—Sírvase, Kuroki-dono.

Kuroki comenzó probando el té. Era la primera vez que probaba ese sabor, pero era demasiado delicioso.

Luego probó la sopa. Si tenía que ser honesto, el sabor era delgado, pero era el platillo más delicioso para él que no había comido apropiadamente durante todo su viaje.

—¿La comida no te satisface?

Davia le preguntó a Kuroki.

—No, para ser honesto, es realmente delicioso ya que nunca tuve una comida decente en todo mi viaje.

Kuroki sintió que las elfas eran más amigables que los humanos.

Porque incluso el oficial de migración, el guardia del Reino Phteah lo ahuyentó como si él fuera una persona sospechosa. Kuroki tuvo sensaciones complicadas al pensar en la diferencia entre los dos tratamientos.

Era en el punto en el que casi lloraba gracias a la hospitalidad que mostraban Tess y su madre.

—¿En serio? Por favor disfruta la comida hasta que estés satisfecho.

Davia sonreía alegremente mientras decía eso. Tess sonreía alegremente mientras veía a Kuroki comer su comida.

—Oooh, cómo extrañaba dormir en una cama cómoda.

Mientras caía la noche, Kuroki fue dirigido al dormitorio.

—Esto es sospechoso…

Nut vociferó su incomodidad.

—Aunque no soy conocedor acerca de las elfas, ¿Son el tipo de raza que le daría una cálida bienvenida a un extraño?

Kuroki se sentía de la misma manera que Nut. Se preguntaba porque las elfas le dieron una cálida bienvenida a un extraño cuando las pocas ciudades que había visitado a lo largo de su viaje siempre lo trataron con frialdad.

Además, aunque las elfas se enamoraban de jóvenes de vez en cuando, eran conocidas por ser una raza agresiva contra los forasteros.

—No obstante, no siento hostilidad alguna viniendo de Tess.

Kuroki no sentía hostilidad alguna de la chica llamada Tess. Al contrario, parecía que le gustaba.

—¿Alguna señal de ellas usando magia espiritual para ocultar su hostilidad?

—No lo creo…

Kuroki negó esa posibilidad. La razón era porque no veía anormalidades en la condición de Nut.

Porque si realmente usaron algún tipo de magia, Nut habría mostrado una reacción similar cuando estaban cerca de la fuente.

Aunque sería otra cuestión si la magia fuera usada sólo en Kuroki, él vio que Tess le hablaba a Nut. Ella debió haber notado que Nut no era solo una rata común.

—Pero puede que estén planeando algo. Tal vez algo como una petición personal…

Eso era algo que Kuroki no había considerado. Porque pensó que sólo le habían pagado su gratitud con una noche de buen sueño y un delicioso alimento.

—¿Una petición?

—Ella me vio matando esa Escila con sus propios ojos. Por lo que ella puede que me pida que extermine a otro demonio de por aquí.

—Ya veo, es razonable…

Nut estuvo de acuerdo con la opinión de Kuroki en esta situación. Luego entonces se acostó sobre la cama, se sorprendió por lo suave que era.

—Increíble, ni siquiera las camas de ese mundo pueden ser así de cómodas.

Aunque Kuroki nunca durmió en futones de alta calidad, sintió que esta cama era incluso mejor que eso. Kuroki le agradeció de nuevo a Tess por su hospitalidad. Incluso le preparó a Nut una cama.

—Descansa Nut…

—Descansa…

Ha pasado un tiempo desde que durmieron en una cama apropiada. La cama que usaban ahora no solo era cómoda, también tenía un aroma agradable.

Nunca durmieron apropiadamente a lo largo de su viaje, es por eso que su fatiga se acumulaba lentamente con el pasar de los días.

Kuroki sintió que su conciencia descendía lentamente a la oscuridad.

Tess veía el rostro de su padre sobre la cama.

—Tess, parece que Kuro-dono ya se durmió.

La madre de Tess, Davia, acababa de regresar de ver la situación de Kuro.

—¿Ya le dijiste a tu padre?

—…Sí, madre.

Tess acababa de informarle a su padre acerca de Kuro.

Tess estaba sentada en la orilla de la cama de su padre, la cama donde su padre dormía.

Su padre siempre estaba durmiendo incluso desde antes de que la madre de Tess la tuviera.

Tess sentía que su apuesto padre era una pareja ideal para su madre.

«Naturalmente, Kuro no se queda atrás en términos de apariencia.»

Tess sonrió encantada cuando recordó a Kuro.

Su padre siempre estaba durmiendo, ella sabía que su padre se despertó una vez desde que ella ganó conciencia.

El padre de Tess es un humano.

La raza de las elfas era una raza de féminas, cualquier bebé fémina que naciera de una elfo también sería una elfo como su madre, en caso de que el bebé fuera varón, su raza sería justo como la de su padre.

Como ellas odiaban goblins y orcos, la mayoría de ellas elegían copular con humanos.

Es por eso que, a pesar de tener un hermano mayor y hermano menor, fueron enviados inmediatamente al asentamiento humano más cercano de acuerdo con las costumbres de las elfas.

Puede que los hermanos de Tess sigan viviendo en el asentamiento humano.

Y también está el caso sin fin de una elfa enamorándose de un humano varón y luchando contra la amante humana pues básicamente quieren secuestrar al hombre al que aman.

La madre de Tess, Davia, se envolvió en un caso similar, discutiendo con otra mujer cuando intentó secuestrar a su prometido. Obviamente, la mujer humana quien era mucho más débil que Davia no pudo ganarle, y vio a su hombre ser arrancado de sus brazos.

Pero, debido a que él era un humano, el padre de Tess tenía una esperanza de vida mucho más corta que ella, haciendo que ellos murieran más rápido, comparado en una situación normal.

Aunque es posible para un humano ganar una vida similar a la de una elfa siempre y cuando la reina elfa usara su magia especial en ellos, la reina no daría tal magia a alguien a menos de que estuvieran calificados para convertirse en caballeros hada.

Es por eso que la mayoría de las vidas de los esposos de las elfas eran alargadas al usar la combinación de magia de estancamiento y magia somnífera.

Por ello, el padre de Tess siempre estaba durmiendo gracias a esas dos magias.

Su padre siempre dormía, pero con vida, no había problema con sus funciones corpóreas, él podía hacer hijos incluso dormido.

En el caso de que Tess quiera hablar con su padre, ella tiene que entrar en su sueño con magia de inmersión mental. Como ahora, Tess le hizo saber acerca de su encuentro con Kuroki con inmersión mental.

—Está durmiendo pacíficamente, por lo que no pude evitar mirar a su rostro durmiente. Madre se alegra de que pudiste encontrar a una buena persona. Parece que heredaste mi instinto superior.

Tess asintió a su madre.

—Por supuesto que lo es, Kuro es el hombre al que escogí después de todo. Solo necesité de una mirada para saber qué él era mi destinado.

Tess sintió que su corazón dio un brinco cuando vio a Kuroki por primera vez en la fuente. Por lo que ella deseó convertir a Kuro en su pareja.

La madre de Tess le enseñó la importancia de confiar en su instinto.

Parece que la madre de Tess se sintió de la misma manera cuando conoció a su padre. Escuchó de su madre de que ella lo secuestró usando magia.

Según Davia, no era la gran cosa pues era mejor para él quedarse al lado de su madre, una elfa quien era por naturaleza mucho más hermosa que una fea chica humana.

Su madre le dijo la misma cosa con respecto a Kuro.

Es por eso que Kuro estará más feliz si se quedaba al lado de Tess para siempre. Y ella sabía por la reacción de Kuro que no la encontró desagradable.

«Será mucho mejor para Kuro el quedarse conmigo que con una chica humana.»

Tess sonreía placenteramente mientras imaginaba una vida con Kuro.

—Bueno, iré a visitar la habitación de Kuro, querida madre.

Luego de decir eso, Tess procedió a dejar la habitación de sus padres. Tess pensaba en qué decir en el sueño de Kuro.

«Básicamente está indefenso en el sueño. De ese modo puedo preguntarle varias cosas.»

Tess tarareaba alegremente al acercarse a la habitación de Kuro.

—Muchas gracias por el favor.

Kuroki le agradeció a Davia y Tess.

Tess lo miraba triste.

Kuroki no podía soportar ver a Tess triste.

«Uuh, ¿Por qué soñé algo tan vergonzoso?»

En el sueño de anoche, Kuroki soñó que se volvió la pareja de Tess.

«Aunque ese sueño fue extrañamente real.»

Kuroki hizo algo realmente vergonzoso en su sueño anoche.

—Bueno, entonces me iré.

Davia tenía la misma expresión que su hija.

—Mil disculpas, pero hay un lugar que debo visitar sin importar qué…

No podía estar por encima de la amabilidad de Tess y Davia.

De hecho, había algo que le estaba preocupando desde esta mañana. En cuanto se despertó, vio a Tess quien estaba despierta mucho antes que él y sintió que su comportamiento era ligeramente diferente comparado con el día anterior.

Kuroki se preocupaba por su condición.

—Muchas gracias. Definitivamente saldaré este acto de gratitud.

Luego de decir eso, cuando Kuroki se dio la vuelta para dejar la casa del árbol.

—KUROKI!

Tess salió y gritó su nombre.

—¿Tess?

—Kuroki… Aún… Podemos vernos de nuevo… ¿Verdad?

Tess estaba llorando sobre el pecho de Kuroki.

—Sí, nos encontraremos de nuevo en el futuro, Tess.

Entonces Kuroki tocó suavemente las mejillas de Tess.

Aunque Kuroki estaba realmente apenado de hacer esto, esta acción era menos vergonzosa comparada con lo que hizo en su sueño anoche.

Kuroki partió, girando varias veces para agitar ambas manos hacia a Tess.

Y fue entonces, que notó ‘ESO’ un rato después.

—Ahora que lo pienso, ¿Cómo fue que Tess supo mi verdadero nombre?

—¿Estás segura de esto, Tess?

Tess agitó su cabeza en respuesta a la pregunta de su madre.

—Quiero decir, no se podía hacer nada… nunca imaginé que haya sido de otro mundo… Kuroki tiene su rol en este mundo, es por eso que está mal mantenerlo en este lugar.

La noche que ella pasó en el sueño junto con Kuroki se volvió en el recuerdo más atesorado de Tess.

Tess también supo de la identidad de Kuroki dentro de ese sueño.

«El poder de Kuroki era mucho mayor que el de un ser divino promedio… Mi magia no funcionó en él.»

Fue por eso que Tess no pudo hacer que Kuroki fuera suyo.

Tess siguió mirando la espalda de Kuroki.

Ver que Kuroki agitaba su mano hacia a ella a esa distancia convenció a Tess de que Kuroki no la odiaba.

Tess se sentía segura pues ella sabía que definitivamente se volverían a encontrar.

—Nos vemos luego, mi Humilde Caballero Oscuro.

Dijo Tess mientras veía la silueta de Kuroki.


Nota del Editor (Yuuki): Saito dijo que el capítulo se le hizo pesado de traducir, yo digo que me hizo un completo somnífero… no por que sea malo, solo es que me agarro los 4 días que me tomo editar sin haber dormido adecuadamente.